DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. No tengo ninguna relación ni con J.K. Rowling ni con Warner Bros. La historia, eso sí, es mía y solo mía.
GENERO: Romance/Friendship.
PAREJA: Harry Potter/Hermione Granger.
RATING: T
N/A: Capítulo final. Espero que os haya merecido la pena leerlo. ¡Muchas gracias por llegar hasta aquí!


I Love You


Harry estaba de pie, apoyado en una valla de madera, fumándose un cigarrillo. Tenía aspecto cansado y torturado. Me paré junto a él, esperando a que comenzara a hablar, como hacíamos siempre. Sin embargo, en lo más hondo de mi ser, me di cuenta de que ya no teníamos quince años, y que, por lo tanto, las cosas no eran iguales de sencillas. Suspiré, e intenté empezar a hablar, pero no pude proferir ningún sonido.
- ¿A qué has venido, Hermione? -Me preguntó, de repente.
- Quería saber cómo estabas y… y también quiero saber por qué me miras así.
- No. A lo que me refiero es… ¿Por qué has vuelto a Londres? -Me miró a los ojos, y pude ver que estaba siendo sincero conmigo, que realmente deseaba que no lo hubiera hecho.
- Porque… Este es mi hogar, Harry, aquí está mi familia, mi vida -Me callé antes de nombrarlo a él. En él se resumían las tres cosas que había enumerado.
- ¿Entonces por qué te fuiste? -Me exigió, súbitamente enfurecido- ¡Ni una despedida, ni una carta, ni una llamada! ¡Pensando solo y únicamente en ti! Y si los demás sufren… ¿Qué más da? ¿Qué te importan a ti las personas que te quieren? No… No te puedes llegar a imaginar la de noches que he pasado llorando tu ausencia, la de veces que te he llamado en la distancia…
- Harry, yo… -Estaba llorando, pero a él no pareció importarle- Yo nunca quise irme, pero tuve que hacerlo…
- ¿Por qué? -Rugió, zarandeándome por los hombros.
- ¡Porque te amo! -Le chillé, soltándome de su amarre-. Te amo, como nunca he amado a nadie, y tú… Tú ibas a casarte con ella -Le acusé.

El silencio se hizo entre nosotros. Sus ojos verdes estaban clavados en los míos, a medida de que iba respirando más regularmente. La quietud era eterna y ninguno de los sabíamos que hacer o que decir. Harry se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección contraria a mí. Lo seguí y escuché lo que iba diciéndome.
- Cuando te fuiste, fue… Fue lo peor que me había pasado nunca. Ginny se dio cuenta de que ella no me amaba y de que yo tampoco la amaba a ella. Simplemente, éramos almas gemelas, pero no amantes. Mantuvimos nuestra farsa durante meses, siendo amigos en la intimidad y pareja en público. Ella sabía que yo iba a morir si me dejaba solo. Necesitaba alguien con quien contar y ella fue más buena conmigo de lo que yo merecía. Hace medio año, más o menos, me confesó que se había enamorado de un compañero de trabajo. Le concedí el divorcio de inmediato, pues se lo debía. Me alegré al saber que le iba tan bien como debería haberle ido conmigo; ella se lo merecía todo y más. Es mi mejor amiga… -Se detuvo y me miró a los ojos- Me acostumbré a tu ausencia, pero algunas veces te hablaba, como si pudieras oírme. Ni siquiera sabía si estabas viva… -Acarició mi rostro, y yo temblé bajo el contacto.
- Lo siento, Harry. Tuve que hacerlo.
- Quizás no. Quizás, si me hubieras dicho lo que sentías, todo habría sido diferente. Habrían cambiado tantas cosas… Nos hubiéramos ahorrado tanto daño.
- ¿Qué hubiera cambiado, Harry?
- ¿Recuerdas cuando teníamos once años? -Fijó la vista en el horizonte- En cuanto entraste en nuestro vagón me di cuenta de que ibas a cambiar mi vida… -Volvió a mirarme y acercó su rostro al mío- Supe que era cuestión de tiempo que me terminara enamorando de ti.

Tardé unos segundos en asimilar lo que acababa de decir. Antes de que me diera cuenta, sus labios rozaban los míos con fuerza, con deseo. Profundicé el beso. Había soñado con él tanto tiempo… Aun así, era completamente diferente a como me esperaba. Había una dulzura que solo los labios de Harry sabían dar. Lo abracé con fuerza, entrelazando mis manos tras su nuca. Las manos de él, fuertes y grandes, recorrían mi espalda. Nuestros labios se separaron por falta de oxígeno más que por voluntad propia. Aun abrazado a mí, suspiro y sonrió levemente.
- Te amo, Hermione.
- Yo también te amo -Susurré. Y volví a besarlo, para que supiera que esta vez no iba a irme.