For the Rose and the Lion: Battlefield
Capítulo 11
Domingo 14 de febrero 2016
Brighton, Inglaterra
ETHAN
Urgencias del Hospital General de Brighton
-Buenos días –saludó Ethan. Aunque tenía ya dos años que no trabaja en un hospital aunque nunca lo había hecho en Brighton, siempre pensaba que la organización de los mismos era la misma. Había una enfermera en la recepción, a veces podía ser una secretaria que entregara a los pacientes los formatos que debían llenar para solicitar la revisión si el problema no era de vida o muerte. Pero esta vez era una enfermera que parecía bastante contenta con un café entre las manos.
-Buenos días cariño, ¿en qué puedo ayudarte? –La enfermera sonrió y esperó su respuesta, se notaba que estaba acostumbrada al trabajo en Urgencias y se lo tomaba con mucha calma porque sabía que podía, que ellos no traían nada urgente.
-Tenemos una lesión deportiva del día de ayer –explicó- y queríamos asegurarnos de que no fuera más que un golpe.
-Claro cariño, ¿te parece si llenan estos formularios y esperan su turno? –La enfermera le dio varias hojas, Ethan aceptó la petición y fue de regreso a donde estaban sentados John y Sherlock. Los ayudó a responder las preguntas, considerando que no era necesario mencionar los años hospitalizado con un diagnóstico incorrecto ya que no influía en el hecho de que sólo tenía un golpe en la pierna.
Pasaron cuarenta minutos para que llamaran a Sherlock, Ethan se levantó de inmediato mientras John ayudaba que su novio no apoyara todo su peso en su pierna hasta que descartaran cualquier lesión. Otra enfermera les señaló una camilla, Sherlock pareció por un momento desubicado, pero tras un momento se subió a la misma.
-Te recuerda al día en que conociste a Greg ¿verdad? –John parecía haber entendido lo que había hecho dudar a Sherlock. El chico asintió, Ethan recordaba aquella historia extraña donde dos desconocidos se cruzaron en un servicio de Urgencias y uno de ellos se enamoró a primera vista.
Esperaron unos minutos más hasta que llegó un hombre muy joven vestido con el uniforme quirúrgico azul reglamentario y la bata blanca sobre el mismo. Era tan alto como Ethan, muy delgado y sobre todo, era pelirrojo. Lo cual llamó la atención de todos porque de inmediato los llevó a pensar en Mycroft aunque el hombre no tenía nada que ver con el mayor de los Holmes.
-Buenos días –dijo él, suponían que era el médico aunque para el gusto de Ethan era demasiado joven.- Soy el doctor O'Conell…
-¿En serio? –Ethan no quería decir nada pero su boca habló antes de que él pudiera pensar en lo incorrecto que sería expresarse de esa manera. El doctor lo miró y en vez de sentirse ofendido como sería la respuesta natural, se echó a reír.
-Sí, en serio –dijo aun entre risas.- No es la primera vez que dudan sobre mí, pero puede asegurarte que el año pasado terminé la especialidad de Urgencias.
-Yo terminé la especialidad hace dos años y es obvio que tú no tienes más de treinta años. –Ethan volvió a cuestionarlo porque de verdad le parecía demasiado joven y riendo, parecía un niño.
-Tengo veinticinco…
-Vaya…
-¿En qué te especializaste?
-Medicina del Deporte.
-Entonces has evaluado la lesión del paciente y tan sólo quieres que tome una radiografía. –El médico tendría todas las razones para sentirse molesto, primero cuestionado por su edad y luego el hecho de que no fueran necesarios sus conocimientos. Pero no lo hizo, sonrió, sacó su pluma del bolsillo superior de la bata y comenzó a escribir una solicitud.
-Una vez que la tengamos espero que me enseñe a revisar este tipo de lesiones, son las menos que tenemos en el servicio y me gustaría aprovecharme de su experiencia.
-Por supuesto, será un placer.
Ethan no esperaba eso, el doctor salió y de inmediato tenía la mirada de Sherlock y John cuestionándolo sin decir una sola palabra.
-No debí comportarme así. –Acepta y trata de parecer un poco apenado.
-Está bien, resientes todos los años que pasaste estudiando una carrera para que no lograras encontrar un trabajo donde tú querías y terminaras empleado en la tienda de tu familia.
-Sherlock… -John parecía molesto con su novio porque había dicho cosas que podrían causar intranquilidad en su compañero.
-Como siempre tienes razón, lo resiento. –Acepta justo cuando entra un camillero para llevar a Sherlock a tomar su radiografía.- Sin embargo no debí decir nada de eso.
-Regresaremos en un momento –dijo John siguiendo la silla de ruedas de su novio.
Salieron de ahí dos horas después, Sherlock no tenía nada, tal como Ethan había dicho desde el día anterior, pero había enseñado al doctor y a varias enfermeras a evaluar las lesiones deportivas más comunes. Al final intercambiaron números de teléfono y le dijo que si quería ir a los partidos en la sección reservada para el club de fans, sólo tenía que avisarle.
DANE Y MIKA
-Es una chatarra.
-Lo sé –respondió Dane mientras abría la puerta del acompañante, cosa que no se podía hacer por fuera, pera que subiera Mika.- Me costará trabajo, pero será el regalo perfecto para el cumpleaños de Sammy.
-¿Tú hermana quiere una chatarra para su cumpleaños? –Dane lo miró ligeramente molesto aunque sabía que el comentario fue premeditado para causar esa reacción.
-Cuando termine con lo que tú llamas chatarra, será el regalo perfecto. –Le asegura y sale del vehículo para buscar al dueño y pagarlo. Le costó una cosa ridícula, casi cien libras, el único problema es que tuvieron que manejar en primera todo el camino hasta su casa. Sammy, la hermana menor de Dane había iniciado la universidad el año anterior, justo cuando comenzaron a jugar con el Brighton, por lo mismo no la había visto demasiado ya que había conseguido estudiar en Londres y se quedaba durante la semana en el dormitorio.
Trabajó en ello todo el día, tenían el tiempo libre para hacerlo, aunque para el sábado estaría entrenando de nuevo para otro juego. Mika sacó uno de sus libros extraños, esos que hablaban de algún caso terrible donde el culpable terminaba siendo un asesino serial y estaba listo para ayudarle en caso de cualquier necesidad.
Como el bajar su caja de herramientas que estaba en el primer piso donde había estado arreglando el lavabo de su baño o sostener en cierta posición la lámpara para que él viera algún detalle que era importante. Comprar una llave de tuercas específica que no lograron encontrar por ningún lado, preparar sándwiches cuando se dieron cuenta de que no había nada para comer en la casa y no tenían ganas de cocinar o llevarle una cerveza fría cuando la tarde se convertía en noche.
-Sammy no vendrá a casa este fin de semana –dijo cuando estaban guardando toda la herramienta.- No lo hará hasta que termine los exámenes.
-Eso te dará tiempo para que quites el motor y lo arregles –respondió Mika. Dejaron las cosas en el garaje y subieron al baño, por lo menos en el caso de Dane debía quitarse capas y capas de grasa de la cara y brazos.
-Es mi principal objetivo, la carrocería será sencillo después de eso –le dijo distraído por el hecho de quitarse su propia ropa. Mika fue abrir la regadera, sacar una toalla recién lavada y asegurarse de que las botellas de shampoo y de jabón corporal tuvieran aun producto.
-Ven acá.
Dane tomó a Mika por sorpresa aunque debió haberlo previsto, lo abrazó aun con las manchas de grasa en el cuerpo, apretando sus brazos alrededor de su cintura, logrando ensuciarlo en el proceso.
-¿Por qué hiciste eso? –le preguntó muy serio aunque no estaba molesto de verdad.
-Quiero que te bañes conmigo –respondió Dane.
-Podrías haberlo pedido en vez de manchar toda mi ropa. –Mika siempre piensa en las cosas de forma práctica, Dane deja que el sentimiento lo rija.
-¿Te bañas conmigo?
-Muy bien.
Eran esos momentos en los que parecía que había pasado el tiempo y ellos vivían solos, en una vida suya y de nadie más. Eran esos momentos los que no los hacían dudar sobre el futuro, sobre si eran capaces o no de dejar todo atrás para ser siempre ellos mismos. Era esa manera en que lo besaba, como si conociera cada parte de su ser, cada secreto, cada sueño, era esa manera la que siempre terminaría por provocar sus suspiros. Mika sonrió en el beso, la ropa manchada era lo de menos.
ANTHEA Y GAVIN
Llamada por Skype Londres-Tokyo
-Creo que es una tontería. –Ella había estado desenredando su cabello durante toda la llamada, habían tocado varios temas, desde lo que Gavin había comido en los últimos días hasta el contenido de sus clases. Pero lo más importante había sido el estado de su mejor amigo después del escándalo de romance de Greg con Ash Morgan. Romance que la gente había creado a partir de algunas cuantas fotos.
-Lo es –respondió Gavin quien durante el tiempo de la llamada había desayunado y se había vestido, era casi la hora en la que debía salir para preparar el aula para los estudiantes, escribir en el pizarrón la serie de problemas que tendrían que resolver antes de que Mycroft entrara para dar la clase.
-¿Qué harás para corregirlo?
-¿Qué haré yo?
Gavin se sentó frente a la computadora sin saber cómo interpretar esa pregunta. Ella exhaló largamente un poco desesperada porque su novio no comprendiera la importancia de corregir las pobres decisiones de su mejor amigo. Mycroft era muy tonto en ciertas cosas, sólo así se podía explicar que estuviera enojado con Greg por lo que la gente decía en internet.
-Precisamente Gavin, ¿qué harás para lograr que Mycroft le llame a Greg?
-No creo que yo tenga que hacer nada.
-Gavin, es tu hermano, debes hacer algo.
Pareció pensarlo, luego se acostó sobre la mesa derrotado. Anthea deseó estar frente a él para poder sacudirlo y acomodarle las ideas.
-Mycroft apagó su teléfono y evitó conectarse a internet desde ese día –comenzó a relatar Gavin, todo su lenguaje no verbal representaba una molestia muy grande por aquello, como si le complicara el día a día que Mycroft estuviera digitalmente desconectado.
-Lo noté –respondió Anthea recordando cómo había buscado contactar con él varias veces hasta que se dio por vencida.- Por eso mismo te lo digo, tienes que lograr que responda, que haga algo para hablar con Greg.
-Está enojado.
-Pues no debería, toda esa historia con Ash es una tontería –Ella comenzaba a desesperarse, había encontrado a varios maestros compañeros de la universidad hablando sobre eso. Lo esperaba de los estudiantes, pero de los maestros era ridículo.
-Claro, tú y yo lo entendemos –respondió Gavin tranquilamente- Pero Greg llevó a este tipo a la casa y eso fue … extraño.
-¿Qué tiene de extraño? –Anthea no ocultó su molestia ante la insinuación.
-Estuvo en el último partido, salieron juntos del estadio.
-Gavin, es tú hermano, no puedes creer que…
-¡Claro que no creo nada malo!
Los dos se quedaron mirando los ojos del otro, parecían estar llegando a un acuerdo, aunque no era lo que querían, hubieran preferido que no hubiera ninguna razón adecuada para que Mycroft estuviera molesto.
-Lograr que alguien del otro lado del mundo te perdone es muy complejo.
-Más cuando esa persona no está pidiendo perdón.
Suspiraron, Gavin consultó el reloj y se dio cuenta de que tenía que salir corriendo, Anthea lo sabía por lo que se acercó a la pantalla y la besó. Gavin hizo lo mismo y fue todo. Un día más de lejanía superado y faltaban muchos más.
ROMAN, MITCH, ERICK Y ASTRID
21 horas
Las notas habían logrado que el público saltara sin ninguna pausa desde hace casi dos horas. Aunque eran un grupo conocido solo localmente, tenían bastantes presentaciones a lo largo del año. Y cada presentación era algo en lo que ponían todo el corazón. Los compañeros de Roman habían estado con él desde muchos años atrás, desde que siendo adolescentes aprendieron a tocar la guitarra, el bajo y a cantar.
Astrid fue la última en entrar porque al principio no le llamaba nada la atención el ruido que hacían su hermano y sus amigos, pero ella había decidido aprender la batería porque era el puesto que no lograban concertar, había perdido a tres durante un corto período de tiempo.
Erick había permanecido al fondo del local, era bastante popular, ubicado en pleno muelle siempre estaba abarrotado. Mitch estaba hasta el frente, se había convertido es uno de los más grandes fans, juraba que ya había escuchado a la banda desde antes aunque no sabía si creerle o no. Tal vez sólo era algo que decía para que Astrid sonriera.
No era que no le gustara la música, simplemente no solía participar de esa manera y prefería la soledad a cualquier tipo de compañía. Sacó su celular, la chica que había mandado mensaje previamente y que él había respondido con una frase nada amigable le seguía hablando. Era extraño, pero él respondía secamente esperando que no lo hiciera de nuevo, pero lo hacía. Interesante, le había solicitado ser su amiga en Facebook, él aceptó cuando no debería, sin embargo ella lo etiquetaba en imágenes graciosas que a veces lograban sacarle una sonrisa.
-Hola –le dijo una chica desconocida colocándose a su lado, totalmente casual, un vaso de cerveza en la mano. Él la miró de arriba para abajo, analizando si valía la pena interactuar con ella, la decisión era siempre sencilla, no en la mayoría de las ocasiones y ya.- ¿Juegas en el Brighton?
-Sí –respondió y esperó que fuera todo, que él pudiera seguir mirando su celular y escuchando a la banda y ella no intentara hablar más con él.
-¿Ahí todos son gays?
La pregunta no le sorprendió, lo que le sorprendió fue que se la hiciera tan directamente, como si fuera algo adecuado. Él no hablaba con desconocidos, no decía tonterías, no interactuaba a menos de que fuera necesario y sobre todo, respetaba el espacio de las otras personas y su derecho a no ser molestadas. Por esa razón la miró ofendido a un grado supremo y estuvo a punto de ceder a la tentación de tomar su vaso de cerveza y voltearlo sobre su cabeza.
-¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?
-Bueno, el delantero y el portero, los dos defensas, Greg y el niñito ese –ella comenzó a enumerar sin que le importara el lenguaje usado por Erick- tú y el chico de cabello largo y rizado.
-¿Mitch? –preguntó escandalizado por la ridiculez de la afirmación.- ¿Crees que tengo una relación con Mitch?
-Claro que sí –dijo ella con total seguridad.- Siempre están juntos, viniste con él a este concierto pero se mantienen separados para no llamar la atención, visten igual y hacen muy buena pareja.
-¿Eres idiota? –Erick estaba perdiendo la paciencia, una cosa más y estallaría. Años atrás solía pelearse con todos, era un niño al que no le gustaba sentirse frustrado y cuando se enojaba solía desquitarse de alguna manera. Aventaba a sus compañeros, jalaba el cabello de las niñas y gritaba a las maestras.
Ahora era una persona diferente, había aprendido que no servía de nada enojarse, que las cosas no cambiaban nada más porque él comenzara una guerra con todos y los castigos eran severos y le costaban muchas cosas que él quería. Pero esta vez, solo esta vez, tenía ganas de darle un golpe en la cara a esa chica.
-Es lo que todos dicen –Insistió ella, de nuevo ignorando el hecho de que Erick la había vuelto a insultar y que la miraba muy agresivamente.- Pero a nadie le importa, mientras ganen y mientras sean todos guapos. Es muy lindo ver a chicos guapos besarse con chicos guapos.
Erick se dio media vuelta y buscó la salida, no le importaba que Mitch se preguntara después dónde estaba o que Roman y Astrid se molestaran por no haber visto su presentación completa. Regresó a casa sin prestar atención a nada más, entró y la única luz venía de la sala, donde la televisión estaba encendida y su madre estaba mirando su programa favorito.
-Llegaste temprano –le dijo, puso pausa a la televisión y se concentró en su hijo.
-No tuve ganas de quedarme. –respondió él y eso pudo haber sido todo. Su madre sabía que no hablaba mucho, que escogía las palabras exactas y no desperdiciaba tiempo en cosas que no valían la pena. Pero le dio un momento, parecía que diría algo más por la manera que miraba la televisión con la imagen congelada.- ¿Crees que tengo una relación con Mitch?
-No, no la tienes –respondió ella y lo miró preocupada, sin embargo espero a que dijera algo más, dándole su tiempo.
-Hay gente que cree que sí. –Dijo él aun molesto por la chica.
-¿Importa lo que cree la gente?
-No.
-Entonces si creen que tienes una relación con Mitch, que lo crean, además Mitch es muy buen chico, yo estaría orgullosa de que fuera tu novio. –Su madre tenía una gran sonrisa, del tipo que solía usar cuando lo molestaba esperando que se enojara.
Erick se echó a reír de buena gana, imaginando la cara horrizada de su amigo cuando le dijera las palabras exactas que pronunció su madre. Porque claro que se lo diría, empezaría por un "mi mamá te quiere para mi novio" y luego le contaría toda la sarta de tonterías que culminó con aquel comentario.
Continuaron viendo la televisión, un capítulo viejo de su serie favorita de homicidios y los genios que los resolvían.
Lunes 15 de febrero 2016
10 horas
GEORGE
Se estaba quedando dormido en clase porque habían llegado muy tarde después de pasar gran parte de la tarde y noche con Austin, se quedó despierto para terminar su tarea y se acostó a las 3 de la mañana. Así que ahora estaba cabeceando y no entendía mucho de lo que decía su maestro. Sin embargo no podía faltar, era parte del acuerdo con Greg, nada de flojear en las clases, faltar sin razón adecuada o no entregar las tareas o los trabajos.
Después de dos horas de historia y dos horas de química logró salir del lugar, tenía que ir a la biblioteca y terminar el reporte de investigación, poner en él los nombres de sus compañeros y enviarlo por correo electrónico antes de las ocho de la noche. Lo tenía prácticamente listo. Después tenía clase de matemáticas, dos horas terribles donde seguramente terminaría roncando.
-¿Consultaste todos los libros de la bibliografía?
Estaba usando la computadora cuando ella le habló, cabello morado, piel muy blanca, delineador negro y labios rosas. George se puso muy rojo de la cara, ella era una de esas pocas personas en el mundo que a él le gustaba y no ayudaba en nada que fuera su compañera de clase, una que jamás le hablaba. Hasta el día de hoy.
-Sí –respondió con un hilo de voz, ni siquiera estaba seguro de haber hablado.
-Oye –ella se sentó a su lado y agachó la cabeza, parecía apenada por algo y George no comprendía qué podía ser.- No fue correcto dejarte hacer todo el trabajo.
-No era muy difícil –respondió él aunque no era cierto, la verdad se había tenido que esforzar lo doble para terminar a tiempo.
-Pues de todos modos no fue correcto –aceptó ella.- Mira, este año no ha sido nada sencillo para mí, tú no lo sabes, pero el hecho de mudarse y empezar en una escuela nueva no fue algo… aleatorio.
-¿A qué te refieres?
-Tuve problemas en mi escuela anterior…
No añadió nada más y pareció que la frase quedaba volando en el aire, él no iba a insistir, si ella quería contarle lo podía hacer y la iba a escuchar. Aunque parecía dudar, tal vez no iba a añadir nada más ni le iba a compartir ningún detalle.
-Trato de encajar, de que los demás me acepten. –George asintió ante esas palabras, entendía el sentimiento de querer ser aceptado por lo demás.- Pero la gente me acepta porque no sabe nada de mí y la verdad no se interesan por saber.
-No es raro, la gente ve lo que quiere ver, sea para bien o para mal.
-Por eso odio como la gente te trata –ella miró para otro lado, parecía triste y eso no le gustó nada a George.- Pero sobretodo odio que yo te haya tratado así nada más por no llevarle la contraria a los demás.
-No te preocupes, no pasa nada –respondió aunque de nuevo no era cierto, sí importaba y si pasaba algo, todos los días pasaba algo y cada vez se sentía peor en aquella escuela.
-Nada es cierto ¿verdad? –La pregunta no lo confundió, sabía lo que era aunque no lo dijera con todas sus letras. ¿No es cierto lo que dicen? ¿No es cierto lo que creen que pasa entre Greg y tú? ¿Entre todo el equipo y tú?
-No, no es cierto.
-Soy Rose –dijo ella y estiró su mano esperando que él la tomara, cosa que hizo casi de inmediato.- Cualquier cosa, mándame un mensaje.
Acto seguido tomó su celular del escritorio y añadió su contacto, se levantó y se fue. Mientras la veía salir de la biblioteca se percató de que Austin se había dado cuenta de que había estado sentada a su lado y por lo mismo, la miró de una manera extraña.
-¿Qué quería esa? –preguntó al llegar a su lado.
-Asegurarse de que escribí bien su nombre en el trabajo que debo enviar hoy –respondió sin contarle lo que acababa de pasar. Si hacía una nueva amiga no quería que Austin tuviera nada que ver con ella, absolutamente nada.
TERRY Y GREG
13 horas
-¿Montaste un consultorio en tu casa?
Greg había visitado a su amigo por primera vez, lo cual era una verdadera vergüenza, pero la costumbre era que todos fueran a la suya, que se quedaran a dormir, que terminaran viviendo en ella.
-Sí –respondió mientras ponía una sábana limpia sobre la mesa de exploración.- Mi abuelo decía que si un médico no tenía su propio consultorio no era médico.
-¿Tu abuelo?
-También era médico, así como mi bisabuelo, es casi la tradición familiar. –Greg miraba los títulos en la pared, montones de cursos de actualización hasta el año pasado, después de eso no había nuevos y era comprensible, no había tenido tiempo para acudir a ninguno.
-¿Seguro que no es problema?
-Claro que no –le indicó que subiera a la mesa, lo cual hizo de un salto, lo vio entonces sacar su estuche de diagnóstico y su estetoscopio.- Además dudo mucho que necesites conocimientos especializados para un simple dolor de garganta.
-Me alegro –Greg no solía enfermarse, un resfriado cada tres años o algo así y nada más. Además que tenía mucha suerte para huir de las lesiones deportivas, lo cual también era muy bueno. – Comenzó ayer por la noche pero hoy por la mañana se volvió un poco más intenso y creo que tuve un poco de escalofrío.
-¿Tomaste algo? –preguntó. Era extraño verlo en esa postura, aunque no estaba vestido con bata blanca, la actitud era académica, conocedora, uno no dudaría de su capacidad.
-No. –Respondió Greg y se quedó callado porque Terry se acercó a él la lámpara del estuche de diagnóstico, revisó su garganta, tocó con sus dedos su cuello, después escuchó su corazón y sus pulmones.
-Realmente no es nada, sólo tiene la garganta un poco inflamada, ni siquiera ameritas tomar antibiótico. –Se fue a sentar detrás del escritorio, sacó un block de recetas y le prescribió dos medicamentos.- Para desinflamar y por si tienes catarro, es todo.
-Nunca me enfermo, ¿sabes? –Greg tomó la receta y creyó recordar los nombres de las medicinas, debían estar en el botiquín que Gail mantenía en casa.
-Aun así el Brighton deberá hacernos exámenes de salud completos, son parte de la regulación para poder jugar los partidos finales.
-¿En serio? –preguntó Greg tratando de recordar la última vez que pasó por examen físico exhaustivo, debería ser antes de Brasil, para que autorizaran su participación en la Selección.
-Sí, está en la reglas –respondió Terry- lo pueden hacer con un médico particular o en un hospital, pero los resultados deben estar archivados y a disposición de la Liga si es que son solicitados.
-Odio que me saquen sangre.
-No es cosa del otro mundo.
Ambos quedaron un silencio por un buen rato, el tiempo ahí parecía ir más lento, de repente se sintió como fuera de su realidad, era una persona más, sin ningún tipo de prisa, sin ningún compromiso.
-¿Has hablado con Mycroft?
Greg clavó su mirada en Terry, la pregunta no la esperaba aun, pensaba que tal vez le daría más tiempo para ignorar que quien ahora estaba distraído era él, que le estaban afectando los días en silencio a los que su novio lo estaba sometiendo.
-No.
-¿Estás esperando a que te llame? –Terry estaba atinando en su suposición, después de todo Mycroft le cortó la llamada así que era lógico pensar que debería buscarlo.
-Es lo adecuado.
-No me había dado cuenta de que regresaste a la adolescencia. –Quiso decirle que no era gracioso, que no se estaba comportando de manera inmadura sino que Mycroft lo había hecho, al declararle una ley del hielo como si fuera una especie de castigo por haberse atrevido a llevar al actor a su casa.
-No te enojes Greg, en serio, no intento causarte molestia –Terry trató de mediar una vez que lo miró de manera molesta.- Sólo que está del otro lado del mundo y además, están enojados, eso no puede ser bueno.
-Tienes razón –aceptó Greg después de un rato de valorar, tendría que ir a casa para llamarlo de nuevo, aunque tal vez un mensaje por celular no haría daño. De repente Terry recibió un mensaje, sonrió cuando lo leyó, provocando que Greg quisiera saber la razón.
-Publicaron el primer artículo de Marcus, me envió el enlace para que pudiera leerlo, lo estoy viendo justo ahora.
-¿Dice algo bueno? –Greg trataba de jalar el brazo de su amigo para que pudiera ver lo que estaba leyendo, pero no era sencillo porque ponía mucha resistencia.
-Todo es bueno, ¿acaso no has leído lo que él escribe?
-Creo que eres su fan. –Greg se sorprendió por la respuesta, porque no había leído ningún otro artículo de Marcus, tal vez era momento de hacerlo.
-Totalmente.
GREG Y MYCROFT
15 horas Brighton- 22 horas Tokyo
Oye…
Hola. MH
Han pasado muchos días, ¿estás bien?
Pensé que estabas de alguna otra manera ocupado. MH
Por supuesto, en lo usual, entrenamientos, partidos…
¿Disfrutó tu nuevo amigo el partido? MH
Mycroft, ¿de verdad seguiremos con esta discusión?
¿Discusión? ¿Estamos discutiendo? MH
Me parece que sí.
Tan sólo te pregunte si tu amigo había pasado un buen rato en el partido, ¿tiene algo de malo? MH
No, claro que no. Y para responder tu muy adecuada pregunta, sí, le encantó el partido aunque sólo lo dijo para no aceptar que no tenía idea de lo que es un partido de fútbol.
Tendrás que educarlo. MH
No creo que sea necesario.
¿Problemas en el paraíso? MH
¿De qué hablas?
De nada. MH
Mycroft, Ash Morgan es un amigo y nada más, ¿acaso le crees más a las páginas de internet que a mí?
Lo llevaste a tu casa Greg y lo acababas de conocer. MH
Es mi casa, yo decido a quién llevo a ella.
Por supuesto, tienes toda la razón. MH
Por lo menos estamos de acuerdo en eso.
Es tu casa, tu vida, tú decides. MH
Mycroft, me estás preocupando.
Después de siete días te preocupas. MH
¡Me cortaste la llamada!
Ni siquiera intentaste llamarme de vuelta. MH
¿Por qué habría de hacerlo cuando tú fuiste quién no quería hablar conmigo?
Tienes razón Gregory, soy yo quien no quiere hablar contigo. MH
Mycroft, esto es una tontería, de verdad, no podemos pelearnos por algo así.
Myc.
Mycroft?
Oh diablos Mycroft Holmes tan sólo responde.
Responde.
Myc?
Gracias por seguir leyendo, por poco no logro subir el capítulo.
Yo sé que no me preguntaron, pero hoy jugué mi primer partido de fútbol y soy una horrible defensa y además me duele todo.
Pero sobreviví.
Bueno, espero sus comentarios y si gustan ver la imagen guía de este capítulo estará en la página de Facebook de Nimirie.
