Disclaimer: Los personajes de Inuyasha le pertenecen a Rumiko, los demás son todos míos 7u7r y bueno la historia también y ya está registrada XDD

Holi criaturitas hermosas. Ya sé que dejé el fic unos días, pero ya ando de regreso :D

Primero que nada quiero felicitar a HoolieDaniSars porque fue la única que adivinó quienes eran los del dibujo porno que subí al grupo! 7u7r pillina XDDDD

Segundo: Kagoyame te amo! (ya sé que ya lo dije en ADWD pero quiero repetir XDD)

Tercero: Alguien de los que tiene cuenta tiene problemas con recibir los mensajes cuando los autores subimos historias? Es que a mí me pasa que sólo me alerta cuando actualizan un fic pero ya no me manda correo cuando suben uno nuevo U.U Alguien sabe por qué? Aunque varios suben sus historias al grupo o a sus páginas, las personas que no pues no tengo forma de enterarme (y los tengo en follow y fav.)... u.u a alguien más le pasa? o saben por qué?

Cuarto: Ahora subiré mis dibujos y spoilers a mi perfil de facebook dedicado a Fanfiction: Iblwe McGarden por si desean agregarme :D

Hablando del fic...

Quería aclarar algo porque algunas personas vieron raro que Abi hubiese tenido su misa si el cuerpo seguía siendo investigado. Bueno de donde yo soy, en este tipo de circunstancias, los familiares deciden si hacer o no una misa pública para que los conocidos/amigos se despidan. Generalmente el funeral es algo más privado con la familia y amigos íntimos.

El capítulo pasado no lo mencioné porque no me pareció muy relevante pero mejor hago el aviso. El cuerpo que salió en las noticias fue encontrado en Cincinnati, en el estado de Ohio —un lugar que queda a las afueras de ese estado y está pegadito a Kentucky—, y Louisville está en el estado de Kentucky no muy lejos del lugar. Bueno sólo quería aclarar eso porque es importante tener en cuenta que el cuerpo se encontró en otro estado, no precisamente donde vive Rin… XD

También los comentarios desagradables hacia Rin y Ayame que han estado saliendo son a propósito. En muchos lugares la homosexualidad es objeto de burlas y rechazo social, y no sólo con hombres, las mujeres también llegan a ser víctimas de este deplorable y repugnante comportamiento homófobo.

Otra cosa, Sesshomaru se pinta el cabello de negro para cubrir su identidad, pero Inuyasha NO. Tiene el cabello castaño obscuro casi negro (lo puse negro) que tiene en el anime cuando se vuelve humano, pero sus ojos al igual que los de Sesshomaru siguen siendo dorados y sensuales.

Una nota importante de cómo voy a manejar de ahora en adelante escribir entre diálogos. Generalmente para añadir algo lo pongo entre estos amiguitos pero cuando los personajes están hablando pueden hacer confusa la lectura. He decidido usarlos en párrafos donde los personajes no estén hablando y cuando quiera añadir algo entre diálogos pondré las adiciones entre comas, que es lo más común como pueden ver, o entre paréntesis (en caso de que ya haya usado muchas comas XDDD). Entendieron? XD

PD: Sí, a la fregada con los títulos de palabras independientes :v no pude evitar nombrar así el cap. No creo que nadie fuera de Fabricio y Abi conozcan la canción de rock y el por qué nombre así el cap 7v7r. Es de una banda llamada Love and a .38 (sí con el puntito y todo).

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Lovely Lies

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Estando en el despacho que Inuyasha y Sesshomaru tenían en el edificio donde trabajaban, comenzaron a juntar algunas de las pruebas que tenían. Los resultados de la carta-amenaza que había encontrado Karen en su habitación habían llegado esa mañana y su padre les había enviado una copia, con el permiso de su capitán. Aunque toda la información que se tenía en la estación era confidencial, los casi treinta años de servicio de Inu No Taisho le habían conseguido algunos beneficios, además de que no era la primera vez que sus hijos colaboraban con el departamento de policía. Y aunque Sesshomaru tenía más experiencia en casos de homicidios, Inuyasha se estaba desenvolviendo con fluidez. Sabían que esos días eran decisivos. No querían que el caso de Abi quedara como sin resolver, como los tres jóvenes que habían sido asesinados el año anterior. Su padre había llevado los casos, pero con el pasar de los meses se habían enfriado.

Aunque Inu No Taisho estaba resuelto a cerrar los casos antes de jubilarse.

Y Sesshomaru no estaba dispuesto a dejar que ese caso se le acumulara con los otros. Sentía feo cuando su padre llamaba a los familiares todos los miércoles para decirles que no había novedades. Después de determinado tiempo debía dejar de hacer esas llamadas, pero Inu No Taisho siempre se relacionaba demasiado con las familias de las víctimas, y era incapaz de romper el contacto con ellos, aunque las llamadas siempre eran para informar lo mismo. Los hermanos habían intentado ayudar de alguna forma, pero cuando ocurrieron los asesinatos, ellos habían estado resolviendo casos relacionados con los narcóticos en un barrio bajo a las afueras de Louisville. Aunque nadie podía asegurar que los casos estuviesen relacionados, la teoría más poderosa era que habían sido asesinados por alguna secta racista, ya que habían fallecido dos jóvenes de raza negra —un chico y una chica—, y un latino de Guatemala. Era lo único que vinculaba los asesinatos, además de la cercanía en el periodo de tiempo en el que se habían realizado. Aunque más casos de homicidio habían ocurrido, en su mayoría habían sido resueltos y no había evidencia suficiente para comprobar que los detenidos tenían relación con los casos no resueltos.

Confiaba en la experiencia y determinación de su padre, pues cuando comenzaron a aceptar las pruebas de ADN en el tribunal como una prueba para poder condenar a alguien a finales del año 2003, el experto en homicidios había comenzado a abrir casos que no se habían resuelto. Sesshomaru apenas iba a mitad de su carrera, pero sabía que la policía guardaba cualquier prueba. Había evidencias —sangre, fluidos, saliva—, que podían llevar más de treinta años congelados. Y en noviembre del 2003 muchos detectives comenzaron a reabrir casos que ya podían resolver gracias a ese movimiento por parte de la policía. Y Sesshomaru confiaba que su padre resolvería todos sus casos antes de dejar la policía. Aunque había dos casos especiales que le iban a costar mucho trabajo, dos casos de dos chicas desaparecidas, donde la última persona en verlas con vida había sido un oficial de policía.

Algo que Sesshomaru odiaba en general de la policía, era la componenda en algunos casos donde sus agentes se veían implicados. Sabía de muchos casos donde se les daba prioridad y favoritismo a los servidores de la justicia. Obtenían confesiones con violencia y sentenciaban a personas inocentes, o argumentaban que no había evidencia suficiente cuando un agente de la policía estaba involucrado —a menos de que las pruebas fueran irrefutables—, no se llegaba hasta las últimas consecuencias. Un colega suyo había logrado salvar a un joven que habían inculpado en un caso así. La desfachatez de la fiscalía había llegado al extremo de intentar un acuerdo donde el chico debía confesar su culpabilidad y sería acusado de un delito menor. Cosa que no ocurrió pues el demandado no aceptó el acuerdo. Al final se tuvieron que levantar los cargos porque no había delitos que perseguir.

La familia denunció el caso y lograron obtener miles de dólares por compensación. Pero ese era un caso raro, muchos inocentes eran obligados a firmar confesiones. Algunas veces si obtenían la ayuda adecuada, se podían librar de la cárcel. Pero generalmente no pasaba y las personas perdían valiosos años de sus vidas en prisión. Y salían cuando algún abogado decidía tomar sus casos y lograban probar su inocencia, o cumplían la condena y no eran capaces de limpiar sus nombres. O en el peor de los casos, se probaba su inocencia después de que les aplicaran la pena de muerte. Y ese era el conflicto de su padre, pues Sesshomaru estaba a favor de ese castigo, su padre sólo pensaba en aquellos que morían injustamente y no en todos los asesinos y violadores que debían desaparecer. El razonamiento de Sesshomaru era poco maduro al respecto, él no creía que esos criminales pudiesen reintegrarse a la sociedad. Como detective había llevado a la policía a exconvictos que recaían en delinquir, por desgracia los atrapaban porque habían asesinado o violado a alguien.

—Esto es interesante —murmuró su hermano—. No obtuvimos nada por el tipo de papel o tinta, ya que son los más comunes… Pero los de lingüística forense encontraron algo —Sesshomaru dejó de hacer lo que estaba haciendo y se reunió con su hermano menor en su escritorio—. La redacción desde un principio llamó mi atención —Sesshomaru insistió con su mirada para que Inuyasha se dejara de tonterías—. Y tenía razón, descubrieron que la carta había sido escrita en otro idioma y que usaron un traductor para pasarla al inglés.

—Eso significa que cabe una posibilidad de que la persona que mandó la amenaza no hable el idioma —sugirió Sesshomaru—. O que sea una trampa —aunque nunca le había tocado conocer a ningún criminal tan listo como para despistar a los policías con pistas falsas, eso hacía que se inclinara más hacia la teoría de que el asesino no tuviese el inglés como lengua materna.

—Con este asesino no sabría decir —aceptó—. Todo lo que hace es desconcertante —para el menor aquello era un poco nuevo, sin embargo, para Sesshomaru era común. En casos anteriores donde la esposa fingía el suicidio de su esposo, se tomaba la tarea de redactar una carta de suicidio para no ser sospechosa. Sin embargo, bajo esas circunstancias no sabía qué pensar. En la universidad había muchos jóvenes extranjeros, y de todos lados. Sin embargo, en el círculo en el que Abi andaba, estaba seguro de que todos eran estadounidenses. Aceptaba que en eso estaba de acuerdo con Inuyasha, no tenía idea de lo que podía ser y no quería adelantarse demasiado.

—También tenemos el apodo del dealer —dijo Sesshomaru—. D-Tear —Sesshomaru tenía como prioridad encontrar al sujeto—. El amigo de Charlie me dijo que usaba una gorra y lentes y que nadie le había visto el rostro. El acosador de Tanner también llevaba una gorra, de visera.

—¿Crees que se trate del mismo? —Sesshomaru asintió—. Deberíamos tener cuidado con las regaderas mixtas —dijo Inuyasha—. Es bastante perturbador pensar que un asesino, o un dealer pueden estar en la regadera de al lado.

—Es bastante escalofriante porque no puedo meter mi arma a la regadera —aceptó Sesshomaru, por esa razón usaba la regadera a la hora pico, mientras más gente era menos probable que ocurriera algo indeseable.

—Aunque el campus está limpio —advirtió Inuyasha—. No he encontrado nada sobre violencia, mucho bulling, pero nada que haya terminado en tragedia, hay muchos profesores trabajando en eso y al parecer ha disminuido en los últimos años —ambos sabían que en las universidades aquél era un asunto delicado. Muchas veces las víctimas tenían miedo a acusar a sus acosadores porque conocían las consecuencias, pero el gobierno había tomado muchas buenas decisiones y se estaba combatiendo favorablemente ese fenómeno. Incluso una de las bandas favoritas de Sesshomaru había dedicado un vídeo musical al tema, donde al final anunciaban la gravedad del bulling y dejaban algunos teléfonos para recibir ayuda o ayudar a personas en esas condiciones.

—Creo que es hora de visitar al Ermitaño —Sesshomaru usaba a ese hombre como fuente de información en algunas ocasiones, su hermano hizo una mueca. Inuyasha y su padre no estaban muy de acuerdo en que Sesshomaru se adentrara en los barrios bajos. El Ermitaño tenía un bar bastante peligroso, pues muchos delincuentes se reunían allí y la información fluía todos los días. Era una fuente de información aventurada, pues si alguno de los presentes se percataba de que Sesshomaru estaba allí en busca de información, su destino sería incierto.

Además, también estaba la poca disposición del hombre, Sesshomaru sabía todo de él y eso le había ayudado en ocasiones anteriores a presionarlo, sin embargo, la última vez que le sacó información la policía no había podido esperar y cerca del bar aprehendieron a un reclutador de mujeres. Sesshomaru había obtenido la información minutos antes en el bar y le advirtió a la policía que no podían arrestarlo cerca o perdería la confianza del informante. Y lo arrestaron cruzando la calle alegando una denuncia anónima. Para suerte del detective privado, una de las mujeres que estaba siendo forzada a trabajar como esclava sexual había llamado a un cliente para pedirle auxilio porque una de las jóvenes —menores de edad—, había sido brutalmente golpeada y necesitaba ayuda. El cliente no tenía la menor idea de que ellas eran forzadas a trabajar como prostitutas y no lo pensó dos veces antes de llamar a la policía. Sin embargo, el Ermitaño se había molestado porque muchos de sus clientes armaron tremendo zafarrancho donde lo amenazaron a él y a su familia. Pues, aunque la policía hubiese recibido la denuncia anónima, era casi imposible que supieran la ubicación exacta del reclutador.

Aunque eso había ocurrido dos años atrás, Sesshomaru estaba seguro de que Bruno Gonzales seguía molesto. El hombre mayor de cabello canoso y largo estaba acostumbrado a tratar con criminales, al ser un ilegal en los Estados Unidos, había aprendido todas las mañas. Con anterioridad vivía en Texas cerca de la frontera con México donde la delincuencia era bastante común y las pandillas proliferaban en cada esquina, pero por el bienestar de su familia había decidido mudarse a un lugar más tranquilo. Tenía una hija de quince años y un niño de once. Su esposa era estadounidense y eso había facilitado las cosas para poner un negocio porque ella se había hecho cargo de todo el papeleo y trámites. Sesshomaru conocía cada detalle de él porque era imprescindible que fuera así para sacarle información. Su familia era su punto débil, y no era que él lo amenazara con eso, sólo le hacía entender que conocía todo sobre él.

—Keeh, haz lo que quieras —nunca le servía intentar detenerlo. Inuyasha recordó algo ocurrido el día anterior durante la fiesta, y la repentina visita de su hermano a la estación de policía en cuanto salieron de casa de Weaver—. Por alguna extraña razón Charlie y sus amigos fueron detenidos —sonrió.

—Que Tanner se haya acobardado no quiere decir que el testimonio de un testigo no tenga valor —aceptó Sesshomaru—. Quizá ahora se atreva a denunciar —apretó los labios—. Además, no sabemos si es la primera vez que Charlie hace eso, quizá haya más víctimas que no han denunciado por miedo —además gracias a la cooperación (a punta de pistola) del otro amigo de Charlie, Sesshomaru había podido avisar a la policía de en qué lugar de su casa el joven escondía drogas.

—Sí, tienes razón —Inuyasha se cruzó de brazos—. Creo que ahora hablarán con mayor confianza, además la policía pudo revisar la propiedad de Charlie —sonrió de medio lado—. Quizá encontraron algo que pudiese relacionarlo con el caso Collins.

—Según el último interrogatorio de Tanner, habían tenido una relación y recientemente Charlie la había estado pretendiendo nuevamente.

—Es cuestión de esperar —Inuyasha se levantó mirando la hora de su celular—. Por cierto, la chica se veía realmente bien el día de la fiesta —Inuyasha buscaba una reacción que delatara el interés de su hermano en ella—. Lo que pueden hacer los push-up —sonrió, él pensaba que los atributos de Rin no eran naturales por su complexión delgada.

—Te equivocas —el menor notó la sombra de una sonrisa en los gestos de su hermano. Sesshomaru había sentido aquellos suaves montes presionarse contra su cuerpo, sabía de primera mano que eran naturales.

—Eso es una sorpresa —Sesshomaru dobló los ojos—. Voy a salir con Karen —sonrió tomando las llaves de su carro y salió de la oficina que tenían. El edificio que su padre usaba para los detectives pasaba desapercibido pues parecían simples oficinas, no era llamativo y además no tenía nombre ni teléfono. Era un edificio café común y corriente.

Inuyasha había aceptado salir con Karen porque quería información, sin embargo, una parte de él aceptaba que la joven menor le causaba una intensa atracción sexual que estaba dispuesto a calmar. A diferencia de su hermano que evitaba involucrarse con mujeres mientras estaba de misión, Inuyasha aprovechaba su vida sexual lo más que podía. No era que su hermano fuese un hombre entregado al celibato, pero las mujeres con las que se acostaba no solían estar relacionadas con los casos que llevaba. Demasiado profesional. Inuyasha en cambio se divertía mientras hacía su trabajo, lo hacía más emocionante. Y Karen definitivamente era una mujer que llamaba mucho la atención masculina, y si ella estaba dispuesta no había que pensarlo mucho. Esa mañana la joven le había insistido en salir a tomar unos tragos y el detective privado había accedido a acompañarla por dos razones. La primera era para cuidar de ella porque sabía que una vez que empezaba a tomar, ella sola era incapaz de dejar la bebida; la segunda razón tenía más que ver con su trabajo pues también estaba seguro de que podía sacarle algunos datos que no era capaz de decirle sobria.

Pasó por ella al campus a las siete de la noche. La rubia llevaba un vestido rosa con un escote discreto al frente y unos tacones no muy altos. La prenda tenía un delgado cinturón a la altura de las caderas y caía acampanado sobre sus grandes y sensuales muslos. El escote en "V" de su espalda era bastante revelador —Inuyasha ya había empezado a calentarse al saber que no llevaba brasier—, además, pese a que la prenda no era ajustada, acentuaba perfectamente la curvatura de su trasero. Lo primero que pasó por la mente del chico fue en las diferentes formas de quitárselo. Podía bajar lentamente el tirante ancho de su hombro y comenzar a degustar los redondos senos que la chica se cargaba. Porque eran bastante generosos y apetitosos como para no empezar por ellos. Inuyasha tuvo que tragar duro para recuperarse y arrancar el vehículo después del efusivo saludo de la joven al pegarlo contra aquellos dotes femeninos en un fuerte abrazo y susurrarle que lo había extrañado.

Fueron a tomar a un bar que quedaba a una media hora del campus. Inuyasha dejó el carro a una calle y caminaron hacia el lugar. Había algunos jóvenes, pero no logró reconocer a nadie. Entraron y se sentaron en la barra, le sorprendió que el barman le pidiese a Karen identificación cuando su apariencia no era para nada aniñada, al contrario, si no la conociera pensaría que era una mujer más madura. Aunque sus rasgos sí sugerían juventud, su actitud a veces seria la hacía verse como una mujer serena —y contando con el cuerpo alto y esbelto que tenía nadie dudaría de su madurez—, aunque su mirada seguía siendo muy inocente, pues sus ojos azules solían brillar demasiado en todo momento, tenía una mirada radiante.

—Un tequila doble —pidió la joven e Inuyasha se sorprendió de que pidiera algo tan fuerte cuando acababan de llegar.

—Una corona —Inuyasha no tenía intención de embriagarse esa noche, no es que quisiera que Karen lo hiciera porque prefería intercambiar la interacción sexual con ella en sus cinco sentidos, pero sí quería que se desinhibiera para que hablara con él si es que sabía algo más. Estaba convencido de que le ocultaba detalles.

La música del bar era bastante tranquila, y había poca gente. No le molestaban las miradas lascivas que recaían en su acompañante. No podía culparlos, Karen tenía un cuerpo escultural. No era muy delgada, tenía unas caderas grandes y unas curvas bastante peligrosas, y la estatura perfecta. Sus ojos azules eran enigmáticos y había veces que la hacían lucir como una joven ingenua, provocando sensación de posesión en él. Y ni hablar de sus finos labios, la mayor parte de sus fantasías se basaban en aquellos rosados y suaves labios. Tan sólo pensar en lo que le harían a su masculinidad fue suficiente para que ésta empezara a despertar. El cuerpo de Karen era una máquina sexual que cualquier hombre quisiera probar. Pero eso no era todo, al principio simplemente la veía como una mujer a la que podía usar para sacarle información y compartir intimidad algunas veces. Sin embargo, después de saber lo de las amenazas un sentimiento de protección surgió hacia la rubia.

—Deberíamos estar en el campus estudiando —Karen exprimió medio limón en su caballito de tequila y después añadió un poco de sal.

—Yo no sé cómo le haces para tener esas notas tan altas —Inuyasha le dio un sorbo a su cerveza—. Sacaste limpio el primer examen que hicimos —Karen se encogió de hombros, desde niña sus padres la hostigaban con el estudio, eran bastante estrictos en aquel sentido y si Karen les llegaba a fallar, las consecuencias eran atroces. Y aunque ya no viviera con ellos ni mantuviera contacto, ese lado de ella que hacía todo lo posible por aprender durante las clases para alivianar el estudio se le había hecho un hábito.

—Pongo atención —sonrió con amargura y se empinó su tequila doble—. No conocía este lugar —recorrió el bar con la mirada, ella tenía la idea de que irían a algún antro con muchos jóvenes y buena música, le encantaba tomar y bailar, sentir que nada más importaba más que divertirse y aquel bar no se prestaba para eso.

—Bueno ya que ayer fuimos a un lugar ruidoso, pensé que nos vendría mejor algo más tranquilo —Karen pidió otro tequila, pero no se lo tomó al instante—. ¿Te aburres aquí? —le preguntó enarcando una ceja y ella apretó los labios. Aunque Inuyasha tampoco era de visitar bares, ese lugar lo conocía porque su hermano se sentía más cómodo en ese ambiente. Inuyasha posiblemente disfrutara más en la misma atmósfera que Karen, con música ruidosa y muchos jóvenes alrededor. Pero quería sacarla de su usual rutina para que se enganchara más a él en un ambiente desconocido. Le excitaba el hecho de que ella lo necesitase.

—La verdad estando contigo no me aburro —le sonrió con coquetería y luego bajo la mirada hacia su tequila, dejando que sus ojos fueran cubiertos por las espesas pestañas—. Y es la primera vez que visito un lugar como este, es… Interesante —Karen se sentía ligeramente acosada por algunas miradas indiscretas, había varios jóvenes (y ella estaba acostumbrada a la atención masculina juvenil), pero la mayoría de los presentes eran hombres más maduros y ciertas miradas lujuriosas la hacían sentirse incómoda. Se tomó la mitad de su caballito de tequila y se puso de pie—. Ya que estamos aquí juguemos pool.

—Yo no sé jugar —aceptó él y se levantó, siguiendo a la joven que fue a pedir los palos con su tequila en mano. Notó que no le costó ningún trabajo acercarse e interactuar con el encargado, pues era joven, sin embargo, la notó tensarse cuando un señor mayor se acercó, aunque fue para pedir otra cerveza, la joven intentó alejarse lo más rápido posible. Quizá Inuyasha se había pasado al llevarla ahí.

—Yo tampoco sé jugar, pero supongo que así es más divertido —le guiñó un ojo y tomaron una de las mesas verdes vacías. La chica comenzó a acomodar las bolas en el triángulo que le entregaron junto con los palos y dio el primer golpe, logrando que las bolas se esparcieran, sin lograr meter ninguna. Ella entendía que debía meterlas y era lo único que sabía al igual que él.

—Creo que así no se sujeta esa cosa —Inuyasha se colocó detrás de ella pegándose a su espalda casi desnuda, posicionando su mandíbula en la curvatura de su cuello y pasando sus brazos por debajo de los de ella para sujetar el palo.

Pensó que su cercanía la tensaría, pero ella sacó el trasero al momento de inclinarse hacia adelante —con mucha naturalidad—, como él le estaba susurrando en el oído. Pegándolo contra su ansioso miembro y siguiendo las instrucciones que le daba; logrando meter más de una de las bolas. Karen sonrió entusiasmada mientras Inuyasha sólo pensaba en cómo tumbarla y calmar su ansiedad. Karen no era la típica joven que se escandalizaba con el sexo, ella lo disfrutaba. Podía sentirlo. Estaba seguro de eso, pues los ligeros movimientos hacia su persona los hacía con toda la intensión de que su miembro terminara por levantarse e Inuyasha no perdió la oportunidad de tallarse contra ella cada que se inclinaba hacia adelante. Aunque hacía lo posible porque sus movimientos no fueran llamativos, no quería que los demás sujetos la vieran en tan comprometedora situación.

—Yasha, creo que tienes un pequeño problema —murmuró divertida y después se burló de él con una discreta carcajada femenina. Karen siempre era melosa y coqueta. Él sabía que muchas de sus actitudes asfixiantes las usaba para llamar la atención, pero a esas alturas ella sabía que tenía la de él y sus atrevimientos comenzaban a aumentar.

—Créeme que de pequeño no tiene nada —mordió su cuello y ella gimió levemente arqueándose hacia él, pegando más su sensual trasero a la pelvis masculina y despegando el arco de su espalda de cualquier contacto. Inuyasha estaba a nada de perder el control y más con aquella vista tan erótica que ella le daba de sus senos. Se alejó y ella se giró para ver directamente al creciente bulto en sus pantalones. Se mordió el labio y luego lo miró a los ojos.

—Tienes razón —tomó su caballito que había dejado en una de las esquinas de la mesa de pool y se lo empinó—. Tal vez deberíamos ir a otro lado —se apegó a él y besó sus labios, Inuyasha sintió el tequila y aquello terminó de prenderlo. Si no la hacía suya le iban a explotar los testículos.

Se dirigió a pagar mientras Karen entregaba los artículos que les habían prestado. Ella se acercó a él y tomó su mano para salir del bar. No es que estuviese mal, pero le gustaba la cercanía del joven y su masculina loción la excitaba. Además de que sentía que todo a su alrededor iba en cámara lenta. El chico de ojos ámbar se encargaba de ayudarle a andar con cuidado para que no cayese. Llegaron al auto e Inuyasha le iba a abrir la puerta, pero Karen lo detuvo, jalándolo del cuello para besarlo con fogosidad. Inuyasha no intentó detenerla pues desde el bar su amigo había empezado a reclamar atención, aunque prefería esperar y desquitarse en un lugar más cómodo una probada no le haría daño a nadie. Mordió el labio inferior de la rubia y un gemido se escapó de su garganta, cobrando vendetta al restregarse contra él, haciendo que su miembro se aplastase entre ella y su propio cuerpo. Quería enterrarse en aquellas curvas y no quería seguir esperando.

—Cuidado, Karen —le advirtió en el oído con voz dulce y la joven retrocedió levemente, la calle estaba obscura pero sus ojos seguían brillando, la lujuria estaba impregnada en cada poro de su piel y él ya no tenía fuerza de voluntad.

—Yasha yo te deseo —le dijo dulcemente, con voz melosa por el alcohol, pero cargada de anhelo. Carajo, y él la deseaba aún más. Le abrió la puerta y ella entró al vehículo.

Inuyasha tuvo que tomar aire repetidas veces para intentar calmar a su ansioso amigo que demandaba atención con insistencia. Sólo tenía que manejar al departamento y después podría calmar sus ansias y bajos instintos. Ya después de ello hablaría con Karen sobre lo que le apuraba. Volvió a respirar hondo y se adentró al vehículo. Durante el recorrido hablaron de tonterías, sobre todo anécdotas que ella le contaba de las fiestas anteriores a ese ciclo escolar. Inuyasha entendía que Karen era una joven bastante liberal en ese aspecto, era una chica que disfrutaba demasiado su juventud y eso le preocupaba un poco, aunque él también disfrutaba de aquel ambiente, él era mayor —e incluso desde joven—, siempre había sabido controlarse. A Karen eso no le importaba mucho.

Llegaron al departamento que Inuyasha compartía con su hermano, sabía que Sesshomaru regresaría al campus así que tenía aquel espacio para él solo ese fin de semana. Nunca había llevado a nadie a ese lugar, era un acuerdo mutuo que tenía con su hermano, por la incomodidad de soportar los ruidos de la intimidad del otro, pero principalmente por seguridad. Ellos se mostraban en cada misión con los nombres falsos de Yasha y Damon, y la casa que usaban como domicilio era la de su padre. Aquel departamento era de Inuyasha y Sesshomaru, no más. Ahí podían dejar de ser detectives y ser ellos mismos, era un espacio demasiado privado e íntimo. Quizá cuando conoció a Karen lo último que le pasaba por la cabeza era llevarla a ese lugar, pero tenía el presentimiento de que al igual que él, ella se sentiría segura ahí.

—Bonito departamento —mencionó ella sentándose en el sillón—. ¿Tienes algo de tomar? —el chico asintió y se dirigió a la cantina que tenían pasando la sala. Karen miraba embelesada cada rincón de aquel lugar. Posiblemente llevaba más de cinco años viviendo en la universidad, era normar que un espacio tranquilo e independiente llamara su atención.

—Gracias, lo comparto con mi hermano —sacó las botellas que tenía—. ¿Y bien? —la joven se acercó y tomó la botella de smirnoff y le señaló una de refresco de toronja.

—Yasha —el chico le pasó el refresco y Karen arqueó sus labios en una sonrisa que pretendía ser sugerente mientras uno de sus dedos se enredaba en una mecha color rosa—. ¿Quieres que te haga una paloma rusa? —Inuyasha casi se atraganta con su propia saliva al imaginarse diferentes tipos de rusas que Karen podría hacerle, y no sabía si lo había hecho con esa intención—. ¿O prefieres un sex on the beach?

—Me quedo con la rusa —arqueó sus labios—, digo la paloma rusa —Karen sonrió y tomó ambas botellas dirigiéndose a la que pensaba era la cocina del joven—. Los limones están en el último cajón del refrigerador —Karen asintió y comenzó a buscarlos mientras Inuyasha buscaba la sal y la salsa tabasco. Sacó también un plato para echar chile en polvo y escarchar los vasos de vidrio.

Pasaron alrededor de una hora tomando las famosas palomas, a Inuyasha no le molestaba estar un poco acalorado por el alcohol, él era a la idea de drunk sex, fun sex. Aunque podía presumir que estaba en mejores condiciones que su acompañante, Karen se reía de cualquier cosa que él dijera y había comenzado a colgarse de su cuello porque era incapaz de mantenerse parada por sí misma. Inuyasha la levantó del mentón e invadió sus labios en un feroz beso que la hizo perder el equilibrio, de no ser porque él la sostenía fuertemente de la cintura, la joven se hubiese desvanecido en sus brazos. Ambos estaban muy calientes a causa del alcohol y su miembro se sentía palpitante encerrado en su prisión de tela gruesa.

—Ya no puedo más —le susurró él sonrojado por el calor que su cuerpo sentía, ella estaba en la misma situación, pero su piel al ser más blanca, lo revelaba más—. Vamos al cuarto —aunque no le molestaba tomarla en la barra de la cocina, tenía demasiados planes para esa noche y sería mucho más cómodo si los llevaba a cabo en el colchón.

—Yasha —jadeó ella cuando la mano masculina se coló entre su vestido y apretó fuertemente uno de sus glúteos—. ¡Ah...! —la joven se colgó de él para sentir su erecto pene contra su húmeda intimidad, Inuyasha sujetó su trasero con ambas manos y caminó con ella hasta su habitación entre besos y apasionadas caricias.

Entraron y se sentó en la cama con ella a horcajadas sobre él, masajeando su trasero con ímpetu. Karen se retorcía sobre su hinchada masculinidad, aumentando el deseo y las ganas que tenía de perderse en aquellas caderas acentuadas. Ella comenzó a desabotonar su camisa con torpeza y ambos se reían de cada intento fallido por desabrochar un botón, él terminó ayudándola y se deshizo rápidamente de la prenda, tirándola al suelo mientras los labios de Karen atacaban su cuello, dejando suaves y húmedos besos. Levantó la vista hacia él y se lamió los labios, miró de nuevo hacia abajo y desabrochó su pantalón, tanteó el hinchado terreno y encontró su miembro esquivando la tela del ajustado bóxer que el pelinegro usaba, liberando la enorme erección que dominaba los actos de Inuyasha.

Jugó con sus manos y el alargado miembro. Inuyasha se recostó sobre el colchón. La joven se deshizo de su vestido quedando únicamente con una pequeña tanga rosa, se sentó sobre los esculpidos abdominales de Inuyasha, dándole la espalda y acercó su boca al izado y húmedo pene. Lo sujetó con una mano y comenzó a apretarlo y retozar con su pulgar sobre el glande. Inuyasha maldijo y ella utilizó la otra mano para jugar con sus testículos. Cuando Inuyasha comenzó a respirar con dificultad, acercó sus labios al erecto miembro y lamió la punta con delicadeza. Inuyasha entonces la jaló de las caderas para poder vengarse de aquella tortura e igualar el control. Comenzó lamiendo la intimidad femenina sobre la pequeña tela, rozando sus muslos con su mojada lengua. Tenía toda la intención de humedecer aquella prenda hasta que ella quisiera quitársela.

—Agh... Yasha —ella alzó su trasero, buscando separarse de él, pero con un poco de la fuerza que poseía, volvió a bajarle las caderas para continuar con su degustación, Karen jadeó y gimió, incapaz de continuar lo que había empezado—. Ah... Es-espera —pero Inuyasha ya no quería esperar, los fluidos de la chica ya habían traspasado la tela, dándole a Inuyasha la prueba más dulce y salada que había probado jamás. Karen era adictiva.

—¿Me detengo? —alejó su rostro apenas lo mínimo para buscar la mirada de ella, quien no contestó y él amplió su coqueta sonrisa—. Eso me temía —pero antes de que pudiese retomar su tarea, Karen volvió a introducir su miembro en su boca, esa vez bombeando con mayor intensidad. Inuyasha gruñó levemente y volvió a lamer la intimidad femenina, esquivando la tanga que portaba para poder penetrar aquella mojada y caliente cavidad femenina. No sabía lo que había provocado, Karen succionó con mayor fuerza haciéndolo jadear y buscar venganza volcándose de nuevo contra su intimidad que estaba por demás lubricada.

—Agh... Yasha —Karen jadeó su nombre y él supo que había alcanzado un orgasmo.

Karen se llevó el caliente pedazo de carne a la boca, continuando con su tarea de bombear mientras Inuyasha bajaba su única prenda, penetrándola rápidamente con su lengua. Karen no se quedó atrás, aumentando el ritmo pese a que los movimientos del pelinegro la estaban haciendo perder la razón. Ella asió tanto su pene con sus delgados y alargados dedos —además de su traviesa boca—, que el pelinegro terminó por derramarse en su cavidad bucal. Ella lamió y succionó aquel salado y espeso líquido antes de sacar el miembro por completo.

—Ahora es mi turno —Inuyasha la levantó sin ningún problema y la estrelló contra el colchón. Le arrancó la tanga y la tiró sin percatarse dónde caía, se acercó a succionar uno de sus generosos senos, comenzando desde la parte inferior y subiendo lentamente hacia la pequeña montaña rozada que se levantaba ante su tacto. Bajó su mano libre hacia el cruce de las piernas femeninas y comenzó a estimularla.

—¡Agh! —Karen se arqueó hacia arriba, despegando su espalda de la cama cuando el dedo de en medio de Inuyasha la penetró rápidamente comenzando un vaivén en su interior—. ¡Yashaaa! —apretó las piernas y se retorció con mayor fiereza. Karen era una mujer alta y con piernas grandes, Inuyasha estaba ansioso de poder enterrarse entre aquellos extraordinarios y cremosos muslos, pero primero haría que ella se corriese para él.

—Vamos —la notó relajándose y supo que ya había pasado el orgasmo. Sacó sus dedos y los lamió frente a sus azules lagunas, nubladas por la pasión y el deseo—. Eres deliciosa —ella se sonrojó más de lo que ya estaba y buscó los labios de él. Inuyasha la pegó contra su pecho y correspondió aquel beso lleno de sensualidad. Podía sentir aquellos pechos que representaban al pecado, aplastándose contra su fornido tronco y comenzó a acariciarla con fuerza, bajando su mano de aquellos montes hasta la cadera, Karen se incomodó e intentó subirle la mano, pero Inuyasha la regresaba.

—¿No te dan asco? —preguntó separándose de él. Inuyasha pareció no comprender al principio, pero después entendió que hablaba de sus estrías. Dobló los ojos, no entendía porque a las mujeres les incomodaba tanto aquello.

—Hey, eres muy hermosa —besó su frente—. Y no, no me dan asco —sonrió levemente—. Yo tengo aquí —le mostro sus bíceps, tenía algunas apenas visibles, le habían salido por levantar pesas—. No es algo de lo que debas de avergonzarte, muchos hombres toman esos puntos débiles de las mujeres para tratarlas mal —acarició su rostro, ella no dejaba de verlo endiosada—. Si a alguien le molestan, el problema no son las estrías —volvió a besar sus labios y a acariciarla, esa vez sin que ella lo detuviese.

—Gracias —susurró más tranquila y continuó con los besos que ambos habían empezado a intercambiar. Algunos cortos, otros largos. Pero todos llenos de pasión, aunque con mayor tranquilidad que los anteriores. El pelinegro volvió a buscar la intimidad femenina con sus dedos y comenzó a estimularla hasta que estuvo lo suficientemente húmeda para recibirlo, si no se corría de esa forma, ya lo haría cuando la penetrara. Quería que ella también alcanzara su máximo punto de placer. Se levantó.

—¿Yasha? —ella lo miraba expectante—. ¿Qué pasa? —el chico abrió uno de sus cajones donde regularmente guardaba los preservativos.

—Mierda —maldijo al percatarse que no tenía—. No tengo condones —ella sonrió apenada y se mordió el labio—. Lo siento, pensé que...

—No te preocupes —dudó un poco antes de hablar—. Estoy tomando la pastilla, la tomo desde los dieciocho —Inuyasha sintió un gran alivio, se inclinó y la besó—. Sólo espera, debo ir al baño antes —la chica se puso de pie y se quitó los tacones, pero antes de que pudiese dar un paso, Inuyasha se paró justo detrás de ella.

—O puedes no ir, estoy ansioso —colocó su miembro sobre el trasero de la joven y comenzó a sobarla con él, tenía los pantalones casi en las rodillas, pero ya no quería perder ni un segundo más.

—Yasha... —susurró casi sin aliento.

—Karen —el chico la obligó a inclinarse hacia adelante—. Relájate —Karen se pegó al colchón, alzando sus caderas mientras Inuyasha acercaba su miembro y se abría paso lentamente.

—Agh... Yasha —hizo su trasero hacia atrás, ansiosa de que el chico comenzara a penetrarla, pero él quería acariciarla lentamente hasta que el suplicio fuese bastante poderoso en ambos para poder hundirse en ella. Karen respiró hondo e intentó levantarse un poco, pero él volvió a ponerla contra el colchón, acercando su boca al oído de ella.

—¿Quieres que te tome ahora? —ella asintió incapaz de hablar al sentir su cálido aliento contra su piel. Carajo, lo quería y lo ansiaba dentro de ella. Su intimidad estaba ardiendo de deseo.

Inuyasha se alejó un poco para acomodar su miembro en la empapada y caliente entrada que ansiaba su llegada, la tomó de las caderas y se hundió en ella disfrutando aquel recibimiento. Nunca había tenido sexo sin usar protección y era realmente delicioso, su miembro era más apretado de lo normal por las paredes femeninas —a causa de que ella mantenía sus piernas cerradas—, y envuelto en sus sedosos fluidos. Era una sensación eminente, gloriosa. La cual aumentó cuando la escuchó gemir al momento que su dotado pene chocaba con su cérvix. La vio atrapar las sabanas con sus manos y pegar su pecho a la cama para abrirse completamente hacia él. Comenzó a moverse dentro de ella y hundió sus dedos en el sedoso cabello rubio, jalándolo hacia atrás y haciéndola arquearse hacia arriba mientras él aumentaba la velocidad de sus embates.

Tenía un trasero divino.

Y le encantaba ver su pelvis chocando con él.

—Yasha... —lo llamó con voz chillona, haciendo lo posible por tomar el suficiente aire, Inuyasha se agachó de nueva cuenta, tenía una mano sujetando su cadera y estaba tentado a tomar su seno derecho con la otra, empero prefirió tomarla del mentón, jugando con aquellos rosados labios que eran los principales protagonistas de muchas de sus fantasías desde que la había conocido. Los acarició y después adentró dos de sus dedos en la pequeña boca femenina, ganándose más sensuales gemidos por parte de ella—. Mmm... Jacha... —estaba seguro de que estaba experimentando otro orgasmo porque su cuerpo se tensó unos segundos y después volvió a perder fuerza.

—¿Qué? —preguntó divertido—. Lo siento no te he entendido —se burló y depositó un beso en su hombro, le levantó el rosto y continuó con sus embestidas, Karen lamía sus dedos ansiosamente mientras él se encargaba de enrojecer aquel redondo trasero con el choque de su cuerpo contra él. Su imaginación se había quedado muy corta en lo que al sexo con Karen refería. Ella bajó su rostro y él retiró sus dedos, la joven jadeo en la cama, aferrándose a las sábanas mientras él daba las últimas estocadas, pero de pronto se detuvo. Él quería que ella se corriera y aquello aún no ocurría—. Vamos, córrete princesa —jadeó casi sin fuerza, estaba evitando su propio clímax para que ella pudiese disfrutarlo también. Karen había padecido orgasmos durante el sexo oral y la penetración, sin embargo, todavía no se corría, y el castaño estaba más que decidido a hacer que eso ocurriera. Iba a hacer que Karen se corriera para él.

—Yasha... Yo no —se mordió el labio—. No siempre termino de esa forma —le dijo tímidamente. Inuyasha parpadeó un par de veces sin comprender, con las mujeres que él había estado no había ocurrido aquello, estaba un tanto incrédulo.

—Ya veo —murmuró, de todas formas, aquello no impedía que ella pudiese llegar al orgasmo nuevamente. Retomó sus estocadas con mayor fuerza y velocidad.

—¡Agh! —gimió, se estaba clavando sus propias uñas en las palmas de las manos de lo fuerte que cerraba sus puños (aún con las sábanas), estaba segura de que quedaría inconsciente por la fuerza con la que él la estaba tomando. Inuyasha se clavó en ella hasta el fondo y con todas sus fuerzas—. ¡Ahhh! —Karen gimió y sintió su cuerpo llegar hasta el cielo. Se tensó ante la sensación para desplomarse sobre el colchón—. Increíble —susurró con apenas voz, su cuerpo sudaba y comenzaba a bajar su alta temperatura.

Inuyasha la sintió llegar al orgasmo porque su miembro había sido exprimido como un limón, pero había tenido la fuerza suficiente como para no terminar en su interior, la embistió un poco más, despacio y tortuosamente para él. Sacó su hinchado miembro de la caliente y mojada hendidura femenina. Aún erecto y ansioso por terminar. Inuyasha lo apretó con su mano y comenzó un rápido vaivén Karen giró levemente el rostro hacia él y fue en ese momento, cuando sus miradas se cruzaron que el chico se derramó sobre la espalda femenina. Inuyasha rompió el contacto visual y miró la espalda baja de Karen.

Era increíble ver aquella piel blanca y perlada por el sudor, cubierta de él.

Se quitó los pantalones por completo junto con los zapatos y calcetines para después dejarse caer sobre el colchón. Haló a la joven contra él besó su coronilla y la sintió respirando profundamente, posiblemente dormida. Acarició el cabello rubio y suave, le gustaban mucho las mechas rosas que tenía en las puntas, la hacían verse más cándida. Definitivamente el rosa era su color. Ella abrió los ojos, perdiéndose en los dorados de él, Inuyasha besó sus labios de manera superficial y luego su nariz, terminó con su frente y la apegó más a él.

—Fue una noche maravillosa —dijo de la nada—. Nunca había estado con alguien como tú —Karen resopló levemente. Había escuchado aquello algunas veces y sabía que era una de las mentiras más usadas por los hombres. Temía que después de aquello él se alejara como lo habían hecho sus anteriores parejas.

—Sí, fue una gran noche —concordó. Era imposible de negar.

—No suenas muy convencida —Karen ya había empezado a marearse, negó con la cabeza y cerró los ojos.

—No es eso —Inuyasha no se percató de que estaba perdiendo el conocimiento (a diferencia de él, ella había tomado tequila y vodka), bebidas que comenzaban a pasarle factura.

Pasaron unos minutos sin que nadie dijera nada, Inuyasha se dedicaba únicamente a acariciarle el cabello. Pronto comenzó a sentirla extraña y la miró desconcertado por los temblores que de pronto había empezado a tener. Le levantó el rostro preocupado. Karen se deshacía en silenciosas y gruesas lágrimas. Inuyasha no podía entender lo que le pasaba. Acababan de tener una noche apasionada y llena de buenos momentos, él estaba seguro de que había hecho todo lo posible para que ella se sintiera cómoda y segura con él. No entendía entonces por qué estaba llorando.

—¿Qué ocurre? —preguntó sumamente preocupado. Karen apretó los ojos y siguió llorando—. Oye —acarició su mejilla—. ¿Acaso te arrepientes? —ella negó con un brusco movimiento de cabeza—. ¿Entonces?

—Soy una mala persona —arrastró las palabras con apenas voz, sollozó y se aferró al pecho masculino, susurrando palabras inaudibles e incomprensibles. Inuyasha trató de calmarla y le preguntaba qué ocurría. Pero incluso tomada, Karen estaba dispuesta a guardar silencio—. No te merezco, eres tan bueno...

—Tranquila —susurró con dulzura—. Karen mírame —la chica abrió los ojos, los cuales no podían verlo. Estaban perdidos en otro lado.

—¡Se la llevaron! —lloró de nuevo—. La extraño de verdad... —Inuyasha había dejado de entender, pero pensó que podría estar hablando de Collins.

—¿A quién? —preguntó—. ¿Abi? —la tomó de los hombros, sin ser consciente de que ella no lo estaba escuchando.

—Perdóname, voy a cambiar, seré buena... —murmuró mientras gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas. Inuyasha se levantó de la cama, tal vez Karen pensaba que a Abi la habían asesinado por su estilo de vida (similar al suyo) y por eso estaba tan alterada—. No, no me dejes —la mano de Karen se aferró a la muñeca de él, realmente muy inquieta y asustada de que la dejara sola.

—Solamente voy por papel para limpiarte —la joven asintió como una niña pequeña y el pelinegro se dirigió a la puerta contigua descalzo. Tomó un rollo completo y regresó a la habitación a limpiar el rostro de Karen—. Ven aquí —ella levantó su rostro levemente mientras él le pasaba el papel con cuidado. No entendía cómo había cambiado de manera tan radical. Habían tenido un muy buen sexo, pero cuando empezó a indagar más con ella en un nivel superior al meramente físico, Karen cambió de carácter y luego se le salió de control, debía averiguar qué le estaba ocultando, porque había cosas que ella no le decía.

Karen se durmió en cuestión de nada, Inuyasha los tapó con una manta. No lograba encontrarle sentido a las palabras que ella había dicho. No entendía a quién le pedía perdón, pero cabía la posibilidad de que se tratara de Abi. Necesitaba hablar con ella cuando estuviese mejor. Mientras se dedicó a cuidarla durante la noche. Terminó quedándose dormido —pues no podía negar que estaba exhausto—, sin embargo, no pudo evitar inquietarse por el comportamiento de ella y se despertaba repetidas ocasiones sólo para comprobar que ella seguía en la cama junto a él.

Despertó y sintió el cálido cuerpo de Karen junto al suyo, se volvió hacia a ella, la joven dormía plácidamente de lado, hacia él. La luz del sol se reflejaba en cada cabello dorado, su cabeza ligeramente escondida lo tentaba a querer besar su coronilla de suave cabello y su miembro comenzó a endurecerse con tan solo verla desnuda junto a él. No era la primera vez que se dormía con una mujer después de tener sexo, pero Karen era diferente. Era un caso especial, había disfrutado en demasía acurrucarse con ella la noche anterior y besarla con dulzura hasta que se calmara. Seguramente su conexión con ella se había intensificado después de haberla hecho suya.

No pudo resistirse más y destapó el cuerpo de la chica, girándolo completamente boca arriba, se movió hasta poder posicionar su rostro entre sus piernas, y comenzó a depositar húmedos besos en la parte interior de cada muslo. Se acercó a su delicado monte cuidadosamente depilado dejando únicamente una figura con bello rubio. La noche anterior se le había hecho demasiado erótico encontrarse el rayo que señalaba hacia su punto más sensible y lo besó, bajando hacia donde la punta de la figura indicaba. Besó sus labios suaves y comenzó a lamer lentamente en medio de ellos. Karen gimió aún dormida y apretó las piernas sobre su cara y después volvió a relajar su cuerpo.

Inuyasha aprovechó para hondear más profundo, separando los pliegues con sumo cuidado y sin ninguna prisa. Se hundió en ella, escuchándola jadear, lamió cada rincón que encontró con suavidad, cuidadoso de no despertarla bruscamente pues temía que amaneciera con dolor de cabeza. La joven intentó girarse dormida y él la sujetó de las caderas para inmovilizarla, sonriendo ante su testarudez aún en sueños. Llegó hasta el pequeño botón nuevamente y comenzó a succionar con parsimonia, sin prisas. Karen se arqueó levemente y apretó sus muslos, aprisionando la cabeza de Inuyasha. Éste comenzó a aumentar sus movimientos gradualmente haciéndola gemir con mayor intensidad.

—Ah —la joven despertó y lo miró a los ojos, Inuyasha sonrió ante su sorpresa, se alejó un poco y limpió la humedad de su barbilla con su antebrazo—. Yasha... —Karen pensó que la atacaría con preguntas sobre su comportamiento la noche anterior, pero aquello era inesperado.

—Buenos días —se colocó sobre ella y besó sus labios, Karen estaba segura de que olía fuertemente a alcohol.

—Hola —sonrió levemente—. Necesito un baño —Inuyasha se rió y asintió, ambos lo necesitaban—. Y tu amigo necesita atención —lo señaló con la mirada y se sonrojó.

—Podemos matar dos pájaros de un tiro —ella sonrió mientras Inuyasha la ayudaba a levantarse y la guiaba al baño.

El pelinegro era incapaz de romper la magia de aquel momento, ya después le haría las preguntas que tanto quería.

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~O~O~O~

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Rin se despertó con la alarma de Ayame. La pelirroja apagó la música que salía de su celular y se volvió a quedar dormida. Rin se puso su ropa deportiva y salió para correr esa mañana. Era domingo y no había muchas personas en la pista del campus así que se sintió ligeramente cohibida. Se quedó pensando si había hecho bien en no denunciar a Charlie y a sus amigos por lo que había pasado en la fiesta del viernes. Sabía que debió haberlo hecho pero el miedo de que él tuviese que ver con la muerte de Abi se había apoderado de ella. No quería que algo le ocurriera a Ayame o a su padre, lo único que podía hacer era esperar en caso de que llegase una amenaza. De todas formas, intentaría investigar sobre él, no iba a dejarlo pasar.

Durante cuarenta minutos no sintió nada extraño, se había acostumbrado a vigilar sus pasos y su entorno y ese día no había sentido ni visto nada fuera de lo común. La mañana era bastante fresca y cuando se detuvo para tomar aire y agua sintió el aire golpearle con fuerza pues ella estaba sudada y caliente por el ejercicio. Recuperó el aliento y se acercó a los bebederos, apretó el botón y el agua salió disparada mojando su playera deportiva. Rin maldijo en voz baja y usó el otro. A unos cuantos metros había un grupo de personas saliendo de las instalaciones, eran amigas de Ayame. No levantó el rostro pues tenía mucha sed, pero alcanzó a escuchar algo de su plática que la inquietó.

—Karen también ha estado actuando extraña —Rin entonces levantó un poco la vista, el grupo de chicas se dirigían a los baños de las canchas, Rin decidió seguirlas. No entró pues una mano se encargó de taparle la boca, la forzaron a entrar al baño y a esconderse detrás de la puerta. Rin estaba petrificada.

—Cuando Ayame nos pidió que no le contáramos a la madre de Abi cómo vivía entendí que lo hacía para que ella se quedara con una imagen más decente de su hija —escuchó a otra chica hablando. Tenía los ojos apretados y apenas podía respirar, seguía sudando, pero a diferencia de minutos atrás, en ese momento era sudor frío—. Pero cuando Karen habló conmigo se veía sumamente desesperada de que no hablara.

Rin intentó moverse, pero el agarre tomó más fuerza, sabía que el que la tenía era un hombre más alto que ella pues su cuerpo estaba pegado al de él, el hombre se estaba aplastando contra la pared y ella con tal de que permanecieran escondidos. La castaña pensó que si se agachaba y actuaba con velocidad podría salir de su agarre, sin embargo, no sabía qué haría después. Posiblemente las demás jóvenes dentro del baño se escandalizarían y no quería hacer enojar a la persona que la tenía amagada. Por otro lado, ya no quería estar sufriendo acosos ni amenazas, y si las demás le veían el rostro sería más fácil ir con el director, o incluso a la policía. Inhaló hondo y se preparó para dejar caer su cuerpo, en cuanto la soltara, se pondría a gritar.

—Ni se te ocurra —el aterciopelado aliento rozó su oído y un escalofrío la recorrió por completo, se sintió desfallecer y sus piernas le fallaron.

Pensó que se desvanecería, pero rápidamente Damon la giró, pegándola a la pared y metiendo su pierna entre las de ella —para mantenerla de pie—, aplastándola con su propio cuerpo. Rin lo veía con miedo, sin embargo, él mantenía la mirada fija la ranura que les permitía ver lo que ocurría en el lavamanos frente al espejo. La excitación comenzó a acumularse en la intimidad femenina e intentó ahogar un gemido cuando Damon se movió un poco para vigilar. Pronto sus fosas se inundaron con el varonil aroma. Su pulso comenzó a aumentar y trató de empujar el pecho masculino con sus pequeñas manos, necesitaba un poco de espacio y aire fresco, se sentía mareada y estaba segura de que su temperatura corporal había empezado a aumentar.

—También la actitud de Ayame es bastante preocupante —añadió otra—. ¿Qué es eso de que es lesbiana? —todas asintieron—. Ella y Koga no podían evitar tener sexo en cada rincón, sea como sea —sonrió—. Ahora él está disponible…

—¿No crees que es muy pronto? Acaban de romper —le reclamó una.

—Pero Ayame no había terminado con él cuando ya estaba con alguien más…

—Tsk —Rin se enderezó cuando Damon hizo aquel sonido, era obvio que no estaba ahí para escuchar chismes. Ella las había seguido en cuanto nombraron a Karen, pero no se había dado cuenta de que el chico de ojos dorados también las estaba siguiendo.

—Lo que es extraño es que varias chicas nos pidieron guardar silencio —regresaron al tema de interés de ambos—. Como si se hubiesen puesto de acuerdo.

—Bueno no creo que sea muy amigable decirle a una madre: Hey tu hija era una loca que se la vivía ebria y drogada en la cama de quién sabe quién —la chica interesada en Koga se estaba pintando los labios en el espejo—. Aunque sí fue bastante extraño recibir esos mensajes casi uno después de otro.

Damon bajó la vista hacia la chica que al igual que él, escuchaba la plática detalle a detalle. No la hubiese atrapado de esa manera si ella no hubiese estado siguiendo a las mismas chicas que él. Había estado escuchando su charla desde los pasillos del campus y había decidido seguirlas, notó cuando Tanner comenzó a prestarles atención. No pensó que las seguiría y cuando ella estuvo a punto de usar su escondite decidió hacerle compañía, quería saber quiénes estaban recibiendo amenazas además de Karen. Quizá pudiera encontrar un patrón si determinaba qué tenían en común. Que Rin estuviese ahí había sido una verdadera sorpresa. Aunque no podía negar que se encontraba muy cómodo con aquel acercamiento.

Pues a pesar de la poca luz que los iluminaba, era capaz de notar las rojizas mejillas de la joven, también era consciente del movimiento que hacía su pecho en cada respiro, aplastándose contra el de él. Su miembro había empezado a despertarse por el salino aroma del sudor y la sensación de humedad entre las piernas femeninas. Había sentido un calor en su masculinidad desde que vio el agua hacer de las suyas con la ropa deportiva de la joven y tener su húmedo cuerpo pegado al suyo hacía que el ambiente fuese mucho más tibio y su cuerpo comenzaba a traicionarlo. Ya se había admitido a él mismo que esa chiquilla lo atraía físicamente empero nunca se imaginó que la tensión sexual se diera de una manera tan pronta y de una forma tan abrumadora.

—Por cierto, a mí me amenazó uno de los amigos de Charlie —Sesshomaru despegó su mirada de los verdosos ojos de la joven—. Después de la fiesta de Freedy arrestaron a Charlie —las demás comenzaron a hacerle un sinfín de preguntas—. Cállense —se hartó—. Escuchen, yo vi a Charlie hace mucho tiempo con un tipo al que le dicen D-Tear, y me reconoció, desde ese momento me amenazó de no decir nada —se mordió el labio—. Ayer uno de los amigos de Charlie entró en mi cuarto con amenazas, dijo que si decía algo podía acabar muy mal... Al parecer ese sujeto les vende las drogas.

—¿Y cómo era? —preguntó otra.

—No le vi la cara, tenía el cabello blanco y le llegaba a los hombros, llevaba una gorra de sol y lentes de mosca... —recordó las amenazas que le hicieron—. ¡No vayan a decir nada! —Sesshomaru se tensó ante la descripción del dealer, desconocía el tono de su cabello y aquel nuevo dato sólo confirmaba sus sospechas. También fue consciente del leve gemido que había quedado atorado en su mano, pues cuando escuchó que el sujeto tenía el cabello blanco, había presionado con más fuerza sobre la intimidad femenina.

—No cómo crees —una de sus amigas estaba espantada—. Pero si lo arrestaron es por algo, espero que se quede en la cárcel, ¿supieron que intentó drogar a Rin para violarla en grupo con sus amigos? —las chicas asintieron—. Que sujeto tan repugnante.

—Según yo tiene esa fama —murmuró otra—. Aunque no conozco a nadie que pueda decir: Me drogó y me violó, ya alguien me había advertido de que era peligroso.

—Pobre Abi, yo no sé cómo pudo salir con un tipo así...

—Abi era muy noviera antes —le recordó otra—. Lo que me sorprende es que haya caído la noche en la que la mataron —Rin abrió sus ojos desmesuradamente—. No me vean así, hablo de Charlie, él inventó que tenía novia para darle celos y el día de la fiesta tuvieron sexo en el baño —todas la escrutaron—. Sí, yo los caché, pero cerré la puerta y me fui de ahí...

—¿Se lo dijiste a la policía? —preguntó otra.

—No —aceptó con un poco de culpa—. ¿Creen que deba hacerlo?

—No —la chica que recibió las amenazas le rogó que no lo hiciera—. Si lo haces te pueden hacer daño —el grupo de chicas caminó hacia la puerta y Sesshomaru se pegó aún más a Rin, aplastándola contra su formidable cuerpo y la pared—. Dan miedo... —las palabras de las mujeres se alejaron y el ambarino se esperó unos segundos antes de cerrar la puerta del baño, alejándose de la joven y quitándole la mano de la boca.

—¿Qué pretendes? —le preguntó aterrada—. ¿Por qué detuvieron a Charlie? —con una mirada fría por parte de él, Rin guardó silencio pese a que tenía varias preguntas atoradas en la garganta.

—Primero: que no nos descubrieran —Rin asintió, de alguna forma u otra ambos las habían seguido y espiado en el baño—. Segundo, lo detuvieron porque yo tuve el coraje que a ti te faltó —Rin lo miró desafiante, ella había cerrado la boca por temor de que algo le hicieran a Ayame—. No me veas así, ya las escuchaste, puede que no hayas sido su primera víctima, deberías ir a la estación y levantar una denuncia, mi hermano y yo seremos testigos para que te sientas más segura —Rin relajó su expresión. ¿Le estaba ofreciendo ayuda? Retrocedió un paso, confundida.

—¿Por qué lo harían? —la joven le sostenía la mirada, lo cual admiraba pues mucha gente decía que él tenía la mirada muy pesada y eran pocas las personas que eran capaces de hablarle y verlo a los ojos sin sentirse incómodos.

—Ya te lo dijo mi hermano el viernes —se cruzó de brazos con aire despreocupado—. No es a nosotros a quienes debes temer —Rin todavía recordaba cómo Damon la había rescatado de ser atacada—. Es preferible que Charlie se quede tras las rejas un tiempo, ¿no lo crees así? —Rin apretó los labios y asintió levemente—. Avísame si vas a denunciarlo —estaba a punto de salir, pero se detuvo—. ¿Te diste cuenta? —preguntó, pero ella pareció no entenderlo—. El chico que describieron me suena mucho del tipo que te estaba espiando en las regaderas —Rin sintió que su cuerpo era recorrido por un escalofrío de terror.

—¿Tú sabes quién es? —el joven negó—. Debe ser alguien de aquí —hizo referencia al campus y se abrazó a sí misma. Tenía la playera empapada de enfrente a causa del bebedero y comenzaba a tener mucho frío. Generalmente su temperatura corporal no era alta y Damon la había tenido contra la fría pared un largo rato.

Damon intentó con toda su fuerza de voluntad no ver los erectos pezones de la joven que resaltaban sobre la húmeda prenda. Se sintió acalorado e incapaz de irse. Había estado bastante cómodo con ella bajo su cuerpo y su imaginación —que hasta ese momento había mantenido apagada para no perder detalle de las palabras de las chicas—, en ese momento se había desatado completamente. Se imaginaba mordiendo suavemente aquellas crestas, no sabía de qué color eran, pero creía que eran de un tono almendrado. Maldijo para sus adentros, aquella niña lo atraía bastante, pero era una atracción meramente física. No le gustaba que fuese tan cobarde.

—Debería salir de aquí —dijo caminado un par de pasos hacia la puerta, ella simplemente asintió, abrazándose a sí misma. Detestaba admitirlo, pero aquel hombre le robaba el aliento, era adictivo y su cuerpo reaccionaba a cada roce con un temor que se alojaba en la boca de su estómago, pero era mitigado por la excitación y atracción que Damon provocaba en cada poro de su piel.

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Notas de la Autora:

Verbo asir: tomar, agarrar una cosa con la mano, ya sabemos que había asido Karen con sus manos e.e

Al inicio se mencionó una banda que tiene una canción relacionada con el bulling y que ofrecen números de ayuda en Estados Unidos, es real. La banda es de metal (mi género predilecto) y se llama Five Finger Death Punch (5FDP) y la canción se titula "Coming down".

Respecto a Karen, yo sé que a muchos no les agrada y vamos, ese era mi propósito (aunque me pasé). Pero sí quiero dejar en claro que será la pareja de Inu a lo largo del fic (lo sé... es spoiler), pero desde el principio tenía planeado no sacar ni a Kagome ni a Kikyo. X3 espero lo entiendan.

Paloma rusa: Bueno es la bebida que le preparó Karen a Inuyasha.

Sex on the beach: Es una bebida a base de vodka, licor de durazno, jugo de arándano, y jugo de naranja.

Las estrías son cosas NATURALES! Nadie debe avergonzarse de ellas, no son estéticas (socialmente hablando no entran el el estereotipo de "hermosas")... Y a mucha gente les desagrada que su pareja las tenga o incluso tenerlas uno mismo. Las estrías pueden salir por varias razones: Un embarazo, subir/bajar de peso, hacer ejercicio (especialmente a hombres), incluso por GENÉTICA. Así que no deben avergonzarse de ellas, les salen a mucha gente incluso sólo por tener piel sensible. Mujeres acá entre nos, a los hombres no les importan (y si sí, el problema no son las estrías).

Ahora hablemos de sexo 7u7r hahaha no todas las mujeres se corren siempre y eso no quiere decir que no hayan llegado al orgasmo. Las mujeres a diferencia de los hombres podemos tener cerca de (de tres a cinco o más) orgasmos durante el acto sexual y hay veces (y formas diferentes) en las que explota el cuerpo, puede ser el conocido squirt que es el más común o la otra forma menos común que es una substancia con más cuerpo (espesa). Pero si no te ha pasado, no te atormentes, las mujeres no siempre llegan a correrse como los hombres, pero podemos tener más orgasmos que ellos 7v7s

IMPORTANTE: Aunque Karen use las pastillas porque de vez en cuando disfruta del sexo casual, OJO, eso no la protege de ETS (enfermedades de transmisión sexual) que al ser un fic hecho por mí no le pegaré nada, no se apuren pero es diferente con la realidad. Chicas por favor, a menos de que no tengan una pareja estable y que tengan su historial médico y estén 100% seguras de que no tiene ninguna enfermedad, usen protección (sin gorrito no hay fiesta).

Un mito de la pastilla es que con el alcohol pierde el efecto, esto es mentira, a menos de que el alcohol haga a la persona en cuestión vomitar antes de que sea absorbida por el metabolismo, no pasa nada en cuanto a la pastilla. Por otro lado, si se toma la pastilla y se bebe, puede aumentar el efecto del alcohol (vamos que recuerden que esa cosa alborota las hormonas y el metabolismo) entonces la gente se embriaga más rápido como es el caso de mi Karen XDDD

A mucha gente le puede parecer cómico o tonto que Karen se haya depilado y dejado una figura en su zona íntima cuando es algo muy común y divertido XDDDD (no saben lo que uno encuentra luego en tumblr... Los hombres también lo hacen XDDD) Hay quienes tienen el Ace of spades ahí X'D

Inuyasha... Bueno hay dos razón por las cueles es tan ooc. La primera, no es huérfano, su madre vive y no ha sido herido nunca entonces no hay razón para que sea huraño, quiero mantener su esencia pero no hay razón para hacerlo un peleonero o celoso y lo mismo pasa con Sessh y la segunda, bueno este fic lo empecé como una novela y la forma de ser de los pjs ya la tengo por demás definida XDDDDD

¿Notaron que me extendí mucho con el lime y luego con el lemon? XDDDDDD Bueno el capítulo tuvo un enfoque diferente como para dar un pequeño respiro de la tensión que se ha desarrollado. Y tuvo esa longitud porque casi no habrá lemon, sí muchos momentos eróticos pero el género en sí no es tan cursi para meterlo a cada rato XDDD así que no habrá mucho lemon. Eso sí, Inu y Karen serán una pareja bastante activa sexualmente hablando y eso los pondrá en algunas situaciones comprometedoras en un futuro.


Contestando a sus hermosos reviews (a quienes no tienen cuenta o no puedo mandarles mensajes porque a los demás les contesto por mensaje privado 7u7r):

Kagoyame: Por desgracia hay mucha gente que dice amar a los animales y lo hace por moda u,u... Y sí haha no son polis XD Y sí, Sesshomaru siente mucha atracción hacia Kagura a muchos niveles. Hahaha mi intención es que Karen siga siendo insoportable XD sólo que este cap la dejé ser un poco más ella misma... Hahaha es que Rin a veces (muy contadas veces) puede ser demasiado temeraria XDDDDD Y sí aunque la sociedad diga pendejadas como: es que tomó mucho, es que se viste como puta, es que ella, es que ella... A LA MIERDA lo único que causa una violación es el maldito violador. La mujer no tiene la culpa, si dice NO es NO. Yo no creo que su papá exagere tanto (quizá lo hizo al ocultarle cómo murió su madre) pero cuando un ser querido fallece de esa forma, la gente de lo último que quiere escuchar es de más muertes u.u PD: OMG OMG OMG Sigo muy feliz que notaras lo de los diálogos de las películas! :D

Kagura: Sí, salió Kagura y Sesshomaru es el interesado en ella de momento 7u7 XDDD Hahaha no eres la única, a Abi (una lectora) tampoco le agrada Ayame. HAHAHAHA precisamente fue por Abi que Damon le puso ese apodo a Rin pero casi no lo va a usar al menos no pronto 7u7r

Dani Pasos: Hahaha este fic está lleno de secretos e intrigas chan chan chan! Sí... Menos mal que Damon sí hizo una demanda para que lo arrestaran en lo que Rin se decide a denunciarlo también. Eso NO debe quedar impune! HAHA ese "te encontré gatita" me lo imagino tan sensual asdfghjklñ XDDD Saludos!

DomPath: Ha, esa es la intención 7u7 Vamos, no se le podía ir de las manos salvarla! XDDDD Sí, tienes buena memoria, el quería regresar con Abi y logró tener relaciones con ella en la fiesta antes de que la asesinaran O: hahaha enojado no estaba... O quién sabe XD

ZY: No te apures nena lo entiendo. Espero que te haya ido bien en los finales! :D Espero que así siga :3

Anya: KYA! Me encanta tu nombre! Primero bienvenida a la lectura, segundo sí, Sesshomaru es muy observador y piensa con la cabeza fría la mayor parte del tiempo. Neee no me gusta tantooo ese tipo de dramas, porque hay otros que sí XD Hahaha tanto Damon como Koga saben que no tienen relación de ese tipo XD

Lin: Sí, fueron unos malditos u,u Hahaha es que Sesshomaru es Sesshomaru, la iba a rescatar a toda costa 7u7r Tú crees? puede ser, o puede que no... Quién sabe n-u XDD HAHAHA sí, es muy idiota XDDD en eso estoy 100% de acuerdo. Y precisamente eso ocurre u,u no es la primera vez de Charlie u,u

Isa Taisho: Gracias por leer! Me alegra que te guste tanto :3 un abrazo!

Another: Lo sé, aunque también hay muchas manifestaciones contra los cazadores y toreros. La vida de un niño no vale más que la de un animal, lo entiendo los dos son seres vivos pero en esta ocasión se podía salvar a uno... / Hahah sí... el papá de los ambarinos tiene su propia agencia de detectives fantasmas XDD sí... la ficción XD aunque hay muchos detectives independientes que hacen de las suyas con tal de hacer justicia eh! Y Tenías razón, Charlie fue detenido. Me gusta tu forma de pensar eue hahahaha charlie es demasiado descuidado para algo elaborado... buen razonamiento. Que bueno! Karen asdfg la amo y tiene un historia un poco fuerte también... Sí! TOBBI XDDD OMG te acosan? hahahaha presumido, yo los conocí en sexto de primaria u.u Esa canción es de mis favs. sufrí porque no la tocaron en abril TT-TT

A todos los hermosos guest muchas gracias por comentar! :3 (sería hermoso que pusieran un nombre para poder contestarles a cada uno de manera personalizada (?) haha).

Muchas gracias por sus hermosos comentarios:

DreamFicGirl

Lupita Reyes

Danper

Kagoyame

Indominus Dea

HoolieDaniSars

Kagura

Abigz

Dani Pasos

Baby Sony

DomPath

DanaLovesOhana

ZY

Another Angel Down (como amo tu nick)

Anya

Sabastu

Lin

Fabricio

Isa Taisho

Y a todos los hermosos Guest :3

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Bueno me despido, es todo por hoy. Recuerden que este fic participa en la campaña de Elixir plateado, por leer y no comentar es como agarrarme las tetas y salir corriendo! XDDD No me manoseen por favor!

Recuerden que los reviews nos motivan a los escritores a seguir publicando (porque nosotros creánme que seguiremos escribiendo si realmente nos apasiona).