Divulgando justicia. Primera parte

Auditorio. Toda la primaria estaba presente. En la tarima mi ídolo hablaba y yo la miraba con un fervoroso orgullo. Con sus 10 años era considerada una niña prodigio: Era hermosa, educada, inteligente y, sobretodo, preocupada por los demás.

Estaba proclamando un discurso con hermosas, pero para mí, incoherentes y complicadas palabras. Mi admiración creció aún más ¡Qué dominio de vocabulario, Dios mío! Las maestras la miraban como la mayor de sus obras.

Recibía el premio anual de la solidaridad, y por supuesto, al final del discurso, todas le aplaudían, y ella sonreía humildemente. "Quiero ser como ella" Pensé mientras sus manos tomaban el diploma y la gente se le empezaba a acercar. Iba un curso arriba mío, y, quien sabe, quizás podríamos ser amigas.

Cuando ella bajó me acerqué a ella con el propósito de intercambiar palabras, y que así ella pudiese transmitirme un poco de su sabiduría. Quería que fuera mi maestra, mi amiga, que me enseñara de la vida, que me enseñara a ser como ella, Lily Evans.

La chica pelirroja se alejaba de la multitud que la alababa impetuosamente. Ella, tan humilde, se limitaba a sonreír. Ahora estaba sola, la tenía a unos pasos, me acerqué a ella y con la emoción, chocamos.

- Córrete, me estorbas.- Me dijo, mientras me empujaba con una mano, y con la otra sostenía el diploma de la solidaridad. Ni siquiera se limitó a mirarme.

Caí al suelo y vi como se iba del auditorio con sus amigas. "Quizás estaba nerviosa" pensé. Mi madre me dijo mi primer día de clases: "La gente cuando le tiene miedo a los demás, acostumbra a ser arisca con ellos. Es una máscara que utilizan para que la gente no las dañe."

No sé si fue el golpe que me di en la cabeza con el asiento, pero mientras la veía sacar disimuladamente un paquete de cigarrillos, no supe cuál era su verdadera cara. Preferí no averiguarlo para tener a alguien a quien admirar… pero ahora en silencio, claro está. Me levanté, me alisé la falda, y caminé a la sala como si nada. Aunque aquel recuerdo volvía a mi mente como un insecto molestoso el cual yo ignoraba majestuosamente. Lily Evans era perfecta, y, pase lo que pase, siemrpe será amada por todos.

Bueno, quizás es un poco suave para lo que esperaban, pero es a modo de introducción a los recuerdos de Lily, además piensen que tenía sólo 10 años. Bueno luego se vienen más historias donde Lily sea mala-malosa porque… ME QUEDA SÓLO UN EXÁMEN :D(obtuve puntaje máximo en matemáticas, alégrense por mi xD)!!

Ah! Otra cosa! Si se esperaban ver a Peter… les aviso que en el epílogo volverá a aparecer… con una sorpresita jejeje.