Escalofriante ¿Verdad? Bueno, quizás ustedes no lo ven de esa manera. Quizás lo ven como simples "travesuras de una niña". Pero créanme, no lo es así. En el momento que puse un pie en Hogwarts, también fui víctima de las perversidades de James Potter y su perro faldero Black. Sus maltratos hacia mí terminaron cuando Remus Lupin se acercó a mí y me tendió una mano, entonces los cuatro hicimos borrón y cuenta nueva en ese asunto. Nadie volvió a hablar del tema. Y yo prefería estar junto al enemigo.

Pero yo nunca lo olvidé.

Y ese sufrimiento fui el que yo compartí con esas muggles. Porque las travesuras de un niño calan hondo y generan tus más traumantes recuerdos. Luego de las burlas de James, jamás pude acercarme a una mujer. Después de todo, como me dijo él en una ocasión ¿Quién querría a un gordo patético y rastrero?

¡Snape me recordaba tanto a mí! Eran sentimientos encontrados lo que me provocaba. En un principio era vergüenza ajena, ya que como lo veía ahí, en el suelo siendo humillado, me imaginaba a mí mismo.

Por otra parte, sentía alivio al pensar que yo ya no era el objeto de sus burlas, porque conforme crecían ellos dos… así también lo hacía su maldad.

Estos sentimientos los tengo guardados en lo más profundo de mi corazón, así también como la imagen de Lily vestida de novia aceptando a James como su esposo.

Había tomado una decisión.

-¿Y bien, Colagusano?-

Tragué saliva. Nunca supe por qué el señor de las Tinieblas me llamaba así. Era un nombre completamente ligado a mis aventuras en Gryffindor con James Potter. Quizás lo hacía para burlarse de mí. Bajé la cabeza. Nunca me atreví a mirarlo a los ojos. Un repentino bloqueo del sol hizo que dedujera que estaba mirando por la ventana.

-Sé que tú eres el guardián de los secretos. Tu Señor de las Tinieblas lo sabe todo. De hecho se exactamente dónde están, nada se le escapa a Lord Voldemort. Pero, por los requerimientos del encantamiento, necesito oírlo de tu boca.

No iba a cumplir del protocolo de negarlo para que él luego me insistiera y yo terminase soltándole el escondite de James, Lily y su perfecto hijo. Ya sabía lo que tenía que hacer.

-Sirius pensó que nombrarme a mí el guardián del secreto de ellos sería lo más disimulado.- Ni siquiera sabía por qué le estaba diciendo eso. En realidad, quería desquitarme con alguien, pero ¿desde cuándo el Señor Tenebroso ha sido mi confidente?- Creen que soy tan patético que nadie nunca pensaría que…-

- Y tienen razón, Colagusano. Pero Lord Voldemort siempre está dos pasos adelante cuando ellos recién están planeando una estrategia.- Subí mi mirada y vi que me estaba mirando. –

Tomé una larga bocanada de aire y finalmente lo solté.

-La familia Potter se esconde en Valle Godric. Camino Los Héroes número 5.

Mi Amo soltó un siseo de satisfacción y comenzó a caminar lentamente.

-Cuando vuelva del Valle Godric, estás muerto. Ahora prescindo de tus servicios. Mañana tomaré el ministerio y no te necesitaré como espía. Y la verdad es que como mago no me sirves mucho que digamos- Dicho esto desapareció.

Qué irónico. Harry Potter no me salvó la vida solamente en una ocasión.

Las niñas de primer año del colegio jugaban alegremente en el parque. Lily recordaba esos días con una nostalgia que le oprimía el pecho. Y dolía. El verano se había terminado y el primer día de clases le indicaba que ese año sería la perdedora más perdida –valga la redundancia- de su clase.

Siempre había sido una chica buena. Había pasado completamente inadvertida todos estos años. Pero el descubrimiento de su real naturaleza por parte de ese extraño chico, sumado a que todas las chicas habían vuelto histéricas de sus vacaciones, hablando de chicos y aventuras un tanto exageradas para niñas de primer año la hacían sentirse apartada y vulnerable.

Dos compañeras se le acercaron a la solitaria chica. Lily las identificó inmediatamente: Se llamaban Mel y Rose.

-Oye tú, Lilian… Lily… como sea- Dijo la rubia- Hay un chico en la reja que dice que te conoce.- Tenía una sonrisa burlona en los labios.- Parece que es tu novio. Y vaya que es raro.

Lily miró a la calle y se le encogió el estómago. En la calle estaba Severus Snape mirándola con un rostro cargado de angustia.

Bueeeno, como ven tuve inspiración luego de…. 2,3 años? En realidad este capi lo hice unos meses después de terminar el séptimo. Ahora he vuelto a thrashfiction. Mil disculpas (no por volver, sino por demorarme TANTO). Este es el penúltimo capítulo.