CAP 3: Damian y Bizarro
Bruce seguía golpeando a los criminales en su amada ciudad. La revestía de negro y seguridad. La adoraba y enaltecía. La convertía en la única importante en su vida.
Hoy era la segunda ocasión en la que la angustia lo carcomía. Le jalaba del estómago, como guiándolo a alguna parte de la que no sabía algo. Era instinto.
Uno al que suprimía en los golpes que conectaba a los criminales en Gotica.
Richard patrullaba con Tim y con Bárbara, sabiendo de su mal humor.
-Alfred… regresare a la cueva – Aviso cuando entendió que debía de encerrarse para calmarse.
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Jason sujeto a su hijo, que siempre hacia un desastre con la cuchara. Desde que aprendiera a tomar la cuchara, la hora de la comida era una batalla campal. Bizarro no quería que le dieran de comer en la boca, de hecho, se aventuraba a hacerlo solo.
Jason se iba hasta el fondo del comedor, lo más atrás que se pudiera. En donde Bizarro no molestara a nadie. Que los pedazos de comida que arrojaba a los lados y el derramamiento de puré no manchara a nadie que no fuera a sí mismo. Los Alfas aunque acostumbrados e instigados por su instinto, alentaban al cachorro a aprender, a nadie le gustaba tener que ir a cambiarse de ropa tres veces al día.
-Es así – Dijo Jason poniéndole la mano en forma correcta pero, el pequeño volvió a agarrarla con el puño. Jason suspiro – B – Cuando R´as lo escuchaba abreviar el nombre, no podía evitar pensar si era por comodidad o por algún instinto del inconsciente por salir a flote y recordarle al Detective – Así, se come así.
Bizarro no entendía el lenguaje adulto.
Muchos Alfas pensaban que Bizarro jamás aprendería a entenderlo. Bizarro no era un bebé sano. Era una malformación.
Pero aun así, tenía lugar en la Liga de Asesinos… no porque él fuera un buen miembro, sino porque era el hijo de Jason.
Algunos sentían lástima al ver a Jason hablarle a su hijo. Diciéndole como debía de comportarse, de aprender. El omega debería de estar satisfecho con que su cachorro estuviera vivo. No debía de pedirle más.
-Gran – No era una palabra… era un sonido desde la garganta… era como un gruñido pero era el gruñido con el que llamaba a Jason, quién, cada que lo escuchaba le llenaba los cachetes con besitos. Bizarro tenía una deformación en la garganta. Las cuerdas no estaban alineadas como se suponía debían de estar, y al vibrar no se contraían, así que articular palabras seria terriblemente difícil en el futuro. Pero no imposible – Gran.
-Pero dice la "r" – Se burló un día Talia – Si imbécil no será.
Jason se mordió la lengua.
Nadie le gana a Talia, sólo R´as.
Y no iría a correr a las faldas del asesino a acusar la crueldad de su hija.
-Sabes a zanahoria – Exclamo Jason cuando Bizarro le metió los grises dedos a su boca, jugando con su barbilla. Llenándola con la cremosa zanahoria que Jason le preparaba todos los días para que estuviera sano – Jum, jum… que rico – Bizarro se deshizo en risas - ¡Te comeré! – Bizarro arrojo un gritillo contento.
Jason hizo por comerle el cuello. Devorar sus manitas. Revolverle el estómago y mordisquear sus pies.
Bizarro casi se caía de su sillita alta por moverse tanto. Manoteando con alegría por el juego.
Atrás quedo la hora de la comida. Ya más tarde retomarían una merienda en fruta rica y almíbar. El único dulce que Jason le permitía.
-Mi nieto nacerá hoy – Jason vio llegar a R´as. Le saludo con la reverencia correspondiente y dejo que R´as cargara a Bizarro – Nacerá y veremos si vale la pena.
Jason no comprendía como era que Talia podía deshacerse de sus bebés. Si tenían un cabello fuera de lugar, los abortaba. Como si fueran pañuelos desechables. Si esos fetos tenían un dedo de más, estaban muertos. Si acaso se les ocurría pedir ayuda de laguna manera, Talia desconectaba el soporte vital.
Jason no entendía la sangre fría de la mujer.
Él vomitaba todas las noches cuando los pensamientos le asaltaban al ver a su cachorro temblar en las noches heleadas.
Porque si existían esos momentos en los que pensaba si había hecho lo correcto al dejar vivir a su cachorro. Bizarro no podía voltear la cabeza más allá de unos cuantos grados, su cuello era corto y grueso.
Y apenas y podía intentar gatear.
-Será un buen Alfa - Jason tuvo que asegurarlo. Porque sabía que no había forma de que Talia no manipulara hasta el último de los detalles. Si Talia decía que estaba listo para salir del tubo, era así. Ese niño seria la definición de inigualable – Uno que llene de honor a la casa Al´Ghul.
R´as le paso a Bizarro.
A excepción de Mao, ninguno de los Alfas cargaba a su hijo… ya fuera por rechazo o por miedo. A Jason le hacía feliz que tocaran a su bebé. Había escuchado las historias que otros Alfas contaban sobre los bebés como el suyo: las familias ocultaban la verdad. Encerraban a sus cachorros y nadie les tocaba.
Temían enfermarse de estupidez.
Temían que algo se les pegara por tener un poco de saliva sobre la ropa.
Algunos en el mercado veían a Bizarro, fijamente, siguiéndolo. Si Bizarro jadeaba, los aldeanos se echaban para atrás. Si bizarro alcanzaba a pescar algún velo de las mujeres y si estás mujeres estaban embarazadas, le regalaban el velo o tiraban la tela a la basura.
Incluso hacían ademanes mágicos para repeler la maldición de Bizarro.
Sí, porque Bizarro tenía el poder de maldecir a quien veía.
Nadie en el gremio era despectivo con Bizarro pero no le cargaban.
Dolía.
Punzaba.
Esperaba que pronto eso quedara atrás.
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Jason continuo preguntándose sobre las diferencias entre Bizarro y Damian. El cachorro de Talia era el heredero. Debían de amarlo, esperarlo, ansiarlo… venerarle y más, pero el gremio estaba frio. Casi ajeno. No era como fueron con él.
Nadie corría de un lado a otro.
Ni estaban ansiosos.
Todo estaba finamente programado para cumplirse al pie, de forma milimétrica. El metrónomo que sonaba atrás de la sala de alumbramiento marco el llanto de Damian. Jason se dijo que estaba loco, el mocoso parecía llorar con ritmo.
-No hay sorpresas – Le contesto Mao – No hay nada natural – Explico – Bizarro no debería de vivir pero tiene más derecho a hacerlo por ser "natural" pero nuestro pequeño lord, nuestro nuevo señor es sólo un experimento. Debería de morir – Jason trago duro – Damian Al ´Ghul es un error.
¿Error?
¿El perfecto hijo de Talia?
¿Error con ese cabello negro tan brillante? ¿Equivocación con su piel perfecta? ¿Desviación con sus ojos hermosos y de color par? ¿Falla con sus extremidades perfectas?
¡Bizarro era la aberración!
Jason apretó a su cachorro con fuerza.
¡Era un miserable idiota por pensar de esa manera!
Aun las palabras ni salían de su boca cuando ya las sentía debían de ser censuradas en su mente.
-Mao – El Alfa atendió a Jason de inmediato – Tengo que salir de aquí, ahora.
-Falta la primera sangre de D… - Asintió, entendiendo la urgencia por poner distancia – Te disculpare. Sé que la maestra Talia entenderá si digo que Bizarro quería irse.
Más que alegrarse por esa comprensión, eso enfado a Jason.
Todo se le perdonaba a su hijo por ser diferente.
¡Todo!
Jason dejo a su cachorro en su cunita. La que R´as le había regalado. Porque así debía de hacer el líder.
Espero a que Bizarro se durmiera para poder ir a la sala de entrenamiento y poder descargarse.
Golpear el saco de arena se sintió muy bien. El dolor en sus muñecas fue como un viejo aliado, recorriéndole por los dedos y diciéndole que siguiera. Se sangro los nudillos después de golpear hasta que los brazos no le contestaron más.
Golpeo tan fuerte que sintió que su muñeca se rompía. Pero no fue así.
Era como si lo hiciera toda la vida.
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Tres años después.
-¿Y aminar carboo alite? – Pregunto Bizarro todo emocionado, sentado en primera fila para ver la iniciación de Damian - ¡¿HARÁ LO?! - Jason le puso su índice en sus labios cienosos y le chisto con suavidad, calmándolo de inmediato.
-Pero debe de estar todo en silencio – Le miro cómplice.
Bizarro asintió y llevo sus manos a su boca, asegurándose de tapársela muy bien. La emoción le ganaba y debía de estar en silencio.
Bizarro con sus cuatro años corría por el gremio completo. Se quedaba viendo los entrenamientos y desde su esquinita, en donde no importunaba a nadie, copiaba lo que los Alfas hacían para pasar sus tardes.
-Lo hará – Se dijo Jason. Damian era todo lo que Talia esperaba de él - Tú puedes – Animo muy bajito, contagiado por el espíritu animoso de su cachorro – Si puedes.
¿Nadie veía lo difícil que era para un niño de tres años caminar sobre el carbón ardiente para tomar una de esas sagradas espadas?
-Uleta ele – Cierto, la carne chamuscada comenzaba a oler. Y Damian seguía caminando - ¿Le elele?
Jason quiso mentirle pero no lo consiguió.
-Sí, le duele – Mao le mal miro – Pero es el elegido, puede conseguirlo. Si le duele, lo ignorara – Jason suspiro, Bizarro no le entendía - Fingirá que no duele.
-No e hace – Jason volvió a callarle. Bizarro había gritado sin darse cuenta. Talia le miro con pena y Jason prefirió ignorarla. No era él quien vejaba a su hijo… si Talia sentía lástima de su hijo, él bien sentía compasión por Damian – Mal. Dor mal.
Si.
El dolor era malo… realmente malo cuando se hacía así, pero, Bizarro aún no estaba listo para saber que el dolor era inevitable y más común de lo que alguna vez pudiera imaginar. La felicidad o el bienestar eran extraños. El dolor era lo único seguro, como la muerte.
-Gran – Bizarro aun le decía así, pese a que ya podía decirle pá… Gran era mejor para su cachorro - ¿Ando lo arre? Dam ene adi – Bizarro uso su manita izquierda para señalar con sus tres dedos la edad de Damian, a quien admiraba pues era más pequeño que él pero hacia muchas cosas, como entrenar con los adultos – Y yo adi – La derecha puso cuatro dedos que apenas se movían. Bizarro sospechaba que ya debía de haber hecho lo que Damian - ¿Gran?
Jason no pudo imaginar a Bizarro cociéndose los pies a rojo vivo.
-Tienes que vencerme primero – Respondió Mao sin dejar de ver a Damian, quien ya había conseguido llegar a la espada para poder recibir la bendición del gran Demonio – Damian se preparó.
Bizarro salió corriendo como animalito salvaje al dojo, en donde algunos adultos le habían dejado un pequeño chalequito de entrenamiento.
Una protección que obviamente nadie portaba.
-Por eso no tenemos Omegas – Dijo Mao antes de que Jason le agradeciera – Quítate ese patético olor, Jason. Apestas a culpa y fracaso. No jodas. No me hagas golpearte hasta que te vuelva el valor.
-No conseguirás un hoyo para follar si amenazas a cada Omega – Le regreso con buen humor. Mao era el único que podía despreciarle y no le enojaba – Nunca lo dejes ganar. No quiero que crea que tiene oportunidad.
-¿Jason?
-Bizarro es diferente… y debe aprender que por ser diferente las cosas serán el doble de difíciles pero que lo conseguirá – Era lo mejor – Pero no quiero que muera por esto – Señalo al gremio – Porque sé que puede hacer grandes cosas.
Bizarro nunca había abandonado el gremio. No conocía nada del mundo.
No sabía lo diferente que era.
Nadie le hizo sentirse así.
Y Jason entendía que no podía continuar escondiéndolo.
Porque estaba haciendo justo lo que la gente idiota que odiaba.
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Hola gente preciosa.
Esto si fue rápido.
Quienes ya me conoces saben que siempre tardo con las actualizaciones.
En fin…. ¿Qué piensan de este lindo proyecto?
