For the Rose and the Lion: Battlefield
Capítulo 09
Sábado 06 de febrero 2016
Tokio, Japón
20 horas
-Ichikawa sensei.
La asistente, cuyo trabajo era algo muy diferente al que le había pedido, le enseñó la pantalla de su celular y con una inclinación de su cabeza le autorizó para tomarlo. Era tarde, lo más adecuado sería que la dejara ir a su casa, cosa que haría en unos minutos, sin embargo al ver la pantalla del celular se le olvidaron sus otros pensamientos.
Ese era Lestrade, saliendo de lo que parecía un hotel en compañía de un hombre que para él era un desconocido. Pero era todo un revuelo, publicación tras publicación de las mismas fotografías, casi parecía algo armado y no comprendía la razón por la cual fuera tan importante.
-No entiendo –dijo en un murmullo.
-Sensei –respondió su asistente pidiendo permiso para poder hablar, él la miró y asintió afirmativamente. Ella señaló al otro hombre de la fotografía y con un toque de pantalla pasó a una nueva ventaba donde aparecía el mismo hombre en lo que parecía una escena de algún programa de televisión.- Morgan-san es conocido por esta serie, es abiertamente homosexual y los medios lo adoran. Tenía un novio pero rompieron hace como tres meses y se rumoreaba que estaba ya en otra relación pero no habían podido probarlo.
-Esa otra relación no puede ser con Lestrade –dijo más para sí que como parte de la conversación, aquello sonaba como un chisme, de esos que la gente solía leer en revistas y páginas de internet con poca fiabilidad. Seguramente aquellas fotografías, claramente de paparazzi, estarían incluidas en algún artículo donde se juraría que estaban en una relación.
-¿Por qué no? Ambos son famosos, muy atractivos y se ven bien juntos –dijo ella. Él no pudo más que horrorizarse. ¿Así era cómo funcionaba? ¿Qué nadie se ponía a pensar en lo que esto significaba para las personas reales, esas que no vivían de la fama o de lo que se dijera de ellas?
-Porque Lestrade tiene una relación –respondió simplemente. Así era, una relación con Holmes, una relación que odiaba porque no era real, no podía serlo, no hasta que el tipo apareció en el campus buscándolo. Entonces se volvió real y lo odio por eso. Ahora estaba en un estado que rayaba en la obsesión, tratando de saber más sobre esa persona que parecía encantar de una manera incoherente a Holmes.
Holmes era inteligente hasta grados supremos, brillante de una manera que no había visto antes. Ponía mucha pasión en su trabajo, al entrar al aula se convertía en un ser perfecto, alguien que brillaba con luz propia y que lo atraía sin siquiera proponérselo. Sabía de él antes, pero todo era a través de su trabajo, el cual era producto de un cerebro genial, al conocerlo, superó sus expectativas.
Sin embargo existía esta persona, quien también brillaba demasiado, a quien todo el mundo admiraba. Una persona perfecta contra la cual no se podía competir. A menos de que cometiera un error. Un error que él había buscado, para saberlo, casi podría decirse que era curiosidad, sin embargo, ahora que lo tenía en la palma de la mano, ¿qué debía hacer?
Mycroft tenía que saberlo, pero ¿lo apreciaría? Era infantil pensar eso, que al ver las fotografías en la red social el precioso pelirrojo se tornara sobre él y dijera que alguna ridiculez como que había tenido los ojos cerrados y ahora que lo miraba bien, era él a quien elegía. Debía dejar de mirar dramas en televisión, sólo le daban muy malas ideas.
-Arigatou gozaimasu Moemi-san –le dijo más por cortesía que por un verdadero agradecimiento, agregó el hecho de que podía retirarse a su casa y de que a partir del siguiente día tendría que comenzar a hacer una investigación para el marco teórico de su siguiente artículo. Ya no le pediría más algo tan vergonzoso como espiar al novio de Holmes.
Salió de su oficina media hora después sin fijarse muy bien lo que hacía, caminaba sintiéndose desorientado y algo confuso. Pensaba pasar a cenar en el puesto de okinomiyaki que había de camino, no tenía muchas ganas de preparar algo para él, se sentía cansado a un nivel que no comprendía. Justo cuando estaba por salir del campus lo vio. Mycroft estaba recargado en una barda con el celular entre las manos y una expresión extraña en el rostro.
-Holmes –se acercó con cuidado esperando que él le permitiera acercarse.
-Ichikawa –dijo de vuelta, sonriendo levemente y dedicándolo una mirada cansada.- Perdón, pero me encontré algo extraño en internet y me distraje mirando.
-¿Algo extraño? –preguntó sabiendo tal vez la respuesta, parecía contrariado aunque no al grado que esperaría al ver las fotos de su novio con otra persona.
-Greg –dijo y continuo bajando por la pantalla, se acercó un poco y alcanzó a ver que eran las fotos que ya había visto con anterioridad.- Hay muchísimos publicaciones de lo mismo, él sale de un hotel con este hombre.
-Es un actor –le comenta casi casualmente, había investigado sobre la identidad del hombre cuando aún estaba en su oficina.
-No tenía idea –dijo Mycroft con un susurro- la verdad es que no suelo ver la televisión ni películas. Sin embargo esto es ridículo, estos comentarios son ridículos.
-¿Lo son? –había tomado su decisión, aunque no era algo adecuado, jugaría la carta de dar algunos argumentos que trataran de cuestionar la confianza de Mycroft en su novio.- El actor es gay y Lestrade también, al parecer él está promocionando su serie de televisión y eso lo llevo a que conociera a la madre de tu novio, quien los presentó.
Entonces la reacción más inesperada sucedió, Mycroft se echó a reír con ganas, como si hubiera dicho algo muy gracioso, hilarante al parecer. Nunca lo había visto reír así, algo que no era muy educado puesto que estaba haciéndolo de manera muy escandalosa.
-Sí, eso dicen en los comentarios –siguió riendo mientras pasaba más publicaciones de Tumblr.- Su madre los presentó y acudieron a una comida romántica en el Chiltern Firehouse que se encontraba casi vacío en el momento, creyeron que no habría nadie esperándolos afuera pero los fotógrafos estaban listos para capturar sus imágenes.
Mycroft había leído el comentario de un blog y volvió a soltar una carcajada. Estaba por completo rojo de la cara por la risa y casi perdía la respiración por la misma. ¿Qué tenía de gracioso lo que acababa de leer?
-¿De qué ríes? –Tuvo que preguntar finalmente porque no lo entendía para nada, se suponía que debía estar desconfiando de su novio gracias a aquello.
-Esto es un montaje, la madre de Greg si los presentó, pero la primera vez que se vieron fue precisamente este día, no pasaron más que unos minutos en su compañía. –Comenzó a hablar con mucha seguridad, casi como si supiera exactamente todas y cada una de las situaciones que se habían dado para llegar hasta esas fotos.
-Greg se dio cuenta de las intenciones de su madre, la cual quería causar un gran alboroto que ella acapararía en su programa de televisión, por eso los fotógrafos esperaban casualmente afuera del hotel.
-Que seguro estás de que fue eso lo que sucedió –dijo traicionando un poco sus intenciones, pero es que le sorprendía mucho Mycroft.
-Por supuesto, conozco a Greg, conozco a su madre –dijo cerrando la aplicación de su celular y guardando el mismo en la bolsa derecha de su pantalón.- Perdón por mi comportamiento, debe haber sido extraño para ti, pero es que aunque pretendan que yo no existo en todos esos comentarios, yo sé que Greg jamás podría traicionarme.
-Muy bien, me da gusto.
Se despidieron y lo vio partir, aquello no había tenido ningún beneficio.
Sábado 6 de febrero 2016
Brighton
18 horas
Gail estuvo a punto de tirar todos y cada uno de los platos que sostenía. Se suponía que se iría de regreso a Oxford por la tarde pero Ethan había insistido para que se quedara y tuvieran una linda cena seguida de una película en la sala. Gracias a eso vio entrar a su hermano a la cocina acompañado de uno de los actores más bellos y perfectos de la televisión.
-Ash… -murmuró y su cerebro pareció tener un colapso, casi se pone a gritar pero logró controlarse. Ethan apareció a su lado y parecía no comprender la razón de su estado, mientras que Greg parecía estar disfrutando del momento.
-Mi hermana Gail, una genio certificada, aunque ahora parezca que no recuerda como hablar –dijo a modo de presentación, ella se echó a reír de puro nerviosismo mientras que el actor le ofrecía su mano. Pudo tomarla pero fue obvio que estaba temblando.
-Ethan, defensa del Brighton –dijo Greg y su compañero de equipo también tomó la mano del actor sin que pareciera que lo consideraba especial.
-Gusto en conocer a ambos –Sonrió y Gail soltó una risita que a Greg casi le provoca que fuera a su lado para asegurarse de que no estuviera teniendo un derrame cerebral.
-Greg… -Gail lo miró extrañada cuando al fin pudo procesar el hecho de que estuviera en la cocina de su casa con un actor de televisión.
-Madre tuvo una genial idea, crear un escándalo mediático para que mañana hablara de él en su programa –Explicó con tranquilidad, habían estado hablando de eso en el automóvil y Ash se sentía muy apenado por haber aceptado aquello.
-¿Qué? –Exclamó ella aunque no podría decir que le sorprendía, era el tipo de cosas que su madre sería capaz de hacer.
-Lisa Lestrade se comunicó con mi publicista hace una semana, concertamos la cita para su programa de televisión. –Explicó Ash mientras Gail lo escuchaba con atención, Ethan pasó un brazo sobre sus hombros casi posesivamente, Greg estuvo a punto de escupir el jugo que había tomado del refrigerador. Su hermana pareció no darse cuenta o tal vez ni siquiera darle importancia al gesto pero para él fue casi hilarante.
-¿Y eso qué tendría que ver con Greg? –Preguntó su compañero de equipo con súbito interés.
-Me preguntó si tenía novia y al responderle que no estaba en ninguna relación por haber terminado con mi novio recientemente, ella dijo que su hijo podría estar interesado en mí.
-¿Habrá estado hablando de Gavin? –Dijo Ethan después de considerarlo un momento. Los tres se echaron a reír dejando al actor un poco confundido.
-Gavin es mi hermano menor, quien por cierto también está en una relación bastante formal.
-Completamente formal Greg, no insinúes otra cosa –complementó Gail al escuchar la velada duda que tenía sobre Anthea generada por la diferencia de edad entre ambos, cosa que igual sucedida con Ethan pero era algo que consideraba superado, ambos se portaban extremadamente bien con sus hermanos.
-Vaya, al parecer todos están muy comprometidos –dijo el actor sonriendo, pese a lo sucedido parecía bastante contento de estar ahí y de conocerlos. Ante estas palabras Ethan se irguió ligeramente y acercó a Gail un poco más a su cuerpo.
-Lamento que hayas creído lo que dijo mi madre, ella no hace otra cosa más que ver por sus intereses.
Se sentaron a la mesa, Gail sirvió los platos de arroz y pollo teriyaki que había estado preparando con ayuda de Ethan, pusieron una botella de refresco de cereza que era del gusto de todos y compartieron la comida y la bebida.
-¿Dónde está George? –Preguntó Greg esperando que el chico entrara en cualquier momento por su plato de comida. No era raro que estuviera encerrado en su habitación, siempre haciendo tarea o por lo menos eso creía.
-Salió con un amigo. –Respondió Gail.
-¿Austin? –Recordaba al chico del otro día y aún no estaba convencido de que fuera buena idea que él fuera precisamente el único amigo de George.
-Me da gusto que lo conozcas, la verdad dudaba del chico, se ve mucho mayor que George. –Gail se levantó al comentar aquello, fue por un poco más de salsa de soya, se veía algo preocupada pero era obvio que aunque hubiera querido no podría haberle prohibido a George salir con aquel chico.
-Joe diría que es por las hormonas. –Greg recordaba lo dicho aquel día, ninguno de los dos consideraba que el tamaño del hombre fuera producto de sólo trabajo gimnasio.
-¿Las hormonas? –Gail no había comprendido a qué se refería su hermano y lo miraba pidiendo una explicación.
-Al parecer hace pesas, pero sus músculos están demasiado inflados. –Para él eso era suficiente, después de llevar una carrera lejos de cualquier sustancia que pudiera perjudicarle, creía que podría identificar a aquel que sí las usaba.
-¿George es otro hermano? –Preguntó de repente Ash quien parecía querer entender las cosas que decían, escuchaba con atención y parecía divertirle los comentarios entre los hermanos.
-No, es otro de mis compañeros de equipo, el más joven de todos.
-También vive con nosotros. –Gail sirvió un poco más de refresco de cereza en los vasos de todos sin preguntar si querían, para ella siempre era necesario un poco más de refresco.
-Igual que John y Sherlock. –Completó Greg, lo cual provocó que Ash volviera a pensar que no terminaba por entender quién era toda la gente que mencionaban.
-Sus cuñados. –Ethan por fin habló, lo cual era bueno porque había estado demasiado callado y no quería pensar que estuviera incomodo por la llegada de otra persona a su casa aunque sólo fuera una visita.
-Sherlock es hermano de mi novio. –Greg pensó que era explicación más que suficiente, Ash pareció complacido por todas las explicaciones y aclaraciones, sonrió, lo cual hizo suspirar a Gail y causó que Ethan torciera la boca en descontento. - ¿Y ellos dónde están?
-John compró pizza, se enfrió, cuando llegamos estaban peleando por esa razón, después de un rato salieron –respondió Gail y aunque no tenía mucho sentido era algo aceptable viniendo de ese par.
-Tienen una gran familia aquí. –Comentó el actor mirando de nuevo a Greg, parecía que le sorprendía pero de una buena manera que pudieran vivir en esa armonía que si bien no era perfecta, era lo suficiente para que todos sintieran que era su hogar.
-La tenemos.
19 horas
-No debimos salir.
-¿No quieres salir conmigo?
John se sentía demasiado intranquilo como para enojarse por el comentario. Pensaba aun en George y lo que había sucedido en el supermercado y no podía evitar sentir un horrible escalofrío, aquello estaba muy mal y no había podido hacer absolutamente nada para evitarlo. Casi a las cinco de la tarde Sherlock emergió de su habitación y se paró frente a él exigiendo que salieran, John no quería, estaba preparado para esperar a Greg y hablar con él sobre lo sucedido.
Sin embargo, Sherlock estaba molesto y contrariado por aquel beso y negarse a su petición habría sido contraproducente. Por esa razón aceptó, además de que la discusión por la pizza que le causó mucha vergüenza de que fuera presenciada por Gail; aunque ahora que estaban sentados en la playa cerca de una fogata donde un grupo de turistas bailaban al ritmo de la música, creía que tal vez debió explicarle a su novio la situación en vez de sólo aceptar.
-Sabes que siempre quiero salir contigo, que disfruto tu compañía, que nunca quiero estar con nadie más y que sólo a ti puedo amar.
La respuesta de John era sincera, sin embargo sonaba monótona porque lo había repetido mil veces durante la noche anterior, aunque Sherlock lo había ignorado todas y cada una de esas veces. Quería que le creyera pero más que nada, quería que lo supiera, que no estuviera dudando o tuviera que reflexionar durante horas sobre el significado del beso que una chica le robó y sobre el cual no tuvo ningún control.
-¿Entonces por qué debimos quedarnos?
John no quería explicarlo, de todos modos, si Sherlock quisiera no tendría que preguntar, seguro lo sabría por la manera en que fruncía el ceño al pensar en lo sucedido durante la mañana. Le podría decir los nombres de los chicos que lo molestaron y cada una de las palabras que le gritaron.
-La gente es muy cruel –dijo Sherlock. John asintió, estaba de acuerdo con esa afirmación, la gente es cruel y desagradable cuando juzgan sin saber de lo que están hablando.- Cuando tú no estás también dicen cosas de mí, cosas hirientes y terribles.
-¿Cómo?
John se sorprendió de escuchar aquello. ¿Cómo era posible que alguien dijera nada más que maravillas sobre Sherlock? De repente rodeó a su novio con sus brazos y lo besó con un poco más de pasión de la debida para un espacio público, Sherlock jadeó al ver robado su aliento.
-Ellos creen que soy un fenómeno, que mi inteligencia es extraña, sé que sienten celos porque no me esfuerzo cuando ellos tiene que pasar por muchos predicamentos para estudiar y aprender. –Sherlock escondió el rostro en el cuello de John y el chico rubio se sintió con la necesidad de protegerlo aún más, ¿cuándo pasaba esto? ¿Cuándo le decían esas cosas?
-Yo tampoco tengo amigos John –dijo y exhaló un suspiro que se le antojó triste, pero de inmediato sonrió, sintió sus labios curvarse sobre la piel de su cuello.- Pero yo te tengo a ti, no necesito a nadie más.
-Yo tampoco necesito a nadie más, espero que también lo entiendas de esa manera.
Sherlock sonrió aún más, comenzó a besar su cuello y darle esas pequeñas mordidas que tanto efecto causaba en él.
-George necesita que seamos sus amigos. –dijo John logrando articular el pensamiento pese a que Sherlock estaba consumiendo todos sus sentidos y toda su coherencia.
-Pensé que lo éramos. –Respondió su novio antes de volver a atacar su cuello dispuesto a dejarle una furiosa marca que fuera evidente hasta para la más ciega fan. John quiso quejarse pero comprendió que no le importaba, estaba de acuerdo en que todo él era de Sherlock y pues de alguna manera los demás tendrían que comprender un hecho tan básico.
-Pues tenemos que demostrárselo mucho más.
20 horas
-Dime sus nombres.
El hombre insistió, tomó el rostro de George entre sus manos, parecía preocupado por él, consternado por las cosas que había contado y por su negativa para decirle quién había participado en ese desagradable suceso en el supermercado.
-No tiene sentido, ¿para qué quieres saberlo?
Para George no tenía casi decirle nada, ¿qué haría su amigo? ¿Reclamarles? Eso podría causarle un problema, que lo suspendieran, que le levantaran la visa de estudiante y lo regresaran a Estados Unidos. Entonces se quedaría sin nadie, por completo solo en un ambiente que se volvía cada vez más hostil para él.
-Si te soy sincero –respondió Austin aunque después de decir aquello se quedó un momento en silencio mirándolo. George no entendía la razón para verlo así, parecía que casi estaba bebiendo sus facciones, después de un rato se volvió molesto pero no le dijo nada.- Quisiera partirles la cara por haberte hecho eso.
-Claro que no harás algo así de tonto –le dijo y sonrió pese a que se sentía por completo desanimado. Salió con su amigo porque insistió demasiado, no lo habría hecho de otra manera. Se habría quedado a ver todas las temporadas de Supernatural aunque las hubiera visto ya tres veces. Cualquier cosa menos que estar sentado en el McDonalds de la localidad, junto a su amigo, quien seguía con las manos en su rostro en un gesto que se le antojaba cargado de demasiado sentimiento.
Sentimiento que él no compartía pero no era algo de lo que hubieran hablado. No quería hacerlo, tal vez sólo era su imaginación, tal vez estaba exagerando. Aunque había días como este, donde parecía que podría besarlo por la manera en que lo miraba y tocaba. Habría preferido que no lo tocara porque su amistad era sólo eso, una amistad y él no se sentía compelido para tocar a sus amigos de esa manera.
-Lo haría George, yo por ti haría cualquier cosa –respondió con un candor y una emoción que fueron para él sobrecogedoras. Todo en él gritaba que saliera de ahí, que corriera hasta llegar a casa de Greg y pidiera ayuda. Pero su mente no lograba decidirse, simplemente no hizo nada y Austin, su único amigo, interpretó aquello como un permiso.
Lo besó. Fue algo muy rápido pero sucedió y no sabía qué hacer o qué sentir. George estaba en pánico, sin embargo se quedó muy quieto y silencioso, tratando de controlar sus reacciones. Había sentido sus labios sobre los suyos y eso le provocó un mareo terrible, todo le daba vueltas y su estómago se quejaba de la hamburguesa que habían comido. Nadie los había visto, por fortuna, porque de otra manera no habría podido salir a la calle de nuevo.
Austin no dijo nada, tal vez no entendía lo mal que se sentía y él no se lo podía decir. Lo abrazó y comenzó a hablar de otra cosa, algo que George no escuchó porque seguía tratando de controlar a su cuerpo para no expresar el grado de su incomodidad.
Era su único amigo, el único que lo defendía, que evitaba que lo del supermercado se repitiera una y otra vez en la escuela. Lo había besado a cambio, tal vez era adecuado eso, tal vez podría expresarle su gratitud de esa manera. George creía escuchar una voz que decía que no era correcto, que un amigo jamás haría eso, que Austin por tanto no lo era. Pero George dejó de escucharla, la ignoró por completo.
21 horas
-Gracias John.
-De nada –dijo el chico rubio y pareció de repente más apenado que antes, era tarde y George no había vuelto, lo cual incrementaba la preocupación que sentía.- Pero creo que debí hacer más por él.
-Hiciste lo correcto. –Le aseguró y el portero salió de la biblioteca con rumbo a su habitación, esta vez no fue a despedirse de Gail, tan sólo fue directo de regreso a los brazos de Sherlock, quería olvidar por un momento todo aquello por un segundo, era demasiado drama y no quería tener que vivirlo.
Greg se quedó un buen rato a solas pese a saber que Ash continuaba en su sala, siendo bombardeado por preguntas por su hermana, tal vez tendría que irlo a despedir, programar su GPS para regresar a Londres y asegurarse de que estuviera a tiempo y descansado al día siguiente para el programa de su madre. Pero no quería ir. De verdad era una carga compleja, pero no quería pensarlo como tal. George no lo era, todo lo demás sí. Quería corregir los problemas por arte de magia aunque ni sabía cuál era la respuesta fácil y correcta, sólo sabía que todos los demás estaban equivocados al molestar al chico.
Sus padres por cargarlos de expectativas extrañas y darle la espalda cuando no las cumplió. Sus compañeros de clase por tratarlo de una manera inadecuada, causándole un estrés horrible con el sólo hecho de ir a la escuela. No entendía de dónde sacaban esas tonterías con las que los molestaban y cómo era posible que nadie se tomara el tiempo de conocer a alguien tan agradable como George.
-Greg.
Ahí estaba Ash, el actor hasta ahora desconocido que pareció amoldarse a la perfección a su presencia. Su madre no había esperado que ellos se fueran juntos, contaba que Greg se molestara y se fuera lo más rápido posible, aparentando ante los paparazzi que el mal humor era por su presencia en el lugar y el que hubieran descubierto que estaba con él. Pero claro, se lo había echado a perder cuando subió al mismo coche, cuando tuvieron tiempo para hablar y conocerse.
-Tengo que irme. –Greg se levantó sin ganas, si hubiera podido cerrar los ojos y no despertarse hasta el último juego de la liga, lo habría hecho, sentía que tenía demasiado tiempo sin descansar.
-Claro, lo siento, es una situación importante.
Lo acompañó hasta la puerta y después a su automóvil. En el trayecto desde Londres habían hablado mucho, le había explicado la historia entre Mycroft y él, la imposible conjunción de sucesos que los llevó a estar juntos. Ash se había maravillado ante tal relato, había preguntado lo usual, ¿cómo era posible de que durante tantos años no pensara en nadie más?
Greg había respondido lo usual. Que para él sólo había una persona y esa persona era Mycroft. Su nuevo amigo había sonreído con cierta tristeza, parecía que hubiera querido que alguien dijera eso mismo de él. Era añoranza, algo que él había conocido de primera mano, cada que pensaba en la manera en que se presentaría ante Mycroft, cuando por fin se considerara a sí mismo meritorio para estar con él.
-El jueves tendremos un juego, tal vez…
-Me encantaría, haré todo lo posible por asistir. –De nuevo esa sonrisa tan agradable que parecía capaz de derretir a todo mundo. Greg sonrió a su vez y por un momento no dijeron nada, lo cual era un poco extraño.
-Tienes mi teléfono, tan sólo avísame. –Greg respondió finalmente rompiendo el silencio.
-Perfecto Greg.
Brighton Sábado 06 de febrero, 23 horas – Tokio Domingo 07 de febrero, 06 horas.
Esta vez había elegido hablar por Skype porque era necesario, demasiado necesario. Mycroft contestó de inmediato como si hubiera estado esperando justamente eso. Su sonrisa le dio un poco de temor porque era demasiado amplia y perfecta. Lo sabía, claro, como no iba a saberlo si estaba por todo el internet y había hablado de eso en las noticias.
-Hola –dijo alegremente y claro, era extraño, parecía demasiado presto para hablar con él.
-¿Te vas a burlar?
-Claro que no.
-Anda, hazlo.
Mycroft se empezó a carcajear, era un espectáculo que bien valía la pena, así que lo aguantaba estoicamente. Se tranquilizó después de un rato y Greg vio como hasta tenía que secarse las lágrimas.
-Me he reído tanto –confesó Mycroft y Greg supo que si tenía que quedar en vergüenza para conseguir eso, pues eso haría, lo que fuera para que él riera tan abiertamente.- Los comentarios, ¿los has leído?
-La verdad no he querido hacerlo –Greg se pasó la mano por el cabello y sonrió- ¿Dicen algo bueno?
-Algunos juran que llevan meses de novios y que yo soy nada más una invención para evitar que se desatara el escándalo porque él todavía estaba de novio con el otro chico del programa de televisión.
Mycroft parecía saber más de lo que debería, había estado investigando, estaba seguro. Sin embargo no le molestaba aunque habría estado en su derecho de estarlo, que aparecieran fotos de su novio con otro hombre podría causar problemas en cualquier relación, pero con ellos no tendría que ser de esa manera.
-¿Viste el programa verdad?
-¿Cuál? –Mycroft parecía listo para negarlo pero Greg estaba seguro de que lo había hecho. Él lo habría buscado si no fuera porque Gail puso su capítulo favorito en cuanto el actor salió de su casa para recordarlo en toda su gloria. Palabras de ella, no de él.
-¿Dónde salen Ash y su ex novio?
-¿Ahora es Ash? –El tono de Mycroft cambió, estaba sorprendido, no esperaba que se expresara de esa manera.
-Sí, comió en la casa. –Dijo Greg como si no fuera algo fuera de lo común.
-¿Qué? –Greg tendría que haberse detenido, pero no creía que tuviera que ocultarle la verdad o modificarla, su relación entera estaba basada en el hecho de que ambos podrían decir cualquiera cosa al otro sin que eso causara un drama.
-Salimos del Chiltern y subimos a su coche, condujo hasta Brighton y vino a comer a la casa. –Aclaró y esperaba que eso fuera todo, pero Mycroft no respondió como creía.
-¿Qué?
Mycroft parpadeaba más rápido de lo usual, parecía necesitar un momento para procesar la información y no era lo esperado, Greg quiso interrumpir aquello pero no pensó que fuera una buena idea. La llamada se cortó repentinamente y no supo qué pensar. ¿Había sido un fallo de la red o tal vez ya no quería hablar con él después de saber que Ash había estado en su casa?
Decidió que si Mycroft se iba a enojar con él por esa razón pues tendría que encontrar la manera de quitarse el enojo solo. Él no había hecho nada malo y no pediría disculpas por llevar a un amigo a casa y cenar con él, su hermana y el novio de esta. ¿Qué tenía eso de malo? Se sintió enojado y eso no le gustaba, mucho menos porque estaba enojado con alguien a miles de kilómetros de distancia y no podía ir a mirarlo a la cara y hacerlo olvidar ese sentimiento.
Así que desconectó la computadora y apagó el celular. Odiaba hacerlo pero es que no quería hablar con él ahora, ni en unas horas, ni al día siguiente. No, para nada quería hablar con él.
