¡Hola mis amores! Antes de dejar esta historia para Septiembre, quería dejarles este capitulo para no hacer tan larga la espera…
Agradezco de todo corazón a:
Elinash1: Ya se, crecen tan rápido estos polluelos T.T
LADI JUPITER: ¡Ya muero por leer tu actualización y por probar un miserable pay de limón! T.T Oh créeme, te encantara cuando se vuelvan a ver, será algo épico y gracioso XD
SakuraLovely15: Pondré un beso el próximo capitulo o el que sigue para complacerte, será algo especial, lo prometo.
Aruma Shimo: Claro, por reviews como mese continuo con mucho gusto. ¡Gracias por tu review!
Anonima-Traumada: ¿Es enserio que ya habias notado mi historia? ¡Vaya, esto me hace pensar que no esta tan escondida del todo! XD Con exactitud, Krystal y yo cumplimos el 3 de Febrero por lo que tu cumpleaños seria catorce días despues y no trece… ¡Pero aquí no hay discriminación, me hiciste calcularle pues me pareció rara la cuenta! No quise ponerle al OC una fecha con exactitud pero si lo viste como si compartiéramos cumpleaños, hecho, ya lo compartimos.
Los acuarios siempre somos los que resaltan con cosas inusuales y de hecho eso me encanta pues odio lo cliché, ¡Creo que nos llevaremos de maravilla por eso! Gracias por tu review, me alegra ver que alguien a quien yo concidero popular por aquí se halla tomado la molestia de ller mi historia :3
Y a los silenciosos del mal que me ponen de buen humor :D
¡Comenzamos!
Dedicado a mi abuela por su cumpleaños: "No hay ningún día en que no te extrañe"
SEIS MESES DESPUES…
Isla Paladia
Isla Paladia, lugar donde nacen las estrellas brillantes y la isla esta cubierta de joyas y agua.
Se dice por ahí que las joyas que portan los nobles mundiales o que las piedras preciosas favoritas de los Yonko solo se pueden conseguir en un solo lugar. La Isla Paladia es mundialmente reconocida por su producción de joyas de alta calidad.
Y muchos se preguntaran, ¿Cómo es que los minerales de este país se distinguen de las demás? La respuesta es sencilla pero tomada como un mito pues no se ha comprobado. Se dice que en esta isla se puede obtener un mineral sumamente extraño que puede utilizarse para numerosos objetos. Según muchos, se trata del Paladium, nadie lo ha visto físicamente pero muchos tienen la creencia que existe.
Muchos expertos y principalmente creyentes afirman que gracias al Paladium, las joyas toman un brillo extraordinario y tienen habilidades secretas como producir un calor leve, brillar en la oscuridad hasta ser comestibles., Es por eso que son las más caras del mundo y las más deseadas por los piratas. Lamentablemente, Paladia raramente produce este tipo de joyas pero las que no tienen habilidades especiales siguen siendo lo mejor de lo mejor por su calidad.
Desde que Paladia recibió a una nueva habitante, ha cambiado bastante pues sufrió una baja producción de joyas, siendo la nieta de la mejor repostera de la isla objeto de burlas por ello. Aunque con los años se recuperara un poco la situación, las burlas se transformaron de mal a buen tono.
Con un enfoque del país, es impresionante saber que la mayoría de la población no se dedica a la minería pues por la fama de las joyas y por la poca cantidad, no cualquiera puede dedicarse a ello. El resto de los habitantes se encargan de pequeños hasta enormes negocios. Paladia es reconocida por sus hermosos paisajes y paseos en el gran arrollo que pasa a través de toda la isla.
Villa Esmeralda
Al Este del centro de Paladia se ubica la Villa Esmeralda, lugar donde los pastizales verdes como esmeraldas reinan alrededor y las vacas pueden pastorear por ahí con tranquilidad. Es aquí donde la mayoría de la mercancía de la isla se produce, ya sea alimentos, productos primos, etc. Muy pocos habitan esta zona es por eso que es la mas tranquila.
A paso veloz, una figura femenina de cabellos corría apresurada hacia su destino desconocido. Aquella joven sentía la emoción y adrenalina correr por sus venas y su respiración agitada indicaba que ya tenia algún tiempo corriendo.
El terreno era terroso y un poco rocoso, si tropezaba era seguro que se haría una herida. Cuando visualizó a lo lejos una tierna casita rodeada de una cerca blanca, no pudo ocultar una sonrisa.
-¡Al fin, ya falta poco!- gritó emocionada llevándose así la atención de algunas vacas.
Aumentó lo más que pudo la velocidad, deseaba llegar cuanto antes, tenia mucho que contar. Al acercarse, visualizó mejor aquella cerca que estaba a unos metros de ella. Una vez ahí, abrió una pequeña puerta de esta misma y al moverla una campanilla sonó como aviso que alguien había llegado.
A unos cuantos de aquella tierna cerca, se observaba una mediana casita que estaba hermosamente adornada por flores. Si se dijera que una anciana vivía ahí, todo el mundo lo creería. La joven corrió hacia la entrada de esta casa, se detuvo en la entrada, recuperó el aire que le faltaba violentamente y después llamó a la puerta escasas veces pero con fuerza aplicada.
Esperó unos segundos pero nadie le respondía, un tanto desesperada miró alrededor, dio unos pasos hacia atrás y se asomó hacia su izquierda para ver si alguien se asomaba por la ventana de la cocina pero no hubo señales. Cuando vio todo perdido, se dio la media vuelta y comenzó caminar hacia la cerca.
-¡Pero que milagro!- se escuchó la voz cansada de una señora. La joven volteó hacia atrás y en la ventana donde se había asomado para ver si alguien se encontraba, estaba una anciana de mirada dulce. -¡Muy buenos días, Moda!
Aquella mujer tenía el cabello rubio cenizo pero demasiado claro a causa de las canas que ya portaba. Su rostro estaba lleno de arrugas las cuales se contraían al sonreír y sus ojos, eran una joya para quienes los vieran pues eran de color azul zafiro claro.
Moda sonrió ampliamente pues si había alguien en casa. La chica cargaba algunos catorce o quince años, su cabello era dorado como el trigo y usaba una pañoleta como diadema, su mirada reflejaba aun niñez, ojos color café y podría decirse que era la única vecina que tenia aquella mujer. Sin duda alguna, era una ternura andante.
-¡Buen día, Elena-sama!- respondió esta mientras se acercaba a la ventana y se paraba de puntitas pues esta estaba a una altura elevada. -¡¿Se encuentra Krystal?!- preguntó sonriendo emocionada.
-¿Krystal?- preguntó confundida mientras ponía una cara de sorpresa. –Creí que se fue a entregar unos pedidos contigo.
Moda inclinó su cabeza confundida e hizo un puchero.
-Pero Krystal-chan nunca se va sin mi- respondió cruzando sus brazos. –Ella nunca es así, siempre me avisa un día antes.
-Concuerdo contigo…- añadió la mujer mientras negaba la cabeza. -¡Pero bueno, pasa a desayunar conmigo mientras la esperas!
-Lo lamento pero creo que es mejor que la vaya a buscar…- con un pulgar señaló hacia atrás mientras retrocedía.
-Ayer por la noche hice tus galletas favoritas…- la mujer utilizó un tono amenazador. –De mantequilla…
-Muchas gracias pero creo que esta vez no…- se inclinó dispuesta a irse.
-¡Oh vamos Moda, puedes esperarla adentro!- trató de convencerla. -¡¿Sabes que hace que las galletas sepan mejor?!- la rubia la miró curiosa pues no sabia la respuesta de tal pregunta. -¡La leche que producen tus vacas!
Moda miró a la mujer con sus ojos brillantes y le sonrió emocionada mientras se sonrojaba.
-¡¿En verdad piensa eso?!- preguntó emocionada.
-No solo yo, también Krystal- sonrió.
-¡¿Krystal-chan también?! ¡En ese caso acepto!- aplaudió contenta.
La mujer negó la cabeza divertida y le sonrió a la rubia que aun celebraba.
-Entonces, ¿Vas a pasar o no?- Moda se detuvo y asistió con la cabeza. –La puerta está abierta, recuerda que esta también es tu casa.
-¡Muchas gracias Elena-sama!- corrió hacia la puerta.
-Ya te dije que me puedes llamar abuela- le reprochó divertida.
Una vez adentro, Moda se dirigió a la cocina pues ya sabia el camino. Conocía esa casa como si fuese la suya. Elena le pidió que tomara asiento en la mesita que tenían para las meriendas, tener a la rubia por ahí les obligó a las mujeres que vivían ahí poner otra silla siendo tres en total.
-¿Quiere que la ayude en algo?- preguntó mientras veía a la mujer buscar algo en el refrigerador.
-No querida, estoy bien- sacó un frasco de leche y lo sirvió en dos vasos. Después sacó las galletas de un recipiente de barro y las vació en un plato grande para compartirlas.
Con cierta sonrisa en el rostro, la anciana sirvió los trastes en la mesa mientras Moda veía todo emocionada, ¡En verdad le encantaban las galletas de mantequilla que hacia esa mujer!
Con cierta impaciencia esperó que la mujer tomara asiento para comenzar a devorarse las galletas.
-Tranquila Moda, las galletas no se irán de aquí…- tomó una y la sumergió en su vaso de leche mientras Moda ya se había comido tres.
-Lo lamento…- habló con la boca llena y tragó. –Es que me encantan estas galletas como no tiene idea…
Elena sonrió satisfecha y mordió su húmeda galleta mientras Moda se controlaba para seguirle el paso.
-¿Y que pedidos tenia que entregar Krystal-chan?- preguntó mientras masticaba.
-Te recuerdo que si ella estuviera aquí, te regañaría por hablar con la boca llena- la señaló con su galleta mientras la rubia tragaba y se sonrojaba. –Y por lo de tu pregunta, creo que lo mismo de siempre. Me es extraño que este tan aferrada en hacer mas de dos pays de cereza cuando no he visto que alguien los pida.
-¿Pay de cerezas?- preguntó confundida.
-Si, ella los prepara a altas horas de la noche para que no me de cuenta pero la he visto bastantes veces hacerlos- soltó una risita mientras tomaba otra galleta. –La primera vez que la vi, quemó un pay. Jamás olvidare su cara de espanto.
-Esto me preocupa algo, las veces que he acompañado a Krystal-chan en sus pedidos ella nunca reparte pays de cereza…- añadió Moda.
-¿No será que tiene un enamorado?- la mujer juntó sus manos mientras cerraba sus ojos para imaginarse a la castaña con un chico.
-Imposible…- Moda la sacó de sus pensamientos. –La conozco y sé que no le gusta ningún chico más que nuestro capitán- sorbió de su vaso.
Elena se recargó en una mano mientras miraba curiosa a Moda.
-¿Capitán?- preguntó tiernamente. -¿Desde cuando es capitán?
-No tiene mucho, estoy segura haberle dicho…
-Soy vieja, Moda. Olvido las cosas…
-Perdóneme…
-¿Decías?
-Ah, si. Bueno, ya es capitán y me aseguró que le falta una semana para que le den vacaciones- soltó una risita. –Estoy segura que Krystal-chan estará emocionada cuando le cuente.
-Si lo dices así, te creo- sorbió de su vaso mientras Moda miraba por la ventana.
-Me emociona la idea de verla junto a él, a ambos los quiero como mi familia- suspiró.
-¿No crees que te estas adelantando?- preguntó divertida la mujer.
-¡Claro que no! ¡Yo misma sé que Krystal-chan será correspondida!
El sonido de la campana que previamente Moda había visto, volvió a sonar anunciando que alguien había llegado.
-¡Debe ser ella!- gritó la rubia emocionada mientras se levantaba de su silla y corría hacia la ventana mas cercana donde se veía la campana de lejos.
La rubia rápidamente se asomó en ella casi sacando medio cuerpo y esforzó su vista para ver con detalle la figura humana que lentamente se acercaba a la casa.
-¡Muy buenos días, Krystal!- saludó una voz masculina.
Moda hizo una mueca al descubrir que no se trataba de la castaña y golpeo con un puño el marco de la ventana.
-¡No soy Krystal-chan!- se quejó algo molesta.
La figura que se acercaba se detuvo y miró a la rubia con detalle.
-¡¿Moda?!- preguntó confundido. -¡¿Qué haces tan temprano aquí?!
-¡Eso mismo te quisiera preguntar!
Elena al ver el escandalo que se estaba formando, miró preocupada a Moda.
-¿Quién…?
-Es Mitch- respondió la joven rápidamente.
Mitch, un joven de veintidós años, capitán de la marina desde los veinte. Cabello café rojizo, ojos negros y porte elegante. Cabellos rebeldes y medianos que le llegaban a los hombros siempre eran controlados por unos goggles al estilo diadema. Vestía de su capa de capitán con su típica frase "justicia" detrás de esta y debajo un elegante traje negro. Experto en armas de fuego pues siempre las cargaba, dos pistolas con exactitud. Ese día, cargaba con el una canasta de paja oscura y un mantel tapando el contenido de esta.
-¡He venido a entregarle esto a Krystal!- alzó la canasta. -¡Le he conseguido algunas cosas que estoy seguro que le encantaran!
Moda frunció el ceño mientras Elena observaba con detalle la situación. Sabía que a la rubia no le agradaba del todo ese joven pero desconocía la razón. Con cierta diversión y lentitud, se levantó de su asiento para dirigirse a la entrada.
-¡Pues Krystal-chan no se encuentra!
-¡De eso me he dado cuenta! ¡¿Sabes donde está?!- preguntó mientras sonreía y se llevaba una mano en la nuca.
-¡Estamos en las mismas, la estamos esperando!- gritó Elena desde la entrada.
Mitch la visualizarla se acercó a paso veloz hacia ella y después se inclinó ante la mujer.
-Mil disculpas Elena-san, no quería incomodarla con mi presencia- el castaño se reincorporó y observó a la anciana que era muchísimo mas bajita que él. El joven le llevaba una cabeza entera, hasta la misma Moda era un poco más alta que la mujer.
-No lo haz hecho querido- respondió sonriente. –Pero lamento informarte que Krystal salió muy temprano de aquí y no se donde está.
-¡Pero que mala suerte!- se quejó. -¡Casi nunca la veo y cuando la busco no está en casa!
-Creo que deberías dejarla de buscar- apareció Moda detrás de Elena algo sonriente.
-¡Moda!- la regaño la mujer.
-¡¿Qué?! Solo fue una sugerencia- encogió sus hombros y respondió sin pena alguna.
Mitch torció la boca y después le entregó a la anciana la canasta.
-Dígale a Krystal que es de parte mía, no tengo mucho tiempo que digamos para quedarme- le explicó mientras sonreía.
-Tenlo por seguro- sonrió mientras cargaba con cuidado la canasta. –Cariño, ¿No quieres pasar a desayunar?
-Lo lamento, esta vez tendré que pasar- alzó una mano mientras reía nerviosamente.
-Que bueno, las galletas ya casi se terminan…- susurró Moda.
-Muchas gracias por su atención, Elena-san- se dio media vuelta y se colocó sus goggles. –No olvide darle mi recado a Krystal. Nos vemos…- comenzó a caminar hacia la cerca mientras era observado por la anciana y la chica.
Tras ver que Mitch se alejaba rápidamente, Elena volteó a ver a Moda con una mirada divertida. La rubia dedujo que había olvidado algo.
-¿Qué mensaje quería que le diera a Krystal?- preguntó confundida.
-Que la canasta va de parte suya…- le recordó forzosamente. A la rubia no le caía muy bien Mitch pero no por él se convertiría en una mentirosa.
-Ah si, tienes razón- observó la canasta. Tuvo la ligera tentación para ver que se trataba pero no quiso invadir la privacidad de la chica. -¿Seguimos con nuestro desayuno?- Moda asistió contenta y ambas se dirigieron a la cocina sin antes cerrar la puerta tras de ellas.
Centro de la isla
Ciudad Diamante
Alejada de la Villa Esmeralda, se encuentra el centro de la isla siendo esta una ciudad. Los rayos mañaneros del sol iluminaban con hermosura las construcciones de la ciudad. Temprano, algunas personas comenzaban a barrer la calle, a regar las flores de las ventanas que era algo muy común tener por ahí, ir por los alimentos del día, etc.
En el centro de la zona, se localiza el famoso arrollo que pasaba a través de toda la isla, esta comienza al sur, exactamente en el muelle, se divide en tres partes, hacia el este, oeste y norte. Adelante, terminaba a finales de la ciudad alta.
Con motivos económicos, habitantes de la ciudad diamante comenzaron a transportar en bote tanto a turistas como habitantes. Conociendo la gentileza de los trasportistas, algunas veces el viaje era gratuito como era el caso de la joven castaña que estaba desaparecida.
Pasta Lake
Cerca del arrollo se localizaban numerosos restaurantes con su propia especialidad, entre ellos se encontraba el "Pasta Lake" el cual era uno de los mas famosos y caros de la zona. El dueño de este al cual llamaban "Chef" se encontraba barriendo el interior del lugar.
Este "Chef" no era un hombre que portaba los rasgos típicos de Paladia pues había nacido en otro lugar. El hombre era un poco bajito a comparación de la estatura promedio. No portaba ningún cabello en su cabeza mas que en su rostro, su singular bigote que estaba un poco corto y alzado era lo mas llamativo de él. Siempre vestía de una camisa blanca, pantalones negros, su clásico sombrero de cocinero y también llevaba siempre consigo un mantel rojo que resaltaban en medio de este las letras "PL" en color amarillo.
El restaurante era sumamente elegante y lujoso, pero no llegaba a ser más sorprendente que el local que llegó a tener Leon Hope. Sillas y mesas de madera, cada una llevaba un mantel de cuadros rojos, una vela, un jarro con flores frescas y complementos para la comida. Las paredes estaban decoradas con numerosos cuadros, recuerdos de otros lugares y las ventanas que tenían cortinas de terciopelo rojo. Al fondo se encontraba un extenso bar con su respectiva barra y a la derecha de esta estaba la puerta que conducía a la cocina.
El chef no se encontraba solo pues una figura femenina se encontraba recostada sobre sus brazos en la barra mientras parecía dormir un poco. Cuando la vio de reojo el hombre no pudo soltar una pequeña risita mientras se recargaba su cabeza en el palo de la escoba.
-Será mejor que la despierte antes de que se preocupen por ella- se dijo así mismo mientras dejaba la escoba pegada en una pared.
A paso lento, se acercó a la barra para despertar a su compañía. El corazón le latía bastante, estaba nervioso pues no sabia cual reacción tendría ella al despertarla. Cuando al fin estuvo detrás de ella, acercó lo más lento que pudo su mano hasta uno de sus hombros.
-Un poco más…- susurró al ver que le faltaban unos centímetros para tocarla.
-¡Muy buen día, chef!- gritó alguien detrás de él causando que soltara un grito.
-¡¿PODRIAS DEJAR DE SALUDAR ASI?!- gritó para después darse la vuelta y ver a su "no invitado" en la entrada de su restaurante.
Quien había gritado se trataba de Mitch quien aun tenía sus goggles puestos. Al ver que el chef lo miró molestó, este divertido lo saludo con una mano.
-¡¿Qué haces tu aquí?!- preguntó molesto el dueño del lugar y después de reaccionar sobre lo que estaba haciendo, se tapó la boca y miró quien estaba dormida.
Mitch al ver su reacción, asomó su cabeza y descubrió a una joven de cabellos castaños pegada a la barra del bar y con una canasta a un lado de ella. Sonrió ampliamente y comenzó a acercarse.
-¿Es quien creo que es?- le preguntó al hombre.
El chef solo asistió con la cabeza aun con la boca tapada.
-¿Cuánto tiempo tiene aquí?- preguntó mientras la señalaba con un dedo.
-Ya tiene casi la hora y media- se retiró la mano de su boca. -Le encargue algunos postres y comenzó a decirme lo cansada que estaba…- volteó hacia atrás para ver que aun estaba dormida. –Y cuando termine de barrer vi que se quedó dormida.
Mitch chasqueó la lengua mientras negaba con la cabeza divertido, en verdad deseaba poderle tomar una foto a la joven.
-¿Y no pensabas despertarla?- preguntó mientras caminaba hacia ella.
-¡Eso estaba a punto de hacer!- respondió furioso. -¡Pero llegaste tú y me asustaste!
-¡Shhh!- Mitch lo calló.
Cuando estaba a un lado de la joven, Mitch sonrió tiernamente y con cuidado acarició los cabellos de la chica.
-Oye, ya despierta…- susurró tiernamente.
Ella soló gimió levemente, Mitch alejó la mano con la que la estaba acariciando al ver algo extraño en una oreja de ella. Con cuidado quitó algunos mechones para poder ver de qué se trataba. Trató de no reírse pero se moría de la curiosidad, mataría por saber porque tenía una bola de servilleta en la oreja. Esa era la razón por la que aun con los gritos, ella no despertaba.
Hizo un sonido de desaprobación y después miró al chef quien los observaba algo molesto.
-Parece que se tapó con una servilleta las orejas para no escucharte…- le retiró con cuidado el objeto y se lo mostró al chef.
Al hombre pareció no agradarle mucho aquel gesto pues su rostro se coloreo de otro color y apretó fuertemente sus dientes y puños.
-¡¿Con que no me quería escuchar, eh?!- gritó furioso.
La joven al escuchar los gritos del chef, alzó rápidamente la cabeza con los ojos muy abiertos y miró alrededor. Al ver a Mitch sonriéndole, esta dio un pequeño salto.
-¡¿Qué hora es?!- gritó asustada.
-Buenos días…- saludó pícaramente.
La joven al ver los goggles, se asustó y por reacción le lanzó varios puñetazos a Mitch haciendo que este diera unos pasos hacia atrás mientras se gritaba del dolor, mientras se quejaba, la chica cayó rápidamente de su silla, estrellándose contra el suelo. La escena fue sumamente graciosa para el chef pues comenzó a reírse mientras que el capitán se llevaba una mano a la nariz, le dolía demasiado, ella le había brindado más de un golpe en aquella zona.
-¡Ñey tanquila!- gritó mientras se tapaba la nariz con mas fuerza. Al ver que la chica se encontraba tendida en la silla vecina y con su cabellera tapándole la cara, este fue en su rescate. -¡¿Ejtaj bien?!- preguntó mientras se arrodillaba ante ella y se seguían escuchando las carcajadas del chef.
Ella alzó un pulgar mientras él suspiraba. Mitch en un impulso le lanzó una mirada asesina al chef mientras seguía tapándose el rostro.
-¡¿Quéj taj viendo?!- preguntó mientras el chef aguantaba las ganas de reírse, su voz chillona era muy graciosa.
-Nada… nada- respondió negando con ambas manos.
-Mejo abe el luga, e hará tade- le sugirió algo molesto.
El chef no le quedó de otra que asistir con la cabeza mientras se mordía un labio para evitar reírse, con Mitch no se jugaba pues era un miembro de la marina… podría hacerlo pedazos en esos momentos.
Cuando su dolor se calmó, se retiró la mano de su nariz y la vio lentamente, no hubo sangrado. Soltó un suspiró y miró a la chica quien aun seguía tendida sobre la silla.
-Mitch, perdóname…- comenzó a hablar. –No estoy acostumbrada a verte con ojos de mosca.
El chico reaccionó rápidamente y se retiró sus goggles ya que no quería recibir otro golpe. Peinó su cabello y con cierto sonrojo, le sonrió a la chica.
-Pareje que haj mejojado tuj golpej- debajo de la cabellera de la chica, se dibujó una sonrisa divertida.
-Tu voj ej gajioja- lo imitó divertida.
Mitch se sentó en el suelo y cruzó sus brazos algo molesto.
-Tuj tienej la cujpa- respondió.
-Lo lamento, acepto la responsabilidad- levantó una mano sin moverse de su posición. -¿Cuándo llegaste?
-Haje apenaj unaj horaj- respondió sonriendo.
La chica comenzó a reírse causando más molestia en él.
-¡DE QUEJ TANTO TE RIEJ!- preguntó furioso mientras ella soltaba una carcajada. -¡KYJTAL!
La chica al escuchar el intento de nombre, con ambas manos se abrió el cabello como si fuesen cortinas para revelar su rostro. La misma niña con quien habían convivido Ace, Sabo y Luffy ya no era una infante, ahora era toda una señorita. Su rostro maduró un poco pues aun portaba un poco de la mirada infantil de antes. Sus ojos eran adornados por unas poco largas pestañas y se mostraban un poco más serios. Sus rosadas mejillas ya no se mostraban como antes, solamente en ciertas ocasiones y ahora tenían una que otra imperfección pequeña. Desde aquella vez que se cortó el cabello el mismo día que se despidió de sus amigos, ha tenido la costumbre de cortárselo dejándoselo un poco después de los hombros y dejando dos mechones cortos en los laterales de su ya conocido fleco. El listón rosado que siempre llevaba, ahora ya no lo portaba.
Desde que se retiró a vivir con su abuela, su cuerpo se fue tonificando poco a poco a causa que las reparticiones a pie pero eso si, su piel se bronceó con el tiempo. Si sus amigos la vieran en esos momentos se abrían dado cuenta que se había vuelto "fuerte" en cierto sentido.
En esos momentos vestía de unos pantalones de mequilla algo ajustados, una blusa de tirantes azul rey y sus sandalias con tacón. Se vistió con lo primero que vio al levantarse.
-Lo lamento, es muy graciosa tu voz- le volvió a repetir la razón mientras sonreía.
Con destreza, se levantó rápidamente y ayudó a Mitch a reincorporarse.
-El chef debe tener hielo, le pediré para tu nariz para que…- aclaró su garganta y se tapó la nariz. –Dejej de habaj aji- lo imitó.
-Gagaga, muj gacioja- levantó una silla que Krystal había tirado y se sentó en ella dándole la espalda a la barra.
-Ejpeda un jegundo- bromeó mientras sonreía e iba en busca del chef.
Minutos después…
Mitch ya se encontraba con una bolsa rellena de cubitos de hielos en la nariz mientras tenia los ojos cerrados. Krystal quien estaba sentada a su derecha, no evitó sonrojarse de la vergüenza y por cada segundo que pasaba, pensaba como disculparse.
-Oi Mitch, yo…
-No importa, he recibido peores golpes- respondió sin dirigirle la mirada. Gracias al hielo, su voz regresó a la normalidad. –Cuando eres capitán, debes aprender a soportar el dolor.
Krystal lo miró curiosa y sonrió.
-¿Y que se siente ser capitán?- preguntó interesada.
Mitch abrió un ojo y miró a su compañera, soltó un suspiro y sonrió satisfecho.
-Pesado, tienes un grupo bajo tu mando esperando que tú les des las órdenes correctas. Sacrificarían sus vidas por ti y tu podrías sacrificar la tuya si es necesario… - Krystal abrió sus ojos sorprendida y para no asustarla mas la volteó a ver y le sonrió. -¡PERO ESO NO ES IMPORTANTE! ¡SER CAPITAN ES GENIAL!- la chica sonrió emocionada.
-Me alegra bastante que te guste ser capitán- añadió.
El chico se recargó en la barra y sin soltar su bolsa de hielo miró a Krystal nuevamente.
-Olvidando lo mio, ¿Por qué te has quedado dormida?- Krystal se sonrojó por la pregunta y sacó de uno de sus bolsillos un papel.
-Prométeme que no te reirás…
-Eso depende.
-Bueno, esto lo conseguí hoy a primera hora…
El capitán lo aceptó de inmediato y leyó lo único que tenia impreso.
-¿Cómo conseguiste esto?- preguntó en tono serio mientras alzaba el papel.
-Larga historia…- respondió suspirando mientras recordaba lo que había pasado. -Me la he pasado buscando en cada negocio del muelle un cartel igual…- suspiró cansada. Tras unos segundos de pensar, ella abrió sus ojos de golpe y miró a su amigo.- ¡Pero que tonta soy! ¡Mitch, tu eres capitán!
El volteó a verla con una mirada seria.
-Pero que observadora- señaló con sus ojos su vestimenta.
-¡Tu podrías conseguirme uno!- se acercó a el emocionada y con cierto brillo en los ojos.
-¿Y se puede saber porque quieres uno?
-¡¿Qué no es obvio?! ¡Quiero ver su foto!
-¿La de Portgas D. Ace?
-¡Ese mismo!
-Debes estar loca…
-¡Por ver su foto!- respondió emocionada. -¡Quiero verlo!
Mitch la miró extrañado, ella jamás se había mostrado tan emocionada por un pirata. Esto era sumamente extraño, muy extraño.
-¿Y debo molestarme en preguntar?- ella solo negó con la cabeza. –Bueno Krystal yo…
La castaña juntó sus manos mientras hacia un puchero y ponía sus ojos de perrito. Mitch la miró con una mueca de incomodad, trató de voltear a varios lados pero la mirada de la chica lo estaba matando.
-De acuerdo…- suspiró. -Yo te lo buscare pero no prometo nada.
-¡Gracias!- se le lanzó para darle un gran abrazo haciendo que este se sonrojara.
-Oi oi, Krystal… suéltame- le dio unos golpecitos en la espalda para que lo soltara.
-¡Eres el mejor Mitch, en verdad me muero por ver su fotografía!- le dijo mientras lo abrazaba mas fuerte.
Tras unos rápidos segundos, Mitch ideó algo rápido para hacer que lo soltara. Solo tenia que decir algunas palabras mágicas…
-Pero a nuestro amigo no le agradara para nada que quieras un cartel de ese pirata- rápidamente Krystal lo soltó y lo miró sonrojada.
-¡Es cierto! ¡¿Y como esta él?!- Mitch se arrepintió de haberle dicho eso, se mostraba aun mas emocionada que por lo de Ace.
-"Mejor te vuelvo a comentar sobre el cartel…"- pensó torpemente mientras dejaba su bolsa con hielos en la barra, creía ya no necesitarlos.
-¡¿Se hizo daño?!- preguntó histérica. -¡¿Le ocurrió algo?!
-No le ha pasado nada…- respondió junto con un suspiro.
-¡¿Entonces?! ¡¿Cómo está?!
-Creo que bien…- respondió aun mas malhumorado, no le gustaba hablar con Krystal sobre su mejor amigo.
-¡¿Cuándo volverá?!- y con cada pregunta, el capitán se preguntaba si esto era un interrogatorio.
-No me lo ha dicho, solo sé que le mandó una carta a Moda hace unos días- dijo mientras veía como Krystal abría de golpe sus ojos.
-¡¿Moda?!- gritó sorprendida.
-Si, la rubia lechera que me odia- respondió con una sonrisa, amaba llamarla de esa manera.
-Pero… Moda no me ha dicho nada- el ánimo de Krystal se vio por los suelos.
Aunque Mitch odiaba darle esperanzas sobre su relación con su mejor amigo, odiaba aun mas ver a Krystal de esa manera. Debía hacerla sonreír, para eso estaban los amigos… ¿No?
-Tal vez a Modita aun no le llega la carta- sugirió son una sonrisa.
-Puede que tengas razón…- respondió seca mientras se acomodaba en su silla para apoyarse en la barra. –Pero además de eso, no entiendo porque a Moda le responde sus cartas y las mías no…
Y otra vez estaba en la misma situación que enfrentaba cada vez que visitaba a Krystal, siempre se ponía triste por culpa de él. Cuanto no deseaba decirle las cosas que se merecía a ese cabeza de chorlito pero el recuerdo de la chica se lo impedía, sabia que no debía entrometerse tanto.
-Ya te dije que desde que se hizo capitán ha estado muy ocupado…- sacó de sus bolsillos un cigarrillo. -¿Podría…?- no pudo terminar de pedirle permiso pues ella asistió con la cabeza tristemente.
Tras probar su vicio, miró hacia arriba y después la espalda arqueada de Krystal.
-Sabes, desde que somos amigos siempre ha sido así de serio pero justo. Cuando te conocimos, no creí que fuera capaz de establecer una relación amistosa contigo.
Krystal negó con la cabeza rápidamente, estaba erróneo.
-No la estableció, yo los seguí a todos lados como ovejita perdida.
-"Que mujer tan insensible"- pensó Mitch mientras le daba un toque a su cigarrillo. –"Debería dejarme terminar…"- observó el humo que exhalaba de su boca.
Mitch se aclaró su garganta y continuó.
-Bueno, el punto es que a él le cuesta demasiado demostrar sus sentimientos y en el caso de Moda, además de a ti, al torpe también se la encargaron pues sus padres lo conocen desde niño, la quiere como su hermana pequeña.
-Pero aun así, me duele que sea así de frio conmigo…- respondió con voz rota.
Mitch dejó su cigarrillo, lo tiró al suelo y lo apagó con un pie. Rápidamente se dio la vuelta para verla y tras pensarlo un poco mas de dos veces, puso una mano en uno de los hombros de la chica.
-Tranquila, ya verás que pronto se dará cuenta de su error…- le dijo con una sonrisa sincera mientras ella lo miraba sorprendida.
-¿Lo dices enserio?
-Claro, ¿Por qué mentirte?
Ella miró hacia abajo y sonrió tiernamente. Tal vez Mitch tenía razón.
-Gracias…- susurró sonrojada.
Él se perdió en su tierna sonrisa pero un una imagen de Moda enojada llegó a su mente, se le estaba olvidando comentar algo importante.
-¡Oi Mitch! ¡¿Ya todo esta bien?!- llegó el chef interrumpiendo.
Mitch suspiró sonriendo, soltó a Krystal y se dio la vuelta para mirar al hombre.
-Todo bien, de hecho… voy a llevar a Krystal a su casa ya que la están esperando- respondió mientras sonreía.
-¡¿Me están esperando?!- preguntó asustada. -¡Oh no! ¡La abuela me matara!- gritó mientras se levantaba de su silla, tras mirar a Mitch una gran duda surgió. –Espera un segundo, ¿Cómo es que sabes que me están esperando?
-Ah si…- volteó a verla mientras sonreía pícaramente. –Pase a buscarte a tu casa pero solo están tu abuela y Moda.
Krystal se quedó boquiabierta, ¿Moda a esas horas en su casa? Debió pasar algo.
-Pero… mi casa está muy lejos- señaló la dirección hacia Villa Esmeralda.
-Traigo transporte- respondió rápidamente. –Entonces, ¿Nos vamos?
Ella asistió con la cabeza, tomó la canasta vacía que había dejado en la barra y acompaño a su amigo hasta la entrada.
-¡Muchas gracias, chef! ¡Hasta luego!- agradeció al hombre.
-¡A ti Krystal, vuelve pronto!- le correspondió.
Ambos jóvenes salieron del restaurante, Mitch se detuvo y le entregó el pedazo de cartel de Ace a la chica.
-Toma, la recompensa de tu amiguito…- dijo mientras ella lo aceptaba.
Con cierta sonrisa, ella miró el nombre del pecoso y se sonrojó levemente.
-"Vaya Ace, todo lo que me haces hacer con tan solo ver tu fotografía"- guardó el papel en su canasta. –"Y aun sigo esperando que cumplas tu promesa de venirme a visitar cuando fueras famoso"- volteó a ver como el cielo azul comenzaba a aclararse con mas intensidad. –"Quien sabe, tal vez el día que nos volvamos a ver este mas cerca de lo que creemos…"- sonrió.
En algún lugar lejos de Paladia…
De una manera solitaria, en medio del inmenso mar y mirando hacia enfrente, se encontraba un humilde vendedor de comida que utilizaba su bote como tienda. Había sido un día agotador, el sol lo quemaba cada vez un poco más y no había ningún barco a la vista que pudiese comprarle algo.
El vendedor ya se mostraba de avanzada edad y su piel estaba lo suficiente bronceada para pensar que era de otra región. Su vestimenta era sencilla pues no tenía suficiente ahorros.
Desde hace algunos años comenzó su negocio vendiendo sándwiches y bolitas de arroz, los navíos pequeños y los piratas solitarios eran los que mas le compraban y algunas veces hasta las grandes embarcaciones lo invitaban a merendar pero ese día no había absolutamente nada…
-Que mas da, creo que regresare a casa…- se dio la media vuelta y fue ahí cuando se dio cuenta que no estaba solo después del todo. Detrás de él, se encontraba otra una balsa amarilla con su respectiva vela en la parte de atrás. Lo que le pareció muy llamativo fueron dos cosas: una, esa cosa tenia un gran motor y la segunda y mas importante, estaba sola.
Tardó un poco en decidirse si en ir a investigar o no mientras no le despegaba la mirada. Cuando reunió el suficiente valor, movió su bote con ayuda de dos remos y se acercó a la balsa solitaria.
Cuando estuvo apunto de topar con ella, lentamente se levantó y fue un pequeño alivio ver que esa balsa estaba ocupada por un joven que estaba dormido, un posible cliente. No parecía ser tan mayor, juraría que apenas estaba disfrutando sus veinte primaveras.
-Muchacho…- trató de despertarlo con ayuda de su voz pero fue inútil, tenia el sueño pesado.
Respiró hondo y con delicadez se acercó al chico y con una mano lo sacudió un poco.
-Muchacho…- lo volvió a llamar y este gimió, estaba reaccionando.
-No te vayas…- susurró.
El hombre lo miró preocupado y después sonrió.
-No me iré…- sonrió.
-No no, no me dejes…- volvió a susurrar.
Ahora la entendía, estaba aun dormido pero reaccionaba a lo que él le estaba diciendo. Parecía estar en medio de una leve pesadilla. Que cosas, tal vez bebió mucho la noche pasada.
-No te dejare, tranquilízate…- respondió con una voz aun mas dulce.
-Gracias…- susurró.
El hombre como prometió, se sentó en su respectivo bote para esperar que el joven despertara. Prometió no dejarlo solo.
-Oi…- lo llamó unos minutos después.
El vendedor se levantó rápidamente y se asomó al bote vecino.
-Aun lo tengo…- comenzó a hablar.
-¿Qué cosa?
-Tu cadena…
El hombre negó con la cabeza, este tipo pensaba que él era otra persona.
-Acércate…- susurró.
-No, gracias.
-Anda…
Nadie lo obligó, él solo se prestó a obedecerlo. Con lentitud se acercó a él y cuando vio que el chico extendió sus labios, se tumbó en su bote moviendo violentamente el otro haciendo que el chico se despertara.
-¡Tonta!- gritó el joven levantándose de su balsa.
El vendedor lo miró asustado, ese chico trató de besarlo. Con cierto asombro, pegó su mano a sus labios algo sonrojado mientras veía que el otro se estiraba.
Cuando el joven se dio la media vuelta, abrió de golpe sus ojos al ver al anciano tirado en el otro bote.
-Disculpe, ¿Se encuentra bien?- preguntó al ver lo asustado que se veía el hombre.
Este negó con la cabeza e hizo que el chico se arrodillara y lo viera preocupado.
-¿Por qué se tapa la boca?- señaló la mano del hombre. -¿Se golpeó en la boca?
El hombre negó nuevamente con la cabeza. Después de analizar un buen rato su rostro, creyó reconocerlo de alguna parte.
-Eres…- se retiró la mano de su boca. –Eres "Puño de fuego".
El chico sonrió y asistió con la cabeza.
-Portgas D. Ace- corrigió.
-"Puño de fuego trató de besarme"- pensó el hombre mientras se sonrojaba.
-¿Y usted es…?
-Puedes llamarme…- antes de que terminara la narcolepsia de Ace se hizo presente por lo que se tiró a su balsa y comenzó a roncar. -¡SE HA QUEDADO DORMIDO!
-Kris…- comenzó a hablar dormido. –Beso…
-¿Kris?- se preguntó el hombre mientras veía a Ace roncar. -¡Rayos! ¡Ese beso no era para mí!
-Tonta…- susurró Ace mientras sonreía.
Continuara…
Lamento sinceramente cambiar bastante a Moda, en la mini historia de Ace no se mostró su edad ni su personalidad… solamente que es generosa pues salvó al pecoso. Esta Moda fue como yo me la imagino, aceptó opiniones acerca de ella.
¡¿Y que les pareció?! Sé que su pirata sexy favorito no se mostró bastante pero en el siguiente capitulo… bah, para que les cuento. ¡Dejen su humilde opinión sobre este capitulo en su review de hoy!
Antes de despedirme quisiera invitarlos a que le dieran un vistazo a mi nuevo proyecto, algunos ya lo habrán visto y algunos no. Se trata de: "La aventura de Chopper detrás del espejo" me he esforzado en crear los dos primeros capítulos y todo el mes de Agosto (y en cuanto pueda) me dedicare a subir los siguientes capítulos. Los espero ahí :)
También quería comentarles que no actualizare esta historia hasta Septiembre pues es el mes "Puño de fuego" quiero decir, en ese mes yo publiqué el primer capitulo y se le será otorgado únicamente a esa historia. Agradecería su paciencia nuevamente.
-Los ama, Luna-
