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¡Hola! .o./ Este Drabble ―no sé si llamarlo así porque es de 2k xD― es dedicado a LoliLucy, una de las CDC de la página "Fanfics Fairy Tail" con mucho cariño de todas las chicas, y con mucho temor ya que el NaLu ―créanlo o no Sabastu escribió NaLu y en canon― no es algo que se me dé. Así que, fans de la pareja… no me matéis. DD:

En fin…

Oh, no… antes… Las que me habéis pedido drabble, claro que lo escribiré, es solo que aún no he tenido tiempo. xD

Ahora sí, a leer…


Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima.

Rated: K+

Pairing: NaLu (Natsu view)


Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamiento»

Narración.

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Para LoliLucy con mucho cariño.

¡Feliz Cumpleaños!

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Sensación

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Él tenía un pequeño secreto.

De hecho ese secreto era tan secreto que lo era hasta para sí mismo ¿Cómo puede suceder esto? Pues bueno, cuando no te entiendes por dentro hay cosas que ignoras. Cosas importantes de ti mismo y sobre los demás.

O simplemente no las comprendes.

Natsu Dragneel había desarrollado una entretención especial desde hacía mucho tiempo, algo que se fue desarrollando de a poco y de manera tan natural que ni siquiera le parecía extraño; y esa entretención no era otra que la de seguir ―acosar― a Lucy Heartfilia.

La primera vez que lo hizo fue solo por la curiosidad tanto de él como la de Happy de conocer la vivencia de la joven rubia, fue así que se terminaron colando por la ventana de su apartamento y la sorprendieron cuando ella llegó. La segunda vez fue porque tenían hambre y la casa de la maga de espíritus celestiales era la más cercana. La tercera fue debido a que simplemente estaban exhaustos y querían descansar en algún lugar que no fuese un basurero ―como su casa lo era― y luego de esa ya no recordaba haber necesitado una razón concreta.

Simplemente llegaba.

Simplemente le agradaba.

De hecho, Lucy, no lo sabía, pero luego de entrar tantas veces por la ventana, la misma casera le había dado una copia de la llave, aunque con la advertencia de ser un hombre responsable y cuidase de Lucy en caso de que se diera "la situación". Natsu había asentido con su usual sonrisa, declarando que él siempre se encargaría de que Lucy estuviese bien; sin embargo, no tenía ni idea de a lo que la tal "situación" era. Happy había reído entre dientes, pero Natsu no sabía si era porque había entendido o simplemente porque Happy era Happy.

Con Happy nunca sabías.

Sin embargo, después ya no solo fue cosa de entrar a su casa, revisar sus cosas y comerse su comida, sino que con el paso de los días y las misiones juntos, se encontraba cada vez más pendiente de lo que hacia ella, del cómo se reía golpeando la mesa, como se quejaba de las peleas improvisadas dentro del gremio pero igual se divertía, de cómo se preocupaba de todos y que aunque la mayoría del tiempo le daba una patada especial de Lucy cuando lo encontraba en su casa, al final siempre sonreía feliz de tenerlos ahí.

Eran recibidos con cariño.

Y había algo más, cada vez que estaba junto con ella él se sentía relativamente en calma ―no que algo pudiese calmar su forma hiperactiva realmente―, por eso cuando estaba separado de ella; aunque solo fuese por unas pocas mesas en el Gremio, se sentía extraño y no podía evitar buscarla con su mirada de vez en cuando, y para Natsu era extraño y raro, porque él quería a todos en el Gremio, moriría por protegerlos, pero era solo a ella a quien sus pupilas se obligaban a enfocar.

Justo como en ese momento.

Ella estaba hablando con Erza, estaban riendo de algo y él no podía evitar sonreír al ver como su cabello se movía junto con sus carcajadas, como sus mejillas se ponían rosas mientras sus manos sujetaban su abdomen y como su pecho ―redondo y suave como sabía de primera mano― se elevaba para ganar oxígeno. Era bonito verla reír, tan bonito que no vio como Happy se comía la comida que tenía en su plato mientras reía pícaramente con sus patitas delante de su boca.

Happy tal vez no ignoraba lo que Natsu sí.

Cuando Natsu volvió su vista al plato y lo vio vacío frunció el ceño con sospecha y luego miró a Happy con un enojo propio de amigos de toda la vida ―¡HAPPY! ―rezongó y el exceed azul abrió los ojos asustado.

Es-espera Natsu… ―dijo con voz nerviosa pero el pelirosa ya se estaba levantando para darle su castigo― Mira, Lucy parece que se va… ―inmediatamente el chico se detuvo y observó como la rubia se levantaba de la butaca y le decía algo a la pelirroja― Seguro va a comer carne y no nos va a invitar… ―soltó el gato azul― Deberíamos sorprenderla…

¡Buena idea ,Happy! ―afirmó el chico― ¡Comeremos carne donde Luigi!

¡Aye! ―secundó Happy feliz de librarse del castigo.

En marcha… ―antes de que la rubia saliese del Gremio el dragon slayer se escabulló por la puerta, al salir se colocó su bufanda al estilo ninja y como tantas veces antes caminó por las calles de Magnolia en modo sigilo, justo como lo haría un shinobi élite. Aunque a diferencia de un ninja, él llamaba la atención de todos quienes lo veían. Aunque la verdad eso no le preocupaba porque cuando él veía a cierta maga de agua perseguir al hielito stripper sucedía lo mismo y sí esa mujer ―de quien aprendió sus habilidades para perseguir― no les daba importancia a los ojos asustados de las personas, él tampoco debía de hacerlo.

Juvia había sido una gran maestra del acto de esconderse y perseguir.

Al llegar al apartamento de la rubia decidió usar la ventana, así que colocando sus dedos en la forma de cruz dijo las palabras que desataban sus habilidades ―Nin nin… ―inmediatamente sus pies fueron dejando la estabilidad del suelo y su cuerpo fue ascendiendo en el aire hacia la ventana sin ningún esfuerzo físico necesario más que su poder especial, al llegar al marco abrió la ventana y saltó dentro― Infiltración completa ―informó mientras observaba toda la habitación sin poder evitar el sonreír al quitarse la bufanda de sobre la nariz y respirar hondo.

Natsu cada día pesas más… ―le informó su poder especial, es decir, el gato azul que lo había subido hasta ese lugar―, estar tanto tiempo con Lucy te está poniendo como ella…

Oe, Happy, sí Luigi te oye desatará su ira y nos echará ―lo miró serio, pero no habían pasado ni tres segundos y medio cuando ambos rompieron a reír por lo absurdo de tal declaración.

Ambos sabían que Lucy era una persona de buen corazón.

Luego de rebosar en el suelo dando pataletas a causa de la risa se levantaron a buscar la comida por la que venían, sin embargo, al final lo único que encontraron fue la mitad de un pastel y una caja de leche.

Para no tener tanta comida Lucy está muy gorda ―habló el gato decepcionado de no encontrar pescado.

Tal vez se la comió toda antes de irse…

Ambos asintieron mientras sacaban el pastel y la caja de leche y dieron rienda suelta a su apetito.

Minutos después la dueña del lugar entraba con una sonrisa, una que se convirtió en un ceño al ver a ese par en su casa.

¿Chicos… qué hacen aquí? ―preguntó con los ojos cerrados tratando de no sacarlos a patadas.

Vinimos a por pescado, pero Lucy es una glotona y no nos dejó ―alegó el exceed con falsas lágrimas.

¿Solo vinieron por eso? ―habló la rubia con un tic en la ceja, apenas tenía para la renta y no había podido comprar comida aún, era una suerte que en el Gremio le permitieran comer fiado y que Erza de vez en cuando le pagara la comida.

No, por supuesto que no Luigi… ―negó seriamente el pelirosa mientras se cruzaba de brazos y negaba con la cabeza.

¡Es Lucy! ―reclamó la mujer y Natsu sonrió al ver su cara tornarse colorada, le divertía lograr reacciones en ella― ¿Y a qué te refieres con ese no? ―les miró curiosa, esperaba que fuese una misión que les dejará dinero, pero que no arriesgase ―de nuevo― su vida o su cordura.

¡También vinimos por la carne! ―afirmó con una sonrisa.

¡Aye! ―secundó el gato y Lucy casi se cae al escucharlos, pero inmediatamente la vena en su frente bombeó sangre con fuerza y se recuperó, se preparó para usar una de sus patadas especiales pero en lo que inclinaba el cuerpo para saltar observó algo.

El plato donde tenía un trozo de pastel había desaparecido.

¿S-se comieron el p-pastel?

¡Aye! ―respondieron ambos golpeándose el estómago.

Ese pastel lo había guardado p-para… Er-erza…

Lucy, perdón por tardar, ¿dónde está el pastel? ―una sonriente pelirroja entró al apartamento y el recinto inmediatamente se cubrió de un aura de pánico proveniente de los otros tres en el lugar.

E-era de… ―el pelirrosa tragó grueso― de Er-erza…

¡Vamos a morir! ¡Vamos a morir! ―sollozó el exceed mientras una catarata de lágrimas salían de sus ojos en pánico.

¿Qué hacen ustedes ―preguntó la pelirroja emocionada, hasta que observó el plato vacío con remanentes de la dulce y delicada crema de la que le había hablado la rubia― ...aquí?

Verás, Erza… no-nosotros…

¿Se comieron mi pastel de fresa? ―su sombra se cernió sobre ellos con fiereza― ¡Mi pastel de fresa!

ER-ERZA ―balbuceó el exceed pero los vestigios en la comisura de la boca de ambos de la crema pastelera con la que estaba decorado el pastel que ella venía a degustar fue la gota de limón que agrió la crema dulce de su vida.

Metáforas pasteleras para una adicta al dulce.

Natsu observó el puño metálico que descendió hasta su cara.

Y lo siguiente que ocurrió fue censurado dado que la escritora desea mantener el fic en K+―

¡Erza! ―escuchaba el pelirosa la voz de la rubia mientras su cuerpo era golpeado con violencia censurada por la reina de las hadas― E-E… ―Sintió un golpe más a pesar de que imaginaba que su cuerpo ya había dejado de sentir― ¡El maestro! ― escuchó decir a la rubia de pronto― ¡El Maestro te dijo que tenían que hablar sobre un asunto de Crime Sorcière!

Titania se detuvo y el rojo de la furia se desvaneció de su rostro, dejando caer dos cuerpos casi inertes en el suelo de la habitación.

Es verdad, tengo que ir a hablar con él sobre Je… ―balbuceó con un sonrojo en las mejillas― Crime Sorcière ―sin decir más salió del apartamento, pero antes de cerrar la puerta miró a los que yacían el piso― ¡Happy, Natsu! ―su voz de mando logró lo que un desfibrilador no hubiese podido: hacer revivir esos dos vapuleados cuerpos― ¡Ni crean que esto ha terminado! ―y dejó el lugar.

Lu-lucy… ―sollozó con miedo el exceed.

Tal vez así dejen de comerse mi comida ―intentó sonar fría pero a nadie engañaba, estaba preocupada por ellos, así que sin demora se sentó en el suelo y puso a Natsu en su regazo, revisando las heridas del rostro―, creo que vivirás… ―susurró y el pelirosa se acomodó mejor en sus piernas, apegándose a su vientre aún con los ojos cerrados, sintió que el calor en ella aumentó y eso lo hizo sonreír.

Porque el aroma de Lucy era algo que lo tranquilizaba.

Y el calor lo aumentaba.

Sonrió cuando ella a pesar del calor creciente no lo apartó y en su lugar le peinó el cabello con los dedos mientras le susurraba que se recuperaría pronto e incluso le prometió que si no se moría le compraría carne cuando volviesen de alguna misión con buena paga.

Y entonces se dio cuenta, o al menos vislumbró una parte de la razón.

Le gustaba el apartamento de Lucy porque olía a Lucy, y Lucy para él olía a calidez y a hogar.

Su sonrisa se ensanchó y balbuceó― ¡Estoy encendido! ―haciendo reír a la chica que lo cuidaba.

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Eso sucedió hacia tanto tiempo, pero era algo en lo que pensaba cada día desde que el Gremio se había disuelto, y justamente eso le dejaba otra cosa clara.

La razón de que le dejase esa carta a Lucy, ―y solo a ella― era porque quería que ella lo esperase, quería volver a entrar en su apartamento y quería estar de nuevo envuelto en su aroma.

El Gremio era el hogar de todos, de toda su familia.

Pero él quería esa extraña sensación de su propio hogar, la que tenía cuando estaba con ella.

Una sensación cálida, más cálida que el fuego que tanto amaba y lo encendía.

Y solo la obtenía junto a Lucy.

...Solo junto a ella...

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¿Review?

¡Gracias por leer!

¡Adieu!

.o./

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