DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. No tengo ninguna relación ni con J.K. Rowling ni con Warner Bros. La historia, eso sí, es mía y solo mía.
GENERO: Romance/Friendship.
PAREJA: Harry Potter/Hermione Granger.
RATING: T
N/A: Ya queda poco para el desenlace... ¡Ánimo!


I Needed You So Much


Pasé toda la tarde en el apartamento de Luna, con ella y Ginny. Mi reencuentro con la pelirroja fue extraño, pero deseado. La echaba mucho más de menos de lo que yo misma pensaba. Ya no era la chica de diecinueve años que yo había dejado en la Madriguera aquella noche; ahora era toda una mujer de veintitrés años. Me prepararon para ir a la fiesta de esa noche y nos pusimos al día con todo lo que nos habíamos perdido. Me resulto incómodo contarle mi historia a Ginn, pero ella lo entendió y se mostró sorprendentemente emocionada. Todo iba mejor que bien, pensé, pero quedaba muchos seres queridos por recuperar.

Los Weasley me recibieron con los brazos abiertos. Abracé a todos, recordando viejos tiempos, mientras les decía lo mucho que los había necesitado. El último fue Ron. Nos quedamos mirando unos segundos, donde todos paseaban la mirada de él a mí. Empecé a llorar y me lancé a sus brazos, mientras sentía como él me envolvía como un hermano mayor. El hermano mayor que siempre había sido para mí.
- Lo siento, Ron, lo siento -Sollocé.
- No pasa nada, no te preocupes -Me acarició el pelo, mientras dejaba besos desperdigados por mi rostro-. Te quiero, Hermione, no vuelvas a irte nunca más.
- No lo haré, yo también te quiero, Ron. Te he echado mucho de menos. Lo siento, perdóname, por favor -Lloré.
- Shh… Tranquila… -Me llevó hasta el sofá y se sentó conmigo allí, aun rodeándome con sus brazos.

La señora Weasley nos anunció la hora de cenar. Mientras nos sentábamos, llegó Harry. Se me cortó la respiración cuando lo vi. Estaba mucho más guapo, más adulto. Sus ojos verdes relampaguearon de odio cuando se cruzaron con los míos. Un silencio tenso se apoderó de la cocina, silencio que solo fue roto por el ruido de los cubiertos al chocar con los platos. Pronto, la cena empezó a llenarse de conversaciones amenas y muestras de cariño. Harry, sin embargo, permanecía imperturbable. Me fijé en que parecía más triste de lo que pensaba, y removía su comida, pensando en sus cosas. Suspiró y me miró a los ojos, con dureza, frialdad, asco… Se levantó de la mesa y salió al jardín dando un portazo. El silencio se hizo de nuevo, mientras todos fijaban de nuevo su mirada en mí, ya que no sabían lo que había pasado. Luna me invitó a salir a buscarlo. Con un miedo que me comía por dentro, salí al oscuro exterior de la Madriguera.