For the Rose and the Lion: Battlefield
Capítulo 10
Lunes 08 de febrero 2016
-Ash, cuéntanos, ¿cómo fue conocer a Greg Lestrade.
La voz de la mujer era chillona y tuvo ganas de apagar la televisión, pero se mantuvo mirando. Era una tortura, pero había aceptado que todos tomaran un descanso y fue justamente a la hora en que el programa de su madre estaba en la parte de la entrevista.
-Fue muy interesante –respondió Ash Morgan siendo sincero, podía decirlo por la manera en que sonreía, nada ensayado, una sonrisa que llegaba hasta sus ojos.- La verdad es que nunca había conocido a nadie así y quedé muy impresionado con él.
-Corre el rumor que ya se conocían, que ayer no era la primera vez que se veían.
Su madre había mantenido la boca bien cerrada en todo ese tiempo, dejando que su compañera en el panel hablara, lo cual era inusitado, ella siempre buscaba ser la principal voz. Todos los chicos estaban tomando bebidas con electrolitos y miraban embobados. Por fortuna, el segmento había iniciado con unas escenas del programa de Ash, aquellas que habían generado tanta controversia, donde se besaba con el que fuera su novio en la vida real. Eso había despertado el interés de todos los demás, los que no sabían que el actor había cenado en su casa.
-Pues es sólo un rumor, no sé de dónde nació –respondió causando cierto grado de molestia en su madre, para él era obvio que esa no era la respuesta que habían ensayado.- Ayer tuve un agradable almuerzo con la Lisa –sonrió al pronunciar su nombre y la cámara la enfocó a ella- y su hijo se nos unió, ahí lo conocí.
-Las fotos de los paparazzi muestran que se fueron en el mismo coche…
Los chicos voltearon a mirarlo como si fueran una sola persona, si Sherlock no hubiera conocido de la presencia del actor en su casa la noche anterior seguro lo habría fulminado con los ojos. Quiso reírse pero el hecho de que la noche anterior Mycroft hubiera cortado la llamado en medio de un estúpido ataque de celos volvió a agriar su humor.
-Sí, después de escuchar las historias de su familia y lo que hace con sus compañeros de equipo, quise conocer Brigthton.
Dane escupió la bebida y todos expresaron su sorpresa de alguna manera. Greg quiso gritarles porque no comprendía que se sintieran tan consternados por esa razón. No estaba engañando a Mycroft ni nada por el estilo. Soltó un bufido para mostrar su incomodidad.
-¿Y qué hicieron en Brighton?
Su madre seguía mágicamente en silencio, Ash volvió a sonreír y pareció recordar con cariño lo que había pasado el día anterior. La otra presentadora pareció estar esperando por algo jugoso y su rostro evidenciaba esa necesidad.
-Fuimos al embarcadero, la rueda de la fortuna es maravillosa, no me había subido a una jamás.
Greg quiso volverse invisible, aunque eso es lo que había sucedido, porque Ash había saltado a ver a la lejanía el inmenso juego mecánico y le dijo justamente eso, "jamás me he subido a una". Por lo tanto no tuvo el valor para negarse, lo llevó, subieron a la misma mientras él se preguntaba cómo era posible que no hubiera hecho lo mismo con Mycroft. Fue divertido, pero la manera en que ahora el actor lo describía no le traería ninguna buena consecuencia y ahora no podría molestarse con su novio por ponerse celoso.
-Eso suena a una cita.
Claro, ahora su madre decidía hablar, por supuesto, tenía todo el sentido del mundo. Los chicos le lanzaba miradas furtivas, George estaba con la boca abierta, no podía culparlos, eso lo estaba haciendo quedar muy mal.
-Fue algo espontaneo, Brighton es un lugar muy bello y me siento agradecido por haber podido pasar unas horas ahí.
-Después de subir a la rueda de la fortuna ¿compartieron un helado?
La mujer era odiosa y su manera de decir las cosas era desagradable, se veía que lo que quería era causar una declaración escandalosa. Sherlock estaba vez ya no miraba la televisión, sus ojos estaban clavados en Greg y era molesto, porque de verdad, no había hecho nada malo, pero si uno escuchaba a esas mujeres estaban condenado a pensar lo peor. Aunque Ash y su manera de relatar lo sucedido y sus sonrisas encantadoras no ayudaban en nada.
-Para nada –respondió y comenzó a reír- Greg me llevó a su casa…
-¡Eso sí que es ir rápido!
Su madre lo interrumpió con esa frase y ambas mujeres se echaron a reír. ¿En qué estaba pensando Ash? Bueno, también tenía que aceptar que todo esto era muy buena publicidad para él, después de todo en el país era un virtual desconocido y buscaba relacionarse con alguien que fuera reconocido por todos.
-Te mentiría si te dijera que no quiero escuchar los detalles, pero la verdad es que nos sacarían del aire enseguida.
-En su casa estaban su hermana y el novio de ella –dijo con prontitud para acallar las risitas de las dos mujeres.- Ella cocinó la cena y hablamos sobre los otros integrantes del equipo que viven en la casa.
-¿Mi hija sabe cocinar? –su madre pareció genuinamente sorprendida por esa pieza de información.
-Lo hace muy bien. –Confirmó Ash, recordaba que el sábado anterior había alabado una y otra vez las capacidades culinarias de Gail.
-Hay muchas cosas que uno no sabe de sus hijos, ¿verdad Lisa?
Su madre casi la fulminó con la mirada, la otra mujer pareció arrepentirse de haberlo dicho, aunque para Greg fue perfecto, casi salta para aplaudir.
-También hablamos de Mycroft, el novio de Greg ¿lo conoce verdad?
No, su madre no conocía a Mycroft y esperaba que así siguiera siendo; tan sólo lo había acosado una vez en el estadio y había sido horrible, por lo tanto, no quería que se conocieran realmente. No los quería en el mismo lugar, compartiendo los alimentos o algo similar, odiaba la posibilidad de que tuvieran que saludarse o platicar aunque fuera del tema más superfluo.
-Sí, claro, Mycroft –dijo ella como tratando de quitarle importancia.
-Tienen mucha suerte de estar juntos, es una historia preciosa y espero poder conocerlo algún día, es una persona muy especial.
Greg estaba feliz, Ash había manejado la situación para darle a su madre una lección, su historia jugosa se convirtió en un hermoso mensaje para su novio, uno indirecto, de la mano de la persona con quien lo querían juntar aunque fuera ficticiamente.
-Ay sí, Mycroft es maravilloso, pero creo que no estamos en el club de fans de los genios matemáticos ¿o sí?
Sebastian había apagado la televisión, había estado en el entrenamiento probando estrategias que le parecían adecuadas y con las que Greg había estado de acuerdo. Nadie se quejó y Sherlock tan sólo le dio un golpe con el hombro al pasar a su lado. Por lo tanto consideraba que era un triunfo y que había salido bien parado del predicamento.
Siguieron entrenando hasta que ninguno pudo mover un músculo, cuando Greg no tenía que preocuparse por dirigir a todos los demás podía concentrarse mucho más en su interacción con Sherlock, Terry y Greg. Por lo tanto, la presencia de Sebastian era bastante bien recibida y esperaba que después de unos días no se le pasara la emoción y siguiera haciendo su trabajo.
Jueves 11 de febrero 2016
Londres, Inglaterra
El acuerdo era sencillo y lo odiaba. Sin embargo Greg estaba preocupado por él y le agradecía que lo hiciera a tal grado que lo obligara a acudir a ese lugar. Había escogido que fuera en Londres, no quería acudir con nadie en su ciudad porque terminarían hablando de él, estaba seguro, por eso mismo no lograba confiar en las personas y siempre desconfiaba. Estas parecían tan prestas a traicionarlo.
Aquí estaba entonces, un edificio pequeño, tres pisos nada más, pero exageradamente moderno, había grandes ventanales por todos lados y luces blancas; había llenado una cantidad enorme de papeles con sus datos, historial clínico y consentimientos para su tratamiento. Greg insistía, consideraba que el que George pudiera hablar con alguien externo a todo el problema debía ayudarlo. La doctora Reid era alguien muy reconocido y había sido altamente recomendado para tratar su caso, Greg le preguntó si deseaba que fuera con él para que sintiera más confianza pero él se negó rotundamente. La primera sesión fue muy decepcionante, ella pensaba que él no quería hacer amigos, que simplemente tenía que ir y comenzar a hablarles a sus compañeros para que todo estuviera bien.
Pero no era así, no era sencillo. Lo había intentado y no funcionaba. Antes por lo menos había gente que lo aceptaba, llegó a tener dos amigos en su educación básica pero no estaban ahora en la misma escuela y además de todo, lo habían quitado de su Facebook y no podía volver a encontrarlos, por lo que suponía que lo habían bloqueado. Suspiró, era terrible que tuviera que pensar en eso cuando lo que quería era olvidarlo.
De regreso a su casa mandó un mensaje Austin, sólo le dijo que estaba en Londres y que llegaría cerca de las diez de la noche, pero no le dijo la razón de su estancia en la ciudad. No quería que supiera que tenía que hacer aquello y que tenía que cumplir con la escuela y con todos los juegos. Entonces todo estaría bien, porque él podía hacer eso, después no tendría que ir a la escuela ni tolerar a gente extraña que no buscaban comprenderlo.
Bajó del tren y ahí estaba Austin. Parecía muy complacido de verlo y de inmediato se colocó a su lado para caminar con él de salida de la estación. Eso era algo que no había comentado con su nueva doctora, el hecho de que su único amigo también lo ponía muy nervioso y estresado, que su presencia lo asustaba y que al mismo tiempo, no imaginaba cómo sobrevivir sin él. Lo abrazó con fuerza cuando pasaron por una calle donde no había nadie más, se sentía pequeño cuando se encontraba entre sus brazos y eso no le gustaba en absoluto.
-Hey –lo sacudió Austin cuando se quedó silencioso por más tiempo del que consideraba adecuado.- ¿Quieres que te lleve a comer algo?
-No, mañana salimos a Bolton por la noche y sabes que tenemos que entregar el reporte de historia, así que prefiero terminar e ir a dormir –confesó con sinceridad, se sentía algo cansado por el viaje en tren de ida y regreso y por la primera sesión de terapia, además no quería poner excusas para su desempeño en el partido, quería hacerlo perfecto como antes.
-Muy bien, como tú quieras –Austin parecía un poco decepcionado pero lo apretó más contra su cuerpo como respuesta.
-Gracias.
Caminaron como siempre, aunque esta vez lo tomó de la mano. George se estremeció de una manera negativa, quería sacudirse, echar a correr y evitarlo por el resto de la vida. No lo haría, no se atrevía a cortar con esa única relación que él había construido, con esa persona que había elegido estar a su lado aunque le exigiera cosas que no le podía dar. Ese mínimo contacto era para él desagradable y aun así se quedaba callado y si él lo miraba, sonreía.
Viernes 12 de Febrero 2016
Brighton a Bolton.
20 horas
Cuando pasaron tres días sin recibir ningún tipo de mensaje por parte de Mycroft decidió que estaba enojado de verdad. Había entrado a internet el suficiente tiempo como para darse cuenta de que Ash y él seguían siendo noticia, lo cual le exasperaba, ¿qué nadie había escuchado cuando el actor mencionó a su novio? Bueno, no podía culparlos, tal vez les emocionaba ese tipo de historias, pero ¿Mycroft? ¿Qué no confiaba en él?
Se subieron todos al camión, era un viaje de cuatro horas y esta vez no tenía ganas de platicar con nadie, se sentó, se puso los audífonos y cerró los ojos. Recordaba cada uno de los momentos de Japón como si fueran ayer, querría haber estado allá todo el tiempo, ser el compañero del diminuto cuarto de su novio, no haberlo dejado ni un solo momento.
Lo llevó a esos lugares que se ven en las películas o los documentales, su lugar favorito, la Torre de Tokyo y la preciosa vista de la ciudad. Pero su momento favorito fue cuando lo tomó de la mano y caminaron entre el mar de personas en un barrio lleno de centros comerciales, tiendas de moda con ropa excesivamente cara y restaurantes. Se sacaron una foto con la estatua del perro que vio en una película que lo hizo llorar como nunca y en el cruce peatonal atestado de Shibuya, cuando se detuvieron causaron un poco de conmoción pero trataron de hacerlo lo más rápido posible.
Greg consiguió que Mycroft entrara a un karaoke y le demostrara su dominio del japonés y luego jugaran en las maquinitas extrañas que parecían pinball y hacían un ruido muy intenso. Comieron en la calle, un buen plato de ramen y planearon regresar caminando hasta el campus de la universidad aunque Mycroft le dijo que estaba muy lejos. Pero era una oportunidad para absorber aquel lugar que no se parecía a ningún otro.
Aunque claro, las cosas cambiaron cuando pasaron frente a las puertas de una torre alta que portaba el nombre de Shibuya Excel Hotel. Greg se detuvo, parecía un gran hotel, tal vez de alguna cadena que él no conocía, no como ese pequeño lugar que había escogido cerca de la universidad. Mycroft se quedó esperando que lo alcanzara, pero Greg estaba cansado. No del viaje, no del día, no del paseo. Estaba cansado por los años de espera y pensaba que no tenía sentido seguir esperando más.
¿Acaso no eran dos hombres adultos en una relación estable?
Entró. Mycroft lo siguió escandalizado, aunque más le parecía un acto que un sentimiento real. El encargado de recepción lo recibió encantado, una vez que le mostró su pasaporte pareció mucho más solicito con él, tal vez lo había reconocido pero no se permitió preguntarle nada, era simple educación y respeto por el cliente. Pagó con esa tarjeta de crédito que nunca usaba, esa que se vinculaba con la cuenta donde estaba el dinero del seguro que le fue pagado después del accidente y su parte del patrocinio con Heineken.
La verdad no tenía idea de cuánto le iban a cobrar por la noche. Y no le importaba.
Entraron a una sencilla habitación funcional con un gran ventanal desde donde se podía observar la vista del cruce donde acababan de colisionar con muchas personas por tomarse una fotografía. Cerraron la puerta y en cosa de segundos Greg estaba sobre Mycroft.
-Espera –alcanzó a pronunciar su novio, pero para ser sinceros, ¿quién espera durante tanto tiempo? Greg estaba besándolo como si no hubiera mañana y no tenía ganas de hablar o de pensar en sí era o no adecuado. Porque era adecuado. ¡Por supuesto que lo era!
-Greg.
Muy bien, Mycroft no estaba pensando en lo mismo que él. Greg se detuvo, caminó hasta el ventanal y miró hacia abajo. Era precioso, una ciudad tan llena de luz y movimiento que era complicado pensar en que alguna vez se detuviera.
-¿No estás feliz de que viniera? –Preguntó por primera vez sintiendo verdadera inseguridad.
-Por supuesto –Su novio lo abrazó por la espalda, la sensación de sus cuerpos juntos era preciosa, algo que no tenía casi nunca y por lo mismo, estaba atesorando ese momento.
-¿Entonces? –No quería poner en palabras lo que sucedía, ¿por qué no me besas como si quisieras hacerlo? ¿Por qué no saltas sobre mí como si casi nunca estuviéramos juntos? Finalmente sabía que Mycroft entendería a la perfección sin necesidad de aclararle cada una de las cuestiones.
-No sé cómo hacer esto.
La confesión era tal vez, obvia. Aunque Greg no había pensado en ello, además de todo, también aplicaba para él, cada cosa que vivía con su novio era toda una novedad. Greg se dio la vuelta para abrazar a Mycroft, permaneció así durante un buen rato hasta que sintió que se tranquilizaba y relajaba lo suficiente, entones tomó su cara entre sus manos y se acercó para poder besarlo.
Era uno de esos besos donde se tiene todo el tiempo del mundo para poder conocer los labios del otro, donde aprender la textura y el sabor de la piel era tan importante como respirar. Cuando Mycroft abrió su boca para él la exploró con mucha paciencia, provocando que su novio comenzara a gemir muy suavemente. Delicioso, no podría clasificar de alguna otra manera a aquel momento, perfecto, irrepetible. Y el siguiente momento era igual de maravilloso.
Así como sentía que podía tomarse toda la noche para besar su boca, se dio tiempo para su cuello, su perfecta línea, la sensación de su pulso debajo de sus labios, la manera en que jadeaba cuando clavaba sus dientes en su carne y dejaba una pequeña marca que se vería al día siguiente. Oh sí, mañana quería ver esa marca y saber que había sido causada por él.
Sus dedos se ocuparon de los botones de su camisa, encontraron cada centímetro de su piel debajo de ella, sus pezones, el exageradamente fino vello de su pecho, esa zona sensible en su abdomen que lo hizo reír para después gemir cuando introdujo su lengua en su ombligo. Mycroft también recorría su cuerpo, pero parecía sobrepasado por la cantidad de sensaciones que Greg le estaba causando.
Se encargó de quitarle los pantalones, los aventó sin ningún tipo de cuidado, acarició sus largas piernas, no eran musculosas pero eran firmes, las besó subiendo poco a poco por ellas hasta encontrarse depositando besos en sus muslos. Mycroft no podía ocultar más sus gemidos, iban convirtiéndose en gritos, su cara estaba roja y aun en la oscuridad era claro que su novio estaba por completo fuera de sí.
Le encantaba, sí en él estuviera la decisión, Mycroft y él estarían así todos los días de su vida. Lo mejor llegó cuando le quitó los calzoncillos, entonces sí las cosas no fueron como pensaba. Pese a los meses pasados juntos esta era una primera vez, por lo tanto, tener frente de él a su novio en toda su envergadura era para quedarse sin aliento.
Lo tomó con su boca, muy despacio, siendo cuidadoso, poniendo especial énfasis en darse cuenta de todas sus reacciones. El sabor era algo inesperado, combinado con el olor de su vello púbico y el calor de su piel producían en él una serie de sensaciones que serían dificles de olvidar. Pensaría en aquello toda su vida.
No estaba muy preparado para el golpe de su eyaculación y el sabor salado, pero lo soportó lo más que pudo antes de tragarlo y tener que retirarse. Mycroft estaba por completo perdido, sus ojos cerrados, sus manos apretando la sábana, parecía aun estar disfrutando todo sin poder bajar de la nube a la cual el orgasmo lo había transportado.
Greg lo abrazó y lo cubrió con la ligera cobija que habían tirado durante sus actividades. Olvidó que él no había eyaculado, la verdad es que no era importante, lo único que quería era estar al lado de su novio, sujetarlo mientras seguía siendo atacado por la mejor experiencia de su vida, disfrutar su rostro por completo en extasis, besarlo delicadamente y sonreír.
-Te amo mucho Mycroft Holmes.
Sábado 13 de febrero 2016
Bolton, Inglaterra
Se habían quedado hospedados en un hotel lo suficientemente bueno como para contar con desayuno buffet. La noche previa habían tenido que compartir habitación, algo que en su tiempo hacía sólo con Wayne, ahora tuvo que ser con George, John y Sherlock, porque de otra manera el dinero para el viaje no sería suficiente.
El juego era a las cinco así que tenían suficiente tiempo para relajarse en la mañana antes de tener que salir hacia el estadio. Por fin encendió su teléfono celular, el cual apagó cuando decidió que era suficiente el tiempo esperado por un mensaje de su novio, pero ahora sentía una punzada de curiosidad por saber si recordaría que tenían partido y si querría mandarle un mensaje de buena suerte.
No había nada.
Estuvo a punto de aventarlo muy lejos pero entonces tendría que dar explicaciones obre esa comportamiento tan errático y no tenía deseos de hacer algo así. Por lo tanto, tendría que tomarlo con calma, finalmente él seguía defendiendo el hecho de que la manera en la que actuó no tuvo nada de malo y que podía invitar a quien quisiera a su casa sin tener que justificarse. Hubiera sido más fácil disculparse ante Mycroft y asegurar de que no tenía nada de qué preocuparse, pero claro, eso no lo iba a hacer.
Sería tragarse su orgullo y aceptar un error que él creía no existía.
Lo importante ahora era concentrarse en el partido. Todos parecían haber dejado las tribulaciones atrás, por lo menos estaban más relajados y eso era una gran ventaja. Seguía preocupándose por George pero tendría que solucionarlo un poco más adelante, cuando entrara a la terapia que habían acordado.
-Hey –dijo Terry sentándose a su lado armado con un plato de huevo con salchichas y un jugo de naranja.
-¿Todo bien? –Preguntó Greg refiriéndose a los juegos anteriores donde parecieron no conectar uno con el otro, Terry no le sirvió ningún pase útil y Greg pareció no querer aprovechar ninguna oportunidad.
-Dejé la consulta médica de mi padre.
Greg no estaba seguro de haber escuchado correctamente, aunque Terry no se sintiera del todo bien ayudando a su padre con sus pacientes, no creía que fuera una decisión sencilla el dejarlo.
-¿Estás bien por eso?
Terry asintió y se ocupó en comer su desayuno, Greg no estaba seguro de que fuera a complementar esa respuesta con algo más.
-Es posible que no haya hecho algo correcto, pero en Año Nuevo llevé a Marcus con mi familia y lo presenté como mi novio.
Esta vez Greg estaba convencido de que sus oídos lo estaban engañando, Terry no era capaz de hacer algo así y además de todo, involucrar a una persona tan agradable como Marcus. Pero tenía sentido, cuando regresó de Japón se encontró que ambos hombres de repente eran los mejores amigos del mundo y Terry estaba muy desconcentrado. Algo había pasado pero no lo sabía hasta ahora.
-¿Por qué lo hiciste?
Terry lo miró con cierto nerviosismo y Greg supo que necesitaba esto, hablarlo, sacarlo de su sistema y seguir adelante, deja de pensar en el hecho de si fue correcto o no, dejar de pensar en todo.
-No lo sé Greg, pero mi familia siempre ha estado decepcionada de mí y me cansé de tratar de lograr su aprobación.
Eso lo entendía, no era algo fuera de lo común, las familias solían imponer expectativas en los hijos que a veces eran difíciles de cumplir. A veces imposibles.
-Marcus está enamorado de ti.
Terry pareció listo para desaparecer de la faz de la Tierra. Por lo menos aquello le aseguraba de que le importaba lo que pasara con el reportero, que no había sido únicamente utilziado sin que se detuviera a pensar en su futuro, en lo que pensara o sintiera.
-A veces dicen en las películas, si esos dos fueran chico y chica a estas alturas ya estarían en una relación.
Greg asintió y Terry pareció tener la necesidad de repasar las palabras dichas y pensar en lo siguiente que diría para no equivocarse. Aquello era extraño, necesitaba que Terry lo explicara porque no terminaba de entender.
-Es lo mismo con nosotros. Sí Marcus fuera una chica yo no dudaría en querer todo con ella. Pero no lo es, es Marcus, no puedo querer otra cosa más que su amistad.
-Así que es imposible –dijo Greg valorando esas palabras que parecían haber sido pensadas con anterioridad, ¿cuánto tiempo llevaría Terry dando vueltas sobre el tema.- Tú no lo podrás amar y él está tan enamorado de ti que te siguió en el juego tonto de ir con su familia y engañarlos.
-No lo digas de esa manera –Terry se hundió en el asiento y se cubrió la cara con las manos.
-¿Cómo prefieres que lo diga? –No lo entendía, sin embargo, su manera de ver el mundo era muy diferente y sabía que las personas tenían un concepto diferente cuando se enamoran. Terry atacó su taza de café y se la bebió de dos grandes tragos.
-No hay otra manera de decirlo –suspiró y de nuevo se hundió en la silla.- Me aproveché de él y sigue siendo mi amigo, pero siento mucha culpa por ello.
-Me da gusto que te sientas culpable –dijo Greg, Terry lo miró alarmado.- Si no te sintieras culpable me preocuparía.
-Yo no lo entiendo, ¿cómo es que Marcus puede gustarme cuando es un hombre? –Sacudió la cabeza y su expresión era de duda, Greg estaba seguro de que esa cuestión se la había repetido mil veces. Entre los problemas con su familia y el hecho de que había pasado demasiado tiempo con Marcus, era comprensible que no estuviera concentrado.
-En mi caso lo veo así –dijo sin pensarlo, de igual manera era algo que había meditado una y otra vez y no durante semanas, sino por años.- A mí me gusta Mycroft desde la primera vez que lo vi. Me gusta como sea y me gusta sólo él.
-¿Y si fuera mujer? –preguntó Terry y Greg fingió pensarlo por un segundo.
-Me gustaría.
-¿Si fuera transexual?
-Me gustaría. –Respondió aunque al imaginar a Mycroft como mujer tuvo que sonreír, invariablemente la imaginaba con cabello ondulado y largo, eso sí que le gustaría verlo.
-¿Te gustaría si tuviera cincuenta años, calvo y panza cervecera?
Greg soltó una carcajada sincera, la verdad no se imaginaba a Mycroft calvo y con estómago prominente, cerró los ojos y trató, pero no, no podía. Sin embargo creía sinceramente que fuera como fuera Mycroft era el amor de su vida. Le gustaba todo de él y había sido la primera persona en quién se había fijado de esa manera y después de años, seguía siendo la única.
-Si Terry, me gustaría, sin cabello, manchas en la cara y pesando ciento veinte kilos.
-¿Sabes qué es lo odioso del asunto? – Greg negó con la cabeza y Terry prosiguió- Que quisiera que Caroline fuera como Marcus, que tuviera sus opiniones, su manera de pensar, su inteligencia, su forma de ser…
-Estás frito amigo –Greg palmeó su espalda varias veces tratando de demostrarle apoyo pese a que no tenía manera de ayudarlo. Caroline era un ser horrible, aunque era tremendamente hermosa. No valía la pena, hasta Terry lo comprendía, le gustaba físicamente, esa parte instintiva que no pensaba con claridad; pero no tenía caso intentarlo, ella jamás cambiaría, no sería mejor persona.
Estadio Macron
Bolton, Inglaterra
13 horas
John estaba aburrido, no había tenido ni siquiera una jugada de tiro a gol en veinte minutos, prácticamente estaba viendo el partido de lejos y a punto estuvo de sentarse debajo de la portería pero creyó que habría sido muy poco educado.
Ethan, Roman y Dane estaba cubriendo su mitad de la cancha con una eficacia extrema, además de que los jugadores del equipo contrario no eran los mejores con los que se habían cruzado. Se negaba a pensar en ellos como malos, pero lo eran. Mucho muy malos.
Mika estaba jugando en la delantera, no tenía necesidad de quedarse atrás y todos sabían lo mucho que disfrutaba crear oportunidades de gol, dejando esta vez a George en la media cancha con Mitch y Erick, estaba dando pases para Sherlock y Greg junto con Terry de una manera muy creativa.
Tenían todo el tiempo del mundo, la defensa parecía ser de juguete. En parte no era algo bueno, porque si lograban llegar a la Liga Premier entonces no se enfrentarían jamás a un equipo así, pero era lo que era, así que les daba oportunidad para brillar y mostrar las cosas que Greg les había enseñado. Además de ciertas jugadas que Sebastian había propuesto y que era mejor probar en un enfrentamiento real.
Sherlock y Greg habían intentado cada tiro a gol que sabían hacer y había funcionado en cuatro ocasiones, aun desde la lejanía, John estaba dándose cuenta de que necesitaban pulir ciertas cosas, porque habían fallado tiros que deberían haber acertado. Pero se estaban divirtiendo, eso era obvio y por lo tanto, le gustaba. Ya necesitaban un juego así, sencillo de cierta manera pero que los dejara desplegar sus capacidades.
Para el final del primer tiempo hicieron algo que habían practicado simplemente porque era divertido de hacer. La jugada nació desde atrás, uno de los pocos balones que se acercó al área pero que Dane interceptó mucho antes de que John pudiera tocarla. La condujo por la lateral derecha e hizo cambio de banda para servirle un pase exacto a Mika. Parecía que haría lo mismo, darle el pase a Sherlock y dejar que ellos armaran algún tiro a gol.
Sin embargo no hizo eso, le dio un pase a George, quien estaba por completo descubierto, el equipo contrario había implementado un defensa personal que se centraba en los dos delanteros. George salió desde atrás y encontró despejado el centro del área, el portero intentó achicar pero dirigió su tiro hacia una de las esquinas de la portería, imposible de detener.
Ese fue el último gol de la primera parte y el público comenzó a enloquecer, cantaban y gritaban disfrutando de la felicidad de un partido entretenido pese a la poca cooperación del equipo contrario. Ellos también lo merecían, piensa John sintiéndose muy tranquilo desde su abandonada portería donde sólo él estaba.
En el medio tiempo Sebastian les sugirió un par de jugadas que habían practicado en la semana, sobretodo, quería que dejaran jugar un poco al rival para poder recuperar balones y generar oportunidades. Quería probar a los mediocampistas en su función y hacerlos mejorar, no dejar que fueran los defensas los que tuvieran que detener la jugada de peligro.
John los miró al regresar a la cancha, Erick, Mitch y Terry estaban muy concentrados, porque no querían que una distracción causara que se lograran acercar finalmente a su portería, sin embargo, parecía que hacían algo que dominaban, conseguían recuperar el balón antes de que el rival armara nada. El nivel de frustración había estado creciendo, era fácil de percibir y también era en cierta manera peligroso.
Algo que ellos temían eran las lesiones. No se jugaba para eso, para John eso nunca había sido correcto, había mejores maneras de demostrarles su superioridad. Sin embargo, cuando eran mucho mejores que el rival, ¿qué más quedaba? Sintió la necesidad de salir corriendo cuando vio caer a Sherlock, pero no podía, tenía que presenciar todo desde la lejanía. La presión en su corazón era fuerte pero tuvo que permanecer donde le correspondía y tratar de controlarse.
Sebastian ordenó que uno de los otros chicos comenzara a calentar. Tim o algo así, según recordaba, para ser sinceros casi no convivían con ellos, cosa que no era del todo correcta pero ellos a veces llegaban a los entrenamientos, a veces no y no pasaba nada. Estaban sacando a Sherlock en camilla y sin embargo pensaba que estaba bien, que era sólo parte del protocolo, confiaba que fuera así.
Tim entró al medio campo y George tomó el puesto de Sherlock, era algo natural, que habían practicado con anterioridad así que no tuvieron problema para acostumbrarse. John podía mirar lo que pasaba con su novio, Ethan había dejado su puesto en la defensa para poder evaluar la lesión, porque por supuesto, seguían sin tener un médico para el equipo, lo cual era incorrecto y fuera de toda regulación.
Ethan tocó la pierna de Sherlock y aunque tuvo cierta reacción dolorosa no fue algo intenso, John se tranquilizó un poco porque era claro que no era algo peligroso. De todos modos lo sacaron del campo, Ethan regresó a donde debía estar y el partido siguió. Greg cobró la falta, la cual se convirtió en un nuevo gol. Después de eso fueron más agresivos, intentaron pasar la media cancha una y otra vez, Tim no era para nada igual de eficiente que George y lograron llegar hasta la portería. John estaba feliz, por fin pudo hacer una atajada y no morir de aburrimiento.
El problema fue que cuando la detuvo y el jugador del equipo contrario, Heskey si mal no recordaba, porque Greg de hecho los hace aprender los nombres y cualidades de todos sus rivales, lo cual para John era sumamente aburrido; lo aventó logrando que cayera de sentón, siendo un comportamiento por completo inesperado.
No, por supuesto no esperaba que lo aventaran y daba gracias a que Sherlock no estaba en el campo o aquello habría terminado muy mal. De inmediato tuvo a su lado a Ethan y a Roman, dos torres que le sacaban media cabeza al delantero y que parecían listos para iniciar la pelea. Claro que no tuvieron la oportunidad, se escuchó el silbato del árbitro y Greg corrió con todas sus ganas para ponerse en el camino entre sus jugadores y los contrarios.
No pasó a mayores por supuesto, ninguno de ellos podría decepcionar de esa manera a Greg, John se levantó con el orgullo un poco herido, pero eso le ganó un tiro libre indirecto a favor de su equipo, lo cual derivó en un nuevo gol. El portero rival era malo, él lo habría detenido, estaba seguro.
Terminó el partido, John fue corriendo a ver Sherlock, quien parecía enojado. Lo abrazó para tranquilizarlo y asegurarle que todo estaba bien. Se quedaron así bastante tiempo hasta que Ethan le pidió que dejara revisar su pierna.
-Es sólo un golpe bastante fuerte –dijo causando que Sherlock arrugara la nariz cada que sentía los dedos de su compañero apretar la zona donde ya estaba formado un buen moretón.- Creo que lo mejor sería tomarte una radiografía para estar seguros.
-¿Podemos esperar a regresar a casa?
Ethan pareció pensar la pregunta de Sherlock, quedarse a tomar la radiografía en el hospital más cercano les quitaría horas y tendrían que viajar de madrugada al no poder pagar una noche más en el hotel.
-Será mejor, por la mañana te llevaré a urgencias.
-Muy bien –asintió Sherlock sin oponer mayor resistencia, esto le dijo a John que su novio tenía dolor o de otra manera habría desechado la sugerencia como si de una tontería se tratara. Lo volvió a abrazar durante el tiempo que los demás se duchaban y cambiaban, ellos dos podrían regresar así, no era que importara demasiado.
-Hola.
John abrió los ojos, se había adormecido escuchando el corazón de Sherlock, su manera preferida de quedarse dormido. Encontró frente de él al actor aquel que había conocido en la casa de Greg, sabía que lo había invitado al partido pero no creyó que acudiera, sobretodo porque durante toda la semana habían seguido sus teorías en línea sobre su supuesto romance. Aunque si lo pensaba bien, tal vez era algo que le convenía al actor.
Sherlock se tensó al verlo, no había dicho nada porque Greg no era ese tipo de persona, él quería a su hermano y nadie lo iba a hacer cambiar de opinión. Así que si actor venía y quería conquistarlo, saldría con la cola entre las patas. Pero le molestaba, porque lo veía como una persona que buscaba algún tipo de interés personal más que otra cosa, justo como John pensaba, publicidad y nada más.
-Ash –dijo John levantándose, su mano permaneció entrelazada con la de Sherlock, sentía las dudas de su novio transmitirse desde ese vínculo, ¿qué hace aquí?, ¿qué es lo que quiere?, ¿podemos pedirle que se vaya?
-Hola… ¿John? –dudó ligeramente, cosa normal, el hombre jamás había visto un partido de futbol hasta este, era esperado que no los conociera y aquel día en casa de Greg se vieron sólo por un momento.
-Pensé que no vendrías –dijo siendo sincero, el actor sonrió de esa manera que para él era controlada, estudiada, tal vez hasta ensayada, pero que invariablemente lo hacía verse encantador. Sherlock apretó su mano un poco más fuerte de lo usual, John sabía que debía dejar de pensar en "encantador" o terminaría con una discusión que no quería en absoluto.
-Bueno, no podía negarme, Greg me envió los detalles del juego ayer e hice todo lo posible por venir.
Así que Greg le había estado mandando mensajes, ese detalle no le gustó nada en absoluto porque recordaba que se había quejado todas las mañanas de que Mycroft había estado desaparecido y que no había intentado contactar con él desde que le cortó la llamada por Skype. Y en vez de eso había estado mandando mensajes con el actor este. No, eso no estaba nada bien y la presión ejercida por la mano de Sherlock le decía que tampoco lo consideraba como algo bueno.
-¿Te gustó?
La pregunta de John era casual, cualquiera la habría hecho, pero Sherlock bufó y por fortuna no se podía levantar o de otra manera seguramente estaría sobre el actor sacándolo a empujones.
-Por supuesto que no le gustó –dijo su novio con ese característico tono enojado por el hecho de que las personas fueran capaces de expresarse tan equivocadamente, no lo pensaba por John por supuesto, pero si porque sabía perfectamente la respuesta pre fabricada que daría el actor y le parecía desagradable.
-Su deporte favorito es el basketball y aunque vino acompañado por su publicista, ninguno de los dos sabe nada sobre las reglas del fútbol. Además de todo, aceptó venir no porque en realidad le interesara ver a Greg jugar, de hecho la cantidad de cosas que publicó en su Twitter demuestran que no estuvo prestando atención. Pero lo que si le interesa a es que lo vean aquí, que le vuelvan a sacar fotografías con Greg, no es que no lo entendamos, publicidad es publicidad.
John sonrió, así era como Sherlock era por supuesto, sin problemas para decirla la verdad si el momento lo ameritaba y aunque dudaba que hubiera checado la cuenta de Twitter del actor, parecía que había dado en el blanco.
-En resumen –dijo John para tratar de conciliar el asunto y disminuir un poco el nivel de agresividad- si quieres ser amigo de Greg eres bienvenido pero si buscas conseguir que hablan de ti en las redes sociales, entonces tendrás que alejarte.
-Es cierto, el juego no me atrapó –confesó el actor pero de inmediato dejó caer la fachada que John había visto, la sonrisa estudiada y hasta la postura ensayada. Parecía ahora más natural y tal vez sincero.- Pero no quiero la publicidad, de verdad me agrada Greg.
-Dice la verdad –murmuró lo bajo Sherlock y John tuvo que dedicarle una sonrisa porque su expresión parecía molesta, casi parecía que quería que no fuera sincero para poder sacarlo de ahí.
-Además, cuando lleguen a la división principal quiero poder decir que ya era fan desde antes.
Sherlock bufó de nuevo pero ya no ejercía una presión sobre la mano de John, así que él consideró que era sincero y que no sólo quería la publicidad que iba ligada a Greg.
-Se llama Liga Premier.
-Debo recordarlo.
-Por favor.
16 horas
Esta vez la seguridad del estadio no les permitió a los fans permanecer en las inmediaciones del lugar para poder ver a los jugadores, por lo que Molly estaba ya en el camión de regreso a Brighton cuando vio las primeras fotos. Las estaban publicando directamente, sin mandarlas a su cuenta, porque era un gran chisme y nadie se quería quedar fuera.
Ash Morgan, el actor, estaba de nuevo al lado de Greg, saliendo del estadio con él y el resto de los chicos. Las fotos no eran muy claras, porque habían sido tomadas desde la reja del estacionamiento, pero lo era lo suficiente para que se viera que eran ellos y que caminaban uno al lado del otro. En parte Molly se sentía agradecida de que no las hubieran mandado a su cuenta porque este tipo de cosas no le agradaban y se había sentido terrible cuando Irene hizo que pusiera a circular las anteriores.
Todos podían opinar lo que quisieran en este tema, era simplemente algo que se hacía con regularidad en el medio, buscar promocionar a una persona usando su "relación" con otra. El problema era que Greg parecía contento con la presencia de Ash, aunque dudaba que si esos dos eran amigos fuera algo planeado. Sabía que se habían conocido a través de la madre de Greg pero no significaba que se volvieran a ver, sobre todo cuando en plena entrevista Ash comenzó a hablar de Mycroft.
Pero bueno, la gente sólo veía lo que quería ver. Ella reblogueo la mayoría de las fotos bajo la excusa de que lo hacía porque en ellas se veían la mayoría de los integrantes del Brighton, aun así sintió un poco de culpa.
Gracias por seguir leyendo, recuerden que serán jueves de actualizaciones.
FFnet tiene un problema con las reviews, no las está actualizando y no aparecen en la página. Así que si quieren dejarme una review, son bien recibidas en mi cuenta de AO3 ( archiveofourown . org ), me encuentran como Nimirie.
Igual en Facebook me encuentran como Nimirie y en Fuck Yeah Sherlock.
