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¡Hoy es el Jellal´s Day!

Sí, es un mártir. Sí, debería perdonarse de una buena vez. Sí, casi no aparece, pero sí, él merece todo el amor del mundo. QwQ)9 El husbando merece todo de los multiversos.

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Disclaimer I: FT y sus pjs Pertenece a Hiro Mashima. La historia empalagosa es especulación mía.

Disclaimer II: Este Drabble forma parte de "Ritual de Iniciación Jerza" del foro en Fanfiction Cannon Island.


Referencias De Lectura:

Diálogo.

Narración.

«Pensamientos»

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Guerra

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Nunca parecía acabar.

Sin importar cuantas veces pelease, sin importar cuánta gente sufriese, sin importar el costo que conllevase.

La guerra nunca acababa.

Siempre había un nuevo gremio oscuro, una amenaza, un enemigo o una razón para que una nueva batalla que se levantase frente a cada persona, y mientras hubiesen batallas la guerra no podía desfallecer porque el odio, el sufrimiento, la injusticia y la sed de venganza que cada uno de esos eventos aglomeraban generaban el alimento que ese monstruo necesitaba.

Él quería que acabase.

Quería que…

¿Qué?

El hombre de cabello azul observó la cubierta de su tienda de campaña, en ese momento, justo ahora que acababa de despertarse de un mal sueño deseaba estar afuera haciendo la guardia nocturna, de esa manera en lugar de la tela oscura sobre él habría un manto de estrellas que de cierta manera el comprendía, sabía descifrar ,y ese orden le generaba calma.

Estar bajo ese mismo cielo en que la persona que más importaba para él también estaba.

Tal vez ese era el qué.

Si la guerra acababa tal vez él podría encontrar ese perdón que tanto buscaba, y más aún, tal vez tendría la fuerza ―o egoísmo, según él― para ir y acercarse a esa luz radiante que lo había perdonado aún antes de que él se lo pidiese.

Pero lo sabía.

Claro que Jellal lo sabía.

Cada batalla ganada podía ser en realidad una semilla para otras revueltas, cada victoria tal vez era el combustible para una nueva o varias cruzadas.

No iba a acabar.

Nunca.

Porque las personas sentían, se enojaban, veían las injusticias que se generaban aún cuando el motivo inicial de los actos bélicos fuesen nobles, porque la gente odiaba, y primordialmente, porque la gente amaba.

La guerra nunca se iba a terminar.

El sufrimiento siempre iba a existir.

Y él seguiría batallando.

Vería a gente sufrir, llorar, maldecir y odiar. Y los entendería. Sabía lo que se sentía el querer obtener justicia en esta vida aunque significase lastimar a otros o así mismo. Él lo hizo de niño y por muchos años. No luchar contra él poder que lo poseyó para obtener esa falsa justicia, o al menos no luchó tanto como debió.

El mundo estaba torcido.

Una vez pensó que la libertad era una falsedad, algo inexistente en este mundo egoísta, pero ahora pensaba diferente, porque si la gente no fuese libre no tendrían la capacidad que tenían para luchar, alguien encadenado no podía entrar en el campo de combate.

¿Él también tenía libertad?

Sí, la tenía.

Y elegía el campo de batalla.

El azulado movió la cabeza de lado, pensando en la guerra que se aproximaba a Fiore de la mano del mago oscuro por el cual muchas otras batallas habían nacido y muerto. Una nueva iniciaba mientras la tela que cubría su cabeza pasaba de un color oscuro a uno más claro.

El amanecer llegaba.

Jellal se levantó con rapidez, acomodó su sabana, se colocó su abrigo blanco y salió al exterior justo en el momento en el que el sol tornaba de colores a las múltiples nubes con su iridiscencia.

Naranja. Carmesí. Bermellón.

Escarlata.

Tal vez eso era lo que menos le gustaba de la guerra, la posibilidad de que ella y los que quería se viesen envueltos en los combates.

No quería que nadie más sufriese.

Pero lo sabía muy bien, Erza también había elegido el campo de batalla y estaría siempre en primera línea como un muro para proteger a los que quería, y por ello ―y por tanto―, él debía seguir peleando para al menos disminuir las posibles amenazas que podrían lastimarla, para estar ahí cuando de nuevo la crueldad de mundo quisiera lastimarla aún más de lo que ya había sido lastimada.

Esa era la razón de que él continuase en ese camino belicoso.

Debía protegerla.

Aunque había una guerra que odiaba más que las otras.

La propia, la suya interna, esa que le impedía luchar esas batallas que había jurado ganar al lado de la persona que era su motivación en lugar de mantener la distancia y el silencio de su amor. Ese constante combate entre sus sentimientos, su razón, su culpa y su corazón.

Erza… ―susurró como un mantra su nombre mientras veía al cielo perder colores cuanto más alto el sol subía.

Suspiró.

Sí. Definitivamente esa era la guerra que más odiaba…

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¿Review?

Sus reviews animan a continuar escribiendo.

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Rincón De La Escritora En Proceso:

Para el ritual de iniciación te rifan dos palabras, una de esas palabras es sobre algo que le gusta al personaje y otra sobre algo que le gusta.

No le gusta: La guerra.

Este drabble está situado iniciando la guerra contra Álvarez. Cada día le es más difícil estar lejos de ella, pero no se preocupen. Ya lo va a aceptar, mientras tanto cumple su palabra de protegerla en medio de la continua guerra. QwQ)9

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Gracias por leer y comentar.

Saludos.

NwN/

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