Osomatsu-san no me pertenece, solo escribo por diversion

Advertencias: Yaoi (ChicoxChico)

Pareja: JyushiTodo, mencion de OsoChoro

Enjoy~


Segunda Parte: Advertencia

No quería ser paranoico, porque sabía de paso que eso le traería cosas malas, demasiadas cosas malas.

Finalmente llegaron a su destino, Jyushimatsu miraba con algo de asombro aquella casa, en verdad era grande.

— ¿Quieres entrar? Creo que hoy Osomatsu nii~san trabajara hasta tarde— el de ojos rosas se rascaba la cabeza, mientras el otro asentía enérgico

Al abrir la puerta, lo primero que Todomatsu encontró fueron unos condones usados, gruñó por lo bajo, ¿Qué Osomatsu no podía tener sexo en otro lugar? No quería imaginarse quien habría caído antes sus encantos esta vez, para después botarlo y continuar con su vida rutinaria. Sonrió nervioso al dejar pasar a su compañero de clase. Subió las cortinas encontrándose con un montón de ropa tirada, ajena a la de su hermano, esta era de color verde, renegó por lo bajo y la tomo entre sus brazos

—Disculpa el gran tiradero, mi hermano es un poco… desordenado

—No te preocupes, a veces Daisuke nii~san es así— contesto enérgico como siempre, mientras reía por lo bajo

Después de que Todomatsu tirara la ropa al bote de la basura, subió junto con Jyushimatsu al segundo piso, al menos su cuarto estaba un poco más ordenado

—Siéntate, siéntate— dio unas pequeñas palmaditas a su lado, en la cama. Jyushimatsu obedeció, observando todo con suma curiosidad

— ¡El cuarto de Todomatsu~Kun es muy lindo!— comento el oji miel, mientras el otro castaño susurraba un gracias

Platicaron de cosas banales, el clima, como era la gente del lugar. Pasando a conocerse un poco más

—Y… ¿Hay una chica especial?— pregunto con la mirada pícara, notando de reojo como el oji miel se sonrojaba hasta parecer un tomate, rio nervioso

—Bueno, hay… hubo una chica que estaba en el mismo salón que tú y yo, se tuvo que ir un mes antes de que llegaras

— ¿Y cuál era su nombre?

—Homura

Homura, Homura, Homura no era otra cosa que se repitiera en su cabeza, comenzó a temblar, no quería evocar fantasmas del pasado, no de nuevo. Los ojos se le empezaron a aguar, tenía unas inmensas ganas de vomitar, en verdad se sentía asqueado por aquellos recuerdos, pero, se supone que ya habían quedado atrás, ¿No es así? Sin darse cuenta, comenzó a llorar, cubrió su rostro con sus manos, Dios, esto era demasiado vergonzoso

Pero, sintió unos cálidos brazos rodeándolo, dándole calor humano, del que carecía en demasía. Se dejó abrazar, sus mejillas comenzaron a palpitar y se sentían un poco calientes, debía ser a que de estar verdaderas muestras de cariño no estaba acostumbrado, sí, eso debía ser

— ¿Por qué lloras?— le pregunto el oji miel con la voz ronca que le caracterizaba, sin dejar de abrazarlo

—Sentimientos encontrados— dijo simplemente, sin despegarse del otro, no lo quería dejar ir, era como si ya nunca más volviera, sus pensamientos se empezaban a revolver y le causaba una extraña sensación

Finalmente se separaron, se miraron fijamente a los ojos, creando una atmosfera de silencio puro, no incomodo, sino más bien, tentador

No sabían el porqué, pero para cuando reaccionaron ya tenían sus labios unidos, no se inmutaron en moverse, la sensación de calidez y frialdad que se transmitían el uno al otro les daba una gran descarga eléctrica, Jyushimatsu lo apego más a él, tomándolo por los hombros, Todomatsu no protesto, solo, se dejó llevar, como muchas otra veces

Sus besos, me recuerdan tanto a él, ¿Por qué? ¿Por qué de nuevo comienzo a llorar? ¿No es acaso este mi siguiente objetivo? ¿No debería de ser frío, déspota, doble cara, como siempre lo he sido?

Jyushimatsu se separó un poco, como volviendo a la realidad, abrió los ojos, ¿Qué es lo que acababan de hacer? Sintió un sudor frío recorrer su nuca, se levantó de un salto, sin saber ya que decir

—Cre-creo… ¡Me tengo que ir!

—E-está bien— ambos caminaron como soldados hasta llegar a la puerta, ninguno se dijo nada, simplemente el oji miel dio la media vuelta y salió corriendo. Todomatsu cerró la puerta, recargándose sobre esta

— ¿Por qué no puedo ser tan frío?— recargo su cabeza sobre sus rodillas, escucho el timbre de la casa, dio un respingo, ¿Sería Jyushimatsu? ¿Debería abrir? No pudo pensar nada, pues ya había cubierto la acción, y lo que vio no fue nada grato

Frente a él, en el suelo, se encontraba una rosa de color negro, junto a un conejo de peluche, con el relleno de fuera y una de las orejas mutiladas. Lo tomo, tembloroso y con la mirada paseando de un lado hacia otro

Primera advertencia, lista


Joli~

Una disculpa si tarde mucho en actualizar ;u;

Reviews!:

AzulaMayorga: Bueno, a veces me gusta meter a los seiyuus, son pocas, pero quise hacer mi intento en esta historia. Una disculpa si tarde en actualizar, cierto, hay poco de esta ship, espero te haya gustado este capitulo n.n