¡Hola mis amores! ¿Listos para el final de la infancia? Espero que si ;D Agradezco de todo corazon a: LADI JUPITER (Me gusta tu historia y gracias, este Duque dará aun mas dolores de cabeza.), Elinash1 (Toda la sala para ti, esa película será un éxito.), Hikari Shiku (Aunque quisiera matarlo, aun sigue siendo esencial en la historia T.T), Danielle Chocolatt (Espero que no te moleste lo largo del capitulo T.T), Guest (Gracias, espero que te guste este capitulo), miyaki (Al igual que tu quisiera que Oda compre los derechos de mi personaje XD) y a los silenciosos del mal ;*
Este capitulo será el mas largo de la historia así que espero que lo disfruten y no se desesperen.
¡Comenzamos!
Montaña Corvo, Escondite de la Familia Dadan
Sin Ace ni Luffy en casa, Curly Dadan quiso aprovechar el día al máximo o lo que la dejaran disfrutar para fumar su clásico cigarrillo y tomar asiento para leer el periódico. Desde que murió Sabo, los nietos de Garp se habían vuelto un poco mas unidos cosa que alegró un poco a la mujer pero no todo era de color rosa, oh no señores. Conociendo la actitud del pecoso, siempre le sacaba ventaja a su hermano menor y esto resultaba en peleas, cosa que fastidiaba a la pelirroja.
-¡Jefa!- gritó un bandido mientras ella arrugaba un poco el periódico y lo miraba molesta, se notaba pues gruño notablemente.
-¿Qué pasa?- preguntó malhumorada.
-¡Ace y Luffy vienen acompañados de un niño!- señalo la entrada a la guarida.
-¡¿OTRO MOCOSO?!- gritó mientras dejaba caer su cigarrillo y se levantaba de su asiento. -¡Oh no, si creen que cuidare de otro están muy equivocados!- lanzó el periódico.
En lo que caminaba hacia la entrada, Dogra y Magra se le unieron en el camino.
-¿Qué sucede, jefa?- preguntó Dogra.
-Esos imbéciles traen otro niño consigo- respondió mientras se tronaba los dedos.
-¿Otro niño?- preguntó Magra pero al ver lo molesta que estaba Dadan prefirió callarse.
Una vez afuera, vio a Ace y a Luffy acercándose con un niño en medio de ambos. Dadan solo cruzo los brazos mientras veía que se acercaban. Magra al ver que no tenía un cigarro en su boca, sacó uno de sus bolsillos y se lo ofreció, la mujer aceptó dichosa y en lo que lo probaba, el trio de infantes llegó.
-"¿País de Luffy? ¿País de Ace?"- pensó Krystal curiosa al ver dos fortalezas afuera del refugio de los bandidos, de seguro era otra tontería de ambos.
-¡¿Se puede saber quien es este?!- gritó la mujer mientras señalaba al "desconocido" y sacaba de sus pensamientos a la niña.
-Buen día, señorita Dadan- sonrió el amigo de los pelinegros.
Dogra y Magra se vieron mutuamente demasiado sorprendidos mientras que la mujer miraba extrañada al mocoso.
-Espera un segundo, conozco tu voz…- se sacó el cigarro de la boca y miro con los ojos bien abiertos al niño mientras Luffy reía y Ace miraba a Dadan con una ceja arqueada.
-Oh, discúlpeme- se retiró su… ¿cabello? Ah, era una peluca. -¿Ahora me recuerda?- se peinó su largo cabello castaño y le sonrió dulcemente a la mujer.
Dadan negó con la cabeza mientras se llevaba una mano a la frente, parecía haber recordado ya a la prima de Makino. Para sorpresa de todos, fue Magra el primero en reaccionar pues salió corriendo hacia la niña.
-¡Sea bienvenida, señorita Krystal!- gritó Magra a punto de llorar mientras tomaba una mano de Krystal y la agitaba felizmente.
-Gra…gracias- respondió esta mientras se sonrojaba.
-¿Has regresado con Makino?- preguntó Dadan.
Era extraño para Krystal, Dadan casi nunca había establecido una conversación con ella pero parece que las cosas habían cambiado.
-No, aun vivó con mi madre- respondió algo nostálgica pues no había pensado en su prima por un largo tiempo. –Solo he venido a verlos después de tanto tiempo…
-¡Un año!- interrumpió Dogra.
La chica al visualizarlo, sus ojos se llenaron de lágrimas y rápidamente corrió a abrazarlo.
Ace, Magra y Dadan se quedaron boquiabiertos mientras que Luffy parecía neutral.
-¡Dogra!- gritó Krystal mientras lloraba y este dudoso le daba unos golpecitos en la espalda.
-Parece que me extrañaron más que a alguien- dijo divertido mientras le subía y bajaba las cejas a Ace.
Magra comenzó a llorar sin motivo alguno mientras que Dadan lo miraba asustada.
-¡¿Y ahora a ti que te ocurre?!- le preguntó la mujer al moreno.
-No… no es nada, jefa- sacó un pañuelo y comenzó a secarse las lágrimas. –Me alegra tener devuelta a la señorita Krystal.
Krystal aun seguía aferrada de Dogra mientras este miraba alrededor pensando que hacer, no tardó mucho la ayuda, mejor dicho… los celos.
-¡Anda ya, tonta! ¡Suéltalo!- gritó Ace mientras tomaba la cintura de Krystal y la jalaba.
-¡DOGRA!- gritó más fuerte.
-¡Luffy!- pidió ayuda Ace.
El niño muy divertido tomó la cintura de Ace y comenzó a jalar.
-¡Más fuerte!- ordenó el pecoso.
Luffy comenzó a caminar hacia atrás estirando sus brazos en el proceso. Dogra al notar que llevaba una larga distancia y que sus brazos temblaban… sabía que el resultado no seria bueno.
-¡NO, LUFFY!- advirtió el hombrecito mientras que Krystal dejaba de llorar y miraba hacia atrás para ver a Ace quien este mismo volteo a verla.
Luffy accidentalmente elevó un poco sus pies causando que sus brazos comenzaran a regresar a su estado original.
-¡IDIOTA!- gritaron al mismo tiempo quien iba a recibir el impacto.
El cuerpo de Luffy se estrelló contra Ace, el pecoso contra Krystal y esta misma contra Dogra. Todos cayeron al suelo.
-Shishishi lo lamento- Luffy se rascó la nuca mientras veía los cuerpos de los demás y a una Dadan y a un Magra boquiabiertos.
Luffy rápidamente fue retirado por Magra y Dogra fue ayudado por un bandido quien vio todo. Dejando así a Ace acostado sobre Krystal. El pecoso se encontraba con el rostro pegado al pecho de la castaña mientras que ella seguía inconsciente en el suelo.
Lentamente alzó la cabeza y miro con detalle el rostro de la niña lo que hizo sonrojarse y levantarse de inmediato.
-¿Qué sucede, Ace? ¿No la besaras?- bromeó Dogra.
-¡¿De que estas hablando?!- se quejó mientras se sonrojaba aun mas.
Por los gritos, Krystal reaccionó mientras se sobaba la cabeza. Que buen golpe había recibido.
-Oigan, ¿Podrían ayudarme?- levantó su mano para que alguien la correspondiera.
Dogra le indico con la mirada a Ace que fuera el quien la ayudara. Pero tardó tanto en pensar y fue Dadan quien ayudó a la niña.
-Ace, Luffy… traigan algo de almorzar porque su amiga no se ira con el estomago vacío- ordenó la mujer mientras el menor asistía felizmente y el pecoso gruñía.
Mientras Krystal veía a sus amigos alejarse, Dadan no le apartó la mirada.
-¡Muchas gracias por invitarme al almuerzo, señorita Dadan!- volteó a verla con sus ojos brillando.
-No lo he hecho por gentileza- respondió seria. –Quiero hablar contigo.
Krystal miró preocupada a la gran mujer y esta misma le indicó que la siguiera. La castaña miró a Dogra y a Magra y estos encogieron los hombros dándole a entender que tampoco sabían sobre lo que quería hablar. Cuando entraron a la cabaña, se dirigieron hasta donde comían todos los bandidos y una vez ahí, la mujer le pidió que tomara asiento.
-¿Sucede algo, señorita Dadan?- preguntó preocupada mientras se sentaba.
-¿Qué pasó después de que Sabo muriera?- preguntó gruñendo.
-Pensé que Dogra les había contado todo- señaló al hombre quien tomó asiento un poco lejos de ellas junto a Magra.
-Me refiero después de que viste a Dogra, ¿Qué pasó con sus padres?- preguntó molesta.
Krystal cerró sus puños recordando a esos nobles pero esta vez hablaría seriamente con Dadan pues la comprendía en cierto punto, ella llegó a cuidar a Sabo y era obvio que le guardó cierto cariño.
-Sus padres nunca admitieron que fue su hijo el que zarpó en ese bote… y los muy cobardes escaparon por meses- cerró sus ojos mientras miraba hacia otro lado molesta. –Ellos ni siquiera fueron para admitir ante la prensa que su hijo murió por culpa de ese maldito.
Dadan cruzó sus brazos y bajó la mirada, le daba la razón a Krystal pues ella junto con los demás analizó cada párrafo de cada noticia, de cada periódico y ninguna nota sobre Sabo. Ni siquiera mencionaron el incidente del bote.
-Bastardos…- susurró la mujer.
-Señorita Dadan, le seré honesta…- la mujer alzó la mirada para ver a una niña viendo el suelo con los ojos vidriosos. –Cuando murió Sabo, quise morirme y mandar todo al carajo pero una de tantas razones que me alentaron a seguir adelante- alzó la mirada. –Fueron Ace y Luffy…
-"¿De que está hablando?"- pensó la mujer.
-Sabo me mandó una carta sabiendo que yo no partiría con él y me encargó mucho a sus hermanos- Magra vio que Dogra evitaba no llorar. –Tardé demasiado en entender lo que eran estos zopencos para Sabo, es una relación tan complicada pero fuerte… hubo veces que no quería venir a visitarlos cuando tenia oportunidad pues no quería estorbarles pero hoy al ver que robaron una tienda comprendí todo por completo, estos torpes me ayudaron demasiado para echar nuestra convivencia a la basura.
-No llores- le susurró Magra a Dogra.
-No estoy llorando- negó el con la cabeza mientras se limpiaba las posibles lagrimas que lo delatarían.
-Estoy mas que dispuesta en estar con ellos pase lo que pase, quisiera ser la amiga que Luffy necesita para sentirse alentado a mejorar y quiero ser el apoyo de Ace para que tenga paciencia ante todo, eso y mas quiero ser para ellos… como lo era Sabo con sus hermanos- sonrió sinceramente.
Antes de que Dadan respondiera, Magra y Dogra comenzaron a llorar mientras ambos se abrazaban, las palabras de Krystal les llegaron a ambos.
-¡Silencio!- ordenó Dadan y rápidamente los hombres se separaron fingiendo que nada había pasado. -¿En verdad quieres hacer eso por ellos aunque te meterán en problemas?- miró a la niña y esta asistió gustosa.
-Claro que si, no pienso separarme tan fácil de ellos- miró hacia un lado y vio como Magra le pasaba su pañuelo a Dogra quien lo acepto y se sonó la nariz en el. Cuando se lo devolvió, el moreno mostró una mueca de asco. –Es por eso, señorita Dadan que le quiero pedir algo.
-¿Y quien dijo que te haré un favor?- preguntó malhumorada.
-Yo sé que usted es una muy linda mujer que no negara su ayuda mientras toda su familia se vea beneficiaria- respondió por lo que hizo que Dadan le diera la espalda. -¿Señorita?- preguntó extrañada.
-Jefa… ¿Esta llorando?- preguntó Magra.
-¡Cállate! ¡Yo no lloro!- gritó con una cierta combinación de enojo y tristeza.
Krystal se tapó la boca para evitar que se escuchara que se estaba riendo, bajó su mano y respiró hondo.
-Quiero pedirle su permiso de visitar a los chicos de vez en cuando, no quiero que la incomode mi presencia si llegó estar mucho tiempo por aquí.
Dadan dejó de llorar, volteó rápido hacia atrás y miró con sus ojos llorosos a una sonrojada niña.
-¿Estas hablando enserio?- preguntó con la nariz tapada por culpa de la mucosidad.
-Bueno… hubo algunas ocasiones en que pase con ellos la noche y hubo alguna otra que llegaba con esos torpes desde temprano, así que quisiera su permiso de venir- se sonrojó levemente.
-No tienes que pedir permiso para eso, Krystal- comentó Dogra sonriente.
-¡Exacto, señorita Krystal! ¡Usted tiene todo el derecho de venir cuando guste!- añadió Magra.
-Silencio, ella me lo ha preguntado a mí y no a ustedes- interfirió Dadan con un tono serio lo que hizo que pusiera algo nerviosa. -¿Por qué me estas pidiendo permiso por algo que tu puedes hacer?
Krystal bajó la mirada y se tomó de sus manos.
-Mi padrastro es una persona sumamente poderosa que pisotea a quien quiere sin importarle de quien se trate, me siento un poco avergonzada venir aquí sabiendo que los estoy poniendo en peligro- levantó la mirada.
Dadan gruñó molesta y después asistió con la cabeza.
-De acuerdo, si tanto necesitas un permiso, tienes el mio- Krystal sonrió ampliamente y rápidamente se levantó para abrazar a Dadan.
Los hombres quienes miraban con atención se quedaron boquiabiertos al ver lo que estaba haciendo la chica mientras que Dadan abrió sus ojos como platos. Sorprendentemente la jefa de los bandidos no dijo nada ni tampoco se movió. Dogra y Magra llegaron a pensar que al no estar acostumbrada a ese tipo de afecto, no supo como reaccionar ante la situación mientras que Krystal celebraba gustosa. Una vez libre, miró a la niña muy confundida.
No paso mucho tiempo para que los pelinegros llegaran con un gran venado para el almuerzo, Dadan con algo de pereza comenzó a cocinarlo pero nuevamente la sorprendió Krystal pues se ofreció a ayudarle.
El almuerzo de ese día fue esplendido, todos rieron y se conocieron más a fondo. Krystal relató de sus desventuras en su no tan nuevo hogar y también les describió con detalle quien era su padrastro. Dadan compartió algunas cosas vergonzosas que pasó Ace cuando era solo un bebé siendo esto el plato fuerte en la conversación. Por ultimo y como de costumbre, Luffy compartió sus vivencias con Shanks, conocido como aquel que salvó la vida del niño para Ace y el novio de Makino para la castaña.
Al ver que faltaba poco para oscurecer, Krystal se retiró sin antes volverse a colocar su peluca. Lo que nunca pensó que pasaría, pasó. La tela habrá resistido mucho pero si hubiera resistido hasta su casa, hubiera sido feliz. La niña al ver una agujeta desatada se inclinó y su pantalón no resistió más y termino por romperse causándole risa a todos los que la vieron.
-"Son rosas…"- pensó sonrojado Ace mientras se tapaba los ojos. Claro, segundos después abrió un poco sus manos para ver.
-Shishishi, a Krista se le ven…- comenzó a reírse Luffy.
-¡Pues claro que se me ven los calzones, idiota!- le respondió muy sonrojada y furiosa. -¡Como si ustedes no usaran!
Ace y Luffy se miraron mutuamente cosa que hizo que Krystal se sonrojara aun más… ¿Por qué se quedo callado?
-No puede ser…- la niña se tapó el rostro mientras intentaba no reírse.
-No te preocupes Krystal, estoy seguro que un valiente caballero te prestara uno de sus pantalones- llegó Dogra y le puso un brazo encima de sus hombros mientras miraba pícaramente a Ace.
-¡Enseguida voy por unos viejos!- gritó Magra llevándose la oportunidad de Ace.
Dogra solo se dio un manotazo en la frente, se supone que era Ace quien se iba a ofrecer. Tras darle unos pantalones lo suficientemente gastados, Krystal no tuvo remedio que vestirse con ellos. Ya les compensaría toda la ropa que le habían brindado contando la súper gastada de Luffy aquella vez que Makino y ella cenaron por primera vez con ellos.
Ace y Luffy la encaminaron hasta el terreno baldío donde antes se localizaba la Gray Terminal. La castaña se despidió de beso de ambos chicos y regresó feliz a casa. El del sombrero de paja se quejó por el gesto mientras que el pecoso no despegaba la mano donde le depositaron el beso.
Días después…
Como era de verse, Lancaster volvió a casa pero Krystal no le tomó mucha importancia pues sabia que pronto volvería a viajar fuera del país. Mientras estaba en casa, se dedicó un poco a sus estudios y a enviarle cartas a Makino a escondidas del Duque y Diona.
Krystal se vio obligada a revelarle a su madre sobre sus planeadas visitas a sus viejos amigos, la mujer no se opuso ante el deseo de la castaña. De hecho, lo vio como una oportunidad perfecta para que se distrajera de todos los problemas de la mansión pero había un inconveniente, tendrían que darle a entender a Diona que seria castigada seguidamente. Era posible que la mujer le contara sobre la supuesta "mala conducta" a Lancaster y este quisiera ponerla en su lugar olvidándose de sus salidas del país.
Katherine por su parte, le comentó a Krystal que estaba planeando salir un poco más seguido con sus supuestas y falsas amigas por lo que podrían aprovechar la situación, mientras ella tomaba el té con las nobles, su hija podría disfrazarse en algún otro lugar e ir a visitar a sus amigos.
Antes de ejecutar algún plan, Katherine compró a escondidas, como ya lo había hecho anteriormente, ropa de niño para Krystal. Mientras tanto la niña dejó a un lado la amistad de Stelly y sus visitas a Berry para enfocarse más a sus estudios y planificaciones de escape con su madre.
Pasando a otro tema, la niña tenía otro secreto el cual guardaba con demasiado cuidado y cariño. Se trataba de las cartas que le mandaba el hijo de Jack. Desde hace tiempo él le mandó un segundo sobre pero afortunadamente fue Krystal quien recibió el correo ese día por lo que nadie se percató que le habían mandado algo.
Aquella carta como había prometido, tenía escrita la localización del hombre por lo que ella pudo responderle. Su respuesta fue algo corta y torpe pero el detalle mas importante para Krystal era ahora la dirección que él debía mandar sus sobres ahora en adelante. Solo un simple "Ventana izquierda, segundo piso" fue suficiente para que las cartas de él llegaran hasta su habitación sin sospecha alguna.
En la actualidad, él mismo le pidió a la niña que si lo dejaba convertirse en su padrino pues no quería desprotegerla por nada del mundo, no había necesidad de preguntar eso pues no tardó en aceptar su propuesta. Krystal al no saber su nombre decidió llamarlo de alguna forma en especial pues sentía que hablaba con el papel. Tardó varios días en decidir que apodo ponerle, llegó a pensar en "Jack Jr." pero no estaba segura si le molestaría o no el gesto pero después de pensarlo un poco obtuvo uno gracias al libro que le regalo Makino en su cumpleaños.
En "Corazón de Krystal" se relató la historia de un temible pirata el cual tenia una relación amistad-rivalidad con el protagonista masculino de la obra. Este personaje era apodado "La sombra sangrienta" pero al ser demasiado agresivo el sobrenombre decidió llamar al hijo de Jack "Hombre sombra" para que se fuera mas misterioso.
Aun recordaba con vergüenza cuando le preguntó si podía llamarlo así y lo único que él le escribió como respuesta fue: "¿Qué no es falta de educación entre los nobles poner apodos? Deja de ser grosera" eso fue demasiado vergonzoso para Krystal pero continuo leyendo hasta que se encontró con la respuesta: "Llámame como quieras, por mi no hay problema". Hasta que creció comprendió que el hombre solo bromeaba con ella y no la estaba regañando como pensaba en el pasado.
Para evitar nuevamente problemas, ella firmaba sus cartas con el apodo que el mismo le puso el cual era "Kris" cosa que a veces la incomodaba pues la hacia sentirse niño. Al principio ella quería escribirlo como "Krys" pero al ver que no se veía muy bien, lo cambio a como él lo escribía.
El hombre sombra, ahora llamado así por la niña, siempre le relataba sobre sus aventuras pero jamás le daba pistas sobre si era un pirata o un marine. Aunque le tuviera confianza, Krystal nunca se atrevió a revelar los nombres de sus familiares y amigos pues temía por ellos. Curiosamente solo había revelado el nombre de Diona pues no le importaba su identidad y ambos la llamaban por burla "bruja".
Quien fuera el hombre sombra en realidad, fue un gran apoyo para Krystal. Sin conocer su rostro el cual la chica se imaginaba atractivo por una tonta razón, sentía un cierto cariño hacia él y esperaba algún día conocerlo en persona. Si, su padrino "hombre sombra" ya era parte de su vida.
Una tarde y fingiendo que estudiaba alguna materia, Krystal se encerró en su habitación para poderle escribir a su padrino. Tomó una pluma, tinta y una hoja. Sin más apuros, comenzó.
"Mi querido hombre sombra, sé que no te he contado mucho sobre mis relaciones con los demás pero creo que ya es hora que te de unos detalles. Hace tiempo he sido amiga de tres horribles y apestosos niños… excepto uno quien en realidad es o más bien era lo más hermoso del mundo, los demás eran aceptables y amigables. Desde que me alejaron de mi prima, no he podido verlos desde entonces. ¿Recuerdas que te mencione del niño que me gustaba y murió? Bueno, él era uno de ellos y resultó ser hijo de nobles como yo.
Sé que la mayoría de mis cartas son para quejarme de mi padrastro y de Diona pero te comentare algo importante: ¿Recuerdas que él sale seguido al mar? Bueno, aprovechare la situación para visitar a mis dos restantes amigos. Te sonará extraño pero la única forma para que no sospeche la gente que soy yo, me disfrazaré de niño. ¡Deberías verme, soy un niño estúpidamente femenino! Como sabes, la "bruja" no debe sospechar de mis salidas por lo que significa que tendremos que fingir peleas que resulten en castigos.
No quiero molestarte mas con mis quejas, prometo contarte cosas mas alegres a la próxima. Cuídate mucho y sea cual sea tu profesión, recuerda que tu siempre serás para mi el mejor de todos. "
-Kris.
-Muy bien, temprano por la mañana la mandare sin que nadie me vea- dijo orgullosa mientras metía la carta en el sobre. –Solo espero que la reciba…- miró por la ventana mientras se acurrucaba el sobre en su pecho.
Dos semanas después…
Aprovechando que Lancaster se había retirado el día anterior, Katherine convenció a Krystal a cancelar su visita a sus amigos ya que le tenia preparada una sorpresa. Ambas castañas le informaron a Diona que irían a visitar a la madre de Berry y a la mencionada por lo que salieron de la mansión tranquilamente y sin sospechas.
Tras caminar un buen rato, ambas llegaron hasta la zona comercial y llegaron hasta el antiguo restaurante de Hope. Afortunadamente, la duquesa tenia una muy bien guardada copia de la llave del lugar pues sorprendentemente, Leon le dejó una.
Vaya que el tiempo había hecho lo suyo pues el lugar estaba lleno de polvo y todavía mostraba las huellas de barro que dejaron los chicos hace más de un año. Krystal rápidamente se cambió de ropa mientras que su madre esperaba. Una vez lista, le entregó su vestido para que no se ensuciara con el polvo.
Varios minutos después la duquesa ya se encontraba caminando por la calle tomada de la mano de un niño quien estrenaba ropa nueva. Krystal ya casi no se parecía a Stelly pues a diferencia de la ropa femenina que él usaba ya, esta usaba trajes un poco más varoniles y elegantes. Ya tenia planeado conseguir una nueva peluca pues podrían confundirla con el otro chico pero viéndole el lado bueno, ya no volvería a pasar otra vergüenza ni tampoco mostrar su "prendas menores".
Muy cerca donde estaba la puerta donde la llevaría a la antigua localización de la Gray Terminal, Katherine se detuvo y después se agachó para poderle susurrar al oído.
-Muy bien, ya es hora ¿Estas lista?- preguntó mientras ella asistía dudosa. –Lo que tienes que hacer es llegar hasta ahí- señalo el terreno baldío. –Y esperar…
-¿Segura que no se trata de una trampa para que después me abandones?- preguntó desconfiada pues su madre era muy buena mentirosa.
-Claro que no, yo estaré observándote desde aquí… no te dejare sola- Katherine se levantó y le dio un empujoncito a la ahora niño para que caminara.
Con el corazón latiéndole rápidamente, Krystal comenzó a caminar lentamente hacia donde le indico su madre. Había demasiado que pensar sobre lo que estaba haciendo, ¿Por qué su madre la dejaría continuar ella sola? Sea lo que sea, rogaba por su suerte.
Una vez que sus nuevos zapatos pisaron la tierra del terreno vacío miro alrededor y no vio algo fuera de lo común. Desde que el basurero dejó de existir, nadie se acercaba a este punto pues no había nada que hacer además, nadie se atrevía a pasar por ahí por temor a algo desconocido… a no ser que tienes personas a quienes visitar y obligatoriamente tienes que pasar por ahí.
-¿Mamá?- Krystal miró hacia atrás y vio que la mujer estaba cumpliendo su palabra, no se había retirado de ahí.
Katherine lentamente señaló hacia enfrente asustando un poco a su hija, Krystal se dio la vuelta para ver que señalaba su madre y comprendió todo. A lo lejos, una silueta humana estaba justamente enfrente de ella. Forzó un poco su vista para averiguar de quien se trataba y al descubrirlo, salió corriendo al igual que la otra persona.
-¡Makino!- gritó con todas sus fuerzas mientras comenzaba a llorar.
-¡Krystal!- respondió la otra mientras también lloraba y aumentaba la velocidad.
-¡Makino!- volvió a llamarla mientras los segundos pasaban y el rostro de su prima se observaba con más facilidad.
-¡Kr…Krystal!- la voz de la peli verde se quebró.
Los rápidos pasos de ambas chicas pasaban por la tierra rápidamente, faltaba muy poco para estar juntas. Cuando llegó la hora, Makino tomó entre sus brazos a Krystal y la abrazó con toda su fuerza mientras ambas lloraban. La mayor tardó bastante en separarse de su "primita" pues el amor que le tenia era maternal, uno el cual nadie podía interferir pasara lo que pasara.
Aunque Makino no cargó nueve meses a Krystal en su vientre, la cuido y juró protegerla de todo y de cualquier persona quien quisiera lastimarla. Sabiendo esto, nadie podría imaginar cuanto no sufrió la joven por el hecho que su prima le fue arrebatada de las manos sin alguna excusa.
-¡Makino! ¡Perdóname, nunca quise separarme de ti!- gritó Krystal mientras abrazaba mas fuerte a su prima.
Aunque ya se hubiese disculpado anteriormente por medio de cartas, no significa que se sintiera perdonada del todo. Sentía que debía decírselo en persona, había practicado tantas veces hasta llegar a soñar que se rencontraba con Makino y le demostraba su arrepentimiento.
-Eso... eso no importa- respondió calurosamente. –Lo que importa es que estas aquí…
Katherine sonrió al ver la escena de lejos, pensó por unos seguidos dar algunos pasos hacia atrás y alejarse de las que se estaban abrazando. Aunque el culpable fuese su esposo, sentía que ella misma tenia la culpa de la separación de su sobrina política e hija.
-No…- susurró y después bajó la cabeza. –Le prometí que no la dejaría sola- comenzó a caminar hacia las chicas.
Lentamente Krystal se separó de Makino, borró su dulce sonrisa para después mirarla confundida.
-¿Y como es que tú estás aquí?- preguntó torpemente mientras la dejaba de abrazar.
-Tu mamá y yo nos hemos puesto de acuerdo, sabia que irías a visitar a…- Makino puso sus ojos como plato y después miro hacia atrás.
-¿Ocurre algo?- preguntó Krystal mientras también miraba la misma dirección que Makino.
-Te he traído visitas pero olvide que tenía que llamarlos- respondió y después utilizo sus manos como altavoz. -¡Ya pueden salir!- gritó emocionada.
A los pocos segundos, dos figuras salieron de las sombras que producía el bosque y se fueron acercando, eran Ace y Luffy.
-¡¿Los trajiste?!- preguntó emocionada la chica mientras Makino la miraba y asistía con la cabeza.
Ace y Luffy corrieron hacia ellas, el menor de ambos se mostraba emocionado mientras que el otro igual de indiferente que siempre.
-¡Oi Makino, ya me estaba desesperando!- se quejó Luffy pero sin borrar su sonrisa.
-Perdón- respondió riendo la peli verde después miró a Ace quien tenia sus brazos cruzados. – ¡Gracias por acompañarnos, Ace-kun! ¡Sabia que eres un buen niño!
El pecoso se sonrojó al extremo por lo que causo que Luffy y Krystal se burlaran de él. Rápidamente Ace miró a diferentes lugares pero al ver hacia enfrente, su sonrojo se esfumó.
-¿Quién es ella?- preguntó Ace mientras señalaba con la mirada hacia enfrente.
Makino, Luffy y Krystal voltearon a ver hacia atrás y adelante respectivamente y observaron que Katherine se acercaba a paso lento.
-Ah, ella es mi mamá- respondió Krystal mientras sonreía y se rascaba la nuca.
-¡¿Mamá?!- gritaron Ace y Luffy sorprendidos.
Cuando Katherine llegó hasta la altura de ellos, les sonrió a todos los que fueron.
-Me alegra que vinieras, Makino- comentó mientras la peli verde asistía con la cabeza.
-Sabes que es un placer, tía- respondió neutral.
-¡¿Tía?!- gritó Luffy pero rápidamente Ace le tapó la boca.
La duquesa al ver a los niños, esta les sonrió y se acercó un poco más a ellos.
-Déjenme adivinar, ustedes son amigos de Krystal ¿No?- Ace quien aun le tapaba la boca a Luffy y este mismo asistieron al mismo tiempo. –Es un placer- sonrió.
Ambos pelinegros se sonrojaron levemente mientras que Makino y Krystal negaban mientras suspiraban.
-Hombres…- susurró Krystal.
-¡Mi nombre es Monkey D. Luffy y yo seré el futuro rey de los piratas!- gritó el menor cuando Ace le apartó su mano.
Krystal se quedó boquiabierta y después se dio un manotazo en la frente. ¿En verdad era necesario presentarse así?
-Pero que imaginación tienes- respondió la mujer mientras reía.
-¡No estoy jugando!- respondió el niño furioso.
Al visualizar a Ace, la duquesa lo miró fijamente dando a entender que quería que se presentara.
-¿Y tu eres?- preguntó.
Ace solo gruño y cruzo sus brazos mientras miraba hacia otro lugar.
-"¡Ese idiota!"- Krystal alzó un puño dispuesta a ir a golpear al pecoso del mal por no responderle a su madre.
-Portgas D. Ace…- respondió sin ganas.
-¿Tu también tienes la "D"? pero que interesante…- dijo sorprendida mientras ninguno entendió lo que quería decir.
Después de unos segundos, Katherine preguntó divertida.
-¿Y tu que vas a ser cuando seas mayor? ¿El rey de que?- añadió la mujer divertida, era demasiado gracioso hacerlo enojar.
-El de los pecosos sonsos- le susurró Krystal a Makino.
-¡Hey!- respondió Ace molesto.
Katherine al ver que su hija había incomodado a su amigo, decidió vengarse apropiadamente. Lo que no sabía es que ese tipo de bromas ya le habían hecho a la niña.
-Es un placer conocerte, Ace-kun…- sonrió dulcemente. –Mi hija no ha parado de hablar sobre ti durante un año- miró hacia atrás para ver la reacción de la niña.
Aunque Krystal fuera mas parecida a Makino, ella tenía más parentesco a Katherine excepto en los ojos pues la mujer los tenia cafés. Ace se sonrojó un poco al ver la sonrisa de la mujer. Era una de las figuras femeninas mas hermosas que había visto, solo había una explicación para esto… bienvenido a la pubertad.
-¡¿Y ahora tu también estas con lo mismo?!- respondió Krystal furiosa.
-Y creo que le gustas…- susurró la mujer mientras Ace se sonrojaba.
-¡¿Por qué Krista siempre habla de Ace y de mi no?!- se quejó Luffy mientras todos reían.
El tiempo pasó rápidamente y el quinteto disfrutó del día, los chicos tuvieron el placer de conocer a la duquesa más a fondo y también se pusieron de acuerdo para las visitas en las que Krystal se quedaría a dormir con Makino.
-Muy bien antes de irnos…- comentó Katherine. -¿Les gustaría bautizar la identidad masculina de Krystal?
-"Pero que preguntas tan mas raras hace esta mujer"- pensó Krystal incomoda.
-Que bueno que les menciones mi propuesta, debemos ser precavidos porque no podemos llamarla "Krystal" cuando este disfrazada de niño- comentó Makino.
-"Si Makino lo propuso… me da un poco menos de vergüenza"- corrigió Krystal.
-¡Oi!- levantó la mano Luffy por lo que la duquesa le dio la palabra. -¡Yo propongo que se llame Shanks!
Makino se sonrojo levemente al escuchar el nombre del pelirrojo y Krystal al notarlo se burló de ella.
-Yo digo que le quedaría mejor Dogra Jr.- bromeó Ace.
-Yo quiero llamarme Jack…- levantó la mano Krystal pero nadie le puso atención.
-Debe ser un nombre elegante…- comentó Makino.
-¡Luffy!- propuso el del mismo nombre.
-¡Idiota, no el tuyo!- lo regañó Ace mientras le daba un puñetazo en la cabeza.
-Ya les dije que quiero llamarme Jack…- levantó levemente la mano la chica pero una vez mas fue ignorada.
-¿Ace?- preguntó Luffy mientras se sobaba la cabeza y el que portaba ese nombre volvió a gruñir malhumorado.
-¡Ni el mio!- volvió a golpearlo.
-¡Ya se!- gritó Makino. -¡Kristian!
-¿Y de cariño Kris?- preguntó Katherine y al escuchar ese apodo Krystal se sonrojo porque recordó inmediatamente al hombre sombra.
-¡Mejor Sabo!- propuso otra vez Luffy.
-¡Maldita sea, cierra la boca!- lo regañó Ace. -¡Ese nombre ya es conocido por allá!
-¿Y que tal Krystal?- ahora fue la castaña quien calló a Luffy de un golpe.
-¡Que cierres el pico!- sintió como su puño se quemaba por la fuerza que aplicó.
-¿Entonces no quedamos con Kristoff?- preguntó Katherine mientras todos aceptaban y Krystal negaba con la cabeza.
Desde ese entonces, Krystal al disfrazarse de chico se hacia llamar Kristian y cuando le pedían algún nombre ella lo completaba con "Hope" pues no sabia algún otro apellido.
Al día siguiente…
Un simple "Krystal pasara los siguientes días con su prima Berry", una maleta llena de ropa de niña como de niño y una carta a Lancaster informándole la situación fue todo lo necesario para que Newlove planeara pasar una semana con Makino y sus amigos, todo estaba cubierto. Lancaster no le interesaba para nada el tema sobre su sobrina pues no era de su agrado así que no se pondría a investigar si los hechos en su carta eran verídicos.
Lo único incomodo para ella fue su vestimenta pues llevó un vestido sencillo, como los que solía utilizar en la villa, no sentía la misma adrenalina que solía sentir cuando utilizaba su disfraz de niño.
Al llegar a la residencia de su prima como estaba planeado, dejó sus cosas en la habitación de la peli verde y se alistó para después irse con los muchachos, les llevaría manazas en la misma canasta que usaba para cargarlas, que más daba. Ni interior como el exterior habían sido modificados y eso hizo sentirla nuevamente de ocho años y que Sabo aun estaba en el mismo mundo que ella. Decir que lo extrañaba era poco pues en la actualidad seguía llorando por su ausencia.
-Sabo…Sabo…- comenzó a negar con la cabeza mientras salía de casa. –Me da un poco de escalofríos pensar en la muerte y en Sabo al mismo tiempo- Krystal como siempre, se fue hablando sola.
Al tardarse unos minutos en llegar al interior del bosque comenzó a sentirse demasiado emocionada, estaría todo el día con sus tontos y después se quería a dormir con Makino, que alegría.
-Ya quiero ver el tierno rostro de Luffy- sonrió mientras se sonrojaba un poco. –Ah, y al malhumorado de Ace…- su sonrojo se esfumó.
Mientras seguía con su camino a paso lento, no dejaba de cantar por la emoción que tenia. Este era su día, o eso parecía.
-¡NO ESCAPARAN!- la voz grave de un hombre la tomó por sorpresa y al darse la vuelta escuchó como eran derrumbados algunos arboles y algunas aves se quejaban.
-¡¿Qué esta pasando?!- gritó asustada mientras sujetaba con fuerza su canasta y sentía como sus piernas temblaban.
Numerosos pasos se escucharon cerca y ella miró a todas partes para ver lo que se aproximaba pero lamentablemente nada se mostraba.
-No no, otro oso no- negaba con la cabeza mientras sudaba frio.
Segundos después y para su alivio, Luffy y Ace salieron de unos arbustos, el rostro del menor se mostraba asustado mientras que la del pecoso se mostraba apurada por algo.
-¡¿Luffy?! ¡¿Ace?!- los llamó al verlos.
-¡Krista!- gritó Luffy sorprendido. -¡Corre o te matará!- le advirtió hecho un pánico.
-¡¿Quién me matara?!- se le unió la niña.
-¡No hay tiempo, vámonos de aquí!- interfirió Ace.
-¡Yo no quiero morir!- hizo berrinche la castaña.
-¡Cállate, no morirás!-al escuchar que se acercaba lo que fuera que los estaba persiguiendo, Ace le tomó a la fuerza de una de las manos de Krystal y comenzó a correr junto con ella. -¡Corre Luffy, no podremos con él!
Luffy asistió mientras comenzaba a correr junto con ellos. Krystal no comprendía absolutamente nada. ¿De que estaban escapando? ¿Quién los quería matar? No pudo pensar en las posibles respuestas pues Ace prácticamente la llevaba a rastras. Solo había una posible respuesta de la que ella estaba segura, era un hombre sumamente poderoso que los perseguía, tal vez robaron el tesoro equivocado de la persona equivocada.
La mirar la mano de Ace que agarraba con fuerza la suya, no pudo recordar aquella vez… las cosas se volvían a repetir.
-Sabo…- susurró.
El pecoso pudo escuchar lo que acababa de decir Krystal pero no había oportunidad de detenerse y preguntarle. El tiempo corría.
Fue culpa de Ace, él lo sabía. Minuto después de correr, la castaña parecía cansada pero no le tomó importancia. Cuando una piedra se atravesó en el camino, no predijo que Krystal tropezaría con ella y sus manzanas saldrían volando.
El por nada del mundo soltó la mano de la niña, no quería dejarla atrás pero todo esto les costó tiempo hasta a Luffy porque se detuvo al escuchar el grito de dolor de la chica.
-¡Oi Ace, Krista!- los llamó el niño pero al ver que Krystal ya no podía seguir y que el rostro de Ace se mostraba molesto, prefirió no volverlos a llamar.
-Luffy…- lo llamó su hermano. –Ya estoy cansado de escapar, no siempre tenemos que escapar de él.
El niño se mostró confundido pero al analizar todo con detalle, tenía razón. Esta vez no escaparía si Ace no lo hacia.
-Recuerda que seremos piratas y no debemos escapar de una pelea a menos que sea necesario…- miró a Krystal y con fuerza la ayudó a reincorporarse. –No dejare que esta tonta se siga lastimando porque la obligo a huir… ni tampoco permitiré que te lastime ese viejo de mierda, Luffy.
-"¿Viejo de mierda?"- abrió de golpe sus ojos Krystal mientras miraba a Ace.
-¿Listo?- preguntó Ace mientras Luffy asistía.
-Listo…- respondió mientras los hermanos con orgullo se ponían frente a la niña.
-Recuerda lo que nos pidió Sabo, esta vez… nuestro objetivo es proteger a la tonta- Luffy sonrió ante las palabras de Ace.
-Hecho- añadió mientras Krystal veía a ambos aun mas confundida.
A través del suelo se podía sentir que algo grande y pesado se aproximaba, se acercaba el hombre del cual sus amigos escapaban con terror. Sea quien fuera, Krystal miró de forma determinada hacia enfrente mientras esperaba lo que se avecinaba.
-Esta vez, déjenme protegerlos yo…- susurró el pecoso.
Tras ese comentario, la niña se sintió cautivada por primera vez hacia Ace. Había madurado bastante desde la muerte de Sabo.
-Gracias…- susurró Krystal mientras el pecoso volteaba a verla y le sonreía.
-Shishishi, de nada- respondió Luffy pensando que el comentario era para él.
-Torpe…- comentó la niña mientras reía.
Las palabras escritas por Sabo repasaban una y otra vez por la mente de Ace, mientras observaba como Krystal se sonrojaba a causa de la risa. Ahora entendía porque el rubio apreció demasiado a la castaña, era una razón un tanta extraña para él. De pronto la niña dejó de reírse para después mirar hacia enfrente un tanto asustada, él debió averiguar que tanto la asustaba pero ni quiso despegar su mirada de ella.
-¡¿Qué?! ¡¿Garp-san?!- gritó sorprendida Krystal.
Ace al escuchar ese nombre volteó rápidamente y encontró al hombre frente a él tronándose los dedos. En un movimiento rápido, el abuelo de este con ayuda de su "puño de amor" dejó tendido bocabajo al pecoso mientras se quejaba del dolor pues el hombre lo golpeó en la cabeza.
-Joder, lo ha matado…- susurró asustada Krystal mientras veía la cabeza de Ace frente a sus pies.
-¡Y también hay un puño de amor para ti!- gritó el hombre mientras e brindaba lo mencionado a Luffy en la cabeza.
-¡Duele!- se quejó mientras lloraba y caía al suelo.
Cuando el hombre volteó a ver a Krystal quien lo miraba aun mas asustada con sus ojos vidriosos y con las piernas temblorosas, él solo sonrió.
-Te recuerdo, eres la prima de Makino…- le comentó mientras se acercaba a Krystal y ella tragaba en seco.
-No, dejare que le hagas algo…- susurró Ace mientras trataba de levantarse. –Viejo…
-Ace…- le llamó la atención al pecoso.
-Que bueno que nos acompañas…- se tronó los dedos el hombre.
Por reacción, Krystal tapó su rostro con sus brazos por si acaso el hombre pensaba golpearla. Vaya sorpresa que se dio al sentir como Garp le daba unos golpecitos con la palma de su mano en la cabeza, un simple cariño.
-Lamento que debas ver esto, no quise asustarte- la castaña se quedó boquiabierta por la actitud del hombre. –Veo que eres amiga de mis nietos- sonrió.
-Si… si- susurró apenada mientras se sonrojaba.
-¿Y tú también quieres salir al mar?- preguntó mientras se arrodillaba ante ella.
-No… Garp-san- respondió mientras negaba con la cabeza y no dejaba de sonrojarse.
-¿Estas segura?- sonrió.
Esa sonrisa le dio a entender que le respondiera clara y honestamente.
-Aun no lo sé… debe ser interesante viajar a otros países- mencionó mientras cerraba de golpe sus ojos mientras esperaba algún golpe.
Luffy y Ace comenzaron a levantarse y miraron extrañados a su abuelo, ¿Debe cuando era amable y amistoso?
-Bueno, si planeas salir algún día de aquí- puso una pose orgullosa. –Que sea para convertirte en una gran marine.
-Está loco ese viejo, Krystal será una pirata como nosotros- le susurró Ace a su hermano.
-¡Ella es mi nakama y estará en mi tripulación!- gritó con todas sus fuerzas Luffy.
Krystal negó con la cabeza y manos mientras Garp comenzaba a gruñir, en esos momentos odiaba a Luffy con todo su ser.
-¡¿También quieres ser una pirata?!- preguntó molesto.
-¡NO!- respondió asustada.
-¡SI!- respondieron Ace y Luffy al mismo tiempo.
-¡CLARO QUE NO!- les llevo la contra.
-¡SI QUIERES!- ellos no se dejaron. -¡TU ESTARAS EN MI TRIPULACIÓN!- ambos se miraron molestos.
-¡QUE NO, VEN QUE PUEDO MORIR!- señaló a Garp. -¡IMBECILES!
Krystal se lanzó a ellos dejándolos tendidos en el suelo y ella encima de ellos. Newlove les jalaba la ropa y no dejaba de gritar cosas como: "Están locos", "Garp-san me matara", entre una y otra grosería. Garp por su parte solo se sentó a observar como una mujer acababa con sus nietos y se echaba a reír.
-No recordaba que Krista fuera tan fuerte…- le susurró Luffy a Ace. –Aunque sigue siendo plana…
-¡¿Qué acabas de decir?!- gritó Krystal mientras se sonrojaba y se tapaba.
-Que estás plana- Ace señaló su pecho.
Garp abrió de golpe sus ojos y comenzó a gruñir… algo no andaba bien.
-¡Los estoy entrenando para ser unos fuertes marines, no para ser unos pervertidos!- gritó enfadado. -¡A las chicas deben respetarlas!
Krystal al escuchar eso dejó en paz a sus amigos y se escondió tras el hombre mientras se seguía tapando lo que no tenia, ya era la segunda vez que se fijaban en eso.
-No es mi culpa que aun no tenga…- susurró apenada. –Ya verán cuando me crezcan…
Garp volteó a verla con la misma cara de pocos amigos y deseó en esos mismos momentos regalarle un puño de amor pero para empezar, era una niña la cual muy apenas conocía y en segunda, el no golpeaba a las mujeres a menos la situación lo ameritaba por ejemplo, un entrenamiento de la marina, una pelea con una peligrosa pirata, etc. Que mala suerte.
-Deberías dejar de pensar en eso, todo a su tiempo…- trató de ser claro mientras ella lo miraba avergonzada.
-Si, Garp-san…- bajó la cabeza mientras no dejaba de taparse.
El hombre al ver su reacción decidió intentar con algo nuevo.
-Tal vez la fuerza que mis nietos mencionan esta en otro lado…- miró aleatoriamente alrededor pues no encontraba palabras.
Krystal puso sus ojos como platos y lentamente volteó hacia atrás para verse la retaguardia. Ace y Luffy comenzaron a reír a carcajadas mientras Garp deseaba darle un puño de amor más fuerte a la niña. El hombre decidió olvidar el asunto y volteó a ver a sus nietos quienes seguían riendo.
-¡No crean que me he olvidado de ustedes!- se tronó los dedos mientras los niños dejaban de reírse. -¡Denme todo lo que tienen!- les indicó con ambas manos que se acercaran.
Krystal al igual que el hombre, decidió dejar el asunto de su "fuerza" y miró con atención la pelea que se avecinaba.
Ace se lanzó primero contra el hombre y trató de darle un puñetazo en la cara pero mientras seguía en el aire, Garp le dio un puñetazo en la espalda mandándolo hacia el suelo. Cuando era el turno de Luffy, el niño comenzó a girar su brazo.
-Gomu Gomu…- dijo con algo de esfuerzo. -¡Pistol!- estiró lo más que pudo su brazo.
La castaña se mostró emocionada pues parecía que le pegaría a Garp, lamentablemente el hombre se movió hacia la derecha y atrapó el puño de su nieto. Como era de verse, Luffy se vio jalado por su propio brazo hasta su puño siendo por este ultimo golpeado y dejándolo inconsciente en el suelo.
Al finalizar su trabajo, Garp soltó la mano de Luffy y se sacudió su camisa hawaiana. Lentamente tomó a sus nietos de la ropa y volteó a ver a Krystal.
-Observa esto, no querrás perderte lo que sigue- la chica solo sonrió y fingió emoción aunque en realidad se moría de miedo por dentro.
Garp con un movimiento rápido mandó a volar a Ace y a Luffy algo lejos de ahí dejando boquiabierta a Krystal pues era tremenda la fuerza que tenia ese hombre.
-Y todo esto puedes hacerlo si entras a la marina- sonrió mientras le mostraba sus bíceps.
-Wow Garp-san, eso es genial…- fingió nuevamente. –Aun me quedan algunos años para pensarlo…
-¡Si te decides ahorita, puedo llevarte para comenzar a entrenar!- Krystal hizo una mueca del susto. -¡Es mejor comenzar a entrenar desde temprana edad, serás una poderosa marine!- comenzó a emocionarse e imaginándose a una mujer parecida a al chica pero algo musculosa. -¡Podrías llegar a ser Vicealmirante o mejor aun…!
-"¿Cocinera?"- pensó Krystal en modo de burla.
-¡Almirante! ¡Serias una leyenda!
-Eso suena genial, Garp-san pero yo…
-¡¿Qué dices?! ¡¿Aceptas?!- le preguntó emocionado mientras ella sudaba.
-Bueno, aun tengo cosas por hacer así que tómelo como un "Tal vez"- cerró de golpe sus ojos esperando un puñetazo o un grito.
-Eso lo tomare como un "Si"- cruzó los brazos orgulloso mientras asistía con la cabeza.
-"Tómelo como quiera… de todos modos Ace o Luffy me llevaran a la fuerza con ellos"- pensó mientras hacia un puchero.
Imaginación de Krystal
Si se fuera con Ace….
Un Ace bastante alto y musculoso se encontraba poniendo algunas cosas en el bote donde se iría mientras los demás estaban ahí para despedirse de él.
-Creo que me falta algo…- dijo mientras se tocaba los labios con su dedo índice. -¡Ah, ya me acorde!
Rápidamente fue hacia el grupo de personas quien lo estaban despidiendo y se llevó jalándole de una pierna a una Krystal mayor quien trataba de aferrarse al suelo.
-¡Te llevare conmigo antes de que Luffy se dé cuenta!- gritó emocionado. -¡Ahora tengo a alguien quien cocine para mi!
-¡No, yo quiero quedarme aquí!- le rogaba pero él no la escuchaba.
-¡Jamás, ya eres mía! ¡Buajajaja!- comenzó a reírse Ace de forma malvada mientras la chica negaba con la cabeza.
Si se fuera con Luffy…
Un Luffy alto con la misma cara de infante se encontraba acomodando sus cosas en su bote y al ver que todo estaba listo comenzó a girar su brazo y lo lanzó a las personas que fueron a despedirse de él. Al atrapar lo que deseaba lo jaló hacia él. Rápidamente Krystal calló en su bote y este la soltó.
-Shishishi, casi te olvidó- le sonrió.
-¡No Luffy, yo quiero quedarme!- le rogó de rodillas.
-¡Krista, eres mi nakama y tu debes seguirme a todos lados! ¡Vámonos de aquí!- soltó la cuerda que sostenía el bote a la orilla.
La multitud despedía alegre al bote donde se encontraban, Luffy se despedía emocionado mientras Krystal estiraba su mano dando a entender que quería regresar.
Fin de la imaginación
-"Estos tipos harán lo posible por llevarme con ellos en contra de mi voluntad… solo para molestar al otro"- negó con la cabeza.
-¿Gustas acompañarme a buscarlos?- le preguntó Garp mientras la sacaba de sus pensamientos.
-Si… si, Garp-san…- se acercó a él.
Al ver las manzanas tiradas, rápidamente las limpió en su ropa y las volvió a guardar en la canasta que después recuperó.
-"Sea lo que sea, por alguna razón sé que debo quedarme con ellos… mas porque me lo pidió Sabo"- sonrió al comenzar a caminar junto con Garp. –"No me importara con quien debo zarpar al inmenso mar, ni quien deba ser su nakama o cocinera… mientras ellos deseen que yo esté a su lado, lo estaré sin dudarlo".
-Y dime, ¿Cómo conociste a mis nietos?- preguntó interesado Garp.
-Bueno, es una muy larga historia… me tomaría demasiado tiempo- respondió mientras se alejaban aun mas.
-Hay bastante tiempo, los lancé muy lejos. Te lo aseguro- respondió riendo.
-Bueno, todo inició aquel día en que decidí dar un paseo por el bosque…- una mentira tras de otra, Krystal le mostró una historia un poco menos violenta y triste al abuelo de sus amigos.
Reino Goa
Residencia de Stelly
Dos niños se encontraban sentados en un sofá de la solitaria sala de la casa, ambos reían y susurraban cosas. Cuando Stelly le confesó algo a su invitada, esta no pudo ocultar su sorpresa.
-¡¿Es enserio, Stelly-kun?!- la voz de Berry retumbó las paredes mientras Stelly se tapaba los oídos.
-Si si, yo nunca miento- respondió mientras le indicaba con una mano que bajara el volumen de su voz. –Krystal-chan no está enterada de esto, así que tienes prohibido contárselo.
-¡Lo juro por mi corona!- levantó una mano.
-"Si supieras que tu corona me interesa mucho…"- pensó Stelly mientras sonreía.
-¡¿Crees que ella acepte?! ¡Ella es muy rara y podría decir cualquier cosa!- comenzó a preguntar algo emocionada.
-Ya te lo dije, ella ya no puede rechazar ni aceptar pues ya lo estamos y también te vuelvo a repetir que bajes el tono de voz- se cruzó de brazos molesto. –Es una lastima que tu ya no lo estés, quedaste viuda antes de matrimonio… algo como pre-viuda. Tu compromiso con él fue una gran noticia para mi padre.
-Lo sé, Sabo-kun se veía un chico amable- tomó un cojín del sofá donde estaban sentados y lo abrazó con ternura. –Y se veía que de adulto iba a estar muy guapo. Lastima que murió antes de que nos casáramos.
-Si claro…- se limpió las uñas en su camisa. –Por debajo de mi, claro.
Berry dejó en paz el cojín y miró algo preocupada a Stelly.
-¿Y cuando planean decirle? ¡Yo quiero ver su rostro!- la cara regordeta de Berry mostraba que se refería a algo que no pondría feliz a su prima política, al contrario… al parecer la perjudicaría.
-Aun no lo sé pero me supongo que pronto… - se acomodó en el sofá mientras ponía sus brazos detrás de su nuca. –Pero podríamos ponernos de acuerdo para que ese día vengas unos minutos antes para ver su rostro.
-¡Eso seria un placer!- comenzó a dar unos saltitos. –Hablando de otras cosas, me gustaría volverte a visitar mañana para compartirte unas cosas.
-¿Qué cosas?- preguntó sin interés y sin mirarla.
-Ya veras… te interesara- sonrió.
Berry fue la única quien comenzó a reírse mientras Stelly negaba con la cabeza, era demasiada la torpeza que cargaba la niña.
-"Como extraño a la chica ramen en estos momentos, no es tan torpe como está…"- pensó Stelly.
Al día siguiente…
Corriendo a toda velocidad se encontraban Ace y Luffy por las calles del centro del reino, tras no haber pagado la cuenta en un restaurante nuevamente, ellos corrían divertidos. El mas joven aun no podía dejar de reírse pues recordaba la cara furiosa del dueño de aquel restaurante al ver que ambos niños le dieron las gracias antes de salir corriendo. Las enseñanzas de Makino sobre los modales no habían sido en vano.
Al ver que había olvidado algo, Ace se detuvo y miró hacia atrás mientras comenzaba a gruñir.
-¡¿Dónde carajos se metió?!- preguntó molesto mientras Luffy también se detenía.
A diferencia de ellos, Krystal disfrazada de Kristian no quiso participar en el plan sobre correr sin haber pagado la cuenta por lo que tuvo que esperarlos afuera y cuando ellos terminaran, ella se iría corriendo tras de ellos por lo que si hizo pero se perdió en el camino.
-¡La tenia detrás de mi!- respondió Luffy.
-¡Esa tonta se debió quedar atrás!- comentó Ace.
-¡Allá están!- se escuchó la voz de un policía quien venia persiguiéndolos desde hace un rato junto con otros dos.
-¡Carajo, no podemos dejarla aquí!- Ace miró a todos lados esperando que ella apareciera.
Unos fuertes sonidos lo distrajeron, varios barriles salieron rodando sin saber de donde provenían y de la nada apareció un niño con varios rasguños y tubería en mano.
-¡Lo lamento, me distraje y los perdí!- se dio la vuelta y les respondió con una voz masculina fingida.
-¡Torpe!- gritó Ace y después comenzó a correr junto con Luffy.
L nueva identidad de Krystal se miraba sumamente diferente a Stelly ahora ya que Katherine le empacó sin saber la niña una nueva peluca. El nuevo peinado que portaba se asemejaba mucho al cabello de sus amigos pues era pelinegro y los cabellos algo largos.
-"Debemos perderlos primero antes de salir de aquí, si nos persiguen hasta el bosque sabrán donde buscarnos"- pensó Ace mientras miraba una que otra vez a Luffy y a Krystal.
-¡Síganme!- ordenó el pecoso.
Luffy y Krystal asistieron con la cabeza y siguieron al líder. Corrieron por unos minutos más y pasaron demasiadas calles. Ya que los policías comenzaron a rodearlos, no les quedó de otra que correr en círculos.
Justamente en esos momentos se encontraba Berry cargando una caja de cartón con una mano y con otra iba comiendo una manzana acaramelada. Se desvió del camino hacia casa de Stelly por culpa del hambre.
-¡Creo que los hemos perdido!- gritó alguien detrás de ella.
Al darse la vuelta vio a un niño pecoso con una tubería pasando a un lado de ella, después otro pero mas joven con un sombrero de paja y por ultimo uno bien vestido quien miraba hacia atrás. Sin desearlo, aquel niño se estrelló con la hija del rey quedando ambos en el suelo. La manzana de Berry junto con su caja salió volando.
-¡Cuidado, ser inferior!- gritó ella molesta.
Krystal abrió de golpe sus ojos y miró a quien tenia tendida en el suelo… su prima política.
-Lo lamento, señorita- fingió voz grave y se levantó dándole la mano para que la siguiera.
Berry miró con cierta sorpresa al supuesto niño por lo que hizo que a Krystal le sudaran un poco las manos, temía que la había descubierto.
-Te están sudando las manos…- le comentó con tono algo serio.
-Lo lamento- soltó su mano y se limpió la suya en el pantalón.
Ace nuevamente se fijó que Krystal no le estaba siguiendo el paso por lo que se molestó bastante, él tratando de salvarla de los policías y para que se lo pague de esa manera. Al ver que conversaba con una niña de la nobleza hizo que se molestara aun más.
-Espérame aquí, Luffy… iré por esa torpe- le indicó a su hermano quien asistió con la cabeza.
-¿Eres de por aquí? Jamás te había visto…- Berry comenzó a interrogar a una nerviosa Krystal.
Newlove al ver que Ace se acercaba comenzó a ponerse mas nerviosa y quiso irse de ahí en cuanto antes.
-Lo lamento señorita, debo retirarme- pasó a un lado de ella pero Berry la tomó de un brazo.
-¿Qué quiere esa niña con esa tonta? Nos está quitando tiempo- susurró molesto Ace mientras se acercaba.
Mientras tanto Krystal levantó la mirada para encontrarse con una mirada coqueta de Berry quien le sonreía y se sonrojaba.
-Dame tu nombre, el mio es Berry- sonrió mientras le hacia ojitos.
-"Mátenme por favor"- pensó Krystal. –"Prefiero ver a Ace hecho una ternura que esto…"
-Kris…- al ver que iba a dar su verdadero nombre corrigió inmediatamente. –Kristian Hope.
-¡¿Kristian Hope?! ¡Debes ser algo de la niña ramen!- gritó sorprendida. –Da igual, no pierdes encanto.
-¿Niña ramen?- preguntó fingiendo curiosidad mientras le sonreía a Berry.
La hija del rey al ver la sonrisa de Kristian comenzó a sonrojarse y a sudar. En esos momentos llegó Ace y puso una mano en la de Berry para que esta lo mirara.
-Lo lamento pero mi amigo ya debe retirarse- le comentó mientras la niña lo miraba sorprendida.
-No te preocupes Ace, ustedes adelántense mientras me quedó con la señorita Berry- Krystal jaló a Berry para después abrazarla con un brazo.
-¿Te llamas Ace?- preguntó torpemente la niña. –Llámame…
-Creí decirte que ya nos íbamos…- Ace jaló a Berry sin despegarle la mirada a Kristian.
-Puedes retirarte, yo estoy muy ocupado con la señorita- la volvió a jalar Krystal.
-No me iré sin ti- Ace volvió apropiarse de la chica.
-Puedes hacerlo…- volvió a jalar.
-¡Que no!- el pecoso no se rendiría.
-¡Que si!
-¡Que no!
-¡Basta!- los detuvo Berry poniéndose entre los dos. –Sé que soy muy guapa y que ambos están interesados en mí pero… deben ganar mi corazón primero.
Ace y Krystal miraron asustados a la niña, se vieron mutuamente y después comenzaron a reírse.
-Creo que ya es tiempo de irnos- se rindió la niña y acepto la propuesta de Ace.
-¿Qué estamos esperando?- preguntó y ambos comenzaron a correr.
Berry observó como su supuestos admiradores se alejaban de ella dejándola sola. Ella puso una mano donde se localizaba su corazón y se sonrojó.
-Kristian Hope…- susurró. –Ace…- localizó su manzana acaramelada y la caja y las recogió. –Nunca pensé que dos chicos se pelearan por mi… ¡No se a quien elegir, ambos son lindos!
Con Krystal reincorporada, el trio comenzó a correr con todas sus fuerzas escapando de ahí.
Montaña Corvo
Media hora después, al llegar a un lugar a salvo el trio se tiró al suelo agotado. Habían corrido bastante.
-¡Oi, Krista!- dijo Luffy quien esté se encontraba a un lado de Krystal. -¿En cual país estarás?
Krystal se sentó a ver más de cerca Luffy quien sonreía.
-¿Estarás en mi país o en el de Ace?-No comprendía el asunto pero al recordar aquellas fortalezas que estaban a unos pasos de ellos comprendió.
-En el tuyo, no me agrada la idea de estar sola con Ace en un espacio tan pequeño- El pecoso al escuchar eso miró molesto a Krystal. No lo tenia tan contento del todo después del espectáculo con Berry.
-Eres una tonta, nos retrasaste por quedarte a platicar con una niña- se quejó mientras ella lo miraba igual de furiosa.
-Oh, lo lamento no quise tirar a una niña quien se atravesó en mi camino…- habló sarcásticamente. –Además, parece que a ella le has gustado ¿Por qué no te casas con ella y me dejas en paz? Me harías un gran favor.
-¿Y tu porque no?- respondió molesto.
-Soy una niña, dah- se retiró la peluca. –Además, yo no pienso casarme… aun.
-¿Y que te hace pensar que yo si?- añadió Ace.
-¿Y quien aguantaría a Ace?- susurró divertido Luffy.
-¡Hubieras visto como Berry te puso sus ojos! ¡Te estaba comiendo con la mirada!- cruzó sus brazos.
-¡Pues a ti ya te tenia agarrada de la mano! ¡No debes dejarte agarra de la mano por cualquiera!- esa fue la primera señal que le dio Ace a Krystal sobre sus celos.
-¡Pues yo voy a tomar la mano de quien yo quiera!- la castaña tomó la de Luffy. -¡Que por cierto esta muy suave a comparación de la tuya!
-¡Ni has tomado la mía alguna vez!- cruzó sus brazos.
-¡Si lo he hecho y fue ayer!- le recordó.
-¡Pues no la tocaste bien!- gruñó.
-Shishishi, ustedes son tan graciosos- susurró riéndose Luffy.
-¡Si la toqué bien!- gruñó molesta.
Rápidamente Ace le arrebató la mano de Luffy y después tomó la mano de Krystal. Acto que dejó congelada a la niña.
Krystal miró fijamente al pecoso quien sonreía de lado, que acto tan mas raro había hecho. ¿Desde cuando Ace tenia mas pecas? Nunca las había visto con detalle o más bien con cierta curiosidad.
-Tonta…- comentó mientras veía que ella se sonrojaba.
-Ace, nunca me había fijado que tus manos…- susurró.
-Shishishi, que tiernos- comentó Luffy mientras reía.
Antes de que Krystal completara lo que deseaba decirle al pecoso, Dogra, Magra y demás bandidos salieron de la guarida algo emocionados.
-¡Así se hace, Ace! ¡Ya es tuya!- gritó Dogra.
-¡Ya bésala!- gritó un bandido.
-Esto es tan hermoso…- comento Magra mientras se limpiaba sus lágrimas con un pañuelo. –Esto me recuerda a mi primer amor…
Krystal al ver tremendo espectáculo, soltó violentamente la mano de Ace. Se levantó de su lugar y miró confundida los adultos.
-Anda Krystal, besa a Ace- la alentó Dogra.
Magra comenzó a llorar mientras los bandidos lo miraban asustados. Krystal solo sonrió y miró a Dogra.
-Lo besare el día en que no pueda vivir sin él y tampoco quiera que se aleje de mi…- borró su sonrisa. –Ósea, nunca.
-¿Y quien dijo que yo quería besarte? Me dan asco las niñas…- comentó sonrojado.
-¡Oi, Ace! ¡A mi no me dan asco las niñas mientras sean como Krista!- señaló a su amiga.
Krystal escuchar eso fue hacia Luffy y lo abrazó con fuerza mientras le depositaba besos en la mejilla mientras él se movía violentamente pues no le gustaba los besos.
-¡Oi, Krista!- se quejó mientras trataba de liberarse.
-¡Eres una ternura, Luffy!- gritó sonrojada.
-¡OYE, A ÉL NO!- gritaron todos los bandidos.
Krystal solo los volteó a ver, les sonrió y guiñó el ojo.
-Mujeres…- volvieron a decir todos juntos.
-¡Algo así me pasó con mi primer amor!- levantó su mano Magra.
-¡CALLATE!- gritaron todos sus compañeros.
Tras días de diversión, la semana estaba a punto de terminarse y Krystal lo pasó de maravilla con su prima Makino y con sus amigos. Un motivo para seguirla visitando era que la peli verde le confesó que planeaba limpiar una habitación que utilizaba como almacén para que ella durmiera ahí ahora en adelante, claro solo le faltaba limpiar, remodelar, etc. Le llevaría bastante tiempo en hacerlo.
Como era de esperarse, Krystal volvió a su hogar y curiosamente su padrastro llegó unas horas después de ella. El duque parecía de un muy buen humor pues su actitud hacia su hijastra fue diferente, al llegar le dio unos golpecitos en la cabeza, en un rato después elogió su buen comportamiento en la mesa y para finalizar, le trajo vestidos nuevos en una caja, los vería después.
Antes de que Krystal se fuera a dormir para tener pesadillas con el nuevo Duque, este solicitó una platica a solas con ella en la sala principal. Katherine se negó a dejarla al principio pero después de que Lucrecia apresurara a las castañas, a la niña no le quedó de otra que ir sola a hablar con su padrastro.
Cuando llegó la hora citada, lentamente fue hacia la sala la cual era demasiado grande y decorada con numerosos muebles caros y retratos de la familia, lo único extraño es que aun no se encontraba una pintura de ella. Lancaster se encontraba sentado en un gran sillón de tres espacios mientras admiraba el fuego de la chimenea la cual alumbraba el lugar. Las cortinas estaban corridas y en el aire se sentía cierta aura de soledad. Antes de que le notificara que ya estaba ahí, él mismo sintió su presencia.
-Pasa Kristy, toma asiento a mi lado- dijo sin mirarla.
Esto ya le olía muy mal, Lancaster jamás diría eso. Tragó en seco y realizó lo que le ordenó. Una vez sentada, al hombre le costó un poco de esfuerzo en encontrar las palabras exactas.
-¿Sucede algo?- preguntó nerviosa.
Lancaster volteó a verla y le regaló una sonrisa. Rápidamente pasó su mano a su cabeza y la despeinó por completo. Sabia que su padrastro era igual o un poco más joven que su madre, todavía era un adulto joven por lo que las bromas aun se les eran permitidas.
-Nada grave, de hecho estoy muy feliz- otra radiante sonrisa apareció.
-"Loco…"- pensó al sentir la mano de su padrastro sobre su cabeza.
-Muy bien, esto me huele muy mal…- la niña se levantó pero el duque solo soltó una risita.
-No ocurre nada malo, lo juró…- levantó una mano y le mostró su palma para darle entender que hablaba enserio. –He visto que no me he portado de maravilla contigo y he decidido comenzar de nuevo, pues eres mi hija a fin de cuentas.
La palabra "hija" hizo que su corazón se detuviera, a pesar de no convivir tanto con él, sentía un poco mas de atención que la que su verdadero padre pudo regalarle. No sabia que pensar, podría darle una segunda oportunidad a Lancaster y convivir armoniosamente con él o seguir en la sombra de su madre quien le había dicho que no se le acercara… tal vez Katherine estaba errónea.
-Después de todo lo que ha pasado por mi culpa, ¿Aun me considera su hija?- preguntó sonrojada.
-Claro que si, ¿Por qué no hacerlo?- la miró con cierta ternura. –Prometo que desde mañana todo cambiara, confía en mí.
Al mirarlo con detalle, juró que su mente le decía que no debía confiar en él pero su corazón… vaya lio que se había metido pues al ver que él podría ser el padre que tanto le hizo falta y que tal vez Lancaster no era tan malo después de todo.
-De acuerdo…- asistió con la cabeza.
-Excelente, ahora que ya estamos en confianza te contare un pequeño secreto que no quiero que se lo digas a nadie, ni mucho menos a tu madre…- le pidió que se acercara. –Mis viajes son para mejorar nuestra calidad de vida, dentro de unos meses lo sabrás.
-Pero yo estoy bien así…- susurró.
-¡Vamos, Kristy! ¡¿Acaso no te da envidia los vestidos de Berry?!- ella negó con la cabeza. -¡¿Su cuarto?! ¡¿Sus pertenencias?!- ella siguió negando con la cabeza.
-Jamás se la he tenido ni pienso tenerla- Lancaster la miró sorprendido y después pensó un poco más.
-Bueno, te he preguntado bastante… puedes retirarte- le indicó con una mano que se fuera.
-"Presiento que esta platica no se llevó a cabo como él esperaba…"- pensó la chica al ver lo relajado que estaba su padrastro.
-Antes de irme, quisiera dar las gracias por los vestidos…- le sonrió.
-Como digas, vete antes de que llore- trató de ser bromista.
Krystal asistió con la cabeza y se fue de ahí. Lancaster por su parte decidió quedarse aun mas tiempo admirando el fuego.
Los meses pasaron y Lancaster siguió con su rutina al igual que Krystal. Las salidas se vieron aun mas prolongadas, lo máximo que estuvo el Duque fuera de casa fue casi el mes. Katherine tuvo mucho que disimular las acciones de su hija, si no se quedaba con Berry estaba castigada… poco a poco se le fueron acabando las excusas. Lo peor para la niña fue que tuvo que invitar numerosas veces a su prima a dormir a la mansión para darle más realismo a la situación.
La convivencia con Berry era sumamente aburrida, todo el día quería relatar como era que dos niños llegaron a pelearse por ella. Según la princesa, ella prefería al tal Kristian ya que portaba más elegancia que Ace.
Por otro lado, aquellos días en que Krystal se iba con sus amigos eran de lo mejor, travesuras y entrenamiento… una rutina de la cual no se cansaba. Las visitas de Garp dejaron de ser tenebrosas pues el hombre le tomó cierto cariño a la castaña llegando a pensar que ella solo se presentaba porque le gustaba alguno de sus nietos, cosa que obviamente negó.
No había porque olvidar las enseñanzas de modelas de parte de Makino, aunque fuera extraño para ella… Ace era el que mas atención le ponía, estaba segura que era porque a él le gustaba su prima. No hubo motivo para ponerse celosa pues la peli verde ya era motivo de peleas en el bar por el simple hecho de llamarle la atención. Estaba segura que la joven nunca le daría oportunidad a cualquiera pues sabia que esperaba pacientemente a ese tal Shanks.
Respecto al hombre sombra, con el tiempo comenzó a mostrarse un poco mas detallista con ella pues en cada sobre podía encontrar dentro de ellos algunas pulseras, dulces, etc. En verdad se notaba que la quería, que mas podía hacer… lo único que pudo hacer ella fue seguirle relatando sus aventuras pero sin seguir revelando nombres.
Lancaster… ese hombre sufrió una gran transformación como le había prometido a la chica, se mostraba más cariñoso y generoso con ella. De tal grado que mandó a realizarse un retrato para ponerlo en la sala junto con los demás. Amaba los días que pasaban juntos y una que otra vez llegó a llamarlo "padre". Lo que fue imperdonable por parte de ella fue que comenzó a olvidar visitar la tumba de su verdadero padre.
UN AÑO DESPUES…
A los diez años de la niña ya se mostraba un poco mas parecida a Katherine que a Makino, sus ojos fueron tomando forma al igual que su cuerpo. Sin olvidar que sus bellos ojos se fueron aclarando, como se todo el resentimiento que tenia por dentro se hubiera desvanecido.
Cada vez le era un poco mas difícil disfrazarse de chico pues aun con la peluca se seguía viendo como una niña, tal vez era momento de dejar esas cosas y solo ir como ella solía vestirse.
Un día común y corriente, ella misma invitó a los chicos a dar un paseo pero lamentablemente Luffy cayó enfermo del estomago al comerse casi una tonelada de sandias. Por lo que la dejó sola con Ace.
El pecoso ahora con doce años de edad se mostraba nervioso todo el tiempo en el que caminaron pues los bandidos y en especial Dogra no dejaron de molestarlo sobre la supuesta cita que tendría con Krystal.
Mientras caminaban hacia la entrada al reino, la castaña entró en pánico, había olvidado un pequeño detalle.
-Tenemos que buscarte un disfraz, no puedes caminar por ahí siendo tú- lo señaló.
-Es por eso que te pregunté porque querías venir aquí, tonta- cruzó sus brazos molesto.
-Oh vamos, Dogra y los demás me pidieron que te diera la mejor cita de tu vida… no pensé que el bosque fuera romántico- bromeó pues hasta hace poco descubrió como hacer sonrojar a Ace. Si, ella misma ya se estaba dando cuenta de los sentimientos que tenia el pecoso por ella.
-No sé de que hablas…- se sonrojó lo bastante para hacerse notar.
Krystal solo sonrió y con un dedo tocó las numerosas pecas del preadolescente. Con el tiempo, ella le tomó costumbre a esa broma pues era símbolo de cariño hacia él.
-Bueno, mejor dejémonos de peleas y busquemos lo que necesitamos…- sonrió y le tomó una mano al pecoso. Prácticamente lo llevó a rastras.
Tras varios minutos buscando algo que le sirviera se dio por vencida. Esperaba encontrar una bolsa de papel o algo por el estilo pero nada. Los chicos se localizaban en la zona oscura del reino donde antes vivía Krystal, solo gente que no reconocía a Ace pasaba por ahí. Fue una idea tonta por parte de la chica pues no encontrarían un disfraz correcto para el chico ahí. Ni con la ropa que ella utilizaba de niño les serviría así que se resignó.
-Creo que no tengo otra opción…- susurró ella. –Ace, espérame aquí, vendré por algo que nos servirá.
-Aun sigo diciendo que esto fue una mala idea…- añadió con seriedad.
-Oh vamos, ya veras como nos divertiremos- sonrió y antes de que pudiera decir algo el pecoso… Krystal salió corriendo hacia el centro.
Tras esperarla por más de treinta minutos, ella por fin llegó con una bolsa colgando de una de sus muñecas. La tonta fue a comprarle algo.
-¡Ace!- lo llamó. -¡Estoy segura que esto te servirá cuando seas pirata!
El pecoso inclinó su cabeza mientras veía a una niña con vestido gritando como loca, no sabia con exactitud lo que decía pero prefiera no preguntarle.
-¡Feliz cumpleaños atrasado!- sacó de la bolsa un sombrero naranja con cuentas rojas y emoticonos. -¡Te cubrirá perfectamente el sol y combina con tu color de piel!- sonrió.
Ace no se podía creer lo que estaba viendo, ella gastó de su dinero por él.
-¿Y no había otro mas bonito?- preguntó mientras lo señalaba.
-Es el mas rudo que encontré… todos los demás me recordaron a Sabo- se sonrojó un poco.
Ace lo tomó lentamente y al colocárselo, este le quedó un poco grande cubriéndole así los ojos.
-¡Es perfecto, nadie podrá reconocerte!- comenzó a reírse Krystal.
-Por primera vez te doy la razón- la siguió Ace.
La supuesta cita fue algo tranquila pues ambos chicos comieron toda la comida chatarra que completó Krystal, caminaron bastante admirando diversos aparadores., burlándose de la gente, comiendo, bromeando con los de la nobleza y lo mas curioso de todo, ella coqueteaba en forma de burla al pecoso.
Un día normal para Krystal y otro muy extraño para Ace pues no se encontraba corriendo por su vida ni tampoco robando, simplemente… muy extraño. La última parada fue el cementerio, la niña entró sola pues pidió privacidad y se dejó caer de rodillas en la tumba de su padre.
Los sollozos de ella fueron lo suficiente para que Ace se acercara y la mirara con detalle, ella era alegre, educada, un poco seria y penosa. Todo lo contrario a él, lo único que podían tener en común eran los modales que les impartió Makino, solo eso.
Si deseaba que Krystal lo viera de una manera diferente, debía comenzar desde ese momento… debía hacerla olvidar a Sabo unos segundos pues estaba seguro que ella aun lloraba por él además de los comentarios tiernos que hacia sobre él. Nadie se podía imaginar como ella extrañaba al rubio, ni el mismo se lo podía imaginar.
-Tranquila, todo estará bien- puso una mano en un hombro de ella.
Ella solo volteó a verlo y no pudo aguantar mas, se levantó rápidamente y lo abrazó con fuerza.
-Ace… perdóname- susurró. –Perdóname si alguna vez te hice algo que pudiera lastimarte…
-Krystal…- susurró su nombre mientras correspondía su abrazo.
-No me digas nada, tu solo abrázame…- el sintió como las lagrimas de Krystal mojaban su playera. –No quiero alejarme de ustedes… no quiero.
-No lo hagas- respondió.
Ella permaneció callada y después continuó.
-Me sentiré sola sin ustedes… los quiero bastante- lloró con mas fuerza.
Ace no comprendía nada, ella jamás era así… sabia que algo le ocurría. Lo sabía perfectamente. Permanecieron así un poco más y cuando le fue suficiente, ella lo soltó y lo acompañó a casa prometiéndole que iría mañana pero sin especificarle la hora.
Ese mismo día, Ace ideó un buen plan para animarla… aun existía aquel regalo que con mucho esfuerzo buscó para ella hace dos años tras. Ese regalo ahora estaba guardado debajo de una tablilla de madera del suelo de la guarida de la familia Dadan. Se lo daría mañana y si conseguía todo el valor suficiente, le confesaría sus sentimientos de una buena vez.
Sabia que ella iría mañana pues su padrastro acababa de salir de viaje. Esa misma mañana se levantó temprano, se bañó lo mejor que pudo, se colocó su nuevo sombrero y esperó pacientemente a Krystal con su regalo en mano.
Las horas pasaron y el cielo claro de la mañana se transformó en un atardecer. Ella tendría que llegar, lo sabia. Mientras esperaba, al fin comentó su plan a los bandidos y a Luffy quien al escuchar eso olvido su dolor de estomago. Quienes los cuidaban y siendo liderados por Dogra, organizaron una cena especial pues sabían que ella llegaría. Dadan al ser notificada de lo que estaba ocurriendo, se encerró en el baño, muchos juraron oírla llorar.
Ace se mostraba emocionado, como si fuese a pedirle matrimonio a Krystal. Los nervios no lo dejaban y su corazón latía con fuerza, ya habían pasado dos años y ya era tiempo de confesársele, así podría llevarla con él al mar cuando crecieran. No importaba si no era correspondido, quería que ella supiera que no estaba sola y podía contar con él en las buenas y en las malas. Quería recibir sonrisas cálidas como las que le daba Sabo, quería la mejor manzana que le pudiera llevar, la mano suave que pudiera tomar, la tubería que cargara con orgullo, el Shanks de su Luffy y para finalizar… quería ser él quien la hiciera sonrojar y callar. Eso y más querían ser. Ya no era un niño y sabia perfectamente que ese sentimiento que cargaba era más que amistad.
De pronto un bandido llegó corriendo hacia la guarida y con dificultad, les brindó información a los demás.
-¡Aquí viene…! ¡Junto con Makino!- gritó emocionado.
-¡¿Ya escuchó, jefa?! ¡Aquí viene!- gritó Magra pegado a la puerta del baño donde aun se encontraba Dadan.
-¡¿Y eso que tiene que ver conmigo?! ¡Idiota!- gritó mientras hacia notar aun mas su llanto.
Todos los bandidos se quedaron junto a Ace mientras que Luffy se apretaba su estomago, aun no se sentía muy bien.
-Buena noche…- se escuchó la voz de Makino pero al no tener respuesta miró todo confundida.
Ace mostró una gran sonrisa y se retiró su sombrero para después hacerle una reverencia a Makino, los bandidos le siguieron el ejemplo mientras que Luffy se había echado un gas.
-Oh, aquí están- respondió feliz. –Me alegra que todos estén aquí…
El pecoso levantó la mirada y vio que Makino cargaba con ella una maleta muy grande. ¿Para que querría una maleta?
Rápidamente entró Krystal al escondite con un sombrero de playa color crema puesto. Su mirada no era la misma alegre que siempre portaba.
-Ace, Luffy…- susurró la chica y comenzó a llorar.
Ace y Luffy la miraron preocupados, los bandidos se quedaron mudos y los sollozos de Dadan se escuchaban perfectamente pues todos se quedaron callados. Makino por su parte se le unió a su prima pero a diferencia de ella, la joven lloró en silencio.
-¿Qué ha pasado?- preguntó preocupado mientras dejaba caer al suelo el sombrero. -¡¿Qué te ha hecho tu padrastro?! ¡¿Te lastimó esa sabandija?!- preguntó asustado Ace mientras corría hacia ella.
-¡Ese bastardo!- gritó Luffy y con dificultad caminó hacia Krystal.
La niña se limpió sus lágrimas y bajó la mirada.
-Lancaster ha jugado sucio y Krystal tendrá que pagar sus actos…- comenzó a hablar Makino.
-¡¿PAGAR QUE?!- se quejaron los bandidos.
-Ese…ese…- Makino estalló en lágrimas.
Los labios de Krystal comenzaron a temblar y con una mano aferró su sombrero.
-Por su culpa, tengo que huir del país…- les explicó con dificultad.
-¿Huir… del país?- Ace se quedó boquiabierto.
Luffy comenzó a llorar con la misma intensidad cuando le fue notificada la muerte de Sabo. Krystal rápidamente se retiró su sombrero y les mostró que su cabello fue cortado lo suficiente para no ser reconocida. Ahora lo portaba un poco más arriba de los hombros.
-Señorita Krystal…- susurró Magra al ver el cambió de apariencia.
-¡Krista, no te vayas!- rogó Luffy.
Makino se tapó la boca al ver lo destrozado que estaba Luffy, sentía todo su dolor. En esos instantes Dadan salió del baño y corrió hacia donde se encontraba la multitud. Al ver a Krystal, se quedó boquiabierta.
-¿Qué esta pasando aquí?- preguntó alterada.
-La señorita Krystal se irá de la isla- respondió Magra con lágrimas en los ojos.
-¡Krista!- Luffy se lanzó a ella y abrazó con fuerza sus piernas. -¡No te vayas!
-Luffy…- susurró mientras comenzaba a llorar.
Ace apretó sus puños y antes de que dijera algo, Dadan se le adelantó.
-¡SI ESE TAL DUQUE TE HIZO DAÑO, NOSOTROS NOS ENCARGAREMOS!- todos los bandidos la miraron sorprendidos y Krystal miró conmovida a Dadan.
-Señorita Dadan…- la llamó. –Le agradezco mucho pero ya no hay nada que puedan hacer por mi.
-¡¿Pero que paso?! ¡¿Por qué así tan de repente?!- interfirió Dogra.
-Habrá una rebelión contra el rey y es liderada por Lancaster- respondió Makino. –El duque planea quitarle la corona pero para esto alejara a Krystal de todo esto para que no resulte perjudicada.
-¿Y su madre?- preguntó Ace.
-Ella no le fue permitido escapar… ella misma fue la que convenció a Lancaster en dejarme ir- respondió Krystal entre sollozos. –No quiero dejar a mi mamá ¡NO QUIERO!
-Primita, tu sabes que eso es todo lo que pudo hacer por ti… no puedes quedarte aquí- Makino trató de consolarla.
-¡¿Y porque no puedo quedarme con ustedes?!- se quejó.
-¡Aquí estará protegida!- añadió Dogra.
-No, Katherine me especificó que no debe quedarse aquí pues las cosas podrían ponerse feas- respondió Makino. –Los que vivimos en la villa no nos veremos muy perjudicados pero alguien podría ser capaz de acusar a Krystal con las autoridades.
-¡Los de la villa no serían capaz!- gritó Luffy.
-Luffy, nosotros no sabemos con quienes tratamos… yo también quiero que se quede pero es mas seguro que no se encuentre aquí- Makino volvió a llorar. –Además, ya está todo listo para la partida de Krystal…
-¡NO!- gritó con todas sus fuerzas el pecoso.
Krystal lo miró sorprendida y se le formó un nudo en la garganta. Lo único que pudo hacer por él fue regalarle una sonrisa forzada.
-Ace, por eso les pedí que salieran conmigo ayer…- le explicó tratando de no llorar. –Antier encontré a mi madre haciendo mis maletas. Quise contártelo pero no me atreví, te veías tan contento, jamás te había visto así…
-¡No puedes irte!- Ace negó con la cabeza mientras los demás lo veían sorprendidos, Luffy soltó las piernas de Krystal y se acercó a su hermano. -¡No ahora, no hoy…!
-¡Yo tampoco quiero irme…!- negó con la cabeza. -¡No quiero dejar a Luffy!- miró al mencionado. -¡Ni a ustedes!- miró a los bandidos y a Dadan. – ¡En especial a ti…!
Dogra ahora fue quien comenzó a llorar, odiaba ser a veces sentimental. Magra le pasó el mismo pañuelo que siempre cargaba pero él lo negó.
-¡No quiero irme de aquí, no cuando los necesito mas que antes!- Makino la rodeó con un brazo. -¡No quiero abandonar el lugar donde los conocí ni mucho menos donde conviví con Sabo!
-Señorita…- Magra comenzó a llorar.
Ace no dijo nada mas, la miró seriamente y suspiró.
-Deja de llorar…- le ordenó. –Deja de llorar, odio a las niñas lloronas.
-¡ACE!- todos a excepción de las mujeres lo regañaron.
Makino soltó a su prima y le limpió las lágrimas, tal vez Ace tenía razón. Al tener el rostro un poco seco, Krystal se acercó a los bandidos y se inclinó ante ellos.
-Gracias por cuidar de mí y aceptarme como una mas de ustedes…- los bandidos le agradecieron a ella y entre dos la levantaron.
Lentamente se acercó a Magra quien seguía llorando.
-Gracias por contarme la historia de tu viejo amor…- le sonrió.
-¡Gracias a usted, fue la única quien la escuchó completa!- el moreno se inclinó a abrazarla con fuerza.
-¡¿EN VERDAD LO HIZO?!- se preguntaron todos.
-Si, aquella vez que Ace y Luffy no se encontraban y Magra me cuidó, aprovechó para contármela…- les explicó.
Los ojos rojos de la niña y su sonrisa quebrada era la imagen que mas odiaba Ace, desde aquella vez que ella escapó de él y Sabo aun vivía. Con el corazón latiéndole lentamente, el pecoso observó como ella se acercaba a Dogra quien calmó su llanto al verla.
-Ni con un gracias podría agradecerte todo lo que hiciste por mí…- le dijo mientras se secaba las posibles lágrimas.
-No Krystal, no me agradezcas nada…- negó con la cabeza. –Nunca te hice favores, yo te realice acciones de corazón.
Ella asistió con la cabeza y después se inclinó un poco para después abrazarlo.
-¿Ya acabaste de despedirte?- preguntó Dadan.
-Aun no, falta usted- sonrió al voltearla a ver.
Rápidamente se dirigió a ella y se inclinó por unos segundos.
-Gracias…- solo dijo eso.
-¡¿Solo un gracias?!- se quejó la mujer.
-Gracias por todo, sin usted… no habría tenido la mejor parte de mi vida- Dadan miró hacia otro lado mientras evitaba no llorar pues ella no lloraba. –Cuide muy bien de Ace y Luffy, ya sabe que ellos son unos idiotas.
-Lo hare…- respondió con la voz quebrada.
-Y no llore…- bromeó mientras la pelirroja sonreía de medio lado. –Las mujeres fuertes y lindas no lloran.
Dadan sonrió ampliamente y le puso una mano en uno de sus hombros.
-Cuídate- Krystal asistió con la cabeza. –La familia Dadan siempre cuidara de ti y de Makino.
Todos los bandidos se quedaron boquiabiertos, Dadan no era así pero al parecer la niña había tocado su parte sentimental.
-Gracias, señorita Dadan- le abrazó el cuello y después se alejó de ella.
Makino tomó con fuerza la maleta de Krystal y le indicó que ya se retiraran.
-Bueno, es hora de irme…- les dijo a quienes conformaban la familia.
-¡¿Y nosotros que?!- le reclamó Luffy.
-Ustedes pueden venir con nosotras- respondió Makino.
Luffy y Ace asistieron con la cabeza. Krystal se despidió de los bandidos y Makino se fue con la maleta en mano, segundos después fue Luffy quien la ayudó.
El camino hacia el muelle de la villa fue bastante corto, nadie cruzó ni una sola palabra. Ace miraba a la nueva Krystal algo indecisa de su decisión sobre obedecer a su madre. El pecoso cargaba en una mano el ahora insignificante regalo que le daría esa noche. Ya dudaba si dárselo o no.
Una vez en el muelle, esforzaron su vista pues todo estaba completamente oscuro, solo el reflejo de la luna en el agua. Los niños observaron lo poco que se mostraba, un barco pesquero algo mediano. Quien lo navegaría era nada más y nadie menos que Diona quien al parecer ya se portaba mejor con Krystal.
-¿Ya esta lista?- preguntó con su mismo tono de siempre.
La niña se acercó a Diona para que la escuchara mejor.
-Aun no, solo falta despedirme de ellos- Krystal señaló a su prima y amigos.
-Que sea rápido, si zarpamos en estos momentos llegaremos a Paladia mas pronto- le recordó.
-¿Paladia?- preguntó Luffy.
Krystal se dio la media vuelta y miró al pequeño quien no se veía muy bien, tal vez el dolor de estomago que tenia hace rato.
-Es donde vive actualmente mi abuela materna a quien no la he visto desde hace años…- le explicó Krystal. –Me han dicho que es un lugar hermoso, espero que algún día vayan y me visiten- sonrió.
Luffy asistió con la cabeza y sonrió forzosamente. Krystal lo miró tiernamente.
-Prométeme que entrenaras duramente y serás el rey de los piratas- Luffy asistió sonriente. –Sé que no podré cumplir mi promesa sobre ser tu nakama pero cuando nos volvamos a ver y sea más fuerte, no dudare en unirme a tu tripulación.
Krystal después pasó con Ace quien este la miraba furioso, aun no podía creer lo que ocurría.
-Pecoso…- lo llamó.
-Tonta…- respondió.
Era ahora o nunca, rápidamente le extendió su puño dejándola sorprendida. Lentamente lo volteó y le mostró lo que ocultaba, una pulsera. Esta era de dos colores, líneas rojas y blancas.
-¿Una pulsera?- preguntó conmovida. -¿Acaso eres el hombre…?
-¡No hagas preguntas y tómala!- bajó la mirada y sintió como se sonrojaba.
-"Pero que tonta, claro que él no puede ser mi padrino"- sonrió divertida.
Al ver que ella no hizo nada, alzó la mirada para encontrarse con los ojos de Krystal. Ella solo soltó una risita inocente.
-Consérvala…- dijo mientras él se molestaba, dos años guardada para nada.
-¡Tonta! ¡¿Acaso no sabes cuanto tiempo tardé en buscarte un regalo de cumpleaños?!- se quejó.
-Pero Ace, tú no me haz regalado nada desde que nos conocemos.
-¡Esto te lo iba a regalar hace dos años!
-Pero que tierno- le sonrió. –A fin de cuentas concuerdo con Makino… Ace-kun es buen niño.
Krystal colocó sus manos en la nuca y desabrochó la cadena que siempre tenia puesta. Puso su guardapelo en la mano del chico junto con la pulsera y cerró con cariño su puño.
-Véndelo, sé que perdiste todo el dinero que juntaste con Sabo para cuando te fueras de aquí… esto es lo mínimo que puedo hacer por ti- Ace negó con la cabeza pero ella lo obligó a quedárselo. –A Sabo le hubiera encantado este gesto.
-Tonta…- le dijo mientras ella dejaba caer una lágrima.
-Gracias Ace, gracias por tu cariño- lo abrazó con fuerza y una vez abrasados… ella se acercó lentamente a su rostro.
-¿Lo va a besar?- le preguntó Luffy a Makino.
La peli verde solo sonrió mientras encogía los hombros. Ace comenzó a ponerse nervioso, le sudaban las manos y su corazón latía con fuerza. Cuando aceptó su destino, cerró sus ojos y alzó los labios.
Quienes los vieran de lejos jurarían que ambos dieron su primer beso pero la cosa fue muy diferente. Krystal besó la nariz de Ace y después se burló de él.
-Pecoso del mal- sonrió y se separó de él.
Rápidamente ella fue hacia Makino a abrazarla mientras Ace se quedaba congelado y Luffy se burlaba de él. Una que otra carcajada hizo que se escuchara los gases del niño.
-Makino… gracias- le dijo a su prima mientras la peli verde lloraba.
-Gracias a ti… Krystal-chan- respondió.
Antes de irse, Makino le susurró algo al oído a su prima y esta sonrió ampliamente. Al terminar, ella misma le ayudó con su maleta y a subirla al bote. Diona rápidamente soltó la soga y el barco comenzó a andar.
-¡Gracias a todos, los quiero!- se despidió Krystal. -¡Adiós!
Luffy sonrió ampliamente y comenzó a gritar mientras lloraba.
-¡Esto no es un adiós Krista! ¡Esto es un "Hasta luego"!- gritó mientras agitaba su mano en símbolo de despedida.
-¡Cuídate mucho, Krystal! ¡Te iré a visitar cuando sea famoso!- se le unió Ace. Antes de que le gritara lo que sentía por ella, Makino lo interrumpió.
-¡No olvides escribirme!- gritó por ultimo Makino.
-¡HASTA PRONTO, KRYSTAL!- se escuchó a una multitud gritar y la niña asustada buscó por todos lados de donde había provenido.
Al mirar hacia arriba obtuvo su respuesta, en el mismo lugar donde observaba el mar, conversó con Sabo, se despidió de Naguri y conoció a sus amigos… estaba toda la familia Dadan con la líder en el centro. Estos alumbraban su camino con antorchas.
-¡Hasta pronto!- se despidió ella con algunas lágrimas.
Cuando las figuras y la luz de las antorchas comenzaron a perderse, Krystal se dio por vencida y ahora se dio la media vuelta para mirar el mar.
-Llegaremos a Paladia mas pronto de lo que pensé- le comentó Diona. –Sabía que aprender a navegar traería sus frutos.
Krystal sonrió y miró hacia arriba para observar las hermosas estrellas y la luna llena.
-Primero tú y ahora yo…- se sonrojó levemente mientras sonreía y se colocaba de nuevo su sombrero. –Gracias, Sabo.
La imagen del rostro de un sonriente Sabo apareció en la mente de la niña y fue lo que la ayudó a seguir adelante en su viaje.
Continuara…
¿Alguien lloró? Bah, por que yo no. Bueno si al principio porque estaba escuchando "Unity" de Shinedown. Deberían escucharla, esta genial. Gracias por su paciencia. Deseo corregir algunas cosas de la historia para poder proseguir con comodidad. Si veo que subió lo bastante en reviews y visitas pues actualizare pronto y dejare para después la corrección. ¡Dejen su humilde opinión en su review de hoy! Los quiero mucho.
-Los ama, Luna-
