Maldito querubín.

"Bienvenida a mi primaria"

Primer día de escuela. Traumante para todos ¿Verdad? ¡El sólo pensar en la cantidad de rostros que estarán mirándote, haciéndote preguntas! Y uno… claro, está tan aturdido que no entiende ni la mitad de lo que le dicen. Y la gente no te tiene paciencia, no entiende que no todos siguen su ritmo, que hay gente que le cuesta adaptarse, entonces, en enseguida dejas de ser "la novedad" y pasa a ser objeto desechable. La rara… la que no tiene amigos….

Así fue mi primer día de primaria, pero mi tormento se terminaría. A mi padre lo transfirieron a Surrey, y hoy será mi primer día en el cuarto año en una escuela de señoritas.

Pasé todo el verano diseñando un plan para ser aceptada. Sé que suena superficial, pero aunque nadie lo admita… todos quieren serlo. Aunque claro, hay quienes sólo quieren ser aceptados por un grupo reducido de gente… las que tiene tus mismos gustos y, claro, así se forjan las amistades.

Como iba diciendo, pensé en un método pare ser aceptada. Me fijaré brevemente en las chicas más lindas, las con más éxito social, y me fijaré en su acento, forma de gesticular, risa, peinado, e inmediatamente las imitaré… así la gente pensará que soy igual que ellas sin conocerlas, y ellas querrán ser mis amigas.

Aunque ya tenía todo planeado, mi corazón latía muy fuerte en el momento que me encontraba al frente de la puerta de mi sala. Una parte de mí me imaginaba siendo aceptada y querida por todas, y la otra temía lo peor: quedarme absolutamente sola. A nadie le agradan las farsantes.

Adopté una impresión de absoluta seguridad, agarré fuertemente las correas de mi mochila (lisa, ya que temía que las mochilas con dibujitos y estampados fueran demasiado sosas), tomé aire, y entré en el salón.

- Niñas, tenemos una nueva estudiante, su nombre es Anne y se trasladó de Hertford, espero que todas le den una calurosa bienvenida y la hagan sentirse como en casa- Recitó la maestra con voz monótona. Las chicas no prestaron mucha atención, incluso algunas se encontraban leyendo un libro de texto- Puedes sentarte en ese banco de al final, es el único que se encuentra libre.

Genial. Pensé entusiasmada. Ahí podré observar a las chicas y tantear terreno. Total, nadie se ha fijado en cómo me veo. Caminé son aire falsamente altivo por entre las mesas que daban a mi banco y me senté dispuesta a observar a las chicas y escuchar sus conversaciones.

- Ufff… la vieja Coten es con creces la más aburrida de todas.- Dijo una chica rubia con el uniforme impecable y ordenado que se encontraba en los puestos de más atrás.

- Cuidado, tiene oídos poderosos… en todo caso, si prestaras más atención podrías formarte un juicio acerca de las maestras ¿no crees?- Dijo pacíficamente otra chica castaña que leía una revista de quinceañeras mientras masticaba chicle.- La chica rubia sonrió indulgentemente.

-Quizás…- luego rió- Pero ¿A quién le importa? Lily ¿Te conseguiste las respuestas de los exámenes?- Preguntó dirigiéndose a una chica pelirroja con el cabello y la ropa excesivamente ordenada.

-No- Dijo aburridamente. Era preciosa, llevaba un cintillo color vino en su sedosa cabellera de cobre y sus ojos eran de un color esmeralda asombroso. Tenía una postura relajada, hasta aburrida, la mirada perdida hacia la ventana y jugaba a golpear la mesa con su lápiz.- No necesito las respuestas, Melanie, ortografía es muy sencilla.

La castaña rió.

- Para ti todo es fácil, Lily. En todo caso, deberías dejar de sentarte atrás. Recuerda el berrinche de la profesora Solt del otro día.

- "!Querida mía! ¿Qué hacías allá atrás tú y tus amigas? Tu rendimiento no será eficiente ¡No debes mezclarte con las holgazanas!"- Recitó Melanie. Las chicas rieron

En ese momento entendí que eran ellas las chicas con las cual debía juntarme. Lindas, rebeldes y populares. Las tres se vestían ordenadamente y su acento era formal, ordenado, y con un extenso vocabulario; quizás esa era la moda del momento: aparentar lo máximo posible ser niñas buenas, y en el fondo no serlo. Apreté el nudo de mi corbata, alisé las arrugas de mi falda y puse oído atento a todo lo que decían.

- ¿Te queda goma de mascar, Rose? Aún no me he fumado el cigarrillo de la mañana.

Sentí que mi cerebro se estrujaba y mi circulación aumentaba ¿A los 10 años ya fumaban? ¡Ya cuando se tiene 13 es un símbolo de rebeldía! Por mi parte, nunca en mi vida se me había ocurrido la posibilidad de tener un cigarrillo en mis dedos. Era algo tan adulto.

Me entró el pánico… de seguro tendré que empezar fumar… pero he oído calamidades… es tan dañino… dicen que es un vicio que mata…

Miré a la chica pelirroja con la esperanza de que estuviera bromeando, pero su rostro estaba inmutable, con expresión aburrida.

- Justo me quedan tres. – Respondió la castaña- Tranquila, quedan 5 minutos para la campana. Luego vamos detrás de la cocina y…- Lily y Rose se dieron cuenta de que las estaba observando y se quedaron mirándome. De inmediato me di vuelta avergonzada y las tres amigas comenzaron a murmurar.

-¿Qué ocurre?-

-La nueva nos escuchó-

Sentí un extraño hormigueo en mi cabeza, acompañado por un miedo terrible. Dios, estaba sin salida… apuesto a que van a pensar que soy una chismosa y de seguro me odiarán.

- ¿Y?- Respondió Lily, la única que no parecía asustada. -¿Qué puede hacer, acusarnos? Recuerden que "Somos las preferidas de los maestros…

- Y las temidas por las chicas"- Recitaron las otras chicas- ¿Qué hacemos, le presentamos la taza del baño o…?-

Dios…¡Apenas llevaba 5 minutos en aquella aula y ya estaba destinada a ser la perdedora!

- ¡Shhh!- Dijo Lily- ¡Nada de eso!- Subió la voz- Ehhh tú Aurelia…

- Anne- Corrigió Rose. De inmediato me di vuelta, asustada-

- Anne- Lily esbozó una confortante sonrisa y prosiguió- Ya que nos escuchaste, creo que podrías juntarte con nosotros en el descanso detrás de las cocinas… ya sabes, para conocernos y eso. ¿Te gustaría venir?- Preguntó con una sonrisa radiante, haciendo caso omiso a sus amigas que la miraban.

No lo pensé dos veces.

-¡Claro! ¡Me encantaría!- Digo con mucho entusiasmo.

- Genial- Dijo Lily en el momento justo en que sonaba el timbre y se levantaban- Nos vemos ahí en 10 minutos. Debemos entregarle nuestra tarea a la señorita Coten.

Fui rápidamente al baño para arreglarme y calmar un poco mis nervios… ¡ya era mi primer día de escuela y lo más probable era que fuera amiga de las chicas más lindas y populares de mi clase! Sin duda mi plan dio resultado.

Lily y sus amigas no llegan. Demonios. No se presentarán. De seguro se dieron cuenta de que no soy como ellas.

-¡Eh, novata!- Me llama Melanie con una mano detrás de un gran contenedor de basura.- Te estábamos esperando.

Corro hasta llegar atrás de los basureros y me encuentro con las tres chicas fumando. Rose tenía una gran tijera de sastre en sus manos, estaba recortando las siluetas de famosos de una revista.

- No nos habíamos presentado, mi nombre es Lily, ella es Mel y ella Rose ¿cigarrillo?- Dice Lily mientras me ofrece una cajetilla y sonríe sarcásticamente. La sangre se me hiela.

- ¿Hace cuánto que fuman?

Las chicas se ríen.

- A principio del año pasado lo probamos, y claro, nos hace distinguidas.

-¿Por qué lo preguntas? Cualquiera pensaría que no lo haces.

- S-sí lo hago- Respondo con un hilo de voz.

Se dan vuelta y me ignoran por unos momentos hasta que mi curiosidad no puede más y pregunto.

- ¿Por qué lo hacen?

-¿El qué? -Preguntó Melanie.

- F-fumar… e-es sólo por curiosidad- Respondo mansamente.

Lily rió.

- Nos distingue… vamos- Me ofrece de nuevo una cajetilla- Insisto- Dice con una voz amenazante.

- E-eh… y-yo… estoy enferma de la garganta y…-

-¡Mel!- Ordena imperiosamente.

- ¡Está bien, está bien!- Alcanzo a decir antes de que Melanie se sacara su cigarro de su boca y lo introduciese bruscamente en la mía.

- ¡Inhala por la boca!- Me ordena Lily perdiendo la paciencia.

Rose tapa mi nariz y no tengo más remedio que hacerlo. El humo llena mi boca, pasa por mi garganta y ahí comienza a darme un ardor insoportable. Toso incontrolablemente y me aparto de las chicas.

-Bah… como me lo imaginaba, nunca lo habías probado.- Dijo Lily mientras las otras dos chicas se reían. Yo me afirmé a un contenedor para no caerme ya que me dolía mucho la garganta al respirar.

- Tampoco te creas la gran cosa, niñita- Dijo Rose mientras reía.- Queríamos que lo probaras para que no tuvieras cara para delatarnos…

-Ahora tampoco podrás hacerlo, puesto que nosotras te delataremos también… el olor quedará en tu ropa.

- Yo… yo no pretendía acusarlas- Digo con un peso frío en el estómago-

- Oh… perdónanos- Dijo Lily autoritaria.- Déjanos compensarte ¡Mel, Rose!

La rubia me tomó de los hombros y la castaña volvió a tomar las tijeras que había estado ocupando y bruscamente corta unos quince centímetros de mi falda, dejándola minúscula. Luego de esto Rose me empuja.

-¡Pero qué han hecho!- Digo con lágrimas en los ojos mientras me caigo de rodillas.

- Oh… lo siento- Dice Lily.- No queríamos acortártela tanto. Chicas, vámonos. Por cierto, Anne. Bienvenida a Mi Primaria- Dice antes de irse con una risa cruel que nunca olvidaré.