Osomatsu-san no me pertenece, solo escribo por diversion

Advertencias: Yaoi (ChicoxChico)

Pareja: JyushiTodo, mencion de OsoChoro

Enjoy~


Quinta parte: Primera vez.

Cayó de rodillas mientras la fina sonrisa que le caracterizaba se tornaba en una mueca de horror absoluto. Estaba congelado y por más que Ichimatsu le hablara este no hacía caso. Parecía un muerto, solo un cascarón que hace unos cuantos minutos reía a carcajadas.

— ¿Jyushi?— Se atrevió a cuestionar el de mirada cansina. El aludido pareció regresar de donde sea que estuviera andando, le miró con un poco de incredulidad y se reincorporó.

—De-debo irme, al parecer mamá necesita mi ayuda— Trató de sonreír nuevamente, pero hasta él sintió que con aquello su mejor amigo no se quedaría tranquilo.

—Llámame cuando llegues— Le avisó a lo lejos al ver como el de ojos ámbar caminaba a prisa para luego correr con gran facilidad.


—Listo, el mensaje fue enviado. ¡Tomen sus posiciones y no lastimen tanto a mi conejito!— Atsushi estrechó un poco más al de sudadera rosa, este solo rodó los ojos y le miró con un poco de fastidio. Si antes amaba cuando le decía así, ahora, por alguna razón odiaba que él le llamara de esa forma.

Los cuatro hombres asintieron y tomaron al joven de ojos rosáceos por los hombros. Comenzaron a golpearlo con un poco de brusquedad para que no se viera tan actuado todo aquello. Todomatsu odiaba eso, porque sabía que Atsushi desquitaba sus celos con una sola orden, y vaya que lo estaba disfrutando al sentir una patada en la entrepierna que vino con fuerza, junto a las risas suaves del castaño.


Jyushimatsu desvió su camino hacia su hogar, supondría que su madre estaría dormida gracias a los tranquilizantes. No había tiempo para explicaciones, estaba con los nervios a flor de piel. Aquel sentimiento de cierta paranoia no lo había experimentado nunca, ni con Homura.

Y mientras un pensamiento y otro de que estaba sucediendo en esos momentos llegaban a su cabeza, uno más absurdo y creíble que el otro, tomó su bat y salió de casa tan rápido como había venido.

Revisó nuevamente aquel mensaje, asegurándose del lugar donde tenía a Todomatsu. Un retorcijón en su estómago le avisó que corriera con todas sus fuerzas y así lo hizo. Un callejón tras otro junto al distanciamiento de la población, finalmente llegaba hasta el punto de encuentro. Una bodega vacía de lo que parecía ser un antiguo negocio de tomates. Oscuro y sucio eran dos de las descripciones que podía tener en esos momentos, junto al acompañamiento del malo olor que emanaba el recinto.

—Jyushi…— Escuchó como le llamaba su novio. Volteó hacia todos lados, desesperándose por la densa oscuridad y de alguna extraña manera había poca luz.

Sintió la presencia de alguien más y podía asegurar que no era Todomatsu; rápidamente tomó el bat con fuerza y de una vuelta tumbó el cuerpo del maleante, este al instante se quejó por el golpe ocasionado con potencia. Sin embargo Jyushimatsu supo que había más que una sola persona y lanzó golpazos a diestra y siniestra, donde sus sentidos se lo indicaran apretaba el bat que poco a poco se comenzaba a llenar de sangre y lo hundía contra el estómago, mejillas o cualquier parte del cuerpo de aquellos sucios hombres.

— ¡Tengan los suficientes huevos para derrotarme!— Una adrenalina totalmente desconocida fluía por su sangre. Sin quitar la sonrisa de su rostro sintió como la mejilla era golpeada y de su boca emanaba aquel sabor metálico, suficiente para que sacará toda su furia por meterse con lo suyo.

De nuevo una fuerza descomunal y una sed de sangre lo invadían. Y como si de una danza se tratase se movió con agilidad por todo el amplio lugar; parecía que jamás se cansaba y ellos tampoco. Escuchó el crujir de algo y tembló un poco por la parte del cuerpo que había roto y que probablemente nunca se recuperaría.

"Lo siento" Se disculpaba internamente mientras pequeñas lágrimas salían de sus orbes y le nublaban la vista. "¡Para ya Jyushimatsu!" Sus pensamientos le dictaban lo contrario a lo que efectuaba en esos momentos. Más escalofriante era ver aquella sonrisa que poco a poco iba adquiriendo una esencia sádica.

No fue hasta que sintió unos blandos brazos enredarse en su cuerpo. Solo aquel calor lo logró calmar; volteó tirando en el acto su bat que ahora tenía un montón de sangre y algunos dientes que por alguna razón se hallaban clavados en la madera.

—Todomatsu, ¡Todomatsu! ¡¿Qu-qué fue lo que esos monstruos te hicieron?!— Tocó con cuidado cada parte del cuerpo del de menor estatura, escuchando pequeños quejidos por parte del aludido.

—Yo…— No pudo decir nada más, rompió en un llanto estrepitoso a la par que estrechaba con un poco de fuerza a su pareja. Volvió su vista hacia el espectador y dedujo que su actuación le había sorprendido porque no dejaba de observarlos con el ceño fruncido y la boca entreabierta.

—Y-ya estoy aquí. Déjame llevarte al hospital para que traten tus heridas— Con agilidad lo cargó entre sus brazos, tratando de que no lo lastimara ninguno de sus movimientos. Comenzó a caminar al ver que el otro no oponía resistencia alguna.

Todomatsu en realidad se quedó dormido entre la pequeña cuna que eran los brazos de Jyushimatsu. En verdad estaba cansado de aquellos golpes que le habían propiciado y tener el calor de su novio extrañamente lo tranquilizaba.


"—Jodiste mi vida amorcito. Ahora vete a tu estúpido cuarto y púdrete en tus sueños, niño de mierda— Las facciones de la mujer de ojos rosáceos cambiaron en un segundo, logrando que el pequeño sintiera un escalofrío de miedo puro.

Todomatsu acató la orden y con sus rechonchas piernitas corrió hacia lo que parecía ser una habitación; sinceramente era solo un cuarto lleno de cacharros y en una pequeño rincón se hallaba una colchoneta que era sostenida por lo que parecían ser cuerdas atadas al techo.

Jamás imaginó que aquella noche lo venderían por un par de insignificantes billetes"

— ¡Ah!— Sus gritos alteraron a su pareja, quien estaba acostado en las piernas del oji-rosáceo.

Jyushimatsu corrió hacia él con nerviosismo, tentó sus mejillas y su frente. Lo tomaba de la quijada y lo revisaba minuciosamente, todo esto sin dejar de mirarle a los ojos; era la primera vez que sentía esa pequeña parte sobreprotectora que no sabía que tenía, al igual que cierto joven de mirada aniñada.

— ¿Qué fue lo que pasó? ¿Te duele algo? ¿Por qué lloras?— Trataba de buscar su mirada, pero este mismo le rehuía. Un sentimiento de vergüenza se había instalado en las facciones y pecho de Todomatsu.

—Tu-tuve una pesadilla…— Confesó por fin, mientras dejaba entrever su rostro que ahora se hallaba un tanto rojizo, se tentó las mejillas y notó, que no era fiebre lo que comenzaba a sentir al ver esos ojos curiosos.

Sintió unos cálidos brazos enrollarse entre él y apretarlo con suavidad, como si de un muñeco de felpa se tratase. Miró a Jyushimatsu tratando de encontrar respuesta a aquello, mas este no le dijo nada, simplemente se dedicó de igual forma a mirarle con cariño. Todomatsu sentía que su corazón se aceleraba de una forma que parecía totalmente lejana y desconocida a aquellas primeras veces que se veía con Atsushi.

— ¿Se han ido los feos sueños?— Le preguntó repentinamente mientras hacía un pequeño hueco en la cama de su novio. Jyushimatsu en ningún momento dejó de abrazarle, aún si le fue difícil posicionarse a su lado sin las manos como apoyo.

—~Si~— Se acurrucó un poco entre el pecho del oji-ámbar. Una limpia sonrisa apareció de la nada mientras escuchaba el latir de su enamorado, uno acompasado y relajante. —Jyushimatsu, creo que ya me siento bien, creo que estamos listos.

— ¿Listos?— Al aludido le entró una gran confusión por aquellas palabras dadas. Volteó su cabeza hacia abajo, mientras era sorprendido por los labios de Todomatsu, se despegó de poco en poco para que le aclarara aquella pequeña frase.

Mas Todomatsu no le dijo nada, porque minutos más tarde Jyushimatsu lo comprendió y se sonrojó por aquello. ¿Ya era la hora para entregarse? ¿No podían esperar un poco más? Las respuestas se iban desvaneciendo cada vez que el silencio se agrandaba, esperando por una pequeña acción para comenzar a derrochar toda la pasión que estaban conteniendo.

El oji-ámbar asintió con fuerza. Fue hasta la puerta y la cerró con seguro, aunque la casa de su novio estaba completamente vacía en esos momentos; se acercó nuevamente hacia la cama de Todomatsu y observó como este se le acercaba para depositar pequeños besitos en sus mejillas y labios, transmitiéndole completa seguridad para subir a otro nivel.

Jyushimatsu fue intensificando el beso poco a poco, mientras que de igual manera iba quitándole el pijama y Todomatsu le quitaba la vestimenta al de mayor estatura. La ropa quedó esparcida por toda la habitación; El oji-ámbar observó por unos momentos el cuerpo ya desnudo del otro jovencito, se deleitó por la piel sumamente cuidada y blanca que su pareja tenía.

De igual forma Todomatsu se embelesaba por la musculatura de él; tocó con sumo cuidado aquellos fuertes brazos, mientras sentía que el rostro se elevaba hasta observar aquellos ojos tan inquisidores que en esos momentos adquirían cierta seducción y deseo. Sus labios estampándose con delicadeza, su lengua siendo recorrida por la del contrario y las manos de su pareja recorriendo cada centímetro de su piel lo hacían viajar a otra dimensión. Con cada caricia, cada beso, y cada "te amo" hacían que el de facciones aniñadas se pudiera sentir querido por primera vez.

"Me estás haciendo sentir sensaciones que son meramente desconocidas para alguien como yo, que ha sido usurpado de toda su dignidad. Pero contigo, es como si este encuentro fuera mi primera vez" Todomatsu quería que Jyushimatsu supiera en lo que estaba pensando, deseaba que sus sentimientos se transmitieran a través de sus actos, que él también disfrutara del placer.

Con sus manos comenzó a masajear el pene del contrario. A lo que el oji-ámbar reaccionó con un escalofrío que recorrió toda su espalda, se sentía demasiado bien. Todomatsu comenzó a hacer pequeños círculos en la punta de este mismo, para después empezar a frotarle con su mano y escuchar los gemidos que esta acción provocaba.

—Ngh… To-todo…— Se sentía extremadamente bien. Grande fue su sorpresa al sentir de un momento a otro la lengua de su pareja envolverse en su miembro brindándole humedad y calor. Jyushimatsu se mordió el labio, aquello que Todomatsu efectuaba lo hacía querer pegar gritos de mero placer.

El oji-rosa sacó el miembro de su cavidad bucal, para después subir hasta sus labios y besarlo con fiereza. Él también necesitaba ser atendido y Jyushimatsu lo supo de inmediato al sentir la erección de su novio restregándosele por la cercanía. Este mismo efectuó la masturbación en el contrario haciendo que Todomatsu gimiera sin vergüenza alguna.

El cuello de Todo fue atacado por los labios de Jyushimatsu, dejaba pequeñas mordidas y succionaba la piel con ansias. Para el oji-ámbar fue completamente nueva esa faceta suya que creía desconocida; Mordió el lóbulo de su oreja y escuchó como su pareja entre pequeños gemidos decía su nombre.

—Nghh… Jyushi, n-no a-aguanto m-mas…— Entre jadeos le pedía que su miembro estuviera ya adentro de él. El aludido acató aquella pequeña pero poderosa petición y con sumo cuidado lo abrió de piernas, mientras que el oji-rosáceo tomaba uno de los dedos de Jyushimatsu y lo lamía, para después guiarlo a su ano.

El oji-ámbar se sorprendió por aquello, pero al ver la cara de Todomatsu en esos escasos momentos se encendió un "interruptor" que le dictó lo que tenía que hacer. Con delicadeza fue introduciendo su dedo, masajeando de manera suave; el ver las emociones provocadas por aquellos pequeños toques en la cara de su amado, lo comenzaba a excitar en demasía. Poco a poco fue penetrándolo, presionando en distintas partes de su interior.

— ¡Jyu… Ngh!— Todomatsu sintió una nueva sensación al presionar en aquella parte, una que era explorada por Jyushimatsu. Entrecerró los ojos por el placer provocado y sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo al sentir nuevamente esa deliciosa presión.

Jyushimatsu pudo sentir los espasmos de Todomatsu y esperó a que estas pasaran para poder presionar nuevamente. Miró de nuevo aquellas facciones y un sentimiento de superioridad lo invadió por completo al saber que él solo podría ver esas detalladas y deleitantes acciones que el oji-rosáceo efectuaba.

— ¿Esta bien si puedo?— Al detener aquella acción por fin pudo conseguir que Todomatsu le mirara. Este mismo asintió con algo de pesadez, pues ya no aguantaba el estar de esa manera.

Jyushimatsu removió su índice de la cavidad de Todomatsu, para reemplazarlo por su pene. Este poco a poco se fue introduciendo para que el castaño se acostumbrara.

La calidez del interior de Todomatsu era sublime. Nunca antes había experimentado tantos sentimientos en tan solo unos momentos que le parecieron eternos y memorables. Poco a poco y como si tuvieran telepatía, Jyushimatsu comenzó a embestir a su novio de una manera suave y tortuosa para uno de ellos dos.

—M-mas rápi-pido…— Rogó Todomatsu. Aquella delicadeza jamás se aplicaba con Atsushi o con sus antiguos clientes, por lo que le era una pequeña tortura.

Sin embargo, Jyushimatsu adquirió un semblante sádico y fue aún más lento, como si no tuviera ganas. Tocó una parte nuevamente sensible y causó un gemido sonoro y extendido por parte de Todomatsu. Volvió a tocar y a embestirlo con lentitud, solo para ver las facciones que esto le provocaba a su pareja.

— ¡Jyushi más rá-rápido!— Exclamó con cierto tono de "enojo" en su voz. Pero al ver el rostro de Jyushimatsu un escalofrío nuevamente le recorrió el cuerpo.

Sin previo aviso, Jyushimatsu comenzó a moverse con rapidez, sorprendiendo y extasiando a Todomatsu en el acto. El placer era lo que les nublaba la vista y querían quedarse así por un rato. Rápidas embestidas eran dadas para después ser lenta, un ritmo al cual Todomatsu se acostumbró de manera rápida; Besos húmedos y calientes eran repartidos mientras las piernas del castaño se enredaban en la cintura del oji-ámbar.

Unas cuantas embestidas más que fueron salvajemente rápidas fueron las que marcaron el borde del éxtasis por parte de ambos, quienes ya estaba por venirse.

Gritaron sus nombres de manera contraria, mientras uno se venía en el abdomen de su pareja y el otro en el interior de su amado. Pegaron sus frentes mientras exhalaban e inhalaban de manera rápida. Jyushimatsu dio un beso en su frente y luego otro en sus labios mientras se iba saliendo de Todomatsu.

Ambos terminaron recostados en la cama del oji-rosáceo. Todomatsu pegó su rostro al pecho de Jyushimatsu y este mismo enredó sus manos en la cintura de su amado para quedarse profundamente dormidos.


— ¿Quieres que trabaje contigo?— Se encontraban fumando un cigarrillo en el techo de la casa de Todomatsu.

Hacía tres meses que Jyushimatsu y Todomatsu había tenido "su primera vez". Después de aquello el sexo se convirtió en su rutina preferida cada fin de semana. Ambos disfrutaban de una vida sexual activa y que más con la persona a la que amabas.

—Si. Le platique de esto a mi jefe y encantado pidió que fueras su escolta— Sus mejillas se colorearon para que el oji-ámbar perdiera la razón por aquel acto de ternura. Sabía cómo manipularlo con cada acción.

Jyushimatsu se giró hacia él y depositó un beso suave en sus labios, cosa que muy pocas veces hacía. Todomatsu mordió su labio inferior para despegarse lentamente. Otras cuantas caladas a su cigarrillo hicieron que él tomara una decisión.

—Solo dime cuando empiezo.

— ¡Jyushi!~ Pensé que te negarías. Es lo que más amo de ti— "Que me obedezcas" Pensó mientras tiraba su cigarrillo y lo pisoteaba, a la par que apretujaba las mejillas de este mismo.

Bajaron hacia el comedor. Choromatsu ya tenía preparada la cena y Osomatsu les había hablado con un grito escandaloso.

Hacía igual tres meses que Jyushimatsu había conocido al hermano mayor y a su pareja. Un día a la semana se quedaba para cenar o ayudar en esta misma. Las risas se sosegaron de poco en poco cuando la comida se iba acabando y los platos eran retirados por parte de Choromatsu y Todomatsu.

— ¿Y bien Jyushimatsu? ¿Ya te dijo Todomatsu su propuesta?— Osomatsu y Jyushimatsu había pasado a la sala de estar. El de ojos color vino tenía entrelazadas sus manos en su vientre mientras le cuestionaba con una sonrisa.

—Si. Y acepté.

— ¿Pero sabes a lo que te expones verdad?

—Claro. Sé que ustedes trabajan para uno de los jefes de la mafia japonesa y no por eso he dejado a Todomatsu. No imaginaría mi vida sin él.

Hasta que había cumplido cuatro meses, Todomatsu le había explicado para quien trabajaba y porque siempre faltaba a la preparatoria, cosa que Jyushimatsu estaba comenzando a hacer de igual forma. No se había sorprendido al punto de temblar y dejarlo solo; al contrario, su novio fue quien se llevó una sorpresa al sentir un beso en sus labios seguido de un "No importa, aún nos seguiremos amando".

—Está bien. A partir de mañana comenzaras a escoltar a Tougou, nuestro jefe— Osomatsu sonrió un poco más complacido de que su objetivo cayera de manera rápida y todo gracias al conejo rosa.


Decir que estaba nervioso era poco. En esos mismos momentos un retortijón se hizo presente apretando un poco la mano de su amado. Este mismo volteó y acarició su mejilla para poder transmitirle algo de paz que no era conciliada con nada.

Bajaron del auto que el mismo Osomatsu conducía hasta llegar a la entrada de una gran mansión de tonalidad blancuzca. La extensión del terreno era imponente y estaba bien alejada del murmullo de la ciudad. En la entrada se encontraba el jefe de aquellos hombres quien sonreía, enseñando sus afilados dientes.

—Mi querido Osomatsu, veo que lo has convencido de manera rápida. Por eso es que te encargo estas misiones— Aquellas confusas palabras para Jyushimatsu le dieron la bienvenida. Osomatsu rio mientras rascaba su nariz con su dedo índice, un tic que desde pequeño efectuaba.

A los lados de Tougou se encontraban dos hombres que suponía el oji-ámbar eran su escolta. Uno de ellos era Atsushi quien miraba con cierto odio a la pareja que entrelazaba sus dedos con fuerza.

—Bueno, tengo que ir a hacer unos pequeños negocios. Jyushimatsu, vamos— Con aquella orden el de traje negro y camisa amarilla se dirigió en la parte trasera del recorrido que Tougou estaba dando para llegar a su automóvil.

Todomatsu aún sentía la calidez de la mano de Jyushimatsu. Un sentimiento de inquietud se alojaba en su pecho por lo que fuera a pasarle en el trayecto.

— ¿Estás preocupado por él?— La pregunta de Atsushi lo trajo a la realidad. Con cierta irritabilidad le miró, mientras le dedicaba una sonrisa de lado.

—Por supuesto que no. Él solo es mi objetivo, ¿Qué no recuerdas?

Mentira.

Era la primera vez que Todomatsu se preocupaba por alguien.

—Bien, bien. Basta de barullo, ¿Qué no tienen frío? Yo iré a encender la chimenea— Osomatsu intervino mientras pasaba un brazo alrededor del cuello de Atsushi. Transmitiéndole un "me debes una" a Todomatsu.

—La chimenea tiene pólvora. Podríamos explotar si haces eso— Indicó Atsushi mientras poco a poco los tres se iban introduciendo en la gran mansión.

— ¡Ah! Ese viejo tacaño...


No habían pasado ni una hora cuando ya estaban disparando hacia el lugar donde Tougou había acordado.

Jyushimatsu estaba escondido en uno de los pilares de la mansión. Necesitaba con que defenderse y aún no sabía cómo utilizar ninguna arma de fuego. No fue hasta que observó una Katana que se encontraba tirada y con algo de sangre que sus instintos se comenzaron a encender de poco en poco.

En esos momentos estaba cabreado por una estúpida pelea que había tenido con su hermano mayor. Haciendo que su madre comenzara a temblar inconscientemente por escuchar a sus dos hijos discutir. La última imagen que Jyushimatsu tuvo en su mente fue las lágrimas que salían de ella y como su hermano le llamaba "insensible".

Apretó la Katana con fuerza y se lanzó a la lucha, esquivando balas y cuchillas que eran lanzadas en su dirección. Sus sentidos se agudizaron al doble y se concentró para después acabar con sus enemigos sonriendo de una manera tétrica.

Una cabeza rebanada, un brazo que salía volando y un crujir en la cabeza era lo único que Jyushimatsu escuchaba en esos momentos. Aquello lo estaba aliviando a la par que su cara se manchaba un poco de sangre.

El último que quedó en pie tembló al observar venir con rapidez al de gran sonrisa. No pudo responder a sus acciones porque ya tenía la Katana encajada en la boca de estómago, para después ser desprendido de sus partes con avidez.

Poco a poco se calmó mientras veía lo ocasionado a su alrededor aún si quitar la gran sonrisa de su cara. Limpió un poco su cara y sintió un poco del sabor metálico vaciarse en su boca; escuchó unos aplausos de manera lenta por detrás y no tardó en apretar el arma para ver quién sería su siguiente oponente.

Sin embargo el arma se le fue retirada de una manera demasiado rápida. Tougou la tiró en otro lado mientras le sonreía orgulloso.

—Tienes el don que poco adquieren. Es hora de irnos, las cuentas ya fueron arregladas con mis queridos amigos.

— ¡Si señor!— Sintió unos brazos envolverse en su cuello y una risa algo estrepitosa por parte de su jefe, él rio a la par mientras dejaban el montón de cadáveres y pocos sobrevivientes atrás.

Era la primera vez que Jyushimatsu se desquitaba con personas que no conocía en lo absoluto.

Y no sería la última.


¡Joli!~

Espero haya gustado este capítulo. Disculpen las tardanzas ;U;

( ͡° ͜ʖ ͡°) No estoy acostumbrada a escribir hard, por lo que mi falta de experiencia en este tema se puede ver plasmada. Aunque puse todo mi empeño en esa parte y lo quise hacer especial ( ͡° ͜ʖ ͡°)

┬┴┬┴┤ ͜ʖ ͡°) ├┬┴┬┴ Despues de esto, vamoh' a los reviews ┬┴┬┴┤ ͜ʖ ͡°) ├┬┴┬┴

Lizz972: ¡Gracias por comentar! No puedo decir nada respecto a la relación que Jyushi tiene con Totty uwu. Solo sigue leyendo para que te enteres de su "evolución" (¬‿¬)

jacezuru: (Responderé por los dos reviews) ¡Gracias por comentar! También es mi OTP y creo que ya iba siendo hora de que les creara un fanfic con una de las temáticas que mas me gusta. Es que tengo un "no-se-que" cuando me dan a un Todomatsu corrompido o un Osomatsu. Creo que es la actitud que mas me gusta del conejo rosa ಠ⌣ಠ. A Atsushi yo le tengo una perspectiva demasiado dominante sobre Todomatsu, y si Tougou esta detrás de esto, ¿Cómo no lo iba a aprender de él? ¡Ah! Es que tengo unas perspectivas demasiado oscuras en cuanto a Atsushi y Tougou; y aún mas si agregamos el AU Mafioso ಠ‿↼. Espero te haya gustado este capítulo y disculpa las tardanzas :,).