Hola queridos lectores de fanfiction :) os traigo la segunda temporada de este

maravilloso fic :) espero que os guste, no se como me habrá salido el capítulo

pero... yo los intento hacer largos pero es que no me llega la inspiración ._.

y siento lo de los otros fic... ya los actualizaré... a lo mejor en este verano (en Chile y México

será invierno) Y aquí el capitulo de hoy:

Ichiro comenzó a vagar por los alrededores de Raimon, las clases ya habían terminado. La mayoría de los estudiantes se habían marchado a sus casas, y el resto, se encontraban recreando en los distintos clubs de la escuela. A decir verdad, no había nada interesante que hacer.

-¿Tsurugi-kun?... –Le llamaron por la espalda.

El moreno se dio media vuelta y se topó con Mio quien caminaba sin rumbo alguno.

-¿Aún no te vas a casa? –La hija de Kirino se acercó al muchacho de ojos ámbar.

-No... tengo demasiado tiempo libre como para hacerlo... –Se rascó la cabeza.

-Entiendo... ¿Te importa si voy contigo? –Sonrió.

Ichiro sudó frío- C-Claro... pero... ¿Podrías reservarte tus pensamientos...?

-¿Eh?

-Olvídalo... –Comenzó a caminar- ¿Qué tal van las cosas en el primer grado?

-Pues... supongo que bien... a fin de cuentas, todos terminamos en la misma clase –Sonrió para sus adentros. Al ver que Ichiro no prestaba mucha atención, paró en seco- Tsurugi-kun...

-Ichiro está bien... –Suspiró mientras se sentaba en el césped con vista a la cacha de fútbol donde se encontraban todos entrenando.

-Claro... –Tomó asiento junto a él- Entonces, Ichiro.. ¿Puedo preguntarte algo?

El peli-azulado intentó hacer oídos sordos a los pensamientos de su acompañante- ¿Qué sucede?

-Verás... nos conocemos desde pequeños, aún así, nunca hemos sido tan amigos... pero... –Sonrojó- Necesito preguntar algo...

-¿Puedes ir al grano? –Suspiró con pesadez, mas, sus pupilas se dilataron al observar que al otro lado del campo se encontraba una peli-azul bastante peculiar acompañada de Alexander. Las extremidades comenzaron a temblarle.

-¿Ichiro? –Mio se quedó mirándole con extrañeza- ¿Te encuentras bien?

-Yo... yo... –Los ojos le lagrimeaban inconscientemente- Necesito estar solo un momento... –Se levantó rápidamente y comenzó a correr sin rumbo.

-Claro... –Sudó confundida. Si no hubiera mirado a su izquierda, jamás se hubiera percatado de que unos metros más allá se encontraba Yayoi observando la práctica y un poco más allá, Yue asomándose desde las graderías. Su rostro enrojeció como un tomate.

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La práctica estaba terminando, los muchachos comenzaron a recoger los balones y los managers a repartir las botellas con agua.

Nao aún permanecía sentado en el campo intentando controlar su respiración pese al cansancio.

Ayane le extendió una toalla- Aquí tienes...

El peli-esmeralda le quedó mirando con una expresión inocente- Gracias...

La hija de Hikaru enrojeció y salió disparada hacia su mellizo.

-¡GYAAAAAAAAA! –Minato comenzó a llorar.

-¡Quédate quieto! –Mariko intentaba limpiarle la herida que se había proporcionado en la rodilla.

-¡ME ESTÁS MATANDO! –Chilló.

-¡Si todavía no te hago nada!

-¡Mariko eres mala, me torturas!

-¿Qué está sucediendo aquí? –Yuzuki se incorporó al dilema de los gemelos.

Los vellos de Minato se paralizaron y una helada de pelinegro le recorrió la espalda- ¡N-NADA, NADA, SÓLO PRACTICÁBAMOS UNA OBRA DE TEATRO PARA LITERATURA!

-¿Una obra? –La entrenadora ladeó la cabeza.

-¡Sí, sí! –Miró a Mariko asesinamente, y esta a su vez se encogió como un roedor.

-Pues no te creo... no luces como un alumno ejemplar... –Yuzuki se cruzó de brazos- ¿Ya vas decirme lo que te pasa o te lo saco a la fuerza?

-¡Giiiiiiiiiii! –El peli-azul metalizado desordenado retrocedió bruscamente- ¡S-Si es verdad!, ¡Mire, mire! –Sudó- Emm... Em... ¡S-Ser o no ser, esa es la cuestión!. ¿Qué es más noble para el alma sufrir los golpes y las flechas de la injusta fortuna o tomar las armas contra un mar de adversidades y oponiéndose a ella, encontrar el fin? Morir, dormir… nada más; y con un sueño poder decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil choques que por naturaleza son herencia de la carne… Es un final piadosamente deseable. Morir, dormir, dormir… quizá soñar. Ahí está la dificultad. Ya que en ese sueño de muerte, los sueños que pueden venir cuando nos hayamos despojado de la confusión de esta vida mortal, nos hace frenar el impulso. Ahí está el respeto que hace de tan larga vida una calamidad. Pues quien soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, la injusticia del opresor, el desprecio del orgulloso, el dolor penetrante de un amor despreciado, la tardanza de la ley, la insolencia del poder, y los insultos que el mérito paciente recibe del indigno cuando él mismo podría desquitarse de ellos con un puñal. Quejarse y sudar bajo una vida cansada, por el temor a algo después de la muerte – El país sin descubrir de cuya frontera ningún viajero vuelve- aturde la voluntad y nos hace soportar los males que sentimos en vez de volar a otros que desconocemos. La conciencia nos hace cobardes a todos. Y así el nativo color de la resolución enferma por el hechizo pálido del pensamiento y empresas de gran importancia y peso con lo que a esto se refiere, sus corrientes se desbordan y pierden el nombre de acción...- Extendió los brazos para finalizar su obra.

Yuzuki y Mariko se quedaron mirando con un rostro atormentado, les parecía lo más increíble del mundo.

-De acuerdo... t-te creo... –La morena se retiró del lugar.

-¡Me salvé! –Minato extendió los brazos hacia el cielo.

Mariko estaba a punto de llorar- ¡¿Q-Qué has hecho con mi hermano?!

-Tengo un pasado oscuro que ni tú sabes Mari... –Sonrió mientras volvía a mirar su herida- Supongo que puedo vivir con esto...

De la nada una mano pego una tirita sobre la rodilla de Minato con una fuerza, que el golpe sonó como una cachetada muy dolorosa.

-¡GYYYYYYYYYYYYYYYYYAAAAAAAAAA A!

-¡Las heridas se curan burro! –Yamiko comenzó a retirarse con un botiquín en sus manos.

-Valla... creí que sólo yo te había visto caer...

-Esa chica... –Minato intentó contener las lágrimas- Me las va a pagar... –Chilló en un hilo de voz.

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Yumi comenzó a caminar hacia su casa. Unos metros más allá, se encontraba Rensuke observándole con la mirada impregnada en tristeza. Tenía muchas ganas de ir y pedirle disculpas, pero...

-Yo... no volveré a hacer nada que ella no quiera... –Se giró y comenzó a caminar en dirección contraria.

Kira los observó con los ojos entrecerrados.

-Maldita sea... estúpido Rensuke... –Yumi apretaba los dientes fuertemente. Sus pequeños pasos la hacían andar con gracia y rigidez- Todo es su culpa... él... él... ¡Ash! –Bufó enfadadísima.

-Yumi...

La hija de Kariya se giró y se topó con Kira quien la venía siguiendo.

-¿Qué quieres? –Yumi continuó con su camino.

La chica apresuró sus pasos para llegar a la misma altura que su compañera- ¿Por qué estás enfadada con Rensuke?

Los pelos se le crisparon- Eso... no te incumbe...

La hija de Ichino sonrió- Puede que tengas razón pero...Rensuke es importante...

La rubia abrió los ojos y le dirigió una mirada desafiante- ¿Qué quieres decir con que "es importante"?

-No me malinterpretes... lo que quiero decir es que él es importante para nosotros... es el capitán del equipo y más que eso... él es quien nos saca las sonrisas cuando más las necesitamos...

Yumi agachó la cabeza.

-No sé qué tipo de relación tendrán ustedes... pero si te sirve de algo... –Sonrió- Él es muy feliz cuando está cerca de ti... se le nota...

-Kira-san... –Yumi sonrojó levemente pero sin bajar la guardia- ¿Por qué estás haciendo esto?...

-Pues... una loca chica peli-azulada me enseñó... que hacer amigos... es una de las cosas más valiosas de este mundo... –Tomó la mano de la más chica- Y quizás... creo que me gustaría ayudarte...

Yumi se soltó inmediatamente.

-Deberías confiar más en las personas... y quizás debas hablar con él... –Se volteó para regresar por el camino de donde venía- Tómalo como un consejo- Comenzó a marcharse.

Yumi hizo lo mismo. Siguió todo el camino en silencio, sin pensar ni una sola palabra. Llegando a su casa abrió la puerta y se fue directamente a su habitación.

-¿Yumi? –Clara terminaba de fregar los platos.

-Ya llegué... –Contestó sin muchas ganas.

-La cena ya va a estar lista... ¿Quieres que-

-No tengo hambre mamá... gracias... –Interrumpió y cerró la puerta.

-Yumi... –Clara pareció envolverse dentro de tristeza pura.

Pasaron las horas y Yumi seguía encerrada en su cuarto, sentada sobre su cama, abrazándose las rodillas. La ventana estaba abierta, así que la brisa de la noche podía entrar frescamente para reorganizarle un poco las ideas.

Sonrojó- Acaso él...

Comenzaron a tocar la puerta y lo que pareció un brócoli marrón se asomó por la puerta sigilosamente- ¿Hija, aún estás despierta?

-Sí... lo estoy...

Kariya y Clara ingresaron a la habitación de la menor. Ambos se subieron a la cama dejando a Yumi en medio y comenzaron a abrazarla.

La peli-azul-verdoso ni siquiera se molestó en protestar, un abrazo en aquellos momentos angustiantes, era lo que más necesitaba.

-¿Está todo en orden?... –Kariya comenzó a desacomodarse la corbata para sentir más comodidad.

La muchacha no respondió.

-Yumi... –Clara sonrió dulcemente- Si tienes algún problema, o lo que sea... sabes que puedes hablar con nosotros...

-Tu mamá tiene razón... ¿Qué sería de nosotros si no pudiéramos ayudarte?

La chica inconscientemente comenzó a derramar unas lágrimas llenas de amargura. Definitivamente había sido un mal día. Recogió las rodillas y se acurrucó en el regazo de Kariya mientras Clara le acariciaba el cabello.

-Ya, ya, todo está bien... –Kariya no podía dejar de sonreír. Hacía mucho tiempo desde que no tenía a su querida hija tan cerca del. Hacía tiempo, que no tenía ese contacto tan cercano como aquella vez que nació. Sentirla llorar.

-Yumi... sabes que para tu mamá y para mí eres lo más importante en el mundo... me apena saber que estás mal y no puedo hacer nada para resolverlo... –Sonrió- El día en que naciste, fue el día más importante de mi vida... está claro, me tomó por sorpresa... pero eso no deja de verificar que eres mi alegría más grande...

Clara sonrió aún más- No tengas vergüenza, todo puede solucionarse de alguna manera... Y si te sirve de algo... yo pasé lo mismo con tu padre...

Yumi levantó la cabeza.

-¿Pasar qué? –Kariya interrogó con curiosidad.

-Tú calla, esto es entre madre e hija...

-Ah, bueno ya...

-¿Cómo sabes de eso? –Yumi abrió los ojos.

Nishizono rió con gracia- Una madre siempre estará conectada, o conectado en mi caso, con sus hijos... si algún día llegas a serlo, creo que lo comprenderás.

-No sé si eso... –Bajó la cabeza.

-Ánimo... sólo debes pensar bien las cosas antes de hacerlas...

La noche transcurrió a un paso imperceptible, Yumi ya había caído dormida de tanto llorar, por su parte, Kariya y Clara se hallaban satisfechos en la sala de estar de su hogar.

-¿Crees que esté más tranquila? –Kariya bebía un poco de café para calmar los nervios.

Clara echó una mirada disimulada al cuarto de la castaña- Es mi hija... así que estoy segura de que sabrá qué hacer...

._. ._. ._. no se ni que decir... ._. espero que os haya gustado y saqué ideas del fic de Miche Kirkland ._.

¿Porque Yumi le iba a decir a Rensuke que lo amaba y luego dice en su casa que puede que ella lo ame?

¿Oc ha gustado este cutre capitulo?

¿Quien quiere ver a sus nietos XD?