¡Hola mis amores! Les vengo con la noticia que ya estrenamos nueva portada del fic y gracias a MichiShisui quien fue la que se tomó la molestia de dibujar a Ace y a Krystal, ¿No les parece linda? Pues a mi me encantó en verdad pues se aproximó lo bastante a la tonta esa como la llama el pecoso. Si alguien también es bueno dibujando, no dude algún día en mostrarme sus dibujos ;)
Agradezco de todo corazón a:
MichiShisui: Y Mitch también te adora (él ama a todas las mujeres al igual que Sanji, pero él no es tan caballeroso como el rubio). Gracias, no pensé que los personajes fueran tan "monos" pero si tu lo dices…
LADI JUPITER: Créeme, a Ace no le gustará nada al ver la competencia que tiene, pero por ahora no lo verá aun… espero que disfrutes el capitulo.
Kai3d2y: Lamento a veces tardar, pero es que la inspiración viene y se va horriblemente. Espero que te guste el capitulo pues hay algunas cosas que te serán interesantes (eso espero).
Trafalgar D. Giselle: ¡Gracias, tu review hizo que Ace cayera a otro hoyo y Krystal le naciera regalarte la mejor manzana que tiene! Sí, creo que el tema de Tom fue muy inesperado, pero no me arrepiento haberlo escrito. Espero seguir viéndote por aquí :)
lili10: ¡Muchas gracias y he aquí el capítulo! ¡Gracias por esperar! :)
MissMonkeyD: Perdón por la tardanza, prometo ya no alejarme tanto. He aquí uno de los reencuentros que habrá.
Estercreacuadros: ¡Muchas gracias, me alegra saber que te gusta! Espero que disfrutes la actualización.
Y a los silenciosos del mal, no dejan reviews, pero las visitas cada vez van en aumento y eso me alegra mucho. Bueno, creo que no tengo más que decir así que…
Aclaración: En alguna parte del capítulo para no repetir tanto el "mientras tanto con…" y "regresando con…" he puesto el nombre del personaje de quien nos ubicamos.
¡Comenzamos!
Cinco días después…
El mar, uno de los muchos lugares perfectos para relajarse y mejor aun, para iniciar una aventura. El sonido de las olas, el canto de algunas aves, el olor a agua salada y entre algunas cosas mas siempre hacen un paisaje hermoso. ¿Qué podría romper esta relajante imagen?
-¡PORFAVOR, QUE YA PARE ESTO!- gritó enfadada una chica.
Dentro del solitario paisaje se encontraba un pequeño barco el cual no llamaba mucho la atención pues no era lujoso ni llevaba una bandera pirata, simplemente era común y corriente. En uno de los bordes del mismo, se encontraba una chica apoyada en este con los brazos y cabellera colgando, al parecer no se encontraba muy bien.
-¿Aun no te encuentras bien?- apareció una joven detrás de ella.
-No…-respondió forzosamente mientras se levantaba.
-Oye Kris, tu siempre mencionabas que querías viajar en barco y pues…- antes de que continuara, Krystal ya se encontraba vomitando.
Ari hizo una mueca de asco mientras escuchaba a la castaña quejarse. Lo único que pudo hacer por ella fue tomarle todo el cabello que le fue posible y darle unos golpecitos en la espalda.
-Venga, saca todo- le comentó en tono tierno.
-Gracias…- susurró la otra.
-A la próxima dime que eres muy delicada con estas cosas- comentó malhumorada Ari.
Pasaron los segundos y por fin Krystal se enderezó y se limpió la boca con su antebrazo derecho. Ari por su parte dejó el cabello de su amiga en paz y vio como esta le daba la cara.
-No lo soy- respondió seriamente.
Antes de que la otra le respondiera algo, apareció un joven de anteojos vestido con una camisa hawaiana azul con estampados de flores purpuras y pantalones cortos negros.
- ¡Krystal-san! ¡¿Se encuentra bien?!- preguntó alarmado.
La mencionada volteó a verlo y lo miró con detalle. Lo curioso de la vestimenta del chico es que llevaba consigo una gorra de la marina. Él era un poco más viejo que Ari, tal vez tres o cuatro años mayor que ella. Su cabello era negro y su piel estaba mucho mas bronceada que las de las chicas juntas.
-Si…- respondió mientras se tapaba la boca y cerraba sus ojos como señal que estaba sonriendo.
-¡ME ALEGRA ESCUCHAR ESO!- gritó aliviado. -¡SI LE HUBIERA PASADO ALGO, EL CAPITAN ME HUBIERA MATADO!
-No creo que Mitch sea tan duro- interfirió Ari cruzando sus brazos.
- ¡¿Bromea?!- respondió preocupado. - ¡Ese chico me superó por la fuerza bruta que tiene! ¡Me mataría al instante!
-Calma calma, explica y sin gritar- le pidió la pelinegra mientras le indicaba con sus manos que se relajara.
El joven asistió con la cabeza, respiró profundamente y exhaló. Una vez listo, comenzó a hablar.
-El capitán fue muy claro y me indicó que si no protegía a Krystal-san con mi vida, me mataría de un puñetazo- al terminar puso una mueca de terror. ¿Cómo era posible que alguien mayor que Mitch le temiera?
La castaña se sonrojó y después se acercó al marine. En cuanto él la miró fijamente, esta pensó mas de dos veces si debía retirarse la mano de su boca o no, pero a fin de cuentas no la retiró.
-Sé que Mitch es un cabeza hueca, pero se preocupa demasiado, dejará de ser sobreprotector hasta que vea que ya no soy una niña- mientras hablaba el marine mostró de una cara asustada a una confundida ¿hablaba en serio?
-Pero Krystal-san…
-O hasta que se case con Mitch- bromeó Ari llevándose una mirada asesina por parte de su amiga.
- ¿Krystal-san se va a casar con ese patán? - preguntó asustado el teniente. - ¡¿Qué le fue lo que le vio?!
- ¡¿KRYSTAL-SAN SE CASARÁ CON EL AMANTE DE LAS BRAGAS?!- gritaron algunos marines que se encontraban por ahí. - ¡¿KRYSTAL-SAN AMA QUE LE VEAN LAS BRAGAS?!
- ¡PERVERTIDOS! - gritó Ari mientras se subía una manga dispuesta a golpearlos, pero antes de que hiciera algo, el mismo teniente le brindó a cada uno un golpe en la cabeza.
- ¡CLARO QUE NO! - comenzó a reírse Krystal. –Yo nunca me casaría con un pervertido como Mitch. Aunque…- giró sus ojos y no pudo imaginarse su vida de casada con Mitch.
Dentro de la imaginación de Krystal
La joven se encontraba dentro de una bañera relajándose con el cabello recogido y de pronto apareció Mitch detrás de ella.
- ¡Cariño, déjame cepillarte la espalda! - Krystal dio un brinco del susto y rápidamente se sumergió hasta por debajo de la nariz para que no la viera desnuda. - ¡Oh vamos, no seas penosa! - ella entrecerró los ojos molesta mientras provocaba burbujas con su boca y estas mismas salieron a la superficie.
Krystal algo cansada entra a su habitación y se sonroja al extremo al encontrar a un sensual Mitch recostado de lado en la cama de ambos con una rosa en la boca.
-Te eftaba efpeando- le dijo mientras subía y bajaba sus cejas.
La chica por su parte abrió sus ojos como platos, dio unos pasos hacia atrás, salió por la puerta y la cerró lentamente mientras no dejaba de ver a su "esposo".
- ¡POR FAVOR, KRYSTAL! - ahora Mitch se encontraba abrazando una pierna de la castaña mientras esta misma lo arrastraba por el suelo.
- ¡NO, MITCH! - gritó molesta mientras miraba hacia adelante. - ¡YA TE DIJE QUE NO QUIERO BEBÉS AHORA!
- ¡YO SI! - gritó casi llorando.
Krystal se encontraba cocinando para ambos, pero su esposo llegó gritando como de costumbre haciendo que ella pegara un grito del susto.
- ¡MIRA LO QUE TE HE COMPRADO, AMORCITO! - Mitch le mostró un conjunto de ropa interior demasiado provocativa.
Fin de la imaginación
La castaña negó con la cabeza rápidamente, deseó quitarse la última imagen de la cabeza y una vez tranquila miró al marine.
-En fin, agradéceme que convencí a Mitch en no acompañarnos- comentó aliviada Krystal. -¡¿Te imaginas?! ¡Inventaría sobre una guarda especial para la hora del baño!
- ¿Acaso él es capaz de hacer algo así? - preguntó curioso. –Digo, ustedes son muy bonitas, pero… ¿Mitch-kun sería capaz de espiarlas en el baño?
Krystal y Ari se miraron mutuamente y sonrojaron bastante por lo que el chico también lo hizo… he ahí su respuesta.
Rápidamente se disculpó por la pregunta llevándose unas carcajadas de parte de las señoritas. Los minutos pasaron tranquilamente, las chicas le informaron al marine sobre el pedido y su progreso en este mientras que el joven les contó un poco más sobre sus horribles experiencias con Mitch y también una que otra broma sobre este.
Mientras el trio charlaba, los demás marines que las acompañaban los cuales eran pocos permanecían limpiando el lugar o simplemente se encontraban encerrados en un solo camarote como si de sardinas se tratasen. ¿La razón? Tenían sumamente prohibido dirigirles la palabra a las chicas a causa de una orden de Mitch. El teniente no metió la mano para defenderlos pues conocía a sus compañeros y sabía que eran algo "groseros", motivo principal de la orden del capitán, además, sabía que ellos no obedecerían del todo.
Poco más de la media hora, el teniente dejó a solas a las chicas para que descansaran un poco más antes de ponerse nuevamente a trabajar. Ambas chicas optaron por recargarse en un borde del barco mientras apreciaban el paisaje.
-Aun no puedo creer que Mitch aceptara no venir con nosotras…- comentó impresionada Ari.
-Bueno, tuve que rogarle- respondió Krystal sin mirarla. –Me sentiría muy incomoda teniéndolo por aquí…
La pelinegra giró sus ojos buscando una la forma de explicarle la situación y después miró sonriente a su amiga.
- ¡¿Qué acaso no entiendes?!- le golpeó con su codo a un brazo de la castaña mientras esta misma se quejaba. –Mitch jamás dejaría escapar una situación así contigo…
Krystal rápidamente se sobó su brazo, entrecerró sus ojos y miró a Ari.
-Preferiría no hablar de eso, por respeto a Mitch- borró su mirada molesta por una mueca de asco.
- ¿Y porque no? Ambas sabemos que Mitch siempre te ha querido…
-Sí, ¿Y por qué no? - preguntó un marine que las estaba espiando.
- ¡Si no es lo suficientemente hombre para usted, Krystal-san! ¡Yo estoy aquí para usted! - añadió otro.
- ¡¿Y A USTEDES QUIEN LOS INVITÓ?!- les gritó Ari haciendo que ambos se alejaran corriendo de ellas.
Krystal sonrió apenada mientras veía a su amiga calmarse. Una vez así, ambas volvieron a lo suyo.
-No hablemos más sobre ello- habló Krystal. -Al solo pensarlo…- la chica se aferró al borde del barco y comenzó a vomitar de nuevo. Ari rápidamente fue en su ayuda, pero esta vez comenzó a reír.
- ¡No me digas más, con eso me das a entender todo! - bromeó mientras la otra se quejaba.
Una vez que la castaña terminó, Ari dejó que respirara un poco y continuó.
- ¿Qué crees que te hubiesen dicho tus amigos piratas si te hubieran visto mareada en un barco? - cruzó sus brazos mientras sonreía.
Esa era una muy buena pregunta, Krystal se dio media vuelta, se limpió la boca y pensó un poco.
-Ambos idiotas se hubieran burlado de mí- respondió sin dudarlo.
La pelinegra deseó ahorrase la pregunta y miró hacia otro lado.
-Bueno, si te sientes mal yo podría continuar el trabajo de hoy…- propuso mientras Krystal sonreía conmovida.
-No te preocupes por ello, tu solo encárgate de los pays de cereza que estaba haciendo- volvió a mostrar sus muecas de asco. –El olor fue lo que me hizo sentirme mal- se tapó su boca.
-De acuerdo- asistió con la cabeza y con un brazo rodeó la espalda de la castaña. –Vamos, tenemos mucho que hacer aún, no creí que teníamos que hacer algo para los marines para que nos ayudarán a transportar las cosas.
-Es un buen trato…- añadió Krystal. -Oi Ari, gracias por lo de mi cabello cuando yo…- sonrió ampliamente.
-Si si de nada, pero no vomites sobre mí por favor- ambas comenzaron a reír.
Horas después en Paladia
Casi al anochecer
Villa Esmeralda
- ¡Que sorpresa que vengas a visitarme, Mitch-kun! - se escuchó la alegre voz de la abuela de Krystal desde afuera de su casa.
Dentro de esta, se encontraba Mitch sentado en la mesa y apoyando sus codos en la misma mientras tenia sus ojos cerrados. Elena por su parte llegó hasta él con una taza de té humeante. En cuanto el chico la olio, abrió sus ojos.
- ¿Creía que solo me vería si venía a visitar a Krystal? - preguntó sonriente mientras aceptaba la taza.
Minutos después la mujer tomó asiento frente a él y lo miró de forma cariñosa.
-Lo dude por un segundo- sonrió.
Mitch la miró fijamente y encontró los ojos de su amiga en los de su abuela, si que tenían cierto parentesco.
-Tengo una pregunta que hacerle pues no puedo dormir con ella en la mente…- la mujer lo miró preocupado. -¿Krystal le ha dicho algo sobre el regalo que le di?
-No querido, llegó a casa tarde junto con Ari y cuando le mencione de tu regalo, lo tomó y se fue a dormir.
-Ya veo…- susurró mientras bajaba su mirada y apretaba la caliente taza. - ¿Y qué le ha dicho de "Puño de Fuego"?
-¿Perdón?- preguntó confundida.
-¿No le ha mencionado sobre un amigo que tiene que se llama Ace?- alzó su mirada y preguntó seriamente.
Elena giró sus ojos y recordó que ella se lo había mencionado alguna vez, pero fingió torpeza ante Mitch.
-No querido, ¿Es alguien de quien me debo preocupar?- él solo negó con la cabeza y muy decidido se llevó rápidamente la taza a su boca pero torpemente se quemó con el liquido caliente.
Mitch rápidamente se retiró la taza y forzosamente se tragó el té caliente. Elena se levantó rápidamente al ver que el chico se estaba quemando la lengua por lo que le sirvió agua helada en un vaso para después dárselo. Varios minutos él agradeció y volvieron a lo suyo.
-Me alegra mucho que te hayas tomado la molestia de mandar un equipo de hombres para cuidar a mi nieta y a Ari-chan- comentó sonriente.
Mitch hizo una mueca y después respondió forzosamente.
-De hecho, solamente yo iba a ir con ellas, pero Krystal me comentó que no quería tenerme por ahí pues quería que cuidara de usted mientras ella no estaba- Elena se auto señaló apenada mientras él asistía con la cabeza. –Con esto, tuve que convencer a un grupo de compañeros de bajo rango a que las cuidaran en ese barco pues ellos también iban rumbo a Arabasta para hacerle refuerzo al capitán Smoker.
-Oh, entiendo- respondió en tono leve. –Lamento ser una carga, yo sé que quieres a mi nieta y…
-Por favor, Elena-san… no lo diga- negó con la cabeza. –Krystal es y siempre será una amiga muy querida pero ya no la veo con esos ojos.
-Mitch-kun yo…
-No se preocupe, no me incomoda esto- sonrió y después miró la ventana donde había visto anteriormente que Moda se había asomado. –Pero prefiero no hablar de ello, no es un tema del cual me gusta hablar.
Elena miró preocupada la mirada perdida de Mitch, sabia que solo su visita se trataba para saber la reacción de Krystal con su regalo. Pobre chico, sabía que, si le mentía, saldría herido, a fin de cuentas.
A miles de kilómetros de ahí…
En una exótica isla sumamente oscura por el anochecer, se encuentra un hombre sosteniendo una hoja frente a una pequeña fogata mientras se escuchaban carcajadas, gritos y voces de varios hombres a unos cuantos metros de su localización.
El fuego iluminaba a la perfección el papel que sostenía, pero mostraba levemente la media sonrisa que dibujó. El trozo que miraba con tranquilidad se trataba de una carta.
"Querido hombre sombra, he escrito lo mas rápido que he podido esta carta en cuanto me avisaste sobre esa gaviota-perico que ibas a mandar, es una coincidencia que llegará la misma mañana en la que yo partiré rumbo Arabasta, exactamente hacia Nanohana. ¿Recuerdas los pedidos de mi abuela? Bueno, le han solicitado uno muy grande para un restaurante de ese país. ¡Estoy tan emocionada de por fin salir de Paladia! ¡Ojalá vieras mi cara de emoción! O pensándolo mejor, creo que no sería una buena idea pues te burlarías de mí (como siempre).
Olvidando eso pues no es tan importante, quería preguntarte: ¿Conoces a Portgas D. Ace? Sé que actualmente es un famoso pirata y todo eso… también te informó que él es el tan famoso "pecoso del mal" que llegue a contarte. Bueno, he encontrado su recompensa, pero esta no tenia su foto y tengo años sin verlo, ¡Ya sabrás como me encuentro por ello!
Ya que estamos con las identidades, también te informo que el otro idiota cerebro de mono que también te conté se trata de Monkey D. Luffy, quien dice que será el futuro rey de los piratas y no dudo de ello. Me alegra saber que de él si tengo una fotografía.
Solo te pido que, si llegas a ver la recompensa de Ace, por favor mándamela si te es posible. Y si te lo preguntas, no he tenido noticias del capitán que tanto te cae bien (siendo sarcástica). Me encuentro bien y eso es lo importante. Cuídate mucho donde quiera que estés, siendo pirata, marine o lo que sea… el peligro siempre andará por ahí. "
"P.D: Dentro del sobre te he puesto la foto que tanto me has pedido".
-Te quiere, Kris.
-Ya sabía que siempre estuviste hablando todo este tiempo de Luffy, boba- se dijo el hombre.
Rápidamente dejó la carta a un lado y buscó en el sobre la foto mencionada. Al encontrarla, la sacó y la observó sonriente.
Se trataba de una infante Krystal sentada sobre un corral de madera y con un fondo de pastizales verdes. La niña se mostraba sumamente sonriente mientras sostenía con ambas manos un sombrero de playa que tenia colocado pues se veía que el viento se lo quería llevar mientras movía sus cortos cabellos. Al darle la vuelta vio en letras cursivas un pequeño texto.
"Krystal (diez años) en su primer día en Paladia."
-Creo que no tiene una foto con Luffy- susurró aun mas sonriente. - ¡Qué más da, que tierna se ve! ¡Debe ser la chica más linda de Paladia! - sacó su lado paternal mientras gritaba emocionado.
Un poco lejos de él, se apreciaba una fogata y una multitud rodeando esta. Dos sombras en especial quienes estaban visualizando al hombre de lejos, comenzaron a preocuparse.
- ¿Qué le ocurrirá al capitán? - preguntó la sombra más grande con voz masculina.
-No lo sé, pero parece muy contento…- respondió su compañero.
A la noche siguiente…
Base Marine G-2
A altas horas de la noche se escuchaban por el oscuro pasillo principal el sonido de unos tacones que eran pisados con tranquilidad. Un chasquido rompió silencio y una pequeña llama apareció en medio del lugar iluminando una camisa blanca, se trataba de un encendedor y al alzarlo, se visualizó el rostro del capitán al que Krystal admiraba. Sus ojos esmeraldas resaltaron gracias a la flama y su mirada era aún más seria que de costumbre. Segundos después, el joven apagó la llama y se guardó el encendedor mientras volvía a caminar.
-Aun teniendo el puesto de guardia, no estoy tranquilo…- susurró mientras seguía caminando. –Qué más da, tengo que regresar a Paladia quiera o no.
Paladia
A orillas del mar, precisamente en el mismo lugar donde Krystal llegó para estar a solas, se encontraba Mitch fumando un cigarrillo mientras miraba como la luna se reflejaba en el agua.
-Una semana…- susurró con el cigarrillo aun en la boca.
Con delicadez lo sacó de su boca y exhaló el humo que mantuvo en su boca.
-En una semana perderemos a Krystal, literalmente.
Al amanecer…
Arabasta
Nanohana
Nanohana, ciudad portuaria de Arabasta. Conocida por sus mercados, sus perfumes y conjuntos de ropa provocativa.
- ¡Genial! ¡Al fin he llegado! - gritó Ace parado sobre su striker mientras extendía sus brazos y admiraba la vista que le regalaba Arabasta. - ¡Al fin veré a Luffy!
Rápidamente sacó de uno de sus bolsillos la recompensa de su hermano menor y la miró tiernamente.
- ¿Cuánto ha cambiado en tres años? - se preguntó así mismo pero segundos después miró hacia enfrente con una sonrisa de medio lado. –No creo que mucho, si no cambió durante diez años, no creo que lo haya hecho en tres.
- ¡HEMOS LLEGADO! - escuchó a alguien gritar a unos cuantos metros de ahí.
Ace miró hacia donde se había escuchado la voz y observó un mediano barco, al ver que era un marine quien estaba gritando, rápidamente se aferró a su sombrero y dio la espalda, aunque su tatuaje lo acusara.
- ¡SEÑORITA ARI, SEÑORITA KRYSTAL! ¡HEMOS LLEGADO CON SU ENCARGO! - volvió a gritar.
El pecoso dejó de aferrarse a su sombrero y miró el barco nuevamente.
- ¿Acaso…? - forzó la vista, pero no vio a nadie más.
- ¡SEÑORITA ARI! - volvió a gritar otro marine. - ¡SEÑORITA KRISTINA!
El pirata se dio un manotazo en la frente, nuevamente había confundido el nombre de su vieja amiga con el de "Kristina".
-Pero que curioso…- se dijo divertido. –Al parecer ese nombre es más común de lo que pensé…- sonrió y con ayuda de sus poderes se alejó del barco para no tener problemas mientras silbaba.
- ¡ES KRYSTAL! - corrigió el primer marine.
- ¡IDIOTA! ¡ESO FUE LO QUE DIJE! - respondió el segundo.
- ¡CLARO QUE NO! ¡DIJISTE "KRISTINA"!
- ¿Ah sí? - preguntó torpemente. - ¿Y cómo es?
- ¡KRYSTAL! - respondió el otro. - ¡K-R-Y-S-T-A-L! ¡CABEZA HUECA!
-Oh, ¿Y qué fue lo que dije?
- ¡KRISTINA!
- ¿Y cómo dijiste que era?
- ¡¿PODRIAN CALLARSE UN MOMENTO?!- apareció Ari furiosa. - ¿Trajeron la carretilla?
- ¡SI, SEÑORA! - asistieron al mismo tiempo.
-Buenos días…- apareció Krystal detrás de su amiga mientras saludaba con una mano.
- ¡BUEN DIA SEÑORITA KRYSTAL/KRISTINA! - la saludaron los marines.
Al ver su error, el segundo marine recibió un puñetazo en la cabeza por parte del otro.
- ¿Kristina? - preguntó divertida. - ¿Quién es ella?
-Créeme que esa tipa es todo un misterio desde temprano, no la han dejado de mencionar- interfirió Ari.
-Señoritas…- apareció el teniente bien uniformado para la ocasión llevándose así una mirada de sorpresa de Ari y una neutral de Krystal, de hecho… ella subió una ceja. –Les comento que mis compañeros ya se encuentran colocando el pedido en la carretilla y que espero que no olviden nuestro trato.
- ¡Pero claro que no! - respondió Krystal un poco ofendida. - ¿Cuál es el plan?
-Podríamos acompañarlas a entregar la carretilla…- subió un dedo. –Pero, deberán acompañarnos con el capitán Smoker para que nos crea respecto a porque nos demoramos en llegar.
-Trato hecho- interfirió Ari.
-De acuerdo…- asistió con la cabeza el teniente. –Ah, y una cosa más…- movió de un lado a otro el dedo alzado. –Deberán usar ropa local, no queremos que llamen la atención.
Krystal se miró de arriba abajo y no le encontró nada ofensivo a su vestimenta. No usaba falda ni tampoco escote, ¿Acaso no mostrar era ofensivo fuera de Paladia?
-Pero, ¿Qué podríamos usar si no conocemos lo local? - preguntó dudosa de lo que hablaba.
- ¡Excelente que lo pregunten! - respondió el teniente. -Nosotros ya nos hemos adelantado y les mande a pedir ropa- chasqueo los dedos y aparecieron dos marines con un conjunto cada uno.
Al mostrárselos a las chicas, Ari miró indiferente el conjunto mientras que Krystal solo se sonrojó bastante y frunció el ceño. Los conjuntos no era algo que las habitantes comunes de Arabasta usaran a diario, si no que se trataba de prendas que usaban las bailarinas del lugar.
-Pervertidos…- susurró la castaña molesta mientras escuchaba las leves risas de los marines.
- ¡Andando, hay muchas cosas que hacer hoy! - las apuró el teniente.
Los marines les entregaron el conjunto y las chicas se apresuraron a cambiarse.
Mientras tanto con Ace…
Ace detuvo su striker, chasqueó su lengua, dejó en paz su sombrero y se sentó un momento. Con cierta rapidez sacó de sus bolsillos un cuadro de papel sumamente doblado y voluptuoso. Cuidadosamente lo desdobló y el tamaño de este se incrementó, era un mapa.
-Veamos, si me encuentro aquí…- señaló un punto rojo del mapa. –Podría ir a buscar a "Escorpión" después de ver a Luffy- sonrió emocionado. –Hasta podría pedirle que me acompañe.
El pecoso no pudo evitar imaginarse la cara de emoción de su hermano al volverlo a ver.
-Bueno bueno, ¿En que estaba…? - giró sus ojos. –Ah sí, en dado caso que la información que me dieron sobre él es falsa, podría dirigirme hacia el…- visualizó sus opciones. –En el Norte no hay nada interesante, solo mas desierto.
Ace no quiso seguir pensando y mejor visualizó las islas vecinas. Mientras repetía "Sur, Este y Oeste…" de forma consecutiva. A la cuarta repetición, encontró algo interesante.
-Oeste…- señaló el mapa como si lo hubiese escogido de forma aleatoria.
El mapa le indicaba que, al Oeste de su destino primordial se encontraba un camino que lo dirigía hacia una isla no tan pequeña, lo malo del caso es que estaba un poco alejada de Arabasta.
-Paladia…- leyó en voz alta. –Paladia…- volvió a repetir el nombre.
Ace cerró aleatoriamente sus ojos mientras llevaba una mano a su mentón, ¿Por qué le sonaba tan familiar ese nombre? Bueno, daba igual… mientras tuviera información del traidor y de Luffy le bastaba.
-Bueno, es hora de pisar tierra- se dijo sonriendo mientras buscaba un buen sitio para esconder su striker.
De regreso con los marines…
-Estoy lista- apareció Ari con su conjunto mientras algunos marines la miraban impresionados. Era muy bonita, sí, pero… su carácter daba miedo.
Algunos dudaron si silbarle o comentarle lo bella que se veía, pero mejor era guardar silencio.
El conjunto de Ari consistía en un top color verde oscuro y por la mitad horizontalmente de este era de color naranja (era poco desafortunada al usarlo pues no gozaba de mucha voluptuosidad); y tela de algodón que cubría sus hombros de color verde pastel. Para combinar, su la falda que llevaba era del mismo color, pero mostraba una parte del fondo que resultaba ser blanco. Por vanidad, se colocó algunas joyas de pedrería y se peinó con dos coletas altas.
-Se ve hermosa, Ari-san- le comentó el teniente.
La chica lo miró neutral y asistió con la cabeza.
-Gracias, me alegra que haya alguien que lo mencione-sonrió.
Todos los marines del lugar abrieron la boca sorprendidos y algunos se dieron un manotazo en la cara, ¿Por qué las mujeres eran tan complicadas? ¡¿Y por qué no le gritaba al teniente como a ellos?!
- ¿Có-Cómo me veo? - se escuchó la voz de Krystal tras de la otra chica.
Krystal era amable, bonita (no más que Ari para muchos) y tímida con quienes no conocía, eso ultimo hacia que fuera tierna en ciertos aspectos e hiciera que fuera fácil de encariñarse. Pero detrás de toda esa inocente imagen, se escondía otra personalidad que al tomar confianza hasta podía llegar a gritarle "idiota" a cualquiera.
Algunos marines al verla silbaron y gritaron piropos haciendo que esta se sonrojara.
- ¡Krystal-san, si Mitch-sama no se casa con usted…! ¡YO MISMO LE PONGO CASA E HIJOS! - gritó un marine demasiado atrevido.
- ¡A CALLAR, PERVERTIDOS! - gritó Ari defendiendo su amiga.
Newlove vestía de un top lavada sencillo (que muchos marines agradecían que lo usara pues resaltaba muy bien sus senos) y una falda lavada pastel que tenía una división vertical color rosa y líneas moradas. Alrededor de su cintura llevaba un cinturón dorado de monedas falsas y tenía colocados unos brazaletes en los antebrazos gracias a una aportación de Ari. Debido al clima, optó por recogerse el cabello.
-No encuentro palabras para describir como se ve, Krystal-san- le comentó el teniente.
- ¡¿Hermosa?!- preguntó un marine.
- ¡¿Sensual?!- al preguntar otro, Ari se enfadó mientras Krystal se sonrojaba y se tapaba la cara.
- ¡¿QUÉ NUNCA HAN VISTO UNA MUJER?!- les gritó nuevamente Ari.
- ¡NO SEÑORA! - respondieron algunos al mismo tiempo y sin pena alguna.
- ¡EL CAPITÁN MITCH ESTARÁ ENCANTADO DE SABER ESTE COMPORTAMIENTO HACIA LA DUEÑA DE SUS BRAGAS FAVORITAS! - volvió a gritar Ari e hizo callar a los hombres cosa que robó una carcajada al teniente.
- "Ari sería una muy temida marine"- pensó Krystal mientras sonreía divertida.
Ace
Una vez que escondió su striker detrás de unas rocas y casi pegado a una pared de un abarranco, Ace tomó una mochila verde rayada, comprobó que estuviera lo necesario dentro de ella y se la colgó en un hombro.
Cuando estuvo listo, miró hacia arriba y al observar que la cima de este muro rocoso había una barandilla rocosa, saltó lo más alto que pudo y con ayuda de los poderes de la Mera Mera se impulsó hasta llegar a caer de cuclillas en su objetivo.
-Muy bien…- aferró su sombrero mientras seguía de cuclillas sobre la barandilla blanca, tal vez era de piedra. –Por donde iré…- miró alrededor y apreció algunas casas.
No se consideraba arquitecto ni tampoco le gustaba analizar con detalle las construcciones, pero sabía apreciar los paisajes que lo rodeaban. La calle en la que estaba se notaba que era un barrio bajo pues la pintura que ya se estaba descarapelando y los tendederos de ropa colgados de balcón a balcón lo delataban.
-Creo que debería ir hacia el centro, seguro que Luffy y su tripulación estarán buscando suministros- sonrió decidido, bajó de la barandilla y comenzó a caminar adentrándose por un callejón.
Piratas sombrero de paja
Usopp, el francotirador de la tripulación de comanda Luffy se encontraba buscando dentro del Going Merry (barco que actualmente usan para transportarse) una manta para cubrir a sus nakamas y él mismo. El objetivo era ocultar sus identidades ya que sus enemigos rondan por el lugar.
Una vez encontrada, se dirigió hacia sus compañeros.
-Muy bien, iremos en fila y nos cubriremos con esto- les mostró la manta verde sumamente ancha y larga que había encontrado.
-No es buena idea, llamaremos mucho la atención- opinó una pelirroja de cabellos cortos que tiene el puesto de navegante en la tripulación, su nombre es Nami.
-Nami-san tiene razón, la situación ya está lo suficientemente delicada y las sospechas no se toman a la ligera- la apoyó otra joven de cabellos azules y largos. Esa chica en especial no pertenece a la banda de Luffy, pero estos últimos se prestaron para ayudarla ante un problema que ocurre en Arabasta ya que esta es princesa de este mismo país. La joven se identificaba como Nefeltari Vivi.
-Venga, confíen en mí. Ya lo he hecho cuando debía esconderme de mis enemigos- mintió orgullosamente.
-Mentiroso…- susurró el segundo al mando de cabellos verde, Roronoa Zoro.
-Oi, Chopper- llamó Sanji, el cocinero rubio de la tripulación al doctor del mismo barco, un renito usuario de una fruta Hito Hito No Mi. Ese era Tony Tony Chopper. –Alégrate que nosotros no tenemos necesidad de ir cubiertos- bromeó.
- ¡Sí! - respondió emocionado pues al igual que Krystal, se moría por explorar un ambiente sumamente diferente a lo que ya estaba acostumbrado.
Marines
Dos marines empujaban y otro par jalaba la pesada carretilla donde transportaban los postres de aquel pedido mientras las dos jóvenes reposteras caminaban a un lado de esta y los demás los escoltaban.
Nanohana era sumamente diferente a lo que Krystal llegó a imaginar, sabía que Arabasta era un país rodeado de arena y temperaturas elevadas pero su imaginación se dejó llevar haciendo que visualizara un pueblo pequeño con casas hechas de barro y uno que otro camello por ahí. Esto era mejor de lo que pensaba.
El fuerte aroma a comida y el delicado de los perfumes hacían que cada vez una cierta sensación de euforia recorriera desde sus pies, pasara lentamente por sus piernas y por ultimo llegara a su cabeza. ¿Por qué no había salido de Paladia antes?
- "Es… hermoso"- pensó mientras miraba alrededor y subía la mirada para ver la cima de los edificios. –"¡Ojalá la abuelita viera esto!"
Los coloridos puestos de comida, joyería, artesanías y ropa hacían que cada vez se impacientara para explorar la zona, en serio debía pues no podía regresar a casa sin recuerdos para su abuela, su amado capitán, la pequeña Moda y para el tan no caballeroso Mitch.
-Por aquí señorita…- le llamó la atención un vendedor desde su puesto. - ¡Admire las más finas joyas que pueda encontrar en Nanohana! - señaló la mercancía que estaba acomodada en la mesa que tenía enfrente.
Aunque quisiera, no podía detenerse a ver lo que le ofrecían pues los mismos marines que la ayudaban la apresuraban para que siguiera el paso.
- ¡¿Gusta comprarme una brocheta de reno?!- apareció un vendedor ambulante colocándole la brocheta casi pegada a la nariz de la castaña haciendo que se detuviera.
No lo negaba, la brocheta olía delicioso y desde que llegaron no había probado ni un solo bocado. Estaba muy dispuesta en aceptar la brocheta, pero el teniente se interpuso.
- ¡Apártese de la chica en nombre de la marina! - ordenó mientras el vendedor se iba molesto y Krystal lloraba en sus interiores.
- ¡Piedras marinas! - escuchó a un vendedor un poco lejano de su ubicación. - ¡Venga y observe las más hermosas piedras marinas de Arabasta!
A Krystal le brillaron los ojos al solo escuchar lo que ofrecían. Actualmente tenía dos grandes hobbies: uno de ellos era coleccionar piedras marinas de diferentes lugares y el otro era un secreto aún.
Gracias a Mitch, ella tenía algunas que representaban los países en el que él mismo tenia misiones, pero las que pudiera conseguir ese mismo día serían más valiosas pues ella misma las escogería.
-Ari…- susurró la castaña y su amiga volteó a verla. –Antes de irnos, ¿Podríamos darle un vistazo al puesto de las piedras marinas?
La otra sonrió y asistió con la cabeza. Krystal quería demasiado a Ari, era como la hermana mayor que no tenía, aunque su actitud ruda a veces le parecía fuera de lugar. Tenía que admitirlo, amaba cuando era sobreprotectora con ella.
-Ya estamos cerca de su destino, señoritas- les comentó el teniente mientras ambas chicas asistían.
Ace
-Disculpe, ¿hacia qué dirección está el centro? - preguntó el pecoso a una mujer quien iba caminando por las calles.
-Siga adelante y…- algo le llamó la atención a la mujer por lo que hizo que Ace subiera una ceja confundido.
Tras analizar que estaba observando, dedujo que algo estaba detrás de él. Al darse la media vio un chico rubio de traje acompañado de un reno con sombrero rosa y mochila azul que caminaban a la par junto con una cosa viviente que se movía debajo de una manta verde.
- ¿Qué es eso? - preguntó la mujer asustada.
Ace silbó al verlos alejarse y sujetó su sombrero emocionado.
- ¡Vaya, no pensé que encontraría algo interesante a lo poco de haber llegado! - comentó emocionado.
Marines
Mientras aun caminaban, un vendedor de collares de cuentas que colgaba en sus brazos extendidos pasó a un lado de Krystal por lo que hizo que captara su mirada. Al no visualizarlo bien, miró hacia atrás y algo más la sorprendió.
Justamente detrás de ellos pasó un animal o algo viviente cubierto con una manta verde y detrás de este caminaba a la par un chico rubio que iba fumando y también podía ver que junto a él había… ¿un sombrero rosa con astas?
- ¿Ocurre algo? - preguntó el teniente.
Ella rápidamente negó con la cabeza y volvió vista al frente.
- ¡Hemos llegado, señor! - gritaron los marines mientras detenían la carretilla de golpe.
Ari y Krystal visualizaron el lugar y se trataba de una panadería.
-De acuerdo, nosotras nos encargamos- comentó Krystal mientras ella y Ari tomaban la carretilla.
-Nosotros las esperaremos aquí- respondió el teniente mientras ambas asistían.
Ace
El joven caminaba mientras visualizaba cada puesto, varios años en el mar causaron que no cualquier cosa captara su atención. Además, su objetivo principal era encontrar a Luffy pues ambos se encontrarían ahí mismo.
Llevaba con él la recompensa de su hermano menor, pero sería estúpido preguntar a cada vendedor sobre Luffy, además, él mismo se ponía en riesgo. Tendría que preguntarles a las personas correctas.
- "Tal vez las señoritas sean más accesibles que los hombres de por aquí…"- pensó mientras seguía caminando.
Su vista se cruzó con unos marines que esperaban afuera de una panadería e inmediatamente se escondió entre dos edificios de enfrente. No había recordado en algún momento la presencia de la marina.
-No podré pasar por ahí, tendré que regresar- en cuanto se iba a mover, vio que otro marine llegó por el camino que iba a tomar.
- ¡Señor, hemos conseguido agua para las señoritas! - escuchó y fijó de nuevo la mirada en los que esperaban.
-Con que están escoltando a unas señoritas…- se dijo curioso el pecoso. –Tengo dos opciones: arriesgarme e irme o esperar que se alejen.
Pensó un poco más y una idea se cruzó por su mente. ¡Claro, tenía su ropa especial para cruzar en el desierto! Podría cambiarse y seguir su camino como si nada, ocultaría su rostro y tatuaje.
- ¡Trato hecho! - escuchó la voz de una chica sacándolo de sus pensamientos.
Una señorita vestida de bailarina salió de la panadería, faltaba una.
- ¡¿Qué tal les fue, Ari-san?!- preguntó el teniente en voz alta, tal vez esta lo asustó.
Ace visualizó bien a la chica, era guapa pero no su tipo. Tenía cara de pocos amigos.
-Dijo, ¿Ari-san? - se preguntó el pecoso mientras veía a la chica mover sus labios y recordó inmediatamente donde había escuchado ese nombre.
Flashback
En cuanto Ace llegó a Arabasta, el grito de un marine se robó su atención.
- ¡HEMOS LLEGADO! - escuchó a alguien gritar a unos cuantos metros de ahí. –¡SEÑORITA ARI, SEÑORITA KRYSTAL! ¡HEMOS LLEGADO CON SU ENCARGO! - volvió a gritar.
- ¿Acaso…? - forzó la vista, pero no vio a nadie más.
- ¡SEÑORITA ARI! - volvió a gritar otro marine. - ¡SEÑORITA KRISTINA!
Fin del flashback
-Claro, son los marines que vi al llegar. Y ella es una de las chicas que nombraron- sonrió al acertar su sospecha, pero esta se borró al recordar el nombre de la otra. –Solo falta Kristina…
Marines
-Muy bien, le darán un buen dinero a la abuela de Krystal por el pedido- sonrió.
- ¿Y por qué no ha salido? - preguntó un marine.
La chica lo miró de forma negativa, se pulió las uñas en su ropa y respondió.
-Porqué le pidió a la dueña de la panadería que si podía ponerle los postres de ustedes en cajitas decoradas como descuento del pedido pues se le hizo mucho dinero- respondió.
- ¡Kawaii! - gritaron el que preguntó y otro compañero.
Ari ya los estaba identificando, eran los que siempre preguntaban cosas, ¿Cómo no se había dado cuenta de ellos? Bueno, con uniforme todos se parecen.
La puerta del lugar se abrió lentamente y Krystal salió con la mirada hacia abajo pues estaba mirando una de las cajas rosadas apiladas que le habían dado y dentro de esta se veían los postres que habían preparado.
Ace
-Ella debe ser…- se dijo al ver a la chica salir de la panadería.
En cuanto la chica alzó la mirada, mostro una gran sonrisa mientras cerraba sus ojos. Al verla, Ace sintió una punzada, sentía que eso ya lo había visto en otra parte.
-Tiene linda sonrisa, me recuerda un poco a Luffy…- añadió.
En cuanto quiera apreciar más a la chica, una carretilla se interpuso en su vista.
Marines
- ¿No se ven lindos? - preguntó emocionada Krystal.
- ¡Sí! - respondieron cautivados por la simpatía los mismos marines charlatanes.
-No tenían por qué responder…- comentó Ari con los brazos cruzados.
-Andando, debemos ir con el capitán Smoker…- habló el teniente y todos asistieron.
-Permítanos…- le ayudaron con las cajas de postres los marines.
Todos comenzaron a caminar excepto Krystal, la chica se le quedó mirando fijamente a la carretilla estacionada justamente enfrente de ella. Transportaba piezas de cristal cortado, como su propio nombre. Lo extraño de todo es que juraba ver un sombrero un tanto familiar detrás de esos… ¿Dónde había visto esa cosa…?
- ¡Oi, Krystal! - la llamó Ari al notar que la dejaron atrás.
La castaña corrió hasta alcanzarlos, se disculpó y siguieron su camino.
Ace
El pecoso aun no salía de su escondite, la carretilla le tapaba la salida. Solo tenía una opción, saltar contra pared.
-Muy bien…- se preparó, pero la carretilla después se movió un poco y le permitió salir sin problemas.
Fue una suerte ver que los marines y las chicas se retiraron, ahora tenía el camino libre.
-Tengo que encontrar a Luffy…- se dijo mientras seguía con su camino a paso normal.
Marines
-Si tenemos un poco de suerte, el capitán Smoker las apoyará en su regreso a Paladia- comentó el teniente. –Ya que nosotros venimos de refuerzos.
-No tenemos mucho problema con eso, yo misma sé navegar- respondió Ari orgullosa.
-Bueno, no tendremos mucho problema con eso, pero es mejor navegar acompañadas sabiendo que llevan dinero, ¿No lo cree, Ari-san? - la chica asistió con la cabeza.
Krystal al verlos charlar sonrió levemente, en verdad su amiga se veía muy bien a lado del teniente. No era feo y eso lo sabía, de echo si se arreglara un poco más sería atractivo. Ari era un poco menos desafortunada en el amor que ella, pero su carácter e indecisión siempre la llevaba al mismo resultado.
- "Vaya, Ari y el teniente tienen mucha química… ojalá me viera igual de bien con él"- pensó nostálgica la chica al recordar a su capitán favorito.
- ¡Atención! - gritó el teniente sacándola de sus pensamientos. –¡Formación!
El grupo se detuvo, pero al no darse cuenta, Krystal chocó con Ari.
Los marines se formaron junto al teniente y todos saludaron con una mano y con la otra sostuvieron las cajas.
Al alzar la mirada, Krystal visualizó una chica muy parecida a su mejor amiga caminando hacia ellos. Esta era una versión más simpática que Ari, llevaba gafas, cabello corto del mismo color que ella y llevaba consigo una katana.
- ¡¿Ari-chan?!- la chica que se aproximaba reconoció a la mejor amiga de Krystal y apresuró el paso. La mencionada al hacer una mueca, le confirmó su identidad. - ¡¿Ari-chan, eres tú en verdad?! ¡¿Qué haces por aquí?!
- ¿La conoces? - le preguntó susurrando la castaña a la otra.
Ari no se mostró tan contenta del todo, cruzó sus brazos y volteó hacia atrás para responderle a Krystal.
-Sí, algo así…- respondió.
La chica con gafas saludó a los marines al estilo soldado y una vez que se rompió la formación, se dirigió a las chicas.
-Permítanme presentarlas- habló el teniente.
-Nos es necesario- interrumpió la chica. –Yo misma lo haré…
Krystal la miró curiosa mientras que Ari giraba sus ojos. Para mostrar un poco más de respeto, la castaña se colocó a un lado de su amiga.
- ¡Soy la Sargento Mayor, Tashigi! - saludó y de forma inmediata se inclinó. Sin levantarse, alzó la mirada y habló con tono natural. –Y prima de Ari-chan- sonrió gustosa.
- ¡¿QUÉ?!- exclamó sorprendida Krystal mientras veía de reojo a su amiga malhumorada y después la cara amigable de Tashigi una y otra vez.
Continuara…
Bueno bueno, ¿Querían reencuentros, no? Alargué más de lo que esperaba el capítulo y es por eso que me veo obligada a dividirlo. Digámoslo de esta forma: en el siguiente hay otro reencuentro, pero más impactante y si hay tercera parte, mejor aún.
Estoy sumamente inspirada en la historia y no quiero dejarla por mucho tiempo así que este mismo mes o a principios de Julio tendrán la nueva actualización. Gracias por ser pacientes.
Dejen su humilde opinión de este largo capitulo y los espero en el siguiente.
-Los ama, Luna-
