iHola, queridos lectores. He tenido muchos días malos enferma y además pasando momentos que no me gustarían contar. El punto es que entraré pronto a la escuela y "boom" desapareceré. Espero que puedan tener paciencia y agradezco a quienes me esperen.
¡Disfrútenlo!
Capítulo #4: Inseguridad
—¿Qué?
—Yo sé que tienes un novio y estoy segura que...
—¿Ya hemos hecho algo? —dijo la chica colocando sus manos sobre su cintura.
—Sí.
—¿Y me preguntas qué hacer en esas situaciones?
—Exacto.
La mujer rubia miró fijamente a su amiga. Creía que ya habían intentado algo ellos porque estaba segura que Naruto no era un santo.
—Por supuesto, ¿pero a qué clase de situación te refieres?
Sakura miraba los alrededores nerviosa. Estaba platicando con Ino en una simple banca que se encontraba en alguna calle de Konoha. Árboles detrás, personas en frente. Tuvieron que haberse reunido en otro sitio, pero no conocía ninguno donde ambas fueran dejadas en paz de sus labores. La rubia era encargada de su clan. Mientras que ella trabajaba en el hospital de Konoha y era pupila de Tsunade.
—Solo hazlo, Sakura —dijo Ino colocando una mano en su hombro en señal de apoyo—. No sé qué vayan a hacer, pero hazlo.
—No es tan fácil —dijo ella enfadada.
Llevó sus manos, de arriba hacia abajo por su rostro. La miraba con desesperación porque no quería decirlo en voz alta. A diferencia de su amiga, ella era más discreta y reservada. Las dos eran extrovertidas, sin embargo Sakura tenía una frase que seguía a pie de la letra "pensar para no lamentar". Simplemente pensaba a detalle lo que diría, nada fuera de lo ordinario.
La chica de cabello rosa, con sus manos señaló a sus pechos, tratando de ser discreta.
Ino por fin comprendió. El complejo de "chica-tabla" había regresado. Antes la molestaba con esto, pero era un juego de niñas que al parecer la había afectado.
Sintió pena por lo que había hecho, sin embargo, ahora Ino Yamanaka haría lo correcto. Estaba decidida a hacer lo inhumano para que venciera esto de una vez. Si lo había logrado con la frente y ahora serían los pechos.
—Bien, te ayudaré —Suspiró Ino—. Primero que nada...
—Hay que ir a otra parte, ¿no crees? —Interrumpió Sakura esperando a que una persona las declarara unas atrevidas.
—¡Relájate! —dijo con desesperación.
Ino sabía que hablar de "perversiones" podía ser un tema delicado, pero estaba harta de que sus compañeras e inclusive mejor amiga se avergonzaran. El sexo, la masturbación, tocarse y cualquier tema relacionado, ha sido considerado un tabú en Konohagakure y en el mundo desde tiempos inmemorables. La kunoichi no entendía por qué. No era nada de otro mundo y esto lo aceptó gracias a su novio más descarado que ella. Pero él no tenía perdón de Dios.
—Debes aceptar que es un tema normal. —dijo la rubia—. Si nos miran raro, que importa. Estaremos haciendo un cambio en la sociedad donde solo los hombres pueden hablar de cochinadas.
Haruno estaba consciente de lo que decía. El problema era que le costaba hablar de ello. Apenas se vio expuesta al pene y no uno verdadero, sino un dibujo. Esto debían aprenderlo todos o las pobres generaciones seguirían confundidas e inexpertas en el tema.
Ella aprendió desde pequeña el placer por medio de una autoexploración extraña en su habitación y una almohada. Las niñas de su clase no hablaban de esto y nunca se atrevió a decirlo. Tenía 20 años y ni siquiera se imaginaba que su mundo abarcaría más que almohadas y apretones entre sus piernas.
—Las mujeres también somos pervertidas —continuó Ino—, pero nosotras hacemos los momentos más bonitos.
Sacó la lengua siendo burlona para luego reírse. Sakura la acompañó en la risa y se relajó.
Hubo algunas personas que las miraron raro por las palabritas de una kunoichi muy respetada, pero esto no tuvo impacto para la rubia. Desde que comenzó a salir con un sujeto pálido y callado, se rumoreaba que Ino tenía unas ideas muy extrañas.
Ino, al notar que no paraban de mirarlas, se levantó de su asiento con sus manos sobre la cintura y sonrió ampliamente.
—Bien, ¡hablaremos de esto donde queramos! —dijo tan fuerte que las personas se detuvieron para continuar mirando.
Sakura se ruborizó tanto que sentía necesidad de salir corriendo. Esa vergüenza la transformó a enfado.
—¡Vámonos! —exclamó y tomó la mano de su amiga con fuerza. Comenzó a arrastrarla a ni un lugar en particular.
—¡Tranquila! —dijo Ino riéndose por la situación—. Sabía que me mirarían así, pero no me importa.
—¡Pero a mí sí! —dijo enojada—. Todo hubiera estado bien si tan solo hubieras ignorado las miradas y no hubieras gritado.
La mujer de ojos verdes tenía un punto. Arruinó el momento con ese grito, de lo contrario no tendría que ser jalada de la mano como una niña. Aunque, si no hubiera pasado, nunca se daría cuenta que su amiga realmente era demasiado cerrada a hablar sobre temas sexuales, ni se diga practicarlos.
—¡Sakura, entonces por eso no has hecho nada con el pobre de Naruto!
—¡Cállate, Ino! —Por poco y le gritaba "cerda" por la costumbre, pero se resistió o el asunto se iba a poner complicado.
—Ayúdame, ¿quieres? —Soltó a Ino sin delicadeza, parecía que la iba a lanzar contra el suelo—. Trata el asunto como si le fueras a decir esto a un adulto de mente cerrada.
No "como si fuera", mejor dicho, "como uno".
—Está bien, como quieras —dijo la mujer cruzándose de brazos—. Quería que esto fuera divertido.
—Quiero tomar esto en serio —dijo Sakura—. No quiero que haya algún fallo.
—Lo que dices es imposible. Lo que debes hacer es informarte para no contraer alguna enfermedad o infección y en tu caso, me imagino que también sobre la función del pene —dijo ella tratando de no reírse. Si así se comportaba al hablar del tema, no se imaginaba como se pondría al investigar sobre los penes.
—Ya lo investigué.
—¿Qué cosa? —Abrió los ojos de más—. ¿La primera o la segunda?
—Ambas —dijo Sakura—. Además apenas ayer supe cómo era el pene, sobre lo que dijiste y también investigué otros temas, pero estoy segura que hay más cosas que no voy a saber leyendo.
Un gran avance que investigara sobre un pene, ¿pero por qué apenas supo cómo se veían? ¿Acaso nunca entró "accidentalmente" a una tienda de adultos… como Ino había hecho?
—¿Apenas ayer? —Intentó no alzar la voz porque no quería que Sakura se alterara de nuevo.
—Sí, ¿cuál es el problema? —dijo Sakura arqueando la ceja—. También supiste sobre los temas gracias a tu novio, así que no te impresiones.
—Tienes razón, pero es mucha diferencia el saberlo a los 17 años, que a los 20 años.
—Son 3 años de diferencia.
La mujer "conocedora y experta en temas eróticos" comenzó a reírse porque sabía que tenía razón. Algunos ciudadanos la observaron de reojo otra vez. Sakura trataba de no hacer muecas de disgusto porque tenía que acostumbrarse a no hacer caso. Desgraciadamente también tenía que acostumbrarse a la idea de hablar más sobre lo "tabú". Detestaba cuando su maldita amiga tenía razón.
—¿Vamos a tu departamento? —dijo Ino una vez que dejó de reírse.
—Aún no lo he conseguido.
—¿Qué?
Sakura deseaba conseguir un hogar propio. Departamento, casa, lo que fuese. Ya quería ser independiente, pero sus padres no se desprendían de su "niña" y ella, por respeto, no les reprochaba tanto, solamente decía que era una mujer con necesidades y pronto se iría de casa. Por otro lado… ¿dónde demonios estaba su dinero?
—Sé que llevo un año así, pero no tengo dinero suficiente y si voy a salir de casa, sería irónico depender de mis padres pidiéndoles dinero para rentar o comprar un lugar.
—¿Cómo es eso posible?
—¿Por qué? —dijo un tanto indignada y enojada por recordar que su dinero estaba perdido o robado. Increíble que no haya descubierto al maldito detrás del crimen.
—Porque no puedes actuar como una pervertida en tu casa —Guiñó el ojo e hizo sonreír a la mujer de cabello rosa.
La casa de los padres nunca debe ser una opción para tener intimidades con tu pareja y Sakura Haruno lo sabía por simple lógica sin tener que arriesgarse como, seguramente, hicieron otras personas. Ni siquiera se puede hablar de temas privados. Un caso era estar en público y otra que tu familia, amigos o conocidos estén presentes cuando tu mejor amiga, "la loca pervertida", te explica sobre sus aventuras sexuales con su novio. Entonces…
—Vamos a la biblioteca.
—¿Para hablar? —dijo Ino confundida—. Sé que casi nadie va a la biblioteca, pero debemos guardar silencio y no podré resistir burlarme sobre temas eróticos.
—He descubierto un lugar secreto, en serio —dijo casi en susurro—. Está en la sección menos visitada. Hay una puerta pequeña en el suelo que dirige a un sótano y ahí están los libros de anatomía que leí ayer.
—¿Cuál?
—Es un sótano que está en la sección no tan popular de la biblioteca.
Los ojos de Yamanaka se iluminaron y apareció una sonrisa con toque pervertido, se parecía a la sonrisa de "zorro" que su novio hacía, solo que a diferencia de él, su amiga se mordía los labios.
Ino se acercó con lentitud a la oreja de su acompañante.
—Puedo tener sexo con mi novio —susurró.
La amiga más inocente abrió los ojos más de lo normal y su rostro se puso color rojo. Por su culpa, se la imaginó yendo con su pareja a la biblioteca.
—¡Maldita descarada!
—¿Acaso no se te ocurrió a ti?
—¡No quisiera que las personas de la biblioteca me escuchasen! ¡Pervertida!
—¡Tú también lo eres, Sakura! —Enseñó su lengua y comenzó a reírse tan fuerte que parecía quedarse sin aire.
Haruno, apenada, se cruzó de brazos. Tal vez tenía razón.
¡Si tienen algún comentario, escríbanlo! No se preocupen, sí contesto a lo que vayan a escribir.
¡Que tengan un lindo día, noche, tarde o lo que sea!
