Disclaimer: Los personajes de Inuyasha le pertenecen a Rumiko Takahashi, los demás a mí al igual que la trama de esta historia, la cual ya está registrada :P

Hola criaturitas hermosas!

Primero que nada, gracias a quienes votaron por mí en el concurso de dibujo del grupo (yeeeiiii gané :O). Ahora me toca a mí moderar uno de cuentos cortos. Las invito a que se pasen por el grupo después del 25 de este mes, pues esteremos subiendo los cuentos de las concursantes :3

El capítulo pasado fue para aligerar la tensión y porque quería alejarme de los temas de muerte por motivos personales, pero este capítulo lo compensará.

Esta vez no les traigo notas largas, al final vienen las referencias de algunos pjs. Y la sección de Spoilers.

Por cierto, ahora subiré mis dibujos y spoilers a mi perfil de facebook dedicado a Fanfiction: Iblwe McGarden por si desean agregarme :D

PD para Kagura-comu: Las preguntas a tus dudas ya las he resulto en las notas de los capítulos anteriores. Pero seré más explícita para que puedas entenderme, el proceso de Rin será progresivo en cada capítulo. No suelo hacerla sumisa ni dejada pero las circunstancias en este fic difieren de los otros. Ahora, con mucha educación te aconsejo que si el fic no te gusta, las puertas están abiertas. No creo que alguien te apunte con una pistola para leerlo. Si no te gusta Rin, tengo otros fics donde ella es distinta y si el problema soy yo pues te recomiendo a las demás autoras, hay unas muy buenas. Pero si sigues leyendo algo que NO te gusta, la única que pierde su tiempo y hace corajes, eres TÚ. Me preguntas si tendrá romance cuando el capítulo anterior fue prácticamente de eso? En serio? Sí, hay romance pero voy a manejas a las parejas de manera distinta. Si no puedes ser paciente puedes buscar fics SesshRin con mucho romance, hay unos muy hermosos y que avanzan más rápido. Desde el primer capítulo advertí que me centraría en el género criminal y suspenso psicológico y si no te gusta es entendibe y no tengo ningún problema con ello. Como ya te dije: eres libre de dejar de leer en cualquier momento.

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Let the games begin

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Después de aquel escalofriante acontecimiento, Rin se mojó la cara y se miró al espejo, estaba pálida y tenía la ropa completamente húmeda. Respiró hondo en repetidas ocasiones, intentando calmarse. Damon le ponía los pelos de punta —y no solo eso—, era inquietante topárselo con tanta frecuencia y a la vez excitante. Había algo en él que le brindaba seguridad. Como una luz apenas visible en una espesa obscuridad, mas su frialdad hacía que ella se sintiera incómoda. Era bastante serio y misterioso, odiaba admitirlo, pero aquello era estimulante.

—¡Déjenme! —escuchó un grito femenino afuera de los baños.

Aquel ruido despertó los sentidos de Damon, quien intentaba calmar su ansiedad masculina en el baño. Se había empapado la cara con agua helada y se repetía en constantes ocasiones que Rin Tanner no era una mujer para él. Era una estudiante que se había topado en un caso y él nunca relacionaba su trabajo con su vida íntima. Respiró hondo y secó su rostro con una toalla de papel para después asomarse ligeramente al pasillo. Había una chica bajita de cabello corto hasta los hombros, negro. Abrazaba sus libros sobre su pecho con mucho temor. Estaba rodeada por tres chicos, los amigos de Charlie.

—¡Tú no vas a decir nada! —amenazó Renkotsu con brusquedad, golpeando el casillero al lado de la cabeza de la chica, era demasiado pequeña en comparación con el sujeto de colosal estatura. La joven temblaba y asentía con sumo nerviosismo.

—Ya l-les di-dije que n-no —chilló cerrando fuertemente los ojos.

—Si la policía llega a enterarse, te puede ir muy mal —le espetó Gatenmaru con desdén. La chica asintió tímidamente—. ¿O quieres que se repita de nuevo? —le habló cerca de su oído y la joven comenzó a llorar, negando con la cabeza. El chico de abundante cabellera negra sonrió con sorna ante su reacción.

—¡Ya basta! —aquella voz femenina lo sorprendió, pensó que Tanner ya se había ido—. ¿Estás bien? —quitó de un empujón a Renkotsu que la tenía contra los casilleros, la joven no respondió, los tres chicos hicieron a un lado a la chica y Hiten tomó a Rin de los hombros.

—A ti te estábamos buscando —Rin tragó seco cuando el moreno, Hiten, la zarandeó, pero se mantuvo serena ante tres pares de ojos mirándola con odio—. ¡No pudiste quedarte callada! —seguramente se referían a la detención de Charlie.

—No —contestó con voz elevada, sin gritar—. Y voy a hacer que pase mucho tiempo encerrado —la estrellaron contra los casilleros y ella entrecerró un ojo intentando ocultar el dolor que sintió cuando uno de los candados se clavó en la piel de su espalda. Los tres estaban listos para atacarla cuando ella volvió a hablar—. Y ustedes también van a pasar un largo rato en prisión, no lo empeoren —amenazó con una mirada afilada. Sesshomaru estaba congelado en su lugar. Nunca la había visto así, aunque aceptaba que le gustaba su actitud calmada, esa parte de ella capaz de sacar las garras para defenderse, le atraía más.

—¡Tú tampoco vas a decir nada! —escupió Hiten afilando su rojiza mirada y ella tensó la mandíbula—. O sí no…

—¿Qué? —habló por fin, saliendo por completo del baño—. ¿Qué le vas a hacer si va a la policía en este momento? —al ser más alto que los tres chicos, Sesshomaru imponía, además mantenía su cabeza en alto y los miraba con menosprecio. Con una mirada fría, capaz de helar los huesos.

—¿Estás bien? —Rin ignoró su aparición olímpicamente, o quizá confiaba en que los ahuyentaría porque en seguida se acercó a la joven para auxiliarla, no estaba herida, pero se estaba muriendo de pánico.

Rin le dedicó una mirada de agradecimiento a Damon y se adentró al baño con la chica. Los tres tipos se miraron y después se fueron de ahí, sin darles la espalda. Sesshomaru sabía que ahora tendría que lidiar con más jóvenes estúpidos. Le había costado mucho trabajo sacarle información al más miedoso del grupo, Shuran. Y había conseguido pistas buenas para mantener encerrado a Charlie y a sus amigos, pero sabía que estaba llamando mucho la atención, él debió haberse quedado como espectador, pasar desapercibido. Era la primera vez que hacía algo realmente estúpido y no se sentía como si lo fuera. Maldijo para sí, algo andaba mal con él.

—Gracias —murmuró la joven que Rin trataba de tranquilizar en los baños de mujeres—. ¿No les tienes miedo? —le preguntó secándose las lágrimas con la manga de su sudadera.

—Sí —aceptó Rin, le tomó mucha fuerza de voluntad dejar ver aquel lado fiero de ella, sobre todo cuando había dejado de ser temeraria años atrás. Sin embargo, no podía quedarse de brazos cruzados al ver como sometían a alguien más, a esa chica que era incapaz de defenderse, y aunque ella no era más fuerte, había decidido tomar la oferta de Damon para denunciar el intento de abuso de Charlie—. ¿Por qué te amenazaron? —aunque temía conocer la respuesta. Cuando la joven volvió a romper en llanto, Rin confirmó sus sospechas.

Salió con la esperanza de que Damon siguiera ahí, y ahí estaba. Se encontraba recargado en el marco de la puerta del baño de hombres con los párpados cerrados a punto de abrirse, sus miradas se encontraron y ella se cruzó de brazos por el gélido ambiente que se sentía entre ellos. Y porque sabía que sus pezones se habían endurecido con esa intensa ojeada por parte de él. Damon afiló su mirada y ella asintió a una pregunta no hecha empero implícita en aquellos ojos de oro líquido. Rin se había salvado de una agresión sexual gracias a él, sin embargo, aquella joven no, y ellos ahora debían convencerla para que los acompañara a la estación de policía.

Horas más tarde, Sesshomaru se encontraba con Inuyasha en el departamento policial. Interrogaban a Rin y a Koga sobre lo ocurrido la noche del viernes. Ayame los había acompañado y le hacía compañía a Nazuna —la otra joven—, al parecer ella conocía a Ayame de la preparatoria y rápido entabló una relación amistosa con la pelirroja pese a la coyuntura que los rodeaba. La pelirroja le comentó a Rin en el camino que la señora Collins le había informado del funeral de Abi, ya que tenían el cuerpo de regreso querían darle el cierre que debían, sin embargo, iba a ser un evento exclusivamente familiar. Cosa que tenía devastada a Ayame pues Abi había sido su mejor amiga y habían hecho muchos proyectos juntas, simplemente se sentía dolida de no poder darle el último adiós a alguien que había sido como una hermana para ella.

Sesshomaru había acudido a Koga por una simple razón, él y su hermano debían mantener su identidad falsa con los estudiantes de la universidad y eso incluía a Rin y sobre todo a Charlie, por eso no podían testificar si las cosas iban a avanzar más legalmente hablando. Teniendo a Charlie encerrado por posesión de drogas, la policía había vuelto a revisar su relación con Abi Collins.

—Nada —le dijo Inuyasha—. El tipo tiene una coartada perfecta para después de la fiesta —se cruzó de brazos y su hermano entrecerró los ojos incrédulo—. Las cámaras de tránsito lo ubican cerca de su casa unos minutos después de dejar la casa de la fiesta, además de que un vecino lo escuchó llegar. Y en su casa no se encontró nada, fotos de Abi, pero supongo que es normal por eso de que tuvieron una relación, pero no hay nada que indique que algo pasó ahí.

—¿Luminol? —el menor asintió—. Es bastante idiota para cometer un asesinato de todas formas —aunque Sesshomaru sabía lo mucho que aquello iba a afectar a su padre. Los días seguían pasando y cada día tenían menos respecto al caso de Collins.

—Karen me sigue escondiendo algo —apretó los labios—. Creo que voy a tener que investigarla más a fondo, y no hablo de eso —su seriedad logró que Sesshomaru alzara una ceja—. Me preocupa, ¿sí? —aceptó molesto ante la indiferencia de su hermano mayor—. Además de que temo que tenga problemas con la bebida.

—Estás involucrándote más de la cuenta —manifestó Sesshomaru antes de alejarse.

Inuyasha lo sabía, pero no podía ignorar lo que sentía por la rubia.

Cuando Rin salió, todos esperaban afuera. Ayame animaba a Nazuna mientras Yasha hablaba por teléfono, seguramente con Karen. Ella estaba decidida a hablar con Damon, estaba harta de no saber qué pasaba, porque si realmente él fuese alguien involucrado en el asesinato de Abi, no la animaría a ir a la policía. Tenía que aclarar las cosas con él porque su excesiva atención le daba escalofríos. Damon parecía vigilarla, pero mirándolo desde donde estaba parada en aquel momento, no parecía exactamente un acosador o asesino. Lo vio al final de un pasillo y se acercó, relamiéndose los labios en el camino con la intención de no dar marcha atrás.

—¿Todo bien? —preguntó con voz serena, abrió los ojos que había mantenido cerrados, sabiendo que era ella. Rin asintió levemente con la cabeza, una afirmación silenciosa porque todavía no estaba lista para abrir la boca. En cambio, se recargó en la pared junto a él, y respiró hondo, llenando su pecho de oxígeno, levantó su vista hacia él y se armó de valor.

—Hay algo que no deja de darme vueltas en la cabeza —empezó, logrando que él fijara sus ojos en ella. Rin tensó la mandíbula porque aquellos ojos dorados lograban arrancarle el aliento—. Quisiera saber por qué me has estado siguiendo —expuso con voz suave, queriendo evitar una disputa con él.

—Hmp —Damon cerró los ojos de nuevo y ella se sintió completamente ignorada.

—¿No me vas a contestar? —alzó un poco la voz al no recibir respuestas por parte de él—. No soy tonta, Damon Miller —le espetó, respiró hondo y se acercó a él de manera peligrosa, logrando que los párpados de él se abrieran para encontrarse con la mirada verdosa de ella. Astuta y pendiente como la de un gato—. No entiendo por qué desde el día en el que apareciste comenzaste a hostigarme —lo apuntó con el dedo y lo picó al momento de hacer la siguiente pregunta—. ¿Por qué me topo contigo en todos lados? —de nuevo volvió a estrellar su dedo contra el fuerte pecho masculino, pero con mayor fuerza—. ¿Por qué me vigilas todo el tiempo? No entiendo por qué siempre estás acosándome de esa forma...

Sesshomaru la tomó de la muñeca antes de que le hiciera un moretón en sus pectorales y la haló contra su cuerpo, apegándola con fuerza con una mano sobre su espalda baja. Ella se reclinó hacia atrás, alejando sus rostros, pero acercando la parte baja de su cuerpo a la de él. Sesshomaru realmente detestaba involucrarse con las personas relacionadas a los casos que investigaba, aquello era juego de su hermano, sin embargo, desde el primer día se había percatado que Tanner no era tan ingenua como aparentaba, y aquella explosión en ella lo había llevado a tomar una decisión que nunca pensó que tomaría.

Usaría la estrategia de Inuyasha aun cuando lo había reprendido por involucrarse más de la cuenta.

—¿No te ha pasado por la cabeza que tal vez me intereses? —la vio abrir los ojos con sorpresa y así mismo los labios ligeramente para decir algo, pero a cambio de eso soltó una carcajada (sin la intención de ser sarcástica), era una risa sincera. Le costó unos segundos tranquilizarse y mirarlo con ojos llorosos por tanto reír. Para Rin era imposible pensar que un tipo como él pudiese verdaderamente estar interesado en ella, Damon parecía burlarse y cada vez caía más bajo para lograr molestarla. Eso no se lo podía creer.

Sesshomaru arrugó el entrecejo, pensando que había perdido el toque con las mujeres, pues cualquier otra se hubiese sorprendido y caído a sus pies.

Cualquiera excepto Kagura, y al parecer Tanner.

—Eso es absurdo —Rin no se iba a tragar aquel cuento. Damon no le daba la impresión del hombre bruto que no sabía acercarse a una mujer. Y sabía que ella ni siquiera le agradaba, se lo había dejado claro horas antes—. Y en caso de que así fuera, estás haciendo todo mal —mintió y logró alejarlo lo suficiente como para romper todo tipo de contacto físico. Ella pensaba al principio, que era un cómplice del asesino o algo parecido, pero después de ver todo lo que había estado haciendo en la universidad y el apoyo que le brindaba en esos momentos, inclinó sus conclusiones en otra dirección. Damon parecía un policía y ella se sintió segura.

—¿Por qué es absurdo? —preguntó él, apegándola nuevamente contra su cuerpo, sosteniéndole la mirada, ella arrugó el entrecejo y él acercó su rostro al de ella.

En esa ocasión ella no se reclinó hacia atrás, manteniendo sus suaves pechos aplastados contra su duro torso. Sesshomaru inhaló su dulce aroma a vainilla y se permitió perderse en aquellas radiantes lagunas verdes. Se acercó sólo un poco más, metiendo una mano lentamente en la abundante cabellera castaña, haciéndola temblar con una caricia inocente. Ella cerró los labios y relajó sus cejas, quedaron trenzados de los ojos del otro durante interminables segundos. Tanner intentaba parecer calmada, pero la vena de su cuello palpitaba como el corazón de un ratón, Sesshomaru ladeó una sonrisa ante las reacciones de ella. Se hubiesen quedado así un largo rato de no ser porque ella puso las manos sobre su pecho para alejarlo.

—Porque sí —se soltó de él y dio media vuelta para retirarse.

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—Esto es lo que hay —le comentó su abogado, Suikotsu—. Tienes una denuncia por posesión de drogas, una violación y un intento de violación —el abogado del ojiazul sabía que Charlie no tenía nada a su favor—. Además de que no tardan en caer tus amigos —le recordó. Durante muchos años había estado limpiando el camino de mierda que Charlie dejaba a sus espaldas, pero en aquella ocasión no pensaba salvarlo de lo insalvable—. Piensa en esto, si te encuentran culpable y tú sostienes tu inocencia, la condena será mucho más larga, y si tus amigos testifican en tu contra, que lo harán por un pacto de una condena menor, las cosas no saldrán nada bien.

—¿Me estás diciendo que me ponga la soga al cuello? —espetó el muchacho incrédulo y su abogado asintió seguro de sí—. ¿No hay nada que puedas hacer? —posiblemente lo había, pero el abogado no quería y sabía que el padre de Charlie no lo iba a ayudar en esa situación.

—Respecto al caso de Abi…

—Yo no la maté —se apresuró él—. Yo la amaba —y sus ojos se empañaron—, si había alguien que me importaba y sería incapaz de dañar, era ella —su abogado realmente no tenía por qué sacar el tema, empero la reacción del chico le recordó que, pese a sus delitos, seguía siendo un hombre joven con sentimientos y quizá el tiempo que le deparaba el destino en prisión sería la clave para reacomodar su humanidad.

—Ya sabes lo que tienes que hacer —le dijo antes de irse.

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Era una mañana fresca y soleada, Kagura amaba los lunes más que cualquier otro día de la semana. Si algo iba mal, los lunes eran como una cuenta nueva, un comienzo para que todo saliera bien. Siempre lo había visto de ese modo y se alegraba de que fuera lunes por fin. Después de haber terminado con el cuerpo de Abi Collins y con su informe de la autopsia, lo único que quería era descansar. El fin de semana había sido un poco agotador con los alumnos que hacían sus prácticas bajo su supervisión. Uno de ellos le había preguntado por Abi y ella había evadido el tema, pues era información que seguía siendo confidencial para la policía. Koga Wolf realmente parecía afligido porque él conocía a la víctima y ella se sentía mal por la tristeza que lo había invadido al momento de sacar el tema. Aunque sabía que él no había sido pareja de la joven, su exnovia, Ayame, era la mejor amiga de Collins. Y su tristeza contagiaba al moreno.

—¿Cómo ha estado Inu No? —preguntó abruptamente la abogada con quien compartía el almuerzo (y su mejor amiga), Yura Sakasagami. Kagura sabía que había tenido una aventura sumamente ardiente con el detective de homicidios, pero ambos estaban más casados con sus trabajos que con sus vidas privadas, así que aquella relación había sido demasiado efímera, aunque a veces se enteraba por boca de Yura que se habían vuelto a acostar. Considerando que Yura era al menos veinte años menor que el detective, no entendía porque su amiga caía cada vez que el hombre la llamaba o viceversa. Yura era muy atractiva y no tendría problemas en encontrar a alguien más para pasar el rato, sin embargo, su amiga estaba conectada de alguna manera con Inu No Taisho. Quizá su relación nunca había muerto del todo.

—Bien, absorbido por el trabajo, como siempre —Kagura dio un sorbo a su jugo de betabel y suspiró. No tener avances con el caso de Collins la tenía muy consternada al igual que a él.

—Anoche hablé con mi prima Sango —Kagura y Sango tenían una amistad competitiva, pues ambas eran médicos forenses. Sin embargo, trabajaban en diferentes estados, Sango residía en Cincinnati—, le asignaron el caso de un cuerpo que encontraron en unas alcantarillas. Está bastante deprimida pues no ha encontrado mucho debido al estado del cuerpo. ¿Puedes creer que llevaba más de diez años ahí? —Kagura asintió, había escuchado las noticias y aquello le había parecido aterrador—. Me dijo que tuvieron muchos problemas para sacarlo de ahí, pues además del estado frágil del cuerpo, había demasiadas cucarachas y otros animales —hizo una mueca de asco—. Lo más misterioso es que sus registros no están en la base de datos del estado, solicitaron una búsqueda nacional para poder reconocer a la persona, que por los pedazos de tela de su ropa se cree que era mujer. Incluso están buscando en los archivos cercanos a esa época a ver si encuentran alguna denuncia de desaparecidos... Seguramente no tardarán en buscar también en los archivos de Louisville.

—Te sorprenderías de cuántos cuerpos se tienen sin un nombre —murmuró Kagura. Si no eran capaces de identificar un cadáver se le ponía un nombre genérico o un número. Ella odiaba ponerle números a los cuerpos, eran personas que en algún momento habían tenido identidad, y enumerarlas era una forma cruel de recordarles que ya no eran nadie.

—Por cierto, tu novio me habló para representar legalmente a una joven —le comentó, Kagura frunció el ceño ligeramente—. ¿Lo sigues rechazando? —la joven de cabello corto todavía no podía creer que Kagura rechazase a alguien tan apuesto como Sesshomaru Taisho—. Nunca me has dicho qué peros le ves.

—Ni tampoco lo haré ahora —sonrió con malicia y terminó de tomarse su jugo, dejando que sus labios se tiñeran de un rosa oscuro—. ¿Qué más sabes del cuerpo que tiene Sango en su poder? —preguntó abruptamente y Yura sintió que la piel de sus brazos se erizaba al recordar los detalles.

—Sango dijo que habían intentado desmembrarla —contestó con simpleza, sin embargo, por dentro sentía escalofríos solo de pensarlo—. Algunos huesos muestran que alguien intentó cortarlos, se cree que lo hicieron con intensión de separar los miembros del cuerpo para dejarlos en lugares distintos y al darse cuenta el tiempo que eso llevaba, simplemente se deshicieron del cadáver en ese lugar.

—He de suponer que no se ha determinado una causa de muerte —Yura asintió y Kagura suspiró. Después de un tiempo largo, los cuerpos se descomponían y cada vez se hacía más difícil identificar heridas o traumatismos que le dieran sentido a la muerte.

Quizá por esa razón también sentía alivio de que los jóvenes estudiantes que hacían sus prácticas con ella no tuviesen que ver el cuerpo de Abi Collins, era algo bastante fuerte de examinar, incluso ella que había visto casos perturbadores, seguía alterada por la joven fallecida. No entendía la maldad con la que la habían tratado, desde su punto de vista aquel ataque había sido personal, aunque nunca hacía falta el demente que se ensañaba con una víctima al azar. De algo estaba segura y hablando por teléfono con Sesshomaru habían llegado a la misma conclusión. Abi Collins había sido sometida prácticas sexuales masoquistas que la habían llevado a sus extremos. Al principio y por muchas de las heridas en zonas privadas, Kagura había llegado a esa conclusión, pero con la hipótesis de Inuyasha y Sesshomaru sobre muchas de las marcas encontradas lo confirmó, habían logrado hacer un listado de artefactos que pudieron usar contra la joven.

Recordarlo le erizaba la piel.

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Era un día soleado, perfecto para un funeral. Las personas vestían de negro y lloraban constantemente. Él se encontraba sin expresión alguna mirando fijamente el ataúd con el cuerpo de una mujer adentro. Ignoraba las palabras de consuelo de un dolido sacerdote, estaba acostumbrado a esa clase de reuniones, aunque no había asistido a muchas, todas eran siempre iguales. Hasta que los gritos de una pequeña niña lograron atraer su atención, y era por ese tipo de comportamientos que a Sesshomaru no le gustaba asistir a los funerales, generalmente permanecía estoico durante el ritual religioso, su hermano menor era quien de repente se ponía sentimental y lloraba por la muerte de personas que no conocía. Su padre era más parecido a él, pues a pesar de estar herido por la muerte de sus colegas, era capaz de mantenerse sereno. Su rostro mostraba tristeza, pero no lloraba.

—¡Mami! —la niña quería acercarse al ataúd, pero su padre la tenía sujeta del estómago con un brazo, al igual que la pequeña, el señor se deshacía en lágrimas, y Sesshomaru supo que era la empatía la que también empapaba las mejillas de muchos presentes—. ¿Por qué van a enterrar a mami? —la pequeña pataleó y Sesshomaru se dio cuenta que Inuyasha apretaba sus puños y comenzaba a llorar.

¿A quién no le rompía el corazón ver a una criatura así?

Incluso Sesshomaru sintió lástima por la hija de la fiscal Tanner. Tan joven y huérfana de madre, se dignó a verla, sus ojos verdes estaban rojos, su cara llena de salinas lágrimas. No dejaba de rogar que no enterraran a su madre y a diferencia de todos los presentes, ella y su padre iban vestidos de blanco. La niña llevaba un vestido holgado y primaveral, demasiado extraño estando en el entierro de su madre. Incluso iba peinada como si fuera a asistir a una fiesta, con una media coleta de lado en su cabello castaño. A lo mejor la niña realmente no entendía que estaba despidiéndose de su madre en ese momento.

Y era para siempre.

Cerca de veinte minutos después, una vez que la tierra cubría por completo el ataúd, su padre se acercó al viudo y a la pequeña que, con mirada tranquila, seguía viendo el pedazo de tierra que ahora la separaba de su madre. Sesshomaru hizo algo que nunca había hecho y colocó su mano sobre la cabeza de la niña, ella alzó su vista hacia él y por un segundo vio lo que le pareció el asomo de una sonrisa inocente, aunque estaba seguro de que no era más que un mero espejismo, pues la niña seguía llorando en silencio por la pérdida de su progenitora. Sin embargo, incluso bajo esa situación, los pequeños y brillantes ojos verdes le sostuvieron la mirada, aunque lágrimas gruesas salieran de ellos, ella no apartó la vista y él tampoco.

Sesshomaru despertó de golpe. Nunca había soñado con un recuerdo y no entendía lo que eso significaba. De pronto comenzó a unir las piezas, aquel funeral era de la fiscal Caroline Tanner, y la pequeña niña era Rin, o al menos eso era lo que pensaba por sus ojos verdes y su cabello castaño. No estaba del todo seguro, pero de ser cierto, ellos ya se habían visto antes, aunque en aquel entonces, Sesshomaru no pintaba su cabello de negro, lo llevaba plateado como su padre, si ella lo recordaba, seguramente no lo había relacionado con Damon. Suspiró ante sus pensamientos, lo único que tenía en la cabeza eran meras especulaciones, no estaba seguro de que Rin Tanner fuese aquella chiquilla. Se puso de pie y tomó sus cosas para darse un baño.

Cuando se dirigía a las regaderas, Karen se le acercó. Iba con una sonrisa radiante y lo llamó con su voz chillona, poniéndole los pelos de punta. Sabía que se había acostado con su hermano porque Inuyasha no había ido a dormir al dormitorio y la excesiva felicidad de la joven se lo confirmaba.

—¡Damon! —él se detuvo—. ¿A qué hora sales? Quería que nos acompañaras a comer al rato, Yasha dice que quiere conocer…

—No me interesa —contestó secamente, de por sí estaba molesto con su hermano por haberse metido con Karen a un nivel casi sentimental, que ella intentara acercarse a él también le enojaba mucho.

—Pero… —Karen lo tomó del brazo antes de que se fuera—. ¿No crees que sería más divertido si vamos los tres? —Sesshomaru frunció el ceño y ella lo soltó asustada por la molesta mirada de él.

—¿Qué pretendes? —espetó con voz gélida—. ¿Por qué te tomas tantas molestias conmigo? ¿A caso quieres jugar con los dos hermanos? —sonrió con malicia y ella abrió los ojos con sorpresa.

—Claro que no —contestó de manera apresurada—. Yo quiero a Yasha, bien —afirmó con la mirada baja—. Solo que siento que ustedes están distanciados y pensé qué…

—¿No te has puesto a pensar que si estamos separados es porque él pasa demasiado tiempo contigo? —Karen achicó los ojos, pero él no se calló—. Siempre estás hostigándolo, no lo dejas solo ni un segundo —quizá se estaba excediendo, pero no podía permitir que aquella relación se le saliera de las manos a su hermano. Karen podía ser una víctima, o sospechosa de un momento a otro y si su hermano desarrollaba sentimientos hacia una sospechosa, las cosas se iban a complicar demasiado.

—Lo siento —le contestó con ojos llorosos y se fue de ahí a pasos apresurados. Sesshomaru suspiró exasperado y continuó su camino hacia las regaderas.

Apenas entró y la vio en el espejo, cepillando su cabello castaño y trató de imaginarla con una coleta infantil, quería preguntarle, pero no sabía para qué. Quizá si mantenía su mentira y se acercaba a ella podría obtener esa información. Siguió avanzando hasta posarse junto a ella, abrió la llave del agua y se mojó la cara, ella se tensó, pero no se movió del lugar. El día anterior le había dicho que estaba haciendo todo mal, pues bien, le demostraría lo bien que sabía hacer las cosas, como acercarse a ella para que confiara en él y hablara más de Abi Collins. Cerró la llave del agua.

—¿Esperando a Ayame? —preguntó con voz suave, no es que eso le importara, pero fue lo primero que se le ocurrió para iniciar una conversación.

—Hola, buenos días, sí gracias dormí muy bien —contestó ella. Al parecer le había perdido el miedo y eso era lo que necesitaba para poder acercársele, sin embargo, admitía que le gustaba cuando parecía huirle, le daba cierto poder sobre ella.

—Buenos días —contestó sin verla y ella escondió una sonrisa y siguió cepillando su cabello húmedo. Sesshomaru sintió la ligera necesidad de enredar sus dedos en aquellos cabellos cafés, realmente sentía ganas de hacerlo, el día anterior se había sentido maravillado por la suavidad de aquella espesa cabellera. ¿Maravillado? ¿En qué coño estaba pensando?

—Sí, ya no debe tardar —Rin había pasado un fin de semana muy abrumador y esperaba empezar el día bien, había salido a correr como todas las mañanas y estaba lista para irse a clases. Había tomado la decisión de seguirle el juego a Damon, quizá lograba obtener algo de información, además de que sentía cierta seguridad con la idea de que fuera de los buenos. Sin embargo, estaba decidida a no bajar la guardia con él. No estaba segura de que sus sospechas fueran ciertas.

—Ayer me dijiste que estaba haciendo todo mal —comentó intentando mantenerse indiferente, sabía que ella no iba a acercarse, no parecía su estilo. Sería él quien daría los primeros pasos para ganarse su confianza. Ella asintió y dejó el cepillo, lo miró a través del espejo con una insinuación de sonrisa—. Tal vez no me has dado la oportunidad de hacer las cosas bien —ella se mordió el labio inferior y después hizo una especie de mueca pensativa.

¿Estaría arriesgándose mucho con él? Seguramente sí, pero era todo lo que tenía.

—Tal vez —convino ella, el primer día que intentó acercársele, ella salió corriendo como gato despavorido. En el fondo sabía que él no se acercaba a ella por razones románticas, ni ella lo haría con él. Pero jugaría su juego, a pesar de que seguía causándole temor, estaba segura de que algo podía sacar de ello.

Paz, tranquilidad. Su vida de vuelta.

—El viernes Yasha quiere ir con Karen a otra fiesta —él no deseaba ir y presentía que ella tampoco, no obstante, tenía que continuar con su investigación y todas las personas que habían tenido alguna relación con Abi debían ser investigadas minuciosamente y él estaba ahí para hacer el trabajo que la policía no podía—. ¿Ayame te avisó?

—No, no me ha dicho nada —se encogió de hombros—. Supongo que no quiere salir después de lo que pasó el viernes —y Rin no planeaba dejarla sola.

—¿Por qué sostienen el juego de que son pareja? —le susurró al oído y se quedó cerca esperando su respuesta, la joven se tensó de nuevo y dejó que los segundos corrieran para seleccionar bien sus palabras antes de contestarle. Después de una larga pausa lo hizo.

—Nosotras no hemos dicho nada, la gente lo asumió así —aunque en parte aquello no era del todo cierto pues Ayame le había dado a entender esa farsa a Koga durante la misa en casa de los Collins. Y ninguna había desmentido nada.

—Perdón por la tardanza —Ayame salió de un cubículo vestida y con el cabello empapado—. Hola Damon —saludó poniéndose junto a Rin en el espejo, justo entre ellos y Sesshomaru sintió que había quedado desplazado en un segundo—. Me peino y nos vamos —le murmuró a su amiga y sacó de su maleta su cepillo y un par de ligas para hacerse sus coletas altas. Justo en ese momento sonó su celular.

—Número desconocido —le dijo Rin pasándole el móvil. Ayame se encogió de hombros y contestó la llamada.

—¿Diga? —Sesshomaru y Rin esperaron, pero la cara de Ayame se deformó y ambos la vieron por el espejo. Rin entró en pánico de que fuese una amenaza o algo peor—. ¿Qu-quién es? —preguntó con voz quebrada, Rin la sostuvo porque todo su cuerpo comenzó a temblar y las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, Ayame negaba desesperada y era casi incapaz de sostener el celular con su mano (pues se agitaba violentamente), Rin intentó tomar el móvil, pero Ayame se aferró a él y gritó con fuerza: —. ¡Detente! —Sesshomaru le arrebató el celular y se lo colocó al oído.

Y justo después de eso, la maté…

La línea se cortó.

—¡Ayame mírame! —le rogó Rin y la joven se quebró, abrazándose a la castaña. Rin le pasó la mano por su melena anaranjada e intentó consolarla. Damon estaba estupefacto ante lo que había escuchado.

Del otro lado de la línea hablaba otra persona con un distorsionador de voz que terminó la llamada al minuto y veinte segundos, dificultando así que se pudiese rastrear y el número aparecía como desconocido. Sesshomaru había escuchado las últimas palabras, no quería ni imaginarse lo que esa persona pudo haberle dicho a Ayame quien parecía estar teniendo una crisis nerviosa. Rin intentaba calmarla inútilmente y Sesshomaru pensaba qué hacer.

—Pudo haber sido una broma —murmuró parcamente, él no era bueno consolando mujeres y menos sabía qué decir después de lo sucedido—. Aunque no estaría mal dar parte a las autoridades…

—¡No! —ambas mujeres gritaron al unísono aterradas. Sesshomaru las escudriñó con la mirada y reafirmó su teoría: había algo que ellas dos sabían.

—¿Por qué no? —pero sólo recibió evasivas.

Rin sacó a Ayame del lugar y recuperaron el celular. Si Damon tenía que ver con la policía seguramente esa información correría rápido y ellas no se verían implicadas, fuese quien fuese la persona que llamó a la pelirroja, las seguían vigilando, y Rin sólo podía pensar que era la misma persona que les mandaba las amenazas. Condujo a Ayame hasta la sala de maestros y le pidió que la esperara. Ella pidió ver a Nakedra, le informaron que estaba en clases pero que había dejado algo para ella. Le dieron un pedazo de hoja de libreta doblado. Dentro la dirección que necesitaba, ese mismo día iría a visitar a Tobias Sanders.

—¿Rin? —era una voz joven pero masculina, ella se giró sobre sus talones y se topó con un chico de cabello platinado y corto. Espectaculares ojos azules—. ¿Encontraste al hombre de tus sueños? —bromeó.

—Hola Kai —saludó ella apresuradamente—. Todavía no, ¿qué haces aquí? —era extraño ver estudiantes en esa área del campus. El chico se encogió de hombros.

—Estoy buscando un tutor para algunas materias —dijo apenado y Rin notó el sonrojo en sus mejillas y sintió ternura por el muchacho—. ¿Eres tutora?

—No —negó con prisa—. ¿De qué necesitas clases?

El chico le contó que realmente entendía las clases, el problema era que la mayor parte de su tiempo se la pasaba dibujando cuando los profesores explicaban y eso lo atrasaba en varios temas, únicamente debía repasarlos con alguien más, al menos esa era la recomendación de su profesor porque si estaba solo seguramente se pondría a dibujar de nuevo. Después de indicarle las materias en las que se había atrasado, Rin decidió ayudarle y quedaron que tendrían las asesorías los miércoles y viernes a medio día que ambos estaban libres entre clases.

Después de despedirse del chico, Rin regresó con Ayame y la convenció de apagar su teléfono y la llevó a la enfermería para que le dieran un calmante. Evadieron el tema que la había puesto en ese estado y después de recibir pastillas, Rin le recomendó ir al cuarto a dormir un rato, pero Ayame insistió en irse a sus clases pues el día apenas empezaba. Horas más tarde —que le parecieron eternas—, dejó a Ayame en compañía de sus viejas amistades, incluido Koga, y tomó un autobús para llegar a la dirección que su maestra le había dejado. Quizá hubiese sido mejor llamar al profesor por teléfono, pero Rin no quería evasivas, en su casa tenía que recibirla sí o sí. Durante el viaje se dedicó a mirar por la ventana, había estado pendiente de su alrededor, simplemente se había acostumbrado a observar. Al parecer nadie la había seguido y eso le dio algo de alivio. Cuando se sentía observada llegaba al colmo de sus nervios, por suerte ese día no era el caso.

Llegó a la parada y tomó otro autobús que la dejó más cerca del conjunto de casas donde vivía Sanders. Las casas estaban un poco descuidadas y viejas, definitivamente había un lado de Louisville que no era como Hollywood pintaba, eran al puro estilo old Louisville, pero versión económica. El sol todavía estaba iluminando toda la zona y aun así se sentía a obscuras. Tomó aire y comenzó su viaje a pie hasta encontrar la calle donde vivía su antiguo profesor. Revisó el número, "612". Encontró la casa, era reducida y blanca, con la puerta alargada y verde bosque, tejas grises y de concreto, cortinas cerradas. Algo realmente discreto. Tomó aire y abrió la rejilla —que apenas le llegaba a la rodilla—, y avanzó por el camino marcado de cemento y adornado con piedras ovaladas hasta estar frente a tres pequeños escalones. Se quedó en su lugar y llamó a la puerta.

Escuchó algunos ruidos provenientes del interior y aguardó hasta que el profesor abriese la puerta.

—¿Tanner? —el hombre la escudriñó con la mirada, sus blancas cejas se fruncieron levemente estudiándola, tuvo que acomodarse bien sus gafas para confirmar que era su antigua alumna.

—Buenas tardes, profesor Sanders —Rin sonrió educadamente, esperando a que él la invitara a pasar o la cuestionara. El profesor bufó cual caballo y se hizo a un lado para dejarla pasar.

Cigarro.

No había otra palabra para describir el olor de esa pequeña casa, Rin alzó la vista al techo el cual se suponía era blanco, pero estaba cubierto de varias manchas amarillentas producto del vicio de Tobias Sanders. El señor le dio alcance, a pasos lentos a causa de su pie malo, todavía usaba el mismo bastón que había usado en sus clases. Un sencillo bastón de textura tipo bambú. Sin adornos caros, ni marca. Un objeto práctico y al parecer duradero. El profesor señaló un sillón mullido de color verde limón —desgastado hasta sus resortes—, y Rin tomó asiento.

—Kendra me llamó —comentó rascando su blanca cabeza, tenía una barba descuidada de algunos días y vestía casual, con colores oscuros.

—Nakedra —corrigió Rin—. La maestra de...

—Sí, ésa —el señor se sentó en el sillón al lado del de ella—. No puedo darte clases muchacha —Rin intento buscar el por qué no. Su profesor apenas tenía unos sesenta años, y parecía estar saludable. Rin lo miró esperando su explicación—. ¡Cuando me dijeron que necesitabas clases no me la creí! —Rin achicó los ojos—. No podía tratarse de ti, Rin Tanner siempre fue la primera de mi clase —se interrumpió para toser gravemente y Rin esperó con paciencia—. Me parece impensable que saques malas notas ahora —y por eso Rin quería hablar con él, pues a pesar de los años, no había detalle que se le escurriese de los dedos. Ese hombre tenía una mente brillante. La miró acusatoriamente—. Hay algo más por lo que estás acá.

—Quiero meter tópicos en psicopatologías —comentó relajándose completamente—. Mi padre nunca me dejaría hacer tal cosa —Rin se arrepintió de haber empezado de ese modo—, igual lo haré —sentenció—. Pero antes de hacerlo quisiera conocer más del tema, sé que usted es bueno en la materia de trastornos antisociales y quería saber si puede introducirme... —el profesor la escudriñó con sus astutos ojos azules, sabía que mentía, Rin no era una experta, pero podía decir que había logrado mantener a la policía lejos de ella. Su profesor era distinto.

—No me sorprenda que quieras acercarte a algo que siempre llamó tu atención —se rascó la barba y meditó un momento—. ¿Por qué ahora? —Rin se tensó, sabía que si decía que únicamente tenía un semestre restante sólo iba a enredar las cosas para ella porque su profesor igual sabría que escondía algo—. Este semestre también has metido tópicos si no me equivoco —Rin asintió.

Porque antes de la muerte de Abi Collins iba a limitarse a vivir una vida normal, una vida que ella no había elegido, y no era que hubiese elegido la muerte de Abi, ni tampoco el acoso hacia ella o hacia Ayame. Pero esos eventos habían abierto una puerta para que ella pudiera, aunque fuese por un tiempo, hacer lo que realmente quería hacer con su vida. Rin jugaba con el peligro desde que era una niña, siempre había sido temeraria —o estúpida—, hasta que enfrentó a su padre y sintió miedo. Miedo de dejarlo solo después de haber tenido que lidiar con el dolor de la muerte de su madre, Rin no quería que su padre empeorara. Por esa razón se había vuelto alguien mucho más tranquila y precavida. Pero había perdido parte de su carácter y su esencia. Estaba recuperando aquello, lo necesitaba para enfrentarse a lo que se le venía encima.

—Acaba de suceder algo que me acercó más a estos temas, siempre me han fascinado —aceptó—, pero ahora quiero estudiarlos.

—¿Y luego qué? —Rin se mordió el labio. Si salía viva de aquella situación seguramente tomaría las fuerzas necesarias para hablar con su padre y perseguir su sueño justiciero.

Evadió durante largos minutos las preguntas directas de Tobias Sanders y logró que la recibiera. Ese día tuvieron una plática larga y tendida sobre las dudas de Rin respecto a las mentes criminales. No se molestó en ocultar su interés en los asesinos seriales más sonados de los Estados Unidos, el profesor sacó algunos libros para que ella se llevara y leyera con calma, estaría dispuesto a recibirla. Era un hombre viejo y jubilado y si no tenía visitas iba a amargarse, al menos eso le había dicho cuando ella le preguntó si podía seguir visitándolo.

De regreso al campus se encerró en su habitación y continuó su labor de buscar en las cosas que Ayame le había conseguido. Fotografías de las fiestas a las que había asistido con Abi más que nada. Ya había separado varios perfiles de chicos, pero sabía que algo faltaba. Ella no era una policía y no había forma de saber si los sujetos tenían o no coartadas. Eso se lo dejaría a los uniformados. Ella buscaría un motivo, algo que impulsase a matar. Por más que eso le pareciera a ella imposible, había gente que mataba por muy poco, sólo debía aprender a identificar a esa gente.

Vio una fotografía que llamó su atención. La tomó, podía identificar a casi todos los que aparecían menos a uno. Era un chico que salía hasta el fondo, a diferencia de los tíos populares con sus típicas camisas, el chico llevaba una playera sin mangas, ostentaba de unos trabajados brazos tatuados y llevaba su cabello negro y espeso en una media coleta. No se le veía bien la cara y Rin intentó ubicarlo en otras fotografías, pero no había ninguna más de él. Separó la foto de las demás, llamaron a la puerta.

—¡Rin dejé las llaves! —era Ayame, la castaña tapó el desastre de papeles y fotografías de su cama con una manta y se levantó a abrirle la puerta, vio a Koga alejarse sin decirle nada y Ayame se adentró—. ¿Cómo te fue con Sanders?

—Bien, logré convencerlo.

—¿Se tragó lo de las clases? —Rin se rió y negó con la cabeza—. Sabía que era un tipo duro.

—Lo es —bostezó y destapó su cama de nuevo—. ¿Quién es él? —le preguntó llevándole la fotografía, Ayame la sostuvo haciendo memoria.

—Es Cole Rogers —se sentó en su cama en posición de chinito y Rin la imitó—. No recuerdo que hacía en esa fiesta, él no es del grupo —eso llamó la atención de Rin.

—¿Abi lo conocía?

—Sí, él le hizo el tatuaje de pájaros que tenía en la espalda —Rin recordaba aquel tatuaje cerca de su hombro, Abi siempre hablaba de aves, eran su animal favorito porque podían volar y le parecían adorables—. De hecho, una vez la invitó a salir y ella lo rechazó —Rin arqueó una ceja, eso no se lo podía creer. Por la fotografía presumía que Cole era apuesto. Y Abi no dejaba ir a los apuestos.

—¿Por qué?

—Ella había escuchado rumores de que él... Bueno —Ayame se mordió el labio—. De que era impotente sexualmente hablando y bueno ella solía salir con chicos guapos para tener relaciones —se encogió de hombros—. Cole no era su tipo.

—Vaya, ¿cómo se lo tomó él?

—Bien, de hecho —sonrió—. No insistió ni nada, fue algo bastante simple. Tal vez porque los rumores eran ciertos o porque un chico tan viril como él no es de los que ruegan...

Rin pensó que era hora de sacar el diseño para hacerse un tatuaje. Había tenido esa y muchas ideas rebeldes en los primeros años de preparatoria. Había incluso perforado su ombligo —su padre le quitó todas sus piezas—, y a esas alturas ya ni le importaba. Su rebeldía había menguado hasta desaparecer. No obstante, la frase que había planeado tatuarse, seguía fresca en su memoria. Pertenecía a una canción de Shinedown, su banda favorita y era la canción que le ayudaba en los momentos difíciles, era la canción que muchas veces había deseado poder dedicarle a su padre.

Ella quería decirle que había hecho lo mejor que había podido para que él se diera cuenta que esa era su vida, de ella y de nadie más. Sería Rin quien tomara las decisiones sobre lo que deseaba hacer. Tomó una hoja y anotó las dos palabras que quería tatuarse, Ayame la miró algo confundida.

—Me haré un tatuaje —y la pelirroja abrió los ojos como platos—. No me veas así, siempre lo he querido, al menos desde hace algunos años —quizá cinco en total. Y la frase seguía siendo la misma.

—¿Te parece si vamos el miércoles? Mañana no creo que pueda —Rin asintió. No tenía ningún problema con el día. Además de marcar su piel para recordarse que había retomado su voluntad e idiosincrasia, quería conocer a Cole.

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~O~O~O~

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Inu No Taisho estaba cansado, indagar en la vida de Abi se había vuelto muy pesado sobre todo por las relaciones que ella tenía, al ser una joven muy social le había dado una carga muy pesada al investigar uno a uno a sus conocidos, amigos y parejas. Ya había terminado con la familia y no tenían sospechosos, sin embargo, entre las personas que frecuentaba en su vida diaria seguían indagando. Charlie ya había quedado descartado porque tenía una coartada y ya la habían confirmado, aunque pasaría en prisión un tiempo por la violación que había cometido y su intento de violación hacia Rin Tanner. Posiblemente lo que más le robaba el sueño al experto en homicidios, era la posibilidad de que el asesino fuese alguien que no conocía a la víctima, alguien quien simplemente había estado manejando de madrugada y la secuestró cuando la vio caminando en la calle sola. Y ese criminal siguió con su vida como si nada hubiese pasado. Eso era su miedo porque sería mucho más difícil de encontrar.

Manejó hasta su departamento bebiendo café amargo en el camino. Necesitaba revisar unos documentos antes de dormirse y el cansancio ya estaba haciendo mella en su persona. Se sentía viejo. Seguía siendo un buen detective, pero ya no era el mismo de antaño. Estaba llegando el momento que Irasue le había advertido. Su primera esposa siempre había sido muy directa, ambos tenían trabajos absorbentes. Ella le había dicho que llegaría el día en que ambos terminasen viejos y solos. Inu No pensó que no le pasaría pues pronto volvió a casarse, para divorciarse unos años después.

Definitivamente su trabajo era su vida. Sus hijos ya eran grandes y aunque trabajaran en su despacho de detectives privados, fácilmente podrían continuar con su vida sin su ayuda. Se había encargado de darles lo mejor, no pensó que terminarían siguiendo sus pasos respecto a su pasión por la investigación de crímenes, Izayoi —su segunda esposa—, lo seguía culpando por la decisión de Inuyasha, como si su hijo no hubiese escogido por su propia cuenta. Inu No nunca les había impuesto nada a sus hijos

Abrió la puerta de su departamento. No prendió luces, olvidó los documentos en el carro y le parecía más tentador caer en la cama y no moverse de ahí hasta el día siguiente. Estaba agotado. Caminó hacia su habitación, desabotonando su camisa en el proceso. Encendió la luz y lo primero que vio fue a una mujer hincada en el centro de su cama. Vestía un baby doll negro transparente y lo miraba con los ojos cargados de lujuria, su cabello lacio y corto estaba un poco desaliñado, seguramente se había quedado dormida esperándolo.

—Yura —su cansancio se esfumó como si nunca hubiese estado ahí. Haberle dado la llave de su departamento había sido una de las mejores decisiones que había tomado en su vida. Esa mujer lo llenaba de vida y no pedía nada a cambio.

Nada que no fuera una larga noche de placer.

—Pensé que no llegarías nunca —ronroneó acercándose a él. Gateando en el colchón.

Apenas se quitó la camisa para desabrochar la bragueta de su pantalón cuando su celular comenzó a vibrar en el bolsillo.

Detective Taisho, tiene que venir a inspeccionar esto —y sólo había una razón por la cual escuchaba esas palabras.

Habían encontrado un nuevo cuerpo.

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Glosario de personajes:

Nazuna: Aparece al inicio del anime, en el capítulo de las arañas monstruo. En ese capítulo también aparece Inuyasha como humano por primera vez.

Renkotsu: Uno de los siete guerreros resucitado por Naraku.

Gatenmaru: Un demonio polilla, aparición en el anime poco importante XD

Hiten: Hermano de Manten (del rayo y del trueno) En el anime era pariente también de Soten.

Shuran: Uno de los demonio gato que intenta resucitar a su Dios (asesinado por Inu No), con los fragmentos de la perla. Su clan tenía cierta rivalidad con Sesshomaru.

Yura Sakasagami: Demonio de los cabellos, de ella sí se acuerdan XD

Suikotsu: Hermano de los siete con doble personalidad.

Nota adicional:

Luminol: Compuesto químico que usan los forenses para identificar trazas de sangre.


SECCIÓN DE SPOILERS:

Collage: Bueno bueno, ya que había dejado un adelanto en HOF, les daré otro. Algo está pasando en NY... Sesshomaru hizo mal en dejar la agencia sin una autoridad competente... CHAN CHAN CHAN! El siguiente capítulo desenmascararé a la persona que le tendió la trampa a Rin...

HOF: Auuufff. Rin lo rechazó! 7u7 no es la primera vez que lo rechaza (verdad infiltrados hermosos? 7u7) hahaha pero el siguiente tendrán un acercamiento y Bankotsu mostrará su verdadera cara.

SIRBY: Se viene la disputa de hermanos! Y una venganza por parte de Inuyasha que dejará a Sesshomaru con los testículos azules X'D


Respondiendo a los hermosos reviews de los que no tienen cuenta o no puedo mandarles mensaje:

Kagoyame: Todo eso es real lastimosamente ): En Estados Unidos muchas veces los policías no son buenos y se salen con las suyas 7n7 Esos meros, aunque Inu No no los ha olvidado. El fic está ahorita en marzo del 2014. Todavía no hay asomo de Trumpo XDDDD precisamente por eso lo hice un par de años antes X'D Amas a Karen? Yo quiero que la odien XDDD también me encanta con Inuyasha. XD hice a uno Inu muy dulce me parece. Kikyo me gusta demasiado, Karen ya me da bastante equis, no es que la odie porque la del anime bueeennno es diferente a la que la gente se arma en los fics XD creo que más bien fue esa la que me hastió. KAGURA es otra honda, amo a esa mujer! Es que Sesshomaru es perfecto y excitante 7u7r Todavía faltan algunos capítulos antes del lemon SesshRin. Nos leemos!

Is Tisho (estoy segura que era Isa Taishi XDDD): Me boté con el lemon? Es que me gusta explotar el lado dulce de Inu, como no tiene motivos para ser huraño, no lo hice así XDDDDDDDD HAHAHA el siguiente capítulo se verá una Karen hundida u,u Gracias por la paciencia!

Kagura: Hahahaha te amo mujer! tú si sabes 7u7r (yo también prefiero a Karen antes que Kagome XD) Hahaha no, no habrá mucho lemon XDDD por eso me extendí. Hahaha sí, un poco de todo, el siguiente cap. tendrá escenas cómicas XDDDD

Dani Pasos: Me alegra que te guste nena :3 Puede ser, puede que no. Ya se verá más adelante. Hahahaha y en el siguiente tendrán muchos más acercamientos peligrosos. Me alegra leer que te gusten mis historias :'D

DomPath: XDDD casi no uso a Karen y para la trama necesitaba a un personaje muy distinto XD sí! se complementan! Pronto los tendrán eue hahaha gracias a ti corazón por leer!

ZY: XDDD es que ese arroz ya se había cosido desde antes 7u7 HAHAHA ya se les pasará el enojo 7u7r Sí conoce de su historia! pero apenas lo recordó XDDD Besos!

Gues1: Hola querida lectora! Muchas gracias por preocuparte pero no considero que eso sea "robar ideas", creo saber a qué autora del fandom te refieres pero las cosas no son así. Ella es una gran escritora a la cual estimo mucho! Me gusta cómo maneja sus tramas y cada quien es libre de hacer las relaciones de sus personajes como les plazca (: en serio te agradezco tu intención pero las cosas no son como parecen XD Creo que ese tipo de detalles pueden ser tomados por cualquier autora XDDDD no es un lío grande. De nuevo gracias por tu preocupación y gracias por leer :3

Another: Por desgracias u,u ese maldito neonazi 7n7 HAHAHAHA por eso me caes bien XDDDD Eres intuitivo ewe ahahaha. OMG haha justo ese es el caso que quiero exponer en el fic más adelante! Fue una verdadera injusticia lo que le hicieron a esa mujer, para mí es obvio que fue su esposo el que cometió el crimen! pero sabes por qué la acusaron a ella? Porque el maldito era policía. HAHAHAHAHA sólo tú y Dana hicieron mención de ello en sus reviews X'DDD los demás ignoraron el detalle. Hombre, si eso es normal :V XDDDDDD HAHAHA me encantas en serio, yo pienso igual, las mujeres se vuelven vulnerables por ese tipo de cosas u,u Teorías de Ayame? Cuéntame O: Creo que quedó clarito que no es él XDD siempre mantuviste tu postura de que alguien tan patético como él no podía ser el asesino y estabas bien X'D Quién sabe, puede que ya lo haya mencionado o puede que no. Quién sabe e.e Gracias por leer!

Alguien U: Verdad? es un bello. Oculta muchas cosas eue hahaha Sí, por eso se llamó lovely lies. HAHAHAHAH a ver qué pasa en el siguiente 7u7

Lin: :D no te apures, igual me tardo en actualizar X'DDD Si! son hermanos opuestos XDDDDD En el siguiente habrá más de Sesshomaru y Rin XDDD Besos!

Gaby Gutierrez: :D ya te pusiste al corriente XDD Es que la personalidad de Kagome no le iba a la historia que tengo planeada para Inuyasha X'D Todavía faltan algunos capítulos para el lemon SesshRin XD Muchas gracias por tus bellas palabras :'D Nos leemos!

Anya: Ya se vio su cambio! :D sí, pobre chica y encima la llamada que recibió Ayame u,u Hahahaha ese Sessh es un lokillo del closet XD Gracias! algunos la quieren otros no del todo XD en el siguiente no la querrán. Nos leemos!

Omg cada vez se unen más personas a la lectura, sean bienvenidos todos! :3 a los que tienen cuenta les contestaré sus reviews en privado, pero aquí están los agradecimientos:

DreamFicGirl

Kagoyame

Indominus Dea

Is Tisho (creo que es Isa Taisho XD)

HoolieDaniSars

Kagura

Dani Pasos

Lupita Reyes

Abigz

PomPath

Milly Taisho

ZY

Guest

Another Angel Down

Alguien U

Baby Sony

DanaLovesOhana

Fabricio

Lin

Gaby Gutierrez

Sabastu

Anya

Cleoru Misumi


Muchas gracias por leer también a los lectores silenciosos (: un abrazo!

Recuerden que este fic participa en la campaña de Elixir Plateado: Con voz y voto. Porque leer y no comentar es como agarrarme las tetas y salir corriendo!

Nos leemos pronto!

Recuerden que sus reviews animan a los autores a seguir publicando!