Osomatsu-san no me pertenece, solo escribo por diversion

Advertencias: Yaoi (ChicoxChico)

Pareja: JyushiTodo, mencion de OsoChoro

Enjoy~


Cuarta parte: "Cita"

Un mes, dos, tres… a este paso reprobaría todas las materias.

Pensaba en ir a dejarle los trabajos que le faltaban, pero quien sabe, su corazón que estallaba con tan solo pensar en su amigo.

¿Era amor? ¿O la vergüenza de verlo después de aquel beso?

Sonrió más de lo habitual, aquellos sentimientos se removían de una manera dolorosa mientras solo unos ojos le robaban suspiro a suspiro.

Unos ojos rosáceos.

Extraño, ¿No? Se suponía que su corazón tendría solo una dueña, no uno.

¿Era algo pasajero? Quería creerlo, pero estaba seguro de que esa bomba estallaría cuando lo viera de nuevo.

Solo unos días lo conocía y ya lo "amaba"; ¿No era una ilusión?

Quería creerlo y a la vez no.


— ¿Qué ha venido de nuevo?

—Si…— Su mirada se volvió de nuevo hacia el gato que reposaba sobre sus piernas.

Su sonrisa era de oreja a oreja; De nuevo el mundo se alejaba y solo venía a él ese beso, ese palpitar de nuevo estaba ahí, aturdiendo sus oídos.

— ¿Jyushimatsu?— Ahogó un grito, no de terror, sino de completa emoción.

Volteó su vista, encontrándose esas facciones tan aniñadas, con rasgos meramente femeninos.

—Eres lindo~— Lo había dicho con simpleza, sin dejar de mostrar esa gran sonrisa; Reaccionó tarde, ya estaba completamente rojo.

Como la primera vez.

El otro jovencito río de manera inocente, mientras apretaba las mejillas de su compañero, que parecía estar transformándose en un tomate. Ichimatsu les observaba, en esos momentos el era un insignificante fantasma.

Río para sus adentros, "De nuevo se enamoró" Pensó mientras cargaba al gatito y dejaba que se marchara, al igual que él, de manera sigilosa.

—~Las clases van a comenzar~— Le habló después de unos minutos, sin embargo, el de ojos color ámbar estaba en una larga transición.

"¿Qué dije? ¡Pensará que soy un tonto!" Sus pensamientos se atropellaban unos con otros, cuando por fin decidió hablar, sintió unos cálidos labios estamparse contra los suyos, divisó con cierta dificultad a su amigo.

¿Acaso quería que se convirtiera en una locomotora? Porque faltaba poco para que echara humo por las orejas. Más aquello había durado segundos; lentamente, el de gorro rosa despegó los labios del contrario.

—Si el príncipe no despierta, la princesa lo besa~— Comentó mientras lo tomaba de la mano, comenzando a caminar.

— ¿Por qué…?

— ¡Quiero tener una cita contigo!— Confesó el de menor estatura, mientras dejaba más confundido a su amigo.

Todomatsu era impredecible… y eso le gustaba.


"En el café de la primera estación a las 5:00 p.m, no faltes~"

—¿Regalo?

—Listo.

— ¿Perfume?

—Listo.

— ¿Actitud positiva?

— ¡Siempre lista!

— ¿Libro?

— ¿Ah?

Ichimatsu río por la expresión desencajada de su mejor amigo, el otro infló sus mejillas dándole un toque infantil.

—Es broma, no estarás nervioso, ¿Verdad?

— ¡Claro que no! Yo nunca estoy nervioso.

— ¿Y entonces porque estas sudando?

Jyushimatsu hizo caso omiso y se marchó de la casa de Ichimatsu.

Quién sabe si lo que sentía era realmente amor o una simple "confusión"; para él, Todomatsu era como una lucecita que lo estaba salvando de todos sus pequeños problemas.

Y como había prometido, ahí se encontraba, en la ventana viendo su celular, el dueño de sus confusos sentimientos. Entro al recinto, mientras veía como las manos de su compañero se agitaban de manera delicada.

Se sentó, mientras le sonreía con bastante nerviosismo. Era su primera cita con un hombre.

—A-antes de que digas algo… ¡Toma! Sé que no es mucho… Pero cuando lo vi, me recordó a ti— De entre sus manos sacó un pequeño peluche en forma de un conejo rosadito.

Un conejo…

Justo como los que él le daba.

Todomatsu alejó todo pensamiento que arruinara su cita, lo tomo entre sus manos, para luego estrujarlo como si de una chica se tratase.

— ¡Me encanta!— Comentó mientras lo apretujaba contra su pecho, sus mejillas estaban levemente coloradas.

Estaba claro que sus emociones ya no tomaban vida "por si solas".

Jyushimatsu sonrió por aquello, mientras la camarera iba y recibía la orden que cada uno pedía.


La noche comenzaba a caer de poco, ambos miraban el atardecer fuera de la ciudad. Habían descubierto que tenían "tanto en común". Todomatsu reía a carcajadas por las cosquillas que Jyushimatsu le había comenzado a hacer, ambos jugueteaban, hasta quedar uno encima del otro.

Se habían pasado sus correos, números de teléfono y redes sociales, querían saber más el uno del otro. Detuvieron sus acciones para mirarse con detenimiento, las emociones cobraban vida en uno de ellos.

Sus alientos chocaban por lo cerca que estaban, sus facciones se unían en una sola con el suave roce de sus labios. Eran hombres, lo sabían, pero ¿Acaso eso los detenía? El amor se disfruta solo una vez en la vida, así como los suaves e inocentes besos que se compartían.

—Me gustas— Confesó con algo de vergüenza el de mirada aniñada.

—Y tú a mí— Había sido tan fácil confesarle aquello, no como la primera vez con su amada Homura, quien comenzaba a alejarse de su corazón y ahora lo dominaba "Todo".

Un beso tras otro, uno corto y otro largo, un movimiento ligero de caderas y un sonoro suspiro. Con cada beso, la ansiedad aumentaba al igual que la intensidad de aquel gesto amoroso.

— ¿Tu…?

—Si quiero— Contesto entre risillas el de sudadera rosa.

Era tan impredecible, eso le encantaba.

"Había sido fácil" pensó el oji-rosa, mientras repartía pequeños besos en las mejillas de su ahora pareja.


Los pequeños paseos habían comenzado a hacerse costumbre, besos inocentes eran repartidos, pero paraban cuando la intensidad comenzaba a "nublarles la vista".

Un es exactamente era lo que llevaban saliendo. Ya era momento de que "aquello" comenzara a correr.

—Jyushi~— Abrió la puerta con delicadeza, mientras el mencionado giraba su vista hacia la melodiosa voz de su amado.

— ¿Qué pasa?

—Quiero contarte un pequeño secreto~— "¡No! ¡No quiero! ¡Aléjate antes de que te dañe!"

— ¿Qué es?

— ¡Ta-da!~— El castaño mostró aquel polvo blanco y fino, Jyushimatsu lo captó rápido, su mirada se topó con la de su novio, estaba incrédulo.

—Pero… ¿Por qué lo haces? ¿Por qué no me lo dijiste? ¡Esto está mal Todo!

— ¿Y a quién le importa? Lo disfrutas y eso es lo que cuenta, ¿No?— "Vete ya, ¡Mi presencia solo te está pudriendo".

El aludido negó, mientras de un manotazo le quitaba aquella droga, estaba furioso, la mirada "incrédula" de su pareja le dolió.

Todomatsu infló sus mejillas, esa parte tan fría y demoniaca comenzaba a salir. Suspiro con pesadez, mientras cerraba la puerta lentamente, se posicionó detrás de su pareja, que no dejaba de mirar aquel sobrecito como si fuera lo más "interesante".

Repartió ligeros besos en su nuca, hasta llegar a su oreja, mordiendo el lóbulo del contrario, haciendo que el otro dieran un brinco de asombro.

Un escalofrío recorrió la espalda de Jyushimatsu, no se sentía incómodo, al contrario, eso había sido placentero.

"Era su trabajo atender a los mayores con tan solo 10 años, no había forma de escapar de aquello.

Era un infierno, del cual, las puertas a la "salvación" se abrieron.

—Eres un niño muy listo, ¿No Osomatsu?— El viejo traía consigo a un joven de 14 años, quien asintió con la vista baja.

Todomatsu no entendía porque la vida le trataba así, había más marcas en su cuerpo que cualquier otra cosa.

—Mi nombre es Tougou, desde ahora trabajarás para mí, ¿Entendido?— La lengua filosa de aquel hombre se paseó por su boca, mientras que el joven de ojos escarlata le miraba, ¿Enfurecido?

—Tou… lo siento, no quise interrumpir— Su mirada serena se paseó por toda la habitación, hasta que se había centrado en aquel niño de ojos rosáceos.

—No interrumpes nada; Osomatsu, lleva a Todomatsu a su habitación— Aquello había sido el pequeño interruptor para para que el oji-escarlata se llevara al menor de ahí."

Cuando menos recordaban, Todomatsu ya le estaba chupando el pene a Jyushimatsu, este echaba la cabeza hacia atrás, sin poder contener los gemidos que eran producidos por aquellos movimientos.

El oji-rosa sabía provocar los mejores orgasmos, no se había "preparado" en vano. El sobre de cocaína había caído en algún otro lugar; Todomatsu fue subiendo hasta dar con los ojos color ámbar del otro castaño, lo besó con pasión, encendiendo la lujuria del contrario.

— ¿Harás lo que te diga sin que me lo niegues?— De nuevo aparecía esa mirada aniñada, que no quedaba con los labios llenos de semen y saliva de su amado.

— ¡Si! ¡Demonios, te amo tanto! ¡Daría cualquier cosa por ti!— Jyushimatsu estaba caliente, su calentura le nublaba la vista y el sentido común, firmando la sentencia con un poderoso demonio.

"Ya cayó" Fue el pensamiento del castaño, mientras sonreía y se la volvía a mamar.

La habitación se había llenado de gemidos, mientras que aquello solo había sido el llamado para la parte post-final.


Joli~!

Espero ni haber demorado tanto(? QwQ

Reviews!:

Lizz972: ¡Espero que te este capítulo te haya gustado tanto como a mi en escribirlo! Disculpa las tardanzas de ante mano. Atsushi es la nueva "yandere"(? ocno. Jyushi es tierno hasta de mafioso(? xD El OsoChoro es inevitable 6u6