Después de haberles dado un capítulo deprimente, les presento un capitulo menos deprimente.

¡Disfruten el capítulo!


Capítulo #11: ¡Hubieran cogido!

Un día después de que Sakura tuviera uno de los mejores momentos de su vida, ella acompañó a su amiga Ino, quien trabajaba en la tienda de su familia.

Yamanaka organizaba un jarrón con claveles, girasoles y otros tipos de flores, mientras que Sakura hablaba sobre el asunto del dinero hasta el momento en que Naruto le mostró la casa.

—Entonces, ¿por fin pasó? —Ino la interrumpió.

Haruno volteó a los lados, solamente había un cliente que miraba unas rosas. Se encontraba del otro lado de la tienda. Por esto, ella antes le hubiera gritado por la pregunta, pero ya era diferente. Ahora se sentía un poco más segura en el tema "prohibido".

—Si hablas de —susurró—... sexo, pues no.

Ino miró fijamente a su amiga. Se resistía a no gritarle y sacarla de la tienda para que fuera por Naruto. Le desesperaba que hubiera pasado tanto tiempo sin que llegaran a tener relaciones sexuales. Ella estaba segura que la mayoría de los aldeanos estaba preguntándose porqué no vivían juntos. Pues estaba dispuesta a que su amiga se animara y sacara más su lado pervertido.

—Pero —Se acercó a la oreja de la mujer— tuvimos un gran día de intimidad.

Sonrió. No era lo que esperaba, pero había pasado algo de acción. Miró a los lados y aún estaba el cliente que observaba las rosas.

—Espera.

Sakura esperó mirando como su amiga se iba por una puerta. Acto seguido, salió acompañada de un señor que había contratado.

—Muchas gracias, Aki-san —Hizo una ligera reverencia—. Volveré en unos momentos.

El anciano sonrió e hizo una reverencia.

Las dos mujeres salieron de la florería y se dirigieron a la biblioteca, en poco tiempo llegaron a la zona desconocida. Ya era una costumbre y tradición acudir al sótano para hablar de chismes.

Tuvieron problemas en permanecer calladas hasta llegar a la biblioteca, en especial porque Ino estaba ansiosa.

Una vez que llegaron a la biblioteca, Ino se mordía la lengua. La tentación de abrir la boca era bastante.

—Bien chicas, como ya les dije, no vayan a decir nada —dijo la encargada del lugar.

—No se preocupe —susurró la más entusiasmada.

La puerta se abrió y bajaron. El lugar ya no estaba empolvado y había sido ordenado de nuevo. El olor del lugar ya no era de polvo, sino a lavanda. La mesa de trabajo fue pintada y reparada y se le agregó cuatro sillas para acompañar al mueble. Los libros tenían etiquetas y notas con los verdaderos nombres que deberían tener o un indicio de lo que trataba, ya que la mayoría tenían el nombre de "Anatomía del humano" y aquello era demasiado ambiguo. Además, los libros fueron separados en estanterías nuevas.

—Deberías invitar aquí a Naruto —dijo Ino cuando la puerta se cerró.

—No, la primera vez que estuve aquí Naruto se puso histérico —dijo Sakura.

Ino entrecerró los ojos.

—No tiene sentido —dijo ella—. ¿No es por las pro…?

—Sí, por las protecciones que puso Tsunade.

—Aun así no tiene sentido —dijo la rubia casi en susurro.

Iba a continuar la plática, pero supo que no era buena idea. Eso solamente era asunto entre Naruto y Sakura.

—Bien, entonces, ¿qué fue lo que pasó? Dime los detalles.

Haruno comenzó a reírse y se puso roja.

—Solo te diré que pasó algo más de lo que siempre pasa.

—¡Pero eso ya lo dijiste! —exclamó Ino—. Quiero de-ta-lles.

La kunoichi de cabello rosa estaba tan ruborizada que su cabello contrastaba con su rostro. Comenzó a mover sus dedos de manera nerviosa.

—¿Qué tal si me haces una señal con las manos para que me expliques?

Yamanaka ya se esperaba lo que Sakura y su pareja hicieron. Quería que su amiga lo admitiera. De esa forma tendría menos vergüenza hablando de las intimidades… y además se llevaría una buena carcajada.

—Está bien.

La chica respiró hondo. Levantó el dedo medio y con su otra mano realizó un círculo con sus dedos.

Ino trataba de resistir su risa, pero decidió seguir fingiendo que no sabía de lo que hablaba.

—¿Entonces? ¿A qué te refieres?

La otra mujer parecía que se estaba desesperando por la aparente inocencia de su acompañante, cuando en realidad trataba de aguantar la risa. No era ingenua. Ella sabía lo que trataba de hacer.

—¡Sí sabes! —exclamó Sakura— ¡A nadie engañas!

No tardaron en dar una carcajada.

—Bueno, entonces dime -dijo Ino—… ¿Lo disfrutaste?

Sakura abrió los ojos de más.

—¡No preguntes eso, Ino-cerda! —continuó riéndose.

—No vayas a decir que no —Alzó las cejas.

Sakura sonrió en respuesta.

—Déjame contarte.

Ino se tapó la boca por la emoción y decidió prestar bastante atención a las palabras que saldrían de su amiga.

Como fue de esperarse, no hubo detalles descarados dichos por Sakura, que por suerte fueron suficientes para satisfacer la curiosidad de Ino, aunque hubo algo que no lo fue.

—Entonces, ¿por qué no quisiste que te la metiera?

Tenía que decirlo o no iba a poder dormir aquella noche.

—¡¿Qué?! —dijo Sakura.

—¡Ya estaban muy bien! —dijo su amiga frustrada— ¡Te metió un dedo!

—¡No seas sádica! —dijo ofendida—. Necesito más tiempo.

Ino se cruzó se brazos indignada.

—Ya sabes que me encanta el chisme —se quejó—... Lo siento, es que me emociono.

Sakura la miró fijamente. A pesar de haberse enojado un poco por las exigencias de su amiga, le causaba gracia todos los esfuerzos de la muchacha para que tuviera sexo con el amor de su vida.

—Bien, te perdono.

Ino la miró de reojo con seriedad.

—Prométeme que me seguirás manteniendo al tanto de qué hacen tú y Naruto.

—Sin detalles exagerados —dijo Sakura antes de que le exigiera eso mismo—. Y no esperes mucho. No soy una cerda como tú.

—Bien. Es un trato.

—Te dije que no esperaras mucho de mí —Sacó la lengua.

Antes de que le rezongara, Sakura caminó hacia la escalera para salir.

—¡¿A dónde vas?! —dijo Ino—. ¡Tienes que prometérmelo!

—Tienes que ir a atender tu florería.

Abrió la puerta. Ino por costumbre a no hablar alto en una biblioteca, susurró con enfado. No se le pudo entender, pero Sakura ya se imaginaba las maldiciones que decía.

"Adiós", fue lo que deletrearon los labios de Sakura Haruno en silencio, conforme fingía que iba a dejar encerrada a su acompañante.

Ino se asustó de tal forma que subió con rapidez.

—No tenías por qué asustarte —dijo Sakura tratando de no reírse—. Bien pudiste haber roto la puerta.

—Pero de esa forma descubrirían este sitio —dijo enojada.

Sakura se rió entre dientes. En su opinión hacían más ruido con sus gritos histéricos de la emoción.

—Vámonos.

Con cuidado pusieron de nuevo el tapete sucio sobre la pequeña puerta. Como siempre, nadie estaba en la habitación, o por lo menos a simple vista.

—Me quedaré aquí un rato —susurró Sakura.

Conocía perfectamente aquel chakra que se ocultaba. Nadie más que ella podía detectarla.

—¿Segura que no quieres venir?

Sakura la miró fijamente como si le hablara con la mente. Ino no tenía idea a lo que se refería, pero el rostro sin expresión le hizo entender que se trataba de algo serio.

Asintió y dejó sola a su mejor amiga.

Cuando Sakura sintió que el chakra de Yamanaka se encontraba fuera de la biblioteca, caminó con fuerza al mostrador, donde estaba la bibliotecaria.

—¿Dónde está?

La señora leía un periódico con tranquilidad, pero solo era un engaño.

—¿Disculpe? —Alzó la mirada del periódico. Ahí estaba Sakura Haruno rodeada de un aura negra.

Las manos de la bibliotecaria comenzaron a temblar y se notaba en el sonido del periódico que se arrugaba.

—Sé que está Naruto oculto debajo del mostrador.

La mujer se puso muy nerviosa. ¿Por qué tuvo que hacerle caso al chico?

—No sé de qué…

Un suspiro alto y muy largo se escuchó.

—No hace falta mentir —dijo una voz.

El hombre se dejó al descubierto. Naruto miró a su novia desanimado. Sabía lo que le esperaba.

—Vamos a hablar en otro lado —Su energía dejó de rodearla. Trataba de calmarse.

Lo tomó de la mano y salieron.


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¡Muchas gracias por leer!

¡Que tengan un lindo día, noche, tarde o lo que sea!