¡Hola mis amores! Muy bien primero que nada agradezco sus hermosos reviews y bien de aquí en adelante comenzara lo interesante y como quien dice… las piezas claves.
¡Comenzamos!
Ace aun tenia su tubería en la garganta de Newlove mientras la miraba de una manera sospechosa. La castaña no comprendía la actitud del niño así que decidió sacarse de dudas.
-¿Y cual es la razón por la que aun no me puedo ir?- preguntó rápidamente mientras sudaba frio.
El pecoso al escuchar eso solo sonrió y le quito la tubería, los niños que lo acompañaban veían la escena sin alguna emoción.
-Ahora que nos has atrapado, ¿Qué piensas hacer con nosotros, nos acusaras?-preguntó mientras aun la miraba divertido.
-Eso ya no importa y si no te molesta, ¿Podrías soltarme ya?- en vez de recibir una respuesta, Ace solo le sonrió de nuevo y miro a los demás.
-Vámonos ya, se esta haciendo tarde- les ordenó mientras Krystal suspiraba aliviada.
-Que alivio, ya me estaba asustando- comentó esta pero rápidamente Ace volteó a verla.
-Les dije a mis hermanos, tu te quedas- le dio la espalda y comenzó a caminar.
-¿Hermanos?... Pero casi no se parecen en nada- se cuestionó mientras su imaginación comenzó a funcionar.
Dentro de la imaginación de Krystal
La niña comenzó a imaginarse una mujer rubia con las grandes pecas de Ace. Esta tenía unos ojos grandes y cadencia de un diente como Sabo.
Mientras tanto, el padre tenía el cabello algo alborotado y negro, ojos pequeños y una cicatriz como la de Luffy.
La pareja perfecta para tener tres hijos extraños.
Fin de la imaginación
Krystal comenzó a reírse en silencio.
-Oye Ace, creo que es demasiado- añadió Sabo preocupado.
-No podemos dejarla aquí… ¿O si?- preguntó Luffy igual de preocupado.
-Ella se lo ganó por seguirnos- miró de una forma autoritaria a Krystal quien lo miraba molesta.
Mientras tanto, Krystal aun no podía explicarse la ridícula actitud de ese estúpido pecoso. ¿Por qué querría dejarla en medio del bosque? Se sentía tonta por no haber obedecido a Jack y por irse tras ellos.
-Pero que estúpida…- susurró mientras bajaba su cabeza. –Si me dejan aquí no podre volver a casa…
Cuando el trio… corrección, Ace estaba dispuesto a irse, Luffy miró hacia atrás y observó como se encontraba Krystal.
-Ace…- el menor señaló a Krystal quien comenzó a llorar.
Ace al verla en ese estado se quedo congelado, en él no había culpa si no curiosidad sobre porque lloraba y la cuestión por la que no le rogaba para que la soltara. Sabo gruñó molestó y se acercó rápidamente a la niña.
-Tranquila, debe estar bromeando- le susurró estando enfrente de ella.
Lentamente ella levantó su mirada para encontrarse con la mirada seria de Sabo. No pudo evitar sonrojarse en el acto. Ese niño era tan dulce, no podía creer que él fue uno de los que se fue sin pagar del restaurante.
-Libérame, por favor…- le respondió igualmente susurrando pero el rubio hizo una mueca haciéndole entender que no sabia si desafiar a su hermano o hacer lo correcto.
-¡Sabo! ¡¿De que tanto hablas con ella?!- le gritó Ace mientras el rubio volteaba a verlo molesto.
-¡La dejare libre, esto no esta bien!- lo desafió tomando su tubería causando que el otro se acercara a él.
Ambos niños se vieron desafiantemente mientras Luffy los veía divertido. Antes de que comenzaran su pelea, un rugido se escuchó cerca de ahí sorprendiendo así a los cuatro niños.
-¿Escucharon eso?- preguntó Luffy emocionado mientras se colocaba a un lado de Krystal.
-Espero que no este tan cerca…- añadió la otra muy asustada.
Nuevamente el rugido se escuchó de nuevo ahora asustando aun más a Krystal pero los otros dos mayores no parecían asustados, más bien se veían emocionados.
-¡Esto será divertido!- dijo Sabo con los ojos brillosos mientras corría hacia adelante y se detenía en cierto punto.
-¡Veamos quien es mas fuerte!- le respondió Ace mientras lo seguía. -¡Oi, Luffy! ¡Únete a nosotros!- miró a su hermano pequeño.
-¡¿Qué están locos?! ¡Primero suéltenme antes de que cometan una estupidez!- protestó Krystal mientras pataleaba.
-Mis hermanos y yo somos muy fuertes- le comentó Luffy sujetando firmemente su sombrero de paja. -Así que estate tranquila…- le sonrió y siguió a sus hermanos no sin antes usar su brazo elástico para alcanzar su tubería que se encontraba a un metro.
-¿Fuertes?- se cuestionó mientras los tres niños se encontraban esperando a la bestia.
No faltó mucho tiempo para que se escucharan las primeras pisadas de aquella bestia, los tres niños se pusieron alerta mientras la única niña sudaba frio.
-Estos niños están locos- se dijo así misma. –Ellos mismo me llevaran hacia mi muerte.
-Aquí viene…- susurró Ace mientras sujetaba con fuerza su tubería.
Sus hermanos realizaron la misma acción. Krystal solo podía escuchar los latidos de su corazón mientras el sonido de las pisadas aumentaba cada vez más.
Después de esperar un poco, un enorme oso salió entre los arboles y parecía no estar de muy buen humor, al mirar a los niños corrió hacia ellos.
-¡Andando!- ordenó Luffy mientras sus hermanos asistirán.
El trio se lanzó contra el oso mientras Krystal observaba todo boquiabierta. Si que eran salvajes esos niños.
Sabo trató de golpearlo en el hocico pero al parecer no le afectó mucho. En esos mismos momentos, Ace lo intentó con la cabeza pero obtuvo lo mismo. Por ultimo, Luffy aprovechó su elasticidad para golpearlo en los ojos pero al no dominar muy bien aun sus poderes automáticamente su brazo regresó hacia él golpeándolo instantáneamente.
-¡Luffy!- gritaron ambos niños mientras veían al niño caer.
Krystal vio aterrada al pequeño tendido en el suelo pero desgraciadamente no podía ir en su ayuda así que decidió gritarle para hacerlo reaccionar.
-¡Hey levántate, tu puedes hacerlo! ¡Vamos!- el niño no dio respuesta alguna. -¡Si te levantas te prometo que serás un niño muy fuerte! ¡Derrotaras a cualquiera con esos poderes!- él aun no reaccionaba causándole que entrara en la desesperación y derramara algunas lagrimas.
Mientras tanto la pareja de hermanos que aun se estaban encargando del oso, trató de acabar con él lo más rápido posible pero con cada golpe que le brindaban, este parecía aburrirse de los niños.
-¡Hey, despierta!- volvió a insistir la chica pero este aun seguía noqueado. -¡Tus hermanos te necesitan!- decidida, respiró profundamente y gritó con todas sus fuerzas. -¡LUFFY!
El niño rápidamente reaccionó al escuchar que lo llamaba la chica y rápidamente se levantó con algo de dificultad.
-¡Luffy!- lo llamarón al mismo tiempo sus hermanos para que nuevamente se uniera a la pelea.
Todo lo que sucedió después fue emocionante y nuevo para los ojos de Krystal, los tres hermanos luchaban impresionantemente contra ese oso. El trio le brindaba unos poderosos golpes que esta vez si le afectaron algo por lo que comenzó a enojarse aun más el animal.
-¡Lo van a lograr!- gritó emocionada.
Se odió en esos momentos puesto que había hablado muy temprano, uno por uno de los hermanos caían lastimados y cansados por culpa de la bestia. Era más fuerte de lo que el cuarteto pensaba.
Krystal comenzó a entrar en pánico al notar que el trio estaba muy malherido y que el oso que se encontraba en la misma condición que ellos comenzaban a acercarse a ella. Aunque la bestia tamaleaba de un lado a otro, un mirada furiosa no se borraba por ningún motivo.
-No… señor oso no se me acerque por favor- le dijo asustada pero al no entenderle la criatura se siguió acercando.
Cuando estaba lo suficiente cerca de ella, este comenzó a olerla desde sus pies hasta sus cabellos. Los siguientes segundos fueron una tortura para Krystal, sentir la respiración del oso la hizo sentir su merienda.
-"Genial, me esta oliendo para saber si tengo buen sabor"- cerró sus ojos con fuerza mientras sentía la fría nariz del oso pasar por su desnuda piel.
Cuando vio todo perdido, repasó lo poco que recordaba de su vida y se preparo para morir. Los segundos pasaron ocurrió nada así que abrió un ojo y lo que vio la sorprendió bastante para que abriera el otro. Uno de los hermanos la había salvado.
-¡LUFFY!- gritó al ver un brazo enrollado en el hocico del oso impidiéndole abrirlo mientras atrás de este se veía al pequeño sosteniendo su brazo con dificultad debido a los golpes que tenia marcados.
-¡Rápido, hagan algo! ¡No aguanto mas!- ordenó este mientras sus hermanos seguían tendidos en el suelo.
Sabo fue el primero en levantar la mirada lentamente y al ver aquella escena se levantó con dificultad ya que tenía un brazo lastimado y corrió hacia la niña. Una vez detrás de ella trató de desatarla.
Al ser difícil de controlar el oso quien se movía violentamente para liberarse, Luffy se vio un poco arrastrado por este. El animal golpeó el árbol rompiendo así la copa de este dejándolo casi a la altura de Krystal.
-¡RÁPIDO!- le ordenó esta a Sabo con voz chillona pues estaba demasiado asustada.
Sabo se apresuró lo mas que pudo en desatar el nudo que le había puesto Luffy a la soga, había olvidado lo bueno que era el niño en esas cosas.
-¡Demonios Luffy, que buenos nudos haces!- se quejó Sabo mientras seguía intentando liberar a Krystal.
-¡No puedo sostenerlo mas!- gritó Luffy con cierto dolor.
Segundos después, el niño no pudo más. Mientras caía rendido, dejó libre a la bestia.
-¡Listo!- Sabo deshizo el nudo dejando caer la soga que tenia presa a Krystal. -¡Llévate la soga, tal vez nos sea útil!- le ordenó a la niña mientras esta lo obedecía.
Rápidamente el rubio miró al furioso oso y este al no querer que la niña saliera perjudicada, se puso frente a ella con los brazos tendidos. Krystal quien sostenía con sus manos temblorosas la enrollada soga, se sorprendió al ver lo que estaba haciendo Sabo por ella.
-"Demonios…"- pensó el chico al ver su tubería tirada a unos metros de ahí.
El oso se paró de dos patas para poder golpear con una de sus garras a Sabo. El chico cerró fuertemente sus ojos.
-¡Sabo!- gritó Luffy asustado mientras seguía tendido en el suelo.
Krystal miró al enorme oso y al rubio que estaba dispuesto a recibir un golpe de este. Decidida, dejó caer la soga y se preparó para la acción.
-¡Cuidado!- empujó a Sabo a un lado mientras ella también esquivaba la garra del animal.
Ambos niños rodaron por el césped. Krystal abrazó con fuera a Sabo mientras este no se creía lo que acababa de ocurrir. Cuando se detuvieron, esta terminó debajo de él.
Sabo abrió sus ojos para después encontrarse con los de Krystal, él se sonrojó un poco por la posición en la que se encontraban. Rápidamente se retiró, se levantó y le tendió la mano a la niña para ayudarla.
-¡¿Estas bien?!- preguntó preocupado.
-Esa pregunta debería hacértela a ti…- respondió sonriente. –Y si, estoy bien. Gracias.
-A ti…- contestó el otro mientras se acomodaba su sombrero de copa.
Antes de que se intercambiaran otra palabra, el oso se acercó lentamente a ellos aun más furioso que antes. Sabo rápidamente se puso adelante de Krystal para protegerla y cuando la bestia estaba justamente delante de ellos, una tubería voladora le golpeó la cabeza.
El animal volteó hacia atrás mientras gruñía, Sabo y Krystal se asomaron para ver quien los había salvado. El rubio sonrió ampliamente mientras que ella solo se miró impresionada.
-¡Ace!- gritó agradecido Sabo.
El pecoso fue quien lanzó la tubería de uno de sus hermanos. El chico sujetó la propia mientras miraba el oso algo confiado.
-¡Llévatela lejos, yo me encargo!- le ordenó mientras el oso se dirigía hacia él.
Sabo no lo dudó más de dos veces y asistió con la cabeza.
-¡Yo te ayudare!- añadió Luffy mientras se levantaba y corría hacia Ace.
El rubio miró conmovido a sus hermano y después a la niña quien lo miraba aterrada.
-Vamos, te llevare a un lugar seguro- la tomó de la mano y comenzó a correr arrastrándola con él.
Antes de alejarse un poco más, Krystal tomó la soga que había dejado caer y después se dejó llevar por Sabo.
Cada vez el rubio aumentaba la velocidad y miraba a ambos lados pensando hacia donde la llevaría, ella le dejaba de interesar hacia donde la llevaría. No quería dejar de correr, era extraño para ella pues ahora no le interesaba en absoluto aquel oso que casi la mataba… ahora que se sentía protegida por Sabo, no quería alejarse de él.
-Sabo…- susurró sonrojada mientras miraba conmovida su mano tomada a la de él.
Después de correr unos metros más, Sabo ocultó a Krystal detrás de un árbol y se asomó detrás de este para comprobar que no fueron seguidos.
-¿Estas bien? ¿Te hizo daño?- la miró asustado pero la niña no respondió, solo asistió con la cabeza mientras se sonrojaba. –Me alegra eso, ese oso es demasiado fuerte. Jamás había luchado con uno así.
No era posible, apenas lo había conocido y ahora ya sentía la necesidad de nunca separarse de él. Tal vez seguía conmovida por el sacrificio que él deseaba tomar para salvarla. Fue muy valiente de su parte ponerse enfrente de ella para salvarla.
-Sabo…- lo llamó sacándolo de sus pensamiento y dejándolo sorprendido. Era la primera vez que escuchaba que la niña pronunciaba su nombre.
-¿Sucede algo?- preguntó mientras buscaba algo con que defenderla ya que había dejado su tubería atrás.
-No, nada…- se sonrojó un poco más. –Quería agradecerte por lo que hiciste.
Sabo soltó una pequeña risita mientras se rascaba su nuca.
-No fue nada, cualquiera lo hubiera hecho- respondió apenado.
-Bueno… yo…- antes de que pudiera decir algo se escuchó un golpe a lo lejos que después comenzó a hacerse mas fuerte.
-¡Corran! ¡Aquí viene!- era Luffy quien corría perseguido por el oso.
-¡Idiota, no lo atraigas hasta acá!- le gritó Sabo pero Luffy no le hizo caso y siguió corriendo hacia adelante acercándolo así a ellos. El rubio suspiró y después se levantó. -Debo ayudarlo. Quédate aquí y no te muevas. Cuídate mucho, Krystal- salió corriendo dejando a la niña sin aliento.
La niña observó como Sabo corría hacia Luffy y al estar este frente al oso, este lo provocó enseñándole como se daba manotazos a su trasero. Ambos niños corrieron lo mas que pudieron hacia adelante siendo seguidos por la bestia.
Al pasar cerca del escondite de Krystal, la niña se ocultó muy bien pues el oso no notó su presencia y siguió adelante junto con los niños.
-Vaya, eso estuvo cerca…- suspiró mientras se limpiaba la frente. Al observar la soga en el suelo, la tomó con dulzura y la acercó a su pecho emocionada. -¡Dijo mi nombre!- gritó eufórica.
Una vez tranquila, miró los rayos del sol que pasaban a través de los huecos de los árboles. Esperaría pacientemente hasta que Sabo volviera por ella. Segundos después miles de hojas cayeron sobre su rostro quedándose algunas hojas entre sus cabellos causándole molestia. Bajó la mirada mientras se rascaba sus ojos, al alzarla de nuevo, miró como un "Hombre-mono" se trepaba en las ramas e inmediatamente caía al suelo mientras reía.
-¡Te odio!- le gritó al causante de todo esto quien era por supuesto Ace.
-¡Yo más!- respondió mientras comenzaba a correr deprisa.
Krystal murmuró cosas mientras cruzaba sus brazos y hacia un puchero. Estaba harta de ese pecoso idiota. La chica se quedó unos momentos mas sentada esperando señales de Sabo o mínimo de Luffy pero ninguno de ellos aparecía por lo que hizo que se preocupara.
-¡Ya ha pasado mas de cinco minutos y no sé nada sobre ellos!- se quejó molesta mientras se levantaba. -Debo comprobar que estén bien…- comenzó a caminar hacia adelante.
Mientras tanto a unos cuantos metros, Luffy y Sabo se encontraban escondidos detrás de unos árboles mientras el oso olfateaba desesperadamente intentando así encontrarlos. El rubio le indicó con señales a su hermano que guardara silencio mientras el otro asistía.
Rápidamente el animal alzó la cabeza y miró hacia atrás dejando confundidos a los niños. De forma inmediata, corrió hacia la dirección contraria.
-¡Ace!- gritó Sabo indicándole a Luffy que tal vez iba tras el.
-Estoy aquí…- apareció el pecoso detrás de ellos.
-¡Espera!- gritó asustado Sabo. -¡Si tu estas aquí eso quiere decir que…!
El trio miró hacia la dirección a la que fue el oso.
-Oh no…- dijo Luffy preocupado.
-¡Ese bastardo va tras la tonta!- gritó Ace molesto.
Mientras tanto, Krystal se encontraba caminando mirando a su alrededor para ver si así encontraba a los chicos pero no podía ver ni escuchar nada. Al escuchar como se acercaba algo a lo lejos, forzó su vista para después ver una enorme sombra.
-Demonios…- se dijo para después salir corriendo hacia la dirección contraria. -¡Es ese oso otra vez!
Mientras corría rogaba que Sabo o Luffy nuevamente la rescataran pero al ver que tal vez esa acción seria imposible, decidió adentrarse a los árboles que tenía a su izquierda. Una vez escondida guardó silencio para no ser encontrada. El oso no tardó en alcanzarla pero al no visualizarla, este comenzó a olfatearla. Cuando decidió buscar un nuevo escondite, una mano fría le tapó la boca asustándola en el proceso.
-Si quieres vivir no hagas ningún ruido- le susurró al oído.
La niña se vio forzada a caminar hacia unos cuantos metros atrás. Al ver que su captor la estaba salvando de su muerte asegurada, no opuso resistencia. Ella no sabia de que niño se trataba ya que era más alto que ella por una cabeza. No, no era Luffy ya que él era un poco más alto que ella pero no tanto. Al detenerse, se le fue apartada la mano y rápidamente Krystal se dio la media vuelta para hacerle frente a su salvador.
-¡Sabo!- lo llamó emocionada pero al ver el rostro de su salvador el cual no era Sabo, se sonrojó avergonzada.
-¿Sabo?... Debes estar bromeando- respondió este quien era el pecoso idiota.
-¿Ace…? - dio un paso hacia atrás mientras se sonrojaba aun mas por la metida de pata que dio.
-Eres una tonta, te he salvado la vida y me confundes con mi hermano- le reprochó molesto. –Si por mí fuera, hubiera dejado que te comiera el oso, al parecer le gustaste.
Krystal arrugó su nariz molesta e hizo un puchero, este imbécil ya se estaba pasando.
-¡Eres un idiota bien hecho!- le gritó molesta mientras él se quedaba con los ojos bien abiertos.
Al detectar que algo no andaba bien, Ace le volvió a tapar la boca a Krystal y le indicó con un dedo que guardara silencio mientras esta asistía con la cabeza.
-Cállate de una buena vez o si no nos comerá a los dos- susurró.
-"Prefiero que te coman a ti por fastidioso…"- pensó mientras lo miraba molesta.
Al pasar unos segundos así, ella bajó la mirada y se sorprendió al ver una herida de Ace. El chico tenía una abertura en el brazo derecho, esta estaba fresca pues al parecer seguía sangrando. Al soltarla, esta rápidamente lo miró preocupada.
-Estas herido…- le señaló su brazo.
Ace miró sorprendido a la niña y después miró su brazo herido. Él solo negó con la cabeza mientras suspiraba.
-No es nada- respondió mientras ella inclinaba su cabeza y cruzaba sus brazos. -Ahora debo esconderte porque no creo que ese oso descanse hasta tenerte como cena.
La niña no le puso atención en absoluto y rasgo un poco de su vestido ya roto por culpa de las cortezas de los árboles y le amarró el pedazo de tela al brazo del niño.
-Con eso bastara, espero que con esto aceptes mi agradecimiento- le sonrió causándole que Ace se sonrojara.
-Si… si como digas, andando- este se disponía tomarle la mano pero esta se negó pues tenía un plan en mente.
-Escucha, ya no quiero esconderme más. Tengo una idea para acabar con esto- le mostró la soga.
-No es hora de saltar la cuerda- negó con la cabeza.
Krystal comenzó a reírse dejando a Ace confundido y una vez calmada, le explicó.
-Tengo un plan para acabar con el oso e involucra esta soga- le explicó sonrientemente.
Resignado, Ace suspiró mientras miraba hacia arriba y después a Krystal.
-Te escucho- ambos se sentaron mientras la niña le explicaba su idea.
A unos metros de ahí, aquel oso seguía buscando a la castaña y casualmente, Sabo y Luffy se encontraban haciendo lo mismo puesto que se lo encontraron y en cuanto los vio nuevamente los comenzó a perseguir.
-¡Estoy demasiado cansado para seguir peleando!- le gritó Luffy a Sabo mientras corrían.
-¡Igual yo y aun así no tenemos con que defendernos!- respondió este con la voz agitada.
Mientras corrían, Luffy al igual que Sabo vieron la soga de Krystal extendida y tirada en el piso pero era demasiado peligroso para tratar de ver sobre que se trataba. Cuando saltaron sobre ella, se sorprendieron con lo que siguió.
-¡Tira!- escucharon la voz de la niña y se detuvieron.
Al mirar hacia atrás, la soga se levantó y tiró al oso. Al parecer Krystal y Ace fueron quienes causaron su caída con ayuda de la soga. Rápidamente el pecoso apareció y amarró con esta misma las patas del animal para que no escapara. Sin pensarlo, el niño le brindó un golpe con su tubería en la cabeza dejándolo así noqueado.
Krystal salió de su escondite mientras miraba sorprendida al animal atado y noqueado.
-¡Eso fue genial!- gritó Luffy con sus ojitos brillantes.
-No fue nada, la idea fue de la princesita- respondió Ace mientras se recargaba en el oso y señalo con la mirada a la algo despeinada Krystal.
-¿Princesita?- preguntó asustada. -¡Papá!- recordó que ya debía regresar a casa y ya estaba oscureciendo.
-¿Papá?- preguntó Sabo mientras se acercaba y miraba al oso.
-¡Me fui del restaurante sin avisar!- le explicó apurada. -¡Y miren, ya esta obscureciendo!- señaló el cielo y en efecto ya no era naranja si no morado.
-¿Y acaso sabes como regresar?- preguntó Ace divertido. –Seria genial que te perdieras.
-Yo puedo regresar sola…- dijo mientras regresaba hacia donde la amarraron.
-¡Es por allá!- le señaló Luffy la dirección contraria.
Krystal miró hacia atrás y vio que tenía razón. Mientras caminaba, Ace observó que algo se le cayó a la chica, rápidamente lo recogió y guardó en uno de sus bolsillos.
-Gracias…- le sonrió la chica a Luffy y siguió caminando.
-¿En verdad sabes como regresar? Podríamos acompañarte- añadió Sabo mientras la miraba sintiendo pena por ella.
Krystal se detuvo y lo miró sonrojada mientras ponía una mirada inocente. Ace la miró sorprendido, Sabo apenado y Luffy neutral.
-Bueno, en verdad no sé a donde ir pero si ustedes gustan en guiarme… no habría ningún problema- respondió roja como un tomate.
-¡Perfecto! ¡Te acompañaremos!- respondió Luffy mientras Sabo también lo seguía.
-¿Tu no vienes?- le preguntó el rubio al pecoso.
-No, no me gustaría ver la cara de esta tonta otra vez- dijo así dándole la espalda.
-¿Y quien le dijo que yo deseaba verlo?- le susurró Krystal a Luffy mientras este mismo reía.
-Como quieras, regresamos en un rato y no te preocupes, cuidare muy bien a Luffy- le respondió Sabo mientras así para después acompañar a Krystal.
-Si si, como quieras- contestó Ace mientras también caminaba pero en la dirección contraria.
Después de estar a unos metros alejados de ellos, Ace sacó algo se sus bolsillos. Se trataba de una cadena de oro que colgaba de el un guardapelo de también de oro en forma de corazón. Al ver que este tenía algo escrito, leyó en voz alta.
-La familia Newlove…- sonrió de medio lado. -Esto debe valer mucho…- se detuvo un momento mientras observaba el guardapelo. -Pero no la odio demasiado para hacerle eso…- dijo mientras jugaba con la cadena.
Cuando Krystal y los hermanos estaban a punto de llegar a la Gray Terminal. Esta decidió seguir por su cuenta.
-Bueno, mi casa al igual que el restaurante ya no quedan muy lejos de aquí…- les señalo donde se encontraban los muros.
-¿Estas segura? Caminar por ahí cuando esta oscureciendo puede ser peligroso para una mujer…- le comentó Sabo. –Te lo digo porque lo sé muy bien.
-Descuida, estaré bien- negó con la cabeza. –Goa ya no queda tan lejos.
-Odio ese lugar…- apretó el rubio sus puños con furia.
Krystal lo miró preocupada. Él al igual que ella parecía odiar a la nobleza, lo malo de todo esto es que ella misma desconocía sus razones. No estaba dispuesta a preguntarle pues le parecería incomodo.
-Yo no, hacen comida deliciosa y sabe mejor si no es pagada- comentó Luffy mientras la sacaba de sus pensamientos y Sabo lo miraba perplejo. Rápidamente le el chico tapó la boca a su hermanito para evitar lastimar a la niña.
-Con que… ¿Ya se habían ido sin pagar en otros restaurantes?- preguntó con cierta aura sombría. –Da igual, ya no le tomaré importancia- encogió sus hombros.
-¡Lo ves, irse sin pagar no es tan malo!- dijo Luffy lograba zafarse del agarre de Sabo.
Krystal negó la cabeza mientras suspiraba, ¿Realmente era siempre era así de animado?
-Bueno… es hora de irme- le extendió una mano al rubio mientras este la miraba con cierta sorpresa. -Fue un placer conocerlos y espero verlos por aquí algún día- el niño tardó un poco en corresponderle el gesto pero al hacerlo, ella se sonrojó.
-Cuenta con ello, Krystal.
-"¡Si! ¡Otra vez dijo mi nombre!"- festejó en su mente.
Al soltarle la mano, esta se la extendió a Luffy quien no tardó en corresponderle.
-Adiós, Krinstal- se despidió alegre.
-¡Es Krystal, cabeza hueca!- le respondió molesta.
-Shishishi, lo siento- se rascó la nuca. –Adiós, Krystal cabeza hueca- corrigió.
-Caso perdido…- susurró ella mientras soltaba la mano de él. -¡Hasta luego chicos!- se despidió de ambos para después seguir con su camino.
Al ver como se alejaba rápidamente, Luffy miró a Sabo quien la observaba de una manera seria y el pequeño le sonrió a este.
-Es la primera vez que trato una niña y no son tan molestas como dices- le comentó.
-De eso ya me di cuenta…- respondió. –Es hora de irnos- ambos dieron media vuelta y se fueron por el mismo camino por el que llegaron.
Krystal en esos momentos se arrepentía despedirse de ellos antes de pasar la Gray terminal ya que desde hace rato había escuchado pasos de alguien más, como si la estuviesen siguiendo. Por los nervios y el miedo, ella chocó numerosas veces con montos de basura. Cuando visualizó un que podría ser una tubería o un palo de escoba, rápidamente lo tomó. Comprobó que se trataba de un palo de madera.
Cuando sintió que en verdad la seguían y aquel extraño estaba justamente detrás de ella. Rápidamente se dio la media vuelta y amenazó con su palo la sombra de aquel acosador.
-¡Jessica!- gritó su acosador.
La chica con sus manos temblorosas soltó el palo y miró apenada al hombre.
-¡Jack! ¡¿Desde cuando me has estado siguiendo?!- preguntó aterrada.
-No tengo mucho, te vengo siguiendo desde hace un minuto. Creí ver una niña parecida a ti y al acercarme mejor, comprobé que eras tú pero segundos después ya me estabas amenazado con ese palo- señaló el arma en el suelo.
-Lo lamento…- susurró. –Creí que eras alguien que quería hacerme algo.
-¡Que va!- negó con la cabeza. –Lo que importa es que estas bien.
Lo poco que quedaba de luz le permitió a la niña visualizar la gran silueta de Jack pero le fue imposible observar la sonrisa imperfecta que le estaba regalando.
-Mientras te acompaño de regreso, cuéntame como te fue. No me gustaría que andes por aquí sola con tanta gente desconocida…- ella aceptó y ambos comenzaron a caminar.
-¡De maravilla, no son tan malos del todo!- respondió alegre.
-Me lo supuse, tu vestido se ve un poco peor de lo que ya estaba y tu cabello esta lleno de hojas- observó. –Parece que tuviste una pelea con ellos.
-¿Te parece?- comenzó a reír. –Bueno, estuve presente en una pelea que ellos tuvieron contra un oso que me quería comer. ¡¿Puedes creerlo, Jack?! ¡Los tres me defendieron de esa cosa!
-¡¿Enserio?!- preguntó emocionado. -¡Cuéntame todo sin olvidar los detalles!
Una vez que pasaron los minutos, ambos llegaron hasta donde estaba localizada la gran puerta que separaba el basurero con la ciudad. Era la hora de la despedida.
-Bueno Jessica, hemos llegado- comentó Jack con tono de satisfacción. –Procura ya no venirte sola a estas horas por aquí.
-De acuerdo Jack, muchas gracias- borró de inmediato su sonrisa y después miró a su gran amigo apenada. –Antes de irme tengo que confesarte que mi verdadero nombre es "Krystal" y no "Jessica" como te dije antes, lo lamento.
-Descuida, lo sospeche desde el principio- comenzó a reír divertido. –Además, ¿Quién dijo que mi verdadero nombre es Jack?
-No bromees por favor- cruzó sus brazos.
-Descuida, si lo es.
-Confiare en ti- dio unos pasos hacia adelante. -¡Hasta luego, Jack! ¡Gracias!- se fue corriendo hacia el restaurante de su padre mientras el vagabundo la despedía de lejos.
Como habían acordado ella y su madre, se quedaría a dormir con su padre esa noche y la siguiente. Tenia que regresar en cuanto antes pues podría estar preocupado o como de costumbre, no había notado que se había retirado.
Al pensar un poco las cosas, decidió dejar de correr para después dirigirse hacia el centro caminando. Las calles de este eran hermosas pero lo único desagradable eran los patéticos ciudadanos que la miraban con asco y desaprobación debido a su actual apariencia.
Mientras era observada, Krystal sonrió inocentemente mientras reía en silencio.
-"¿Qué acaso no sabían que llevar hojas en el cabello y tener el vestido imperfecto es la nueva moda?"- pensó mientras observaba a las mujeres sorprenderse por su apariencia. –"Pues parece que no."
Mientras se acercaba lentamente al restaurante, su corazón comenzó a latir con fuerza. Una vez afuera del edificio, entró tranquilamente.
Se sorprendió bastante al ver que en las escaleras de la recepción se encontraba alguien esperándola, se trataba de Tom sin sus gafas pues las tenía en una mano mientras que la otra en su frente. Se veía terrible. Al escuchar sus pasos, alzó rápidamente la mirada.
-¡Señorita! ¡Que bueno que aparece!- gritó mientras se colocaba de nuevo sus gafas y se levantaba. -¡¿Dónde demonios estaba?!
-Tuve una extraña aventura fuera de la cuidad…- le explicó avergonzada.
-¡Pero mire como se encuentra!- la señaló.
-Si lo dices por las hojas, no he podido quitármelas- se tocó su cabeza.
-Eso no importa, no queda nadie en el restaurante para que le ayuden a arreglarse así que tome un baño y véame aquí mismo-le ordenó mientras la niña asistía.
-¿Y donde están los demás?- preguntó mientras miraba alrededor.
-Se fueron a buscarla y al no tener noticias sobre usted, regresaron a casa- le explicó. –Pero por como andan las cosas los he vuelto a llamar, no deben tardar en llegar.
Krystal se tapó su boca preocupada.
-¿Y papá?- preguntó asustada.
Tom bajó su mirada y le respondió desanimado.
-De eso hablaremos después, ahora suba y hágale lo que le pido.
-De acuerdo- se dirigió hacia las escaleras. –Disculpa, Tom…
-Dígame…- volteó a verla.
-Olvida la formalidad, llámame ahora en adelante por mi nombre- le comentó algo seria. –Ya sé que tu mismo debes saber que es Krystal.
-Esta bien, Krystal. Ahora vete a bañar y encuéntrame aquí- confirmó con una leve sonrisa.
Ella asistió con la cabeza y subió lentamente por las escaleras. Tal vez había juzgado mal a Tom. Podría ser raro con buen corazón, tal vez por eso era la mano derecha de su padre.
Lo que no sabían los clientes que llegaron a ir numerosas veces o los que se pasaban de vez en cuando, es que después del cuarto piso había unas escaleras donde dirigían hacia el piso privado del padre de Krystal.
A causas de no vivir con ella, él tuvo que tomar los dos últimos pisos del edificio para él y su hija. El quinto piso era utilizado como sala de conferencias para reorganizar el menú, juntas sumamente importantes, etc. Se comenzó a utilizar un poco mas seguido por la baja clientela. En este mismo, también se localizaba la oficina de Leon.
El sexto piso era utilizado exclusivamente por el jefe y su hija, ningún empleado a excepción de Tom podía acceder a este piso. En este se localizaba una pequeña sala, una diminuta cocina y comedor y por ultimo las escaleras que dirigían al septo y ultimo piso donde estaban las habitaciones de Hope y Krystal además de un baño sumamente grande.
Al no ir concurridamente, el cuarto de la niña siempre se encontraba cerrado pero nunca le faltaba nada pues su madre le mandaba vestido para que se quedaran ahí por si llegaba una haber una emergencia.
Regresando con Krystal, esta subió lentamente y en cuando estaba en el quinto piso decidió no molestar a su padre, tal vez se encontraba encerrado en su oficina bebiendo alcohol como siempre.
Sin hacer ruido, llegó hasta el sexto piso y rápidamente subió hasta el baño y se lavó lo mejor que pudo el cabello. El baño era sumamente enorme, la gran bañera en el ocupaba casi todo el espacio. Siempre se encontraba limpio pues Leon era exageradamente ordenado. Krystal sintió un poco de vergüenza al ver las hojas que colgaban de su cabello ahora flotando en la bañera.
Con algo de prisa, salió del baño en bata y se dirigió a su habitación. No le sorprendió ver que todo estaba como lo había dejado meses atrás, su padre nunca entraría a limpiar el cuarto. Este era igual de amplio que el de su padre pero el único detalle es que las paredes estaban pintadas de una rosa fuerte que le resultaba sumamente agradable, esta se alumbraba gracias a un candelabro antiguo y de poco valor.
Krystal solía dormir en una gran cama cubierta de un edredón que simulaba ser terciopelo crema y detrás de este mueble se encontraba una gran ventana, idéntica como la que rompieron aquellos niños. Cortinas viejas, muebles viejos, en fin. Leon le adornó el cuarto lo mejor que pudo.
La castaña se sentó frente a un viejo espejo y comenzó a cepillarse el cabello mientras miraba su reflejo.
-Espero que ahora no me diga que no me permitirá quedarme con él por tremendo susto que le di- se dijo triste mientras dejaba el cepillo en paz y utilizaba su viejo listón rosado para amarrarse el cabello.
Una vez que dejó descubierto su cuello, notó que algo le faltaba.
-Mi cadena…- susurró mientras tocaba su desnudo cuello.
Comenzó a buscarlo rápidamente, regresó al baño para verificar que estuviera pero no lo encontró.
-Sabia que no me lo había abrochado bien esta mañana…- susurró molesta. –Se me debió haber caído cuando me fui corriendo.
Cuando recordó que dejó a Tom esperándola, se olvidó de su objeto extraviado y se colocó un vestido sencillo para no hacer esperar más al joven. Corriendo, fue en busca de él. Mientras bajaba las escaleras visualizó con detalle cada escalón para verificar que la cadena no estuviera por ahí. Al final de todo, no encontró nada.
Al estar enfrente de Tom, este la miró extrañado.
-¿Pasa algo?- preguntó arqueando una ceja y metiéndose las manos en los bolsillos.
Ella dudó un poco en responderle pero prefirió mentirle.
-No, nada…- negó con la cabeza.
-¿Segura?
-Afirmativo.
El chico al escuchar eso, suspiró y la miró con cierta preocupación.
-Tu padre se encuentra en su habitación pero desde que te fuiste, cayó enfermo…- comenzó a explicarle.
-¡¿Por mi culpa?!- preguntó asustada.
Tom solo negó con la cabeza.
-No, esta enfermedad ya la tenia desde hace tiempo…- Krystal no entendía nada. –Te llevaré con él pero por favor, no quiero que por nada del mundo te sientas culpable. Tú no tienes la culpa.
-No comprendo, ¿Qué sucede, Tom?
-Esto es delicado…- susurró. –Krystal, no quiero hacerte perder más tiempo así que mejor te llevare con él.
Ella no quiso perder más tiempo así que no comentó nada. Juntos subieron las escaleras rápidamente. Al llegar al séptimo piso, ella giró rápidamente de la perilla y abrió violentamente la puerta. Lo siguiente que vio Krystal fue sumamente desgarradoramente para ella. Su padre con los ojos cerrados tendido en su cama rodeado de papeles ensangrentados.
-¡Papá!- gritó mientras corría hacia él y se colocaba a un lado de su cama mientras se dejaba caer de rodillas.
-Princesa…- susurró mientras abría sus ojos lentamente y volteaba a verla.
Cuando ella posó sus ojos en los de él, sintió como él le demostraba su cariño dándole un mas palmadas a su cabeza. Era la primera vez después de tanto que lo hacia. Por esa caricia, dejó caer una lágrima.
-¡¿Qué sucedió?!- volteó hacia atrás y le preguntó a Tom quien apenas la alcanzó.
-Tu padre le fue diagnosticado una enfermedad extraña que no tiene cura…- respondió con dificultad.
-¿Hace cuando?- preguntó apurada.
-Hace dos años…- contestó el joven mientras se retiraba sus gafas.
-Pero…- sus lágrimas comenzaron a caer sin que ella se diera cuenta. -Si estaba bien hace unas horas.
-El doctor nos explico que una vez que tosiera sangre, no habría marcha atrás. Y que cuando llegara la tercera que lo hiciera… ese mismo día moriría ya que se estaría desangrando por dentro.
-¿Pero porque no murió con la primera?
-La primera vez solo causo una herida en el pulmón izquierdo que le fue tratada inmediatamente, al pasar el año volvió a toser abriendo otra herida en el pulmón derecho que también le fue tratada inmediatamente y por ultimo esta tercera vez se abrieron ambos pulmones. Llamé al doctor y pudo salvarlo pero dijo que por la misma enfermedad su sangrado no pararía…- él también comenzó a llorar.
-Krystal…- la llamó mientras acariciaba su rostro. –No llores.
-¡¿Cómo quieres que no llore?!- respondió su hija. -¡Estas a punto de morir!
Ella comenzó a gritar desgarradoramente mientras Tom se calmaba un poco.
-Quiero…- respiró profundamente pero logró quejarse un poco. –Un favor…
-¡Lo que sea! ¡Tú solo pídemelo!
-Llévenme al tercer… piso- respondió.
-¡Pero señor, usted no se encuentra bien para ir!- protestó Tom.
-Anda, ayúdalo a bajar…- lo convenció entre sollozos la niña.
Tom no tuvo de otra que obedecerla y con algo de dificultad tomó a su jefe de un brazo para después ayudarlo a dejar su cama.
-¡¿Qué esta pasando aquí?!- se escuchó la voz de Jessica en la puerta de la habitación.
La joven de anteojos se encontraba a un lado del sub-chef. Ambos se mostraban asustados al ver a su jefe de esa manera.
-¡Que bueno que llegan! ¡Anda Louis, échame una mano!- gritó Tom.
El sub-chef obedeció rápidamente al chico y ambos cargaron a su jefe. Rápidamente los hombres se lo llevaron de ahí dejando a Jessica sola con Krystal.
-¿Qué le ha pasado?- preguntó entre lágrimas la mesera.
La castaña le explicó rápidamente sobre la enfermedad de su padre y de su fase terminal. La mesera al igual que la niña comenzó a llorar desesperadamente. Ambas lentamente siguieron a los hombres y en cuanto llegaron al tercer piso. Leon le indicó a Tom que abriera la puerta que estaba con seguro y le entregó la llave.
Una vez abierta, el jefe pidió que solo pasaran él y su hija. Nadie se opuso, ni siquiera ella. Al asomarse que escondía esa puerta, se quedo con la boca abierta. Se trataba de una gran sala sin muebles, el piso estaba hermosamente decorado y del techo provenía la luz de la luna. Si pudiera jurar que era esa habitación diría que era un salón de baile. Tal vez eso era.
Krystal cargó a su padre y lo llevó hasta el centro del salón. Leon miró hacia arriba y al observar la luna, sonrió.
-Aquí…le pedí a tu…madre- comenzó a toser y a quejarse por el dolor. –Que fuera… mí… esposa.
La niña miró sorprendida al hombre y segundos después él a ella en una manera tierna.
-Lamento dejarte sola pero…- tocio nuevamente. –Quiero que sepas que te ame mucho sobre…todas las cosas y que las razones que… me impedían estar contigo eran para que… no sufrieras viéndome así.
-No tienes que disculparte, te entiendo- comenzó a llorar.
Leon comenzó a dejarse caer y Krystal se arrodilló para que este se acostara sobre sus piernas.
-¡Chicos!- llamó a los empleados quienes corrieron hacia ellos.
Hope les sonrió a todos al ver que lo rodearon junto a su hija y les dijo su ultima orden.
-Nuestros caminos se separarán pero… aunque no estén con ella- tosió aun más fuerte. –Les pido que… si algún día mi princesita necesita de su ayuda…
-No hace falta decirlo jefe, siempre estaremos para su hija- interrumpió Louis. –Sea cual sea mi situación en ese momento, jamás le negare mi ayuda.
-Tampoco la mía, recuerde que usted me la encargó- comentó Jessica. –Aunque la perdí de vista pero aun así prometo volverla a cuidar.
Leon comenzó a llorar y fue Tom el ultimo en hablar.
-A Krystal jamás le faltara nada, se lo prometemos- le sonrió mientras se ponía sus gafas.
-Gracias…- susurró Hope.
Nuevamente el hombre miró a su hija y él tomó las pequeñas manos de esta que a comparación de las de él, así se veían.
-Perdóname por no ser el mejor padre para ti…- dijo así para comenzar a delirar. –Mi odio…mi situación…
-Eso no importa ya…- le respondió su hija llorando. –Te agradezco por ser mi padre…
-No… gracias a ti- comenzaron a pesarle los ojos. –Prométeme que te cuidaras… serás una gran mujer como… tu madre llegó a serlo.- Krystal solo asistió con la cabeza. –Recuerda que siempre… estaré orgulloso en cualquier… decisión que elijas en tu vida. Te adoro… Krystal- dijo cerrando sus ojos, regalándole una hermosa sonrisa que jamás mostró y dando así, su último aliento mientras soltaba las manos de su hija.
-¡¿Papá?!- agitó el cuerpo del hombre sonriente. ¡PAPÁ! ¡POR FAVOR, NO ME HAGAS ESTO! ¡PAPÁ!
Sus antiguos empleados bajaron su cabeza como símbolo de respeto mientras Krystal movía violentamente el cuerpo de su padre esperando que despertara. Cuando se calmó un poco abrazó a Leon con todas sus fuerzas.
-Tras la muerte de la esperanza, viene la perdición- comenzó a hablar Louis. –Pero toda herida se cura con el amor…
-Y si no hay amor, se busca uno nuevo- completó Jessica.
-Descanse en paz, gran rey del ramen- susurró Tom llorando.
Continuara…
Este es el capitulo mas largo que he escrito hasta ahora D: espero que les haya gustado y estaré esperando ansiosa sus reviews con su humilde opinión ;D ¡Hasta el próximo capitulo!
-Los ama, Luna-
