Notas de autor:
¡Ya llegue :D! Espero me hayan extrañado. Durante mi viaje tuve la oportunidad de entender mejor las recomendaciones de sus reviews y los tomé muy en cuenta a mis próximas ideas para el Fic. Respecto a varios comentarios que me preguntan sobre la nueva actitud de Finn, vale aclarar que el solo se comporta así con su hermana Fionna, con las demás personas sigue siendo el típico aventurero y tierno niño que todos queremos. De todas maneras sepan que agradezco los reviews de todos, y los tomo muy en cuenta a la hora de escribir, pues sé que siempre me ayudaran a ser un mejor escritor.
En fin dejare de hablar tanto (Me refiero a escribir, pues como ya sabemos no me pueden escuchar), mejor ahí les va mi capitulo de ¡Hora del hambre!
¿Qué hora es?... ¡Hora del hambre!
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Hora del hambre
(El problema de Finn)
–… ¡Hermano no la escuches por favor!, solo te mentira. –Finn volteo sigilosamente a ver quien le gritaba, quitando así la mirada fija que tenia sobre la hermosa muchacha de fuego.
– ¡Jake, ¿Qué haces aquí? –Refuto Finn mirando con rabia al perro. –No tienes derecho a hablar, eres el menos indicado para callar a una persona. ¡Dime lo que me ibas a decir…!– Finn se cayó, no se había dado cuenta que a pesar de todo lo que había hablado con la muchachita, ni siquiera sabía cómo se llamaba, y como nunca los llamaban por su nombre en el dulce capitolio (Se dirigían a todos como los tributos de su reino), el desconocía totalmente el nombre de la muchacha que tanto le gustaba.
–Estoy algo confundía. –Interrumpió la muchacha a Finn, y luego se llevo la mano a la cabeza rascando el fuego que la rodeaba. – ¿Ustedes se conocen desde antes?
– ¡No! –Mintió Finn con su respiración un poco agitada después de los gritos que había dado.
– ¡Claro que me conoces amigo! –Le alzo la voz Jake al humano y luego se acerco a él.
– ¡Aléjate de mí! –Grito Finn mientras se alejaba unos pasos hacia atrás.
–Finn, tenemos que aclarar esto. Tú sabes que lo que paso no fue mi culpa. –Dijo arrepentido el perro mientras se acercaba unos pasos más al humano.
–No quiero que te me acerques, ¡y deja de fingir que te conozco porque no es así! –Al parecer el humano tenía un fuerte resentimiento hacia el perro, y después de gritarle caminó hacia la muchacha de fuego tomándola de la mano recibiendo un fuerte quemón mas su propósito solo era que ambos salieran del gimnasio. Cuando el perro vio esto reacciono inmediatamente cerrando la puerta con su elástica pata.
–No. Quédate Finn, tenemos que aclarar todo esto.
– ¡Yo no tengo nada que aclarar perro! –Volvió a gritar.
–Por favor Finn, te lo suplico. –Finn lo ignoro y después retiro su pata de la chapa de la puerta para salir con su tan querida niña de fuego, dejando al pobre perro llorando.
Durante el camino al departamento de la los del reino de fuego ninguno de los dos menciono una sola palabra. Ambos estaban muy confundidos, sin embargo se rompió el silencio en el momento en el que entraron al lugar.
–Oye, perdón que te lo diga linda, pero ¿Cómo me dijiste que te llamabas? –Hablo de sorpresa Finn mientras ella se reía al ver su expresión de confundido. Además Finn estaba más relajado pues sabía que en el departamento había un sistema que permitía que los invitados no se quemaran a pesar de estar en un ambiente de fuego. Y aunque había que recibir un escupitajo en la cabeza valía la pena para poder tocar a la chica.
–No te lo dije. –Dijo con una sonrisa picara en los labios. Después hubo un corto silencio, pues el humano estaba esperando que le dijera su nombre.
–Y… ¿No me lo vas a decir? –Sonrió mientras rascaba su gorro y correspondía a la sonrisa de ella. Al realizar esta acción salió un machón del tierno gorro del humano.
–No sé si deba. –Contesto rápidamente, pero no dejaba de reír pícaramente.
– ¿Por qué?, ¿Crees que no merezco saberlo?
–No lo sé. –Después de contestar sobo ligeramente su brillante flama.
–Dímelo ¿Si?
–No será tan fácil de conseguir. –Hablo retándolo.
–Y ¿Qué quieres que haga? –Finn se oyó muy romántico al hablar. Y ambos no dejaron de verse a los ojos.
–Pues, veamos que puedes hacer. –Su personalidad se torno diferente, pues su risa cambio de tierna a desafiante.
–Es que en mi reino, cuando un caballero le pide el nombre a una guerrera como yo, debe primero luchar con ella (Lo sé, es algo raro), para poder demostrar que es merecedor de suyo. – Ella sabía que en su tierra esa era una regla estricta para todas las guerreras, además el reino fuego siempre fue el más romántico, lo que hacía que Finn se sintiera comprometido con ella después de realizar el ritual.
–Qué extraño… Y ¿Nos tenemos que tratar de matar? –Hablo bromeando pero al mismo tiempo algo nervioso.
–hahaha. No tontín, la lucha se basa en que trates de quitarme un objeto personal. – Finn enarco una ceja algo extrañado por lo que estaba diciendo la niña. – ¿Qué te parece si lo intentas con mi tiara?
–Perfecto. –Inmediatamente Finn extendió la mano a toda velocidad hacia la cabeza de la muchacha y ella se retiro dando un extraño salto acrobático hacia atrás.
–Está bien ¿Ya quieres empezar verdad? –Finn corrió hacia el lugar donde había caído ella después del salto y rápidamente se agacho tratando de derribarla con una patada, sin embargo ella salto evadiendo la posible caída que iba a tener. Después el humano se levanto del piso impulsándose con las manos.
–Ahora alcánzame si puedes humano. – La joven entro a la cama del departamento saltándole por encima, de inmediato el mueble rojo quedo desorganizado, y la almohada al saltar voló por un lado cayendo sobre una mesita de noche.
–No me retes, no sabes hasta dónde puedo llegar. – Dijo Finn mientras la seguía agitado. Después dio un largo salto hacia la cama para atraparla, revolcando nuevamente todo más de lo que ya estaba.
La joven aprovecho que Finn al saltar a la cama había caído con las piernas abiertas para pasársele por debajo de ellas y evadirlo (Aclaro: La muchacha de fuego no traía el vestido usual, traía un taje deportivo especial para entrenar, o si no sería muy difícil moverse a esa velocidad), se levanto rápidamente y le quito el gorro a Finn. Su mirada se ilumino al ver tanta belleza, su cabello era demasiado bello y sus ojos se tornaron tan grandes y brillantes como los de Jake. Aun así continuo con su reto.
Wow, que lindo cabello, que mal que ahora no tenga quien lo proteja. Tal vez, ¿Un gorrito? –El joven volteo, pues había quedado dándole la espalda a su desafiante amada después de el rápido truco que ella realizo.
–Eres más rápida de lo que creí.
– ¿Qué me creías, un caracol? –Lo más extraño de lo que decía era que Finn acostumbraba tener un caracol que la saludaba con mirada diabólica pegado en su verdosa mochila.
–Claro que no linda. –Finn se le lanzo encima aprovechando que estar el encima de la cama lo hacía estar más alto que ella, pero ella retrocedió con un par de saltos para evitar que la lastimara. –Hagámoslo más divertido, usemos las espadas. – Sugirió Finn sacando su arma que mantenía retenida en su mochila.
–Claro, me encantaría verte intentarlo con las espadas. –Ella sabía que él le tenía ventaja con las espadas y con muchas otras cosas (Excepto con la agilidad que ella solía utilizar) pero quería que él se sintiera más motivado a ganarle. Se acerco al armario de su habitación y tomó la espada de su hermano pues la de ella estaba más alta.
– ¿Qué tan buena eres con ellas? – Después de hablar Finn se dio cuenta de que estaba luchando con una chica y que en cualquier momento la podía herir, pero su espíritu competitivo le decía que continuara sin importar nada.
–Pruébame. –Lo reto riendo empuñando la espada con fuerza.
–No sé si quiero hacer esto eres una chica. – Ella estiro el brazo demasiado rápido, tanto que Finn se asombro al ver que el frio metal de la espada esta rozándole la cara.
– ¿Tienes miedo a perder? – Pregunto sarcásticamente.
–Tengo miedo a perderte a ti.
–Tranquilo, yo sé cuidarme sola. – Al humano lo asusto un poco el gran cambio de actitud de ella hacia él. Para las guerreras del reino fuego era muy importante que los caballeros lucharan por ellas, lo que explicaba el cambio de actitud.
–Está bien, tú lo pediste. –Finn empuño la espada imitando un poco el movimiento que acababa de hacer la muchacha. Después comenzaron a girar ansiosos en círculos mientras esperaban quien sería el primer atacante. Ella al ver que él no se atrevía por su caballerosidad, le lanzo un espadazo, a lo que le correspondió esquivando. Duraron unos cinco minutos sin parar de luchar, ella era muy buena pero Finn la superaba por mucho. No hablaron durante esos minutos solo se dedicaban a tratar de salir bien librados y triunfantes de la batalla. Llego un punto en el que las espadas quedaron cruzadas y los dos inclinados hacia adelante, quedando con las caras demasiado juntas. En ese momento Finn se le acerco más y le robo un beso. No fue un beso muy largo solo duro unos siete segundos, pero fue suficiente para realizar el plan del humano.
– ¿Qué haces? – Se retiro la chica muy ruborizada por lo que había pasado. –Debes esperar hasta ganarme.
–Te equivocas. – Levanto la espada hacia el techo, y de la punta del arma caía deslizándose rápidamente la joya que traía en la cabeza la caliente muchacha (No lo malpiensen solo lo puse porque no quería seguir utilizando ¨La muchacha de fuego¨) Finn había aprovechado el acercamiento que hiso con el beso para con la punta de la espada quitarle la tiara. –Ya gane. –Soltó una risa muy sensual hacia la joven, lo que logro hacerla ruborizarse más.
–Me llamo Flame (Nombre en inglés). –Le extendió la mano. No reprocho la manera tan peculiar que uso Finn para arrebatarle su preciada joya.
–Qué lindo nombre. –Coqueteo Finn mientras le besaba caballerosamente la mano.
–Gracias. –Respondió al alago.
Después de un rato de miradas amorosas y sentimentales se dirigieron nuevamente a la sala. Estaban nerviosos.
–Finn tengo que preguntarte algo. Quede muy inquieta después de lo que paso con Jake en el gimnasio. ¿Es verdad que no lo conoces?, puedes confiar en mí, además yo no tengo nada contra suya.
–No es por eso. – Finn desvió la mirada hacia el piso. Su mirada cambio de enamorada a una fría y triste.
–Entonces ¿Por qué?, ¿A qué se debe tu comportamiento así hacia él? Me preocupas Finn, tú eres una persona que eh empezado a querer demasiado y no quiero que jamás un secreto nos separe.
–No sé si deba decírtelo. Además es una historia muy larga. –Trato de evadir.
–Tenemos tiempo. –Lo impulso a hablar.
–Bueno te contaré. Resumiré lo más que se pueda. Todo comenzó hace unos seis años, yo no vivía en el reino humano, había sido criado en la familia de Jake debido a que me encontraron abandonado (No tiene nada que ver con la historia real de cómo encontraron a Finn en hora de aventura) en el bosque del reino mágico. Jake era mi mejor amigo. Mi hermano. Todo lo hacíamos juntos, desde salir a jugar, hasta ayudar en los quehaceres de la casa. Todo era tan perfecto. – De los ojos de Finn broto una lagrima, que no trato de ocultar frente a Flame. Ella sobo ligeramente su pierna como un gesto para calmarlo. – Un día los dos salimos a comprar unas cosas que nos había mandado a traer la mamá de Jake. En el camino le comente algo sobre mi adopción, pues yo quería saber cómo me habían encontrado y el siendo el hermano mayor posiblemente recordaría mejor de que manera me encontraron. Cuando trate de interrogarlo él salió con evasivas, mas yo continúe insistiendo. – Finn suspiro y luego volvió a mirar por un corto instante a Flame, para luego desviar nuevamente la mirada.
–Pero…–Trato de hablar ella al ver que Finn no continuaba, pero él la interrumpió y continúo.
–Hablamos todo el camino de vuelta sobre el tema. El me confesó que recordaba un poco el lugar donde me encontraron. Dijo que aunque fue de noche, sus ojos le permitían ver mi silueta perfecta. Me conto que estaba con el gorro únicamente. Que me veía muy desprotegido. Después de esa conversación no hablamos en todo el día.
–Para ti siempre fueron muy importantes tus orígenes ¿Verdad? –Continuo la muchacha de fuego apenada por haberle hecho revelar ese secreto al humano, más quería seguir escuchando.
–Claro. Como para cualquier persona. Mas todo no siguió como lo esperaba. –Finn se levanto del mueble despaciosamente y se paso a una confortable silla de piel que estaba del lado izquierdo de Flame.
–Finn, no tienes que continuar si no lo deseas. –Hablo comprensivamente Flame, pero ya era tarde, pues él estaba acostumbrado a terminar lo que empezaba. –Te entiendo y no quiero que sigas. No quiero que te lastimes recordando eso.
–Esto me ayuda ¿Sabes? Me estoy sintiendo mejor hablando contigo. –Mintió. Finn no se sentía bien revelando esto pero no quería que ella se sintiera mal por lo que había dicho.
–Está bien si lo deseas puedes continuar.
–Bueno. Como te decía, no nos hablamos en todo el día. Jake había estado muy distante después de eso. Yo sabía que había hecho algo pero no me atrevía a preguntarle. –Suspiró. –Un mes después mamá subió a nuestra habitación. –Finn sonrió pues recordó que ese día Jake y el habían juagado a almohadazos y la habitación estaba revolcada. Esa sería la última vez que se divertirían tanto. –Jake y yo estábamos ocupados (Juagando) y no le pusimos mucha atención. Me dijo que alguien me buscaba en la puerta. Cuando baje las escaleras mire un hombre muy alto. Rubio y sonriente, y aunque con lagrimas en la cara se veía muy feliz de poder verme a mí. Yo lo mire algo extrañado pues no acostumbraba a recibir visitas y mucho menos de personas tan grandes de edad…
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Notas de autor:
Bien, hasta aquí nos quedamos. Perdón si los dejo con un poquito de duda, pero es que estaba cansado del viaje y no podía seguir escribiendo. Les dije que venía con más ideas.
Dejen sus reviews, me interesa mucho que comenten. Les adelanto que en el próximo capítulo (Hora de que empiece) se revelara la actitud de Finn hacia su hermana Fionna.
Espero que les haya gustado y nos leemos pronto.
¡Chau!
