¡Hola mis amores! Sé que dije que iba a actualizar en cuanto terminara de reditar la historia (Verán que el capitulo 1 está completamente cambiado, decidí eliminar lo de la madre y su hija, se nota un cambió mas profundo en la actitud Krystal –De tímida a como es ahora- la verdad ese era el cambio que mas me importaba pues vi que tenia una actitud… bueno, mejor ni decirlo. y por supuesto… la ortografía del mal). Como verán, aun me falta reditar desde el capitulo en adelante pero para aquellos que siguen la historia, decidí actualizar. No se preocupen, no tendrán que releer todo pues son cambios poco insignificantes…
Los agradecimientos estarán al final pues no pensé que fueran mas de lo normal ¡Gracias! ;D
¿Alguien ya se muere de ganas de ver a los chicos mayores? Bueno lamento decepcionarlos ya que solo verán a Ace ya que este es el primer capitulo que Krystal ni Luffy no saldrán (¿Y ese milagro?) pero eso no importa mientras cierto hombre musculoso se pase por aquí… ñ.ñ
¡Comenzamos!
SIETE AÑOS Y SEIS MESES DESPUES…
Volviendo hacia atrás, exactamente en aquellos momentos en el que Thatch aun se encontraba entre sus nakamas, una gran cena se estaba realizando en el Moby Dick.
¿El motivo? Simple, el pirata había regresado a la tripulación de su capitán junto con su camarada, Ace. Después de que ambos y sus respectivos grupos tuvieran una ardura pelea contra un grupo pirata rival, estos beneficiaron el Moby Dick con una gran cantidad de dinero robado.
Tras contar el valor del tesoro, Thatch encontró algo sumamente importante que cambiaria tanto su vida como la de su camarada Ace, aquel objeto era una fruta del diablo. El pecoso no quiso insistir cuando el castaño le comentó que no la consumiría pues no ese no era su deseo por ahora. Aunque desconocía la identidad de aquel tesoro, en verdad el pelinegro quería que el castaño obtuviera los poderes de aquella, se los merecía.
Harto ante la situación, Ace se despidió de sus nakamas y les informó que se iría a descansar. Antes de cerrar la puerta el pecoso resaltó el "NO ME MOLESTEN". Sus nakamas rieron ante esa orden mientras que su capitán, Shirohige o mejor conocido como Edward Newgate; miró algo extrañado a su hijo, tal vez estaba muy cansado. Después de pensarlo un poco, al capitán le llegó el recuerdo de haber escuchado por ahí que lo vieron al joven caminar a altas horas de la noche en el exterior. También habían jurado verlo jugar con cierto objeto mientras sonreía.
Regresando a la actualidad, toda la tripulación de barba blanca se encontraba celebrando ya sea bebiendo, comiendo o bailando ridículamente con la música que otros les proporcionaban. Cada quien se encontraba con su respectivo grupo o algunos preferían disfrutar de la cena con quien se le pusiera en frente. Al fin y al cabo, todos eran hermanos.
Shirohige no se había movido de su lugar el resto del día, seguía sentado en su silla y con los aparatos médicos que como los días sus nobles enfermeras le hacían el favor de conectárselas.
Un poco alejado del capitán, se encontraba un gran círculo de personas quienes rodeaban a Thatch mientras este bebía de un tarro.
-¡Venga comandante, cuéntenos como es que Ace le salvó el trasero!- preguntó un pirata que pertenecía en la división de este.
-Ya les dije que no es para tanto- respondió divertido mientras sujetaba un tarro. –Ambos fuimos tras el capitán, este se encerró en su camarote y…- miró las caras de quienes lo escuchaban, parecían emocionados. Thatch soltó una risita y suspiró satisfecho. –Bueno, ustedes saben lo que pasó.
Los piratas comenzaron a celebrar, no había sentido para hacerlo pero el alcohol en sus venas les pedía a gritos que lo hicieran.
-¡El comandante Ace cada vez me impresiona mas!- añadió Teach mientras hablaba con la boca llena. No había necesidad de preguntarle que comía pues era lo mismo de siempre, pay de cerezas.
-¡Sorprendentemente, a mi también!- levantó su mano Marco mientras que con la otra sostenía su tarro. –Aun recuerdo cuando llegó aquí…- le dio un trago a su bebida.
Thatch se echó a reír dejando a muchos confundidos, Marco solo lo miró como si estuviera esperando que compartiera algo.
-¡Pobre muchacho!- gritó entre risas. -¡Aun recuerdo la broma que le hicimos en el baño el día que se hizo comandante! ¡Jamás lo he vuelto ver tan asustado!
Marco comenzó a reírse también, al igual que hace unos segundos atrás, los piratas seguían sin entender.
-¿De que demonios están hablando?- preguntó uno de por ahí.
Marco se limpió una lágrima y negó con la cabeza.
-Por el momento no podremos compartirles esa información, solo los comandantes lo sabemos…- les explicó Thatch.
Muchos piratas quisieron pasarse de listos y una que otra mirada entre ellos quisieron escapar de ahí para preguntarles a sus respectivos comandantes. Los que pertenecían a las divisiones de Thatch, Marco y obviamente a la de Ace, se quedaron quietos deseando saber que había ocurrido ese día.
-¡Quédense en donde están, ni ellos les dirán!- gritó Marco cambiando de humor, tal vez era culpa de alcohol. -¡Lo han jurado por nuestro capitán!
Muchos se quejaron y volvieron a sus respectivos lugares. Para aliviar un poco el ambiente, Thatch decidió cambiar de tema.
-Me pregunto cuando despertara Ace... esta sombrando mucha comida- miró hacia la puerta que lo conducía a su habitación junto con la de otros comandantes.
-Podríamos irlo a despertar…- levantó una mano un pirata que al parecer era de la división de Ace.
-¡Si, podríamos lanzarle un balde con agua!- añadió otro.
-¡Ni se atrevan, cabrones!- la voz de Marco asustó a estos e hizo que Thatch volteara a verlo. – ¡Si despiertan a Ace, los matara!
-Aun recuerdo como les fue a los que trataron de despertarlo…- comentó Teach.
-Si, padre los obligó a pedirles disculpas mientras él ignoraba las quemaduras que les hizo Ace- comentó Thatch. -Dicen que él estaba hablando dormido aquella vez… como siempre.
-Dime algo que no sea nuevo- respondió Marco.
-¿De que habla, comandante?- preguntó un pirata clavo.
-Digamos que Ace solo habla dormido cuando sueña con cierta persona- respondió Marco para después reírse con ganas.
-¿Cierta persona?- preguntó otro. –Espero que no estén hablando de padre.
-¡Claro que no!- corrigió divertido Marco y después volteó a ver a quienes lo rodeaban. – ¡Levanten la mano quienes han escuchado hablar a Ace dormido!
La mayoría de los piratas incluyendo a los comandantes y Teach levantaron la mano. Los que no la levantaron eran escasos, nada grave en el asunto.
-Parece que soy uno de los pocos que no está enterado de eso…- añadió el calvo.
-Podríamos sacarle esto provecho…- sonrió Thatch. - ¡Venga venga! ¡Quien lo imite mejor le diré la broma que le hicimos a Ace!
Algunos piratas se mostraron interesados mientras que la mayoría no tanto, ¿Solo les contaría un chisme?
-Y convenceré a padre que les presente a sus hermosas enfermeras…- añadió el castaño subiendo y bajando las cejas.
Con ese ultimo comentario, todos los piratas que se encontraban por ahí y los que escucharon gritaron emocionados. Rápidamente Thatch les ordenó que hicieran una fila mientras que Marco le ofrecía a Shirohige observar el espectáculo que se iba a hacer. Claro, le explicó la situación primero.
Una enorme fila se creó, el comandante de la cuarta división no se podía creer que el chisme del juego se expandió por todo el barco pues muy pocos e incluyendo los comandantes, se quedaron como espectadores a un lado del capitán y Marco. Los que tocaban instrumentos dejaron de tocar su armoniosa melodía para después sustituirla por una graciosa.
-¡Muy bien! ¡Que pase el primero!- ordenó Thatch mientras Shirohige comenzaba a aplaudir levemente pues a causa de su poder podría causarle algún daño al barco o hijo.
El primer pirata pasó, se trataba uno de los que Marco tenia bajó su autoridad. Un hombre fortachón y bien bronceado simuló con sus manos una almohada y se acorrucó su cabeza en estas mientras cerraba sus ojos.
-¡No… No!- gritó mientras movía su cabeza violentamente.
-¡Malísimo!- opinó Marco. Un músico golpeo en tono de burla algunos platos para indicarle lo malo que estuvo su acto.
-¡Siguiente!- gritó Thatch mientras el primer pirata se retiraba mientras maldecía.
Llegó el siguiente pirata y comenzó con su actuación.
-¡Ese viejo de mierda…!- gritó con sus ojos cerrados mientras simulaba abrazar su almohada.
Shirohige lo miró sorprendido por aquel "Viejo de mierda" pero después actuó como si no le hubiese incomodado la situación.
-Denegado- dijo Thatch mientras mostraba su pulgar hacia abajo y el músico bromista volvía a hacer de las suyas. -¡Siguiente!
El siguiente pasó un tanto nervioso, realizó la misma posición que el anterior pirata y comenzó a roncar.
-Comida…- comenzó a susurrar. –Viejo…- volteó su cabeza. – Oh, Marco…
Shirohige y los demás comandantes a excepción del mencionado comenzaron a reír con ganas, mientras que los piratas se daban a entender que tal vez eso decía dormido aquel comandante.
-¡Muy bueno!- elogió Thatch mientras se daba palmadas a una pierna por las carcajadas que daba y una vez calmado, lo miró seriamente. –Pero no es lo que nosotros mencionamos… ¡Siguiente!
Numerosos piratas pasaron uno por uno repitiendo las líneas que decían sus amigos o algunas aun más locas. El capitán disfrutó mucho el espectáculo pero al parecer los demás ya se estaban aburriendo y Ace no aparecía.
Cuando Marco llegó a su límite, este se dirigió a la aun larga fila que restaba por pasar.
-¡Muy bien cabrones, ninguno ha escuchado lo suficientemente a Ace para imitarlo bien!- se quejó mientras Thatch asistía con la cabeza.
-Tal vez yo pueda imitarlo a la perfección…- habló uno de los comandantes de barba blanca, se trataba de Haruta. Líder de la Decima segunda división de la tripulación.
El joven castaño se puso en el centro del lugar y se aclaró la garganta.
-Antes que nada, la apuesta termina aquí pues estoy seguro de acertar- comentó con una sonrisa.
-Pues demuéstranos…- lo desafió Thatch.
Los músicos del barco realizaron un sonido para el suspenso gracias a los objetos que utilizaban como tambores. Haruta volvió a aclararse la garganta, simuló que estaba abrazando una almohada y abrió su boca como si estuviera dormido. Lo que hizo que todos comenzaran a reír fue que dejó caer su propia baba para más realismo. Cerró sus ojos y comenzó.
-Oh Krystal…- susurró mientras sobreactuaba. –No…no… tonta- al escucharlo, Marco y Thatch se echaron a reír. Hasta el mismo Shirohige comenzó a reírse, ya nadie le creía que en realidad le diera gracia el acto pues se la pasó riendo casi toda la noche, hasta por la actuación menos graciosa.
-¡Eso es lo que dice!- aclaró el castaño entre carcajadas. Los músicos celebraron contentos.
Los piratas quienes intentaron llevarse el premió se miraron molestos.
-¡¿Y quien carajos es esa Krystal?!- preguntó uno interrumpiendo la diversión de algunos.
-¡Si! ¡¿Quién es esa?!- preguntó otro.
-Pues al parecer es la chica con quien tiene sueños hu…- trató de descifrar el primero que pasó a actuar pero fue detenido por el primero que preguntó por Krystal.
-¡No puede ser! ¡El comandante teniendo sueños pervertidos con una tal Krystal!
-¿Y quien es esa afortunada?- preguntó Shirohige dejando confundidos a los demás. Gracias alcohol…
-Bueno, creo que se trata de una vieja amiga de él…- le explicó Marco. –O amante…- comenzó a dudar de lo que decía.
-Con quien tiene sueños pervertidos…- añadió Thatch haciendo reír a los demás.
Todos los tripulantes, a excepción de las enfermeras quienes no comprendían nada, reían gustosos pues hace tiempo que no se divertían juntos de esa manera.
-¿De que tanto se ríen?- preguntó alguien detrás de Haruta.
-¡¿Qué acaso no pusiste atención?! ¡Estábamos viendo quien imitaba mejor a Ace!- respondió entre carcajadas.
-Pero que divertido…- respondió sarcásticamente.
Haruta al ver su error, dejó de reírse y miró hacia atrás. Su rostro se tornó pálido y olvidó cuanto alcohol había bebido pues sintió como el efecto de la bebida desapareció.
-A… ¡Ace!- gritó asustado.
Al escucharlo, todos dejaron de reír excepto el capitán. Las enfermeras ya se estaban preocupando pues al parecer había bebido mas de lo permitido. Los músicos se detuvieron y uno de ellos saludó torpemente al pecoso, andaba en las mismas que su capitán.
-¡Ace!- lo llamó emocionado Thatch quien fue hacia él. Una vez a su lado, este le abrazó el cuello. -¡Que bueno que despertaste, ya nos estábamos preocupando!
El pecoso miró algo molesto al castaño e hizo que su temperatura corporal aumentara para que así Thatch lo dejara libre.
-¡Venga Ace, no seas niña!- comentó mientras reía. -¡Solo nos estamos divirtiendo!
El chico no dijo nada, localizó su sombrero naranja que colgaba tras de su espalda y se lo colocó con dureza.
-¿Y quien fue el que mejor me imitó?- preguntó sin soltar su sombrero.
-¡HARUTA!- todos los piratas delataron al joven.
Ace miró molestó al chico quien no se mostró asustado, sabia que Ace nos seria capaz de hacerle algo. El pecoso apretó con fuerza un puño e hizo que pequeñas llamas salieran de el… Haruta comenzó a asustarse. Lentamente el joven levantó la mirada para ver a un muy asustado imitador.
-¿Y como es que duermo? ¡¿Es verdad que ronco?!- preguntó divertido.
Haruta suspiró aliviado, pensó por un instante que Ace lo mataría.
-Bueno la verdad…- comenzó a reír el joven dejando a un Ace sin respuesta.
-¡Venga Ace, únete a la fiesta!- llegó Marco sorpresivamente mientras le entregaba un tarro lleno.
El pecoso sin dudarlo un segundo, le dio un gran trago a su tarro y al acabárselo suspiró satisfecho. Tal vez podía olvidar la actuación de Haruta por unos minutos.
-¡Oiga comandante! ¡Cuéntenos…!- uno de sus hombres le robó su atención. El pecoso lo miró sorprendido mientras aun sostenía su tarro con ambas manos. -¡¿Quién es la señorita Krystal?!
Ace abrió sus ojos de golpe y dejó caer su tarro vacío. Marco miró extrañado al pecoso, Thatch negó rápidamente con la cabeza mientras hacia señales mudas para que callaran a ese pirata, Shirohige miró curioso a su hijo pues él también se preguntaba lo mismo y los demás, bueno… ¿que más podían hacer? Solo guardaron silencio un segundo después de escuchar como el tarro tocaba el suelo.
-Perdona mi ignorancia…- respondió Ace aun sorprendido. -¿Qué haz dicho? Creo que no te he escuchado muy bien…
Rápidamente Thatch llegó al rescate y le tapó la boca a aquel que había metido la pata. Mientras pensaba en una buena escusa, solo soltó una risita nerviosa.
-Perdónalo, ha bebido mucho por hoy…- respondió el castaño riendo. –No ha dejado de preguntar por una chica…
Ace hizo una mueca inconforme y decidió sacarse de dudas.
-De eso me di cuenta pero no escuche muy bien el nombre de la señorita…
-¡Kris…!- el castaño giró sus ojos pensando como reparar el ahora "daño". -¡Tina! ¡Él ha preguntado por Kristina!
-¡Pero yo creí que hablaban de una tal Kris…!- iba a responder otro pero fue callado por Marco.
-Si, esa Kristina es todo un misterio en este lugar…- completó el rubio.
-¿Kristina?- preguntó Ace y después se aferró su sombrero algo confundido. –Lamento no saber nada sobre esa señorita…- volteó a ver a su hombre quien aun era callado por Thatch. –Pero cuando sepa quien es y donde encontrarla, ¡Te lo hare saber!
Que buen hombre era Ace, siempre sonriéndoles a sus hombres. Pero ese no era el caso esa noche, por alguna razón Thatch y el mismo Marco no querían que se mencionara ese nombre parecido a "Kristina".
-¡¿Por qué tan callados?!- gritó Ace mirando a su alrededor. -¡¿Qué acaso esta no es una fiesta?!
Los piratas se vieron entre ellos confundidos, que noche. Primero el concurso para imitarlo, después un Ace malhumorado aparece, se nombra a la causante de sus sueños "pervertidos" pero se oculta la verdad y ahora… ¡Quería que siguieran con la fiesta! Que más daba, si había alcohol y comida… ¿Por qué no?
Todos al escucharlo volvieron a sus actividades, la música volvió a escucharse a todo esplendor, tarros chocando contra otros, la risa de Shirohige que no paraba. Una enfermera quejándose sobre el estado de su capitán.
-Por cierto, ¿Dónde está la comida?- preguntó Ace mientras ponía una mano a la altura de su estomago. –Muero de hambre…
Thatch quien ya había dejado libre a su prisionero al igual que Marco, miró al rubio con cierta cara divertida y después volteó a ver a Ace para responderle.
-Me alegra que preguntes, esta sombrando mucha comida…- puso su brazo en la nuca del chico tirándole hacia atrás su sombrero naranja y se lo llevó de ahí mientras parecía contarle lo preocupado que estaba por él.
Marco vio como se alejaban ese par y no pudo evitar sonreír, en verdad ambos se llevaban bien. Las horas pasaron y uno por uno fue cayendo rendido, Shirohige desde un principio ya se encontraba dormido y una vez mas… gracias, alcohol. Los músicos dejaron de tocar para convivir con sus nakamas, después tocarían.
Los pocos "despiertos" pero borrachos, se reunieron y comenzaron a contar historias y en especial leyendas. Por culpa de su narcolepsia, Ace no pudo escuchar la mayoría de los relatos pero no le importó del todo pues no sonaban muy interesantes. Thatch en verdad se veía emocionado por cada relato que contaban y Marco… bueno, primero ayudó a las enfermeras a llevarse al capitán a su habitación y después se les unió pero llevaba cabeceando desde hace rato.
El alcohol en sus venas hizo que el pecoso no comprendiera mucho las palabras de sus compañeros pero tras darle otro mordisco al pedazo de carne que sostenía, su mente se vio un poco mas despejada. Se sorprendió un poco al ver a Teach en el grupo de enfrente mirándolos de una manera un tanto extraña, tal vez estaba en las mismas que él y en unos minutos caería cansado.
Mientras tanto, el último narrador de la noche comenzó con su relato poniéndose enfrente de sus nakamas mientras tomaba asiento en un barril. Ace lo miró de una forma curiosa, parecía que estaba hablando sobre una leyenda urbana sobre… bah, no le entendía, su cabeza daba vueltas.
-Este hombre era tan temido por culpa de su fruta del diablo…- el narrador de la historia quizo crear una atmosfera dramática pero los que aun se mantenían en pie ya fueran borrachos o no, no actuaron de la manera que él esperaba. –Cuentan por ahí que destruyó un pueblo enteró con solo parpadear sus ojos…
-¡Por favor, no exageres!- interrumpió uno que estaba cerca de él. -¡¿Cómo demonios un hombre destruiría un pueblo tan rápido?!
-¡Entiende que la fruta que consumió lo volvió un hombre poderoso! ¡Dicen que ni la misma marina pudo con él!
-¡No te creo!- añadió otro.
-¡Deben creerme! ¡Hasta dicen que Shiki, el león dorado tuvo problemas con él!
-¡¿Cuál es el nombre de esa fruta?!- preguntó rápidamente Teach robándose la atención de todos, excepto la de Ace. El pecoso estaba comiendo tranquilamente. El moreno que acababa de preguntar se veía demasiado angustiado.
-No sé su nombre…- el narrador encogió sus hombros. –Solo sé que es sumamente poderosa, su portador murió hace unos años y que la fruta esta perdida.
-"Pero que interesante, una fruta sumamente poderosa y perdida"- pensó Ace sin tomarle mucha importancia.
-¡¿Y que poder tenia?!- volvió a preguntar.
El pirata que narraba la historia lo miró de una forma extraña y suspiró.
-Tampoco lo sé, es una vieja leyenda- respondió rápidamente mientras a Teach no le agradaba del todo esa respuesta. –Tal vez un cuento para asustar piratas…
-¡¿CÓMO CARAJOS NO SABES?! ¡SI NO SABES NADA, DEJA DE CONTAR HISTORIAS DE LAS QUE NO SABES Y VUELVE A SER EL MISMO IMBECIL DE SIEMPRE!
Teach gruñó molesto, los que lo rodeaban deseaban que su actitud fuera por culpa del alcohol. Al notar eso, Ace olvidó su comida y su borrachera, odiaba que los hombres bajo a su cargo se portaran de la peor manera.
-¡TEACH!- lo llamó molestó Ace.
El moreno cuando vio al pecoso enfadarse, sacudió su cabeza violentamente y después suspiró.
-Lo lamento, debe ser la borrachera…- se excusó mientras veía a su comandante. –Creo que es mejor que me retire, lo lamento.
Teach prácticamente se retiró de ahí corriendo mientras se tocaba la frente y dejaba a todos un tanto confundidos, Ace lo siguió con la mirada mientras cruzaba sus brazos y gruñía.
Puño de fuego trató de analizar la extraña reacción del moreno, Teach insultó a uno de sus nakamas sin razón alguna. Él jamás había actuado así además de ser un digno compañero y lo que lo molestaba aun mas es que ese hombre estaba bajo su mandato.
Poco a poco los piratas restantes que decidieron quedarse a beber, fueron despejando el lugar. Una vez libre, los comandantes también optaron por irse, excepto Ace, Marco y Thatch. Estos dos últimos se quedaron ya que estaban preocupados por su nakama quien estaba mirando fijamente el inmenso mar que reflejaba una hermosa luna llena que constantemente era oculta con las nubes, tal vez llovería dentro de unas horas. Tras un intercambio de susurros, decidieron sacarse de dudas.
-Muy bien Ace, ¿Qué te ocurre?- preguntó Thatch mientras se acercaba a él y le daba un golpe en su desnuda espalda. –No creo que te hayas puesto así por Teach.
El pecoso fingió no haberlo escuchado y siguió como si nada.
-Te conocemos, algo te ocurre desde hace días porque nos han comentado que te levantas s muy altas horas de la noche a mirar el cielo…- añadió Marco quien se acercó y se recargo en el barco al igual que sus compañeros. –Y creo que a eso se debe tu mal genio…
El pecoso volteó a verlo furioso, ¿Acaso estaba insinuando que era un amargado?
-Tranquilo, mi buen amigo Marco se refiere que has tenido situaciones en las que tu comportamiento no es el adecuado… antes solías tomar las bromas a la ligera y no te enojabas al principio.
Al escuchar eso, Ace soltó un suspiró y miró hacia enfrente.
-¿En verdad quieren saber porque he dormido tan tarde?- preguntó sin interés alguno.
-Pues si estas dispuesto a contarnos el porqué, la respuesta es "Si"- respondió Marco.
-No es nada importante…- respondió nuevamente seco.
Marco se enderezó un poco para voltear a ver a Thatch quien encogió sus hombros confundido. Nuevamente recargado, decidió animar un poco las cosas.
-Existen bastantes cosas que nos quitan el sueño, por ejemplo conmigo: saber que lucharemos en cierto día y hora no me deja dormir- Marco miró a Ace tratando de averiguar si obtendría una respuesta. -¿Ese es tu caso? ¿Estas pensando mucho en algo que viene y no sabemos?
Ace negó con la cabeza, no era ese el caso.
-También existe la posibilidad de que sea arrebatado el sueño porque hiciste algo incorrecto y que tal vez hará enojar a padre- comentó Thatch pero nuevamente Ace negó con la cabeza.
-Pues solo falta decir que es por una señorita…- bromeó Marco mientras golpeaba con su codo al pecoso que estaba a su derecha y soltaba una risita.
Ace se sobó su brazo golpeado y miró hacia abajo. Esperen un segundo, no negó la cabeza.
-¡¿LO ES?!- preguntaron sorprendidos mientras Ace sentía sonrojarse.
-¡Claro que no!- respondió dándoles la cara. –Solo es que… estoy preocupado.
-¿Preocupado?- preguntó Thatch. -¿Quieres hablar sobre ello?
Ace tronó su lengua y después suspiró.
-Tal vez si no lo digo, no pueda volver a dormir en paz…- respondió.
Marco lo miró curioso y después sonrió.
-Entonces, ¿Quién es la afortunada?- lo volvió a golpear pero el pecoso reaccionó con una sonrisa. –Espero que no se trate de una enfermera o una pirata enemiga porque estarás en problemas…
-¡Oye! ¡Yo no dije que se trataba de una mujer!- al ver que ni Marco ni Thatch se tragarían eso, decidió aceptarlo de una vez. No había vuelta atrás. -No es que sea una afortunada, es el recuerdo de alguien que no me deja en paz…- comentó sonriendo.
Thatch silbó mientras veía la sonrisa de Ace, su curiosidad aumentó después de ese comentario.
-¿Y es una linda mujer?- preguntó pero Ace realizó una mueca.
-No lo sé, hace años que no la veo- se recargó en una mano. –Solo sé que es mayor de edad…
Marco decidió dar la siguiente pregunta.
-¿Es mayor o menor que tú?- preguntó mientras Ace lo miraba sin moverse de lugar. –Recordando que el primer amor de los hombres es alguien mayor que él…
El pecoso soltó una risita y contestó la pregunta.
-Bueno, me llegó a gustar alguien mayor que yo en el pasado. Su nombre es Makino- suspiró.
-¿Y donde dejaste a la señorita Krystal? ¿La has cambiado por Makino?- bromeó Thatch mientras Marco se daba un manotazo en la frente, habían jurado no mencionar a la "Señorita sueños pervertidos" frente a Ace pues podría incomodarlo o peor aun, hacerlo enojar.
-¡Entonces si mencionaron a Krystal!- gritó molesto. -¡¿Cómo es que saben de ella?!
Thatch se dio cuenta de su error y después se tapó la boca. Marco negó con la cabeza mientras cruzaba sus brazos.
-Llevas varias noches mencionándola, todos creen a excepción de mí que tienes sueños húmedos con ella- le explicó Marco sin pudor alguno.
-¡¿Qué?!- gritó sonrojado el pecoso. -¡¿Acaso están locos?!
-Bueno bueno, ¿Qué querías?- lo interrumpió Thatch. –Apuesto que tú pensarías lo mismo al escuchar a un nakama gimiendo el nombre de una mujer…- Ace gruñó molesto. -¿Y se puede saber quien es ella?
-Ya ya, ustedes ganan…- respondió rápidamente mientras bajaba la cabeza. –Es la chica de la que me refiero, su nombre es Krystal Newlove y fue la segunda persona que me gustó.
-Pero que tierno…- bromeó Marco con una sonrisa. -¿Y que pasa con ella? Dices que no la has visto hace tiempo.
El joven tardó un poco en responder y después suspiró.
-La he estado soñando últimamente, sueño que me regala manzanas…
Sus compañeros se miraron entre si y comenzaron a reírse.
-¡¿Manzanas?! ¡Pero que situación tan mas preocupante!- comentó el castaño.
-¡¿Qué acaso no tiene algo mas que darte?! ¡Mejor que te regale verduras!- añadió el rubio.
-¡Cállense, par de idiotas! ¡Esto es serio!- se quejó Ace.
-No no, ya sé…- interfirió Thatch. – ¡Mejor dile que te de una playera, odiara ver como muchas mujeres se te insinúan!
-¡O mejor aun, dile que nos traiga mas sake y comida porque ya se están agotando!
Thatch y Marco rieron gustosos mientras Ace sentía su cuerpo arder.
-¡Dejen dormir, idiotas!- se escuchó la voz de otro pirata.
Marco calló a Thatch mientras seguían riendo, si el alcohol no se les había subido antes, ahora estaban pagando las consecuencias.
-EL PUNTO ES…- comenzó hablar Ace golpeado. –Que no la había pensado durante algún tiempo y ahora no me deja dormir en paz.
Marcó rodeó con su brazo el cuello de Ace mientras lo acercaba violentamente a él.
-Oh vamos, ¿Por qué no la piensas buscar y comentarle sobre el sake y la comida?- Ace se sonrojó bastante.
-Y la traes aquí a presentárnosla- añadió Thatch.
Ace negó con la cabeza y se liberó del agarre de Marco incendiándole un poco el brazo. El rubio empujó al pecoso mientras se apagaba las llamas y rápidamente otras pero de color azul aparecieron y curaron su quemadura.
-Vale, ya te he dicho que avises pues no estoy acostumbrado a que me quemes…- miró molestó a un sonriente Ace.
-Lo lamento, es divertido hacerlo- se rascó su nuca.
Marco rápidamente le reprochó lo ocurrido a Ace mientras este reía gustosamente pero después de que el rubio lo llamara "chispita del demonio", el pecoso no se quedó callado y también comenzó a decirle "cabeza de palmera". Thatch observó la escena sonriente mientras cruzaba sus brazos. Con cierta lentitud, se puso en medio de sus amigos y los separó lentamente.
-Venga ya, cálmense los dos- Marco trató de liberarse al igual que Ace pero al ver lo que planeaban hacer, Thatch sacó sus dos espadas y amenazó a cada uno poniéndole una de sus armas en el cuello de los hombres. –Si tratan de hacer algo, los mató.
-Yo soy usuario tipo Logia…- le informó Ace.
-Y yo Zoan pero mis poderes me recuperan…- añadió Marco.
-Si pero tengo trucos bajo la manga y si no te callan, mañana en la mañana recogerán dos cuerpos- bromeó el castaño.
-Si lo haces, padre te matará- levantó su pulgar el rubio.
-¿Y…? No me quitara el gustó que tendré por haberlos callado.
-Maldito alcohol…- susurró Ace. –Venga Thatch, ya baja eso…- sujetó una espada son sus dedos y lo obligó a bajarla.
Marco siguió sus pasos y una vez rendido, Thatch guardó sus espadas. Ace volvió a recargarse en el barco y miró sonriente el mar. Ahora la luna fue oculta por una nube.
-Saben, hay algo que debo comentarles…- sus compañeros lo miraron extrañados. –Ustedes serán los únicos que sabrán esto, pero… he estado planeando pedirle permiso a padre para que me deje ir a buscarla. Claro, solo por unos días para entregarle algo…
-¿Entregarle algo?- preguntó Marco.
Ace rápidamente sacó de uno de sus bolsillos un guardapelo, aun conservaba ese objeto.
-Cuando llegué aquí, lo guardé pues no quería sentimentalismos y es por eso que había olvidado donde lo había dejado. Pero un día lo volví a encontrar en una caja y comencé a soñar con ella pero me curiosidad por verla es grande, la sueño con su imagen de la niñez.
-Pedófilo…- susurró Thatch a Marco.
Rápidamente Ace se lo lanzó a Marco para que observara con detalle el objeto, el rubio después se lo pasó a Thatch para que lo viera. Había algo que no le gustaba el castaño así que comenzó a hablar.
-Ace, no es que sea aguafiestas pero… te recomiendo que no te hagas ilusiones- Marco lo miró sorprendido.
-¡Oi, Thatch! ¡No lo desanimes!- lo regañó.
-Aun no término…- respondió volteándolo a ver y después a Ace a quien se le acercó. –Pero si tienes tantas ganas de verla, hazlo. La vida de un pirata es incierta, tal vez mañana moriremos o no pero en mi caso, no podre hacerlo en paz si no alenté a una persona que apreció para que busque su felicidad…- le entregó el guardapelo y recargo su espalda en el barco. –Las mujeres son como el alcohol, una vez dentro de tu vida… a veces serán difíciles de dejar.
-Gracias- sonrió. –Aunque yo no estoy enamorado de nadie… yo solo la apreció a la distancia como una hermana menor. También ya me he hecho la idea que mis deberes como comandante no me permitirán verla, tal vez dentro de mucho la veré o antes de que alguien me mate.
-¿Eso que importa?- interrumpió Marco. –Que eso no sea obstáculo para cumplir tu sueño de verla. Ace, yo si fuera tú lo haría pero como no tengo a nadie fuera de este barco, nunca he pensado en buscar a alguien. Pero tú si puedes, verla para charlar sobre sus vidas no te hará daño y como dijo Thatch, si llegásemos a morir el día de mañana, tú ya habrás hablado con ella.
La luna poco a poco se liberó de aquella nube y su hermosa luz iluminó el rostro de Ace. Estaba aun más sonriente.
-Tienes razón, me propondré a buscarla algún día. Por el momento solo me dedicare a dar lo mejor de mi y no morir antes de verla a ella y a mi hermano pequeño.
-¿Hermano pequeño?- preguntó Thatch pero al parecer nadie lo escuchó.
-Así se habla- lo abrazó Marco. –Y ahora si me permiten, tengo que irme a dormir… mañana tendré que llevar a mi división por algunos pendientes que me encargó padre, ¡Hasta mañana!
El rubio se despidió mientras era despedido por los últimos dos tripulantes en pie. Una vez solos, Thatch continuó con su plática.
-Ace, solo una cosa mas…- el pecoso dejó de despedir a Marco y volteó a verlo. –Solo quiero que me prometas algo…
-Adelante.
-Si yo llegase a morir primero que tú, quiero que me prometas que encontraras a Krystal y le darás un saludo de mi parte.
Ace solo se sonrojó y se rascó la nuca.
-¿No crees que estas exagerando?- preguntó avergonzado.
-Increíblemente no, dicen que el ser humano puede pronosticar su muerte y últimamente tengo esa sensación.
Ace lo miró desaprobatoriamente, ¿Hasta cuando se le bajaría el alcohol a Thatch?
-Lo prometo…- respondió forzosamente. –Pero quiero que te mantengas alerta.
Thatch soltó una risa y después levantó una mano mientras ponía otra a la altura de su corazón.
-Lo juro- sonrió.
-En cuanto a Krystal, creo que la volveré a ver cuando esté casada y con hijos así que no prometo nada.
-¿Y quien dice eso? Tal vez cuando la veas siga siendo soltera y con buen cuerpo…
-¡Hey!- el cuerpo de Ace se encendió en llamas.
-¡Oi, Ace! ¡Apaga esa llama de la pación!- bromeó nuevamente. –Estaremos en problemas si quemas el Moby Dick.
El pecoso se tranquilizó y obedeció a su nakama.
-Y dime Ace, ¿Cómo se conocieron?- preguntó curioso Thatch. –Quiero saber todo sobre ella.
El chico se sonrojó nuevamente y no rechazó la pregunta.
-Bueno, cuando tenia ocho años conocí a un chico llamado Sabo…- comenzó a relatar desde un principio para que su compañero comprendiera todo. Los minutos pasaron y el castaño se veía aun mas sorprendido por el relato de las travesuras que hicieron Ace y sus hermanos, cuando conoció a Krystal, como la trataba y por la emoción no se saltó ningún detalle como cuando vio desnuda a la chica, cuando le vio su ropa interior, su casi beso y las numerosas despedidas que tuvieron.
Cuando por fin terminó, se veía en el rostro del pecoso una pesadez en los ojos. Contar casi toda su historia le había dado sueño.
-Wow, no creí que fueran tantos líos con ustedes. Ni tampoco creí cuantas veces te sacrificaste por esa niña… me impresionas- sonrió Thatch cruzando sus brazos. –Sobre tus hermanos, no puedo describir lo que hiciste por ellos. Eres alguien admirable, no me arrepiento en haber comenzado la propuesta de hacerte comandante.
-¿Fuiste tú?- preguntó sorprendido.
-Si, yo fui el que comenzó todo como un simple: "¿Se imaginan a Ace como comandante?" Quería que todos te apoyaran a ti por voluntad y sin que alguien los hubiera convencido.
El pecoso dejó caer una lágrima que rápidamente se limpió. Thatch siempre se había portado bien con él, por cierto punto le recordaba a su primer mejor amigo y después hermano, Sabo.
-Gracias, Thatch.
-Por nada, para eso somos nakamas- sonrió. –Es hora de que te vayas a dormir pues no tarda en llover y no debes mojarte.
-¿Seguro?
-Por supuesto, estaré bien… solo quiero oler el olor a humedad un rato- el pecosos asistió y le dio la espalda. –Además que le pedí al que tenia el turno de vigilante que me lo dejara a mi por esta noche.
Ace no quiso decir nada más pero antes de irse, recordó algo importante.
-Antes de que se me olvide…- volteó a verlo. –Si no deseas consumir la fruta del diablo que encontraste, dásela a alguien que la merezca y tenga responsabilidad sobre sus poderes. No quiero que ande sin un portador por aquí porque puede haber problemas.
-¿Lo dices por experiencia?
-Algo así, solo te diré que estuve presente en una situación parecida.
-Lo tomare en cuenta.
-Bueno, hasta mañana- Ace sonrió y tomó su camino.
-Descansa…- lo despidió Thatch.
Una vez solo, un trueno junto con un rayo apareció, no tardaba en llover. Thatch respiró hondo mientras miraba hacia atrás para observar el mar. No sabia cuanto tiempo había pasado pero juraría que fue una hora.
-Lo presiento, falta poco…- suspiró. Lentamente, buscó en uno de sus grandes bolsillos algo en especial. Tras unos segundos después, fijó su mirada en la fruta que había encontrado hace unas horas. Siempre la llevó consigo para evitar un robo. -¿Y ahora que haremos contigo?- le preguntó.
Tras escuchar un ruido seco cerca, guardó la fruta y sacó sus espadas. Se supone que todos estaban dormidos. Lentamente se movió hacia donde se había escuchado aquel ruido, al llegar a una parte oscura del barco observó que un barril vacío estaba tirado.
-Imposible, el barco no se ha movido violentamente…- dedujo.
Nuevamente se volvió a escuchar un sonido detrás de él y al voltearse no encontró nada. Corrió hacia el centro del barco y giró lentamente para ver si encontraba una sombra o lo que sea. El pánico se estaba apoderando de él, el alcohol ya había bajado desde hace una hora, esto era serio.
Rápidamente un rayo apareció junto con un gran trueno llevándose así su atención y mostrando detrás de él una sombra con una sonrisa deforme. Aquel desconocido alzó su mano que sujetaba un puñal. Thatch volteó hacia atrás y se dio media vuelta.
En un acto para defenderse, con una de sus espadas lanzó lejos el puñal de su atacante lastimándolo en el proceso. Deseo por un momento haberle cortado la mano pero solo le hizo una herida.
-Pero miren nada mas, tenemos un traidor- comenzó a hablar el castaño mientras se aferraba a sus espadas.
El atacante no dijo nada mas, soltó una carcajada solo sacó de sus bolsillos un par de garras de metal para después atacarlo. Thatch bloqueó el ataque con sus armas y la pelea comenzó. Entre rayos y truenos se podía visualizar las chispas que sacaban las armas al contacto con la otra.
-¿Le han dicho que es bueno con las espadas, comandante?- preguntó el otro. –Lastima que ya no lo será después de esto…
Rápidamente Thatch paso una espada por su cabeza pero el otro la esquivó bajando la misma.
-¡No te distraigas, imbécil!- gritó el otro mientras luchaba por su vida.
La lluvia comenzó a caer y a hacer más oscura la noche, los hombres hacían lo que podían para atacar al adversario. Thatch se aferró aun mas a sus espadas, no había de otra… uno de ellos moriría esa noche.
El suelo estaba resbaladizo y por la tormenta que apenas estaba comenzando, el barco comenzó a moverse violentamente haciendo que cada uno se resbalara en ratos. Thatch no quería seguir con esto así que dio unos pasos hacia adelante para acorralar a su adversario.
Los rayos que aparecieron hicieron que le mostraran su horrible rostro, jamás creyó encontrarse en una situación similar con aquel tipo. No quería pedir ayuda, esto ya era personal. En un movimiento rápido, las garras de acero atraparon a ambas espadas y con fuerza hicieron que salieran volando de las manos de Thatch.
-¡Demonios!- gritó el comandante al escuchar como se estrellaban sus armas en el suelo junto con las garras.
Thatch retrocedió rápidamente y se preparó para pelear cuerpo a cuerpo, él no era nada débil y eso lo sabían todos. Pero el detalle sabía que su rival tampoco lo era, por eso también fue propuesto para comandante pero debido a su rara actitud… no le fue adquirido ese honor.
-¡Anda atácame!- gritó mientras observaba alrededor mientras buscaba su silueta negra. Gracias a un rayo, supo que seguía a unos cuantos pasos delante de él, no se había movido de su lugar. -¡Entonces yo daré el primer golpe!- corrió hacia su rival con un puño en el aire.
Sin saber como, su objetivo escapó y ya no se encontraba frente a él. Miró hacia atrás y tampoco. Con la poca luz que se le brindaba esta pelea era difícil, Thatch siempre había tenido la debilidad de pelear en la oscuridad pero al parecer el otro no, parecía todo un experto.
-¡Te matare!- gritó mientras se volvía a preparar para otro ataque en cuanto lo viera.
La lluvia aumentó su fuerza siéndoles imposible a los demás de escuchar el escandalo que estaba ocurriendo, se arrepentía de no haber pedido ayuda. Dio media vuelta para comprobar que su adversario no estuviese detrás de él y al ver que no era así, dio unos pasos hacia atrás para repetir la acción. No había señales de ese traidor.
Por un movimiento violento del barco, Thatch dio unos pasos hacia adelante por el suelo resbaladizo y al parecer alguien también lo hizo pues sintió al fin la presencia de su rival detrás de él. Con un movimiento fugaz, lanzó su codo izquierdo hacia atrás y sintió como golpeaba el estomago del otro.
-¡Maldito…seas!- gritó el atacante con dolor. Thatch dibujó una sonrisa de medio lado y volvió a golpearlo con su otro codo. Cuando vio la oportunidad, lo volvió a intentar con ambos codos. Rápidamente visualizó sus espadas y fue por ellas.
Cuando al fin las tuvo en sus manos y de haberles quitado las garras de acero de encima, buscó al otro. Con el aprendizaje que llevó hace años, comenzó a mover sus espaladas aleatoriamente para ver si atacaba a su presa.
-¡Joder!- gritó el otro del dolor. Un rayo apareció y le mostró al comandante que le había rasgado una parte del torso.
-¡Eres mio!- corrió hacia él y volvió a repetir la acción.
Su oponente se quejó del dolor pues Thatch le había rasgado nuevamente el torso, una pierna y parte de su brazo izquierdo. Una fuerte ola golpeó el Moby Dick por lo que hizo que el castaño perdiera el equilibrio y cayera al suelo, quiso reincorporarse pero el piso mojado se lo impedía.
Rápidamente se levantó y miró alrededor, otra vez lo perdió de vista. Sin hacer un ruido, una mano detrás de él se alzó rápidamente nuevamente cargando un ya conocido puñal. Esta vez, el rival realizó lo que deseaba desde un principio… apuñalarle la espalda a Thatch.
Con rapidez y dolor, Thatch cayó al suelo herido mientras su sangre se esparcía por su ropa y después al suelo. La sombra esculcó sus bolsillos y al encontrar la fruta, dejó caer su puñal y se fue corriendo de ahí.
-No…- Thatch se arrastró por el suelo y al alzar la mirada para ver quien lo había atacado escapando como una rata. Parece que ya tenía todo planeado pues saltó del barco, tal vez había un bote esperándolo.
La sangre del comandante comenzó a mezclarse con el agua de la lluvia, poco a poco las gotas dejaron de caer y el sistema que tenia el barco para drenar el agua comenzó a hacer lo suyo… Thatch no tuvo de otra que esperar a que el agua se fuera para escribir con la sangre de su espalda el nombre de su asesino.
Sabia que moriría, ya lo había presentido. No tenia la fuerza para luchar por su vida, simplemente lo que quería era descansar.
Una vez seco el piso, comenzó a escribir. Le sorprendía cuanto tiempo había pasado pues cuando las nubes comenzaron a despejarse, los primeros rayos del sol se estaban asomando. Había pasado algunas horas ya y aun no moría… sentía sueño, frio y una pesadez en el corazón. Aun no se quería ir.
-Gracias padre…Marco…Ace…- susurró, con la poca fuerza que le quedaba, se volteó para así apreciar el cielo que cambiaba de color. –Hijo huérfano de ambos padres, viudo a los veinte años… pirata a los veintidós. Conocí el Nuevo mundo, rehíce mi vida y encontré otro hogar… no me arrepiento de nada.- escuchó la primera gaviota cantar. –Ace, tu promesa…- cerró sus ojos mientras sonreía.-Mujeres, te hacen perder la cabeza… - suspiró y fue ahí cuando dejó de respirar.
Una hora después, una enfermera se levantó mas temprano de lo normal, la lluvia no la dejó dormir muy bien y al parecer aun habían piratas celebrando como locos a muy altas horas de la noche. Salió del camarote de las enfermeras y apreció el hermoso amanecer. Cuando se quiso acercar, tropezó con algo o más bien con alguien.
Cuando cayó al suelo, cerró fuertemente sus ojos. Al abrirlos, vio un nombre escrito con sangre y temerosa se levantó rápidamente para después descubrir el cadáver de un sonriente Thatch. Miró sus manos y observó que estaban llenas de sangre. Por la temperatura de esta, ya llevaba muerto desde hace poco.
-¡Ayuda! ¡Capitán!- comenzó a correr hacia el camarote de Shirohige.
Mientras se alejaba y dejaba huellas de sangre, se apreció el nombre escrito con esfuerzo del atacante y asesino de Thatch. Las letras marrones oscuras y de gran tamaño formaban el nombre "TEACH".
Este suceso dio el fin de Thatch pero causó una nueva aventura en busca de venganza por parte de Ace, sabia que el mismo debía matar a Teach por lo que hizo, ese hombre estaba a su cargo. Lo único que no sabía el pecoso es que esto solo era el inicio para el cumplimiento de la promesa que le hizo al cuarto comandante. Pero pronto lo sabría, en cuanto tuviera enfrente a cierta joven, lo sabría.
Continuara…
¡¿Y que tal?! Borré un millón de veces la pela, no me convencía del todo, debía mostrar a un Thatch sumamente poderoso, por eso era comandante y uno de mis favoritos T.T No quise entrar mucho en el tema de como Ace se marchó del Moby Dick, eso ya se nos fue mostrado. Después mostrare el funeral y toda la cosa… después ;P
¡Dejen su humilde opinión del capitulo de hoy! Y no puedo irme sin antes agradecer a:
LADI JUPITER: ¡Haz cometido un terrible pecado! Dejaste aguadar un pay de limón T.T Amo ese prostre pero lamentablemente estoy de dieta. Bueno, tengo planeado algo especial que relaciona mucho Sabo y Shanks con Krystal pero eso será después… por ahora solo quiero verla con Ace o:
Elinash1: Apenas en el capitulo eran un polluelos y ahora en este capitulo son todos unos… ¿Grandecitos? XD lo suficientemente para ir al cine y ver "50 sombras de Ace" aunque creo que Luffy y Ace se quedaran dormidos en media película y Krystal se la pasara toda ¿roja? Pero claro… tu estarás en primera fila en esa sala xD
TitaniaOT : Oh muchas gracias, me encantan los reviews tan dulces como el tuyo. Te haz ganado tocar la espalda de Ace… eh eh, cuidadito que se gasta con cada toque D;
SakuraLovely15: -Le entrega un pañuelo- Tranquila, ya era hora de decirles adiós. Prometo que ahora lloraras pero de la emoción. Respecto al beso… no falta mucho para que ocurra.
Guest: Pues Ace también. Es broma, ya pronto habrá uno pero no es lo que piensan XD
Kai3d2y: Llega el punto donde es realmente difícil resaltar las personalidades, para ser honesta los tuve mas con Ace y en especial con Krystal. Ace de niño es un amargado pero al ver que las situaciones se complican, no duda en sacrificarse por sus hermanos. Sin duda es mi personaje favorito por eso, evolucionó bastante. En cambio Krystal… bueno, hacer un OC no es tan fácil pues traté de no crear una "Mary Sue", ella es llorona al principio (típico de las niñas reales) pero con ayuda del trio de niños fue resaltando esa personalidad agresiva y delicada que trate de dar desde un principio. Me alegra que te guste como se llevan ambos, siempre trato de escribir con una narración natural. Me alegra tenerte por aquí ;)
Mar: Como lo dije antes, la actitud de Ace fue alguna de las mas difíciles de hacer junto con mi OC, Oda ha dejado claramente que no habría romance en el anime por lo que aun fue mas difícil para muchos imaginarnos como se enamoraría un personaje de ese mundo. Me alegra de todo corazón que te encante esto, con comentarios como este me esforzare un poco más. Ahora que Ace ya es mayor, será un reto aun más difícil para mi… ¡Gracias por tu review! ¡Un abrazo!
Anti-Nami la Puta y Zorra: No siento la comodidad suficiente de comentar sobre esto, solo les pido que tengan cuidado.
Y a los silenciosos del mal, gracias por darme la oportunidad de entretenerlos con la historia. Próximo capitulo se mostrara que pasó con Krystal. Muchas gracias a todos y los espero en el siguiente.
-Los ama, Luna-
