Hola, personitas. Ya tenía un tiempo sin actualizar, pero su espera ha valido la pena. Aquí les presento el nuevo capítulo con perversiones. ;D

¡Disfruten el capítulo!


Capítulo #13: ¡Ha practicar antes del bebé!

Sakura se había quedado todo el día y la noche con Naruto en su departamento. Se quedaron comiendo ramen instantáneo mientras miraban películas y hacían de todo para relajarse. El rubio decidió que era mejor así.

Después de aquella plática de revelación, Naruto quería ordenar su mente, despejarse de sus emociones fuertes.

—¿Crees que a tus padres les importe? —dijo Naruto bostezando.

—No, ellos hasta me construyeron una casa —dijo Sakura con flojera.

La pareja estaba acostada en la pequeña cama del hombre. Se habían quedado dormidos tras discutir quién de ellos era el mejor besando. Una discusión insignificante que resulto en distintas clases de besos.

—Ya debería estar fuera —Se rió un poco por lo que había dicho.

—Es cierto —dijo riéndose junto a ella—. A veces me cuesta recordar que no tenemos doce años.

Sakura le dio un beso en la mejilla.

—¿Cómo te sientes? —dijo ella.

—Muy dramático —dijo sonriendo.

—Pero por buenas razones. No te preocupes.

—Gracias, mi querida Sakura-chan —La besó en su mano.

La mujer sonrió.

—¿Entonces estás bien con que vayamos con un experto? —dijo Sakura. Realmente quería estar segura.

—Sí —dijo Naruto—. ¿Segura que no dirán nada?

—Segura —dijo asintiendo—. Los ninja médico especializados en la mente nunca revelan tus datos o lo que les dices, a menos que tú lo permitas.

—Bien —dijo Naruto—. Estoy algo nervioso porque nunca he ido.

—Tranquilo, te acompañaré —dijo tomando su mano—. Aunque tal vez en algunas sesiones tendrás que ir solo. Hay temas que son muy delicados y nada más se trataran contigo.

—Bien —dijo más decidido.

Ya todo estaba bien, a excepción de un tema que Sakura decidió dejar de lado hasta la mañana siguiente. Primero Naruto y después los dos.

—Naruto —Su tono cambió a uno más serio.

—¿Qué pasa?

—Hay que hablar del otro tema.

—Oh, sí —dijo acomodándose en la cama hasta terminar sentado. Sakura también se acomodó de la misma manera.

Ninguno de los dos sabía cómo empezar. ¿Cómo? Apenas eran novios. Apenas habían tenido intimidades. ¿Se casarían? ¿Vivirían en unión libre? La mayoría pasó por el momento de decidir tener un hijo una vez que la pareja estaba bajo el mismo techo.

—A mí también me gustaría tener hijos —dijo Sakura.

—Eso estuvo muy claro con tu dibujo para la casa de tus sueños —dijo Naruto divertido—. No puedo imaginarme una miniatura de Sasuke.

Naruto comenzó a reírse.

—¡Cállate! —dijo golpeando su brazo mientras se reía— ¡Esas miniaturas serían hermosas porque serían mis hijos!

—Pero lo serían más si fueran rubios —Guiñó el ojo y se mordió los labios.

Aquel comentario la tomó por sorpresa a pesar de que sabía lo que Naruto deseaba. Guardó silencio.

—Lo siento —dijo Naruto de inmediato.

—No, no te preocupes —dijo ella—. Es que no me lo esperaba.

Cada vez el rostro del rubio se ponía más rojo. Parecía un extraño tomate con las hojas amarillas.

—Te amo, Naruto —dijo Sakura—. Demasiado…

—¿Pero no me quieres lo suficiente? —interrumpió el rubio.

Su corazón latía rápidamente y sus ojos estaban brillosos.

—No —dijo Sakura—. Tranquilo, no estoy enojada.

Naruto suspiró muy fuerte. Trataba de calmarse. De verdad lo ponía muy nervioso el tema, pero era de esperarse. A penas ayer lo revelo.

—Lo que quiero decir es que estoy dispuesta a estar contigo.

Naruto sonrió ansioso, quería abrazarla, solo que no lo hizo porque el sentía que temblaba de la emoción. Le daría más vergüenza si la abrazaba y descubría en realidad temblaba.

—Hay que esperar —continuó Sakura—. Hay que ver a que nos lleva esto.

Naruto Uzumaki ya se sentía mejor gracias a esas palabras y por todo lo que hizo con su pareja el día anterior. Él estaba seguro que no sentiría culpa tras una noche apasionada, ni por el hecho de estar a su lado. A partir de ese momento, su relación mejoraría, Naruto lo sabía, ambos lo sabían.

—Con gusto, mi Sakura-chan —Sonrió ampliamente.

Ella lo abrazó y dio un beso en el cuello. Naruto sonrió.

—Bien, hay que empezar nuestro día —él dijo muy feliz.

Se levantó de la cama y su novia solo se dispuso a mirarlo inconforme.

—¿Qué pasa?

Sakura se mordió el labio inferior.

—Hay que practicar antes de tener a esos pequeños rubios —Guiñó el ojo.

Naruto sonrió. Definitivamente no había culpa, tristeza, ni vergüenza. No como antes... El pobre había sido un masoquista que adoraba hacer cochinadas con su querida Sakura, para después sentir dolor emocional. ¡Ah! ¡Pero bien que le encantaba!

Él volvió a la cama, esta vez arriba de ella.

—¿Cómo quieres empezar la practica? —Naruto preguntó en voz baja.

—Aunque tenga vergüenza, quisiera... —Sakura miró a los pantalones de su novio.

—Oh, pero ya lo has visto —dijo extrañado.

Sakura en silencio sacó su lengua. El ninja entendió y sus ansias volvieron. Quería empezar.

—¿También quieres que te lo haga?

—Sí —respondió nerviosa.

Sakura en este punto ya estaba muy sonrojada. Ella pensaba en cómo se sentiría el pene, el grandioso pene de Naruto en su lengua y sus labios. En sus manos había sido suave, pero no era igual tomar un plátano con tu mano a en la boca porque se sentía el sabor… Oh.

—Si quieres empiezo contigo.

—No, ya estoy pensando en lo otro —dijo rápidamente.

—Bien, tranquila —Acarició su cabello con delicadeza. Le encantaba el rostro de su novia. Tan delicada e inocente.

—¡Sakura-chan! —dijo sorprendido. No estaba esperando que ella lo tocara primero. Específicamente, a su miembro viril, el gancho, el palo, el plátano, su pene. Su pene.

Bajó los pantalones de Naruto, ya que no era necesario que se quitara la camiseta. Él solo había dormido con su pantalón.

—Saku… Sakura —dijo más sorprendido de que su novia ya lo dejara desnudo y con una mano sobre su pene erecto. No que eso le molestara.

—¿Cómo le hago? —dijo ella preocupada. Olvidó el detalle de que era grande para sus ojos.

Naruto no pudo resistir más que reír.

—No te burles —dijo en tono enfadado, pero su rostro indicaba una gran vergüenza.

—La verdad no sé —dijo Naruto mirando su pene con cuidado—. Supongo que es como la masturbación con la mano, no hay otra forma de complacer al pene. No es igual de mágico que una vagina.

Eso solo confirmaba lo que ya sabía. Su boca sería su mano.

—Como una paleta —susurró.

El comentario hizo que Naruto se riera más fuerte. Ahora su pene estaba más flácido, pero seguía de pie esperando a ser mimado por una boca.

—Cállate, eso me dijo Ino que hiciera —dijo Sakura—. Que era como una paleta.

—No tiene forma de paleta —dijo Naruto arqueando una ceja.

—Idiota, me refiero a esto.

Volvió a tocarlo y volvió a sorprender a Naruto. Cada día su novia era más impredecible gracias a los consejos de su amiga descarada, Ino Yamanaka.

Pronto sintió su miembro duro.

Naruto se acomodó en la cama. Se sentó.

—¿Por qué lo haces?

—Creo que sería más fácil si yo estaba sentado y tú del otro lado —Se rascó la nuca.

Tenía sentido.

—Oh, sí —dijo también rascándose la nuca, aunque ella sacó la lengua.

—No pasa nada —La besó.

Se desvistieron por completo y compartieron miradas. Pronto dejaron los nervios y sonrieron con cariño.

Esta vez ya era el momento indicado. Sakura y Naruto no sabían que hacer exactamente, pero al menos ya existía una idea y gracias a sus experiencias anteriores, se sentían más cómodos con sus cuerpos.

No estaban siendo pervertidos, sino que compartían un momento tierno, uno de tantos que tendrían en sus vidas.

Comenzaron a besarse y a tocarse. Primero sus rostros, sus manos, sus piernas. Después sus labios, sus dedos, sus entrepiernas. Todo lo necesario para que el calor abarcara sus cuerpos.

—Te amo —susurró Naruto.

—Te amo —dijo tocando su miembro.

Naruto sonrió. Su novia comenzó a acariciar su pene, arriba y abajo, de forma lenta. Eso había sido una buena elección, pero pronto se convirtió en un martirio.

Su miembro estaba más duro y Sakura decidió poner sus labios sobre la punta. Ese pequeño tacto fue demasiado, aunque no era nada.

Su boca y lengua imitaron el movimiento que tenían sus manos. Fue lento, pero después posó su mano por debajo de lo que su boca abarcaba y comenzó a moverla a la par.

Él estaba por llegar y su pareja no daba señal de parar. Los dos sabían que cómo terminaría.

—Saku…ra…chan.

Naruto comenzó a ponerse nervioso.

—Re…cue…

No pudo acabar… su frase.

El hombre gimió alto. Lentamente la mujer se levantó, tenía una gota del líquido blanco y viscoso en su labio inferior. Producto de una magnífica masturbación.

Naruto abrió los ojos de más.

—¡Lo siento! ¡Lo siento!

Sakura lo miró fijamente. Con un dedo tomó la gota y la introdujo en su boca.

El ninja estaba muy confundido, asustado, pero sobretodo, sorprendido.

—¿Cómo lo hiciste?

Ella hizo una señal con la mano para que se esperara. Tenía que tomarse el semen de su pareja.

—¿Salado? —dijo Sakura entrecerrando los ojos—. No lo esperaba.

—¡Sakura-chan, no esperaba que lo hicieras!

—Ya estaba complaciéndote, sería muy triste que hubiera parado —dijo ella.

Naruto ahora era quien no dejaba de mirarla fijamente.

—¿Qué? —dijo la mujer arqueando la ceja, mientras sonreía.

—Me has dejado más emocionado que antes —dijo sonriendo. Sus marcas de zorro parecían contrastar con sus colmillos—. Ahora es tu turno.

La mujer se sentía encantada por aquellas palabras.