¡Hola mis amores! Como podrán ver me tome un pequeño descanso para organizar muy bien mis ideas, bueno primero quiero agradecerles a catherine d, LADI JUPITER y a Elinash1 (¡bienvenida! ;D) , gracias chicas ¡esto va especialmente para ustedes y a los silenciosos que de todos modos quiero! Antes de empezar quiero hacer un pequeño homenaje aquí…

-Krystal Newlove es hija de Leon Hope, rey del ramen. ¿Quién ama el ramen tanto como el? ¡Pues Naruto Uzumaki! (voy a extrañar el manga, aun no puedo creer que se haya terminado T.T)

¡Comenzamos!

Zona alta del reino Goa, lugar donde residen las personas que Krystal más odia en el mundo en especial una familia que arruinaron su infancia y una parte de la vida de su fallecido padre. En una de las casas más lujosas del lugar se encontraban tres señoras tomando el té, la casa pertenecía al gran Duque Lancaster quien era esposo de la anfitriona, Katherine Lancaster.

Las tres damas como de costumbre se reunieron para contar los últimos chismes y por supuesto para realizar una de sus tareas favoritas… "criticar".

-¿Escucharon que la mujer de mi vecino no viene de la nobleza?- preguntó una mujer gorda con cabellos rizados y pelirrojos.

Su compañera comenzó a reírse con ganas mientras que Katherine solo sonreía.

-¡Eso ya todos lo sabíamos querida, solo mira su horrible rostro!- respondió la otra mujer quien la caracterizaba su larga nariz y una gran verruga a la altura del labio superior. Esta estaba peinada con un extravagante peinado y sus cabellos eran de un azul oscuro.

-A mi no me parece fea- interfirió Katherine. -De hecho, es linda- sus supuestas "amigas" se mostraron ofendidas.

-¡¿Pero que dices?!- la pelirroja se mostró horrorizada.

-Aurelia, ¿A quien engañas?- le respondió mientras meneaba una cuchara dentro de su taza y después la sacó cuidadosamente. -Sabes que es cierto- sorbió de su taza.

-Pero yo tampoco estoy de acuerdo con tu opinión…- interrumpió la otra.

-¡Por dios Jody, tu tampoco me contradigas!- comenzó a reírse causando molestia e impresión de parte de sus compañeras.

-Bueno cambiando de tema, ¿Escucharon que el rey del ramen murió?...- comentó Aurelia mientras Katherine dejaba de saborear de su taza. -Si solo pudiera recordar su nombre… en fin, murió ayer según me dijeron por ahí- se tocó un labio.

Katherine al escuchar eso abrió sus ojos de golpe y miró a la pelirroja.

-¿Te refieres a Leon Hope? Si, escuche que murió ayer por la noche- respondió Jody mientras mezclaba su té.

-Pero no sé porque la gente habla de ello si su muerte no es de preocuparse- comentó la otra. -¡¿Acaso no haz escuchado los rumores de su malcriada hija?! ¡Ni sabia que la tenia!- se volvió a servir un pastelito. -¡Que mujer tan ciega para meterse con ese hombre!

-¡Ni que lo digas, dicen que ayer la vieron caminar por las calles con hojas en el cabello y su vestido…!- se tapó su boca como dando a entender que no podía continuar -¡Dicen que era un hermoso ejemplar del mejor diseñador del reino arruinado y sucio!- comenzó a llorar.

-No te preocupes mi querida amiga, ahora huérfana no podrá volver a arruinar ese tipo de vestidos- trató de tranquilizarla.

Mientras tanto Katherine se mostro pálida y los comentarios de las mujeres la dejaron boquiabierta, ¿Acaso la pobre niña ahora tema de conversación entre la desagradable sociedad de la nobleza? Tan perdida estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta que dejo caer su taza al suelo rompiéndola al instante.

-¡Katherine, querida!- gritó Jody mientras se levantaba.

La mujer no se movió de su lugar y bajó su cabeza lentamente para ver su taza rota.

-¡Y era de porcelana fina!- lloró Aurelia al ver lo que quedaba de la taza.

Una mujer llegó corriendo hasta el desastre pero al ver a la duquesa mostró preocupación decidió sacarse de su duda.

-¿Se encuentra bien?- preguntó mientras la sacaba de sus pensamientos.

-Si Diona, no te preocupes- se levantó para dejarla limpiar su desastre.

La gorda y la flaca comenzaron a susurrarse mientras miraban de manera incorrecta a la duquesa.

-¡Guarden silencio!- ordenó la mujer.

-Vale vale, te obedeceremos porque tú tienes un nivel mas alto que nosotras- respondió malhumorada la gorda.

-Respóndanme algo, ¿Acaso ustedes mismas han comprobado que es la hija de ese hombre?- pregunto furiosa.

-No, no realmente- respondió Jody.

-¿Y que mas saben?- preguntó Katherine mientras fruncía el ceño.

-Solo lo que acabamos de comentar- respondió Aurelia mientras temblaba de miedo. -¡¿Pero porque tanta importancia por esa chiquilla?!

-Una verdadera dama no se mete en cosas que no le incumben y si me disculpan, den esta reunión por terminada- tomó parte de su largo vestido rojo y comenzó a caminar dándoles la espalda.

-Mis señoras, si no les molesta… tengo que mostrarles la salida. La duquesa acaba de dar por terminada la reunión y si yo fuera ustedes no andaría por aquí cuando ella esta enojada…- comentó la mujer que limpiaba el desastre mientras las mujeres ponían un rostro de disgusto.

-¡Pero que mujer!- se quejó la pelirroja.

-De todos modos… ya no íbamos- comentó la otra.

Cementerio de Goa

Una niña con vestido negro y peinada con una diadema negra que dejaba ver su frente se encontraba enfrente de una lapida y rodeada de numerosas flores. Toda la noche se pasó velando a su padre y a primera hora del día, fue enterrado.

Todo fue tan rápido y a la vez lento. Su dolor todavía no terminaba pues tenia que volver al restaurante de su padre para leer junto a Tom y otra persona el testamento de Hope. Jessica al igual que Louis decidieron no acompañarlos ya que si su jefe les había dejado algo, estos se lo cederían a la niña. Krystal apreció ese acto demasiado.

-¿Y ahora que haré?- se preguntó ella entre lagrimas.

Mientras la observaba de lejos, Tom la miró tristemente y decidió ir por ella antes de que se pusiera peor.

-Krystal…- se acercó Tom. –Tenemos que irnos, nos están esperando…- la tomó de los hombros.

-¡No quiero!- se sacudió para librarse del agarre de este.

-Tu padre no hubiera querido verte así, sé que te duele pero debes ser fuerte y no solo por él si no por ti misma.

La castaña miró de reojo al chico y vio que este también tenía lágrimas en los ojos. Después de pensarlo por unos minutos, decidió irse con él.

-De acuerdo. Pero por favor, déjame a solas con mi padre un momento…- se sentó de sobre sus rodillas frente a la lapida mientras escuchaba los pasos de Tom alejarse.

El viento era caliente, las hojas de los árboles bailaban y el pasto era húmedo. Esta era parte de una memoria que Krystal jamás olvidaría en el resto de sus días.

-Creo que no hay nada mas que decir… solo un "Hasta luego"- comenzó a derramar lágrimas. –Prometo ser feliz pase lo que pase. Aun me sorprende que mi madre no le haya llegado la noticia de tu muerte pero da igual, mientras no seas olvidado por nadie, me conformo. Ya veras que vendré a visitarte y quien sabe, cuando crezca podre traer a mi futuro marido para que lo conozcas…- dejo caer la ultima lagrima. –Y a tus nietos. Bueno, tengo que irme, Tom me está esperando. Hasta luego, Papá.- le dedico una última sonrisa antes de levantarse e irse por el mismo rumbo que el joven.

Montaña Corvo

Tres niños se encontraban cazando ya que Dadan, la mujer que los cuidaba se los había ordenado. Al trepar árboles y correr a máxima velocidad algo hizo que Ace, el líder, se detuviera para buscar algo que aparentemente se le había caído. Al notar su ausencia, sus hermanos se detuvieron y regresaron para buscarlo.

-¡Oi, Ace! ¡Ace!- comenzó a llamarlo el menor de todos.

Al visualizar a un niño buscando entre los arbustos supieron que se trataba de él.

-¿Buscas algo?- preguntó Sabo mientras se acercaban.

-No es nada, adelántense- respondió molesto ya que buscar no lo ponía de buen humor.

-¡Lo te ayudare a buscar!- Luffy levantó muy animado su mano tras una mirada seria de Ace, comenzó a buscar como si supiese que estaba buscando.

-Oi, Luffy… ¿Qué haces?- preguntó el rubio extrañado.

-Ayudando a Ace a encontrar algo- sonrió y después miró a su hermano. -¿Y que estamos buscando?- le preguntó al pecoso.

-Nada importante…- respondió malhumorado.

-¡Nada importante!- repitió el portador del sombrero de paja como si se tratase de un objeto.

Sabo solo encogió los hombros y caminó hacia ellos pero se detuvo al sentir que pisó algo. Al levantar su pie vio que se trataba de una cadena y ¿un guardapelo? Lo levantó sin que sus hermanos se dieran cuenta ya que Ace seguía buscando y Luffy seguía en su búsqueda de esa cosa "nada importante".

-¿Buscabas esto?- le preguntó a Ace mientras les mostraba el guardapelo.

-Dámelo…- ordenó mientras corría hacia él.

El rubio le dio la espalda y al ver que el corazón tenia algo escrito, leyó en voz alta lo que mostraba.

-Familia Newlove…- miró hacia atrás molesto. -¡Esto le pertenece a esa chica…! ¡¿Qué haces tu con esto?!

-¡Eso es de Krista!- gritó Luffy.

-¿Krista?- preguntó confundido Sabo.

-¡Es Krystal, idiota!- Ace le dio un golpe no muy fuerte.

-Es…es de Krystal idiota- corrigió Luffy pero antes de que Ace lo volviera a golpear fue Sabo quien le ganó la idea cosa que lo confundió ya que su hermano nunca era así.

-¡Luffy! ¡Solo es Krystal!- corrigió.

-¡Duele!- se quejó Luffy.

Sabo suspiró miró de nuevo a Ace.

-Explícate, ¿Acaso se lo robaste?- preguntó mostrándole la cadena.

-No- respondió cruzando sus brazos- a Ace no le gustaba que le pidieran explicaciones pero era Sabo, tenia que hacer la excepción. -Mientras tú te llevaste a la tonta para ocultarla del oso, se le cayó y lo recogí cuando esa cosa escapó y fue tras ustedes.

-¿Y pensabas quedártelo y venderlo?

-Pensaba devolvérselo…- se sonrojó levemente.

-No lo creo necesario, tal vez no la volveremos a ver- le aventó la cadena y fue atrapada por él.

-¡Pero yo quiero volverla a ver!- interfirió Luffy con lagrimas.

-¡Pues entonces búscala!- le regaño el malhumorado pecoso.

-¡Eso hare!- se disponía a caminar pero fue detenido por sus dos hermanos, cada uno sostenía un brazo pero fue inútil ya que estos comenzaban a estirarse.

-¡¿Te parece si después la buscamos?!- preguntó el rubio para detenerlo.

Luffy asistió con la cabeza y se dejó venir a sus hermanos cayendo los tres al suelo. Al levantarse, Ace pensó mejor las cosas.

-Sabo, parece que le agradaste así que si alguien se lo tiene que devolver ese serás tu - le devolvió la cadena dejando al chico confundido.

-Pero Ace…- susurró.

-¡¿Qué esperan?! ¡Muero de hambre y Dadan nos matara si nos retrasamos más!- Ace comenzó a correr.

-Ace actúa muy extraño…- comentó Luffy mientras se llevaba una mano a la nariz.

-Demasiado- respondió el otro. -Oi, Luffy. Es mejor que nos vayamos- su hermano asistió con la cabeza y después comenzaron a correr tras de Ace.

Antiguo restaurante de Hope

En el quinto piso del edificio, justamente en la sala de conferencias, se localizaba una larga mesa con numerosas sillas. En la cabeza de esta se encontraba un hombre calvo con anteojos, a su izquierda se encontraba Tom y por ultimo a su derecha Krystal.

-Muy bien señorita Hope, es hora de que lea el testamento- le comentó el hombre mientras la miraba fríamente.

-Disculpe, en realidad es Newlove- corrigió Tom.

-¿Alguna razón por la que no porte el apellido de su padre?- preguntó disgustado.

-Es el apellido de mi mamá…- comenzó a explicar. –Mis padres no llegaron a casarse y no sé cual es la razón por la que no me apellidó "Hope".

-Pero que interesante…- puso su maletín sobre la mesa y comenzó a buscar cierto documento.

-¿Esto afectara algo respecto al testamento?- interrumpió Tom.

-Para nada pero solamente existe un problema…- miró a la niña y después al chico. –Según las leyes, un niño no puede heredar propiedades ni cantidades grandes de dinero hasta cumplir la mayoría de edad.

-En estos casos un familiar se hará cargo de la herencia hasta que llegue a la mayoría de edad ¿O me equivoco?- respondió Tom.

-Para nada pero Leon Hope era un hombre muy especial. Si no me equivoco el carecía de familiares por lo que escogió muy bien a su victima para que cuidara la herencia… si es que le dejó algo a la señorita.

Después de explicarle al fin encontró el documento, se acomodó bien los anteojos y comenzó a leer en voz alta.

-"En dado caso que muera antes de tiempo a causa de razones naturales o intencionada. Yo, Leon Hope, debó aclarar que al ver que mi negocio estaba a un paso de la bancarrota, comencé a ahorrar una jugosa cantidad de dinero a quien por derecho se la dejare a mi hija Krystal Newlove al igual que el restaurante. En dado caso que ella no lo desee será traspasado a mi mano derecha Tomas Vicent. Según la ley, mi hija podrá reclamar su herencia hasta la mayoría de edad, hasta entonces será Tom quien se encargue de la herencia y podrá gastarla mientras sea para el beneficio de ella. Antes de finalizar, deseó que sé le entregue el sobre que fue entregado junto a este testamento"- al terminar de leer vio los rostros pálidos de los chicos.

-En pocas palabras, Krystal es la heredera legitima de todo lo que alguna vez le perteneció a su padre- sonrió emocionado.

-No hay necesidad de repetirlo- el hombre comenzó a buscar el sobre mencionado.

-Tengo una pregunta… - Krystal levantó su mano apenada.- ¿Y ahora con quien viviré?

-Puedes vivir conmigo si es que lo deseas…- Tom le puso una mano encima de la de ella pero el hombre rápidamente la apartó de la pequeña al ver la acción incorrecta.

-No te preocupes, en cuanto terminemos con esto mandare a llamar a tu madre- le comentó el hombre.

-Pero, no quiero vivir con ella- hizo un puchero.

-Espera un momento Krystal, ¿Qué no vivías con ella?- interrumpió Tom confundido tanto molesto.

-Si, también vivían mi abuela con nosotras pero…- giró sus ojos. -Bueno en pocas palabras, mi abuela se tuvo que ir. Respecto a mi madre, cuando mis padres se separaron, ella comenzó a salir con un noble quien le propuso mudarnos con él y al ver que yo no quería, me dejo a cargo de una amiga de la familia.

-¿Y como es que usted acabó aquí?- preguntó el hombre.

-Bueno, quede en venir a visitar a mi padre todos los fines de semana pero desde que se separó de mi madre, se volvió amargado y violento.

-¿Y cada cuando ve a su madre?

-Casi a diario, cuando no me visita es cuando venia con mi padre… es una clase de acuerdo que me propuso.

-¿La mantiene?

-¿No cree que son demasiadas preguntas para una niña?- se reveló Tom con cierta molestia.

-No te preocupes Tom- interfirió Krystal y después miró al otro. -Y si, me mantiene muy bien pero a veces me obliga a usar vestidos de un diseñador famoso y por eso no me permite salir tanto.

-Bueno ahora en adelante tendrás que acostumbrarse a sus reglas- comentó él mientras parecía haber encontrado el sobre.

-Pero…- comenzó a pensar rápidamente -¿No podría quedarme con otro familiar?

-¿A quien se refiere?

-A mi única prima que vive en esta misma isla.

-¿A que prima se refiere?- se mostró interesado.

-A la única sobrina de Hope, es hija de su fallecida hermana…- le explicó Tom. –Si no me equivoco.

-¿Dónde reside?

-En la Villa Fuusha…- respondió la castaña.

-¿En un momento me podría dar sus datos?- le preguntó a Tom.

-Claro que si, si Krystal quiere irse con ella- el asistió con la cabeza.

-Prefiero que se vaya con ella a que viva con usted- susurró el hombre preocupado mientras tomaba el sobre recién encontrado y se lo extendía a la chica. –Tenga señorita, con cuidado ya que tiene algo dentro.

-Muchas gracias… ¿podría leerlo a solas?- preguntó al recibirlo.

-Claro que si, bueno eso es todo por mi parte.- se levantó de su asiento y se dirigió a Krystal. -Solo me falta localizar a sus familiares.

-De acuerdo…- respondió mientras tomaba el sobre con cariño.

-Cuídese mucho y espérelas aquí para que decida con quien irse, tenga un buen día- dijo así para después irse.

Una vez solos, Krystal miró a un ¿feliz? Tom. Aunque él estuvo con ella todo el tiempo, aun le daba cierta desconfianza puesto que también la tenia para leer el sobre que le dejó Hope frente a él.

-Tom… me tengo que ir, ¿podrías esperar a mi madre y a mi prima por mi?- preguntó mientras se levantaba.

-Claro, pero no tardes por favor- ella solo asistió y después al salió corriendo.

La castaña dudaba mucho sobre lo que estaba haciendo pero sabía que era necesario alejarse un poco. Corrió nuevamente por el mismo camino que el día anterior mientras perseguía a aquellos niños. Entre mas corría, la gente que pasaba la miraban extrañados, algunos con desaprobación y por ultimo algunos con tristeza y quien la reconocían puesto que no muchos la conocían como la hija del "Rey del ramen", bajaban sus cabezas y algunos se retiraban su sombrero de copa como muestra de respeto. No le sorprendió mucho al ver que solo tres personas realizaron esa acción.

Minutos después ahí estaba, de nuevo en la Gray terminal, he aquí en adelante comenzó a caminar despacio pues no quería verse extraña de nuevo.

-¡Krystal!- la llamarón. -¡¿De nuevo por aquí?!- un emocionado Jack salió entre la basura y la saludó sumamente feliz.

-Jack- el devolvió el saludo sin la misma emoción que él.

El hombre rápidamente corrió hacia ella pero al ver su vestimenta… dudas negativas llegaron a su mente.

-Perdona mi incumbencia pero, ¿murió alguien?- preguntó preocupado.

El rostro de Krystal se mostraba pálido, sus mejillas ya no eran rosadas y sus ojos estaban un poco hinchados. Jack se arrepintió haberle preguntado eso.

-Si, Jack…- respondió secamente mientras bajaba la mirada. -Ayer por la noche, murió mi padre.

Jack no supo que decirle pero no tardó en abrazar a la niña. Ya estaba harta de tanto llorar, aunque quisiera derramar otra lagrima, llegó al limite de sentirse seca por dentro.

-Lo lamento mucho- le susurró.

Ella lentamente le correspondió el abrazó. Sus sentidos ya no funcionaban de maravilla pues no podía oler a Jack, no visualizaba muy bien a su alrededor, las palabras no salían de su boca y no captaba ninguna palabra que le estaba compartiendo el hombre.

-Lo lamento Jack pero… quisiera alejarme un poco de aquí- se separó de él. –Mi padre me ha dejado un sobre y quisiera leerlo a solas.

Este solo asistió con la cabeza y se hizo a un lado para dejarla pasar. Krystal le agradeció y se despidió de Jack. El hombre no podía dejar que ella se fuera con esa animo tan abajo así que pensó rápidamente.

-¡Me saludas a tu novio!- gritó para animarla un poco.

-¿Novio?- se preguntó mientras volteaba hacia atrás para ver a un Jack sonriente despidiéndola.

Por una extraña razón, recordó a Sabo. El chico rubio de ayer, ¿Qué tenia ese niño en especial? Ella estaba segura que no le gustaba.

-"Tonterías"- pensó molesta mientras seguía con su camino.

Los niños son tontos y eso lo pudo comprobar ayer ¿Cuál era el nombre del niño más desagradable del mundo? Ace; pero Sabo era diferente y también Luffy pero en especial el rubio. Krystal nunca había sentido admiración por un niño ni pensaba hacerlo, ya le bastaba ver la relación que llevaron sus padres además ella misma sabia que era demasiado joven para esas cosas. ¿Y si Jack tenia razón? Tal vez Sabo podría ser su novio, no… que pensamiento tan más erróneo se le pudo haber ocurrido.

-Es mejor que me concentre en el sobre de mi padre…- se susurró para si misma.

Con cierta rapidez, ella llegó hasta el acantilado de ayer y se sentó un poco cerca a la orilla ya que le daban miedo las alturas y miró detalladamente el sobre.

-Veamos lo que me dejaste…- lo abrió rápidamente y vio una llave dentro de este y una hoja doblada. Con cuidado tomó la llave, después desdobló la hoja para comenzarla a leer.

"Querida Krystal, en cuanto te entreguen esto ya sabrás que estoy muerto y también ya sabrás lo que te dejé en tu herencia. Te dejo esto para revelarte un secreto que siempre lleve conmigo, tu madre siempre fue el amor de mi vida y siempre lo será a pesar de todo. Cuando era joven, trabajaba como ayudante de un cocinero que les servía a una familia noble, en una ocasión se organizó una fiesta de té familiar y fue un desastre ya que por accidente tire mi bandeja llena de pastelitos sobre una chica bastante hermosa, jamás encontré alguna igual. ¿Sabes de quien se trataba? Era tu madre.

Pasaron los días y comencé a tratarla cada vez que iba a ayudar con sus eventos familiares, llevamos un noviazgo secreto y años después ella se embarazó de ti. Le roge para que nos casáramos pero la situación económica por la que yo me enfrentaba no me lo permitía aunque a ella también le importaba mucho el "que dirán".

Te explicare, ella pertenece a una familia muy reconocida entre la nobleza ya que tu abuelo era un duque y tu abuela una noble pero ambos renunciaron a sus títulos para llevar una vida tranquila, siendo odiados por pocos.

En fin, cuando te estábamos esperando comenzamos a buscarte un nombre en especial. Tu madre recordó nuestra primera cita… esa en la que fuimos al teatro disfrazados. Lo recuerdo perfectamente, fuimos a ver la obra: "Corazón de Krystal". Cuando ella lo recordó, decidió llamarte así en dado caso que fueras niña.

En la obra "Krystal" era una princesa enamorada de un pirata pero el único inconveniente es que no se podía enamorar ya que sufría una extraña enfermedad y si llegaba tener emociones fuertes, su corazón no lo resistiría, es como un corazón de cristal.

Nunca odies a tu madre por lo errores que hizo, tampoco odies a la nobleza… solo permítete sentir lastima por ellos al fin y al cabo, sangre noble corre por tus venas. Espero que cuando llegue el día, tampoco me odies a mi… uno nunca se libera de la sangre noble cuando ya la tenia.

Cuídate mucho por favor y siempre llena de amor a los demás como lo hiciste con nosotros."

Tu padre, Leon Hope.

Al terminar de leer sus manos temblaban y comenzó a sudar frio. ¿Cómo es que sangre noble corría por sus venas? Debía ser una broma, no podía ser parte de esas horribles personas. Cuando volvió a leer la carta no pudo volvérselo a creer pero viéndole el lado bueno… sus abuelos habían renunciado a sus títulos. Este seria el secreto mejor guardado en su vida, nadie debía saber esa parte obscura de su pasado, nadie.

Cuando recordó la llave nuevamente la miró y para su sorpresa esta tenia un papel atado, no había recordado haberlo visto, tal vez fueron por las prisas. Cuando lo tomó lo leyó rápidamente.

"Esta es la llave de mi cajón principal, cuida muy bien el contenido y si gustas, sigue mis pasos".

-Papá siempre fue raro…- se dijo mientras guardaba la llave y la carta para después cerrar el sobre.

El viento sopló delicadamente y puso una mano a la altura de su corazón pero recordó que algo le faltaba, su guardapelo. Si, fue un regalo de su madre y abuelos, el guardapelo se pasaba de generación a generación según le habían dicho. Pero después de saber la verdad sobre la familia de parte de su madre, no pensó en volverlo a buscar.

Miró hacia el cielo tratando de relajarse, su padre jamás debió haberle confesado eso o al menos no por el momento… odiaba a la nobleza por lo que le hicieron y ahora él le pedía que no los despreciara ¿Acaso se sentía bien cuando estaba escribiendo eso? Tal vez nuevamente estaba borracho cuando la escribió, conociéndolo tal vez era la segunda idea.

-¿Y ahora? ¿Qué mas sigue?- se preguntó mientras miraba el mar y suspiraba.

Isla desconocida

Una joven de cabellos azul rey quien aparentaba la misma edad que Tom, se encontraba caminando en un campo lleno de flores de cerezo. Los pétalos caían aleatoriamente haciendo que el paisaje fuera realmente hermoso. La chica cargaba con ella una katana en la espalda. Vestía de un extraño traje rojo cereza parecido a un kimono. Cuando vio a lo lejos a un hombre, esta sonrió y fue corriendo hacia él.

-¡Padre!- lo llamó mientras lo saludaba.

El hombre pareció no haberla escuchado, tal vez se trataba por su edad pues ya era un anciano. Este mismo se encontraba realizando numerosos movimientos con sus brazos y piernas. La joven al notarlo, se detuvo y miró con atención.

La mayoría de los pétalos de Sakura que se encontraban en el suelo, lentamente comenzaron a elevarse y con cierta lentitud rodearon al hombre mientras giraban sobre él.

-¿Padre?- preguntó la chica y cuando el hombre al fin se dio cuenta de su presencia, se detuvo.

Los pétalos se quedaron congelados pues no se movieron pero tampoco cayeron al suelo.

-¿Pasa algo?- preguntó.

-Las chicas ya están listas para entrenar- le comentó.

El hombre solo asistió con la cabeza y con una sonrisa, hizo que los pétalos rosados ahora rodaran a su hija.

-¡Padre!- se quejó. -¡Vamos o si no se hará mas tarde!- alejó los pétalos con su mano como si fuesen moscas.

-De acuerdo…- respondió sonriendo mientras se iba junto con su hija.

Isla Dawn, exactamente en el Bosque…

Cuando Krystal ya se disponía irse, escuchó pasos detrás de ella por lo que hizo que se congelara del miedo y esto evitase que se levantara.

-¿Otra vez tu?, pero que sorpresa- se escuchó una voz animada. Se trataba de un niño.

Al escucharlo, sus mejillas rosadas volvieron y su corazón comenzó a latir rápidamente.

-También me alegra escucharte- respondió con dificultad.

Ahora sentía como sus manos sudaban y sus piernas temblaban, esto no estaba bien.

-¿A que se debe tu visita? Justamente Luffy quería buscarte hoy.

-Vine por razones personales- se levantó rápidamente aun dándole la espalda. –Pero que sorpresa que Luffy quiera verme, que tierno de su parte…

Un silencio incomodo los envolvió, la castaña aun no estaba dispuesta en darle la cara a su amigo así que comenzó a respirar hondo mientras miraba hacia enfrente.

-¿Te encuentras bien?- preguntó con tono de preocupación.

Se dio la vuelta lentamente y no puedo ocultar su sonrojo, tomó sus propias manos y miró al suelo para después verlo a él.

-Hace unos momentos no lo estaba pero eso ya quedo atrás, gracias por preguntar…Sabo- le dedicó una tímida sonrisa.

Al mirarla detalladamente se dio cuenta que al no tener ningún cabello en el rostro la hacia ver mas limpia y bonita. Sabo se sonrojó al notarlo y también le dedicó una gran sonrisa mientras reía nerviosamente.

Continuara…

Lamento la demora, he tenido unos días muy pesados pero ahora espero actualizar más rápido. Como pudieron ver este capitulo tuvo demasiadas explicaciones y claves en la historia así que espero que les haya gustado ya que tuve algunas dificultades con este capitulo D: Dejen en su review su hermosa y humilde opinión de este capitulo ¡Hasta el próximo capitulo!

-Los ama, Luna-