Pues ya que la semana pasada me atrase, este capitulo tampoco pude tenerlo listo para el domingo. Como sea, tratare de ponerme las pilas para el siguiente, quizás pueda tenerlo más pronto esta vez :/ Disfrutenlo :)
Resumen: En un reino aparentemente pacífico, vive Zoro, un príncipe. Aparece en escena Robin, una misteriosa mujer de quien nadie sabe nada. Mi mundo y el tuyo. Diferentes. Incompatibles. ¿Podemos cambiarlo?
Advertencias: Como es universo alternativo es un poco difícil manejar algunas cosas. Estoy tratando de evitar por completo el OoC, pero no garantizo nada. Espero que en este sentido sean buenos conmigo, hago mi mejor esfuerzo para tratar a mis queridos Zoro y Robin.
Disclaimer: One Piece y sus personajes son del gran mangaka Eichiro Oda (*^* Oda sama!). Yo escribo esto únicamente por diversión y sin fines de lucro.
Dos mundos
Capítulo 9: 9 Crimes
Zoro se quedó estático en su sitio, escuchando los estruendos, escuchando los gritos que no tenían sentido alguno para él. Fue entonces que sintió la pequeña mano aforrándose a su brazo y alejándolo de allí de un jalón. Zoro la siguió por instinto, y corrieron varios metros y se tiraron al piso, bocabajo. Detrás de ellos la estructura terminó por derrumbarse. Vivi se cubrió la cabeza, mientras cientos de proyectiles de escombro se esparcían en el espacio alrededor de ellos y una nube de polvo lo cubría todo.
Cuando todo pareció calmarse, levantó un poco la cabeza para ver a su alrededor y asegurarse de que no había peligro alguno. Se incorporó y en seguida Zoro hizo lo mismo. Él también veía a su alrededor, sin embargo esta vez había algo diferente en su mirada. Vivi simplemente nunca lo había visto así. ¿Qué había de diferente en su mirada esta vez? ¿Y quien era esa mujer con la que estaba peleando cuando ella había llegado?
-¿Qué haces aquí?-preguntó Zoro con voz fuerte, quizás para ocultarle a su prometida el tremendo estado de confusión en el que se encontraba- ¿no estabas con Chopper cuidando los caballos?
-Yo…- Vivi decidió no preguntar. Lo que fuera, mejor dejarlo. Ella sabía que no conseguiría hacer hablar al espadachín, mientras no estuviera herido, tenia que ser suficiente para ella- Chopper kun y yo escuchamos mucho escándalo y venimos a ver si necesitaban ayuda o algo.
Zoro, que todo este tiempo no había mirado a Vivi, ahora lo hizo, pero se veía bastante molesto cuando habló:
-La idea era que no se metieran en problemas, ¿No comprendes?
Ella no contestó, solamente bajó la cabeza. Sabía que Zoro tenía razón, pero estar preocupada por sus amigos no tenía porqué ser algo de lo que se avergonzara.
-Solo trataba de ayudar- se justificó, pero casi en seguida Zoro se dio la vuelta y comenzó a caminar entre los escombros, para llegar al lugar donde según él debieron haber ido sus amigos. Y precisamente los encontró donde debía estar la entrada, junto con los jóvenes de Cocoyashi. Habían conseguido salir a tiempo, antes de que el edificio se derrumbara, y ahora estaban tratando de reponerse de la impresión. Nami y Nojiko conversaban, poniéndose al tanto mutuamente de los sucesos ocurridos en el último mes, y en cuanto a los demás, Sanji estaba sentado sobre una piedra, fumando, mientras que Luffy comía ansiosamente la comida que les quedaba del viaje, Ussop estaba blanco como el papel y Chopper revisaba a todos para asegurarse de que no había heridos.
Después de unos minutos, solo había silencio, que a continuación fue roto por Sanji.
-Bueno, creo que logramos nuestro cometido, ¿No? Ahora que están a salvo…- le dio una profunda calada a su cigarrillo, debía ser el cuarto que encendía en ese rato, las colillas y la ceniza hacían un pequeño montoncillo frente a sus pies- lo que me preocupa ahora es Robin chwan.
Acto seguido, todos los ojos se posaron en Zoro. Al notar esto, Vivi tuvo que preguntar.
-Zoro san, ¿quién es Robin?
El peliverde no contestó. Al notar esto, Nami se acercó a Vivi y tocó su brazo.
-Era la mujer morena que estaba aquí, ¿la viste?
-Oh…ella. Sí, la vi. Ella y Zoro san parecían estar discutiendo.
Este comentario de la princesa solo provocó silencio y una nueva mirada generalizada de todos hacia Zoro.
Sanji se le acerco, y contrario a lo que hubiera podido esperar, no reaccionó enojado hacia el, ni estúpidamente enamorado con Vivi.
-Ella es una amiga, Vivi chwan- aclaró-, pero hemos tenido problemas últimamente. Es una historia larga.
Vivi miró a Sanji un momento. Aquello era bastante extraño para ella, sin embargo sabía que no era bueno que cuestionara a sus amigos de forma insistente.
-Quizás lo mejor es que volvamos a casa, ¿No creen?- preguntó Ussop- Ya encontramos a la hermana de Nami y a los muchachos.
El silencio era pesado e incómodo. Esa, después de todo, no había sido completamente una victoria.
-No- decidió Luffy- aún hay mucho qué hacer. No volveré a casa hasta resolver esto.
Se puso de pie. Nami también lo hizo.
-Yo iré contigo.
-¿Pero a donde?- preguntó Sanji- después de este lugar…se nos acabó la pista.
Luffy iba a decir algo más, cuando unos quejidos se comenzaron a escuchar desde los escombros. Más de un million había quedado sepultado allí, pero venían de alguien diferente. Zoro se encaminó al lugar donde se escuchaba la voz quejándose y de un ligero puntapié retiró un grueso bloque de escombro. Debajo de este, encontró el peinado excéntrico de una de las personas que hubiera preferido mil veces no tener que ver. Se trataba de Mr. 3.
-Tsk- se inclinó hacia él y de un jalón lo sacó del escombro. Él se quejó por el dolor que sentía en todo el cuerpo, pero Zoro no mostró consideración con él. Lo sujetó por el cuello y lo llevó hasta donde estaban sus amigos, tirándolo a los pies de Luffy- ¿qué hacemos con él?
-Voto por una muerte lenta y dolorosa- opinó Sanji. Las caras de todos los presentes aterrorizaron a Mr. 3. Él sabía que ninguno de ellos estaba para bromas, eso lo comprendió desde el momento en que los reconoció, y lo confirmó cuando vio en los ojos de Zoro la misma mirada de determinación que había visto en el hombre que había comprado a Robin un mes atrás.
-Pero antes- completó el rubio, poniendo un pie sobre la cabeza de él, pegándola aún más al piso, casi aplastándola- creo que es necesario que nos sea útil de alguna manera.
Zoro frunció el ceño. Él lo sabría, seguramente, él sabría dónde había ido Robin. No sabía si quería enfrentarse a tal situación pero…
Él nunca se había negado a un reto, y no pensaba comenzar ahora. Robin, en teoría, lo había retado. Además, Luffy tenía razón. Lo de aquella organización era absolutamente necesario resolverlo. Aun si ello implicaba volver a ver a la mujer a la cara, enfrentarse con ella.
-Así que díganos, querido señor- pronunció el cocinero levantándolo del piso por un brazo- ¿va a colaborar o prefiere que le saquemos algo por las malas?
Mr. 3 estaba blanco. No parecía querer contestar. Zoro se desesperó. Sacó su espada blanca y con ella amenazó la integridad del cuello del infeliz que lo miraba y sudaba copiosamente.
-La pregunta que le voy a hacer es muy sencilla, así que más le vale contestar como se debe- indicó- ¿A dónde ha ido Miss All-Sunday?
Aquella pregunta resolvía más de una cuestión. Ahora más que nunca sabían que Robin estaba metida en todo eso y que era la mano derecha del líder de esa organización, de modo que era casi seguro que a donde ella fuera, debía ser el centro de poder de la organización en sí. Una vez que la encontraran podrían resolver todo aquello.
-Yo…- parecía dudar- si les digo en donde está… ¿me dejarán ir?
Sanji soltó una risa burlona que lo hizo parecer más terrorífico de lo que ya era para él en esos momentos. Atrás de él, los ojos de Chopper brillaban de admiración. Nami casi quería reírse mientras el hombre era observado por el rubio, por Zoro y Luffy.
En cuanto a este último, se veía más serio que de costumbre y al parecer esa pregunta colmó su paciencia, que dicho sea de paso era bastante grande hasta hacia los enemigos.
-No está en posición de pedir un trato- contestó el pelinegro sin que un solo músculo en su cara cambiara de lugar.
-Sí, sí, eso- intervino Ussop, como siempre, aprovechando la situación para sacar a relucir la importancia que él mismo se daba- agradezca que sigue entero, ¿De acuerdo? Lo único que le garantizamos a cambio de la información es su integridad física.
-D-de acuerdo, de acuerdo, se los diré, los llevaré a donde está ella- aceptó- pero no me hagan daño.
Hecho esto, Sanji busco con la vista unas cuerdas y encontró unas entre el escombro. Con esto amarró a Mr. 3 y lo amordazó mientras ellos determinaban qué hacer de ese momento en adelante.
Nojiko y los otros jóvenes debían volver a Cocoyashi. Pero Nami decidió quedarse con Luffy; a ella también le interesaba saber qué sucedía con Robin, así que con un mapa de la zona le dio instrucciones a su hermana de cómo regresar a la villa. Chopper y Ussop decidieron que también irían. En cuanto a Sanji y Zoro, era un hecho que seguirían. Para Zoro, el asunto se había vuelto bastante personal; no pensaba dejarlo así por nada del mundo. En esto pensaba, cuando Vivi lo tomó del brazo y le pidió que la acompañara.
-Discúlpenos un momento- pidió la princesa, haciendo una pequeña inclinación ante los demás. Guió a Zoro hasta que se hubieron alejado bastante de ellos, quería estar segura de que no los fueran a oír ya que a su parecer aquello era un asunto de discreción.
Una vez que se encontraron solos Zoro, quien únicamente le había hecho caso por educación, la miró severamente esperando una explicación para su comportamiento.
-Bueno, yo…Zoro san…esto es muy difícil para mi, ¿sabe?- hizo una pausa y le miró. Luego sacudió la cabeza, como para convencerse de que debía hablar- estamos comprometidos. A mi…a mi no me molesta tu forma de ser pero si vamos a casarnos hay…cosas que es necesario aclarar.
Zoro no dijo nada, la miró con la misma seriedad que había mantenido, esperando a que la peliazul fuera al grano. Vivi le miró. Suspiró.
-Comprendo… que hay algo realmente importante con esa mujer, ¿o me equivoco?
-Hay algo importante. Es una de las cosas que deseo resolver- contestó de manera apagada, sin desviar la mirada de ella. Vivi lucía insegura y nerviosa.
Vivi era tan diferente a Robin. Pensar en ella era como recordar a una hermana menor; frágil y delicada, y de la cual era responsable de una manera que de ninguna forma le hacía pensar en ella como una esposa o una "compañera".
En cambio Robin era… Robin era distinta. Robin tenía esa fortaleza y esa fiereza que tanto lo atraía. Tenerla para él, saber que era suya era lo que movía su deseo y su amor que tan repentinamente había comenzado a sentir por ella; quizás saber que era prohibida también había contribuido a que le atrajera, de verdad, como mujer.
-Entonces lo tienes que resolver y eso lo entiendo perfectamente- dijo Vivi, sacando por momentos a Zoro de su reflexión- así que he de decirte que mientras sea necesario no me meteré en tu camino.
El enorme signo de interrogación que apareció en la cara de Zoro hizo que Vivi sonriera.
-Quiero decir que si… si sientes algo por esa mujer- explicó, hablando firmemente ahora- tienes que resolverlo antes de que nos casemos. No pienses que te presiono, es solo que…Zoro… no quiero que las cosas salgan mal. No quiero que gobernemos dos reinos…con un fantasma en medio.
Una vez que dijo esto, Vivi se dio la vuelta y caminó de regreso hacia los demás. Dejó a Zoro donde estaba; el peliverde comprendía exactamente lo que Vivi quería decir y eso lo inquietaba por demás. Luego de un par de minutos comenzó a caminar de regreso también, mas lo que escuchó al llegar lo sorprendió un poco.
-…así que preferiría regresar con Nojiko san a Villa Cocoyashi. Estoy segura de que podré ayudarles a resolver los problemas que puedan tener y también a entenderse con Garp san cuando él llegue con el ejercito…ya sabemos que es un señor un tanto difícil.
Luffy solo rió mientras una gota de sudor caía por las frentes de Chopper y Ussop.
-¿Estás segura de esto, Vivi chwan?- preguntó Sanji un poco preocupado, sin embargo no estaba seguro si le preocupaba más eso que el hecho de que ella los hubiera acompañado a donde fuera que hubiera ido Robin.
-Segura. Además, mientras menos sean supongo que menos problemas van a tener. Aceptémoslo, puedo ser muy fuerte a veces pero temo llegar a ser una carga en adelante. Prefiero quedarme donde siento que puedo ser útil- concluyó ella con una sonrisa; no hubo nadie que se atreviera a decirle que no.
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Pasaron varias horas. Habían caminado por una distancia bastante larga, y finalmente llegaron a una aldea donde Franky rentó otra carroza. Había anochecido. No les causaría problemas caminar más, pero su destino era bastante lejano y la siguiente aldea estaba por lo menos a tres horas más a pie.
Subieron ambos y Robin se instaló rápidamente junto a la ventanilla, viendo hacia fuera, al camino que después de salir de la aldea se tornó oscuro y bastante pesado, al menos en apariencia. Habían permanecido en silencio casi todo el camino, y ahora no fue distinto. Robin no tenía ganas de hablar, y estaba en todo su derecho de permanecer en silencio. Era de hecho un privilegio, después de todo era Miss All-Sunday, y su poder era grande.
De modo que Franky no quiso cuestionarla más de lo que ya había hecho sin recibir respuesta.
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Gracias a las indicaciones de Mr.3, que ahora iba montado de panza sobre el trasero del caballo de Sanji, habían tomado un camino que ninguno de ellos había transitado antes.
Se detuvieron a revisar unos mapas; los colocaron en el suelo y los alumbraron con una lámpara fabricada por Ussop. La tarde había caído ya y era bastante oscura.
-Nos estamos saliendo por completo de las fronteras de ambos reinos- indicó Nami cuando ubicó el camino donde estaban en el mapa- esta es…- levanto la cabeza hacia sus amigos como si no lo pudiera creer. Cuando sus ojos cayeron en Luffy, fue que pudo terminar de hablar- estamos llegando a las ruinas.
Ussop dio un paso hacia atrás.
-Nunca…nunca habíamos venido aquí…
-Cejas, ¿cómo es que se les pasó pensar en este lugar?
-Pues ¿qué quieres marimo? desconocemos por completo el alcance de la organización, siempre pensamos que era algo más local- volvió la vista hacia el mapa y lo revisó un momento- esto no puede ser bueno, ¿qué hace mi Robin chwan en ese lugar?
-Ya sabemos bien lo que hace así que deja de actuar como si no pudieras creerlo, cocinero- le espetó Zoro- hay que continuar. No podemos seguir quedándonos aquí.
-Pero…ese lugar puede ser peligroso- se quejó Ussop.
Chopper dio una mirada a su alrededor.
-El bosque se siente raro- comentó-, quizás quedarnos aquí nada más resulte aún más peligroso que seguir adentrándonos por el camino.
-Chopper tiene razón- opinó Nami, quien enrolló y guardó sus mapas en la alforja de su caballo- ya que estamos metidos hasta el cuello en esto, lo mejor es que sigamos de una vez, ¿no creen?
-De acuerdo. ¡En marcha!- gritó Luffy y todos siguieron por el mismo camino.
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-Es lo más lejos que puedo llevarles- dijo de pronto el cochero, quien momentos antes había detenido a los caballos de una forma bastante brusca. El movimiento y la voz del hombre sacaron a Robin de sus pensamientos, y ayudada por Franky, bajó de la carroza. Pagaron una cantidad generosa por el servicio y observaron el coche alejarse de regreso por el camino, a una gran velocidad.
Habían llegado a una bifurcación donde el camino se dividía en dos. Para ambos lados, había señalamientos y advertencias.
-¿Qué hora es?- preguntó Robin a Franky mientras comenzaba a caminar por el camino de la derecha. A este punto, el bosque se había tornado bastante terrorífico; los árboles a ambos lados del camino habian crecido de manera salvaje, sus ramas habían cubierto el camino por encima, haciéndolo parecer un túnel bastante oscuro y en más de una forma, inquietante. Era tan ancho como para que dos carros viajaran uno junto al otro sin problemas, pero a esa hora, y en general, ya era poca la gente que se hubiera atrevido a tomarlo. Pero Robin caminaba por él segura, sin dudarlo siquiera.
-Las dos o tres de la mañana. ¿Te encuentras bien? ¿Puedes caminar o necesitas ayuda?
-Estoy bien- contestó ella sin siquiera voltear a verle. Le molestaba un poco que Franky siguiera tratándola como si ella estuviera enferma… ella no se encontraba mal. Podía estar peor, eso era un hecho.
Así que siguieron caminando, hasta que el camino se adentró por lo que antes había sido una gran ciudad y ahora no era más que un montón de ruinas.
La vista de las casas a medias, llenas de escombro, tierra, la maleza apoderándose de ellas, la humedad que las agrietaba, los animales extraños que amenazaban con salir de la nada, era aun peor amenizada por el brillo de una luna llena que demandaba atención de tan grande que era, y con ese color tan horrible a medio camino entre el blanco y el ocre que no hacia más que darle una apariencia enferma, casi desquiciante.
Sin embargo esto no hizo a Robin sentirse pequeña ni mucho menos. Camino con gran dignidad entre las abandonadas calles con su mirada bien fija en su destino.
No muy lejos, al final de ese camino, se divisaba un castillo enorme, con apariencia casi tan ruinosa y abandonada como la de las casas. Robin siguió caminando hasta que consiguió llegar allí, con Franky siempre atrás de ella. el lugar hubiera parecido completamente desierto, de no ser por dos figuras que se escondían en las sombras.
-Mr. 1, ¿el jefe está aquí?- preguntó ella, dirigiéndose al hombre de la pareja. Él asintió.
-Llegó justo hace un rato, pero ordenó no molestarlo hasta mañana. Creo que ya ha ido a dormir.
Robin asintió y entró en el lugar, abriendo las puertas de par en par sin prestarle más atención a Mr.1 y su pareja. Franky, como siempre, la siguió.
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Ya era bastante tarde en la noche cuando llegaron a una intersección. Habían visto a un cochero regresar por ese mismo camino por lo que pensaron que el resto de la senda que debían recorrer no tenía porqué ser tan solitaria, pero se equivocaron. Cada metro que avanzaban, la noche parecía volverse más temible y densa.
-¿Ahora a donde vamos?- preguntó Luffy, cuando Sanji le quitó a Mr. 3 bruscamente la mordaza con la que lo mantenían en silencio.
Él hizo unos movimientos para estirar un poco su mandíbula, porque la verdad era que le estaba doliendo mucho. Luego, como pudo, se levantó un poco y miro hacia la intersección.
-Es el de la derecha- dijo- con ese llegarán a la ciudad. Hay una fortaleza muy grande, se ve desde la entrada. Allí es donde fue esa mujer. ¿Ahora pueden dejarme ir?
-¿Quién habló de dejarte ir, bastardo?- preguntó Sanji, bastante exasperado, mientras volvía a ponerle la mordaza- bueno, ya lo oyeron, todos a la derecha.
Y el rubio tuvo que jalar a Zoro de las orejas antes de que, como era costumbre, se confundiera y tomara el camino de la izquierda.
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Cuando terminaron de recorrer el camino/túnel, se encontraron de frente con una ciudad enorme, en ruinas. Al internarse poco a poco en ella percibieron lo que el paso de los años le había hecho al lugar, y tal y como Mr. 3 les había dicho, lejos, se veía la fortaleza donde debía estar en esos momentos Miss All Sunday.
-Deberíamos descansar- opinó Chopper mientras le echaban un vistazo a las ruinas- no hemos parado más que para revisar los mapas y hemos comido muy poco desde que salimos.
-Chopper tiene razón- dijo Nami- hay que meternos en una casa que no esté tan mal y dormir por lo menos un par de horas, ¿les parece? Por la mañana continuaremos.
Los demás estuvieron de acuerdo, y no tardaron mucho en encontrar una casa que no estaba tan destruida; una buena parte del techo estaba aún entera y se veía resistente.
Se metieron allí y amarraron a Mr.3 a un poste cercano.
Zoro y Sanji se internaron en el bosque y cazaron un par de animales para preparar algo de comer mientras los demás hacían una fogata. Era mejor que hicieran eso mientras aún estaba oscuro, ya que a la luz del día el humo los podía delatar. Sanji cocinó rápidamente lo mejor que pudo hacer con los pocos recursos que contaban en esos momentos y cenaron/desayunaron con rapidez.
Según los cálculos de Ussop, debían ser cerca de las cinco de la mañana, les quedaban apenas un par de horas de oscuridad para descansar un poco.
Se acomodaron en el piso como pudieron y se dispusieron a dormir. Zoro se ofreció a hacer guardia, ya que no tenía nada de sueño.
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Al amanecer, Robin se levantó apenas sintió el primer rayo de sol tocar sus ojos. Se incorporó y miró a su alrededor. Había dormido poco, pero relativamente bien, quizás debido a lo cansada que se encontraba antes. Bajó de la cama y observó el enorme agujero que antes había sido una pared, que solía estar llena de fotos y también tenía un balcón cuya vista daba a un hermoso bosque. Caminó hacia el borde y unas manos florecidas en el suelo la sostuvieron de los brazos mientras ella se inclinaba hacia delante, como dejándose caer.
Pero sabía perfectamente que nunca lo iba a hacer. No, nunca lo haría.
Justo cuando buscaba su ropa limpia, la puerta de su cuarto se abrió.
-Buenos días- pronunció sin muchos ánimos. Robin lo miró. Si se atrevía a preguntarle de nuevo si estaba bien, el que saliera volando de ahí iba a ser él.
A pesar de que deseaba hacerlo, Franky no le preguntó nada, y Robin decidió que no debía ser descortés.
-Buenos días- contestó mientras elegía un vestido del guardarropa; un vestido color morado, como muchos que tenia; casi únicamente colores oscuros.
-Me preguntaba si piensas ir ya a hablar con él. Realmente no quisiera que tuvieras algún problema, sabes el tipo de hombre que es.
-Preferiría esperar un poco. Tal vez en un rato más, antes quiero asearme y comer algo. ¿Hay algún million por ahí o ya los mató a todos?
Franky hizo un gesto de disgusto.
-Con razón tienes tan mala fama en este lugar, ¿cómo puedes decir esas cosas con tanta calma?
Robin no contestó nada, solo sonrió.
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Pasaron un par de horas desde que amaneció para que despertaran. Sanji fue el primero, considerando que Zoro se había quedado despierto vigilando. Estaba sentado junto a la puerta, viendo hacia fuera. Sanji lo miró un momento, y entonces comenzó a despertar a los demás. Fue fácil despertar a Nami, pero los otros tres estaban como rocas, lo cual lo desesperó bastante. Sin embargo no quiso hacer escándalo, eso era lo último que necesitaban.
-Así que… ¿qué vamos a hacer?- preguntó Ussop mientras comían algunos restos de lo que habían comido unas horas antes. Todo estaba bastante frío porque no iban a encender fuego otra vez, pero estaba comestible.
-Pues yo no sé ustedes- dijo Luffy sin dejar de masticar- pero yo vengo a patearle el trasero a ese mal nacido.
-Bien, pues para eso hay que entrar a esa fortaleza, cerciorarnos de que esté allí…-dijo Sanji, encendiendo un cigarrillo- y esperar el momento oportuno para hacerlo. No vayas a querer lanzarte de cabeza a la "aventura", como siempre. No sabemos que esperar de esto y lo sabes.
-Pues entonces ya está- decidió Zoro- hay que ir de una vez.
-¿Y qué hacemos con este?- cuestionó Nami, señalando a Mr.3 de manera despectiva. Él estaba aún amarrado al poste y no parecía haber despertado.
-Pues hay que dejarlo aquí. Ya no nos sirve de nada.
Una vez tomada esta decisión, ocultaron a los caballos en un lugar donde había plantas que podrían comer, y ellos se encaminaron hacia el enorme edificio que aún de lejos, se veía tan ruinoso como el resto de aquella ciudad abandonada.
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Robin almorzó en compañía de Franky, en la oscuridad de lo que años antes seguramente había sido un bello comedor. El procedimiento era simple; cuando llegaban ya estaba todo puesto en la mesa. Ella simplemente se sentaba y comía, como correspondía a su rango en ese lugar. Nadie nunca la molestaba y, a diferencia de las bases de trabajo menores, allí no había mucha gente y entre los pocos que había, nadie que se atreviera a retarle abiertamente. Igualmente, la única persona con quien podía conversar de una manera más o menos civilizada, sin embargo eso no quería decir que le contara absolutamente todo.
A decir verdad, él apenas sabía una pequeña parte de lo ocurrido con Zoro, apenas un poco, lo suficiente para que comprendiera ciertas cosas, ciertas acciones que ella había tomado.
Todavía no se decidía a hablar con Mr.0, pero tenía bastante tiempo para hacerlo. Él no solía hacer demasiada actividad diurna asi que no solía preguntar por ella durante las mañanas.
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Fueron llegando al lugar de uno por uno. El plan era simple; cada quien emboscaría a alguien, se harían con sus ropas como disfraz y se esparcirían por el lugar para estudiar el terreno. Se verían en la entrada al anochecer para ponerse al tanto de lo que encontraran.
De modo que así fue, y con mucha facilidad, Zoro encontró a un hombre aproximadamente de su misma complexión. En lugar de atacarlo con sus espadas, le dio un par de puñetazos que lo dejaron fuera de combate. Robó su camisa y sus pantalones y lo dejó encerrado en una habitación. Se puso una capucha para cubrir su cabello y una especie de bufanda que cubría la mitad de su rostro.
Seguro de encontrarse irreconocible, comenzó a caminar con seguridad, dispuesto a aprenderse ese lugar de cabo a rabo.
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Robin finalmente tomó la decisión de enfrentarse a Mr.0. Seguida por Franky, como siempre, caminó hasta una habitación, que había sido construida mucho después del castillo. Con relación a este, la habitación se encontraba bastante baja, casi completamente bajo la tierra. Si afuera el frío calaba, ahí era casi insoportable.
La entrada al lugar estaba marcada con una enorme y pesada puerta de madera que Robin misma abrió, sin dejar que el peliazul lo hiciera por ella.
-Esperame aquí- ordenó Miss All Sunday mientras entraba a la habitación. Así que Franky se recargó contra una de las paredes a cumplir su cometido.
Pasaron varios largos minutos sin que hubiera novedad alguna, lo cual lo comenzó a estresar un poco. Detestaba estar así nada más sin enterarse de nada, pero pronto su mente se vio ocupada al escuchar unos pasos firmes aproximarse a donde él estaba.
Volteó y vio llegar por el pasillo a un hombre que tenía toda la pinta de ser un million, lo cual no estaba bien, pues se suponía que ellos no entraran allí.
El million lo miró sin decir nada.
-¿Se puede saber qué haces en este lugar? ¿No sabes que los million tienen prohibido venir aquí?
-Yo…soy nuevo- le contestó. Su voz sonaba bastante grave.
-Pues vete aprendiendo las reglas de una vez- sugirió Franky de manera sarcástica-, pero quédate, te enseñaré una cosa o dos mientras estemos aquí. Primero que nada, grábate bien este lugar y recuerda que tienes prohibido estar aquí.
Él asintió, y se notó en seguida que tenía muchas ganas de irse, pero al parecer se quedó porque Franky no había dicho que podía hacerlo.
-Y segundo y quizás más importante; grábate también el rostro de la mujer que saldrá por esa puerta, porque donde hagas algo que no le guste te puede ir muy mal, ¿comprendes?
-Comprendo- contestó el million.
-Por el momento puedes quedarte, pero solo porque te encuentras conmigo, ¿me oyes? Tu lugar es estar cuidando y resguardando el castillo.
Pasaron los minutos más largos de la historia hasta que la puerta comenzó a abrirse.
Ella salió de allí, con la mirada baja, pero la levantó al ver a Franky y al million que estaba con él.
-¿Qué hace este hombre aquí?- preguntó sin darle muchos ánimos a su pregunta. Se veía ausente y triste.
-Justo le decía que no debía estar aquí- explicó Franky- es nuevo así que le daré algunas instrucciones.
Ella asintió mientras comenzaban a caminar de regreso por el pasillo. Cuando llegaron a las escaleras para subir a su habitación, fue que Franky se armó de valor para preguntarle.
-¿Qué te dijo Mr.0?
Robin se detuvo un momento y apretó su mano en el pasamanos de la escalera. Luego siguió su camino, sin contestar.
El million, que los seguía aún pues Franky se lo había ordenado, no perdía detalle de lo que estaba ocurriendo y de hecho miraba con mucha atención a Miss All Sunday. Pero Franky no lo notó. Él nunca se había distinguido por ser demasiado curioso por el resto de la gente, pero aquello debía de ser grave. Miss All Sunday nunca salía mal parada de sus pláticas con el jefe, sin embargo esta vez se veía exageradamente mal.
Cuando llegaron a su habitación, ella entró y cerró de un portazo sin permitirle preguntar de nuevo. El sabía que lo mejor era no molestarla, pero no se iba a quedar así.
Sin embargo, el million se le había adelantado. Había caminado hasta allí y estaba a punto de poner una mano en el pomo, pero él lo detuvo, un poco asombrado de que se tomara libertades que no correspondían a su categoría.
-Espera aquí, niño- le ordenó con severidad al million, y abrió la puerta.
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-Hoy también está nublado…- comentó al entrar y verla sentada en la orilla de ese hueco que antes había sido pared. Ella sólo asintió, de nuevo-¿qué demonios te dijo para que estés así?
Silencio.
-¿No vas a hablar?
-¿Qué quieres que te diga?
-Podrías empezar por explicarme porqué te has complicado tanto la vida. Si yo tuviera amigos tan influyentes como los que tu conseguiste ya estaría fuera de este lugar…el rey de un país, el príncipe del otro, con sus consejeros y líderes de ejércitos, ¿Y tu preferiste esto?
-…-
-¿Porqué no te quedaste con él? Pudo haberte ayudado.
-…-
-Nena…entiendo que estés reacia a aceptarlo pero está en frente de tus narices…si sentías algo por él y era mutuo entonces…
-Es imposible.
Franky frunció el ceño. Un día y medio sin hablar y lo único que decía finalmente eran las palabras que nunca hubiera querido escucharle decir.
-No me digas. Nena... ¿crees que si la reina estuviera aquí estaría satisfecha viéndote así? ¿No deseaba ella algo mejor para ti?
Robin ni se inmutó. Franky esperaba conmoverla aunque fuera un poco, pero ella no dejó su posición, viendo hacia el vacío insistentemente.
-Si mi…madre estuviera aquí, nada de esto habría sucedido para empezar. Ohara estaría entera y nada de esto estaría pasando. Probablemente ni siquiera lo hubiera conocido.
Franky se acercó y se sentó a su lado. Le tocó el hombro.
-Pero lo hiciste, y fue importante. ¿Por qué no te permites hacer algo al respecto?
Robin se deshizo de la mano que descansaba sobre su hombro y se puso de pie. Caminó a su ropero y sacó sabanas limpias para su cama. Pasó un par de segundos más en silencio y finalmente contestó:
-Los príncipes sólo se casan con las princesas.
-…
-…
-Y dime, ¿Cuándo demonios fue que te quitaron el título?
Robin se quedó con las sábanas en las manos. Las apretó con los puños.
-Vete, por favor- pidió en voz baja. Franky salio de allí en seguida, seguro de que por lo menos había conseguido mover un poco su habitualmente duro interior.
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Cuando terminó de acomodar su cama (lo cual había hecho con el único fin de distraerse un poco) Robin salió de la habitación, con la única intención de ir a la biblioteca para ocupar su mente en otra cosa.
El million que había ido hasta allí con ella y con Franky seguía de pie junto a la puerta. Tuvo una momentánea curiosidad por ver su rostro, al menos lo que no estaba cubierto por la bufanda, pero debido a la oscuridad del pasillo ella no pudo mirarle los ojos, cosa que finalmente no le importaba mucho. Luego de revisarlo rápidamente con la mirada, habló:
-Ve a vigilar a otro lado, ¿de acuerdo?- y se alejó por el pasillo.
El million apretó los puños mientras la miraba alejarse. Su corazón le ordenó seguirla, pero su mente le dijo que lo mejor era quedarse donde estaba.
-Robin- susurró, en un inútil intento de llamarla, ya que había desistido de hacerlo incluso antes de abrir los labios.
Continuará…
Y ahora mis notas del final.
Gracias a todos por sus reviews :D me anima mucho recibirlos para seguir escribiendo.
Cualquier cosa que quieran comentar, preguntar o platicar siéntanse en total libertad para hacerlo.
Estos días estoy de nuevo en la escuela por lo que es muy difícil escribir al ritmo que me gustaría hacerlo. De todos modos hago mi mejor esfuerzo.
Ah si! Una cosa más antes de irme: La recomendación musical de el capítulo anterior fue Who am I to say? De Hope, y la de este capitulo fue 9 crimes, de Damien Rice.
A Zu Robin Kato y a Laugerid: pasare a leer sus fics en cuanto pueda :p estoy algo ocupada estos días, queridas, pero no me he olvidado de ustedes, lo prometo.
A LaylaIntegra, colorinadanny, , kiaraykobu, Usako92, robinchwan, Fatima-swan, Zoro Junior, Gracias a todos por los reviews y discúlpenme por no agradecer personalmente, pero como dije antes tengo el tiempo bastante justo. Se me hacia una grosería no hacerlo así que tome este espacio para cumplir con mi parte. Muuuchas Gracias :)
Bueno, nos leemos pronto. Espero.
Aoshika October
