Notas de autor:
Bueno ya estamos entre los últimos capítulos de mi Fic. Perdonen nuevamente la tardanza pero es que he estado ocupado con la entrada a la escuela (Me causa depresión ya que es mi último año de secundaria), viajes de mis papas, amigos, se me descompuso la compu, etc. Por estas y muchas otras causas no pude continuar escribiendo. Se me ocurren muchas ideas de lo que puede pasar pero no sé bien como poder plasmarlas en esta historia así que probablemente me voy a tener que concentrar de hoy en adelante más en mi Fic que en otras cosas para resolver ese enigma. Bueno sin más preámbulos, ¡Que empiece esta guerra!... No se crean no va a ser un Fic sanguinario (Me suena a Marceline :3).
¡A escribir se ha dicho!
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Hora del hambre
(Los siete retos)
Reto 1:
– ¡Que comiencen los juegos! – Hablaron a unisonó los reyes Gumball y Bonnibelle (El verdadero nombre de la dulce reina) mientras se sujetaban hipócritamente las manos y las levantaban al aire. El auditorio caramelo estaba totalmente lleno, y se oyeron estruendosos gritos de emoción, pues a todos los seres del dulce capitolio les encantaba el sufrimiento y el drama que se producían en estos juegos.
Mientras tanto todos los competidores subían por las capsulas al campo de batalla para encontrarse con su probable futura muerte.
El campo de batalla este año iba a ser el bosque del dulce capitolio, este bosque consistía en arboles acaramelados que tenían en todas las ramas trozos de algodón de azúcar, el suelo hera de azúcar lo que hacía que la movilidad de los participantes fuera más difícil. En el bosque habitaban extrañas criaturas mutadas genéticamente (En sí todo es mutado genéticamente, excepto Finn, en Hora de aventura pero en este caso lo digo en otro sentido), creadas específicamente para esas fechas por la dulce reina.
Todos los participantes se enfrentarían a nueve retos antes de empezar a matarse, sin embargo hera la ley del más rápido, pues si uno de los competidores terminaba los desafíos antes que los demás podía aprovechar que estaba ocupado terminando los retos para matarlo; aunque también podía usar ese tiempo extra para buscar las armas y provisiones que estaban escondidas por todo el bosque.
La primera prueba era una de las más fáciles pero más dolorosas. Los participantes tenían sus pies o patas pegados a una sustancia, y tenían que llegar hasta una línea de meta que estaba pintada en todo el centro del dulce campo, el primero que llegara a la línea podía continuar inmediatamente con el segundo reto.
Finn y su hermana Fionna estaban atados con goma de mascar negra, que estaba compuesta de desechos radiactivos que los quemaban con cada movimiento que intentaban hacer; a tronquitos y al señor cerdo los tenían amarrados a una bomba de doscientas toneladas con cadenas de resistencia, la dulce reina no se esforzó mucho en ellos pues sabía que era prácticamente imposible que avanzaran así.
Por otro lado estaban los dos competidores del reino juego, la verdad con ellos también fue muy fácil, simplemente amarraron sus circuitos con una cinta no aislante y al ambos ser de dos modelos y baterías diferentes, con un solo movimiento podían perder la conciencia durante por lo menos cinco minutos. En el reino muerte en cambio sí tuvieron mucho trabajo, pues agigantaron dos ajos y los cubrieron con papel aluminio (Para que reflejara la luz del sol en sus ojos), para después meter los pies de los dos participantes dentro de ellos.
Para los del reino magia tampoco escatimaron en sufrimiento, al ver que los dos participantes se podían estirar grandes distancias decidieron alargarlos con una mano de roca gigante todo lo que se podía dejándolos tan estirados (Como en el capitulo "El límite") que llegar a la meta seria un martirio, sus ojos se brotaron y ambos quedaron con la forma de dos pequeñas serpientes.
A Melisa y Brad los estaba aplastando una bota colosal, la cual no los mataba pero si los hacía retorcerse de dolor debajo de ella. Esa magnífica idea de sufrimiento se la deben a la hija del presidente grumoso que le insistió con esa idea a la dulce reina hasta lograr convencerla.
A los dos integrantes del reino fiesta les habían inyectado el más potente suero anti-Diversión, lo que había provocado un desmayo en ambos (Los seres del reino fiesta viven de la diversión). Flame y su hermano tenían atado a cada uno de sus pies uno cubo de hielo que no se derretía, pero hera helado como un hielo común y corriente. Finalmente estaba el equipo del rey helado que fue encapsulado en una bola de fuego que prohibía su movimiento.
Los participantes estaban haciendo sus mayores esfuerzos para salir del primer reto, pero cada vez que intentaban hacer algo para salir solo se lastimaban.
Finn miraba a Flame desde el otro extremo del campo, preocupado porque nada malo le pasara, sin embargo ella solo intentaba no moverse para prohibir que el hielo la afectara más.
Pasaron varios minutos y no había movimiento en absoluto de los participantes, estaban totalmente quietos, algunos intentaron todo lo que se les ocurrió pero solo terminaban muy heridos. Flame comenzaba a ponerse gris, lo que implicaba que su fuerza calorífica se agotaba y pronto caería desmayada o en el peor de los casos, muerta.
– Flame, en caso de que muera solo quiero decirte que…– Gritó el humano desesperado por el simple hecho de pensar que moriría sin haber besado a Flame como él lo deseaba, pero tuvo que pausar por un momento ya qué sintió un pequeño cosquilleo en su pierna que lo hiso sentir extraño; sin embargo continuo. –… ¡Te amo!, y que si hubiera podido hubiera huido contigo hasta el mismísimo fin de Ooo. –Finn estaba muy arrepentido de no haber huido con Flame, y le dolía mucho, pero ella al mismo tiempo estaba teniendo una lucha interna que no la dejaba pensar ni en la competencia, ni en su responsabilidad en el reino fuego, ni siquiera que permitía pensar en su amado Finn; era una lucha de agonía, de sufrimiento, de debilidad, algo que solo le ocurre a los seres del reino fuego cuando están a punto de morir.
– ¡Yo también te amo Finn! – La muchacha dio un grito de dolor después de responderle al humano y a continuación lanzo una enorme ráfaga de fuego que logró llegar hasta los pies de Finn derritiendo rápidamente la viscosa mezcla y liberando al humano poco a poco, Fionna aprovechó el incendio que había a su lado para derretir también lo que la mantenía quieta. En cuanto quedo totalmente liberado, le ayudo en cuestión de segundos a su hermana para después poder correr con su ardiente (Ya no tanto) amada. Fionna, sin embargo corrió por otro lado.
– ¡Flame! – Gritó sin aún llegar a ayudarle, para después arrodillarse a llorar a su lado mientras sujetaba la cabeza de la desmayada muchacha. –No te puedes morir, no me puedes dejar, tienes que quedarte conmigo; ¡No te puedes morir! – Finn estaba desesperado, lloraba sin parar, era tanto el dolor y el escándalo que había producido que las miradas de los demás participantes y de todo el público se habían centrado en él. Sentía que ya no había esperanzas para ella. El hermano de Flame, Fire, estaba lucido aún y viendo la situación de su hermana lloraba a la par con Finn.
–Tienes que ayudarme, ¡alguien tiene que ayudarme! – Fionna había corrido a buscar algo para ayudarle a Flame, pero lo único que había encontrado era un mazo que estaba entre las ramas de un arbusto acaramelado. Al ver que su hermana había llegado con algo que le ayudara, Finn le arrebató el mazo y comenzó a golpear el hielo, logrando astillarlo y destruirlo lentamente. Al terminar Finn dejo el mazo en el piso y Fionna lo tomó para ayudarle a Fire. Flame no quería reaccionar, su hermano se le acerco a ayudarle también muy débil, pero él sabía perfectamente que solamente había una manera de salvar un ser de fuego en su agonía.
–Te extrañare hermana. – Le susurró al oído Fire, mientras acercaba lentamente su boca a la enorme joya que tenía su hermana en el cuello, cuando sus labios rozaron aquella alhaja la muchacha se despertó, pero él por lo contrario empezó agonizar. Fire había realizado el ritual de fuego más complejo y doloroso que existía, el sacrificio.
–Finn. –Habló en un suspiro Flame, después se levanto del piso rápidamente y abrazó con fuerza a su amado. Fionna cerró los ojos de Fire, que ya había fallecido y trato de abrazarlo, pero él se desvaneció en cenizas. Flame despertó poco a poco abrazando todavía al humano.
– ¿Mi hermano?, ¿Dónde está mi hermano Finn? – él no tuvo que decirle nada para que ella se lanzara a llorar en sus hombros después de darse cuenta de lo que había sucedido.
Paso menos de una hora antes de que Flame se recuperara totalmente, pero en el transcurso de ese tiempo algunos participantes habían encontrado diferentes tácticas de movimiento, el presidente helado, por ejemplo, había congelado la bola de fuego pensando que la apagaría y podría escapar, pero hera más complicado, la capsula se había congelado totalmente y los había dejado a ellos petrificados, y solo dejando por fuera la puntiaguda nariz del presidente y el adorable pico de Gunther, aún así ellos rodaron en la esférica capsula congelada hasta la línea de meta, pero se tuvieron que quedar ahí esperando a que alguien les ayudara a quebrar el hielo que los rodeaba.
Los integrantes del reino fiesta habían despertado, sus caras estaban grises y deprimidas, ni siquiera tenían alientos para moverse, pero estaban avanzando arrastrándose por el campo como pudieron.
Brad y Melisa salieron del martirio de la bota, pero el dolor que había en sus grumos les impedía continuar cómodamente. BMO y NDS hicieron un romance eléctrico lo que hiso que sus circuitos fueran compatibles y pudieran avanzar sin problemas (A excepción de que estaba conectado el uno al otro todavía).
Marceline y Marshall con mucha dificultad lograron quitarle, en equipo, el papel aluminio a los ajos, y gracias a eso el tormento disminuyo y solo les quedaron quemaduras en toda la piel (Nada más :S).
Los dos integrantes del reino magia juntaron sus poderes haciendo una trenza con lo poco de fuerza para estirarse que tenían y tomaron un martillo que estaba escondido entre la tierra para destruir la mano gigante que no les permitía avanzar.
Tronquitos y el señor cerdo no habían logrado nada, ambos estaba totalmente pegados a la bomba, pero por lo contrario de los otros participantes ellos no se habían esforzado demasiado, solo lo empezaron a hacer el ver que los demás competidores estaban avanzando y ellos no. El señor cerdo sabía que solo había una manera de que tronquitos los liberara.
Cuando el señor cerdo notó que la integrante del reino de fuego y los integrantes del reino humano estaban recuperados y dispuestos a seguir, decidió usar el único método posible para escapar.
–Tronquitos necesito decirte algo.
– ¿Qué necesita señor cerdo?, ¿Acaso quiere decirme algo importante? –Tronquitos se alteró inmediatamente al ver que el señor cerdo ponía su cara de "Lo siento mucho".
–Es que hay algo que no le he querido contar por miedo a su reacción hacia mí. Pero veo que moriremos aquí en medio de la arena por insolación, así que prefiero morir siendo honesto. –Tronquitos estaba muy extrañada por el comportamiento de su querido cerdo y decidió no interrumpirlo (Como siempre). –Tronquitos, yo, yo, yo…
– ¡Hablé señor cerdo!
– ¡Yo fui el que se robó sus manzanas! – La reacción de tronquitos fue veloz (Veloz de manera tronquitos, porque todos sabemos que ella no es muy rápida para hacer las cosas) se paro y levanto su par de patas delanteras, para a continuación romper las cadenas que la tenían atada a ella y al señor cerdo (Si no hubieran estado pegados juntos probablemente lo hubiera dejado encadenado a la bomba). Estaba realmente furiosa y se le lanzó al cerdo encima mientras lo golpeaba a trompazos y patadas.
– ¿Cómo se atrevió señor cerdo? Yo creí que éramos amigos. –Tronquitos estaba realmente decepcionada y salió corriendo mientras lloraba, el señor cerdo trato de alcanzarla para ofrecerle una disculpa pero ella prefirió seguir por el camino a la meta mientras lo ignoraba.
Marceline y Marshall se encontraban en muchos aprietos y estaban realmente desesperados.
– ¡Moriremos aquí! – Grito el vampiro asustado.
–Y eso que se supone que tú eres el valiente. –Refutó Marceline, que a pesar de estar sufriendo de un intenso dolor por las quemaduras que el sol le había provocado mostro su típica sonrisa sarcástica.
–Marceline, los dos sabemos que no ganaremos esta competencia.
– ¿Y tu cómo sabes eso? – Pregunto extrañada por el comentario de Marshall, a que siempre que estaba con él solo hablaban de cómo ganarían o de cuál de los dos moriría primero.
–Mira, todos los competidores se llevan con sus parejas de tributos, menos nosotros.
–Tú y yo sabemos por qué nos llevamos así. –Le contesto Marceline enojada al ver la estupidez en su pregunta.
– ¿A caso es por lo de nuestros padres?, Marceline, nosotros no tenemos la culpa de lo que ellos se tienen en contra.
–Pero tú sabes que la familia Abadeer y los Lee son enemigos declarados. –Miro Marceline con furia a Marshall.
–Y, acaso ¿Tú fuiste la que genero la guerra entre nuestras familias? – Marshall tenía un argumento que hiso pensar a Marceline.
–No. Y lo que me estas proponiendo es que dejemos atrás todo lo que hay entre nuestras familias y seamos un equipo.
–Exactamente. –El vampiro había logrado lo que deseaba, pues ella acepto con la cabeza.
Los dos seres del inframundo juntaron su poder, aún estando tan débiles se tomaron de las manos y se transformaron en un pequeño vampiro cada uno, lograron salir librados de los gigantescos ajos, pero habían usado tanto de su poder que se quedaron tendidos en el piso inmóviles.
Mientras tanto Finn, Fionna y Flame trotaban hacia el próximo reto tratando de alcanzar a los otros tributos. De repente Finn se detuvo en medio del camino.
– ¿Qué pasa Finn? – Pregunto asustada Flame.
– No es nada solo un dolor de cabeza, hay que seguir. – Finn mentía, desde hace varios días sentía unos fuertes punzones en la cabeza, y casi siempre que le pasaba esto solo significaba que se aproximaba un peligro.
– ¿Estás seguro hermano?
– ¡Ya, les dije que sí! Ahora vámonos.
–No tienes que ser tan grosero con tu hermana. – Lo regaño Flame al ver su comportamiento agresivo.
–Ustedes dos no me entienden. –Finn empezó a correr dejándolas a ambas atrás. Su vista se empezó a poner nublada y poco a poco fue perdiendo percepción de la realidad, quedando desmayado a mitad del camino.
– Hola Finn, probablemente no sepas quien soy… –Finn estaba en otra parte, ya no se encontraba en el dulce bosque, estaba en la cueva del dolor, un lugar aislado de Ooo solamente había un ser que vivía ahí… El Lich.
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Notas de autor:
Creo que deben de estar pensando ¿Por qué metió ese personaje al Fic?, No tiene nada que ver, pues sí, va a tener mucho que ver con lo que pase en el resto de nuestro Fanfic, no les cuento adelantos porque se le quita el chiste, pero si les puedo decir que va a ser muy interesante. Entonces nos estamos escribiendo. Si tienen alguna duda o desean dejar un review agradezco que los dejen y los responderé en cuanto los vea, sus reviews me dan inspiración.
Eeeen Finn, esperen la próxima actualización (Ojala que sea pronta), y nos leemos en el grupo de Facebook Hora de Fan-Fics, o sino por un PM. Los quiero.
