¡Hola mis amores! Estoy muy muy feliz porque…. ¡Hoy es mi cumpleaños! Les mando un abrazo y un enorme beso a los que me han felicitado hasta ahora y a quienes también cumplen años. Y como siempre aquí van los agradecimientos: LADI JUPITER (¡Pues ahora veras como reaccionaras! Y no te preocupes, tu comentario fue como patada para el), Elinash1 (que rayos mujer, te quiero bastante porque no te duermes temprano cuando debes… al igual que una .-. ¡Muchas felicidades! Este capitulo esta dedicado especialmente para ti), Miyabi Akari (personas como tu deberían existir… nah, mentira. Después será algo normal… esperare tu felicitación o no habrá mas Ace ¬¬!) y a todos los silenciosos del mal que tanto amo (también espero una mínima felicitación… ok, fue una broma si por eso son silenciosos XD) ¡Comenzamos!
*Dedicado a Elinash1 por motivo de su cumpleaños atrasado.
Pasos… solo se escuchaban pasos en la oscura habitación. La oscuridad cubría todo a su paso y las buenas intenciones jamás se verían si se llegase a arruinar el plan, una sombra humana observaba a su victima dormir pacíficamente. Por arte de magia unas chispas de luz aparecieron iluminando el lugar y así dejando ver a una personita explorando sus sueños. Un canto tanto tranquilo como arrullo comenzó a sonar despertando a la presente victima…
-Feliz cumpleaños a ti…- aun con sueño la victima se rasco sus ojos. –Feliz cumpleaños a ti… feliz cumpleaños pequeña Krystal, feliz cumpleaños a ti…
Makino la mayor del hogar se levanto desde temprano para sacar de un escondite secreto un pequeño pastel previamente comprado cuando Krystal se encontraba haciendo unos mandados el día anterior. Si que la enfermedad podía ser buena excusa a veces.
-¡Makino!- despertó totalmente la castaña con ganas de llorar, algo natural para los festejados.
-¡Pude un deseo!- acerco el pastel con ocho velas.
-¡¿Pero que podría pedir?! ¡Si ya tengo todo lo que necesito!- menciono emocionada.
-Eso es lo que tú crees- sonrió divertida. –Los deseos fueron creados para impulsar metas ¿Tienes alguna?- la niña negó algo triste. –Hagamos esto…- con un dedo mojado apago una vela del pastel y después miro a su confundida prima.
-Pero Makino… ¿Porqué hiciste eso?- señalo la velita confundida.
-Tienes un día para pensar en tu deseo…- saco cuidadosamente la vela y se la entrego. –Cuando crees saber lo que quieres, enciéndela y pide tu deseo.
-Gracias…- sostuvo con fuerza la vela.
-Y para que se pueda cumplir tu deseo… ¡Apaga tus ahora siete velitas!- le acerco el pastel.
La chica obedeció a su prima y sopló con fuerza mientras Makino reía de la felicidad.
-¡Ocho años!- comenzó a hablar. -¡Mi linda primita… ya tiene ocho años!- dejo una lagrima caer y sollozo.
-Venga Makino, no llores- trato de localizar el hombro de la peli verde ya que al apagar las velas volvieron a estar en plena oscuridad.
-No te preocupes, aun no me curo del todo- mintió.
-Si tú lo dices…- no le creyó. -¿Podrías encender la luz?
Makino entro en razón y dejo al cuidado el pastel a Krystal, busco el interruptor para asi crear la luz.
-Y ahora…- saco del closet un regalo. -¡Es hora de los obsequios!
-¡Genial, gracias Makino eres la mejor!
A la castaña se le iluminaron los ojos y tomo la caja decorada con amor. Rápidamente comenzó a romper la envoltura mientras la peli verde la miraba con dulzura. La mayor aun recordaba la primera vez que vio a su prioridad siendo esta una bebé.
Flashback
Una muy joven Makino quien aun gozaba de su infancia se encontraba de visita en la casa de su tío Leon Hope quien en esos entonces seguía casado con Katherine quien aun portaba el apellido Newlove. La peli verde había recibido una carta de su familiar invitándola a conocer a suprima quien ya llevaba pocos meses de edad.
Desde que había llegado al hogar de sus tíos fue una muy amable anciana quien la recibió y la invito a sentarse. No pasaron muchos minutos para que apareciera su tío más cercano.
-¡Makino, me alegra que pudieras venir!- abrió sus brazos para recibir un abrazo de la niña.
-¡Tío, hace tiempo que no me escribes!- reclamo esta.
-Lo lamento, el trabajo no me ha permitido hacer bastantes cosas- la soltó.
Lo sorprendente de todo es que Leon y Makino llegaron a llevarse muy bien en el pasado ya que cuando la hermana de este murió dejando a la niña sola fue Hope quien se encargo de ella a lo lejos pero aun así no perdía el contacto con su sobrina.
-No te preocupes, lo entiendo.
-¡Hey Makino, que sorpresa que estés aquí!- saludo una mujer de cabellos cortos y castaños. Por su mirada se podría decir que no había dormido muy bien en días pero aun así no perdía mucho el encanto.
-¡Tía Katherine!- grito la niña sorprendida de ver a su familiar político favorito.
-Me alegra mucho verte- se acercó y aparto unos mechones de la cara de la niña después esta se arrodillo hasta quedar a su altura. -¿Lista para conocer a la bebé?
¿Pero que pregunta era esa? ¡Claro que estaba lista! Así que solo asistió con tanta emoción por lo que la mujer solo sonrió. Dulcemente tomo su mano y la condujo a la habitación donde estaba su prima.
Katherine abrió una puerta de madera pintada de blanco y un olor suave a talco y perfume no tardo en aparecer. Makino observo todo con atención, la habitación era de un color claro y decorada con fotografías. Esta misma era iluminada por una ventana con cortinas blancas. En medio de la habitación esta lo mejor pues ahí estaba una vieja y bien cuidada cuna de color blanco que sostenía un dosel con tela transparente.
-Acércate… debe estar dormida- le susurro la mujer.
Lentamente, Makino se acercó a la cuna y lo que vio hizo que una gran sonrisa apareciera. Dentro de la cuna se encontraba una pequeña bebé de cabellos castaños que sobre salían gracias a una liga que le habían puesto, arropada con finas cobijas rosa pastel. Lo que sorprendió aun mas a la niña fue que la bebé no estaba dormida si no que tenia su mirara fija en ella. Los ojos zafiro de la pequeña hicieron que su prima se perdiera en ellos, era perfecta...
La madre de la pequeña llego y delicadamente la cargo para así mostrársela perfectamente.
-Su nombre es Krystal, aun es pequeña pero… yo sé que ambas se querrán bastante- le ofreció cargarla pero Makino se negó… no supo como pero ahora la bebé se encontraba en sus brazos.
-¿Krystal?- la miro fijamente mientras trataba de arrullarla. No era cosa fácil para la niña pues ese bebé pesaba un poco y ella nunca había cargado alguno, de hecho… nunca había convivido con alguno. La infante miro a su prima y sonrió dulcemente para después reír.
Si, una bebé linda que sonreía y que enamoro a Makino por esta misma razón pero… tardamente la peli verde se dio cuenta que todos los bebés se comportan de la misma manera ya que son reflejos pero aun así… jamás olvidaría el primer día que la vio.
Fin del flashback
Ocho años después, Makino abrió los ojos y vio como su prima Krystal seguía abriendo con emoción su regalo de cumpleaños. Al abrir por fin la caja la sonrisa de la castaña desapareció…
-¿Acaso no te gusto?- pregunto preocupada la mayor.
Krystal levanto la mirada y dejo caer una lágrima. No era el regalo deseado por cualquier niña pero tampoco era el peor de todo si no… era el perfecto para ella.
-Makino…- susurro. –Es perfecto… sumamente perfecto- comenzó a llorar.
-Sabia que te gustaría- sonrió.
La caja contenía el libro de la obra "Corazón de Krystal" y en medio de esta estaba una foto en forma de corazón de sus padres sosteniéndola cuando era solamente una bebé. El guardapelo de la chica siempre estuvo vacío por dentro pero ahora con esto… jamás volvería a estarlo.
-Es el mejor regalo que me han dado…- seco sus lagrimas. –Hace años que no veía una foto de mis padres juntos… todas fueron destruidas.
-Me alegro que te gustara…- seco las lágrimas restantes de la niña. –Basta de rodeos, ¿No ibas a visitar a los chicos?
Si no fuera por Makino, Krystal jamás se hubiera acordado de su tan amado trio.
-Bueno… debo decirte algo antes de que te vayas a trabajar- la chica le puso atención. –No seré yo quien los visite hoy… si no un nuevo amigo suyo.
-No comprendo…
-Mi madre me ha mandado esto…- salió de la cama y saco la caja que estaba debajo de esta misma. –Es un disfraz para que lo utilice si es que quiero ir al reino.
-¡¿Qué?!- pregunto molesta.
-Tranquila, déjame explicarte…- trato de tranquilizar a la muy desconocida Makino enojada.
Horas después en la Montaña Corvo…
Aunque fuera solo un día, los niños habían terminado con rapidez su escondite. La culpa la tenia Ace pues obligo a sus hermanos a trabajar duramente para terminar todo cuanto antes. Al final del día el trio por primera vez mostraron su bandera pirata orgullosamente. Todo iba de maravilla excepto para cierta persona pecosa… durante la noche pasada, este se escapo para buscarle un buen regalo a Krystal pero no puedo encontrarle alguno.
La ultima opción que tuvo fue buscar en la Gray Terminal… ¿Qué demonios encontraría en ese basurero que pudiera gustarle? Nunca lo supo pues no encontró nada. La desesperación nuevamente no lo dejo dormir así que miro por la ventana un buen rato y permaneció así por algunas horas hasta caer dormido. Cuando creyo que dormirira de maravilla,alguien lo despertó.
-Buenos días, Ace- se acercó Sabo asustándolo en el proceso.
-Buen día- talló sus ojos.
-¿Dormiste bien?- pregunto bromeando.
-Tú que crees…- lo miro fijamente pero algo le llamo la atención. –Espera un segundo… ¿Qué es lo que tienes atrás?
-Nada…- negó mientras sujetaba algo por detrás.
-Te acabo de preguntar que es lo que tienes atrás.
-Ya te dije que nada… nada importante- se sonrojo el chico.
-¡Miren lo que le hice a Krystal!- interrumpió Luffy quien parecía mas despierto de lo normal y este mismo sujetaba con emoción un ¿dibujo?
Los demás lo miraron con atención y se trataba de unos deformes niños tomados de la mano ¡Vaya que Luffy dibujaba horrible! Pues no se distinguía quien era quien… veamos, el de pelo negro y una peca en la mejilla izquierda y en la derecha tres podría ser Ace.
El siguiente no tenía la mitad de su dentadura y al parecer no tenia un ¿ojo? Sin duda alguna era Sabo pues este era el único con un sombrero de copa lo suficiente largo que llegaba a la mitad de la hoja.
El supuesto dibujo de Krystal se trataba de una niña con cabellos bastantes despeinados y llenos de colores… en medio de su cuerpo tenia un corazoncito algo deforme y para terminar sus ojos estaban chuecos.
El último se trataba de Luffy quien su sombrero era lo doble de su cabeza, ojos un poco bizcos, su cicatriz era más grande que su propio rostro y él ocupaba el mayor espacio entre los demás.
-Luffy…- comenzó a reír por los nervios el rubio. –Seguro que le encantara.
-¿Bromeas? Es horrible- añadió Ace.
-¡Eso no es cierto!- protesto el menor.
-Ella no lo querrá.
-¡Claro que si!
El sonido de la campana los interrumpió y fue Sabo quien se asomo primero pero su sonrisa desapareció.
-Escuchen…- comenzó a susurrar mientras les pedía que se acercaran. –No es Krystal quien acaba de llamarnos.
-¡Sabia que esa tonta nos traería problemas!- grito Ace.
-Debe ser un espía de Bluejam- añadió Sabo.
-¡Yo quiero patearle el trasero!- levanto su mano Luffy pero fue callado a golpes por Ace.
-Cállate o te escuchara, idiota- gruño. –Sabo, ¿Cómo es?
-Bueno… no se ve fuerte y tiene baja estatura.
-De acuerdo…- miro a sus hermanos. –Este es el plan: Yo seré el primero en salir y lo interceptare mientras que ustedes pueden atarlo.
-¿No lo mataremos?- pregunto Sabo.
-No, si es que llego hasta acá es probable que viene a espiarnos- explico. –Debemos sacarle toda la información que podamos y después nos desharemos de él.
-¿Yo puedo deshacerme de el?- volvió a levantar su mano Luffy.
Sabo miro asustado a Ace mientras este gruñía pero después sonrió.
-Si Luffy, podrás hacer con él lo que quieras.
-¡Genial!- se dibujaron estrellas en sus ojos.
-Muy bien… ¡andando!- Ace tomo su tubería y después corrió para dejarse caer en su presa. Segundos después este termino arriba de la espalda del intruso. – ¡Lo tengo!
Sus hermanos rápidamente bajaron e hicieron miles de maniobras para atarlo al árbol más cercano. Una vez terminado el trabajo los tres se sentaron enfrente de aquel… ¿niño?
-Oye Ace, siento que nos volvimos a equivocar- susurro Sabo.
-No te preocupes, si no es un espía tendremos que preguntarle como es que sabe de nuestro escondite- lo calmo.
-Ese niño es tan kawaii- comento Luffy.
-¡¿Que dijiste?!- pregunto Ace y rápidamente volteo a ver al intruso.
El niño que estaba atado al árbol llevaba consigo una camisa blanca de manga larga adornada con volantes en el centro, pantalones negros con tirantes y una pajarita roja. Su peinado era parecido a un cuenco. ¿Descripciones familiares, no es así? Pesadamente el niño reacciono y con cierto dolor abrió sus ojos… zafiro.
-¿Qué paso?- pregunto mientras su vista se aclaraba.
-Estamos en problemas…- susurro Sabo preocupado.
-Si no hablamos tal vez no se enoje- añadió Ace. Susurrando. –Larguémonos de aquí lentamente y sin hacer ruido.
-¡Krista!- grito Luffy mientras corría hacia el niño amarrado.
-¿Luffy?- abrió perfectamente sus ojos.
-¡Idiota!- gritaron al unisonoro los mayores.
-¡Feliz cumpleaños, Krista!- la abrazo Luffy.
-Pero que cariñoso…- respondió seca. -¡Ustedes!- detuvo a los mayores que trataban de escapar. –Díganme que no fueron ustedes quienes me volvieron a atar.
-¡Si, fuimos nosotros!- respondió Luffy.
Sabo fue el único quien se asusto mientras que Ace apretaba un puño por lo furioso que estaba con Luffy. Krystal como de costumbre solo sonrió para segundos después moverse como loca.
-¡Pero que les sucede, pedazos de inútiles! ¡Cabezas huecas! ¡Cabrones bien hechos, desátenme!- respiro hondo.
-¿Terminaste?- pregunto Ace quien se acercó a ella o mas bien, el.
-Claro que si- sonrió hipócritamente.
Ace con ayuda de Sabo desataron a la chica y al fin libre lo primero que hizo fue darle una patada a una rodilla del pecoso.
-¡Se perfectamente que esta fue obra tuya!- una vez tirado en el suelo esta se le subió encima y jalo de sus ropas. -¡¿Estas enfermo o que?! ¡Me dolió lo que me hicieron!
-¡Dale duro, Krista!- grito Luffy emocionado.
Ace por su parte no protesto si no que solo miro fijamente los ojos de la niña mientras esta gritaba furiosa. En cuanto el sonrió esta ni siquiera se calmo un poco si no que la altero mas.
-¡¿Te parece divertido?! ¡Ya te enseñare que es divertido!- antes de que pudiera hacer algo una mano cayo en su hombro y al voltear a ver de quien era rápidamente se apartó de Ace y se limpio su ropa.
-Tranquila Krystal, es tu cumpleaños y no deberías alterarte- dijo tranquilamente Sabo.
-Lo se los se, una disculpa…- se sonrojo molesta y después miro a Ace quien aun seguía tirado pero no le apartaba la mirada. -¡Anda ya, no te me quedes viendo como idiota!- le ofreció su mano.
-¿Y cual es el motivo para el que este vestida como un niño?- pregunto Sabo mirando de pies a cabeza a la chica.
-Iremos al reino y mi madre no desea que me vean por ahí es por eso que me mando este disfraz… ¿Te gusta?- se sonrojo e hizo una pose algo masculina.
-Eres un niño demasiado kawaii- bromeo.
-Tu peluca esta chueca…- pasó Ace y le movió la mencionada.
La chica para corregir eso primero se la retiro y dejo caer su algo largo cabello ondulado.
-Tu ropa es fea- comento Luffy.
-Lo mismo digo- le sonrió mientras volvía a recoger su cabello para así ponerse de manera correcta la peluca. -¿Están listos para irnos?
Los tres asistieron y fue así como se pusieron en marcha hacia el antiguo restaurante de Hope.
-"No podre darle su regalo si esta Ace con nosotros"- pensó un poco triste Sabo.
-"Demonios, no tengo nada que darle"- pensó Ace.
-"Carne carne carne carne"- pensó por ultimo Luffy.
En el antiguo restaurante de Hope
En la habitación exclusiva para familias numerosas se encontraba Tom sentado en la cabeza de esta mientras tenia varias velas puestas pero no encendidas y una fotografía de la niña en el otro extremo.
-¿Te gusto la cena que te organice?- pregunto mientras miraba tiernamente la foto.
Obviamente este no tuvo respuesta cosa que hizo que sonriera macabramente y después saco el listón rosa de uno de sus bolsillos y lo olfateo levemente.
-Lo se, estas cerca- olfateo el ambiente. –Muy cerca… ¡Mierda!
Rápidamente se levanto de su silla y desapareció de la sala corriendo.
Reino de Goa
Después de caminar bastante y pasar por la Gray Terminal al fin el cuarteto llego a su destino. Solo faltaba caminar unos cuantos metros y ya estarían en la puerta del restaurante. Ace comenzó a percibir la sensación de que el grupo no deberían estar ahí y que no serian bien recibidos. Por su parte Krystal no dejaba de preguntarse si valía la pena averiguar de que se trataba el secreto de su padre y peor aun… si Tom estaba presente en esos momentos.
Cada vez que pasaban, los habitantes los miraban con asco y repulsión al ver a los niños con tuberías y al no tan desarreglado "niño kawaii" que los acompañaba. Todo marchaba a la perfección pues ninguno los miraba con detalle. No tardaron más de diez minutos en llegar y cuando estaban frente el edificio, la niña miro hacia arriba y sonrió al ver una ventana rota.
-Y es ahí donde comenzó nuestra historia- señalo hacia arriba.
El trio volteo y recordó perfectamente el suceso pasado hace semanas. Sabo aprovecho para darle un vistazo a la niña quien sonreía a todo esplendor, la culpa lo mataba pues pasaba mas el tiempo y cada vez la veía mas linda que ayer pero no, Krystal era de Ace… o eso quería pensar.
Al ser la primera niña que conoció y ser parte de la nobleza que por cierto también detesta le llamo bastante la atención pero respetaba plenamente los sentimientos de su hermano.
-"Si no es para Ace, tampoco lo será para mi… jamás lo será"- pensó lastimarse así mismo.
-¿Cómo entraremos?- pregunto Ace listo para la supuesta "acción".
-Muy buena pregunta…- miro con detalle la puerta. –Tom debe tenerla con llave.
-¿Y estas segura que no se encuentra?- pregunto Sabo.
-¡Entremos!- grito Luffy pero fue detenido por la niña.
-Espera Luffy, ni me has dejado responder… te prometo que tu serás el primero en entrar- guiño un ojo mientras el otro se mostro molesto. –Oh vamos, si hacemos esto rápido te daré mucha carne.
-Carne…- dejo caer baba.
-Giuuu…- se alejó de él.
Después de pensarlo un poco, la castaña se asomo por una ventana cercana pero no vio a Tom por ahí. Cambio de ventana y tampoco vio al chico. Rápidamente les indico al trio que se arcaran.
-No hay moros en la costa- sonrió.
-Pero pensé que esperábamos al cabron de Tom- comento Luffy confundido.
-Se refiere que Tom no se encuentra- corrigió Sabo.
-Muy bien, veamos si la puerta tiene llave- los dos chicos asistieron y al voltear a ver la entrada esta ya estaba abierta. -¡¿Pero que?! ¡Hace un momento estaba cerrada!
-Ace debió entrar- comento el rubio riendo.
-¡Pero tu prometiste que yo seria el primero en entrar!- reclamo Luffy.
-Lo lamento, el idiota paso primero- respondió la niña rascándose la nuca.
-¡¿Entonces que esperamos?!- pregunto Sabo para después el trio entraran corriendo.
Una vez adentro vieron a Ace congelado provocando preocupación a la niña y cuando se acercó a el comprendió lo que sucedía… en la escalera se encontraban numerosas fotos de Hope con hoyos en los ojos mientras que algunas en las que salía Krystal, ella estaba intacta.
-¿Qué es esto?- pregunto alterara mientras corría a tomar las fotos. -¡¿Por qué?!
-Kris…- Ace no pudo terminar al ver como se rompía por dentro la niña.
-¡¿Por qué haces esto?! ¡¿Qué te hizo el?!- comenzó a gritar como loca.
-Cálmate…- volvió a hablar.
-¿Qué sucede?- corrió Sabo hacia ella pero el pecoso la detuvo para después señalarle las fotos.
-Krista…- susurro Luffy al llegar.
-¡Eres un maldito, te odio!- grito mientras aventaba las fotos. -¡Con mi padre jamás te metas!
Rápidamente ella se dio la vuelta para salir del restaurante pero Sabo se lanzo hacia ella tirándola en el proceso.
-¡Suéltame!- comenzó a patalear.
-¡No hasta que te calmes!- sujetó más fuerte sus piernas.
Esa voz… ¡Al demonio! No importaba Sabo en esos momentos.
-¡Que me sueltes, Sabo!- cuando pudo zafarse un poco de su agarre, fueron otros brazos quien la detuvieron de nuevo. -¡Debo ir a la casa de ese hijo de puta!
-¡Krista!- grito preocupado Luffy.
-¡Suéltenme!- comenzó a llorar desenfrenadamente.
-Oye tú, venimos a recoger tus pertenencias… no vale la pena que andes llorando como tonta si ya sabes que el no esta aquí- interrumpió Ace.
-¡Ace, no seas insensible!- se interpuso Sabo.
-Es la verdad, si no quiere perder más tiempo… que deje de lloriquear y que haga lo que tenga que hacer.
Krystal se detuvo por un minuto y después volteo a ver al pecoso… tenía razón, no tenia que actuar de esa manera si es que no quería perder mas tiempo. Lentamente Sabo y Luffy la dejaron libre y el rubio la ayudo a reincorporarse.
-Tienes razón… no debería perder mas el tiempo- sacudió su ropa y seco sus lagrimas. –Síganme por favor.
Krystal comenzó a subir las escaleras pisando algunas fotografías en el proceso, su corazón latía a mil por hora y sus manos sudaban. La verdad se acercaba y lo sabía perfectamente. El primer piso llego y así sucesivamente hasta llegar al ultimo donde estaba la oficina de Hope.
La puerta estaba cerrada y lentamente giro de la perilla para después abrir lentamente la puerta…
-Ahí esta, el escritorio de mi padre- señaló el mueble.
-Te esperaremos afuera…- dijo en tono de orden el pecoso.
-Pero yo quiero estar con Krista- protesto de nuevo Luffy.
-No te preocupes Luffy, pueden pasear por el restaurante para que tomen todo lo que quieran- sonrió.
-¿Segura?- pregunto ahora Sabo.
-Descuida, necesito estar a solas- saco la llave de uno de sus bolsillos.
-De acuerdo, llámanos cuando nos necesites…- dijo antes de cerrar la puerta.
Al estar sola volteo a ver el escritorio y lentamente se acercó a él. El primer cajón principal ya estaba esperándola. Que extraño, parecía que trataron de forzarlo… con la mano temblorosa introdujo la llave y giro de ella.
-Veamos lo que me has dejado… papi- abrió el cajón de golpe.
Un libro de recetas… ¡¿Eso era lo que le dejo?! ¡Su libro de recetas secretas! Dé la impresión lo tomo violentamente y al levantarlo encontró una nota que estaba debajo de este.
-¿Una carta?- dejo el libro en el escritorio y tomo la hoja con cuidado.
"Cuida mucho de mi recetario, en el contiene mis mas secretas recetas… son demasiado valiosas. Has llegado lejos, ¿Lista para seguir mis pasos? Ve al primer piso y arranca la pared"
-¿Que? Debes estar bromeando…- arrugo el papel. -¡Ace, Sabo, Luffy!- llamo al trio y rápidamente dejo la oficina.
El trio nunca se alejó del lugar, fielmente esperaron a la niña afuera de la oficina y en cuanto los llamo estos no tardaron en aparecer.
-¡Rápido, al primer piso!- corrió sin ellos mientras estos se confundieron.
-¡¿Qué sucede?!- pregunto Sabo mientras corría tras ella.
-¡Mi padre me ha dejado una pista!- grito mientras bajaba las escaleras.
Una vez en el primer piso observo alrededor mientras repetía lo que acababa de leer.
-Arranca la pared…- dio vueltas pero lo único que veía el viejo tapiz.
-¡¿Quieres explicarnos que pasa?!- exigió una respuesta Ace y para ahorrarse las explicaciones la niña le paso el papel.
-¿Arranca la pared?- pregunto Luffy. –De acuerdo…- rápidamente el rasgo su tubería al tapiz.
-¡Luffy!- lo detuvo Krystal deteniéndolo.
-Pero dijeron…- se detuvo confundido.
-¡Eres un genio!- comenzó a ayudarlo a arrancar el tapiz.
Ace y Sabo se quedaron observando con detalle lo que sucedía y al arrancar por completo una parte unas letras rojas aparecieron.
-Segundo paso, la grasa se esconde detrás del frio- leyó en voz alta Ace.
-¿Grasa?...- comenzó a pensar Krystal. –Tal vez se refiere a la cocina, ahí hay mucha grasa.
Rápidamente los cuatro se miraron entre si y no dudaron en ir para allá. Al llegar miraron alrededor para comenzar a pensar.
-¿Dónde hay algo frio?- pregunto Luffy.
-¡El refrigerador!- señalo Sabo con su tubería.
-Tu padre te ha dejado pistas fáciles- le comento Ace a Krystal.
-Si pero, el jamás jugaba así conmigo- comento confundida.
Luffy al acercarse al refrigerador comenzó a comerse lo poco que había dentro de él y después de haber terminado encogió los hombros.
-A…que…no hay… nada- dijo con la boca llena.
-Era revisar detrás del refrigerador, no dentro de el- lo regaño Sabo.
Ace fue quien se encargo de tirarlo para mostrar así la tercera pista.
-Tercer pista: Descalza y en esta habitación encontraras lo que escondido se quedo- leyó Krystal y rápidamente se quito los zapatos.
-¡Vaya, te apestan los pies!- bromeo Ace.
-¡Es cierto!- lo apoyo Sabo.
-Shishishi te apestan más que a Ace y Sabo- añadió Luffy pero después este fue golpeado por sus hermanos.
Krystal comenzó a reírse como nunca y después se concentro en lo suyo… no podía encontrar nada y aun si arrastraba los pies. Un rechinido hizo que se detuviera… ahora estando arriba de este hacia pensar que realmente hueco.
-Chicos, creo que lo he encontrado…- acerco su oreja al suelo y comenzó a dar golpes, estaba completamente hueco. -¡Debe ser aquí!
-Déjenme esto a mí- se retiro para darle paso a Ace quien sujetaba su tubería con fuerza, un movimiento brusco y ágil pudo romper con algo de dificultad el suelo para mostrar así un agujero.
-¡Genial!- grito la niña mientras se ponía nuevamente sus zapatos. –Luffy, necesitare de tus poderes… es demasiado pequeño el agujero para que alguno de nosotros baje, estira tus brazos para ver si hay algo ahí.
-¡De acuerdo!- grito mientras estiraba sus brazos.
El pequeño no se tardo unos minutos para después sentir algo entre sus manos…
-¡Encontré algo!- grito emocionado. -¡Parece ser un cofre!
-¡Súbelo!- ordeno la chica.
-No puedo…- comenzó a sudar. –Es demasiado pesado.
-Déjame ayudarte…- lo acompaño rápidamente Sabo y para sorpresa de este, Ace también los comenzó a ayudar.
-¡Esto me huele a tesoro!- grito muy feliz Krystal mientras daba aplausos.
-¡Y esto me huele a ladrones!- grito una voz masculina y rápidamente el dueño de esta tomo a Krystal por el cuello. -¡Ustedes, suban lo que encontraron o lo ahorco!
-"Este mocoso… huele a ella"- pensó el hombre alarmado.
-¡Detente!- Luffy soltó el "cofre" dejándole el peso a sus hermanos.
Un sonido agudo que provenía de la garganta de la chica se escucho en la habitación, el hombre la estaba ahorcando.
-T...om- alcanzo a decir la niña quien rasguñaba el brazo del chico para que la soltara.
-¡Suéltala cabron!- grito Ace mientras le dejaba la carga a Sabo.
-¡¿Krystal?! ¡¿Eres tú?!- la soltó y la empujo mientras a esta se le caía la peluca.
La castaña con dificultad comenzó a recuperar el oxigeno que le faltaba mientras no dejaba de toser y hacer sonidos demasiados agudos.
-¡Te voy a matar!- grito Ace mientras se lanzaba al chico con su tubería.
Tom no se mostro alarmado, solamente sonrió y con un ágil movimiento detuvo a Ace sujetando su tubería.
-¿Pero que?- alcanzo a decir mientras el chico mandaba a volar al pecoso.
La velocidad con la que mando a volar a Ace hizo que se rompieran algunos muebles cayendo así algunos platos de porcelana.
-¡Ace!- grito la niña mientras trataba de ir en su auxilio.
-Tú no vas a ninguna parte, mi querida Krystal- se interpuso en su camino Tom.
-¡Gomu Gomu no… Pistol!- Luffy lanzo un puñetazo y efectivamente le dio en la cara al chico.
Krystal trato de aprovechar la situación así que corrió hacia Ace pero una mano de Tom sujetó uno de sus tobillos.
-¡Suéltame, idiota!- trato de darle patadas pero no pudo.
En un segundo, una tubería golpeo fuertemente la mano del chico dejándola libre. Fue Sabo quien la salvo.
-¡Vuélvela a tocar ya te la veras conmigo!- grito mientras Tom se levantaba para hacerle frente.
La batalla comenzó, Sabo comenzó a lanzarle golpes con su tubería mientras Tom las esquivaba con facilidad ¿Dónde había aprendido a pelear de esa manera? Luffy por su parte lanzo numerosos puñetazos lo que uno que otro le fue exitoso. Krystal trato de ir a auxiliar a Ace pero este se levanto a tiempo para comenzar a ayudar a sus hermanos.
-¡Corre!- le grito mientras ella lo miraba asustada.
-¡No me iré sin ustedes!- negó mientras lloraba.
Tom hizo una pirueta tirando a Sabo y a Luffy con sus piernas y cuando Ace iba a atacar… este le salto por encima usando su cabeza de apoyo. La castaña al ver que iba hacia ella comenzó a correr.
-¡Oh no, tu no te iras!- grito mientras la atrapaba.
Este la atrapo por la cintura y la abrazo con mucha fuerza.
-¡Luffy!- comenzó a llorar. -¡Ace! ¡Sabo! ¡Ayúdenme por favor!- comenzó a patalear.
-Es inútil mi querida princesita- olio su cabello.
Al oler su cabello, los hermanos consideraron esto una buena distracción y decidieron atacarlo por detrás. En cuanto los tres estaban al aire y sin hacer algún ruido, Tom lanzo una patada tirándolos en el suelo.
-Es inútil que me ataquen por sorpresa… puedo olerlos desde aquí- volteo a verlos.
-¿Olernos?- pregunto Ace mientras trataba de levantarse.
-¡Claro y si que apestan!- Krystal nuevamente trato de escapar. –Soy portador de la Shuki Shuki no mi.
Krystal lo miro confundida ¿Portador?
-Te explicare cariño, mi sentido del olfato es mejor al de cualquier animal… podía olerte a kilómetros de distancia pero claro, necesitaba tu olor- saco el listón rosado de la chica.
-¡Así que eras tu quien lo tenia!- trato de zafarse.
-Suéltala…maldito- dijo con dificultad Sabo.
-Ser pestilente… ¡Muérete ya!- dijo mientras se acercaba a él y le ponía un pie en su cabeza.
-¡Sabo!- grito Luffy pero el chico lo aparto con una patada.
-¡Déjalo!- también Ace fue apartado con otra patada.
-¡Sabo!- grito la castaña asustada. -¡Detente, Tom!
El chico obedeció a la niña y después la soltó, por reacción ella inmediatamente fue a auxiliar a su rubio y mientras lo abrazaba, Tom sonrió macabramente.
-Dime una razón para no matarlo ahora mismo- saco este una pistola y le apunto al niño.
-¡No lo hagas!- se interpuso la niña.
-Te gusta… ¿No es así?- ella no dijo ni una sola palabra. -¡Dímelo!
Si decía algo, Sabo estaría en peligro y eso era lo que ella no quería… él no podía morir por un sentimiento tonto que ella tenia hacia el… no se lo permitiría.
-Eso no te incumbe…- respondió cabeza abajo.
-Eso creí- preparo el arma.
-¡Detente!- lo detuvo la voz débil de Ace.
-¡Con que tenemos un ganador!- abandono el arma. –Por lo que vi, tú eres el líder de estas pestes.
-¡No llames así a mis hermanos!- comenzó a arrastrarse.
-¿Hermanos? Entiendo…- miró a la pareja abrazada. –Hagamos un trato, dejare vivir a tu querido hermano si… haces algo por mí.
-¡¿Qué carajos quieres?!- pregunto alterado.
-Te dejare ir junto con tus hermanos y el cofre si… me dejas a Krystal.
Ace, Sabo y Krystal quienes estaban consientes en esos momentos a diferencia de Luffy pusieron sus ojos como platos en esos momentos. El pecoso tardo en pensarlo, miro a su muy lastimado hermano y a Luffy.
-Trato hecho…- respondió sin mirar a Krystal.
-¡¿Qué?!- grito asustada mientras Tom la raptaba. -¡Ace! ¡¿Qué hiciste?!- comenzó a llorar.
Ace no dijo nada mas, cargo a Luffy y después ayudo a Sabo a incorporarse.
-Krystal…no- susurro Sabo.
-¡Vámonos, déjala aquí!- grito Ace mientras Sabo lo miro furioso y después pareció calmarse.
-¡Sabo, ayúdame! ¡No me dejen!- trato de zafarse de Tom pero no pudo.
Sabo no volteo hacia atrás, tomo fuertemente su sombrero de copa y dejo caer una lágrima.
-¡Ayúdenme, no me dejen aquí!- grito aun mas fuerte mientras veía a sus amigos alejarse. -¡Los necesito!
-Ellos ya no te podrán ayudar… idiotas, dejaron tu "cofre del tesoro"- dijo mientras se la llevaba de ahí.
-¡Ace!- grito con más fuerza pero lo único que sintió después fue un golpe en la cabeza que la dejo inconsciente.
Nunca supo cuanto tiempo paso pero… despertó sentada en la cabeza de una mesa larga. Su ropa de niño fue sustituida por un vestido azul… sus herirás estaban curadas.
-Feliz cumpleaños, Krystal…- la felicito Tom quien estaba vestido de gala.
Abrió pesadamente sus ojos y vio como la mesa estaba decorada de una forma elegante pero algo… ¿Romántica?
-¡¿Qué estoy haciendo aquí?! ¡¿Qué me hiciste?!- trato de levantarse de su silla pero... ¡Sorpresa! Estaba atada.
-Estamos en tu fiesta de cumpleaños, mi princesita- dijo mientras se levantaba de su asiento.
La niña trataba de zafarse pero le fue inútil ya que Tom llego rápidamente.
-¿Has dado tu primer beso?- pregunto seductoramente.
-¿Qué te importa? ¡Tengo ocho años, imbécil!
-El amor no tiene edad…- se acercó lentamente pero Krystal le escupió alejándolo en el proceso.
Tom dio un paso hacia atrás y se limpio la saliva de la niña para después darle una cachetada y tirarla junto con la silla.
-Una dama nunca escupe y menos si se trata de una noble, aunque me encanta oler a ti- olio su mano.
-¡¿Cómo carajos sabes eso?!- grito asustada. -¡Estas enfermo!- trato de arrastrarse pero un pie sujeto la silla.
-No estoy enfermo, estoy loco por ti desde que eras más pequeña… y ahora que crezcas serás mía para siempre.
-¡Aléjate!- grito con todas sus fuerzas.
-¡Ya esta todo arreglado, cuando cumplas la mayoría de edad serás mi esposa y viviremos de tu fortuna!- sonrió macabramente.
-¡Muerte, maldito!- comenzó a llorar.
-No me has respondido si has dado tu primer beso…- piso de pie la silla y después se acercó peligrosamente a la chica.
-¡Ahora!- se escucho una voz infantil.
Tres sombras se lanzaron hacia el chico mientras lo golpeaban con algo duro, dejándolo a unos pasos de una ventana.
-¡Gomu Gomu no…!- esa voz… ellos estaban ahí. Una sombra comenzó a estirarse detrás de los pies del chico.
-¡Sayonara!- gritaron las dos sombras restantes mientras pateaban al chico y este tropezaba con la primera sombrara cayendo así por la ventana.
Las sombras, sus fieles sombras jamás la abandonaron… aunque regresaron muy sucios después.
-¡Krista!- grito Luffy mientras la ayudaba a desatarse.
-¡Chicos! ¡¿Pero como..?!- no la dejaron terminar.
-Nos bañamos en lodo, oculto nuestro olor- le explico Sabo.
A Krystal no le importo la explicación del todo, ellos estaban ahí con ella y la salvaron… eran sus héroes.
-Chicos…- después miro al líder. –Sabía que no me dejarías así como si nada- sonrió.
-No podría correr dejando una pela atrás…- respondió sonriendo.
Krystal solo sonrió abiertamente…
Continuara…
Bueno corazones afirmo que la frase de Ace no fue tan igual a la que él dijo pero fue como su primer intento… No pude seguir escribiendo ya que tuve algunos percances pero en el próximo capitulo se explicara brevemente que paso después, espero que me perdonen. ¡Hasta el próximo capitulo!
-Los ama, Luna-
