Deidara colgó el teléfono, y miró a sus acompañantes; ambos, con claras muestras de incredulidad en diferentes niveles, la de Ino la más graciosa.
-¿Qué fue todo eso de "nada raro"?-inquirió Sasori, finalmente recuperado del shock.
Diedara se encogió de hombros, devolviendo su celular; en un gesto que pretendía ser desinteresado, sin embargo Ino notaba perfectamente los hombros tensos del rubio, los ojos esquivos y la mandíbula fuertemente apretada.
-Conozco a Sasuke.- Deidara comenzó a caminar, seguido de cerca por sus amigos.- Itachi y yo solíamos hacer proyectos juntos en la escuela.
-Oh.
-Nunca antes lo habías mencionado…-Ino parecía genuinamente sorprendida, más que molesta.
-Sí, pues nunca salió el tema.- Deidara comenzaba a incomodarse, su tono era más tajante e irritable.- ¡Demonios, no es como si el chico y yo fuéramos mejores amigos!
-¡De acuerdo! Olvida que pregunté.-gritó la chica en el mismo tono cortante.
Toda conversación murió súbitamente cuando Deidara azotó la puerta del auto, el resto del trayecto en un silencio sepulcral y una tensa atmosfera.
Capitulo 2: El Lobo con piel de cordero.
Sasuke pasó la mano por su cabello desordenándolo más
Eran cerca de las 5 de la mañana y no había podido dormir nada, ¿Cómo podría? Las imágenes de las marcas en el cuerpo de Sakura atormentándolo, haciendo que un sentimiento incomodo le naciera en el estomago.
¿Lo sabía Naruto?, ¿Esa era la razón de su distanciamiento?
No, sí de algo podía estar seguro, era que si el estúpido de Naruto tuviera conocimiento alguno sobre el abuso del que claramente la chica era expuesta, él habría armada alboroto tal, moviendo todo lo que estuviera en su poder –y lo que no- para ayudar a su amiga.
¿Y si el abuso no era sólo violencia…?
Sasuke se estremeció ante el pensamiento, sacudiendo la cabeza para desaparecer los funestos pensamientos; el rumbo oscuro que sus pensamientos estaban tomando lo hacían sentir demasiado incomodo. Recordaba vagamente a la chica en la preparatoria, siempre en compañía de la chica rubia (quien asumió, era Ino), Sasori; y su novio, Gaara. Rara vez socializaba con los demás, aunque siempre era amable con las personas.
Una vez fue amiga de Naruto, había tantas fotografías de esos dos por toda la casa del rubio, que llegó a pensar que eran hermanos.
Un suspiro y el gruñido de frustración.
Sasuke fue traído bruscamente a la realidad por la puerta de su habitación abriéndose violentamente, seguido por un huracán de cabello rosa, enmarañado y salvaje. Al parecer Sakura había despertado.
¡Oh Dios! No podía creer lo descuidada que había sido.
Sakura nunca se había sentido más enferma en toda su vida, que cuando se despertó hace no más de 5 minutos, el dolor de cabeza era monstruoso y todo su cuerpo se sentía como gelatina; la boca le sabía a arena y su garganta ardía por un poco de agua, poco a poco la niebla de su mente fue disipándose, dándole cabida al pánico.
¿Dónde estaba?
No podría haber estado tan ebria para…
Y el pánico dio paso a la humillación.
Sasuke.
Los recuerdos comenzaron a inundar su mente, aún enturbiada por el alcohol, él había intentado ayudarle, ¿y que consiguió a cambio? Una bofetada, y un -casi- derechazo en el ojo antes de desmayarse. Sasuke seguramente debe odiarla.
La chica bajó la cabeza avergonzada de su comportamiento, sólo para notar una camisa en lugar de su vestido ¡genial! También la había desvestido.
Se levantó ignorando el mareo, y busco su ropa, Sakura realmente deseaba salir de ahí sin mayores complicaciones, aún no había pensado en como disculparse con el chico por su comportamiento, y la humillación ya era demasiado grande para mirar de frente al Uchiha.
Desgraciadamente estaba en el apartamento de Sasuke, y él estaba sentado en la sala con una muy curiosa mirada sobre ella.
¡Mierda, mierda, mierda!
Por si eso no fuera suficientemente vergonzoso e incomodo, la puerta del recibidor se abrió, dejando entrar a un chico alto, y muy parecido a Sasuke, Sakura palideció, ella sabía quién era él.
Uchiha Itachi, el hermano mayor de Sasuke.
-Ehmm…- Itachi se aclaró la garganta, mirando a su hermano y a la chica respectivamente.-, Buenos días.
-No es lo que parece.- Fue la rápida respuesta de Sasuke, desafortunadamente, tanto para él como para Sakura, la situación pintaba todo lo contrario.
Itachi alzó una ceja con divertida incredulidad, saliendo claramente de la habitación de su hermano menor, una chica, con el cabello revuelto, un corto y arrugado vestido; zapatos en mano, a las 5 de mañana. Por otro lado su hermano, con el toso desnudo, el pantalón desabrochado por donde se asomaba su ropa interior; ojos cansado y cabello revuelto. Definitivamente esa escena decía mucho.
-Está bien hermanito, madre no está aquí. No tienes porque justificarte.- Sin más que agregar, Itachi salió casi corriendo de la sala, ocultando una discreta risa al ver la cara de la chica enrojecer y los ojos de Sasuke fulminarle salvajemente.
-Lo siento tanto.
-No importa, no hagas caso de Itachi, es un idiota cuando sale de su guardia en el hospital.
-Claro.- la incomodidad de Sakura era palpable para él, seguramente debió haberse dado cuenta que la había desvestido.-… Escucha, lamento mucho haberte golpeado, no sé que estaba pensando, ¡no! Ese era el problema no estaba pensando, realmente no sabes cómo lo siento…
-Detente.- Sasuke la miró con irritación, una mano en alto para detener la verborrea incesante de la chica, era sin lugar a dudas, tan molesta como Naruto.
-De verdad lo siento.- y de veras que lo sentía, podía darse cuenta en su tono arrepentido.
Sasuke asintió, irguiéndose en el sillón, para quedar frente a la chica, las imágenes de su cuerpo impregnadas en su mente. Sin embargo, se mordió la lengua y paso de largo a la chica.
Aun no era tiempo de hacer preguntas.
-Dame un momento para cambiarme, te dejare en tu casa.
-¡Oh! No es necesario, de verdad. Ya has hecho más que suficiente por mí, no podría…
-¿Qué sugieres? ¿Qué te deje caminar hasta tu casa a las 5 de la mañana?
Sakura se mordió el labio de frustración cuando la puerta del cuarto de Sasuke prácticamente se cerró en su cara, por lo visto, quisiera o no, la llevaría a casa. Sólo 5 minutos después, Sasuke salió completamente vestido, con las llaves del auto en la mano y una expresión sombría, pasando de largo a la chica caminando hasta la puerta, hizo un gesto brusco en dirección a la salida. Resignada, Sakura salió detrás de él, con la sensación de sus ojos taladrándole la nuca, como si con eso consiguiera todas las respuestas a las preguntas que le picaba en la punta de la lengua.
Él sabía.
Y eso le aterraba.
El pánico invadió cada fibra de su cuerpo, mientras se dirigían a la cochera del edificio del Uchiha, odiando intensamente el inanimado cubículo de metal que era el elevador; Sakura entró completamente tensa, con Sasuke pisándole los talones, a pesar de que ella estaba segura que él quería preguntarle, su acompañante no la miró ni una vez, una expresión plana en el rostro y una pose desinteresada era todo lo que podía leer de él. Sakura agradeció el momento en que las puertas del claustrofóbico elevador se abrieron, prácticamente saltando a la salida.
Quería darse la vuelta y decirle que no era necesario, que ella se iría a casa, agradecerle por haberla ayudado, y huir, pero todo su cuerpo temblaba, y estaba segura que la voz le traicionaría cuando viera aquellos ojos negros inquisidores –No quería ver la lastima-, pero antes de que pudiera siquiera dar un paso más lejos, Sakura se encontró siendo arrastrada por Sasuke, su primer instinto había sido la tensión de su cuerpo, esperando un golpe que nunca llego, luego se relajo. "Es Sasuke, no Orachimaru", se repitió en su fuero interno; su mano, firme pero gentil, tirando en dirección a aquel auto negro que vagamente recordaba.
A Sasuke no le había pasado desapercibido la tensión en Sakura, pero no hizo comentario alguno.
El suave ronroneo del auto fue el único sonido durante todo el trayecto, Sakura se había sumido en una duermevela donde daba indicaciones secas al Uchiha, y dormitaba. Sasuke la estudió en silencio, tenía un peculiar cabello rosa, una cara en forma de corazón con grandes ojos jade, rodeados por gruesas y largas pestañas que le hacían sombra sobre las mejillas, una nariz pequeña y respingona donde; a la suave luz del amanecer, podía notar unas pecas.
-La siguiente calle a la derecha, puedes dejarme en la esquina.- Sasuke asintió, sintiéndose nervioso de que la chica lo hubiera descubierto mirándola más de lo debido.
Sakura se sintió realmente aliviada de que no insistiera dejarla hasta su casa, había sido difícil e incomodo (sobre todo dada su naturaleza parlanchina), pero se las había arreglado para mantenerse estoica e indiferente ante el escrutinio intenso al que Sasuke la sometió.
Con una sonrisa tensa tirando de sus labios, se volvió hacia su acompañante cuando este se estaciono y apago el motor.
-Gracias por traerme, realmente no era necesario.- Sasuke arqueo una ceja, apenas si había despegado los labios para hablar cuando Sakura continuo con su desesperado intento de evitar las preguntas de Sasuke.-, y de nuevo… lamento mucho la bofetada.
Con una última sonrisa, Sakura abrió la puerta del auto y salió corriendo dejando a un muy confundido Sasuke. Ella no necesitaba voltearse para saber que él la miraba desaparecer calle abajo.
Y aun tenía que verlo en la escuela.
¡Augh!
-¿Te divertiste en la fiesta?
Lunes por la mañana, muchos estudiantes aun no llegaban, era demasiado temprano y las aulas estaban prácticamente vacías, Sakura levanto la vista de su libro unos momentos para mirar a Gaara frente a ella.
Sus ojos serios, pero gentiles mirándola intensamente, se sorprendió a si misma comparando esos ojos marina, con los negros de Sasuke, igual de indiferentes y profundos.
¿Qué si se divirtió?
Bueno, para empezar había escapado de su casa esperando que Orochimaru no la atrapara en la fuga (tembló con la posibilidad de la represalia a la que pudo ser expuesta), luego tuvo el valor de subirse a un auto conducido por Deidara –que era equivalente a suicidio por la forma de conducir del rubio-, la fiesta si, si había sido divertida, se había todas sus penas en alcohol, la habían abordado al salir, y había golpeado a alguien hasta dejarlo casi muerto. ¡Oh! ¿Y la mejor parte? En alguna parte de la noche había perdido el conocimiento, y en consecuencia, había pasado parte de la madrugada en la cama de otro hombre.
¡Y como cereza del pastel! La había desvestido.
Pero Sasuke era gay, ¿No contaba, verdad?
-Estuvo bien.- intentando ocultar el traicionero temblor en su voz, Sakura tomo la mano de Gaara para incitarlo a acercarse tanto como la silla de ruedas se lo permitiera.
Algunos años atrás, Gaara solía competir en carreras en de motocros, siempre que participaba sus ojos adquirían un brillo, fue atreves de una de las apasionadas conversaciones sobre las carrearas que Sakura se encontró atraída hacia él, su corazón se había roto cuando descubrió que en su última carrera, la motocicleta había fallado, dando como resultado la pérdida parcial de sus piernas, Gaara se había sumido en una depresión al comprender que no volvería a competir, sin embargo, Sakura se había quedado a su lado, apoyándolo en las rehabilitaciones, acompañándolo en las sesiones y sosteniendo su mano cuando más la necesitaba.
Ella le miró, con una suave sonrisa en los labios.
Cuando muchos le abandonaron, Sakura se había quedado con él, ignorando las protestas de Gaara de que no podría ofrecerle mucho, el momento en que sus labios se tocaron, y ella le juro que jamás lo abandonaría, Gaara le sonrió y ambos empezaron a salir oficialmente, por casi un año. Aunque las cosas eran ciertamente difíciles, él siempre había serio, pero había días que realmente eran malos, largos periodos en los que no hablaba y se recluía en sí mismo, esos días eran especialmente duros para ella, la hacían sentir como si lo que hiciera para ayudarle no fueran suficientes para llegar a él.
-¿Qué sucede?- le pregunto él, su ronca y suave envió placenteros escalofríos por su cuerpo como una caricia.
Ella negó suavemente, recargando la cabeza en su brazo, y con la otra mano acaricio los cabellos rojizos de su novio, paso la mano por su rostro, desde la nariz recta, hasta los labios delgados, Gaara era muy atractivo, y ella lo amaba locamente.
Haría lo que fuera por él.
-¿Sakura-chan?
Sasuke asintió sin mostrar mucho interés, había estado considerando todas las posibilidades, y preguntarle a Naruto sobre la chica, había sido con gran diferencia, la última de todas ellas.
Pero era la más confiable.
Naruto lo miró largo rato, evaluando a su amigo, pero no encontró nada más que su estoica expresión y pose desinteresada de – "soy un cabrón y no mereces mí tiempo" que tanto parecía atraer a las chicas. Se había sorprendido bastante cuando su madre (con todo ese toque maternal que solo Kushina Uzumaki podía tener) lo había sacado a patadas de la cama por que Sasuke estaba esperándolo para ir al instituto.
-Ella y yo éramos amigos desde muy pequeños, crecimos como hermanos, dattebayo.
Sasuke asintió, animándolo a que le contara más.
-Luego de la muerte de su padre las cosas comenzaron a ser muy difíciles en su casa, Tsunade estaba embarazada y había problemas con el hospital.- Naruto suspiro, rascándose la nuca; sus ojos azules mirando en un punto invisible.-, mis padres intentaron ayudarles, pero Tsunade se rehusó, dijo que el hospital era su responsabilidad ahora que Dan no estaba, Sakura-chan no era menos obstinada, cada vez que intentaba hablar con ella discutíamos. Ella simplemente se alejo…
Suspiró, mirando a Sasuke con una seriedad que no había visto en Naruto antes.
-Luego nacieron las gemelas, de las que Sakura-chan se hizo cargo, luego…- Naruto hizo una mueca.-, y Tsunade se caso con Orochimaru.
Algo hizo clic dentro de su cabeza.
Orochimaru… un doctor con una muy dudosa reputación por sus cuestionables métodos y sus muy poco éticos experimentos.
-Tú sabes lo que pasa en su casa.
No era una pregunta, y lo que más le sorprendía era el descubrimiento de que Naruto también lo sabía.
-Tú también…-la ira empezaba a bullir dentro de él.- ya aun así no haces nada.
El rubio le miró con algo muy parecido a la frustración, parecía cansado y extrañamente, derrotado.
Naruto se paso la mochila de un hombro a otro, luego alzo la voz.
-Luego de la boda entre Tsunade y esa serpiente… Sakura-chan comenzó a aparecer con cortes, golpes y quemaduras…-parecía perdido en sus recuerdos y en su propia impotencia.- la enfrente ¡le dije que yo la protegería, pero tenía que decirlo!
Lo entendía, no importaban todas las evidencias físicas, ella podía aludir torpeza, juegos, un accidente, la gama de excusas que la chica podía encontrar era infinita; aun así no dejaba de frustrarle y cabrearlo.
Harto de no poder desquitar su impotencia, Naruto lanzo la mochila contra la pared más cercana, el golpe sordo hizo eco en el silencioso pasillo.
-Ella… ella cuida a sus hermanas, cuida a su madre, pero es incapaz de cuidar de sí misma, y tampoco deja que nadie más lo haga.
-¿Nadie?
Naruto negó, golpeando su cabeza contra la pared, su mandíbula estaba tensa.
-Estoy seguro que ni Sasori, y tampoco Ino saben nada…
-¿Qué hay de Gaara?
Naruto no oculto su sorpresa, ¿Había Sasuke notado a su amiga antes?
-Gaara…-a Sasuke no le paso por alto el tono amargo de su amigo.- Él es otro problema que me hubiera gustado que Sakura-chan se evitara.
-Pensé que eran amigos.
-Lo somos… es, complicado. Gaara no es mala persona, simplemente paso un mal momento y tomo malas decisiones, pero no me gusta la idea de que esas malas decisiones lo arrastren todavía más lejos para ser salvado, y mucho menos que estas terminen perjudicándola a ella, ttebayo.
Sasuke comenzó a sentirse confundido y molesto.
-¿Conoces lo rumores sobre Zaku, no?
El novio de Kin, y el patán número uno del instituto, de quien se dice vende drogas. Cualquiera que quieras, desde calmantes hasta heroína, el podía conseguirla.
Si podías pagarla, claro.
-Sí.
-Gaara ha estado consumiendo.
-Pequeña Haruno, me honras con tu presencia, ¿Acaso Gaara se ha terminado su dosis?
Había algo en despreciable en Zaku, que era asquerosamente similar a Orochimaru; y que hacia estremecer a Sakura.
-Te pegamos siempre el precio, ¿no es así?
-Por supuesto, no era mi intención ofenderte.- Zaku metió la mano en el bolsillo de su pantalón, y tiro un pequeño frasco en dirección a Sakura, quien lo atrapo en el aire.- Gaara es muy afortunado de tener una novia que es capaz de venir a ver a un tipo de mi calaña a solas.
Sakura le miró con desprecio.
-Tipos más grandes y ruines lo han intentado.-sin esperar una respuesta, Sakura comenzó a caminar a grandes zancadas fuera del desierto gimnasio. Era la hora del receso y le había costado un esfuerzo descomunal deshacerse de Ino y Sasori; quienes se habían enterado que había pasado la noche en casa de Sasuke, y no paraban de atosigarla con preguntas, ¡suerte que Gaara no estaba cerca en ese momento! No había nada que pudiera justificar que hubiera pasado la noche en casa de un chico, por muy ebria que estuviera.
Poco a poco, Sakura comenzó a sentirse mejor cuando diviso a Gaara debajo de un gran roble, sus labios estaban sellados en una firme línea, y sus manos apretaban con inhumana fuerza el brazo de la silla.
Estaba sufriendo.
Sakura apuro el paso, tratando se verse relajada mientras pasaba a algunos compañeros, hizo un leve moviento para saludar a Neji y Shikamaru, quienes pasaron cerca de ella, pero sin detenerse a saludarlos. Ignoro a Hinata en su carrera por llegar a Gaara, se disculparía después, podía alegar que no la había visto, la tímida Hyuga comprendería.
-Lo siento mucho.-dijo casi sin aliento, dejándose desplomar a las piernas del pelirrojo.
-No te preocupes.
Pero no estaba bien, ella lo sabía, podía notarlo el siseo de su voz apenas audible por la mandíbula fuertemente apretada a causa del dolor.
Sakura pestaño, evitando que las lagrimas se deslizaran des sus ojos.
Gaara sufría de fuertes dolores en sus piernas debido a las intensas sesiones a los que había comenzado a ser sometido en los últimos meses, pero los doctores habían retirado sus calmantes, ¡Era monstruoso! ¿Qué sabían ellos del dolor de Gaara? Ellos no tenían que ver el sufrimiento en sus ojos cuando las piernas no le respondían, ni ver como se encerraba en su agonía.
-No estés triste.
Y así, con una suave caricia, y palabras gentiles, Gaara había engatusado a Sakura, la necesidad de afecto disfrazada en desinteresada amistad que podía ver en la superficie le habían asegurado al chico la veheme lealtad de la chica.
No, Sakura jamás lo traicionaría, ella nunca le dejaría de lado.
Todos habían sido unos mentirosos, en cuanto le supuso un problema, un inconveniente a los demás, le abanaron, pero no ella. (No la dulce Sakura)
Gaara pego su frente con la de ella, acariciando los cabellos rosas, y perdiéndose en los ojos verdes que seguían mirándolo a él, a Gaara; no el pobre imbécil que se quedo lisiado.
Fue solo un destello pero él lo noto.
Desde uno de los salones en el 2 piso, Uchiha Sasuke les miraba, No.
Estaba mirando a Sakura.
El pánico se apodero de él, volviendo se abrazo más posesivo. Nadie iba a quitarle a Sakura.
-¿Gaara? ¿Te duele mucho?
-No… por ahora no, Sakura…
-¿Sí?
Naruto se le unió a Sasuke, y Gaara afirmo más a la chica.
-Tú nunca me abandonaras, ¿Verdad?
Ella le sonrió, apartando algunos mechones rojizos que ocultaban obstinadamente sus ojos.
-Por supuesto que no, Gaara. Siempre me quedare a contigo.
Nadie.
