Notas de autor:

¡Año nuevooooo! (Ya desde hace un buen :L) Como ya sabrán mis queridos lectores no se acabo el mundo (¡En su cara mayas!) y estamos estrenando el 2013, así que a todos y cada uno de ustedes que me siguen desde un principio o que por alguna casualidad llegaron aquí, les deseo un feliz y prospero año nuevo. Espero que este lleno de felicidad y sobre todo de compromisos que se hagan ustedes mismos para alcanzar las metas que tengan propuestas. Últimamente he pensado mucho en nuestra historia, (Ya es de todos porque la mayoría de los seguidores de "Hora del hambre" me han ayudado mucho aportando sus ideas) ya que nuestro protagonista se encuentra perdido en un diferente Ooo, uno que tanto él como su hermana desconocen totalmente.

Bueno, espero que lo disfruten y que igualmente me envíen sus comentarios (Reviews ;D)pues de ellos vivo…okno.

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Hora del hambre

(Único en mi especie)

…–Marceline se volteo molesta y se movió lentamente hacia adelante para simular que se iba.

– ¡Espera! Yo no soy el único humano; eso es prácticamente imposible, ¡Hay todo un distrito lleno de personas como yo! –Exclamó furibundo pero con el afán de evitar que la colmilluda muchacha se fuera.

– ¿De qué diablos me estás hablando Finn?, tu y yo sabemos que eso es imposible. –Marceline regresó la mirada hacia el humano mientras le hablaba. –Los humanos son una especie extinta desde hace muchísimos años. –Finn inmediatamente razonó, entendiendo que ella no era la Marceline que él conocía, solo se trataba de otro ser parecido a ella que se encontraba en una distinta dimensión. Al darse cuenta de esto comprendió que la vampiresa estaba igualmente confundida, lo que ahora le daba la oportunidad de aprovecharse de la supuesta confianza que se tenían para cumplir su reto.

–Olvídalo. Me golpeé en la cabeza hace unos minutos y debí confundir esta realidad con una imaginaria. – Mintió. – ¿Dónde está Jake?, es que no lo veo desde la mañana, se suponía que nos encontraríamos aquí.

– ¿Se iban a encontrar aquí? Jake odia bañase al igual que un gato. –Soltó una burlesca carcajada. – Sabes lo que siempre dice: "El agua es solo para los patos". – La reacción de Finn fue nerviosa sin embargo trató de conservar la calma.

–Ya lo sé, Jake es un puerco. –Fingió una patética risa solo para evitar que lo descubriera. – Entonces ¿Me acompañas a la casa? Ya que al parecer el perro ese no va a venir. –A Finn le resultaba horriblemente incomodo hablar de Jake tan normalmente, sabiendo la "traición" que había sufrido de su parte en el otro mundo.

– Claro que sí.

–Marceline me siento un poco mareado ¿Crees poderme cargar hasta la casa? –Finn usó esa mentira ya que no tenía idea de por dónde se encontraba la vivienda.

– ¡Vamos Finn, no seas flojo! –Exclamó risueña Marceline al ver el cómodo comportamiento que demostraban hacia ella.

–Creo que el golpe en la cabeza me hiso marearme, enserio necesito que me ayu…–Fingió un desmayo sobre uno de los arbustos cercanos a él y Marceline inmediatamente se agachó asustada.

– ¡Finn, despierta!, ¡No me asustes de esta manera! –El humano se movió un poco para que ella no se atemorizara demasiado.

–Creo que tengo que ir a la casa. No he comido nada en todo el día. –Susurró entre dientes. –Me duele mucho la cabeza.

–Tienes razón, lo mejor es que yo te lleve hasta la casa. –La chupa rojo (No quise poner chupa sangre ._.) suspiró y lo levantó cargado del piso.

Estando ya en el domicilio solo sería cuestión de tiempo para encontrar la prenda. Pero al llegar todo pareció complicarse.

–Voy a prepararte algo Finn. –Lo descargó sobre el aguado sofá y se fue flotando hasta la cocina.

–Gracias Marceline. –Entre cerró los ojos para simular enfermedad.

– ¡Hola viejo! ¿Qué estás haciendo aquí tiradote? –Jake llegó sorpresivamente creando inseguridad en Finn. Después el perro giró hacia la cocina. –No estás tan solo picarón. –Enarcó las cejas y se estiró hacia el humano.

–Cállate Jake, Finn se siente mal. –Se acercó Marcy con una limonada y unos huevos revueltos, después los puso sobre una mesita que estaba cerca a Finn.

– ¿Qué le pasó a mi hermanito? –gritó eufórico Jake y se lanzó sobre el humano.

–Simplemente fue un desmayo. –Trató de calmarlo Finn para evitar el inicio de un nuevo interrogatorio.

– ¿Simplemente? Simple un vaso de agua. Tenemos que llevarte al doctor jovencito. – Mueve un dedo para señalarlo en forma de broma, continuando exaltado. Después extendió sus flexibles brazos transformándolos en una especie de cuna para Finn.

– ¡Ya suéltame Jake! – Dio un empujón el humano al perro y se levantó de un salto del sillón.

– ¡¿Ahora que le pacho?! –Reaccionó Jake ante la agresiva actitud de Finn. – ¡Le arranco la loquera! –Se dirigió a Marceline y corrió tras el humano.

– ¡Jake! –Gritó Marceline. – Déjalo descansar, seguramente es por el golpe. –Suspiró mientras recostaba junto a la comida que había preparado un tanto desilusionada.

–Es la primera vez que se comporta así conmigo Marcy. –Bajó la mirada mientras se acercó al vampiro para abrazarla.

–Seguramente es por esa tal princesa de fuego que anda rondando por aquí. –Jake logró percibir en la voz de Marceline un poco de celos, pero por la situación prefirió no decir nada.

Finn estaba en uno de los cuartos altos de la casa, que había logrado subir a gatas, pues no había escaleras.

– ¿Dónde tendrá ese estúpido tipo su ropa? –Exclamó enojado un rato después de haber revolcado la ya de por sí desordenada habitación. Se quedó un poco pensativo por un momento al escuchar un ruido.

–Ja-Jake ¿Eres tú? – Preguntó una voz debajo de las cobijas de la peluda cama. Finn volteó con delicadeza hacia el mueble y alcanzó a ver un cuerpo recostado. – ¡Ashuuu! ¿Ya arreglaste lo de arcoíris? –Preguntó la voz constipada.

–Y-yo. –giró totalmente. – Creo que lo mejor es que me valla. –Empezó a buscar una salida rápida, pero era tarde. Otro humano se estaba levantando de la cama. Era de su misma estatura, su misma constitución física, incluso, su misma cara. Con facilidad se podría decir que eran idénticos, pero la rubia cabellera que caía sobre sus hombros hacía la diferencia.

– ¿Qui-Quién eres tú? – El otro humano empezaba a agitar su respiración y se ponía en posición de ataque. – ¿Por qué estas en mi casa?

–Tranquilo amigo, solo vine por una cosa que necesito de tu casa. –Igualmente se puso en una pose a la defensiva, con la diferencia de que no estaba con la mirada fija al otro Finn, sino más bien a uno de los calcetines que habían caído de la cama cuando lo vio levantarse.

–Emm, ¿Qué cosa puedes necesitar de mi casa?...Espera. Y si eres uno de esos monstruos que cambia de forma y solo quieres atacarme…–Sacó repentinamente una espada de su costado y se lanzó al ataque, mientras que el otro, (Por así decirlo) solo tuvo la opción de protegerse de los despiadantes golpes con una pequeña silla que estaba a su lado.

– ¡No tienes porque hacerme daño! –Se movió con agilidad girando por debajo de las piernas abiertas del otro humano (No hace fala recordar que el humano de la otra dimensión fue entrenado específicamente para ese tipo de luchas), lo golpeo por la espalda dejándolo en el piso y le quitó la espada. –No soy un monstruo, imbécil. –Rodó los ojos mientras le apuntaba con la espada.

–No te tengo miedo. –Bufó un poco.

–Nunca dije que me lo tuvieras, además, no creo que estés en posición para confrontarme.

–No te atreverías viejo. –Habló mientras miraba la puntiaguda espada cerca de su nariz.

–No vengo a matarte. Si eso fuera lo que hubiera venido a hacer ya estarías muerto. –Continuó apuntando con el arma filosa.

–Dime lo que quieres, tal vez te pueda ayudar un poco. Solo deja de señalarme con mi espada.

–Necesito una prenda tuya. –Clavó levemente la espada en el piso y se recostó sobre el mango.

– ¡Cálmate!, no tengo ropa para estarle regalando a un desconocido…–Pensó un poco y después lo miró con tristeza. –A menos de que realmente la necesites para ponértela bro.

–Sí, claro, es para ponérmela. –Contestó en tono nervioso. El otro humano se agachó humildemente por el calcetín tirado, tomó asiento, se quitó el otro del pie y después se los entregó en las manos con una ligera palmadita.

–Espero te sirvan amigo. –A l ver la ternura con que lo trataba recordó instantáneamente a su hermana Fionna; algo que le provocaba dolor de cabeza, pues cada vez que intentaba recordarla solo llegaban momentos borrosos.

–Gracias. Aunque la verdad no esperaba que fueras a ceder tan fácil. –entre cerró los ojos en símbolo de incomprensión.

– ¿Por qué?, Yo hago lo que sea por ayudar, más mientras sepa que a quien favorezco es alguien que se lo merece.

–Eres una gran persona, ¿Cómo te llamas? –Preguntó curioso, aunque ya imaginaba la respuesta.

–Soy Finn, Finn el humano. –Estornudó y volvió a sentarse sobre la cama. –Si quieres ya puedes cambiar de forma, no es necesario que continúes fingiendo ser yo para que me agrades.

–Esta es mi forma natural, soy un humano. –Se oyó un ligero temor en la voz.

–Eso es imposible. –Abrió los ojos de susto y se levantó a gran velocidad.

–Es que yo…–Quedó un tanto pensativo unos instantes.

– ¡¿Es que tú qué?! –Gritó con desesperación el otro humano mientras agitaba al otro sosteniéndolo de los hombros.

– ¡Yo no soy de este lugar! –Respondió de un grito igualmente para tranquilizarlo.

– ¿A qué te refieres? ¿No eres de Ooo? –Dio un respiro hondo.

– Bueno. Si soy de Ooo, pero no específicamente de esta dimensión.

– ¿Ósea qué…? –Finn trató de comprenderlo pero le fue inútil.

– No tengo tiempo de explicarte amigo. Me tengo que ir. –Tomó los calcetines y se movió para irse. El otro Finn aún pasmado, solo volteó para verlo.

– ¿No quieres que Jake te de un aventón a donde quieres ir? – Habló con una extraña amabilidad.

–Emm, no lo sé… Yo

– ¡Ándale viejo! –Le sonrío y estornudó simultáneamente.

–Está bien, ya que insistes. –Contesto mientras rascaba su nuca un poco enredado por la bipolaridad de aquel tipo.

–¡Jake, ¿Podrías venir un segundo por favor?! Por cierto ¿Cómo me dijiste que te llamabas?

–No te lo dije en realidad. Estabas demasiado ocupado tratando de matarme. –Se cruzó de brazos. –Me llamo Finn. Igual que tú. –Respondió con sencillez; sin embargo esperando una reacción extraña de parte del otro humano.

– ¿Finn? –Ladeo la cabeza tratando de que la idea entrara en su cerebro. – ¡Algebraico! –De la nada llegó Jake. Algo disgustado por la escena que había pasado abajo con Marcy.

– ¿Para qué me necesitabas her…–Se exaltó de inmediato.

– ¿Quién es ese tipo? –Amplió sus ojos (Más de lo natural :3).

–Te explico en el camino. Necesita que lo llevemos a…–Quedó inconcluso. – ¿A dónde quieres que te llevemos?

–Al dulce bosque, cerca del río.

–Bu-bueno. Súbete. –Habló incomprensivo mientras se ampliaba y sacaba a ambos humanos por la ventana.

Llegando al dulce bosque ya el perro y el humano sabían la mayor parte de lo que había pasado. Sin embargo al llegar a la orilla del río, el campo al que tenía que llegar Finn para completar su misión estaba obstruido con un enorme bloque de hielo. Jake se detuvo inmediatamente y supo que algo estaba mal.

– ¡Hola amigos! –Bajó del cielo soleado un extraño tipo (Para nuestro Finn) de barba enorme, bata azul. Finn trató de asimilar su apariencia con la del presidente helado al ver la corona, pero a comparación de él, este se veía un poco más demacrado y loco. –¿Qué me cuentan? –Finn y Jake rodaron la mirada al mismo tiempo.

– ¿Ahora qué hiciste rey helado? –Preguntaron a unísono el perro y el humano.

– ¿Yo? –Toca el pecho con ambas manos mientras se dirige a ellos. –Nada. Creo. ¡Gunther, tráeme el bloqueador solar, ya empecho a hacer calorcito! –El competidor logró ver entre el hielo rayos de luz que salían.

– ¿Qué es eso? – Señalo la extendiendo su mano. Después se bajo de un brinco de Jake y empezó a golpear a espadazos la coraza de hielo. – ¡Ayúdenme!

– ¡No puedo permitirlo! –Exclamó el rey helado. –Es muy difícil robar esa princesa. –Lanzó varios rayos y congeló a Finn y Jake de la cintura para abajo. –Ahora voy contigo. –Se elevó nuevamente y apuntó al humano para dispararle. –Dónde te metiste condenado. –Enarcó la ceja al ver que había desaparecido. Finn había saltado sobre uno de los dulces árboles para atacarlo por la espalda. – ¡Suéltame! – Le tapó los ojos obligándolo a bajar.

–Descongela a esa chica o te mueres aquí mismo anciano. –Apuntó con la espada a su cuello.

–Emm, no me quiero morir. –Sonó suplicante y se arrodillo. Gunther acababa de llegar con el protector solar entre manos. –Ya no me traigas eso pingüino tonto, mejor ve por un encendedor. –El animal dejó en el piso el bloqueador y se volvió a ir.

Después de esperar como media hora en la misma posición, solo con una fuerte mirada incomoda de ambas partes; llegó el pingüino con un lanza llamas que inexplicablemente supo cómo usar y derritió el hielo.

–Gracias. Ahora ayúdeme con ellos. –Gunther fue a descongelar a Finn y Jake, mientras el otro humano se acercaba a la princesa. –Dios mio, ¿Estás bien? –Miró la adorable y grisácea figura de la princesa de fuego lanzada en el piso y cubierta de agua. Su preocupación fue simultánea y se arrodilló junto a ella.

–Fi-Finn, ¿Eres tú? –Obviamente no se trataba de la hija del presidente del reino de fuego. Esta estaba vestida como princesa, mientras que la otra portaba un traje de guerrera. También tenía el pelo corto, cosa que difería mucho entre ambas.

–Claro soy yo. No te preocupes conseguiré ayuda. –Estaba a punto de levantarse cuando las húmedas manos de la muchacha lo tomaron de sus mejillas y lo acercaron a su boca para darle un beso. Finn no pensaba detenerla así que solo disfrutó el momento. Poco a poco la princesa se fue encendiendo y volviendo a su color natural, y por consecuente sus manos quemaron la cara del muchacho.

– ¡¿Qué haces con mi novia?! –Gritó Finn acabando de ser descongelado. Corrió hacia los dos para lanzársele encima al otro humano.

– ¡Espera viejo! –Lo retiró de un empujón al tenerlo encima. – Yo no sabía que ella era tun novia.

–Pues ahora lo sabes. Y no tienes permitido acercártele. –Tomó a la princesa de las manos, aún quemándose y se fue junto a ella. Él solo se limitó a suspirar pensando en lo absurdo que era. ¿Enserio pensaba que él la iba volver a ver?

Con el camino desbloqueado ya solo era cuestión de acercarse al punto marcado. Tocando el punto volvió a salir la máquina de entre las chamizas de menta.

Reto 3:

Haz terminado el reto número 2. Según nuestro informe eres el –Empezó a hacer sonidos extraños y continuo. – Cuarto participante en acabar. En este nuevo reto, deberás encontrar a tu hermana perdida. –Finn se quedó pensativo. – Te informamos que tienes instalado un aparato en el cerebro que te obligará a olvidarla poco a poco. Entre más tiempo estés en este lugar, con mayor velocidad la olvidarás, y por lo tanto no sabrás cuál es el reto.

Como pistas para facilitar tu búsqueda hemos puesto monstruos en tu camino, al destruirlos además de indicarte la dirección se contará en tu expediente un reto extra. Tienes un plazo de 2 horas para que encuentres a cada uno de los obstáculos (Monstruos) y los derribes. Si no cumples el horario puesto el reto será inválido.

Cuando hayas terminado podrás regresar a tu dimensión normal y continuar tus actividades. –En la tierra se empezó a hacer un hueco tragándose la máquina.

–Necesito ayuda de ese par de bobos otra vez. –Dijo al ver la desaparición de la máquina.

Finn regresó por el mismo camino hacia la casa del árbol, pero al regresar no vio a nadie, solo estaba la puerta abierta. Cuando entró se cerró con estrepito la puerta y al voltear la vampira le apuntaba con un arma.

–Tú no eres el verdadero Finn. Dime ¿Qué estás haciendo aquí? – Se encontraba nuevamente frente a la chupa sangre. Con la diferencia de que ahora le apuntaba con un arma y no con un desayuno.

–Tienes razón, no soy el verdadero. –Levantó las manos para indicar que estaba acorralado. –Pero no quiero hacerles daño a ninguno de ustedes tampoco. Solo busco una salida de este lugar.

– ¿De qué lugar? –Se acercó más.

–Otra dimensión. Solo que no puedo regresar si no mato unos cuantos monstruos. –Miró a Marceline pensando que entre ellos podía estar ella.

– ¿Y qué quieres que haga yo?, No tengo la culpa de que seas un prófugo.

–Ojalá fuera por eso. –Se sintió obligado a explicar para adquirir confianza. –Te contaré. –Se sentó en el mueble y palmeo el asiento para indicarle que estuviera junto a él.

–Así estoy bien. –Habló al ver su extraño comedimiento.

–Está bien. –Respiró hondo antes de empezar. – De donde yo pertenezco hay una horrorosa tradición en la que distintos reinos luchan en una competencia organizada anualmente, que es obligatoria para todos excepto los del dulce capitolio. –Se acomodó un poco. – Este año como la tecnología en el dulce reino ha avanzado, nos mandaron a otra dimensión a cada participante para cumplir los distintos retos tradicionales. –Marceline no dejaba de verlo extrañada. Por alguna razón este Finn le empezaba a gustar. Tal vez porque estaba más desarrollado, o porque era más maduro. – Yo venía con mi hermana Fionna, sin embargo ella se perdió después de una pelea que tuvimos. Ahora la misión es encontrarla tratando de matar monstruos para que me den indicaciones de su paradero. –Suspiró. – ¿Ahora, ya me crees?

–La verdad no sé qué pensar. Te vez sospechoso. Tal vez quieras hacerle daño a mi amigo y eso no lo puedo permitir.

–Créeme eso no es lo que quiero. –Miró que bajó el arma. Al ver que ya no era una amenaza, dedujo con velocidad que no tenía que hacerle daño. –Si quieres me puedes acompañar. Así verás que lo que yo quiero no tiene nada que ver con lo que tú piensas.

–Tienes razón, no pierdo nada ayudándote.

Ambos salieron de la casa juntos. Rodearon el área pero no vieron ningún rastro de movimiento. Entre el silencio, escucharon gritos.

– ¿Qué crees que sea eso? –Preguntó a Marceline.

–La verdad no sé parece que viene del lago. –Una ráfaga de viento soplo y el gorro de Finn voló de repente. –Yo voy por él. –La vampira voló a toda velocidad y tomó el gorro, y al regresar vio la hermosa cabellera rubia de Finn moviéndose con el aire. No pudo evitar quedar maravillada. –To-Toma.

–Gracias linda. –Acomodó su pelo y volvió a ponerse el gorro. Marcy se sonrojó.

–Creo que es mejor que vallamos a ver qué está pasando.

–Claro. Pero yo no sé dónde queda eso. –Lo tomó de un brazo.

–Yo te llevo. –Se empezó a elevar junto a él. –Me sé el camino de memoria. –Agacho la mirada. –Súbete a mis pies y encárgate de sostener mi sombrilla. –Finn obedeció sonrojándose un poco por la cercanía.

Llegando al lago encontraron un enorme establecimiento entre el agua. Tenía forma de granja y portaba los colores típicos de una; todo parecía muy normal hasta que vieron que esta sacó un par de brazos y empezó a sumergir a distintos aldeanos tratando de ahogarlos.

–Creo que ese es uno de los monstruos amigo. –La vampiro miro de reojo a Finn con el afán de hacerlo ver inferior a aquella monstruosidad.

–Sé a lo que me enfrento. –Suspiró. – ¿Podrías dejarme sobre él?

–Claro, pero veo muy difícil que puedas…

–Solo déjame, yo me encargo de lo demás. –Habló confiado. Ella solo se encargó de obedecerle.

Durante la caída ya el humano había pensado en un plan de ataque. Notó que era demasiado grande para él, pero, sin embargo, no más grande para sí mismo.

Al caer el humano trató de llamar su atención.

– ¡Pobre deforme, ¿Qué aún no te das cuenta de lo innecesario que es ahogar a la gente para matarla?, sería todo más fácil si solo les muestras tu asqueroso rostro! – "La granja" salió del agua enojada.

– ¡¿Cómo te atreves a insultarme insignificante humano?! –Se escuchó la voz ronca.

– ¡Por favor viejo, yo no soy insignificante! Ten por seguro que una chica prefiere a alguien que por lo menos pueda ver a la cara para besarlo. Pero ¿Cómo lo harían contigo, tapándose los ojos?–Se sentó sobre el techo a pesar del movimiento pesado que había. – Realmente parece que en vez de cara te pusieron vomito de ternero. –Marceline soltó una risotada en la lejanía.

– ¡Ya verás quien le gana a quien! –Levantó los brazos dejando a la gente en el suelo y empezó a tratar de golpearlo. Finn estratégicamente solo se limitaba a esquivar, haciendo que ella se golpeara sola. – ¡Deja de hacer eso! –Gritó "La granja" enfurecida al sentirse golpeada por ella misma.

–De verdad pensé que eras más rápido amigo. –Río en tono burlesco Finn mientras noqueaba totalmente a la criatura con unos últimos golpes.

Finalmente "La granja" Calló al agua, generando a su vez un estruendoso chapuzón. Marceline solo se quedó boquiabierta por la velocidad del trabajo de Finn.

–A mi otro Finn le dio mucha más dificultad.

–Tu otro Finn es un pequeño niño. –Contestó mientras se bajaba del monstruo. La vampiro se le quedó viendo durante varios minutos. Ese Finn le hacía sentir algo que el otro no podía, tenía la extraña sensación de conocerlo de siempre, pero solo era por el hecho del parecido con su gran amigo. –Es demasiado diferente a mí. –Finn volteó al ver que del interior del monstruo salía el robot del dulce capitolio.

Reto cumplido. Pista uno…–Volvió a hacer sonidos raros. –: Donde solo una voz humana se escucha a diario, pues el frio únicamente lo soporta él. Hay una pequeña carroza llevada por hermoso corcel.

– ¡¿Qué?! ¿Se supone que ahora debo resolver adivinanzas? –Exclamó indignado.

–No es tan difícil chico. Es el reino helado. –Se acercó detrás de él Marcy.

– ¿Aquí también hay reino helado?

–Claro. Y me imagino que si habla de una carroza debe referirse a la que está cerca del puente helado. Creo que es la única existente en ese reino.

– ¿Vas seguido a ese lugar? –Preguntó curioso.

– No, pero con tantos años encima debo recordar a Ooo de arriba para abajo con los ojos vendados. –Sonrieron juntos.

–Pues ya estoy preparado para que me lleves.

–Ahora ya soy tu medio de transporte. –Bromeó. –Claro yo te llevo. –Nuevamente repitieron la acción de sostener la sombrilla y subirse sobre ella, solo que esta ocasión con un poco más de confianza.

Nuevamente repitieron la acción de sostener la sombrilla y subirse sobre ella, solo que esta ocasión con un poco más de confianza. Llegando al lugar Finn se bajó con rapidez. Estaba realmente desesperado por encontrar esa carroza; sin embargo esta había desaparecido.

–No puede ser cierto, la última vez que vine estaba aquí. –Habló la vampira mientras requisaba el lugar de la misma manera que Finn.

– ¿Cuándo fue la última vez que viniste? –Continuó buscando.

–Hace unos 20 años. –Dijo con tranquilidad.

– ¡¿Qué?! ¿Y tú esperabas que después de tanto tiempo esa cosa todavía esté en pie? –Le habló enojado y desesperado al mismo tiempo.

–Yo tengo miles de años encima y todavía sigo de pie.

– ¡Pero tú eres una vampiro! – Le gritó enojado mientras a su mente se venían las constantes peleas con su hermana; por alguna razón Marceline le recordaba un poco a ella. – ¡¿Por qué es tan difícil hablar contigo siempre Fio…?!–El humano quedó en silencio, se sentó en una roca gigantesca que estaba en el piso y comenzó a sollozar.

–Tranquilo, la vas a encontrar. –Marceline se acomodó junto a él y lo abrazó por la espalda. –Sé que tendrás la capacidad para hacerlo.

–Tú no me entiendes. –Contestó con lagrimas algo cristalizadas en los ojos y las manos entre su tupida cabellera. –Ahora ella significa todo para mí. No debí comportarme con ella de esa manera nunca. Ella no es culpable de lo que nos pasó.

– ¿A qué te refieres con eso? ¿Tuviste algún problema en tu pasado con ella? –él se quedó callado durante unos segundos, volvió a llorar, y no contestó. –Solo cálmate. –Lo abrazó con más fuerza, sintiéndose así más intima junto a él. De alguna manera se estaba enamorando de Finn.

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Notas de autor:

Sexys lectores, aquí acaba la primera mitad del capítulo. Espero les haya gustado.

Como ya se imaginarán, Finn ha conseguido una nueva "amiga" en esta dimensión. Por supuesto que habrá muchas cosas que pasarán en la otra mitad, cosas que pueden cambiar mucho la forma de ser de nuestro amado Finn de la otra dimensión.

Posiblemente haya un hermoso Finnceline, pero no me gusta adelantarles nada.

¡Los quiero muuucho!, no olviden su review o PM , por si tienen alguna duda o comentario referente.

Esperen el próximo. ¡Chauuu, y continúen leyendo!