¡Hola mis amores! Estoy muy feliz de avisarles que el puño de la inspiración ha regresado y este capitulo es algo largo. Desgraciadamente fue tan largo que tuve que dividirlo en dos partes. Agradezco de todo corazón a: LADI JUPITER (Pobre Krystal a ella tambien le hubiese gustado escapar con Sabo, fue difícil para mi esa decisión), Elinash1 (50 sombras de Ace, próximamente en cines… el protagonista es ardiente, para creernos vea la película), Hikari Shiku (¡Muerte a Outlook! ;C), pikapikachu18 (tus palabras me sonrojaron bastante XD) y a los silenciosos del mal C;

¡Comenzamos!

Mansión Lancaster

Sentada en una fría y oscura esquina de su cuarto, Krystal se encontraba abrazando sus piernas mientras lloraba en silencio. Ya bastante tenia gritando que sentía que su garganta se quemaba lentamente. La culpa la estaba matando a cada segundo, sabia el plan de Sabo, juró escaparse con el y ella misma lo vio morir. Entre cada sollozo solo había una pregunta que ella misma se hacia… ¿Debió morir junto con Sabo o evitar que escapara?

-Sabo…- susurró.

Era inútil, si hubiese escapado en esos mismos momentos la hubieran encontrado. El miedo la invadía pues no sabia que hacer. Llegó a pensar que si escapa con Makino, la encontrarían fácilmente poniendo en peligro a su prima. Si se escapa junto con Dogra, pondría en peligro a Ace y a Luffy como se lo había advertido anteriormente Sabo. ¿Y ahora que podía hacer? La respuesta jamás la encontraría si permanecía castigada en las cuatro paredes de su habitación.

Flashback

Algunas horas antes de que Krystal se encontrara rogando por su suerte y segundos después de ver como su primer amor volaba en miles de pedazos junto con su barco, la castaña se encontraba llorando desesperadamente mientras Dogra la abrazaba tratando de tranquilizarla pero para mala suerte del hombre, la niña estaba llamando mucho la atención.

-Vámonos de aquí…- susurró y obligó a la niña a levantarse ya que estaba de rodillas.

No sabía la razón por la que ella se encontraba ahí pero lo que supuso fue que si alguien de ese barco la veía en ese estado, tal vez alcanzaría a Sabo en el otro mundo. Dogra prácticamente se llevo a Krystal arrastrando un poco lejos del evento donde las tiendas se encontraban cerradas y ni un alma se encontraba por ahí, tenía que tranquilizarla cuanto antes.

-¡Krystal, escúchame!- la agarró de los hombros. -¡Tranquilízate un momento!

La castaña lo miro sorprendida mientras seguía llorando. Dogra jamás olvido aquella imagen de la chica: su rostro rojo como tomate, rastros de lágrimas en sus mejillas, sus ojos azules vidriosos y mucosidad que salía de su nariz. Se veía bastante mal.

-Pero Sabo…- respondía con su voz ronca mientras su respiración se cortaba.

El hombre se encogió de hombros y respiró hondo mientras cerraba sus ojos pensando que decirle.

-Primero tranquilízate- apretó sus labios para evitar llorar junto con ella, a el también le dolía bastante lo que sucedió. –A Sabo no le hubiese gustado…

-Morir solo…- lo interrumpió.

-¡No digas eso!- la sacudía.

-¡Es que no lo entiendes!- se zafó del agarre del hombre y cubrió su rostro con sus manos. -¡Yo me iba a escapar con él!

Dogra abrió sus ojos de golpe y miró confundido a la niña.

-¡¿De que estás hablando?!- preguntó mientras la veía caer de rodillas.

Tras esperar unos segundos para que Krystal respondiera, ella le explicó un poco más calmada.

-Sabo… me - no podía hablar muy bien ya que su respiración le cortaba las palabras. –Me pidió… que escapara con él.

El hombre del turbante miró hacia abajo mientras también se dejaba caer de rodillas.

-¿Qué hacían ustedes aquí?- preguntó mientras alzaba la mirada y veía como ella se secaba sus lagrimas y respiraba hondo para poder hablar claramente.

Aunque el repitiera la pregunta algunas veces mas, Krystal tardó en responder y algunas veces solo negaba con la cabeza. Después de esperarla bastante, ella le contó todo, desde su visita a Jack hasta la parte en que ella vio a Dogra con sus binoculares.

-E…E… ¡¿Eres hija de nobles?!- preguntó asustado mientras ella asistía con la cabeza.

-También Sabo lo es- al pronunciar su nombre, sintió una pequeña puntada en el corazón.

-Krystal, sé que Sabo ya esta…

-No lo digas…- lo detuvo poniéndole una mano enfrente.

Dogra la miró mientras sentía pena por la niña pero algo que lo comía vivo es que no sabia como decirles a los hermanos del rubio lo que sucedió.

-Puedes irte conmigo si gustas… a Luffy y a Ace les gustaría ayudarte con esto- ella lo miró asustada. –Toda la familia Dadan te protegeremos de tu padrastro.

Si pudiera decirle que si, si pudiera olvidar a su madre y si pudiera dejar su miedo atrás, hubiera aceptado la proposición de Dogra sin pensarlo.

-Lo lamento…- dijo mientras tomaba parte de su vestido con su puño. –No puedo irme.

-¡Pero tu no eres feliz aquí, no te sacrifiques!- gritó tratando de hacerla cambiar de opinión.-¡Piensa en Luffy… Ace!

Lentamente ella bajó la cabeza mientras se mordía un labio para evitar llorar de nuevo.

-¡En Makino!- al escuchar el nombre de su prima, dejó caer una lagrima.- ¡¿Acaso quieres seguir sufriendo?!

-Lo seguiré haciendo mientras valga la pena…- el miró extrañado a la chica.

Lentamente ella levantó la mirada y cerró sus ojos mientras le regalaba una cálida sonrisa mientras secaba sus lágrimas.

-Diles a Luffy y a Ace que los quiero y que…- abrió sus ojos. -Pronto los buscare cuando las cosas se hayan tranquilizado.

Él solo asistió con la cabeza mientras Krystal se volvía a poner de pie.

-Anda, vete antes de que me encuentren…- le dio la espalda.

-¿Estas segura?- ella volteo hacia atrás y le sonrió.

-Mientras el sacrificio sea por alguien a quien amo… no dudare en dar mi vida por ello- miró hacia enfrente y comenzó a caminar.

Dogra vio como se alejaba a paso lento la castaña y suspiro tristemente mientras tomaba el camino hacia su hogar.

-Pobre, ella en verdad quería a Sabo- susurró.

Mientras ella caminaba y sentía la necesidad de salir corriendo tras Dogra para reunirse con sus amigos, vio la silueta de alguien corriendo hacia a ella.

-¡¿Señorita Krystal?! ¡¿Es usted?!- una voz masculina le gritó.

Ella dudó un poco en responder ya que lo desconocía y solo lo miró detalladamente. Ah si, ya había visto ese uniforme antes, era un oficial que se encontraba en el evento y también este mismo fue quien le gritaba a Sabo para que regresara.

-¡La he estado buscando!- ella abrió de golpe sus ojos y una vez que el oficial estaba frente a ella respirando agitadamente la tomó de la mano y comenzaron a caminar. Al ser algo joven, le recordó un poco a Tom por lo que se zafó de su agarre.

-Lo lamento… estoy un poco asustada- respondía inocentemente mientras él se detenía. Al convencerlo un poco, volvieron a caminar.

-¿Cómo fue que usted llegó hasta aquí?- preguntó mientras ella miraba hacia otro lado para improvisar en una buena respuesta.

-Vera, me emocione mucho al ver que el barco se acercaba y…- miró hacia enfrente.

-¿Bajó para verlo mas de cerca?

-¡Exacto, eso fue lo que hice!- si contaba algo sobre Sabo o de Dogra estaría frita.

-¿Y después?- prosiguió el interrogatorio.

-Bueno… ya sabe, la multitud se amontona y te aleja.

-¿Hasta aquí?

Rayos, a Krystal se le estaban agotando las ideas así que decidió algo rápido.

-Estoy realmente apenada, creí que si rodeaba toda el área volvería con mis padres- eso si pareció convencer al oficial pues asistió con la cabeza. -¿Quién lo ha mandado a buscarme?

-El Duque Lancaster- respondió cortante.

-"Estoy muerta, me va a matar en cuanto me vea"- pensó mientras tragaba en seco.

Sorprendentemente, aquel oficial no la llevó hacia el evento y mucho menos en donde se encontraba el Duque con su madre. Este la llevó a la mansión en la que ahora vivía. Se asustó un poco al ver que la entrada de su hogar se encontraba Lancaster apoyado sobre el marco de la puerta. Al estar frente a él y con el agente de seguridad tomándola de los hombros, este la miró fríamente.

-Mi señor, la he encontrado en la zona de comercio- le explico el oficial mientras el duque no se movía.

-¿Eso es bastante lejos?- pregunto sin despegarle la mirada a Krystal.

-Demasiado diría yo- soltó a la niña. –No parece que haya recibido daño pero tiene los ojos hinchados.

El noble chasqueo los dedos y Diona apareció a los pocos segundos después.

-Llévala a su habitación y enciérrala con llave- ordenó.

-¡¿Qué?!-preguntó asustada. -¡Pero yo no he hecho nada malo!

-¡Silencio!- gritó furioso. –Guarda silencio antes de que deshonres más a esta familia.

-¡¿Pero que he hecho para deshonrarla?!- Diona le tapó la boca para que por fin guardara silencio.

Una vez que la mujer se llevo a Krystal a la fuerza, el duque saco un fajo de billetes y se lo entregó al oficial.

-Que nadie se entere de esto, estaré de regreso en unos minutos- el joven se retiro su gorra y se inclinó ante el noble para después irse de ahí.

Krystal miraba con atención como Diona la llevaba cargando hasta su habitación y en cuanto llegaron, esta la lanzó al suelo.

-¡Oiga!- se quejó mientras se sobaba el trasero.

La mujer rápidamente cerró la puerta de golpe y se escuchó como giraba la llave dentro de la cerradura.

-"Esa Diona ya me las pagará"- pensó molesta mientras se levantaba.

Torpemente, se sentó de brazos cruzados sobre su cama y miró la puerta esperando a que sucediera algo. Al ver que no se escuchaban pasos y que posiblemente la habían abandonado como a Sabo en su casa, miro por la ventana y se llevo una sorpresa.

-¡Esto no puede estar pasando!- gritó mientras se levantaba y veía que las puertas de su ventana estaban bloqueadas por tablas de madera.

-"Ellos no saben de mi escape"- comenzó a pensar. –"Diona no me vio escapar y no hice ningún ruido al llegar"

*Flashback

Krystal aun disfrazada como Stelly, llegó corriendo hasta su casa y miro hacia arriba para ver que la ventana de su habitación seguía abierta como la dejó.

Buscó con rapidez aquella enredadera con ramas fuertes y decoradas con flores que la ayudó a bajar. Al encontrarla subió a máxima velocidad y al llegar cambio su vestimenta y cerró la ventana.

* Fin del flashback

Estaba segura que no hizo algún ruido que la delatara y la enredadera no se encuentra cerca de alguna ventana mas que la de ella. ¿Por qué ahora la tenían cautiva?

-¿Sorprendida?- se escucho la voz de Lancaster quien nuevamente estaba recargado en el marco de la puerta.

Krystal se sorprendió un poco al verlo ahí parado pues no escuchó la perilla ni tampoco que introdujeran la llave.

-¿Qué le han hecho a mi ventana?- pregunto señalándola.

Lancaster miro la mencionada y encogió los hombros.

-Mande hacerle una pequeña mejora, ¿Te gusta?- preguntó sin mirarla.

-¡Claro que no!- respondió groseramente.

El duque cruzo los brazo, bajó su cabezas mientras reía con ganas y después la miró fríamente.

-Una hija de nobles no debe responderle de esa manera su padre- ella apretó fuertemente sus puños.

-¡Pero tu no eres mi padre!- nuevamente Lancaster comenzó a reírse.

-Ante la ley ya lo eres, llevas mi apellido y además, todo el mundo piensa que lo eres.

-¡Pero hay personas que me conocen como hija del rey…!

-¡No te atrevas a decirlo!

-¡Pues ya me oíste, soy hija biológica de Leon Hope y no pienso negarlo!

Lancaster se acercó a la niña y levanto su mentón mientras le sonreía algo ¿alegre? Mientras ella lo miraba asustada.

-Pero ambos sabemos que ya esta muerto al igual que tu amiguito Sabo, ¿No es así?

La castaña se separó violentamente del el y lo miró sorprendida.

-¡¿Cómo es que lo sabes?!- preguntó mientras se llevaba una mano al mentón.

La miró algo divertido y después sonrió ampliamente.

-¿Qué no es obvio? Una niña de la nobleza corriendo entre la multitud y una vez en la orilla grita Sabo junto con un hombre y al ver que se destruye el bote que estorbaba el paso llora desconsoladamente… ¿Qué te hace pensar que no sé de lo que estoy hablando?

Krystal lo miró algo asustada y dolida por recordarle lo que acababa de suceder.

-¡¿Y que querías que hiciera?! ¡Sus padres no fueron para detenerlo!- quien se metía con Sabo, se metían con ella.

-Kristy Kristy, parece que no me estas entendiendo- el duque la miró con algo de ternura.-No me molesta el hecho que trataste de detenerlo- la tomó de los hombros y después encajó sus largos dedos en ellos. -¡Lo que me molesta bastante es que hayas sido tu quien armó tremendo alboroto sabiendo que estás bajo mi tutela!

-¡Déjame en paz!- trató de zafarse.

-¡Eres una imbécil, me dejaste en ridículo!- gritó con voz firme.- ¡¿Crees que porque no tienes la semana aquí nadie te conoce?! ¡Pues te equivocas, todos saben muy bien quien eres!

-¡Yo lo hice para detener a Sabo!- comenzó a llorar.

-¡¿Y crees que me importa?! ¡Por mi que se pudra en el infierno por mi parte!

La niña comenzó a llorar a horrores, él no sabia el dolor por el que pasaba la niña pues Sabo era su primer amor. Se sentía culpable por dejarlo ir solo hacia su muerte, ella sentía que debió estar con el en esos momentos y morir junto a su amigo.

-¡Jodete, duque de mierda!- gritó con todas sus fuerzas mientras observaba como Lancaster se retiraba uno de sus guantes.

Lo siguiente que se escuchó en la habitación no fueron palabras si no ecos, dos en total. Las frías paredes hicieron que rebotara el sonido varias veces, el segundo fue el mas fuerte de todos. Tras estos ruidos, un golpe se hizo presente para después un gemido de dolor y para finalizar… llanto.

-¿Te dolió?- preguntó orgulloso mientras se volvía a colocar su guante.

Krystal, tirada en el suelo mientras se llevaba una mano a su mejilla roja como la sangre lo miró con sus ojos llorosos y se mordió un labio.

-Mi padre golpeaba mejor que tu- respondió.

Después de darle una cachetada a la niña y al ver que esta seguía de pie, el hombre la volvió a golpear en la misma mejilla causando que cayera al suelo y mirara con atención como Krystal se retorcía del dolor y lloraba en silencio.

-Mas vale que te vallas acostumbrando pues soy un padre muy estricto… mañana comienzas con tus estudios y hoy no darás ni un solo bocado- le dio la espalda y salió lentamente de la habitación y volviéndola a encerrar con llave.

Una vez sola, se levantó lentamente y a paso lento, se dejo caer en una esquina del cuarto mientras lloraba por su suerte.

Fin del flashback

Ya habían pasado horas desde que se encontraba en esa situación, el sol comenzaba a esconderse mientras ella miraba lo poco que la ventana ahora mostraba. Se arrepentía con todo su corazón haberle negado la oferta de escapar y la protección de Dogra.

-"Me pregunto… ¿Cómo se la estarán pasando Luffy y Ace en estos momentos?"- pensó un poco triste mientras suspiraba. –"Y lo que me inquieta mas… ¿Estará Jack con vida?"

Negó con la cabeza mientras apretaba sus puños.

-Solo espero que no se alejen unos a los otros por lo que le ocurrió a… Sabo- una vez más volvió a llorar desconsoladamente mientras se abrazaba en aquel rincón de su habitación.

Montaña Corvo

Luffy junto al perro de la familia Dadan, Pochi. El pequeño algo emocionado miraba como unos escarabajos comenzaban una pequeña lucha entre ellos. La angustia había desaparecido después de la llegada de su hermano junto con Dadan así que decidió pasar el tiempo afuera mientras atardecía.

Sin saber Sabo y Krystal, Ace y Luffy estuvieron presentes en el incendio de la Gray terminal. Ambos hermanos también estuvieron presentes en la repartición de bombas por todo el basurero sin saber el contenido de las cajas que dejaban en varias localizaciones del lugar.

Ambos pelinegros se vieron enredados cuando comenzaron las llamas y estos mismos estuvieron a punto de morir ya que Bluejam trato de quitarles la vida quemándolos vivos. La razón por la que este hombre organizo tremendo acto fue demasiado torpe y egoísta, el rey de Goa y mismísimo primo de Lancaster le prometió que si realizaba el trabajo sucio, seria parte de la realeza… cosa que el sinvergüenza siempre deseó.

Por suerte de los menores, Dadan y los demás llegaron a tiempo para su rescate pero el pecoso decidió como siempre, no abandonar la batalla obligando a la líder quedarse con el mientras el resto se llevaba a Luffy para mantenerlo a salvo.

Pasaron dos días y no hubo señales de Ace ni de Dadan cosa que preocupo a Luffy y a los demás. Sin pensarlo, ambos desaparecidos regresaron con algunas heridas y raspones a la guarida. El pecoso cargaba a una muy herida mujer. Magra junto a otro bandido fueron los indicados para curar las heridas de los recién llegados. Tras una explicación de parte del niño quien robó y curó las primeras heridas de la pelirroja, todo el grupo se unió un poco más.

Regresando a la actualidad, Luffy seguía observando la pelea de los insectos y al escuchar que Pochi ladraba a causa que venia alguien, levanto la mirada para averiguar que se trataba de Dogra quien caminaba a paso lento.

-¡Dogra!- lo llamó emocionado pues había una buena noticia que compartirle. -¡¿Estabas buscando a Ace y a Dadan, verdad?! ¡Ya regresaron!

Dogra se detuvo enfrente de Luffy y sonrió forzosamente.

-Ya veo, me alegro mucho- dijo con una risita nerviosa.

Luffy inclino un poco la cabeza y cruzo sus brazos para ver con más detalle al hombre.

-¿Pasa algo?- preguntó inocentemente mientras el otro sudaba frio.

-Necesito hablar contigo y con Ace… mas bien con todos- comenzó a caminar mientras el niño lo miraba confundido y no tuvo de otra más que seguirlo.

Una vez adentro, Dogra preguntó por la salud de Ace y Dadan por lo que ambos respondieron. Después de explicarle lo que sucedió y como el pecoso salvó a la jefa, el enano se quedo callado mientras pensaba como contarles lo que el vio junto con la castaña. Mientras buscaba las palabras, el cielo se estaba oscureciendo.

-He estado en el muelle para ver como recibían al Tenryuubito pues supe que vendría hoy…- guardó silencio unos segundos.

-¿Qué es un Ternurito?- preguntó Luffy mientras inclinaba su cabeza.

-¡No seas imbécil, dijo Tenryuubito!- lo corrigió Ace mientras le daban un puñetazo en la cabeza sin importarle las heridas de su hermano.

Era ahora o nunca, si se guardaba más el secreto empeoraría las cosas.

-En lo que llegaba el barco con el… otro zarpo- mordió sus labios y miro hacia abajo. –El Tenryuubito destruyo el pequeño barco disparándole dos veces con un arma muy poderosa…

-¿Y a que viene esto?- preguntó un bandido.

Dogra respiro hondo y alzó la cabeza.

-¿Murió el que lo manejaba?- preguntó Dadan.

El hombre apretó sus puños mientras asista con la cabeza.

-Me supongo que comentas esto porque conocemos al que zarpó, ¿No es así?- preguntó por ultimo Magra.

-¡Fue Sabo quien manejaba ese barco!- grito con todas sus fuerzas dejando boquiabiertos a todos, excepto Ace quien se quedo congelado.

-¡¿Qué dijiste?! ¡Sabo…!- gritó furioso el pecoso pues pensaba que era una estúpida broma del hombre.

Ace corrió hacia Dogra y se le echo encima cayendo juntos al suelo mientras el pecoso lo amenazaba con un puño.

-¡Maldito mentiroso! ¡No te perdonare esta broma!- puso su otra mano sobre el cuello de Dogra.

-¡Detente Ace!- trató de tranquilizarlo Magra.

-¡No es mentira, no estoy bromeando!- respondió con dificultad pues una mano le oprimía su cuello. -¡Pasó tan rápido que no creía lo que estaba viendo! ¡Fue como un sueño!

-¡Cállate! ¡Sabo regresó con su familia noble! ¡No es posible que haya zarpado!

-¡Es verdad, Sabo esta en su casa!- interfirió Luffy.

Dogra algo harto de la situación, tomó las manos de Ace y se libero de su agarre para después volverse a poner de pie.

-¡Yo lo vi todo, entiendo como se sienten!- Ace lo miro con rabia. -¡Krystal estaba conmigo cuando paso todo!

Ace y Luffy abrieron sus ojos de golpe al mismo tiempo, ¿Había dicho… Krystal? El pecoso agarró las ropas de Dogra mientras lo sacudía con fuerza.

-¡¿Qué has dicho?!- preguntó pero después Magra separó a Ace de Dogra.

-Ella me encontró entre la multitud y me pidió que la ayudara a detener a Sabo- se sobó su cuello.

-¡¿Pero porque haría una cosa como esa?!

-¡Porque no era feliz!- hubo un silencio bastante pesado en la habitación. -¡Si lo hubiera sido, no hubiera salido al mar con una bandera pirata!

Todos se quedaron quietos mientras las cortinas del refugio se movían con el viento. Luffy estaba apunto de llorar mientras que Ace se agachaba jalándose de los cabellos.

-Sabo… ¡No era feliz!- Luffy comenzó a llorar a mares.

-¿Por qué? ¡¿Por qué no lo trajimos de regreso?!- se pregunto Ace pero antes de que alguien lo consolara, se levantó y volvió a jalarle las ropas a Dogra. -¡¿Dónde esta el que mató a Sabo?! ¡Acabare con el!

-¡No puedes matar a un Tenryuubito!- respondió asustado.

-¡Hare que se arrepienta!- aventó a Dogra, salió corriendo tomando su tubería y fue detenido por Dadan quien estrelló su cabeza en el suelo.

-¡Detente, maldito mocoso!- gritó con autoridad.

-Suéltame…- trató de zafarse pero solo consiguió voltearse para mirarla fijamente.

Dadan para impedir que volviera a escapar lo tomó de los hombros con fuerza.

-¡¿Cómo puedes estar tan confiado cuando no tienes la suficiente fuerza?!- jaló sus hombros y lo volvió a estrellas contra el piso. -¡¿Qué puedes hacer tu?! ¡Solo morirías! ¡Morirías y mañana nadie se acordara de ti, aun eres un simple mocoso!- los puños de Dadan comenzaron a temblar pues lo que seguía le dolía hasta el alma. -¡El asesino de Sabo es este país! ¡El mundo entero! ¡¿Qué puedes hacer tú?!

Las siguientes palabras que dijo se le quedaron grabadas por toda la vida al pecoso pues lo alentó a hacerse fuerte.

-Tu padre cambio la era con su muerte… ¡Cuando te conviertas en un hombre como el, entonces podrás morir o hacer lo que quieras!- lanzó al niño hacia los demás. -¡Aten a este idiota!

-¡Si!- respondieron todos.

-¡Sabo!- gritó Luffy con fuerzas mientras lloraba.

Algunos minutos después, Ace se encontraba en la misma situación por la que pasó Krystal dos veces. Estaba atado a un árbol afuera de su hogar por lo que aun podía escuchar a Luffy llorar.

-¡Maldición!- gritó mientras trataba de liberarse. -¡Cállate! ¡No llores como una niña, Luffy!

Tras intentar que se callara, no tuvo ningún resultado deseado pues Luffy no paró de llorar en toda la noche, cuando casi no se escuchaban sus sollozos poco a poco comenzó a sentir sus ojos pesados y dolorosos cosa que lo hizo perder el sentido.

No sabía cuanto tiempo había pasado pero de lo que estaba seguro es que con los intentos por liberarse, cayó dormido poco tiempo después de escuchar que Luffy se estaba tranquilizando. La razón por la que despertó fue que escuchó que alguien se acercaba a él. Al alzar la cabeza vio a Dogra parado frente a él.

-Perdona, no quise despertarte- le comentó susurrando.

Ace lo miró algo cansado y después abrió la boca un poco mas tranquilo.

-¿Y ella como esta?- el hombre no entendió mucho la pregunta e inclino la cabeza algo pensativo.

-¿Te refieres de Krystal?- Ace no respondió pues le daba un poco de vergüenza hablar de ella. –A diferencia de ti, ella no quiso vengarse si no que… quería morirse.

Ace lo miro preocupado pues conocía a Krystal y sabia que ella si era capaz de cometer una estupidez.

-¿Y porque no la trajiste? Podría hacerse daño.

-Lo intente pero no quiso… creí escuchar que no se quedaría por placer… creo que dijo: –giro sus ojos hacia arriba y cito unas palabras de la niña. -Mientras el sacrificio sea por alguien a quien amo… no dudare en dar mi vida por ello.

El pecoso no entendía lo que le decía Dogra pero eso no era lo importante pues quería que alguien le asegurara que se encontraba a salvo y… segura.

-Esa tonta…- susurró.

-No me corresponde decirte esto pero, ella me contó que se iba a escapar con Sabo en ese bote pero no llegó a tiempo y el zarpó sin ella- Ace abrió sus ojos y miro a Dogra quien parecía un poco tranquilo. –Aunque suene mal, me alegra un poco que no se haya marchado junto a el pues ya no estaría con nosotros.

-No digas cursilerías.

-Magra es el de las cursilerías, yo soy el de la honestidad- corrigió. –Ahora ya se porque te gusta esa chiquilla, es muy fuerte y estaría dispuesta a dar la vida por los demás…

-¡Que a mi no me gusta Krystal!

Dogra ignoro por completo a Ace y continuo.

-Aunque ella debe estar destrozada en estos momentos pues vio como el barco de Sabo explotaba… pobrecita, Krystal pudo gritarle lo que sentía por el mientras se alejaba del muelle- después de ese comentario se tapó la boca pues no recordaba que Ace no sabia que la castaña sentía algo por su difunto hermano.

-No te molestes, yo ya sabia que le gustaba Sabo- Dogra se retiro las manos.

-¿Ah si? bueno, espero que no te haya molestado ese comentario…- miró a un incomodo Ace. –Ella sabe perfectamente que la necesitan más que nada y ella también los quiere a su lado. Por cierto, ella me dijo que los buscaría cuando las cosas se hayan tranquilizado.

-No pensaba en ir a buscarla- respondió cortante. –Esa tonta regresara si quiere, si no lo hace es que solo nos utilizo para estar con Sabo.

-No digas eso, no creo que sea capaz de hacerles eso- nuevamente Ace no dijo nada más. –Creo que te preguntaras como le va… ella me comento que no muy bien.

Ace y Dogra duraron lo que restaba de la noche para hablar sobre la castaña pues el pecoso al ser el mayor debía saber por qué podría pasar varios días y hasta meses sin verla de nuevo.

Al día siguiente…

Krystal abrió sus ojos lentamente y miró su cama detalladamente. No había recordado que después de media noche despertó de su sueño en el que encontraba con Sabo algo agotada. La posición en el suelo la incomodó bastante por lo que decidió acostarse nuevamente en su cama. Sabía perfectamente que su puerta seguía bajo llave así que no se molestó en levantarse.

Paso un poco mas de veinte minutos y escucho como introducían la llave y giraban la perilla, rápidamente se acomodó para fingir que seguía dormida. Se escuchaban pasos lentos y ruidosos, eran unos tacones. No había duda, era Diona.

-Bien día, Krystal- la voz de Katherine se hizo presente.

La castaña se levanto de inmediato y vio a su madre con una bandeja con su desayuno y un… ¿sobre?

-Mamá, ¿Qué haces aquí?- preguntó asustada.

-No hay nadie en casa, hoy es el día libre de Diona y Lancaster tuvo que irse a resolver unas cosas con el rey… creo que harán una fiesta por su cumpleaños- las palabras de su madre no la tenían tan calmada del todo pues sentía pánico pues no quería que se tratase de una mentira. –Anda, te he traído el desayuno- le puso su bandeja sobre las piernas y ella misma se quedó con el sobre.

-¿Qué es eso?- señalo con un dedo el sobre mientras su madre lo tomaba con cariño.

-Deberías desayunar primero - ordenó y la castaña dudó demasiado en probar un bocado pues anteriormente la había drogado. –Descuida, esta vez no tiene nada…- tomó el tenedor y probó un poco y le dio un trago al vaso de jugo que traía. Esto era suficiente para creerle.

-¿Cómo les fue ayer?- preguntó mientras recibía su tenedor y comenzaba a comer.

La mujer sonrió levemente y negó con la cabeza divertida mientras se sentaba a su lado.

-Nada fuera de lo común, solo vimos a un gordo sentado sobre la espalda de un hombre mientras subía las escaleras y comimos- respondió algo forzosa. –Los padres de Sabo se retiraron temprano así que comí sola por que ni siquiera quisieron llegar al plato fuerte.

Krystal dejó caer su tenedor sobre el plato y miro con sus ojos como platos a Katherine.

-"Imbéciles, no hicieron nada por ayudarlo"- pensó furiosa.

-¿Por qué crees que se fueron?- preguntó sin interés Krystal y lo que seguía no se lo esperaba.

-Porque el Tenryuubito comentó ayer que el pirata que trató de atacarlo era un niño con sombrero de copa- miró a Krystal quien estaba tapándose su rostro. –Lo lamento mucho mi amor, sé que trataste de detenerlo…

-¡Pero sus propios padres no!- gritó todo lo que pudo pues su garganta aun le dolía.

-Escúchame, esas personas deben sentirse peor que tu en estos momentos porque era su sangre… cualquier padre le dolería- le retiro la bandeja para impedir que tirara la comida.

-¡¿Cómo puedes saber eso?! ¡Lo trataban como basura!- Katherine la miró a su hija quien lloraba y respiró hondo.

-Eso yo sentiría si te hubiese pasado a ti…- la castaña dejó de llorar y miro a confundida a su madre. –Krystal, sé que parece que no me importas demasiado pero en verdad te amo, eres mi hija… mi sangre- rápidamente la abrazó dejando a la niña en shock. –Me dolió bastante que te castigaran por alejarte de nosotros… me duele.

-¡Pero tu no hiciste nada para evitarlo, ni siquiera estabas aquí para ver como me golpeo Lancaster!- se separó violentamente de ella. -¡Solo te importa tu status y yo no!

Katherine se levantó y miró hacia arriba. Krystal se sintió algo culpable al escuchar como su madre comenzaba a llorar en un tono bajo.

-"No se si creerle o no… es muy buena mintiendo pero, sé que oculta algo"- pensó mientras veía la espalda de Katherine.

-¿Mamá?- la llamó preocupada.

-Krystal… no me digas que me importa mas mi posición- se secó las lágrimas. -¡No tengo otra alternativa!

-¡¿De que estas hablando?!

Katherine se dio la vuelta y rápidamente se subió una manga de su vestido y le mostro algunos moretones a su hija.

-Esto es lo que me pasa por desobedecer a Lancaster…- su hija miró mas de una vez las marcas que le dejó su padrastro a ella y después miró hacia arriba para verla a los ojos.

-¿Cuándo te hizo esto?- preguntó asustada.

-Eso no importa- se bajó la manga. – ¡Lo que importa es que no puedes desobedecerlo una vez mas! ¡No quiero que te vuelva a lastimar!

Esa era la razón, el hombre que pintaba ser elegante, buen marido y un candidato a rey prometedor… golpeaba a su mujer a escondidas de la sociedad lo que resultaba ser un hipócrita mal encarado.

Esa fue la razón por la que Katherine le susurro el "Por nosotras". Esta mas que claro,Lancaster la tenia bajó su poder, ¿Cómo es que su propia madre se permitía ser maltratada de esa manera?

-¡Vayámonos de aquí!- propuso la niña pero su madre negó con la cabeza.

-Ya lo he intentado pero he terminado bajo observación medica- el odio hacia su padrastro aumentó. –Pero olvidemos esto ¿Quieres?

-¡¿Como quieres que olvide que este idiota te golpea?!

Antes de seguir hablando, Katherine le extendió el sobre que ella había visto desde que entró.

-Aprovecha que no hay nadie para leerla, te dejare sola pues necesitaras privacidad- tomó la bandeja con la poca comida que dejó Krystal y cerro nuevamente la puerta con llave.

-"Pobre de mi madre…"- pensó mientras sostenía el sobre y miraba la puerta. –"Quisiera ayudarla pero… ¿Cómo?"

Bajó lentamente la mirada y abrió sus ojos como platos al ver quien se la mandó.

-No es posible…- susurró para después dejar caer una lagrima en el sobre.

Montaña Corvo

Dadan acompañada de Dogra y algunos bandidos salieron de su hogar para ver como había amanecido Ace quien estaba un poco cansado ya que la platica con el del turbante término a muy altas horas de la noche.

-¿Ya te encuentras mejor, Ace?- preguntó Dadan al estar enfrente de él.

La mujer no obtuvo una respuesta deseada pues el pecoso no respondió si no que solo la miro non naturalidad.

-Desátenlo- ordenó.

-Si- respondieron sus compañeros.

El sonido de un ave hizo que Dogra se distrajera, era el correo. Rápidamente olvido su orden y fue de inmediato por la entrega.

-Ahora te libero- le comentó un bandido a Ace.

-¿Y Luffy?- la pelirroja le pregunto a los demás que no se encontraban haciendo nada.

-Estuvo llorando toda la noche, ahora está dormido- respondió uno.

-¡Jefa, esto es grave!- gritó Dogra asustado. -¡Es una carta de Sabo!- corrió hacia la mujer con un sobre en la mano que después le mostro. -¡Debí mandarlo antes de zarpar!

Ace miro sorprendido la entrega mientras que Dadan entrecerró sus ojos y se acercó al sobre para leer las letras que sobresaltaban del papel.

-"Montaña Corvo… para mis hermanos… Sabo"- leyó en su mente.

-Desátenme- ordenó Ace. –No pienso ir a la ciudad…- Dadan lo miró algo preocupada. –Esa carta es para nosotros, ¿No?

Nadie lo contradijo y mucho menos lo desobedecieron. Una vez libre, Dogra le entrego el sobre y Ace se fue un poco lejos de ahí para tener algo de privacidad para leerla.

Reino Goa, Mansión Lancaster

Un sobre vacío cayó al piso mientras Krystal desdoblaba con sus manos temblorosas la hoja que contenía el texto enviado. En voz baja comenzó a leerlo.

"Te debo una disculpa, no ha sido mi intención haber zarpado sin ti. Puede que estés lo suficiente molesta conmigo para desear no volver a verme pero lo tuve que pensar más de dos veces. La razón por la que te he dejado es que tienes que liberar a tu madre de su prisión, recordando que dijiste que te necesitaba. Tómalo de esta forma, salvas a tu mamá y después puedes zarpar con Ace o Luffy dentro de unos años y nos rencontraremos en el inmenso mar.

Te encargo mucho a mis hermanos y por favor, júrame que te harás más fuerte hasta el día que nos veamos así que deja de llorar como Luffy. Eres especial y tu lo sabes mas que nadie, también prométeme una cosa… sea cual sea tu decisión sobre si quedarte o no, hazlo por tu felicidad y no por la de los demás. Volveré a escribirte pronto para que les des noticias a los demás, confió en ti."

P.D. Sigue usando tu disfraz de niño si es que quieres escapar algún día.

-Sabo.

Su corazón latía con fuerza, leyó más de dos veces el contenido de la carta y aun no se lo podía creer. Cuando creyó que ya era suficiente, se dejó caer de rodillas mientras comenzaba a llorar y a gritar el nombre de Sabo. Katherine al oír los lamentos de su hija, se tapó su boca con una mano y negó con la cabeza mientras tenia sus ojos vidriosos.

El dolor y el sufrimiento de la chica duraron demasiado, al principio gritaba como si alguien le estuviera haciendo daño pero al poco tiempo solo lloraba en silencio. Katherine, al escuchar que su hija ya estaba mas tranquila, fue en su ayuda y permaneció consolándola un poco más de la hora.

Su madre tardo mucho en convencerla pero al fin obedecida, Krystal se fue a dar un baño y a arreglarse pues ese mismo día iría su maestro o maestra a impartirle su primera clase. Que grata sorpresa y molesta para la niña le fue saber que no tendría un maestro si no cinco con una clase a la semana por cada uno.

Días después…

Al transcurrir la semana, Krystal comenzaba a acostumbrarse a sus molestas clases, dos hombres, dos mujeres igual de jóvenes que los otros y una mujer mayor eran sus maestros. Lancaster aun no le levantaba el castigo pues el quería que aprendiera la lección hasta cumplirse la semana, no faltaba mucho pues al día siguiente se levantaría este mismo, según el, la niña podría abrir su ventana nuevamente al retirárselo. Este mismo no habría hecho su aparición desde hace días, según Katherine le había dicho a escondidas que su padrastro se encontraba organizando una fiesta de cumpleaños para el rey junto a este mismo.

Al solo imaginarse esas fiestas de la alta sociedad, le daba un poco de asco, pena y flojera. Viéndole el lado bueno de la ausencia de Lancaster, Katherine se podía acercar un poco mas a su hija mientras Diona se encontraba trabajando. Ambas castañas sabían que la mujer era la mano derecha secreta del duque así que era mejor no meterse con ella y mucho menos hablar enfrente de ella.

La futura noble de la familia Lancaster se encontraba estudiando junto su maestra de avanzada edad literatura, la clase menos pesada y algo preferida de Krystal. Mientras la mujer leía en voz alta con su tono de voz algo cansada y ronca, la castaña miraba lo poco que le mostraba la ventana tapada. Debía ser hermoso poder sentir el aire fresco nuevamente… de eso estaba segura pero daba igual, ya solo faltaban unas horas.

-Muy bien, hemos terminado por hoy-la sacó de sus pensamientos mientras cerraba de golpe el libro que estaba leyendo. –No olvides leer el capitulo 20 hasta el 24 para la próxima semana.

Krystal recargada en su escritorio, solo inflo los cachetes mientras apoyaba su cabeza en una de sus manos. Daba gracias al cielo que se haya terminado la clase. Antes de que su maestra se fuera de la habitación, se levanto y sacó debajo de su manga un sobre.

-Olvide comentarle, su madre le ha mandado esto- le extendió el sobre blanco.

En cuanto volteó a verla, miro detalladamente el sobre y después la cara de su maestra. La mujer cargaba con algunas notables arrugas y su cabello estaba perfectamente recogido. Sus cabellos eran como un mar de plata pues ninguno de algún color oscuro se encontraba por ahí.

-"¿Otra carta de Sabo?"- pensó mientras extendía su mano la cual temblaba suavemente.

-Muchas gracias- agradeció mientras su maestra le dedicaba una sonrisa.

-No fue nada, hasta luego- dio algunos pasos y cerro lentamente la puerta para dejarla nuevamente sola.

Krystal tragó en seco y abrió algo rápido el sobre. Para su sorpresa, no era la letra de Sabo, debía imaginárselo… era imposible que él le mandara algo después de muerto. Suspiró un poco y comenzó a leer.

"Krystal Newlove, me complace enormemente poder enviarte esto. Mi nombre no puede ser revelado en dado caso que esta carta caiga en las manos equivocadas. Lo único que puedo decirte es que soy el tan mencionado hijo de Jack, el hombre de la Gray Terminal. Me he comprometido con él de protegerte pase lo que pase. Al igual que tu, no se nada sobre el paradero de mi padre, cuando me entere sobre aquel "accidente" perdí todo contacto con él.

Por el momento no puedo revelarte mi ubicación pero la próxima carta que te mandare vendrá, sé que tienes muchas preguntas sobre como supe tu localización pero en un futuro habrá mucho tiempo para responder todas tus dudas. Recuerda que no estas sola y que siempre tendrás a un nakama con quien apoyarte aunque no sea físicamente. Gracias por todo tu apoyo y amistad hacia mi padre, te lo agradezco."

En el caso anterior con la carta de Sabo, esta obtuvo como resultado una sonrisa de la niña. El mismísimo hijo de Jack la protegería ante todo, no sabría decirse a si misma si tenia la guardia de un marine o de un pirata pero sea cual sea la ocupación de ese misterioso hombre, se sentía profundamente agradecida con él.

-No fue nada…- susurró mientras acurrucaba a su pecho la carta.

UN AÑO DESPUES…

Un trio de niños se encontraban caminando por el reino sin preocupación alguna, la mañana era fresca pues se reflejaba en el viento. El pequeño grupo consistía de dos niñas y un varón. Ambas chicas portaban vestidos finos mientras que el niño parecía una especie de muñeco pues su vestimenta era algo afeminada. El destino de este trio era explorar el centro del reino donde se localizaba la zona comercial.

Cuando la gente los veía pasar saludaban cortésmente pero solo una de ellos correspondía de los saludos mientras que sus compañeros ignoraban a los demás.

-¡Krystal-chan! ¡Que costumbre tienes de saludar a todos!- protesto el niño.

En efecto, era Krystal Newlove la educada del grupo. La niña no había cambiado mucho con el paso del tiempo, solo sus cabellos castaños se habían alargado y su actitud al igual que su vestimenta se había refinado, consecuencia de Lancaster y su madre.

-¡Pero Stelly-kun, el día es bastante hermoso! ¿No lo crees?- menciono con una cara alegre.

Sabo se retorcería en su tumba si viera lo que estaba ocurriendo, Stelly y Krystal al parecer se habían vuelto amigos y por lo visto, estaban de paseo juntos acompañados de otra niña. Hablando de él, el hermano adoptivo del difunto amor de la castaña si había cambiado levemente. Su estatura creció un poco, el cabello permaneció igual… igual a aquella peluca que tenia escondida la niña y su forma de vestir…bueno, se notaba que su madre era quien escogía todo.

Krystal no llevaba mucho tiempo saliendo con Stelly ya que después de la muerte de Sabo, la familia de este desapareció por un largo tiempo. Si llegasen a preguntar por ellos en alguna reunión, comida o en lo que fuera… nadie sabría responder. El único a quien parecía no preocuparle el hecho que desaparecieron era Lancaster, naturalmente.

Outlook junto con su esposa e hijo regresaron al reino un poco menos de un mes y desde que llegaron no han dejado de buscar a la familia del duque, cosa que era demasiado extraña. Al acercarse un poco mas a ellos, Stelly aprovechó la situación para empezar denuedo con Krystal y aunque esta no quisiese nada con él, Lancaster la había obligado a hacerlo. Con el tiempo, ella misma vio que podía salir con él mientras no lo tomara en cuenta en muchas cosas.

-¡Tienes razón! ¡El día es muy hermoso!- la apoyó la niña restante.

-Gracias…- respondió la castaña con una risita nerviosa.

Curiosamente, la que acompañaba a los dos niños se trataba de la prima política de Krystal, Berry. Esta era una niña algo molesta para muchos hasta para su mismo padre, el rey de Goa. No era demasiado extraño que la dejase salir por su cuenta junto con su prima y el amigo y mucho menos que le permitirá explorar mas allá de las murallas que rodeaban la zona noble pues con tal de no tenerla por ahí… hasta le daba permiso de vivir con ella el tiempo que quisiera.

Berry es de la misma edad de Krystal solo que menor por algunos meses, cuatro con exactitud. Su cabello casi siempre era peinado de extravagantes peinados pero cuando salía con su prima o para estar un poco cómoda, lo peinaba con dos colas de caballo.

La niña desde que conoció a la castaña durante la fiesta de cumpleaños de su padre, no la ha dejado de idolatrar como si fuese algo fuera de otro mundo. Tras esa actitud pegajosa y molesta, se ocultaba una mente tan malvada como la de Stelly, era mejor no meterse mucho con ella. Lo mejor o lo gracioso del caso como quisieran verlo, Berry era un poco llenita como una mora y cuando se molestaba o reía, mostraba colores como una.

-Si si, pero esa no es escusa para que salude a todos- se quejó el chico, se notaba a lenguas que a él no le agradaba del todo Berry.

Curiosamente un hombre con sombrero de copa pasó y saludó a Stelly y este hipócritamente saludó muy alegre causando que las niñas se burlaran de él.

-Stelly-kun, no entiendo el porque te molesta que salude a la gente- se quejó Krystal.

-Es un poco molesto…- respondió y después se acercó un poco más a ella. –Como esta…- señalo con la mirada a una Berry quien los miraba de una manera tonta.

Krystal solo soltó una leve risita, lamentablemente no le prestó atención a lo siguiente que dijo Stelly causándole que se molestara el niño y le gritara. Berry al ver esto fue al rescate de su prima y ambos chicos fueron peleando mientras la castaña negaba con la cabeza pero no le retiraban la sonrisa de su rostro.

El motivo de la felicidad de la chica era que Lancaster se había ido de la mansión por una semana para complacerle unos deseos al rey… deseos que tenían que ver fuera del país. Aunque fuera demasiado sospechoso, ni a Krystal y mucho menos a Katherine le importaban.

No era la primera vez que Lancaster salía del país por un tiempo, normalmente casi seguido lo hacia. Estos eran los mejores días para ambas castañas. Durante el transcurso de ese año ambas se habían acercado mas revelando algunos secretos. Por ejemplo, el día que trajeron de regreso a Krystal, Katherine le mandó una carta a Makino para que no se preocupara por ella y explicándole que fue su esposo quien ordenó el regreso y que por seguridad era mejor no meterse con el. Hablando de la peli verde, esta no era tan olvidada por su "primita" pues al cumplir el mes en el reino, sin falta le mandaba cartas y obviamente estas tenían respuesta. En ellas le relataba sus tragedias en la mansión pero también le contaba lo feliz que estaba de poder convivir con su madre.

En cambio Makino le explicaba la situación que vivía y las algo escasas visitas a Luffy y a Ace… según ella ambos habían cambiado algo pero no mucho. Cuando Krystal le contó sobre el hijo de Jack y lo de Sabo, la joven le hizo llegar gracias a un conocido un paquete con un oso de felpa y unas galletas. Katherine apreció el detalle de la joven que le hizo prometerle que algún día su hija iría a pasar los días a su lado pero cuando Lancaster no estuviera presente así que la peli verde aun esperaba con ansias el regreso de su prima.

-¡LADRONES!- gritó un hombre molesto causando que el trio dejara de caminar.

-¡Esos cabrones de nuevo!- gritó un policía que se encontraba a unos pasos de los niños quienes miraban todo con atención.

La multitud curiosa corría hacia donde se había escuchado el gritó del hombre, Stelly como buen cobarde se mostró asustado, Berry miro a los demás asqueada mientras que Krystal le brillaron los ojos.

-Podrían ser…- susurró.

La castaña dio unos pasos pero Stelly le tomó una muñeca.

-¡¿Pero en que estas pensando, Krystal-chan!? ¡Debemos volver a casa!- gritó el chico mientras ella miraba hacia donde se había ido todos. -¡Vámonos de aquí!- se llevo forzosamente a la castaña mientras Berry los seguía.

Mansión Lancaster

Stelly ofreció pasar la tarde en su mansión a la castaña pero esta negó la invitación causando que él se quedara solo con Berry, para su suerte. Nuevamente en casa, Krystal pasó a su habitación mientras que su madre charlaba un poco con Diona. En todo el trayecto hacia su habitación no dejó de pensar en el "hubiera" pues si hubiera corrido hacia la misma dirección que los demás tal vez se encontraría con ellos. Estaba segura que se trataba de sus viejos amigos pues no conocía a otros ladrones y no era que los quería conocer. Después de que la Gray Terminal ardiera, disminuyó bastante el vandalismo.

-Pero que tonta soy, de seguro no eran ellos…- susurró al cerrar la puerta de su cuarto.

Dejó caer su cuerpo en la gran cama rosada que tenia y miró torpemente el techo como si ahí encontrase la respuesta para su situación.

-Estúpido Stelly, si me hubiese dejado en paz yo…- decidió callar pues al recordar lo que pasó le daba aun más coraje. –Ese tonto maleducado, nariz fea, cabello de peluca…- se sentó rápidamente mientras abría sus ojos como platos.

La palabra "Peluca" le sacó una sonrisa, esa era la respuesta. Rápidamente se levantó de su cama y se arrodillo para buscar algo debajo de su cama. Tardó un poco en encontrar lo que buscaba pues estaba perfectamente escondido para que nadie, en especial Lancaster y Diona lo vieran.

-Aquí estas…- susurro mientras sentía que había tocado algo.

Con dificultad al fin pudo tomar el objeto y lentamente lo arrastro hacia ella, revelando así una caja. Sopló fuertemente para despolvorearla y lo restante lo quitó con una de sus manos. Sonrió al verla un poco mas limpia.

Sin previo aviso, alguien abrió la puerta de golpe. Krystal miró como sus manos temblaban sobre la caja y sintió como su corazón se detenía y la sangre se helaba. Quien fuera, la había atrapado y era posible que de esta no salía.

-¿Qué es eso?- preguntó quien la miraba a unos pasos de ahí.

Suspiro profundamente mientras se limpiaba la frente pues sintió como el peligro se esfumo, era su madre quien entró.

-Cierra la puerta- susurró.

Katherine se dio un manotazo en la frente y cerró delicadamente la puerta para que Diona siguiera pensando que estaba abierta.

-¿Podrías ocultar mi escape?- preguntó Krystal mientras le enseñaba el contenido de la caja.

La mujer vio sorprendida la caja y después a su hija, no era posible que aun conservara eso.

-No lo puedo creer- Krystal le sonrió. -¿Y estas segura que aun te queda?- la niña negó con la cabeza.

-Aun no me la he probado pero puede que si.

-¿Y se puede saber para que quieres salir?- cruzó los brazos la mujer.

-Quiero ir a visitar a mi padre un momento- le mintió.

Katherine inclinó su cabeza y después de pensarlo un poco, decidió dejarla salir pues Krystal ya había ocultado uno que otro escape de su madre. Esta era la primera vez que la niña le pedía el favor de regreso pero

-De acuerdo, pero no quiero que llegues a oscuras.

Krystal arqueó una ceja y miró confundida a su madre.

-Pero dije que solo será un momento.

-Sé que me mientes, visitaste a tu padre hace una semana junto con Diona… y eso lo haces una vez al mes.

Su madre era demasiado lista, demasiado… sin perder mas el tiempo, se colocó después de un año su disfraz y con ayuda de su madre salió por la ventana que desde hace tiempo ya habían retirado las tablas de madera.

-¡Estas castigada!- gritó la mujer intencionalmente para que Diona escuchara.

Recordando que al estar castigada la niña, esta se quedaba sin cenar y nadie podía ir a verla mas que Lancaster. A Diona ya le parecía extraño que solo castigaban a Krystal cuando el duque no estaba presente. Katherine ya le había explicado que él no era tan severo con su hijastra y que además, cuando él no estaba su hija se sentía más liberal por lo que actuaba de manera incorrecta.

Krystal bajó del techo con sumo cuidado y salió del jardín sin que nadie la viera. Corrió por las calles algo incomoda pues la ropa le apretaba un poco, mas en la zona de las axilas. Una vez frente a la gran puerta que la llevaba a la Gray Terminal, esta se detuvo y respiró hondo. Cuando encontró el valor necesario, paso a través de ella.

Lo siguiente que vio no era creíble, no había nada de basura. Donde antes solía ser la Gray Terminal ahora era un terreno vacío con algunas plantas alrededor. La esperanza de encontrar a alguien por ahí o a Jack desapareció al ver aquello. Viéndole el lado bueno, esto hizo mas corto el camino y solo le tomo pocos minutos pasarlo a diferencia de un año que le tomaba un poco más de diez minutos.

Finalmente, estaba ahí. La chica se encontraba en el bosque donde siguió por primera vez al trio monstruoso de futuros piratas. Los recuerdos fluyeron rápidamente, llorar de emoción no le serviría a encontrarlos, debía estar atenta ante todo. Puede que un oso salvaje quisiera comerla de nuevo.

Caminó varios minutos y no había señal ni de Luffy ni de Ace. Todo era demasiado tranquilo, eso era demasiado extraño pues conociéndolos, siempre causaban tremendo alboroto.

-¡Solo me falta que se largaran de aquí y yo de tonta buscándolos!- gritó molesta. -¡Ese pecoso idiota y el cabeza hueca de Luffy me las pagaran!

El movimiento violento de unas hojas hizo que se pusiera alerta, volteo rápidamente hacia atrás y no vio nada fuera de lo común, solo arbustos.

-Debió ser un insecto…- encogió los hombros y siguió caminando.

Tras caminar un poco mas llegó a la conclusión que era mejor llegar con Dadan y los demás, tal vez ahí se encontraban. Nuevamente se escuchó el ruido de hojas pero esta vez mas cerca, volteo torpemente y sudando frio hacia atrás y descubrió que se trataba de un venado.

-¡Pero que idiota, pensé que se trataba de algo peligroso!- puso sus manos en su cintura mientras le sonreía al venadito quien comía los frutos de un arbusto. -¡Menos mal que no me ha pasado nada!- la chica habló demasiado rápido pues algo fuerte se impacto en su cabeza noqueándola en el proceso.

Todo le daba vueltas y su cuerpo se sentía congelado. Cuando abrió pesadamente sus ojos vio todo borroso, se sorprendió un poco al ver la silueta de alguien frente a ella pero al sentirse un poco aturdida, los cerró.

-Tonta, debes tener mas cuidado- una voz algo conocida se hizo presente.

Sacudió rápidamente su cabeza y volvió abrir sus ojos para ver a un algo crecido Ace frente a ella con los brazos cruzados y sosteniendo su tubería. El pecoso del mal había aumentado de estatura y su cabello se mostraba aun mas alborotado que antes. ¿Acaso sus pecas se multiplicaron?

-¡Ace!- gritó emocionada pero después recapacito un poco. Miro hacia abajo y vio que todo volvió a repetirse. -¡Idiota, tu fuiste el que me golpeo y ahora me tienes amarrada a un árbol!

-Calma calma, yo no fui quien te noqueo- respondió divertido. –Pero admito que he sido yo quien decidió amarrarte.

-¡¿Esa es la bienvenida que me das después de un año?! ¡Con el tiempo te haces mas idiota!- comenzó a patalear.

-¡Krista!- la voz chillona de Luffy hizo que se tranquilizara.

El pequeño parecía que venia de otro lugar pues venia caminando, ya no era tan pequeño como lo recordaba Krystal pues ahora podría jurar que estaba de su tamaño, su cabello estaba mas largo y sus brazos al igual que los de Ace, estaban mas tonificados.

-¡Luffy!- gritó emocionada mientras Ace no le despegaba la mirada.

-Shishishi lamento haberte golpeado, pensé que eras un niño- se rasco la nuca mientras reía.

-No hay problema- sonrió.

-"Esa sonrisa hipócrita…"- pensó Ace mientras la miraba sorprendido.

Torpemente se perdió en esa sonrisa que tanto le regalaba en el pasado, no podía creer que la extrañó.

Imaginación de Ace

Krystal movió violentamente su cabeza dejando caer su peluca y mostrando su fleco y ese largo cabello castaño que la caracterizaba.

-Me alegra tanto verte, Ace- sonrió inocentemente mientras se sonrojaba. –Te extrañe bastante.

-Pues yo no- el pecoso cruzo sus brazos mientras le daba la espalda y se sonrojaba.

-¿Ah si? para que me creas, ¡Golpeemos a Luffy juntos!

Rápidamente otra imagen apareció mostrando a la pareja de niños golpeando a Luffy con tuberías mientras los tres corrían.

-¡Vaya Ace, no recordaba lo fuerte que eras!- gritó Krystal con ojitos de corazón. -¡Eres mi héroe!

Fin de la imaginación

Perdido en imágenes de una deseada Krystal, la otra y verdadera salió a todo su esplendor, daba igual pues Ace prefería la original quien sacaba algo nuevo.

-Déjame adivinar… ¡Es que estoy disfrazada de niño, imbécil de goma!- comenzó a patalear.

-Pero que grosera- bromeó Ace.

-¡¿Y que con que sea grosera?! ¡A ti que te importa!

Y la misma historia se volvió a repetir, Krystal y Ace comenzaron a discutir mientras Luffy se divertía viéndolos.

Continuara…

Bueno, aquí tienen su explicación sobre que pasó después y por ultimo obtuvieron la deseada aparición de Ace y Luffy –llorones- aun no pensaba publicar este capitulo pero al ver que cumplió la meta de las 3,000 visitas ¡Yeiiii! Decidí complacerlos un poco.

Para el próximo capitulo y ultimo… de la infancia de estos se mostraran muchas cosas que darán el porqué de algunas cosas. Lamento fastidiarlos con las edades actuales de ellos pero quisiera que vieran su infancia para que sea emotivo verlos de grandes ¿me explico? Esta historia tendrá aun mas capítulos pero del 17 en adelante ya pasaran los años (lo prometo) como he dividido el capitulo (si, este estaba planeado como el ultimo pero fue demasiado largo) lo subiré en poco tiempo SI… aumenta el numero de reviews considerablemente. No es que me queje del número que recibo pero como que emotiva mas ¿no? no sean feos y dejen su review XD

¡Dejen su humilde opinión de este capitulo en su review de hoy! Recuerden que si sube el número de review habrá continuación en poco tiempo y no dentro de una semana ni nada de eso.

-Los ama, Luna-