BOKURA NO GASH BELL! Extra Season
Mini-Especial 3: "Lovely Birthday"
-Z-Zeon…de-detente… - Murmuró Yumín sonrojada mientras se retorcía un poco en la cama.
-Ho, ¿Por qué? – Preguntó divertido mirando la expresión en el rostro de Yumín. – Hace unos momentos decías lo contrario. – Dijo con un tono divertido mientras continuaba tocando sus pechos, lentamente comenzó a bajar su mano para recorrer el cuerpo completo de la pelilila.
-Pero…es extraño… - Repitió nerviosa, se encontraba un poco aterrada de la situación. – "¿Cómo fue que terminamos así…?" – Pensó cuestionándose confundida por lo que estaba pasando en ese momento...
-Castillo Raiku, Reino Makoku, Mundo Mamodo ~ Una Semana Antes-
-No, no, no, no, ¡NO! – Dijo repetidas veces una frustrada Kurumi. - ¡Así no es! ¡¿Por qué demonios no sale?! – Exclamó viendo la receta en el gran libro plateado por veinteava vez.
Su ropa, que constaba de una playera de manga corta sencilla color celeste y un short corto un poco flojo de color hueso, estaba completamente manchada por harina, mezcla para pastel, betún de fresa con chocolate y dulces pequeños, el mandil rojo que usaba sobre su ropa, su piel y hasta su cabello también se encontraban sucios por dichos ingredientes.
El gran horno de la cocina sonó indicado que había finalizado su tarea de hornear el pastel, por lo que Kurumi rápidamente se dirigió a él para sacar el postre recién terminado.
-Se ve bien, pero… - Murmuró tomando un pequeño bocado del pastel para probarlo, después de comerlo hizo una mueca de molestia. - ¡No es el sabor que quiero, maldita sea! – Exclamó completamente frustrada. - ¡Mo~, ya me harté! – Dijo mirando el pastel "fallido". – ¡Feisu! ¡Feisu! ¡Feisu! ¡Feisu! ¡Gigano Feisu! – Dijo repetidas veces atacando todo a su alrededor.
-¡¿Qué es ese maldito escándalo?! – Exclamó Zeon irritado, iba pasando por el corredor cuando escuchó el sonido de cacerolas, ollas y otras cosas más cayendo con fuerza, así que entró a la cocina, asombrándose de lo que vio. - ¿Qué haces, Kurumi? ¿Qué es todo este desastre? – Preguntó mirándola mientras olfateaba ligeramente. - ¿Y por qué huele a quemado aquí? –
Kurumi se calmó ligeramente y se acercó a él. – Estoy tratando de hornear un pastel para el cumpleaños de Yumín, pero el maldito pastel no queda como yo quero… - Murmuró frustrándose nuevamente. - ¡Lo he intentado ya más de veinte veces y sigue sin salir! – Exclamó frustrada tomando respiraciones rápidas para calmarse.
Zeon la miró fijamente. – Ah, ya. – Dijo cruzando los brazos. - ¿Y el olor a quemado es por? –
Kurumi lo miró y se sonrojó ligeramente, rápidamente agachó la mirada alejándose un paso de él pero sin responder.
-¿Y el olor a quemado? – Repitió la pregunta el peligris mientras arqueaba una ceja.
-Le lancé un Feisu al pastel… - Murmuró sin mirarlo.
-¿Uno al pastel? – Cuestionó sin creerle.
-Bueno…quizás dos a la mesa. – Respondió nerviosa.
-¿Dos? – Repitió sin creerle aún.
-Sí… - Murmuró asintiendo lentamente.
-Kurumi. – La llamó con un tono de voz sin creerle.
-Cuatro Feisu a la cocina y un Gigano Feisu a los pasteles… - Confesó más sonrojada por la vergüenza.
-Mocosa problemática. – Dijo rodando los ojos y descruzando los brazos. – Mandaré a alguien para que limpie este desastre, así que tú te me vas directita al baño para asearte ¿entendido? –
-¿Eh? Pero fue mi culpa. – Dijo confundida. – Yo puedo-… -
-No, ve a bañarte que pareces pordiosera. – Dijo interrumpiéndola mientras la apuntaba con su dedo índice. – Yo me encargo de que alguien limpie aquí. –
-Pero-… - Dijo queriendo replicar.
-Pero nada, al baño mocosa. – Dijo empujándola de la espalda.
-Mo~, está bien, pero no me empujes. – Dijo alejándose de él. – Bruto. – Murmuró yéndose directa a su habitación.
Zeon soltó un suspiró y decidió proseguir su camino a la sala de entrenamiento, hoy tenía prácticas con el General de Fuuga sobre aprender a manipular el viento para "volar", durante el trayecto fue buscando a alguien que fuera a limpiar el desastre, justo cuando pasaba frente al cuarto de servicio se encontró con una pelirroja de ojos escarlata que caminaba hacia la dirección opuesta a él.
-Oye Zeon. – Dijo Tio deteniéndose frente a él. - ¿No has visto-…? –
-Ah, qué bueno que te veo. – Dijo abriendo la puerta del cuarto de servicio para sacar un trapeador. – Toma. – Dijo dándole el trapeador.
-¿Uh? ¿Qué es esto? – Preguntó Tio confundida.
-Daa, es un trapeador boba. – Respondió Zeon con obvies.
Tio hizo una mueca. – Eso ya lo sé tarado. – Respondió molesta. – La pregunta es ¿por qué me lo das? – Pregunto la pelirroja.
-Hay un pequeño desastre en la cocina, ve y límpialo. – Dijo continuando su camino.
-¿Disculpa? – Dijo volteándose a verlo. - ¿Me viste cara de tu sirvienta? –
-No solo la cara. – Respondió con burla. – Ahora ve y rapidito. – Dijo con tranquilidad dándole la espalda.
-¡No soy tu sirvienta, mocoso! – Exclamó molesta aventando el trapeador al piso. – Así que no tengo que obedecerte y mucho menos aguantarte. –
-Bien. – Dijo desviando la mirada. - ¡A Tio le gusta Ga-…! –
-¡CALLATE! – Exclamó nerviosa y alarmada saltando hacia él para taparle la boca. - ¡¿Qué rayos te pasa?! ¡¿Es que tú estás loco o qué?! –
Zeon la aventó para liberarse de ella. – Tú dijiste que no tenías por qué obedecerme, así que eso significa que yo tampoco tengo que obedecerte. – Dijo encogiéndose de hombros. – Eso implica tu "orden" de no revelar tu secretito. – Afirmó con una sonrisa.
-Jo…está bien, lo haré. – Dijo cruzando los brazos.
Zeon sonrió con victoria. – Bien, que sea rápido. – Dijo dándose la vuelta y continuando tranquilamente su camino.
-Jo… - Murmuró recogiendo el trapeador. – Maldito chantajista… - Tio bufó pero obedeció, así que cambió su rumbo hacia la cocina real.
-Actualidad-
-¡Ah, no…! – Exclamó Yumín con un gemido, su rostro estaba sonrojado. – Ahí no, Zeon… - Dijo poniendo sus manos sobre la cabeza de Zeon, revolviendo sus cabellos plateados mientras aguantaba sus gemidos.
Zeon sonrió con malicia pero continuó lamiendo los pequeños pechos de la chica mientras acariciaba el otro con su mano derecha. Yumín luchó por aguantar el sentimiento pero finalmente se empezaron a escapar algunos gemidos de su boca, el peligris sintió más emoción ante esto, por lo que puso su mano izquierda en la entrepierna de la pelilila para comenzar a tocarla ahí, haciendo que sus gemidos se volvieran más intensos.
-Flashback ~ Una Semana Antes-
-Muy bien Kurumi. – Dijo Zeon entrando a la habitación de la pelinegra, sentándose junto a ella en la cama. – Ahora sí explícame, ¿por qué estabas tan frustrada solo por preparar un simple pastel para esa mocosa? – Preguntó cruzando los brazos.
-En una semana será el cumpleaños de Yu-chan, así que Gash y yo estamos planeando hacerle una fiesta sorpresa. – Explicó con emoción, pero rápidamente cambió su expresión a una frustrada. – He quedado encargada de hacer la comida, pero digamos que no es exactamente lo que planeaba lograr… - Finalizó con un suspiro.
Zeon la miró por unos segundos. - ¿Y por qué te estresas tanto en algo para ella? – Preguntó confundido.
-Porque Yu-chan es mi mejor amiga. – Respondió mirándolo de reojo.
-Oye ¿qué? – Dijo rápidamente descruzando los brazos. - ¡YO soy tu mejor amigo! – Reclamó molesto.
-Hablo de amiga mujer, idiota. – Respondió mirándolo.
-Ah, explícate bien entonces, mocosa. – Dijo mirándola de reojo. – Aunque igual sigo sin entender por qué te esmeras tanto, solo es otra plebeya en el Castillo. –
-¿Uh? ¿Qué tienes en contra de las plebeyas? – Preguntó cruzando los brazos.
-Son torpes, maleducadas, irrespetuosas, inútiles y siempre andan causando molestias. – Respondió mientras la imagen de Tio aparecía en su mente con cada cosa que mencionaba. – Sí, todas las plebeyas son iguales. – Afirmó un poco irritado.
Kurumi alzó una ceja ante esto. – Entonces eso me incluye ¿verdad? – Preguntó ganándose la atención total del peligris. – Porque yo también soy una plebeya ¿recuerdas? –
-¿Qué? – Preguntó sorprendido. – Eso no es cierto. –
-Sí lo es Zeon. – Respondió mirándolo. – Soy plebeya y huérfana. –
-Deja de decir esas estupideces ¿quieres? – Dijo cruzando los brazos. – Dejaste de serlo en el momento que llegaste a vivir al Castillo. – Afirmó el peligris.
-Yu-chan también vive aquí y dices que es una plebeya. – Dijo un poco molesta. – Entonces ¿Cuál es la diferencia entre nosotras? –
-La diferencia es que nosotros te adoptamos como parte de la familia Bell. – Respondió el Mamodo con seguridad.
Kurumi lo miró fijamente unos segundos y pestañeó dos veces. - ¿Qué? – Preguntó incrédula.
-Lo que oíste, tú eres parte de la familia Bell ahora. – Afirmó mirándola. – Y ella no. –
-Espera, espera, espera. – Interrumpió algo sacada de onda. – Si soy parte de la familia Bell… ¿Significa que estoy enamorada de mi hermano? – Preguntó mientras los recuerdos de todas las veces que besó a Gash pasaban por su mente, haciéndola sonrojar.
-¡No esa clase de adopción, idiota! – Exclamó golpeándola en la cabeza.
-¡Duele! – Exclamó sobándose. - ¡¿Por qué me pegas, estúpido?! –
-Por decir y pensar idioteces. – Dijo cruzando los brazos mientras la veía irritado. – A saber qué clases de cosas estabas pensando, maldita pervertida. – Murmuró.
-¿Disculpa? – Dijo ofendida. – ¿Pervertida? ¿Acaso seré tú? – Preguntó mirándolo de reojo.
-¡Zakeruga! – Exclamó electrocutándola con su rayo. - ¡Cierra la maldita boca! –
-¡Eso duele, baboso! – Exclamó sobándose el brazo. - ¡Mo~, ya me harté! ¡Sal de mi cuarto! –
-¿Tú cuarto? – Preguntó alzando una ceja. – Por si lo olvidas vives en mí Castillo, así que tengo todo el derecho de quedarme aquí. –
-Mo~…maldito Príncipe. – Murmuró apretando los puños. - ¡Entonces me voy yo! – Exclamó saliendo mientras azotaba con fuerza la puerta.
-Actualidad-
-Z-Zeon… - Murmuró Yumín jadeando un poco, su rostro estaba totalmente sonrojado. – No-No sé hacer esto… -
-Tranquila, solo hazlo como puedas. – Dijo acariciándole la cabeza como si de una niña se tratase. – ¿Bien? –
-S-Sí… - Dijo asintiendo lentamente.
Yumín tomó en su mano temblorosa el miembro de Zeon, al principio lo miró fijamente por unos segundos dudando de hacerlo, pero el peligris nuevamente acarició su cabeza tranquilizándola, soltó un suspiro largo y cerró los ojos con fuerza mientras inconscientemente comenzaba a temblar del miedo, pero en un rápido movimiento abrió su boca e introdujo el miembro del chico en ella, comenzando a lamerlo lentamente con temor.
-A-Así…pero u-usa un poco más la-la lengua… - Dijo Zeon agarrando un mechón de cabello de la chica inconscientemente.
-Castillo Raiku, Reino Makoku, Mundo Mamodo ~ Dos Días Antes-
-¡¿Qué qué?! – Exclamó Zeon completamente enfadado. - ¡Tienen que estar bromeando! ¡No pueden hacerme eso! –
-Unu, lo sentimos mucho Zeon… - Explicó Gash algo tembloroso oculto detrás de Kurumi. – P-Pero el Ministerio me pidió que fuera a tratar unos asuntos en Fuuga… -
-Así es, y pidieron que fuera exclusivamente yo a cuidarlo. – Finalizó Kurumi mirando a Zeon.
-Tsk, maldición… - Murmuró irritado desviando la mirada. - ¿Me quedaré completamente solo? -
-Bueno…Lia-sama y Fort-sama se quedarán en Fuuga para esperar a que lleguemos Gash y yo, entonces regresaremos junto cuando acaben el trabajo. – Explicó Kurumi.
-Tsk, maldita sea. – Dijo cruzando los brazos.
Gash y Kurumi se miraron mutuamente en silencio, ambos asintieron y regresaron sus miradas a Zeon, quien los miró confundidos.
-¿Qué? – Preguntó, sabía que las miradas de esos dos solo podían significar una cosa.
-Unu…verás Zeon. – Comenzó Gash un poco nervioso. – En dos días es el cumpleaños de Yumín-chan… -
-¿Y? – Dijo mirándolo fijamente.
-Unu…queríamos saber si podías festejarlo con ella… – Finalizó jugueteando con sus dedos nervioso.
-¡¿Qué?! ¡Ni de broma! – Exclamó rápidamente descruzando sus brazos asustando a Gash, quien rápidamente se ocultó detrás de Kurumi.
-¡Pero, Zeon! – Intervino Kurumi mirándolo. – Yu-chan es nuestra amiga, le prometimos hacerle una fiesta, pero ahora-… -
-¡NO! – Exclamó rápidamente interrumpiéndola. – Yo no le prometí nada. –
-Pero es nuestra amiga, no podemos fallarle. – Replicó Kurumi mirándolo.
-En primera, es SU amiga, no la mía. – Dijo cruzando los brazos. - No festejo ni tu cumpleaños, ¿crees que festejaré el de ella? –
-¡Zeon! – Dijo Kurumi riñéndolo. – Mo~…te estoy pidiendo un favor, ¿no puedes ayudarnos? –
-Que se la pase con su familia y le diga al cocinero que prepare algo. – Sugirió restándole importancia.
-Unu, Nene-dono y Muumu están encargados de cuidar el Palacio Soleil ahora que está en reparación. – Explicó Gash sin salir desde atrás de Kurumi. – Y nosotros tenemos que irnos de urgencia a Fuuga. –
-Maldita sea, ¿es enserio? – Dijo irritado rodando los ojos. - ¿Por qué tengo que ser yo? Invita a esos amiguitos tuyos para que la lleven a jugar sus boberías y ya. –
-Unu, pero Kanchome está ayudando a Rein, a Ted y a Cherish en Suiko. – Explicó Gash. – Y Umagon se encuentra ayudando en la reparación del Palacio Soleil. –
-Sí, y con la pequeña rebelión de Chishin contra Sylvarant que pasó la semana pasada Tio se encuentra ayudando a sus padres para sanar a los heridos. –
-Unu, por eso eres el único con el que podemos contar Zeon. – Finalizó Gash.
-Así que, por favor, ¿podrías hacerlo por nosotros? – Suplicó Kurumi mirándolo.
-No. – Dijo secamente el peligris.
-Pero-… - Intentaron replicar ambos.
-¡Dije que no! – Repitió firmemente.
Ambos mamodos se miraron fijamente unos momentos y regresaron su vista a Zeon, el mamodo se sorprendió cuando ambos se arrodillaron frente a él mientras agachaban sus miradas.
-¿Q-Qué…? – Murmuró Zeon retrocediendo un paso.
-Por favor Zeon, te lo suplicamos, festeja el cumpleaños de Yu-chan con ella. – Dijeron ambos al unisón inclinándose. – Por favor… - Repitieron.
-¡E-Está bien! – Aceptó desviando la mirada mientras su corazón se aceleraba un poco. - ¡P-Pero levántense ahora! –
-¡SI! – Exclamaron dando un salto para ponerse de pie. - ¡Gracias, Zeon! –
-Sí, sí, sí. – Dijo rodando los ojos. – No vuelvan a hacer esa ridiculez de arrodillarse ¿entendieron? – Amenazó mirándolos fijamente.
-S-Sí… - Asintieron dando unos pasos para atrás.
-Bien. – Dijo dándose la vuelta. – Tsk, maldita sea… - Murmuró caminando a la puerta para irse.
-Actualidad-
-Zeon… - Murmuró Yumín viendo al peligris, quien estaba totalmente desnudo al igual que ella.
-¿Estás lista? – Preguntó con un tono serio en su voz.
Yumín asintió. – Cuando quieras. – Dijo confiada.
-Te puede doler. – Afirmó Zeon mirándola.
Yumín le dio un rápido beso en los labios y se aferró a su cuello. – No importa. –
Zeon dudó un poco, por lo que metió dos de sus dedos en la boca de Yumín. – Lámelos hasta que queden húmedos. – Ordenó.
Yumín asintió y comenzó a lamerlos hasta dejarlos húmedos, Zeon sacó sus dedos y abrió las piernas de la pelilila para introducir un dedo dentro de ella, la chica sintió algo raro y ligeramente doloroso, por lo que se abrazó más del peligris cuando este introdujo el segundo dedo, Hayashi se quedó quieta conteniendo sus lágrimas mientras el chico movía sus dedos lentamente para acostumbrarla.
Zeon podía sentir la tensión en el cuerpo de la chica, por lo que la tomó de la cintura con su mano libre mientras ella se aferraba a él.
-Lo siento, pero si no lo hacemos ahora dolerá después. – Dijo mirándola de reojo, Yumín solo asintió con lentitud.
Pasaron pocos minutos para que Yumín se acostumbrara al movimiento de los dedos de Zeon, cuando eso pasó el peligris se separó un poco de ella para besarla y sucesivamente recostarla en la cama, admirando con detalle hasta el más mínimo "rincón" del cuerpo de la pelilila, la vista que tenía solamente ayudaba a excitarlo más de lo que ya estaba, haciendo que sus impulsos por continuar fueran mayores.
-Puedes hacerlo… - Dijo Yumín sacándolo de sus pensamiento. – Si eres tú, entonces estaré bien. – Afirmó con una sonrisa.
Zeon tragó saliva y asintió mientras un sonrojo mayor aparecía en sus mejillas. – Aquí voy. –
El peligris sacó sus dedos y se recostó sobre ella para besarla, ella rápidamente correspondió el beso dejando que el chico se abriera paso en su boca usando su lengua, Zeon tomó su miembro con su mano derecha y levantó la pierna de Yumín con la izquierda, se separó un poco de ella pero sin dejarla de besar y lentamente comenzó a penetrarla.
Yumín se asustó un poco al momento de sentir como el miembro de Zeon entraba en ella, estuvo a punto de empujarlo, pero el beso del chico y las caricias que comenzó a darle mientras la penetraba hicieron que se relajara, ambos se estremecieron repentinamente cuando finalmente el chico entró por completo, los ojos de Yumín se llenaron de lágrimas…realmente dolía mucho.
-¿E-Estás bien? – Preguntó Zeon con un ojo cerrado tratando de verla, el interior de Yumín era estrecho, húmedo y caliente, mucho más de lo que imaginaba, no podía evitar temblar ligeramente.
Yumín asintió lentamente. – E-Estoy bien… - Murmuró tratando de sonreírle, pero sus lágrimas la contradecían.
-Castillo Raiku, Reino Makoku, Mundo Mamodo ~ 12 Horas Antes-
Eran las 6:30 de la mañana y Zeon simplemente no podía dormir, Kurumi y Gash habían abandonado el Castillo hace apenas 12 horas pero él sentía que ya había pasado una eternidad. Estaba revolcándose en su cama tratando de conciliar el sueño, pero la simple idea de que pasaría los próximas días a solas con Yumín no lo dejaban, sobretodo el saber que ese día, una vez saliera de la habitación, tendría que pasar las siguientes 24 horas festejando el cumpleaños de la chica.
Pero no era que la compañía de Yumín le molestara…al contrario, ella había vivido ya tres años en el Castillo que él simplemente terminó acostumbrándose a su presencia, era la única con la que podía hablar tranquilamente además de Kurumi (con Tio por lo general solo peleaba), lo que simplemente no soportaba era su eterna bondad que lo empalagaba, era terriblemente buena con todos, incluido él. Al principio trató de mandarla por un tubo, pero cuando vio la insistencia de la pelilila terminó aceptando ser su… ¿Amigo?
Lo que realmente le molestaba de quedarse solo con ella era que últimamente sentía un ligero hormigueo en su estómago cada vez que la veía, un sentimiento que solamente una chica había logrado en él, pero…ahora había alguien más que se los provocaba, al principio simplemente los trató de ignorar lo más que podía, pero estar tantos días a solas con ella resultaría peligroso, y era lo que él temía.
-Maldita sea… - Murmuró arrojando la sábana al suelo. - ¿Por qué no me deja en paz? – Preguntó apretando su estómago. – Es insoportable. –
Los rayos del Sol comenzaron a entrar por su ventana como indicio de que estaba amaneciendo, Zeon dirigió su mirada a la ventana y observó fijamente el amanecer con su mente totalmente en blanco.
-¿Qué haré…? – Se preguntó a si mismo sin apartar su vista del amanecer. - ¿Podré contenerme? – Repitió para él mismo.
El peligris cerró la cortina y se dirigió al closet para sacar un cambio de ropa sencillo, el cual consistió de una playera de manga corta color azul junto a un short blanco sencillo, se colocó unos calcetines a color con la playera y se colocó sus respectivos zapatos usuales.
Zeon salió de su habitación asegurándose de que nadie lo viera y caminó hacia las habitaciones de servicio donde dormía la familia Hayashi, se detuvo frente a la puerta del cuarto de Yumín y la miró fijamente por unos momentos dudando de lo que estaba a punto de hacer, quiso tocar a la puerta, pero se detuvo cuando escuchó el sonido de algunas mucamas acercándose.
El peligris rápidamente se teletransportó a su habitación mientras su corazón latía ligeramente rápido, se había puesto nervioso repentinamente y lo primero que se le ocurrió fue desaparecer de ahí.
-¿Exactamente qué estaba a punto de hacer? – Se preguntó a si mismo recargándose en la puerta.
-Uh…ya amaneció… - Murmuró Yumín estirándose sentada en la cama soltando un bostezo.
La chica se levantó e inmediatamente acomodó su cama, sacó de su ropero un traje y se vistió con calma. Su traje constaba en vestido azul cobalto de manga corta con un vestido aguamarina de tirantes encima, en su cintura había un listón del mismo color que el vestido inferior que se ataba en moño en la parte trasera, usaba calcetines color aguamarina y zapatos sencillos color azules cobalto con la suela azul marino y el cabello de Yumín estaba suelto.
-Oh, es cierto… - Dijo para sí misma mirándose en el espejo. – No habrá nadie hoy…bueno, supongo que podré hacer un desayuno ligero sin que alguien me grite. – Murmuró con una sonrisa. - ¡Bien, a trabajar! –
La chica salió de su habitación, caminó por los largos pasillos, bajó las escaleras y siguió hasta llegar a la cocina. Debido a que hoy no estará el rey ni su predecesor, todo el personal había realizado la limpieza temprano para retirarse antes del mediodía, Yumín tomó su respectivo mandil rosa pastel con encaje blanco y entró al comedor para dirigirse hacia la cocina, pero se sorprendió de ver un enorme letrero que decía "FELIZ CUMPLEAÑOS" con letras elegantes, en el centro de la gran mesa había un enorme pastel de fresa y zarzamora, varias jarras con distintos tipos de jugo y un adorno hecho con hermosas rosas de diferentes colores adornaban la mesa.
-¿Q-Qué es esto? – Preguntó confundida.
-Tu fiesta de cumpleaños. – Dijo Zeon sentado en su silla usual.
-¿Eh? – Murmuró confundida notándolo recién y se quedó en silencio unos momentos mirándolo. – Ah, es cierto, hoy es mi cumpleaños, lo había olvidado. –
-¡Espera, ¿qué?! – Exclamó levantándose. - ¡Me tienes que estar jodiendo! ¡¿Hice todo esto para que me salgas con que lo olvidaste?! – Dijo irritado, haciendo que la chica retrocediera unos pasos algo asustada.
-Lo-Lo-Lo-Lo sien-… - Tartamudeó, pero se interrumpió a si misma al procesar sus palabras. - ¿Eh? ¿Tú hiciste esto? –
-Pues sí, ¿quién más? – Preguntó mirándola mientras cruzaba los brazos. - ¿El fantasma del Castillo? –
-Es más fácil creer eso a creer que lo hiciste tú. – Respondió mirándolo de reojo.
-¡¿Qué dijiste?! – Exclamó enfadado.
-¡Na-Nada, no dije nada! – Respondió rápidamente negando con sus manos frenéticamente.
-Tsk, maldita mocosa esta. – Bufó mientras desviaba la mirada. – Después de que me tomo la molestia de festejarle su cumpleaños viene, me insulta y para el colmo olvida su cumpleaños. –
-¿Eh? – Murmuró pestañeando dos veces y acercándose a él. - ¿Realmente usted hizo esto para mí? – Preguntó sin creerlo aún.
-Qué si, maldita sea. – Dijo entre dientes frustrado. – Deberías sentirte alagada, no hago esto por cualquiera. –
Yumín asintió dos veces. – Sí, sí, tiene razón, atesoraré este acto en mi mente durante el próximo milenio. –
-¡¿Estás diciendo que no volveré a hacerlo?! – Exclamó en reclamo.
-¡No, no, no! ¡No he dicho nada! – Dijo rápidamente, procesado algo tardío su exclamo. - ¿Eh? ¿Eso quiere decir que volverá a hacerlo? – Preguntó mirándolo.
-¿E-Eh? – Murmuró mientras sus mejillas adquirían un tono rosado leve. – Tsk. – Dijo desviando la mirada.
-¡Ah~, Zeon-sama! – Dijo juntando sus manos con sus ojos brillantes. - ¡Es usted tan amable y caballeroso! ¡Realmente es digno de llamarse todo un "Príncipe"! –
-SOY un Príncipe. – Replicó pegándole en la frente. – Y deja de verme con esos ojos, pareces perro muerto de hambre pidiendo comida. –
-¡Oye, no soy un pe-…! – Dijo Yumín en reclamo, pero dejó inconclusa su frase al recordar algo. - ¡Wah! ¡Oh rayos, olvidé alimentar a Uni! – Exclamó alarmada. - ¡Tengo que ir a alimentarlo! – Dijo a punto de salir corriendo, pero Zeon la jaló de la ropa.
-¡Deja de estar correteando por los pasillos como chiva loca! – Exclamó regañándola.
-S-Sí… - Murmuró agachando la mirada. – Pero Uni-… -
-El perro de Gash está bien. – Dijo desviando la mirada. – Ya lo alimenté. –
-¿Eh? – Murmuró mirándolo, sus ojos brillaron con ilusión. - ¡Ah~, Zeon-sama…! –
-¡Te dije que te callaras, maldita sea! – Exclamó amenazante tratando de desviar el ligero sonrojo que apareció en sus mejillas.
-S-Sí… - Murmuró Yumín, quien había terminado en el otro extremo de la habitación en un intento de huir de la furia del peligris.
-Tsk, maldita sea. – Murmuró irritado. – Bueno, solo siéntate a comer. –
-De-De acuerdo… - Dijo acercándose a la mesa.
Yumín iba tomar su asiento diario, el cual estaba al lado derecho en la tercera silla (justo al lado de Kurumi), pero Zeon la tomó del brazo y la obligó a sentarse en la silla principal que le correspondía a Gash, mientras que él se sentó al lado derecho de la misma como comúnmente lo hacía.
-¿Po-Por qué esta silla? – Preguntó Yumín confundida. - ¿Acaso no es el lugar de Gash-sama? –
-Sí, lo es. – Respondió aplaudiendo dos veces, haciendo que una mucama que había estado en la cocina llegara a servir la comida. – Por el día de hoy tienes permitido usarla. –
-¡Ze-Zeon sama…! – Dijo con sus ojos brillosos mientras lo miraba. - ¡Es tan bondadoso! ¡No sé cómo podría agradecerle! –
-Si te callaras y comieras me harías un gran favor. – Dijo mirándola de reojo amenazante.
-S-Sí… - Murmuró desviando la mirada asustada.
La mucama acomodó los platos frente a ellos, hizo una reverencia y dejó el lugar. El comedor estaba en un silencio profundo, el sonido de los cubiertos era lo único que hacía eco. Yumín no podía evitar sentirse feliz de que Zeon estuviese haciendo todo eso por ella, después de todo conocía su pasado gracias a los relatos que Kurumi, Gash, Tio y Kanchome diariamente le contaban, pero también era una de las pocas personas que conocía su lado amable…
Por otro lado, el susodicho se encontraba comiendo en silencio y veía de reojo a la pelilila cada que podía, se sentía nervioso de estar a solas con ella, a pesar de haber crecido entre plebeyos la clase que Hayashi tenía era refinada y elegante que casi podría engañar a todos haciéndose pasar por noble. Suspiró discretamente para borrar el ligero rubor de sus mejillas, odiaba que pasara eso cada que estaba solo con ello.
-Zeon-sama. – Lo llamó Yumín con una voz dulce rompiendo el silencio.
-¿Qué quieres? – Respondió mientras metía un bocado en su boca.
-Muchas gracias por todo esto. – Dijo con sinceridad volteando a verlo con una sonrisa encantadora.
Zeon casi se ahogó con la comida al verla con esa expresión mientras le agradecía con una voz suave, tosió un momento y le dio un tragó largo a su agua, cuando bajó el vaso soltó un suspiro de alivio y desvió su mirada de la de ella al sentir que su sonrojo regresaba.
-¿A-A qué viene eso? – Preguntó algo sorprendido.
-Bueno… - Dijo sonrojándose ligeramente mientras bajaba la mirada. – La verdad es que nunca esperé que usted hiciera esto por mí… -
-No soy la persona fría y cruel que todos piensan. – Dijo dándole un trago a su jugo. – Entiendo que me teman por lo que hice, pero eso quedó en el pasado, ya han pasado muchos años, no sé por qué todos se aferran a verme de esa manera. –
-Yo no le temo. – Interrumpió Yumín ganándose su atención. – Ciertamente todos me han contado su pasado y, sobre todo, lo que hizo durante la Batalla de los 100 Mamodos, pero el Zeon-sama que yo conocí es diferente al Zeon que los demás conocen. – Continuó juntando ambas manos y apoyándolas en su pecho. – Usted ha hecho mucho por mí, ¿cómo podría pensar qué alguien tan amable siga siendo un ser cruel? –
Zeon alzó una ceja mientras la miraba. - ¿Entonces por qué dijiste que no esperabas que hiciera algo así? –
Yumín lo miró unos segundos y desvió la mirada algo decaída. – Porque…yo sé a la perfección que Zeon-sama ama a Kurumi-sama. – Confesó sin verlo.
Zeon dio un ligero salto en su asiento sorprendido, la miró por unos momentos fijamente pero sin poder emitir palabra alguna.
-¿Qué dijiste…? – Preguntó cuándo la voz finalmente le salió.
-Yo…siempre lo he sabido, en realidad. – Prosiguió sin verlo, sus puños se apretaron inconscientemente y su voz tembló un poco con dolor. – La forma en que la mira, la forma en que la trata, la forma en que le habla, incluso…la forma en que usted la abraza es muy diferente a su comportamiento usual con los demás… -
-¿Ah? – Dijo sin comprender todo lo que estaba diciendo. - ¿A qué te refieres ahora? –
-Me refiero…a que usted siempre ha tenido un trato "especial" hacia Kurumi-sama… - Dijo con un ligero sollozo. – Y el que usted haga esto por mí solo me hace confundirme… - Confesó mientras unas lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas.
-Yumín… - Murmuró sorprendido de esa confesión.
-Por eso, yo… - Dijo entre sollozos mientras limpiaba sus lágrimas. – No sé qué pensar…estoy…estoy muy confundida… - Su voz se quebró en lo último que simplemente no pudo seguir hablando.
El peligris la miró fijamente, no sabía qué pensar, su mente estaba en blanco… ¿Por qué le dolía el pecho con cada lágrima que veía caer de los ojos de la pelilila? ¿Por qué sentía un nudo en la garganta ante la escena? No lo comprendía, o al menos eso creía…pero, realmente sabía la razón. No era la primera vez que sentía ese dolor, al principio quiso hacerse la idea de que estaba equivocado, pero ahora…ahora se había convencido de que solo se podía deber a una cosa. Zeon soltó un suspiro largo para relajarse y la miró.
-Eres una tonta, Yumín. – Dijo Zeon mirándola fijamente, haciéndola levantar la mirada. – Kurumi no me interesa más que como una amiga. –
-¿Eh? – Murmuró confundida. – Pero… -
-Escúchame. – Interrumpió desviando la mirada mientras se sonrojaba ligeramente. – Kurumi no me importa, tú sí. – Confesó con vergüenza y nerviosismo.
-¿Qué…? – Murmuró atónita, se había quedado inmóvil ante aquellas palabras. - ¿Qué está…diciendo…? – Titubeó.
-Tsk, maldita sea… - Murmuró irritado agarrándose el cabello, respiró hondo y miró fijamente a Yumín. – Escúchame bien que no pienso repetirlo, ¿bien? – La pelilila lo miró atónita aún pero asintió lentamente. – Mira, ciertamente Kurumi ha sido la persona que más tiempo ha pasado a mi lado y no negaré que en una época llegué a sentir algo más por ella…pero eso se quedó en el pasado, hasta hace unos meses creía saber lo que me pasaba y que lo que sentí por Kurumi ya jamás volvería a sentirlo, verla con Gash fue un golpe bajo… -
-No quiero oír más. – Interrumpió Yumín al borde de las lágrimas mientras se ponía de pie.
-¡Siéntate y escucha! – Exclamó Zeon mirándola.
-No quiero escuchar su trágica historia amorosa. – Dijo la pelilila caminando a la puerta.
Zeon rápidamente se levantó y la detuvo del brazo, Yumín forcejeó para liberarse pero solo terminó cayendo en el suelo, jalando al peligris con ella, quien cayó sobre la pelilila. Ambos se vieron a los ojos en silencio al darse cuenta de la cercanía…estaban demasiado cerca.
-¿Ze-Zeon-sama…? – Murmuró Yumín algo confundida y sorprendida.
-Escúchame, maldita sea. – Bufó Zeon mirándola a los ojos. - Kurumi está con Gash y eso no se va a cambiar, pero ella ya no me importa fuera de una amistad, desde hace meses me di cuenta de algo…quise creer que solo era pasajero pero ya no puedo hacerlo. –
-¿De qué está hablando…? – Su pregunta fue cortada cuando el peligris la besó en los labios.
Los ojos de Yumín se abrieron tanto como pudieron, su corazón se aceleró a máxima velocidad, sus mejillas estaban demasiado sonrojadas que hasta le ardían y su mente se había quedado totalmente en blanco. Pasaron algunos minutos para que el aire comenzara a faltarle a ambos, obligando a Zeon a separar sus labios de los de Yumín unos pocos milímetros.
-¿Po-Por…qué…? – Tartamudeó Yumín con voz temblorosa, estaba tan nerviosa que sentía que iba a darle un paro cardiaco ahí mismo.
-Quise cegarme a la verdad, pero ya no puedo más… - Dijo Zeon mirándola a los ojos con un sonrojo marcado en sus pálidas mejillas. – Yumín, estoy enamorado de ti. –
Fue todo…el corazón de Yumín estaba por explotar ahí mismo, su nerviosismo se triplicó y podía jurar que su ritmo cardiaco era el quíntuple de rápido que hace unos segundos atrás.
-¿Q-Qué…? – Murmuró con la voz ahogada, sus ojos rápidamente se llenaron de lágrimas y estas comenzaron a caer con brusquedad alarmando a Zeon.
-¿Qué? – Se cuestionó al verla llorar. - ¡No, espera! ¡No era mi intención! ¡Lo siento! –
Yumín negó con la cabeza mientras trataba de limpiar sus lágrimas que no dejaban de caer.
-Estoy feliz… - Dijo sonriéndole a pesar de que las lágrimas bañaban su rostro. – Estoy muy feliz… - Confesó con sinceridad mirándolo a los ojos. – Porque…yo también amo mucho a Zeon-sama. –
-Yumín… - Murmuró asombrado de su confesión, una sonrisa se dibujó en sus labios y la abrazó con fuerza por unos momentos, después le acarició el rostro y se volvió a acercar a sus labios. – Feliz cumpleaños, Yu. – Susurró con voz suave antes de besarla.
-Realidad-
-¡Ze-Zeon…! – Dijo Yumín entre gemidos mientras se aferraba con fuerza a su espalda. –Z-Zeon…Zeon…Zeon… - Lo llamó repetidas veces mientras lo apretaba cada vez más fuerte.
-Yu…no me falta mucho… - Dijo entre gemidos el peligris mientras la abrazaba de la cintura y la embestía con rapidez pero sutilmente. – No aguantaré más tiempo…Yu… -
-Ze-Zeon… - Murmuró dándole un beso en los labios, se separó y después lo miró a los ojos con una sonrisa. – E-Está bien, puedes hacerlo… -
-¿E-Estás segura? Podrías… - Dijo algo dudoso pero sin detener el movimiento de sus caderas. – No quiero arriesgarme… -
-¿Y qué más da? – Dijo Yumín recargándose en su pecho sonrojada. – Si es de Zeon…entonces está bien… - Murmuró poniendo su mano sobre su vientre.
-Yu… ¿Re-Realmente estás bien con eso…? – Preguntó ahora confundido mientras inconscientemente disminuía su velocidad, sabía que esa conversación se había tornado seria.
Yumín asintió. – Desde que salvaste a mi madre aquella vez comencé a tenerte aprecio, siempre me diste un trato único, quizás menos amigable que el que tenías con Kurumi-sama o Gash-sama, pero sin duda mucho mejor que el que le dabas al resto de los Mamodos. – Explicó con una sonrisa. – Hace tiempo me di cuenta de que sentía algo por ti, algo profundo…creí que estabas enamorado de Kurumi-sama así que no dije nada…pero, ahora que sé que tú también sientes lo mismo por mí… ¿Qué más da si quedo embarazada? – Preguntó levantando la mirada para fijarla en los obres violetas de él. – Sí es el hijo de Zeon y él lo desea, entonces estaré encantada de ser madre… - Finalizó con una sonrisa.
-Yu… - Murmuró besándola en los labios de una manera profunda y apasionada, saboreando y explorando cada rincón de la boca de Yumín, comenzó a mover nuevamente sus caderas de una manera más fuerte tratando de llegar lo más profundo posible de ella. – Yu…Yu…Yu… - Repitió varias veces entre gemidos conforme aumentaba la intensidad de sus embestidas.
-Zeon…Zeon… - Lo llamó entre gemidos mientras se aferraba a su espalda, con cada embestida la recorría un escalofrío que la hacía curvear su cintura cada vez un poco más.
-Voy a…ya voy a… - Susurró en su oído mientras la abrazaba de su cintura curveada y aumentaba la velocidad de sus embestidas, recargando su frente entre el hombro y el cuello de la pelilila. – Yu…voy a venirme… -
-Puedes hacerlo…Zeon… - Le respondió al oído.
El chico tomó impulso y la embistió tres veces antes de finalmente venirse dentro de ella, Yumín curveó su cintura aún más al sentir la esencia de Zeon entrando y esparciéndose dentro de ella, el peligris sacó su miembro de ella con mucho cuidado para no lastimarla, una vez se separó ambos cayeron exhaustos en la cama mientras jadeaban tratando de recuperar el aliento.
Zeon estaba encima de Yumín con su cabeza recostada sobre los pequeños pechos de la chica mientras ella lo tenía abrazado de los hombros, ambos se mantuvieron en silencio, pero sus ligeros gemidos de cansancio llenaban la silenciosa habitación, ninguno se percató de en qué momento se quedó dormido…
-Un Mes Después-
-¡Unu, provecho! – Exclamó Gash babeando mientras miraba el pez limón en su plato.
-¡Mo~, Gash no babes! – Lo regañó Kurumi tomando su servilleta para limpiar la saliva de Gash.
-Unu, lo siento Kurumi-chan. – Se disculpó sonriéndole inocentemente.
Kurumi se sonrojó ligeramente y desvió la mirada. – No-No es nada… - Respondió un poco nerviosa.
-Dejen de coquetear y coman de una vez. – Dijo Zeon metiéndose un pedazo de carne en la boca.
-¿Qué sucede? ¿Estás celoso? – Preguntó Kurumi con cizaña.
-No, en lo absoluto. – Respondió tomando jugo de su taza. – Pero sus conversaciones empalagosas me revuelven el estómago. – Dijo divertido.
-Ugh… - Murmuró Yumín mirando su plato asqueada mientras apretaba con fuerza su estómago.
-¿Uh? ¿Sucede algo? – Le preguntó Zeon mirándola confundido.
-No has comido nada, Yu-chan… - Dijo Kurumi mirándola.
-¿Unu? ¿Te sientes mal? – Preguntó Gash preocupado.
-Yo… - Dijo, pero un mareo repentino la hizo callar.
Yumín rápidamente se puso de pie y corrió hacia el baño más cercano, se dejó caer en el piso de rodillas y comenzó a vomitar en el váter. Zeon, Kurumi y Gash se miraron confundidos y los tres corrieron detrás de la pelilila, llegando al lugar y quedándose confundidos de lo que estaban viendo.
-¡Yu-chan! – Exclamó Kurumi preocupada mientras se agachaba a su altura para palmearle ligeramente la espalda.
-¿Qué sucede? ¿Estás enferma? – Preguntó Zeon algo preocupado.
-Unu, iré por Iro-sensei. – Dijo Gash corriendo en busca del doctor.
-Tranquila Yu-chan, estarás bien. – La animó Kurumi sin separarse de ella.
Pasaron algunos minutos para que Yumín se tranquilizara, Kurumi le dio un vaso de agua para que se enjuagara la boca y después Zeon cargó a la pelilila en sus brazos para llevarla a su habitación, lugar donde Gash y el doctor la esperaban.
Los tres estuvieron fuera de la habitación esperando a que Iro terminara de examinar a la pelilila, un rato después Iro salió del cuarto indicándoles que podían pasar.
-Unu, ¿qué tiene Yumín, Iro-sensei? – Preguntó Gash preocupado.
-¿Está grave? – Preguntó Kurumi temiendo lo peor.
-No, nada de eso. – Respondió el algo animado mientras ponía su mano en el hombro de Yumín.
-¿Entonces? – Cuestionó Zeon cruzando los brazos.
-La señorita Yumín…está embarazada. – Dijo ganándose la mirada atónita de los cuatro chicos, Iro soltó una risa divertido y miró a la pelilila. – Felicidades, señorita. –
-¿E-E-Embaraza…? – Murmuró Kurumi sin creerlo.
-¿Yumín tendrá un bebé? – Preguntó Gash inocentemente ladeando la cabeza.
-¡¿C-C-C-C-Cómo es posible?! – Exclamó Kurumi sorprendida e impactada. - ¡¿De quién es?! ¡¿Cómo pasó?! ¡¿Cuándo pasó?! –
-Unu…cálmate Kurumi-chan. – Dijo Gash tratando de tranquilizarla.
-¡No puedo tranquilizarme cuando mi mejor amiga está esperando un bebé! – Exclamó alterada. - ¡¿Quién rayos es el padre?! –
-Bu-Bueno… - Murmuró sonrojada.
-Soy yo, ¿algún problema? – Dijo Zeon acercándose a Yumín.
-¡¿QUEEEEEE?! – Exclamaron Kurumi y Gash alterados. - ¡¿USTEDES QUE?! –
-¡¿Cómo pasó?! ¡¿Qué rayos pasó?! – Exclamó Kurumi a punto de explotar.
-Creo que están demasiado alterados, será mejor retirarnos. – Dijo Iro jalando a Gash y a Kurumi con él. – Con permiso. – Se despidió saliendo con los dos mamodos.
Ambos chicos se quedaron en completo silencio, Yumín agachó la mirada y comenzó a acariciar ligeramente su vientre mientras sonreía, Zeon soltó un suspiro y se sentó a su lado.
-Al parecer…terminó pasando. – Dijo el peligris rompiendo el silencio.
-Sí ¿verdad? – Respondió ella sin dejar de ver su vientre.
-¿Estás bien con esto? No será fácil el embarazo y cuidarlo será todavía más complicado. – Dijo mirándola fijamente.
-Si estás conmigo estaré bien. – Respondió mirándolo con una sonrisa. – Porque yo amo a Zeon y a su bebé. –
-Nuestro bebé, querrás decir. – Dijo acariciándole el vientre con una sonrisa de ligera emoción. – Je…jamás creí que llegaría a hacer algo como esto. –
-¿Estás arrepentido? – Preguntó Yumín sin mirarlo.
-¿Qué? Claro que no, ¿cómo podría estarlo? No seas boba. – Respondió pegándole en el hombro. – Es mi hijo y lo amaré al igual que a su madre. – Dijo abrazándola.
-Zeon… - Murmuró sonrojada viéndolo de reojo. – Gracias, Zeon… -
-Jardín Principal del Castillo Raiku, Reino Makoku ~ 6 Años Después-
-¡Miyu-chan, ¿dónde estás?! ¡Miyu-chan! – Exclamó una pelinegra que vestía una blusa cian con una falda de tablones color cian oscuro y botas negras largas de cintas blancas. - ¡Responde, Miyu-chan! –
-¡Amelia! ¡Amelia! – Exclamó una pelilila que usaba un vestido violáceo de tirantes con una blusa de manga corta abajo color blanco y zapatillas de piso blancas. - ¡¿Dónde estás, Amelia?! –
-¡Aquí estoy, mamá! – Respondió una niña de 5 años con cabello largo color lila grisáceo de ojos violeta oscuro y piel blanca que usaba un vestido azul oscuro de bordes azules claro, botas blancas largas de cintas negras y un broche de moño azul brillante con una piedra plateada en el centro.
-¡Mami, mami! – Exclamó una niña de 3 años de cabello corto rubio con ojos dorados con una línea debajo de sus ojos y piel clara que usaba un vestido azul marino con una playera de manga larga guinda, zapatillas de piso guindas con correa y un broche de moño guindo con una piedra dorada en el centro.
-¡Miyu-chan! – Dijo la pelinegra tomando a la rubia en brazos. – Al fin te encontré, Miyu-chan. –
-Lo siento mami, estaba jugando con Amelia-nee. – Respondió Miyu con inocencia.
-¿Dónde está Sora-kun? – Le preguntó la pelinegra a Miyu.
-Está con el Tío Zeon y con mi papi. – Respondió la rubia.
-No te preocupes Kurumi, si quieres puedo ir a buscarlo. – Dijo la pelilila tomando la mano de Amelia.
-¡Sip, yo iré con mamá! – Exclamó Amelia.
-Gracias Ame-chan, Yu-chan, pero está bien que Sora-kun se divierta con los chicos un rato. – Respondió Kurumi con una sonrisa.
-¿Enserio? Entonces hay más espacio para nosotras. – Dijo Yumín con una risita.
-¿Les apetece comer algo? – Sugirió Kurumi.
-¡Sí! – Exclamaron las dos niñas.
-No se hable más. – Respondió Yumín con una risita. – Vamos. –
Las cuatro se dieron la vuelta y regresaron al interior del Castillo y caminaron por los largos pasillos hasta llegar al comedor, lugar donde se encontraban Tio, Kanchome y Umagon conversando con Gash mientras que Zeon estaba dando vueltas alrededor de la mesa con un niño de 3 años de cabello negro, ojos naranja y piel morena clara cargado en sus hombros.
Han pasado seis años desde que Zeon y yo nos confesamos amor mutuo, han pasado tantas cosas desde aquél día pero, aun así, nuestro amor ha sobrepasado todas las adversidades, no hemos estado solos, Gash, Kurumi, Lia-sama, Fort-sama y todos nuestros amigos han estado ahí apoyándonos en todo momento.
Pero lo que me mantiene en pie es que tengo una bella niña que nació de mi encuentro con la persona que más amo…mi pequeña y dulce Amelia Bell, el mejor regalo que Zeon pudo haberme dado en aquél encantador cumpleaños.
¡Yahallo! xHimemikoYukix aquí~
¡FELIZ CUMPLEAÑOS YU-CHAAAAAAAAAAAAAANNNNNNN! *WWWWWWWW* ¡FINALMENTE LLEGO EL DIA! :poslosubióundíaantes(?): JSAVDKJVASAJVDAJCDCSADA ¡ANSIABA ESTE DIA CON ANSIAS! ¡FINALMENTE LLEGO! ¡ES TU CUMPLEAÑOS! *WWWWWW* Muchas gracias por todo lo que has hecho por mí en estos pequeños meses que llevamos de amistad, espero que pasen muchos más y nuestro amor por el fandom de Gash jamás acabe (? XDDD Te deseo lo mejor en tu cumple, disfrútalo al lado de todas las personas que quieres y que te quieren uwu agradezco de corazón todo lo que has hecho por mí QwQ sabes que te quiero mucho, espero que te haya gustado todo tu regalo :'3 ¡TE QUIERO!
¡FELIZ CUMPLE, YU-CHAN! *W*
¡NOS LEEMOS!
