Aquí tenéis el primer capítulo. Espero que os guste.
CAPÍTULO UNO
DECISIONES
Versión Edward
Un mes más tarde ...
Sí... así cariño- sentía como se movía sobre mí. Como me envolvía la carne caliente de su sexo. La humedad y el placer era inconcebible. Podía sentir su piel, suave y ardiendo bajo mis manos. El pelo en mis piernas rozando cuando ella se arqueaba llena de placer. Sus gemidos llenaban mis oídos calentándome más. Sus manos agarrándome fuerte y el dolor y la exitación que me producían sus uñas al clavarlas en mi piel. Sentía como sus movimientos iban cada vez más rápidos . Nos faltaba poco y yo la agarré para ayudarla y darle las estocadas más fuertes mientras que su olor me envolvía volviéndome loco.
Una luz me iba llegando a los ojos.
¡Maldita sea! Por favor un poco más- Sabía que estaba en un sueño, como cada vez que conseguía dormir algo. Intenté moverme con más rapidez y fuerza para que pudiéramos llegar al clímax esta vez, pero ya sentía como se iba difuminando.
¡ No por favor! Sólo un poco más. Estaba apunto, un poco más, casi podía sentirlo... se fue. Sesapareció dejandome frustrado otra maldita vez.
¡ Te amo...-grité-, no me dejes!-sollocé.
Todos los sueños con ella eran así. De pronto estaba haciendo el amor con ella. No nos hablábamos y tampoco podía ver sus ojos. Siempre estaban cerrados. Escuchaba sus gemidos y los míos propios, incluso yo hablaba, pero no escuchaba nada por parte de ella. Hasta en sueños me castigaba.
Amaba y odiaba cuando esto sucedía. Me encantaba soñar con ella y sentirla. Todo merecía la pena por poder estar aunque fuera de esa manera con ella. En mis sueños. Eso hacía que por lo que durara el sueño dejase de doler, dejase de estar angustiado y pudiera respirar. Todo merecía la pena por estar con ella por un minuto. Incluso quedarse frustrado y con dolor en las partes nobles.
Había amanecido. Otro día. Tendría que levantarse e ira al despacho. Ese era mi ritual el último mes. Todo el día sentado en mi despacho de casa rememorando detalle por detalle todo lo relacionado con ella. Veía una y otra vez sus fotos. Leía sus mensajes hasta sabermelos de memoría. Acariciaba su alianza de boda que se había colocado en el dedo meñique para sentirla en él. Necesitaba ese ritual. Como cada día bebía sin descanso. Sólo en las noches en que la soledad y la angustia lo sobrepasaban dormía en la cama. Su olor lo tranquilizaba y eran esas noches en las que tenía ese tipo de sueños. Después los pagaba caros. A la mañana siguiente el dolor era el doble de intenso. Dolor por lo que había perdido. Por su hijo. Porque su vida no tenía sentido sin ella.
Algunos de mis familiares como mi madre y mi hermano, intentaban ponerse en contacto conmigo e incluso se presentaban en casa. Pero yo avergonzado, deprimido como estaba, daba la orden de no dejarlos pasar. No quería hablar con nadie. No quería ver a nadie. No tenía ganas de vivir.
Miré el reloj. Las once de la mañana. Había dormido cinco horas seguidas. Todo un logro.
Me levanté y sin cambiarme ni nada, salí de el dormitorio y lo cerré para que no entrara nadie a limpiar. Lo había prohibido. Entré en mi despacho y me senté. Coloqué todo a mano. Las fotos, el móvil, los mensajes que había imprimido en papel... me rodeaba de dolor, pero sólo así podía soportar los días.
Vertí un poco de líquido ámbar en el vaso usado de la mesa y me lo bebí de un trago. Sentí como me quemaba la garganta y mi estómago se convulsionaba cuando llegó a el. Se quejaba por mi forma de alimentarlo. Sólo alcohol. Necesitaba el dolor.
Llamaron a la puerta.
¿Qué?- grité. ¿ Quién osaba en molestarme? No quería ver a nadie. Quería estar solo.
Días despues de que Bella se fuera intenté de salir e ir a trabajar, pero en la escasa hora que estuve en la oficina despedí a la mitad de mis empleados y sólo porque la otra mitad se escondían de mí. Desde ese día no pisé más la oficina.
A veces la señorita Stanley llamaba por alguna cuestión como reuniones, la necesidad de mi firma en algún documento y otras veces era Jasper quien me llamaba para informarme de algún problema ya que nadie se atrevía. Él era el alma caritativa que hacía el sacrificio de llamarme y aguantaba mis gritos y malas formas. Pero todo me daba igual.
La puerta se abrió.
Escuché un jadeo de horror y levanté la vista. Victoria -la señora de la limpieza y mi cocinera, aunque ahora estaba redimida de esa acción puesto que no comía desde...días, ni siquiera recuerdo- y mi madre con cara de espanto y una de sus manos en su boca, estaban en el marco de la puerta observándome. Estaba claro que segun sus reacciones no tenía buen aspecto, pero me importaba una mierda.
Buenos días mamá.
Oh edward...
Quiere que le traiga el desayuno señor Cullen- preguntó Victoria.
No -dije rotundamente.
Sí -ordenó mi madre-. Por favor Victoria traele un buen desayuno.
No quise discutir. No comería.
Por supuesto señora Cullen, ahora mismo.
Dicho esto bajó la mirada al suelo para no mirarmey que yo la amonestara por eludir mi orden. Yo era quien le pagaba y esta era mi casa.
¿ Qué haces aquí, mamá?
Edward esto tiene que parar.
¿El qué?- ella miró mi vaso de whisky.
¿Estás bebiendo eso, estás borracho?
Sí y no.
No seas condescendiente conmigo. Te esperaba mal , pero esto ...- miró todo el desorden de fotos de Bella. El santuario que había montado.
Estoy bien mamá.
Te estás matando. Esto es demasiado.
Has hecho este viaje para decirme eso. Pues te informo que no hacía falta. Se perfectamente lo que estoy haciendo.
Edward tienes que recuperarte y seguir adelante. Te estás ...desvaneciendo.
No tengo fuerzas mamá. Sólo quiero estar aquí.
Pero este santuario que has formado en torno a Isabella es de locos. Te hace daño Edward, ¿ es que no lo ves?
Lo necesito. Necesito esto- señalé el caos de mi alrededor.
Edward escuchame, se que ahora mismo estás muy triste, pero tienes que seguir adelante. Ve a trabajar, distraete...no sé, llama a Emmet y a Jasper y salir por ahí.
No tengo ganas mamá. No quiero ver a nadie.
Mi niño- sollozó-, no puedo verte así.
No dije nada. No quería que por mi culpa mi madre también se sintiera mal. Ya tenía sobre mi conciencia a Jasper y Alice. Ella se enfado con Jasper porque segun Alice, la había traicionado al no contarle lo que yo la había hecho a Bella.
Edward como sigas así vas a perder la empresa por la que tanto has luchado. Un montón de familias se quedaran sin empleo.
Se lo que intentas- contesté-, quieres que me sienta cumpable por esas personas, pero lo siento mamá, ahora lo que menos me importa es la empresa. Me da igual si la pierdo. ¿ De qué me sirve la empresa o todo el dinero de el mundo sino tengo a Isabella?
¿ Y por qué no luchas por ella en vez de regodearte en la autoculpa y miseria de la que te has rodeado?
Ella no quiere verme. Me pidió expresamente que me apartara de su vida. Además se fue con su abogado y me ha pedido el divorcio.
Se me formó un nudo en la garganta y los ojos se me llenaron de lágrimas. Había llorado mucho en la intimidad, pero nunca delante de nadie, pero que mejor que mi madre para ello.
Oh! Mi bebé- dijo y me habrazó mientras los dos llorábamos.
Lo arreglaremos cariño.
¿ Cómo mamá? La amo tanto ... y ella no quiere verme.
Ella te quiere Edward. Es normal que ahora esté enfadada pero se le pasará.
No mamá. Le he hecho mucho daño. La he humillado y traicionado. He sido el mayor idiota celoso del mundo. Ahora se ha alejado de mí y se a ido con otro . La he perdido para siempre.
Edward, Alexander no es su pareja.
¿ Cómo lo sabes?
Porque te ama y sigue casada contigo. Además escucho a Alice hablar con ella por teléfono y se que no son pareja. Sólo son amigos.
Alices, mi hermana, sangre de mi sangre, sabía su teléfono, hablaba con ella y no había sido capaz de darme la más mínima información. Pero lo la culpaba. Me había comportado como un troglodita , arrogante y celoso. Me lo merecía, sí, ¿pero no podía intuir sabiendo lo mucho que la amaba, que estaba destrozado? Mi querida hermana también me lo estaba haciendo pagar.
Me pidió el divorcio antes de irse.
¿Has firmados los papeles?
No he tenido fuerzas para hacerlo.
No lo hagas cariño. Lucha por ella. Lucha por tu hijo.
Me pidió que la dejara vivir en paz.
¿ Y cuándo has hecho tu lo que te han dicho los demás? ¿ Cuándo te has rendido?
No sé.
Siempre has hecho lo que has querido. Nunca has dado tu brazo a torcer cuando querías algo. La conseguistes a ella ¿no?
Sí pero a costa de qué.
Edward ve tras ella. Se obstinado, meticuloso y ámala. Que ella se de cuenta de cuanto la quieres. Lucha por vuestra felicidad.
Una chispa de esperanza se paseó por mi cabeza. ¿ Sería buena idea? Mi madre tenía razón. ¿ Cuándo me había quedado sentado viendo el agua caer? Sí, eso haría. La buscaré y volveré a formar parte de su vida. De una forma u otra lo lograré.
Está bien mamá. Llamaré a Harris para que la busque y me diga su dirección...
No Edward, no hace falta. Alice sabe donde vive. Intentaré sacarsela sin que sepa que es para ti.
¿ Alice sabe...?- mi hermana sabía la dirección ¡dios!y no me había dicho nada. Seguía furiosa conmigo.
Está bien mamá, tengo un plan y tengo que ponerlo todo en marcha.
Ese es mi hijo. Pero Edward lo primero de todo ve y dúchate antes de que te traiga Victoria el desayuno, estás mugriento.
Gracias por todo mamá.
Después de afeitarme, ducharme y comerme el desayuno-que por arte de magia me había abierto el apetito-, comencé a pensar y planear el plan.
Primero; tenía que dejar todo atado en la oficina. Ya estaba bien de esconderme en casa. Este no era ía tocado fondo , pero ya era hora de estaba bien de esconderme como un cobarde herido.
Segundo; intentaría que mi padre o Jasper se quedaran al mando unos días y controlar un poco. Aunque estaba seguro que durante mi retiro, habían estado echando un ojo, por si acaso tenían que actuar.
No sabía bien cuanto tiempo me iba a llevar cambiar la opinión de Bella.
Tercero; tenía que averiguar el teléfono y dirección. De esto se encargaba mi maravillosa madre. Ella nunca me había abandonado.
Cuarto; preparar el viaje y más tarde hacer la maleta.
Esa noche dormí por primera vez sin ninguna perturbación.
Al día siguiente, después de una taza de café bien cargado, me metí en mi olvidado coche y me dirijí a la oficina. Al llegar a la oficina, noté – aunque intenté no prestar atención- como todos se ponían nerviosos e intentaban pasar desapercibidos. Esto me hizo sonreir y a la vez me hizo pensar en que tipo de ogro me había convertido. Yo sabía que me tenían respeto e incluso alguno algo de miedo, pero de eso a esconderse de mi...
Buenos días señorita Stanley- ella levantó la vista con ojos como platos y angustiados.
Bu...buenos dí...días señor Cu...Cullen- pero que mierda, se había vuelto tartamuda de momento.
Cuando la avise, venga con papel para apuntar y traigame la agenda y todo lo que haya pasado en estos días.¿ Entendido?
Por su...supuesto señor Cullen- asentí y comencé a caminar hacía por el pasillo hasta mi despacho.
¿ Por qué se estrañarían tanto al verme? Seguramente todos se habían enterado de que mi esposa me había abandonado.
Abrí la puerta con mi llave.
El olor a madera y a cera llenó mis fosas nasales al entrar en mi olor familiar me dio confianza e hizo que me sintiera mejor. Esto era mi territorio. Esto era lo que conocía.
Estaba todo tal y como lo había dejado. Me senté en mi sillón y los recuerdos llegaban a mí sin censurar. Bella y yo en el sofá. Ella y yo en la mesa, contra la pared... ella y yo en todas partes.
Tiré de mis cabellos. ¡ Dios! Era todo tan frustrante.
Stanley-grité por el interfono-, café y todo lo que le dicho antes.
Ahora mismo señor.
A los de cinco minutos, la señorita Stanley después de llamar con dos golpes secos a la puerta maciza de el despacho, entro cargada con el café, agenda y demás.
Sientese y comencemos-le ordené.
Nuevos contratos.
Nuevos clientes.
Presupuestos paralizados pendientes.
Inversiones.
Cobros.
Pagos.
Firmas.
Reuniones.
Inversiones.
Bolsa .
Recolectar información .
Redactar nuevos contratos.
Etc...
¿ Por qué hay tanto trabajo pendiente ?
Despidió a mucha gente señor- era cierto. Ese día estaba desquiciado y despedí a todo el que se me puso delante.
Esta bien ya puede irse. Quiero los contratos antes de el almuerzo- contuvo el aliento. Yo sabía que era mucho trabajo , pero no había hecho nada el tiempo que me había ausentado y se habían acabado las vacaciones.
Claro señor. Lo intentaré.
No lo intente hágalo.
Después de más de hora y media y una Jessica apunto de echar el corazón por la boca, terminamos. Ahora me quedaba el trabajo más duro.
Marqué la estensión de personal.
Dígame -contestaron.
Soy el señor Cullen, ¿con quién hablo?
Soy Peter Smith , señor.
Bien Peter, quiero que llame a toda las personas que despedí hace un mes y las vuelva a contratar con una compensación económica de un cincuenta por ciento de su nómina el primer mes. ¿ Lo has entendido Peter?
Sí señor.
Bien eso es todo- colgué.
Intenté concentrarme en los contratos. Los leía e iba escribiendo los cambios que quería que se hicieran o nuevas cláusulas que quería que se añadieran, en el marguen de los documentos.
Comprobé cada presupuesto. Los pros y los contras. Cuanto nos costarían y sus beneficios. Llamé a contabilidad para que diera luz verde a algunos y otros los rechazase.
Llamé a los clientes pendientes, organicé reuniones y establecí citas para los nuevos clientes. Todo esto era trabajo de la señorita Stanley y no había hecho nada.
A la hora de el almuerzo resultó que sólo había mecanografiado dos. Dos en más de cinco horas.
Señorita Stanley, está despedida. Recoja sus cosas y vaya a personal para su nómina y finiquito.
¿Por qué?
Porque no completa su trabajo a tiempo. Necesito a una secretaria más capacitada que usted.
Pero eso no es justo Edward- ¿que? Que me tuteara hizo saltar mis alarmas.
No le hedado permiso para tutearme.
Se que te encuentras extresado. Yo podría ayudarte como tu quisieras- me pasó un dedo por mi corbata de manera descendente. Bella tenía razón.
Quitame tus manos de encima. Estoy casado y si alguien tiene que desestresarme es mi mujer y no una cualquiera y aunque no estuviera casado serías la última a la que recurriria. ¿ Te a quedado claro?
Sí, señor.
Muy bien. Desaparece de mi vista.
Cuando la puerta se cerró suspiré.¿ Pero qué les pasaba a algunas mujeres? ¿ Cómo podían venderse así?
Maqué de nuevo personar.
Señor Cullen.
Peter quiero que hoy mismo tenga la señorita Stanley la nómina y su correspondiente finiquito. Quiero que hoy se vaya de Cullen Corporation y no lo pise más.
De acuerdo señor Cullen. ¿ Algo más?
Sí . consigame para mañana una secretaria profesional y eficiente por favor.
Bien señor.
Eso es todo-colgué.este chico me gustaba.
No fui a almorzar e intenté terminar todo el trabajo. A eso de las cinco llamé a Jasper.
¿Edward?
Jasper.
Benditos los oídos.
Me gustaría pedirte un favor- dije sin rodeos.
Dime.
Me voy de viaje unos días, no se cuantos. Me gustaría que estuvieses pendientes de los contratos e inversiones mientras que vuelvo.
Claro sin problemas. ¿Puedo preguntar dónde vas?
A Seattle.
Ya. ¿ Sabes algo de ella?
No, pero la voy a buscar.
Me parece muy bien. ¿ Sabes que ha puesto su casa en venta?
¿ Qué? ¿ Por qué?
Para devolverte el dinero. Bella es muy orgullosa.
Sí . Lo sé. Compralá Jasper. Compralá pero que no sepa que soy yo el comprador o no querrá vendermela- escuché la risa de Jasper a traves de el teléfono.
Ójala que la recuperes.
Voy a hacer todo lo posible.
Alice habla con ella. A mi no me habla mucho tampoco. Apenas si me tolera. Espero recuperarla también.
Alices te quiere Jasper, pero también quiere mucho a Bella y es muy leal.
Sí lo sé. Esa es una de las cosas que más me gusta de ella.
Somos unos cabrones con suerte por haberlas encontrado y desdichados sin ellas-dije.
Amén-reímos juntos-. Te encuentro mejor- preguntó.
Lo intento.
Bien pues ve a por todas y suerte.
Eso haré. . .
Versión Bella
Un mes y una semana después...
Llevaba tres semanas en mi trabajo nuevo. Me encantaba. Trabajaba en una biblioteca cerca de la universidad de Seattle. El trabajo me lo había buscado Alex. Una cococida suya la señora Trevor iba a abrir una nueva sucursal y Alex pensó que podría hacer bien el trabajo. ¿Qué abría hecho sin él?
La habían abierto nueva y yo la había organizado todo desde el principio. Categorías, orden alfabético, autores, géneros. La señora Trevor había sido muy amable al darme la oportunidad. El horario era de nueve a cinco. Perfecto. Y trabajaba de lunes a viernes.
Alex también me había buscado un apartamento precioso y de renta baja. Tenía dos dormitorios, cocina completamente equipada, baño y salón comedor, pero lo mejor de todo es que estaba sólo a dos manzanas de mi trabajo. No estaba muy amueblado, pero ya lo iría amueblando poco a poco.
Hoy por fin era viernes y no sé si era por eso , pero me había levantado más contenta. Llevaba mucho tiempo deprimida y era un alivio sentirse un poco mejor.
La semana anterior, habia ido al tocólogo y me había dicho que todo iba bien en mis doce semanas de embarazo. No se me notaba nada. Seguía tan delgada como siempre. Sólo los pechos los notaba un poco más hinchados y sensibles. El día anterior había hablado con Alice y me había pedido permiso para darle mi dirección a su madre, pues me quería mandar algo. Me pareció bien. Lo único que le había pedido es que no le diera la dirección a Edward ni a Jasper. Le había pedido a Alice que perdonara a Jasper, pero ella aun estaba un poco dolida y seguía haciéndolo sufrir. Alice se había portado muy bien conmigo e incluso me había prestado la fianza y el primer mes de alquiler. Al principio me opuse, pero al final negocié con ella y quedamos en que se lo devolvería con el deinero de la venta de la casa de mi padre. Todo lo restante sería para Edward.
De camino a casa paré en el supermecado que también lo tenía cerca de el apartamento, para comprar varias cosas para el fin de semana.
Este fin de semana iba a ser tranquilo. Por fin había terminado la mudanza y había colocado cada cosa en su lugar. Me había traído un libro de la biblioteca y pensaba leerlo , sentada en el sofá , todo el fin de semana.
Cuando llegué a casa eran las seis y media. Guardé la compra y me di una ducha rápida. Luego me preparé un chocolate caliente y me senté en el sofá con mi libro.
El timbre sonó. Me di cuenta de que ya había oscurecido y miré el reloj. Las nueve. Como había pasado el tiempo.
El timbre volvió a sonar.
Me levanté y fui hacía la puerta y abrí. El aire se me atoró en mi garganta.
- Hola Bella...
Espero que os haya gustado.
