Disclaimer: Los personajes de Inuyasha le pertenecen a Rumiko Takahashi, los demás son míos al igual que el desarrollo de esta historia, que al igual que todas las demás, está registrada.

¡Hola criaturitas! Les traje actualización, realmente me gustaría decir que voy a poner un orden para esto pero no XD iré actualizando fics de acuerdo a los capítulos que vaya terminando. Depende mucho de la inspiración y estado de ánimo.

Bueno los dejo con un par de notas, únicamente en este fic les contestaré los reviews por mensajes privados y a las personas que no tengan cuenta trataré de no darles detalles (a ustedes les contestaré en la actualización siguiente como siempre), esto porque quiero mantener todos los detalles que vayan descubriendo en secreto. Al ser un fic de misterio y suspenso pues que mejor que la discreción XDDDD Espero que no les moleste. Gracias por la paciencia!

Nota dos, le cambiaré el título al primer capítulo por: Ansiedad. He decidido que los títulos de este fic serán palabras aisladas. XD

Antes de que lo olvide, este fic participa en la campaña del grupo Elixit Plateado: Con voz y voto, porque leer, agregar a favs o follow y no comentar es como agarrarme las tetas y salir corriendo!

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Retrato

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Rin llevaba cerca de una hora y media sentada frente a dos de los detectives de policía, uno que siempre estaba cuando la interrogaban, y otro que sólo había visto una vez cuando la interrogaron días atrás en su cuarto dentro del campus. Si estaba ahí era porque era una sospechosa potencial y eso le daba pánico. Ella realmente no sabía nada de la muerte de Abi y no entendía por qué le costaba tanto probar su inocencia. Tomó el vaso desechable con su café intacto y miró a los agentes que se encargaban de hacerle preguntas. Estaba segura de que ellos ya se habían dado cuenta que les había mentido en algunas cosas y eso la ponía en desventaja, lo que más miedo le daba era la prueba del polígrafo. Ella era una mala mentirosa, pésima. Y aunque ese aparato no servía como prueba para encerrar a alguien, no tendría más la confianza de la policía y la madre de Abi podría enterarse y tampoco estaba lista para enfrentarse a ella.

Las preguntas del interrogatorio habían sido muy distintas a las anteriores. Incluso se habían portado más amables con ella. Empezaron queriendo saber sobre las relaciones de Abi en la universidad, querían saber si tenía enemigos, exnovios celosos, problemas o colisiones con otras chicas por envidias. Abi no era el caso, posiblemente no le caía bien a todo el mundo, pero no era una joven conflictiva y menos escandalosa. Podía ser muy extrovertida y se llevaba muy bien con muchos chicos lo cual pudo haber levantado el enojo o celos por las demás féminas, pero ninguna que Rin pudiese identificar.

Después de haber hablado sobre la vida social de Abi —lo que Rin sabía que le tenían permitido sus amenazadores—, el objeto de las preguntas comenzaron a cambiar, preguntándole si ella le tenía envidia o coraje de alguna manera. Rin sintió que la sangre abandonaba su cuerpo. No, ellas eran compañeras, tal vez no íntimas amigas, pero no tenían ningún problema entre ellas. Y después comenzaron con las preguntas sobre la madrugada del asesinato.

—De acuerdo señorita Tanner, esto es muy simple —el agente robusto de raza negra sentado frente a ella sacó el tema mientras el otro salía del lugar, seguramente él hombre que tenía enfrente fungiría como el policía bueno. Rin no había cambiado detalles de su declaración inicial por lo que se mantenía un poco más tranquila—. Usted sabía que Abi saldría esa noche —afirmó él a lo que Rin asintió—. Asegura que no es la primera vez que va a una fiesta y se queda con alguien más —ella volvió a asentir con la cabeza, estaba segura de que tenía los ojos hinchados y quería soltarse a llorar—. Pero también dice que no era algo que hacía seguido.

—Salía muy pocas veces —aseguró, haciendo lo posible porque no pareciera que mentía, pero lo hacía. Abi se la pasaba afuera todo el tiempo, decía que era como un ave y que le gustaba volar en todas direcciones—. Ya se lo dije, ese día simplemente me dijo que iría a una fiesta, pero no dijo si regresaría o no —su voz no era tan segura como ella creía y el policía lo sabía, pero Rin se mantendría firme con eso. Con la excusa de estar muy tomada o drogada, Abi solía dormir fuera del campus por las mismas razones, Rin sabía que la joven le ocultaba su vida fiestera a su madre por miedo a que comenzara a controlarla y le impidiera disfrutar de su juventud.

Rin intuía que no era la principal sospechosa porque siempre se ganaba ese lugar la persona que denunciaba el crimen, también se sabía muy poco respecto a eso ya que la policía no había dado muchos detalles, preferían mantenerlos como confidenciales para no entorpecer el caso. Rin sabía que eran más sospechosos que ella los últimos en verla con vida y ella tenía una coartada solida porque no había salido del campus esa noche y tenía forma de probarlo, pero con anterioridad no lo creyó necesario, hasta ese momento que se encontraba en una sala de interrogatorios.

Cuando la dirigieron al lugar ella se imaginaba algo como en las series o películas: Una amplia sala con una mesa metálica y paredes de cristal polarizado donde seguramente la estarían monitoreando con cámaras y micrófonos. Pero no era así, era un cuarto con las paredes pintadas de azul cielo y el suelo estaba alfombrado. La mesa parecía un escritorio individual y no había paredes de cristal. Quizá una cámara oculta, pero no lograba ubicarla y tampoco le dedicaba mucho tiempo a su búsqueda con los ojos del detective sobre ella.

—Señorita —el policía se puso más serio que antes—. ¿Abi Collins habló con usted acerca de alguna pareja, un amigo o alguien con quien se estuviese viendo en secreto?

—No —dijo la verdad—. Ella no salía con nadie, hubo un tiempo en el que estuvo con algunos chicos, pero últimamente le gustaba más estar soltera —intentó recordar algo que pudiera ser de utilidad—. Había un chico que la pretendía a pesar de que su noviazgo había fracasado, pero hace poco comenzó a salir con otra chica... —supo por la mirada del policía que estaba esperando por el nombre—. Se llamaba Charlie Green —el agente escribió el nombre en su libreta. Rin se había topado con él en el velorio de Abi y no había sido nada agradable, Rin lo descartaría como sospechoso porque se veía realmente afectado por la muerte de la joven. Aunque posiblemente para los policías aquella sería una mentalidad demasiado inocente.

—Señorita —el otro detective, un hombre blanco y más delgado y bajo que el otro y quien siempre había estado presente en sus interrogatorios, entró con una carpeta y Rin sintió un nudo en el estómago. Cuando su madre fue asesinada, el principal sospechoso había sido su padre y en uno de los tantos interrogatorios que tuvo, lo forzaron a ver las fotos del cuerpo y Rin no estaba preparada para ello—. ¿Tiene forma de probar su coartada? —Rin sintió aquello como un alivio, por fin. Sí, tenía cómo.

—Hay cámaras en la entrada delantera y trasera del campus —respiró hondo, con eso podría ponerle fin a su tormento—. La puerta delantera se cierra a las ocho y la trasera es la única salida y está vigilada por dos guardias, si alguien entra o sale entre las ocho de la noche y cinco de la mañana, deben registrarse.

—Supongo que usted no está registrada —Rin asintió, aunque el tono del detective le provocó un escalofrío—. Porque estuvo en su recámara dormida.

—Sí —afirmó con timidez. ¿Tenía algo de malo dormir temprano un viernes? Rin no era fiestera. No entendía porque no podían simplemente creer eso.

—Es todo señorita —Rin asintió y se levantó de su silla. Quería preguntar si llevaban algún avance, pero le daba miedo. Mucho miedo de que la siguieran teniendo como sospechosa—. Afuera le entregarán su computadora portátil, pero tiene que llenar una fórmula —ella asintió y caminó hacia la puerta, pero el detective blanco volvió a hablar—. Disculpe —Rin se detuvo antes de llegar a la puerta—, ¿tiene algo que ver con la Fiscal Caroline Tanner? —preguntó el agente de mayor edad. Rin había parado en seco, pero no se volvió hacia a él, sin embargo era obvio que su semblante había cambiado por completo.

—Ella era mi madre —a Rin se le humedecieron los ojos y no precisamente de tristeza. Sabía que era probable que le preguntaran eso en el departamento de policía. Caroline Tanner había sido la noticia del año por su brutal muerte, había movido al país entero y quince años después, su apellido de casada seguía siendo recordado. Y eso hacía que Rin se sintiese orgullosa.

—Eso era todo —Rin salió para encontrarse con una agente que tenía su computadora en una bolsa de plástico transparente. Rin tomó la pluma y comenzó a llenar la hoja para que le regresara su computadora.

Ella casi no hablaba de su madre, el único que podía era su padre y rara vez lo hacía. Incluso le había ocultado cómo había muerto, Rin lo descubrió buscando a su madre en internet y viendo recortes de noticias. Se había obsesionado y eso había creado un conflicto con su progenitor el cual aumentó cuando le dijo que quería seguir los pasos de su madre y ser parte del cuerpo policial y éste se lo impidió. No estaba dispuesto a perder a su única hija en un ambiente tan peligroso como ese; y Rin por su parte no quería pelearse con su padre porque era el único que le quedaba. Así en lugar de estudiar criminología, se había quedado con psicología que era lo más cercano a lo que a ella le gustaba. Rin había nacido para indagar, analizar, tenía una memoria fotográfica increíble y siempre buscaba las respuestas. Por eso estudió psicología, para intentar comprender algunos comportamientos humanos ligados a psicopatologías y personalidades psicopáticas. Tomaba todas las optativas posibles en psicopatía, sociopatía, y trastornos mentales y antisociales.

Aunque su padre no estaba del todo de acuerdo, Rin leía mucho y se informaba al respecto, podía pasarse más de seis horas sentada en la biblioteca leyendo de todos esos temas. Cuando fue amenazada su panorama cambió radicalmente, no era algo que ella hubiese buscado y sentir que le imponían el miedo le daba coraje y la hacía sentirse impotente, pero ella era más fuerte que eso. Tal vez había pasado los primeros días hundida en miedo y depresión después de las amenazas que ella y Ayame habían recibido, pero ver como la pelirroja hacia lo imposible por mantener a Koga a salvo encendió el interruptor que ella había apagado cuando decidió obedecer a su padre: Su instinto policial y su sed de justicia.

Y así había empezado a idear un plan para poder salir adelante junto con Ayame.

Cuando salió vio el carro de la pelirroja. La joven estaba dentro, la saludó con un gesto y abrió los seguros para que se subiera. Rin entró rápidamente para desplomarse en el asiento. Ayame le había dicho, cuando accedió a ir con los detectives, que la esperaría afuera de la estación y Rin se lo agradecía con creces. No tenía ánimos para tomar un taxi con un desconocido. Y mucho menos ir caminando de regreso al campus, que de por sí la distancia era considerable.

—¿Cómo te fue? —Rin inhaló con los ojos cerrados y los abrió con un nuevo semblante.

—Creo que por fin me van a dejar tranquila.

El viaje de regreso fue tranquilo, platicaron de algunas cosas relacionadas con sus seguidores de los cuales sólo identificaban de momento a Yasha y Damon Miller. Pero ambas habían también notado que había más personas al pendiente de sus movimientos, las podían sentir o ambas se estaban volviendo paranoicas. También hablaron sobre los que estuvieron presentes en la última fiesta a la que Abi había asistido.

Cuando llegaron Rin vio que Ayame había separado las fotos.

—En este bonche están las fotos de la última fiesta, y acá tengo fotos de cada uno de los individuos con sus datos —Rin comenzó a revisarlas. Ayame era increíble, ella no hubiese podido identificar ni a cinco personas de entre todas ellas.

—Esto es magnífico —comenzaron a crear carpetas de cada persona empezando por las que habían asistido a la fiesta, eso no significaba que descartaban a los demás, incluso existía la posibilidad de que el asesino fuese alguien externo a la universidad o a sus conocidos, pero de momento era lo que tenían.

—Se acercan los exámenes del segundo periodo —murmuró Ayame, ambas mantenían una beca y si sus calificaciones se alteraban la podrían perder.

—Si quieres estudia un rato, yo todavía quiero revisar algunas cosas —Ayame hizo una mueca insatisfecha, Rin arqueó una ceja—. Tengo un plan, hazme caso —y así la pelirroja comenzó a abrir sus libros y Rin continuó revisando la información que Ayame le había sintetizado sobre las personas que habían acudido a la fiesta.

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Realmente no entendía por qué su hermano había elegido a esa chica como fuente de información, quizá quería divertirse un rato y restarle importancia a lo demás y eso lo cabreaba. No es que la joven fuese la cosa más inocente del mundo que caería como tonta ante la compañía del bestia de su hermano menor, pero que iniciaran alguna relación adolescente para calmar su calentura entorpecería los planes que él tenía y no estaba dispuesto a dejar que eso pasara.

—Esta noche no me esperes en el cuarto —le avisó su hermano descaradamente—. Creo que voy a lograr que Karen se abra para mí —el doble sentido de sus palabras lo hicieron enojar—. No pongas esa cara, Karen nos oculta algo y estoy seguro de que esta noche podré hacer que hable.

—¿Has tenido éxito con Ayame Parks? —su hermano apretó los labios y negó—. Eso pensé.

—No parece que esté limpia pero tampoco puedo determinar qué esconde, además varias veces me he topado con su novia mirándome, mirándola... Tal vez ya la puse celosa —se jactó y su hermano mayor negó con la cabeza.

—No creo que sean pareja —expuso, tampoco quería creerlo. Por alguna extraña razón le costaba trabajo creer que Rin Tanner fuese lesbiana. Además, no habían presentado escenas que confirmaran su relación. Aunque la habían expresado de alguna manera en la casa de Abi Collins frente a Koga y sus amigos él intuía que había otros motivos.

—¿Cómo vas con Tanner? —se encogió de hombros.

—Parece estar limpia, aunque la interrogaron ya varias veces no creo que tenga conexión con la muerte de su compañera —se quedó pensando unos segundos—. Tal vez deba dejar de investigarla y comenzar con alguien más, no creo que sepa algo.

—¿Y sí esconde algo demasiado bien? —su hermano era tan bobo que muchas veces lo sacaba de quicio—. Podría saber cosas importantes y tú la deshechas como si nada.

—Yasha, eres un imbécil —ya se había cansado de él—. Si me limito a ella únicamente, restrinjo mucho la investigación —se cruzó de brazos y tocaron a la puerta—. Abre.

—Ya voy —se acercó y abrió, al instante Karen brincó a sus brazos—. Hola —saludó cariñoso.

—Yasha, Damon —saludó—. Pensé que no los vería en todo el día —se dirigió a la cama del menor de los hermanos y se dejó caer—. No asistieron a nuestra cita —hizo un puchero pretendiendo verse adorable, pero ambos creyeron que más bien se veía infantil—. Pidamos una pizza.

—Haz lo que quieras —Karen se molestó al ver la poca atención que Damon le prestaba—. Sólo no hagan mucho ruido —prendió su portátil fingiendo hacer algún trabajo mientras prestaba atención a la charla que su hermano mantenía con la morena.

Yasha no tardó mucho en comenzar una plática con la joven, aunque poco a poco se fue desviando al tema que a ellos les interesaba: Abi. Al principio Karen se mostraba reacia a brindarles algún dato que no conociesen ya pero el poder de manipulación o en este caso persuasión de su hermano era envidiable. Era muy carismático y hacía que la gente se sintiera en confianza en cuestión de nada, y eso era algo que él no podía hacer. Era frío y directo, le faltaba tacto y además era muy poco paciente con la gente, más con la gente tonta y para él Karen lo era bastante. Demasiado demandante de atención.

—Por las fotos que vi de ella en el altar que le pusieron cerca de los cuartos de chicas, puedo decir que parecía una joven bastante fiestera —el sutil comentario no pasó desapercibido por él y comenzó a prestar más atención a las respuestas de Karen—. Digo, he escuchado que no salía tanto...

—La verdad Abi era muy social —Karen se mordió el labio inferior con verdaderos nervios—, tenía una vida sexual muy activa y no era precisamente alguien a quien le gustara el compromiso... Salía mucho con sus amantes, más que ir a las fiestas en sí —notó el silencio incómodo que se hizo en la habitación—. Bueno era bastante liberal —tomó su móvil—. Pediré la pizza —se levantó y caminó hacia la ventana.

Todavía era pronto para descartar a Rin.

—Te lo dije —murmuró su hermano.

Sesshomaru asintió, pero siguió con sus cosas en la computadora.

—No tardará mucho en llegar —anunció Karen—. Por cierto, el viernes hay una fiesta, esperaba que vinieran conmigo.

—No puedo —el mayor se disculpó al instante y ella suspiró. Detestaba que Damon fuera tan seco.

—Yo iré contigo —Yasha se ofreció y ella asintió—. ¿Es de parejas?

—No exactamente, aunque todo el mundo llevará a alguien —Damon pensaba que era el peor momento para una fiesta, pero el mundo de los adolescentes giraba demasiado rápido y la muerte de Abi Collins no los iba a detener por mucho tiempo.

—¿Crees que Ayame lleve a su nueva novia? —Yasha fue directo al grano y Karen dudó.

—N-no lo sé —se cruzó de brazos—. Su relación se dio tan rápido, nadie lo veía venir —volvió a recostarse en la cama del menor—. Antes de la muerte de Abi apenas de daban los buenos días y ahora resulta que ambas son pareja, Ayame incluso dejó a Koga por ella —se tapó el rostro con su brazo—. Ayame está invitada al evento así que si va ella posiblemente lleve a Rin —se sentó de pronto—. Aunque pueden no ir porque Koga también estará ahí —se llevó el índice a la barbilla—. Creo que él sigue muy molesto con las dos por el numerito que se armó en la casa de los Collins.

Los hermanos intercambiaron miradas y asintieron a la vez sin que Karen pudiese notarlo.

Karen comió pizza con ellos y estuvo en su habitación hasta pasada la noche. Cuando Damon les anunció que quería dormirse, Yasha se ofreció para acompañar a Karen a su recámara y ella accedió al instante. Se veía reacia a irse sola en la noche y ambos hermanos fueron conscientes de ello. Aunque los planes de Yasha mezclaban además de escoltarla, pasar una buena noche, también quería sacarle información. Necesitaba que se sintiese segura y cómoda con él para que le dijera aquello que la atormentaba. Y con Damon presente aquello era imposible. Su hermano sólo lograba que ella estuviese más tensa.

—Gracias por acompañarme —la joven sacó la llave y abrió la puerta—. ¿Quieres pasar? —fácil, demasiado fácil.

—Claro —sonrió de medio lado y ambos se adentraron al cuarto de la joven.

No era la primera vez que Yasha entraba en su habitación, pero sí la primera que lo hacía a altas horas de la noche. Se acercó a ella y besó su cuello, Karen no protestó y continuó con sus manos, acariciando las caderas de la chica y pegándola contra su cuerpo. Logró llevarla hasta la cama y comenzó a levantarle la blusa.

Karen estaba temblando y sollozando.

—Espera —se quejó y Yasha se levantó de un salto—. No puedo...

—Tranquila —había picado—. ¿Ocurre algo malo? —la joven se abrazó a sí misma y asintió.

—Me vigilan —soltó de la nada. No se esperaba esa confesión—. No sé si ahora mismo lo estén haciendo, pero me han mandado amenazas y cosas de ese tipo.

—¿Por qué? —Karen se recargó sobre él y comenzó a hablar.

—Desde el día que encontraron a Abi muerta he recibido algunas amenazas, no podía decirle a la policía ni a nadie más qué estilo de vida llevaba ella porque si lo hacía iban a matar a mi hermana menor —Yasha pasó su mano por la espalda de la joven—. Y justo ese día Ayame nos llamó en la tarde para advertirnos lo mismo...

—¿Crees que fue ella? —Karen negó.

—No, no sé —se soltó a llorar de nuevo—. Por favor no te vayas, quédate conmigo —Yasha asintió y se acurrucó con ella en la cama.

—¿Podrías mostrarme las amenazas que te enviaron? —la joven asintió—. Si quieres mañana.

—Son cartas escritas a computadora —Yasha acarició su cabello hasta que se quedó dormida. Tomó su móvil y le mandó un texto a su hermano.

"Te dije que le podía sacar algo" aunque la noche no había ido como él hubiese querido. Tenía lo que necesitaban.

"Si me vuelves a despertar, eres hombre muerto" y con esa respuesta prefirió dejar las cosas de ese modo.

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Al día siguiente Rin se levantó a correr a las cinco de la mañana, pero salió de su habitación hasta las seis, cuando el sol comenzaba a iluminar el campus. Con anterioridad salía a obscuras y se ponía los auriculares para poner su viejo MP3 y olvidarse de todo por un rato. Sin embargo, en ese momento no llevaba ni audífonos ni aparato de música porque quería vigilar todo a su alrededor, muy en el fondo aún tenía mucho miedo y quería estar atenta a todo lo que pasara cerca de ella. Para su suerte no era la única que salía a dar una carrera a esas horas. Había muchos jugadores de los equipos representativos y eso le daba más confianza para relajarse un poco.

Se topó con algunos conocidos y soportó los cuchicheos que los amigos de Koga compartían cada vez que pasaba del lado norte de la pista. Ellos estaban haciendo ejercicios en un solo lugar, pero sus miradas la seguían como las hienas a su presa. Ellos no representaban una amenaza, al menos no una que la intimidara. Pero le molestaba en el fondo, pues se mofaban de ella por una mentira. Ella no le había bajado la novia al capitán del equipo de rugby, pero era necesario que creyeran aquello.

Trató de concentrarse en qué hacer. Una de las materias que había llevado de optativa, había sido con el profesor Tobias Sanders, un hombre virtuoso en las mentes criminales. La clase prácticamente era para distinguir a los criminales con psicopatologías y cómo los juzgaba el sistema. Había personas realmente enfermas incapaces de distinguir el bien del mal que terminaban en hospitales y había personas que por más trastornos que tuviesen, sabían lo que estaban haciendo y no sentían remordimiento alguno. Ellos iban a prisión y en algunos casos quedaban varados en el corredor de la muerte. Trató de imaginarse contra qué se enfrentaba con base en las clases del profesor Sanders, pero sin conocer todos los detalles del asesinato sus opciones eran bastante diversas. Si en un tiempo la policía dejaba de atosigarla, se pondría a investigar por su propia cuenta. Sabía que había muchas páginas en internet donde se filtraba la información sobre Homicidios, como también era consciente de las páginas de reporteros que subían lo que tenían aun cuando la policía les pedía discreción, con tal de ser los primeros en comentar algo nuevo para el público.

Sin darse cuenta se había sumido demasiado en sus pensamientos y no fue consciente cuando alguien se atravesó en su camino, haciendo que el golpe de su cuerpo contra el otro fuese bastante duro teniendo en cuenta la velocidad a la que iba corriendo. Rin cayó de sentón con los brazos y el trasero doloridos.

—Fíjate por dónde vas —escuchó la ronca y masculina voz de Koga y sudó frío. Alzó la vista y lo vio con el ceño ligeramente fruncido, la odiaba. Sin embargo, le tendió la mano para que se levantara, ella dudó si tomarla o no pero no quería parecer demasiado sentida con él.

—Lo siento, saliste de la nada —contestó mientras aceptaba su ayuda y se ponía de pie—. Gracias.

—Tsk —la soltó con brusquedad—. No creas que esto cambia algo, algún día haré que te arrepientas de haberte metido entre Ayame y yo —la jaló del top deportivo y la apegó contra su cuerpo, demostrando superioridad—. ¿Entendiste?

—Yo... —Koga giró el rostro a su derecha al sentir la mirada de alguien, Damon estaba parado a unos metros de distancia y lo veía molesto y con una ceja alzada.

Rin siguió su mirada y comenzó a ponerse nerviosa, sin embargo, se dio cuenta que tenía el mismo efecto sobre Koga porque éste la soltó, no se veía pálido o tembloroso como ella, pero sí incómodo por la insistente mirada ambarina sobre él. Sin decirle nada más se giró y se fue. Rin no sabía qué hacer después de aquello, ¿debería agradecerle a Damon? No fue necesario, el hombre de la cabellera negra igualmente le dio la espalda y se fue. Eso había sido lo más extraño de su día. Pero igual le dejaba algo en claro: Damon Miller la estaba vigilando. Tragó seco y decidió que su rutina podía verse interrumpida ese día. No quería seguir corriendo ante los ojos de su acosador o acosadores en ese momento así que optó por tomar un baño y llegar a tiempo a su primera clase.

Regresó a la habitación, Ayame seguía perdida en sus sueños y optó por dejarle una nota para que no se exaltara al no verla. Guardó lo necesario y se dirigió a las regaderas. Estaban ocupadas en su mayoría, por lo que se sintió más tranquila de que hubiese gente. Aunque eran mixtas, generalmente las mujeres se bañaban en el ala derecha y los hombres en la izquierda, a menos de que un lado estuviese saturado no se mesclaban mucho. Se topaban frente a los espejos y lavamanos con frecuencia, pero no era común salir de una regadera y toparse directamente con un chico, de todas formas Rin se dirigió a su regadera predilecta hasta el fondo y comenzó a desnudarse dentro del cubículo. Abrió el agua e intentó templarla.

—¿Rin? —escuchó que Ayame la llamaba.

—Aquí —alzó su mano por encima de la puerta de la regadera.

—Me voy a bañar rápido, ¿me esperas? —cuando Ayame despertó Rin ya había salido con sus cosas para bañarse y ella comenzó a juntar lo necesario para alcanzarla. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de dormir como esa noche lo había hecho y la culpa por haberse relajado tanto la invadió, no quería confiarse y quedarse sola mucho tiempo.

—Claro —afirmó la castaña y continuó con su baño. Fue consciente del silencio que se hizo a su alrededor y le pareció escuchar un "deberían bañarse juntas". Sintió que su estómago se revolvía de coraje y luego escuchó lo que parecía un golpe contra la piel de alguien. Una cachetada seguramente.

—Lo que hagamos ella y yo es cosa nuestra —escuchó a Ayame y supo que le había volteado la cara a alguien con tremenda cachetada.

No sabía cuánto tiempo más podía soportar aquella situación, aunque al no estar prendada por algún chico no le afectaba a nivel sentimental, odiaba las mentiras y tener que sostener una tan grande como esa comenzaba a pesar demasiado. Suspiró y dejó que el agua tibia cayera sobre su cabello y la enfriara un poco. Si hubiese sido alguien más quien fingiera su relación, no tendría problemas. Pero era Ayame Parks, una de las jóvenes más agradables y populares de su generación que además había salido con el capitán del equipo de rugby, aunado a su amistad con la recién asesinada Abi Collins. Ayame no podría tener nunca más ojos, oídos y bocas enfocadas en seguir cada paso que daba.

Y siendo Rin su roomie, corría con la misma suerte, se había convertido en la comidilla de la universidad.

Cuando salió de la ducha ya vestida, se dirigió al amplio espejo que estaba sobre los lavamanos el cual se encontraba casi lleno y comenzó a peinar su cabello mientras Ayame salía. Había varias mujeres así que tuvo que usar la orilla pegada al ala izquierda junto a las regaderas que usualmente utilizaban los hombres. Rin le restó importancia y se concentró en arreglar su enmarañada y mojada cabellera castaña. Al menos tenía mejor pinta que otros días pues no mostraba sus obscuras ojeras, incluso se veía aún chapeada por haber corrido más temprano.

Un chico salió de una de las regaderas con una toalla atada a la cintura y una colgando de su cuello absorbiendo inútilmente la humedad que desprendía su largo cabello. Rin se quedó petrificada con una mezcla de excitación al notar como las diversas gotas de agua brillantes por las luces de las regaderas, escurrían desde su oscuro cabello y descendían por sus pectorales y definidos abdominales hasta ser absorbidas por el resorte gris de los que parecían unos bóxers ajustados al cuerpo; y temor al descubrir que el dueño de aquella trabajada anatomía no era otro más que Damon Miller.

—¿Podrías hacerte hacia allá? —Rin salió de su ensimismamiento al escuchar su aterciopelada voz y su corazón amenazó con dejar de latir, de inmediato se acercó a ella con la intención de hacer uso del espejo de las regaderas y ella retrocedió al sentir el calor que su cuerpo emanaba y la envolvía sin siquiera tocarla. Rin se hizo a un lado sin embargo al estar el lugar lleno, no había mucho que hacer.

Continuó desenredando su cabello consciente de que el hombre semidesnudo junto a ella hacía lo mismo, llevando a sus brazos a rozarse de vez en vez, causando un escalofrío delicioso en ella y se asustó por eso. Hacía todo lo posible por no mirarlo a través del espejo, pero le resultaba imposible, aunque sus miradas no se habían cruzado aún, Rin era consciente de que también la veía. Se miró a ella en el espejo, a comparación con las chicas que estaban presentes, Rin no se veía atractiva. Todas usaban ropa que se pegaba a su cuerpo, blusas de tirantes y que no cubrían su abdomen completamente. Al acercarse la primavera, muchas jóvenes usaban ropas cortas para sus cuerpos. Shorts, minifaldas, y blusas como ésas. Rin era diferente. Ella traía puestos unos jeans entubados pero una blusa sumamente holgada. Esa era su ropa para las temporadas cálidas. A veces usaba tops debajo porque le colgaban del hombro y se alcanzaba a ver su tirante del brasier o un poco más pero generalmente utilizaba blusas grises o negras con alguna frase o imagen poco relevante y jeans. En invierno era otra historia. Se regañó mentalmente por preocuparse por su vestimenta, y más aún porque el motivo había sido el chico junto a ella. Que más que atracción le causaba miedo.

Lo observó de nuevo, el veía algo con el ceño fruncido. Rin siguió su mirada a través del espejo y se encontró con una silueta, dio un respingo y se giró al instante. El hombre salió de las regaderas, no pudo reconocerlo porque llevaba una gorra de sol que cubría la mitad superior de su cara. Sin pensarlo dos veces tiró el peine que usaba al suelo y corrió para alcanzarlo. Escuchó que Damon la había llamado, pero lo ignoró, no saldría a seguirla porque estaba prácticamente encuerado y ella tomaría ventaja de eso para poder atrapar a su posible cómplice. Sin embargo, cuando salió del área de regaderas a los pasillos de los cuartos no vio nada ni a nadie, al menos no a nadie con la chaqueta obscura que portaba la figura o con la gorra de sol. Observó a todos los alumnos, pero no notaba ningún comportamiento extraño.

Salió un poco más y caminó algunos pasos para ver si alguien le prestaba atención de manera sospechosa, pero todo el mundo continuó con lo suyo, el sujeto sabía mezclarse muy bien o se había escapado por alguno de los pasillos.

—Rin —se giró para enfrentarse a Ayame—. ¿Ocurre algo?

—Lo vi —dijo con la boca seca—, vámonos —se regresó a recoger sus cosas y salió junto con Ayame. Ignoró por completo que cara tenía Damon porque quería estar en un lugar que no representase un peligro para ella o para Ayame.

—¿No habrá sido Yasha? —preguntó Ayame cuando entraron al cuarto y la castaña negó.

—Era un hombre, sí —intentó regular su respiración—. Pero tenía el cabello de color, usaba una gorra, pero pude percatarme de ello, le llegaba a los hombros —Yasha tenía el cabello castaño oscuro y le llegaba a la espalda baja, pero no era tan largo como el de su hermano. Rin intentó traer la imagen del sospechoso a su mente—. Era como de uno ochenta de alto tal vez uno ochenta y cinco —se abrazó a sí misma—. Su complexión era delgada, aunque la chaqueta que traía le aumentaba un poco el volumen, sus piernas eran muy delgadas...

—¿Charlie? —Rin negó.

—Charlie es más corpulento y alto —se sentó en su cama—. Tenía el cabello muy claro, no era rubio era como blanco —intentó enfocarse en la imagen de su cara—. Sólo pude ver su barbilla triangular...

—¿Un señor? —preguntó Ayame horrorizada y Rin negó.

—Era un joven de entre diecinueve y veintitrés años sin barba ni arrugas cerca de la boca —se odió por no haber aprendido dibujo desde pequeña, en ese momento le vendría muy bien dibujarlo para así no olvidarse de detalle alguno—. ¿Sabes dibujar? —le preguntó a Ayame y ella negó con un movimiento de cabeza.

—Koga sabe —Rin pestañeó confundida, el chico no era el tipo interesado en el arte, esa confesión de Ayame le hacía cambiar un poco su percepción del moreno—. Ya sé, no podemos pedirle ayuda... Y aunque pudiéramos no creo que nos ayude.

—Tienes razón en eso último —Rin se tumbó en su cama—. Y todavía nos queda un largo día —pensó que ya había tenido suficiente por los episodios que presenció desde temprano, pero desde que empezaron las amenazas, los días parecían eternos, y las noches aún más.

—Podemos ir al taller de dibujo, es el jueves de cuatro a seis —Rin buscó su mochila para preparar sus libros de ese día.

—No aprenderemos nada en una clase, pero podemos buscar a alguien que haga el retrato para nosotras... —dedujo y Ayame asintió—. Es peligroso.

—Pero al menos podríamos intentar descifrar de quién se trata.

—Puede ser, aunque no puede ser tan difícil. ¿Cuántos albinos de cabello largo puede haber? —pegunto Rin.

—Albinos no muchos, pero créeme que hay muchos rubios y rubios claros con el cabello por los hombros, sobre todo si te acercas al taller de música.

—De acuerdo, intentaremos ir al taller de dibujo el jueves, pero hay que estar seguras de que nadie nos siga —Ayame asintió y ambas tomaron sus cosas para irse a clases.

—Por cierto, mañana hay una fiesta —le comentó la pelirroja—. No tienes que ir si no quieres, pero yo tengo que ir —Rin alzó una ceja—. ¿Recuerdas lo que dice la última nota? Debemos actuar de forma normal y yo siempre asistía a todas las fiestas posibles.

—Esta vez no quieres —afirmó Rin y Ayame asintió—. Iré contigo.

—Gracias —Rin asintió. Sabía que ella no encajaría en ese ambiente, pero también estaba preocupada de que Ayame fuera sola, simplemente no la dejaría. La pelirroja tenía carro y si llegaba a tomar Rin sabía manejar—. Por cierto, vi tu calendario ayer en el pizarrón del cuarto... —Rin giró un poco para ver a la pelirroja—. Tus exámenes empezaron ayer —Rin asintió—. ¿Por qué no me lo dijiste? —los de Ayame iniciaban hasta el lunes entrante—. Estuviste toda la tarde con lo de las fotografías y demás.

—No te apures —sonrió la castaña—. Ya te dije que tengo un plan —la pelirroja asintió y se dirigió a su salón, Rin entró al de ella.

La maestra comenzó a repartir los exámenes una vez que cerró la puerta a las nueve en punto. Rin no se sorprendió cuando la maestra la cuestionó con la mirada sobre su nota reprobatoria. Rin no estaba preocupada porque su primer examen había sacado la calificación más alta, y se repondría con el final. Incluso su escala estaba completa, simplemente necesitaba un pretexto. Después de repartir, la maestra continuó con la clase sin comentarle nada. Ella hizo sus apuntes y se mostró participativa como siempre. Trataba de parecer tranquila, cada vez se acostumbraba más a la sensación de ser observada, incluso cuando no lo estaba. Pero ignoró la molestia y evitó voltear hacia atrás como lo hacía constantemente desde el primer día. Todavía había veces que lo hacía, pero con menor frecuencia. Cuando la clase terminó, Rin se quedó sentada en su sitio y la maestra se acercó.

—Rin estoy preocupada por tus calificaciones, este parcial salieron muy bajas y si no las recuperas puedes perder la beca —Rin sonrió para sus adentros, pero se mostró preocupada.

—Lo siento maestra, realmente sigo en shock por lo que le pasó a mi compañera... —evitó mirarla a los ojos, mantenía su mirada clavada en la nota de su examen—. Además, no he entendido bien los últimos temas, creo que el profesor Tobias Sanders era bueno en esto —comenzó a guardar sus cosas—. Tal vez podría darme clases —la maestra hizo una mueca y le puso una mano en el hombro.

—Todos estamos consternados por lo que le pasó a Abi, pero no puedes dejar que afecte tu vida estudiantil —Rin asintió—. El profesor Sanders se jubiló el periodo pasado, pero voy a escribirle a ver si puede darte clases particulares.

—Muchas gracias, maestra —Rin se levantó de su asiento y tomó su examen. Sería perfecto poder platicar con el profesor Tobias al respecto sin involucrarlo directamente, era la única persona a la que Rin quería recurrir. Su profesor era bastante listo y tenía un humor muy peculiar, Rin sabía que podía ayudarla sin que conociera todos los detalles. Y si ella necesitaba contarle la verdad, él sabría qué hacer sin arriesgar a nadie más.

El día de clases continuó de manera normal, Rin presentó otro examen ese día y lo contestó de igual forma que el del día anterior. Asegurándose de que su calificación no fuese tan baja como para perder la beca. Dejaba algunas preguntas sin contestar, y otras las contestaba mal. Incluso le daba gracia cada respuesta ridícula que ponía, sin embargo, fue cuidadosa para evitar que pareciera adrede. De pronto sintió un escalofrío recorrer su piel desde sus brazos hasta su nuca. Giró el rostro y encontró un par de ojos dorados sobre ella, Damon la veía con el ceño fruncido y de manera insistente. Ella le sostuvo la mirada y alzó el rostro de manera desafiante hasta que el joven desvió su mirada. Parecía que pudiese leerle la mente y aquello la hacía sentirse minúscula.

Las clases concluyeron después de largas horas y Rin se encontró con Ayame a la entrada de la cafetería.

—Necesitamos comprarte un teléfono —fue lo primero que le dijo al verla—. ¿Cómo te fue en el examen de ayer? —Rin le tendió su nota—. Pensé que eras una matada, ¿es normal que saques estas calificaciones?

—No, fue a propósito —Ayame la escrutó con la mirada—. ¿Recuerdas al profesor Sanders?

—Ese hombre da miedo —atinó la ojiverde y Rin sonrió y dobló los ojos—. Parecía un sádico, no lo sé su humor era muy negro.

—Él trabajó con la policía un tiempo —Rin hizo memoria—. Nos contó que fueron nada más dos años por motivos personales —sonrió con esperanza—. Sabe mucho del tema de homicidios, tal vez no sea un experto, pero es bueno.

—Ahora entiendo, te vas a acercar a él en busca de ayuda por tus notas, ¿no? —Rin asintió—. Ya lo dije una vez, eres una maldita genio. Por cierto, hay que ir de compras para la fiesta de mañana.

—¿De compras?

—Sí, no tienes nada que no sea azul marino o gris, de cualquier tonalidad, pero tu guardarropas se reduce a eso —Rin hizo un puchero sabiendo que aquello era cierto—. Además, tienes puros jeans, ni una sola falda.

—De acuerdo —Ayame condujo a la castaña hasta el estacionamiento—. Oye espera mi dinero está en el cuarto...

—No te apures, ya me lo pagarás después —la pelirroja le guiñó un ojo y la empujó dentro del vehículo.

Tardaron cerca de media hora en llegar al Mall predilecto de Ayame y el triple de tiempo en escoger varias prendas para probarse. Realmente Rin había elegido un vestido azul marino rápidamente, pero la pelirroja lo desechó por ser demasiado elegante. Necesitaba algo más casual y comenzó a elegir las prendas por ella mientras sacaba ropa también para sí. Rin solamente cargaba las toneladas de ropa mientras que la pelirroja peinaba el área y seguía tomando lo que consideraba como prendas participantes.

Rin se probó todo lo que Ayame quiso, pero nada terminaba por agradarle, Ayame tenía un gusto bastante extravagante con la ropa y Rin prefería colores más discretos al rosa neón y amarillo quémame la retina. Decidió dejar que Ayame se probara sus atuendos y fue por sí misma a buscar algo casual. Terminó con una blusa holgada blanca, demasiado transparente por lo que tomó también una musculosa del mismo color y unos shorts que parecían desgastados. Cuando salió del probador, Ayame parecía estar de acuerdo.

—Dicen que la moda, lo que te acomoda y creo que se te ve mejor que lo demás —Rin también se sentía así, además podía usar sus viejos tenis con ese atuendo sin ningún problema.

—Hace tiempo no salía de compras —dijo Rin una vez en el carro—. Cuando estoy sola me tardo menos de una hora en elegir y probarme ropa, contigo he perdido toda la tarde.

—Vamos, no fue tan malo —le aseguró la pelirroja—. Necesitábamos un respiro, ¿no lo crees?

—Sí —aceptó Rin mirando por la ventana. Un descanso antes de esa mentada fiesta a la que ambas se veían obligadas a asistir, aunque por motivos distintos.

—Mierda —Ayame comenzó a manejar más rápido—. El taller de dibujo, vamos a llegar tarde —Rin se sorprendió de que la pelirroja se pasara al menos tres semáforos en rojo y supuso que sus padres la castigarían por todas las posibles multas. Sin embargo, llegaron al campus a las cinco con tres minutos y ambas corrieron al salón donde se llevaba a cabo el taller. No bajaron las cosas del carro, simplemente tomaron sus mochilas y tocaron varias veces, Rin de vez en cuando se asomaba a ver si alguien las había seguido pero los pasillos se veían despejados.

—¿Puedo ayudarlas? —apareció una maestra rubia con lentes y ropa de oficinista y miró su reloj de muñeca, llegaron una hora y cinco minutos tarde a la hora de inicio del taller.

—Sí, mi compañera y yo queríamos ver si podemos tomar una clase aquí —dijo Rin—. Al principio queríamos meter el taller, pero nuestros horarios no coinciden y tenemos ganas de ver de qué se trata para meterlo el próximo periodo... —la maestra las delineó con la mirada indecisa pero les dio acceso al salón de clases.

—Muchas gracias —dijo Ayame entrando. El salón estaba casi lleno así que tuvieron que mantenerse de pie.

Ambas observaban a la maestra dando la clase y a los alumnos llevando a cabo sus trabajos, sin embargo, ambas quedaron decepcionadas al darse cuenta lo lejos que estaban los alumnos de poder dibujar rostros humanos. La maestra estaba explicando cómo realizar momos. Eran posturas humanas, pero poco trabajadas, prácticamente estaban iniciando con lo referente al cuerpo humano. Estaban bastante deprimidas, sin embargo, alguien llamó la atención de Rin, era un chico posiblemente de primer año por su apariencia aniñada. Llevaba el cabello plateado, pero bastante corto y tenía una mirada azul cielo que a Rin le pareció demasiado conocida. Portaba unos audífonos y no le prestaba atención a la maestra, estaba haciendo un retrato. ¡Un retrato humano!, inmediatamente Rin le dio un ligero codazo a Ayame para que siguiera el rumbo de su mirada.

—Kai —murmuró la pelirroja asombrada.

—¿Lo conoces? —Rin sintió algo de esperanza.

—Sí, él y su hermano menor Shinta son primos primeros de Koga —Ayame se mordió el labio—. ¿Crees que debamos pedirle su ayuda? —Rin ya no sabía, si estaba relacionado con Koga Wolf, seguramente le contaría. Aunque su petición pareciera bastante inocente, Koga comenzaría a hacer preguntas.

—No creo que tengamos muchas opciones —Rin guardó silencio en cuanto la maestra dejó de hacer momos en el pizarrón.

—Muy bien chicos tienen diez minutos para hacer por lo menos cinco momos diferentes —vio a Rin y a Ayame—. Ustedes también —ambas asintieron y sacaron sus cuadernos y lápices. Realmente la maestra nunca había visto dibujos tan descuidados y forzados como el de esas dos chicas.

Cuando la clase concluyó, Ayame y Rin esperaron a que todo el alumnado saliera, notaron que Kai se había quedado quieto porque aún no terminaba su dibujo y ambas se acercaron, cuando el chico las notó se quitó un audífono. Reconoció a Ayame al instante. Rin se dio cuenta que el retrato que el joven había hecho era el de la maestra de dibujo. Eso la perturbó un poco, pues el chico tenía a lo mucho dieciocho años y la maestra pasaba de los treinta. Sin embargo, le restó importancia y se concentró en lo que iban a pedirle.

—Hola Kai —saludó Ayame sentándose frente a él—, es un dibujo impresionante —el chico se sonrojó y asintió tímidamente.

—Gracias Ayame —cerró su cuaderno—. ¿Van a entrar al taller? —miró a Rin y ella negó con la cabeza.

—Rin Tanner —intentó sonreír y el chico le devolvió la sonrisa, ambos tímidos. Kai parecía ser tan reservado como ella y Ayame no pudo evitar levantarle las cejas a la castaña quien se sonrojó en seguida al entender por dónde iban los pensamientos de su amiga.

—Kai Wolf —a pesar de que su voz era tranquila, Rin notó el orgullo con el que nombraba su apellido, se sentó cerca de él—. ¿Hay algo que quieran de mí? —miró directamente a Ayame y ella asintió.

—Verás, mi amiga ha tenido sueños con un chico y no quiere olvidarse de los detalles —comenzó la pelirroja con un plan de doble sentido el cual funcionó porque Kai bajó la mirada un tanto desilusionado—. Queríamos saber si puedes dibujarlo.

—Claro —abrió de nuevo su cuaderno de hojas blancas y tomó un lápiz gris del número 2H—. Necesito que me vayas dictando los detalles, la forma del rostro, su complexión —se interrumpió a sí mismo—. ¿Quieren un retrato de cara o de cuerpo completo?

—De rostro, nada más —le dijo Rin—. Siempre aparece con una gorra así que no sé cómo sean sus ojos, es delgado y tiene la nariz recta —el chico comenzó a dibujar el contorno de un óvalo y puso unas cuantas líneas—. Recuerdo que sus pómulos eran muy marcados, y los labios eran demasiado pequeños —el chico comenzó a darle forma al retrato, incluso se molestó en dibujar una gorra con visera que le haría sombra a la parte superior del rostro. Ambas chicas veían anonadadas cómo manejaba el lápiz con suma rapidez y facilidad.

—¿Así de pequeños? —señaló los labios y Rin negó.

—Un poco más alargados pero delgados —el chico borró y corrigió los trazos—. La forma del rostro era más triangular, no tenía cachetes era muy delgado —poco a poco utilizando las sombras y otro lápiz con numeración 2B, Kai comenzó a detallar las facciones del dibujo—. Su mentón era un poco menos puntiagudo, ajá justo así —Ayame estaba sorprendida por ambos, de Kai por su talento innegable y de Rin por su excelente memoria, si ella hubiese visto algo, hubiese olvidado los detalles en dos segundos.

—¿Se le veía el cabello? —preguntó Kai.

—Sí, le llegaba a los hombros —el ojiazul comenzó lo que parecía el cuello y hombros—. Llevaba una chaqueta —continuó las líneas hasta donde la hoja se lo permitió—. El cabello era lacio y claro, no precisamente rubio...

—No importa el tono, si fuera oscuro le pondría más sombras —Rin asintió—. ¿Así? —les mostró el dibujo, Rin estaba sorprendida, el parecido con su recuerdo era increíble, era como si hubiese mandado imprimir la imagen. Rin asintió y tomó la libreta y comenzó a ver si tenía algún rasgo con el que lo pudiese identificar, quizá la forma de la nariz o la boca, principalmente la boca.

—Muchas gracias, Kai —Ayame le revolvió el cabello.

—¡Oye! —se quejó aún rojo—. Puedes quedártelo —le dijo a Rin con la mirada hacia otro lado y ella sonrió.

—Gracias, Kai —arrancó la hoja y la guardó cuidadosamente entre las hojas de su propia libreta.

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PD: Shinta y Kai salieron en Kanketsu Hen, son parte del clan de los lobos.

PD2: Ya sé que había dicho que me iba a ir salteada en los caps desde el punto de vista de los pjs, pero decidí que aunque me enfoque en Rin o Sesshomaru, habrá escenas de lo que pasa con el otro respectivamente, para que la historia avance más rápido y la lectura sea más fluida. XD


Respondiendo a los reviews de nuestros invitados, y dándoles las gracias por darle una oportunidad a este fic:

Blonde Hair Girl: Lo siento por lo del Gran Sabio u,u no suelo dañar a los animales en los fics pero esta vez era necesario para hacerle entender a los personajes que las amenazas eran reales.

Kagoyame: Gracias XD sí, creo que sí pero pues supongo que es porque es el género que más me apasiona. Muchas gracias por tu apoyo incondicional :3

Dani pasos: Muchas gracias Dani :3

Kagura: Hahahaha gracias (?) No eres la primera que me lo dice, creo que hasta mi profesor de narrativa empieza a temer ese lado obscuro XD él me ayudó con la creación de un personaje importante del fic y le dio miedo la pasión con la que llevo los temas D: Muchas gracias por el apoyo incondicional! :d Y gracias, por fin estoy de vacaciones! :D

DomPath: Verdad? a mí también me gusta con el cabello negro e.e temporal como media historia o un poco más XDDDD

Guest1: gracias :D es que quería desarrollar más personajes y tampoco quería que fueran predecibles quienes eran buenos y quienes no XDDDD Pobre Koga, cree que volvió lesbiana a Ayame XD No sé cuando actualice HOF pero Collage lo actualizaré pronto ;)

Guest2: Te aseguro que tengo esperanza en que este fic supere infiltrada :D sí! es mucho más fuerte y emocionante al menos desde mi punto de vista XDDDD Muchas gracias!

Alguien U: Gracias (?) me alegra que dejaras de ser silencioso XDDD Yo también, somos unos sádicos DX ya salí por cierto! y gracias por el apoyo!


A los nenes y nenas que sí tienen cuenta (les contestaré por mensaje), gracias:

Abigz

Fabricio

Baby Sony

Milly amors XD

Lupita Reyes

Rucky

Indominus Dea

Another Angel Down

DreamFicGirl

Hooliedanisars

Danper amors XD

Claudy

DANA ;3

SABASTU :3


¡Nos leemos!