For the Rose and the Lion: Battlefield

Capítulo 12


Miércoles 09 de marzo 2016

Tokyo, Japón

22 horas

Gavin había estado leyendo trabajos toda la tarde, era un esfuerzo considerable para él ya que no dominaba el japonés tan bien como el profesor Holmes, sin embargo, los problemas y teorías eran números, un idioma universal, por lo tanto, si se cansaba de descifrar los múltiples caracteres, se concentraba en las matemáticas.

Desde la semana anterior el profesor Holmes había mantenido encendido su celular, lo cual era una ventaja; la desventaja estribaba en el que se negaba a hablar con Greg y sólo lo dejaba sonar mientras recibía mensaje tras mensaje. Pensando en eso tomó el suyo para revisar que no tuviera ninguno de Anthea, pero en vez de eso había uno de Mycroft.

Le sorprendió este hecho y al abrirlo, creyó que era una especie de broma. Consultó la hora en que lo envió y había pasado dos horas, se sorprendió que ya fuera media noche. Se levantó y abrió la puerta de su habitación, la puerta de enfrente estaba cerrada y no había ninguna luz que evidenciara la presencia de alguien.

Así que no había regresado. Era una novedad, después de todas las semanas pasadas en aquella ciudad era la primera vez que salía por la noche, mucho más tarde de la hora en que normalmente llegaba después de la universidad.

Se encogió de hombros, tendría que esperar al otro día para poder preguntarle las dudas sobre los trabajos finales de su grupo. Se preparó para ir a dormir, programó su alarma para la llamada diaria que tenía con Anthea.

22:30 horas

Shibuya

Mycroft no esperaba que esa invitación de Ichikawa se transformara en una salida de noche entre las calles que había recorrido con Greg, lo cual ocasionó que se tensara y que casi diera media vuelta. Los recuerdos lo embargaron le hicieron cuestionarse el hecho de la estúpida molestia que lo llevaba a ignorar las llamadas de su novio.

Su novio.

Gregory Lestrade.

Un nombre que conocían en todo el mundo.

Pero era suyo, su novio y de nadie más.

Sonrió. Todo esto había sido bastante estúpido.

Sin embargo, estaba ahí, siguiendo a su colega y compañero de la universidad a un lugar del que había dicho era maravilloso con una música increíble. Cosa que no le interesaba de repente aunque unas horas antes parecía bastante contento por acompañarlo. Ahora sólo quería regresar y hablar con Greg, aunque en Brighton eran las dos de la tarde, así que tendría que esperar que fuera más noche para que lo encontrara en su casa.

El lugar al que entraron se veía demasiado común por fuera, de no haber ido con Ichikawa no habría reparado en él y habría seguido de largo, por dentro, una vez superadas las miradas que la gente en la puerta le dedicaron, era bastante agradable. Habitaciones que a él le parecían retro, sillas altas en donde la gente podía entretenerse bebiendo. No se detuvieron ahí, siguieron hasta el área central, un par de DJ's acompañados de un muy preciso juego de luces ambientaban la noche.

La música era suave pese a ser electrónica, lo suficientemente rítmica para que le pareciera buena, las luces rojas, rosas y azules bailaban al ritmo de la música. Ichikawa lo arrastró hasta una de las paredes laterales donde había un bar, no tuvo idea de que fue lo que le ordenó, pero era una bebida dulce y deliciosa.

-¿Te gusta bailar? –Ichikawa logró preguntarle a pesar de que la música era bastante alta como para no lograr hacerse escuchar si no era con gritos.

-No –respondió casi gritando sobre su oreja. La verdad es que esa ocasión era una de esas pocas veces que salía a un lugar así, no era simplemente lo suyo, prefería escuchar música de cámara y de preferencia en la privacidad de su casa.

-Baila conmigo –le dijo y su rostro quedó demasiado cerca del suyo, aquello no era algo que quisiera, no en un millón de años.

Retrocedió sin decir nada y buscó de inmediato la manera de alejarse aún más, vio una escaleras y no lo pensó dos veces, se dirigió hacia allá poniendo distancia entre Ichikawa y él. Subió al piso superior y se dio cuenta de que estaba en un lugar donde no debería estar, encontró otro mostrador con una recepcionista muy hermosa que le sonrió, pero al mismo tiempo le recordó que era la terraza VIP y que debía bajar por dónde subió porque no tenía reservación.

Estaba a punto de hacerlo cuando al dar media vuelta se golpeó de frente contra una persona que venía subiendo el último escalón. Era un hombre de estatura más pequeña que la suya pero con una constitución fuerte por lo que soportó el golpe sin dar un paso atrás.

-Gomen nasai –dijo rápidamente realizando una inclinación profunda para demostrar que lamentaba aquel accidente.

El hombre frente a él rio provocando que lo mirara. Era extraño, la gran mayoría de hombres y mujeres japoneses le parecían muy similares en sus rasgos físicos, pero este hombre aunque un poco parecido a Ichikawa, tenía una nariz más elegante, labios más delgados y unas pequeñas bolsas en sus párpados inferiores que sólo se veían cuando sonreía.

-¿El color de tu cabello es natural?

La pregunta del hombre era ridícula, sin embargo se forzó a responderla en vez de comenzar a bajar las escaleras.

-Sí, por supuesto.

-Me agrada, alguna vez me lo he pintado de esa tonalidad –complementó con un dato inútil pero que servía para iniciar una conversación.- Parece que querías entrar a la zona VIP.

-Sólo fue un error –respondió Mycroft intentando de nuevo bajar por la escalera, la mano del hombre se posó en su brazo impidiendo que se moviera por la sorpresa.

-Lo tengo reservado –antes de que pudiera decir algo más lo tomó de la mano y lo condujo dentro de la sección a dónde no lo habían dejado entrar con anterioridad. Era un lugar muy minimalista con sillones negros y paredes iluminadas con tenues luces de color morado.

-No me puedo quedar, vine con alguien –le dijo al verse de repente sentado y con una bebida en la mano, el hombre sonreía de nuevo mientras comentaba algo sobre la música, al escuchar sus palabras lo miró de arriba para abajo.

-¿Una novia? –Mycroft enrojeció aunque en aquella luz no debe haber sido muy evidente.

-No, un amigo.

-Entonces no hay problema, encontrará alguien con quien divertirse –respondió tomándolo a la ligera, cosa que Mycroft no podía hacer, sentía que abandonar así a Ichikawa no era educado, aunque unos momentos antes hubiera querido alejarse de él.- Dime, ¿de dónde eres?

-De Londres –respondió al instante, el hombre pareció encontrarlo muy interesante porque se inclinó para hablarle nuevamente.

-Yo soy Haruma Aiba –le dijo y esperó que de igual manera él se presentara.

-Mycroft Holmes, mucho gusto.

Los ojos del hombre se abrieron en una expresión cómica, Mycroft estaba acostumbrado a que la gente pensara que su nombre era extraño, pero nadie lo había mirado así antes.

-Escribiré una canción para tu nombre.

Definitivamente aquello era lo más extraño que alguien le hubiera dicho.

Londres, Inglaterra.

16 horas

Molly estaba en un café, se sentó al lado de una chica que veía vídeos en su tableta, trataba de prestar atención a su libro, pero su mirada se desviaba a lo que veía ella. Eran vídeos musicales, unos que no conocía, los chicos parecían orientales, vestidos de manera muy estrafalaria con peinados altos y cabellos de colores rubios y rojos.

De repente la chica recibió un mensaje y al leerlo, cambió de página para abrir Twitter. Molly casi se va de espaldas cuando ella miró las fotos que alguien había publicado. La etiqueta decía #Haruma #WombLounge #Tokyo

Pero claro, eso para ella no significaba nada, lo importante es que quien acompañaba al hombre japonés en las fotos no era otra más que Mycroft Holmes. De inmediato sacó su celular para buscar las fotos y retwittearlas.

-¿Es el mismo chico de los vídeos? -preguntó Molly a la chica sentada a su lado cuando fue perfectamente obvio que estaban viendo lo mismo.

-Sí, es una banda de metal alternativo que tuvo sus inicios en el Visual Kei.

Molly se encontró parpadeando sin saber qué decir, la chica se echó a reír al notar que no sabía de lo que le hablaba.

-El japonés de las fotos se llama Haruma, canta, compone, produce y logró que su banda creada en el 2002 siga vigente.

La chica a su lado, una mujer alta vestida con jeans negros entallados y una playera con las palabras Malice Mizer en ella, tenía una piel muy blanca y cabello negro muy corto, sonrió al ver la confusión de Molly. En su tableta volvió a la aplicación de YouTube y volvió al vídeo que miraba, ahora lo hizo sin audífonos para que pudiera escuchar la canción. Sonaba bien aunque no entendía nada.

-Haruma va al Womb para escuchar la música, nunca va con nadie, reserva todo el salón VIP y se sienta solo durante dos o tres horas. –Le explicó mientras veía a una versión más joven del mismo hombre cantar con toda el alma una melodía que sonaba muy triste.- Dicen que le gustan los pelirrojos, pero son rumores.

-Ese a su lado es el novio de Greg Lestrade.

-¡No jodas! –Exclamó la chica y Molly se sobresaltó. De inmediato volvió a abrir su Twitter y volvió a dar retweet a las mismas fotografías, agregando el comentario de Haruma con el novio de #Lestrade –Por cierto, soy Emilia.

-Molly –respondió ella y la chica volvió a sonreírle.


Jueves 10 de marzo 2016

Londres, Inglaterra

17:30 horas

-George.

La secretaria le estaba llamando y aunque él pensaba sentarse un rato para adelantar su tarea, tuvo que acercarse a la recepción. La mujer le sonrió y le entregó una serie de formularios que ya había llenado la primera vez que llegó a la unidad de salud.

-Necesito que llenes de nuevo los consentimientos.

-¿Por qué? –preguntó mientras revisaba las hojas, eso ya lo había hecho y no entendía la razón.

-La doctora Reid cambió su horario de atención –le aclaró la mujer- así que desde hoy tendrás sesiones con la doctora Collins.

-OK –se llevó los papeles para completarlos y firmarlos. Pasó el resto de la media hora hasta que fue la hora de su sesión, la secretaria volvió a llamarlo y le permitió la entrada a uno de los consultorios. Estaba vacío por el momento y él aprovechó para sentarse en uno de los sillones y cerrar los ojos. Recordó la última sesión con la doctora Reid y las cosas que le había encargado, por ejemplo tratar de hablar con sus compañeros.

-Buenas tardes George.

Cuando abrió los ojos casi se va de espaldas. Frente a él estaba Caroline, la asistente de la madre de Greg, sonreía, estaba vestida muy casualmente, un pantalón negro y una blusa blanca, zapatos de tacón imposiblemente alto. Se puso de pie de inmediato y aunque quiso decir algo, no pudo. No tenía sentido, ¿Por qué estaba ahí?

-¿Pasa algo George?

-¿Caroline? –Preguntó sorprendido de que ella lo tratara de manera tan amable y se notara preocupación en su rostro, las veces que la había visto con anterioridad jamás le había hecho caso y su expresión siempre era molesta.

-¿Conoces a mi hermana? –Ella sonrió aún más y se apartó un mechón de cabello que caía sobre sus ojos.

-¿Tú hermana?

George se volvió a sentar y la miraba como si fuera una aparición, ella volvió a reírse y pareció que no le molestaba que él le preguntara con incredulidad sobre su identidad.

-Sí, mi hermana, pero ella jamás habla de mí así que comprendo que no sepas de mi existencia.

-La conozco, a Caroline, –aclaró porque le pareció confuso lo que dijo- porque es la asistente de la madre de Greg Lestrade.

-Oh sí –dijo ella como si no fuera algo que le importara.- En tu expediente menciona lo del equipo de fútbol.

-El Brighton –añadió George dejado que una pequeña sonrisa aflorara en sus labios.- Aunque de las veces que he visto a tu hermana jamás me ha hablado.

-Sí, suena a algo que ella haría, ignorar por completo a otro ser humano, suele pensar que todo gira en torno a ella.

George soltó una pequeña carcajada, esa evaluación se la hacía correcta, la mujer creía que ella era lo más importante cuando era sólo una asistente que gustaba de ser grosera y desagradable con todos ellos.

-No pensé que la conocieras –aceptó ella- si es algo conflictivo para ti, podría referirte con alguien más.

Por mí no hay problema –respondió después de valorarlo un poco, después de todo sólo había sido el shock inicial, la mujer era muy amable y sonriente, nada que ver con la asistente que conocía.

-La doctora Reid me dejó tu expediente, lo he estado revisando.

Él suspiró, aquello no le gustaba, tener que discutir de nuevo todas las cosas específicas de su problema.

-Ella quería que hicieras amigos, pero creo que pasó por alto el hecho de que tienes problemas para socializar derivados de las agresiones constantes de tus compañeros.

George la miró perplejo. Había tratado de expresarlo una y otra vez pero la doctora Reid jamás pareció prestarle atención. Solía decirle que lo único que necesitaba era esforzarse más para agradar a sus compañeros de escuela.

-¿Cómo lo supo? –Ella pareció esperar la pregunta, abrió un fólder en una hoja específica.

-"Menciona en varias ocasiones que sus compañeros suelen burlarse de él, refiere que los profesores jamás le dan importancia". –Ella cerró el fólder y lo miró directamente, parecía comprenderlo mucho mejor que la anterior psicóloga.- Es común que los profesores ignorar este tipo de comportamiento en los alumnos, aunque es totalmente incorrecto el hacerlo.

-Creo que sí la conservaré como doctora –dijo él y ella torció la boca en una sonrisa muy parecida a la de su hermana, el parecido era hasta el más mínimo detalle.

-George –lo llamó justo cuando estaba a punto de ponerse sus audífonos y caminar de regreso a la estación de trenes, le quedaba un largo camino y al llegar tenía además de todo ponerse al corriente con los trabajos escolares.

-¿Sí? –Ella se acercó caminando con rapidez, él tuvo que notar al movimiento de sus pies, en esos tacones parecía que caería en cualquier momento.

-¿Puedo preguntarte algo que no tiene que ver con la terapia?

-Claro –asintió él dejando de lado su reproductor de música.

-Caroline –dijo y pareció que no se le ocurría nada más para decir por un momento- ella, ¿está bien?

-Pues no lo sé –respondió él sorprendido por una pregunta así- sólo la vemos cuando la madre de Greg quiere interactuar con su hijo. Como te dije nos ignora y pues, a nosotros nos cae mal.

Ella sonrió aunque se veía tristeza en ese gesto, se tocó el cabello con la mano derecha y se talló la nariz con la mano izquierda, parecía nerviosa.

-¿Sabes si ella tiene novio o algo así? –George lo pensó, no recordaba el nombre de la persona con la que se suponía salía.

-Pues estaba con un futbolista y eso enojó terriblemente a Terry, quien está enamorado de ella.

-¿Terry?

-Juega también para el Brighton. –Aclaró con una sonrisa, estaba acostumbrado a que no conocieran los nombres de todos los demás del equipo.

-Sé quién es, lo he visto –se sonrojó y eso fue tan obvio para George que tuvo que sonreír ante esa muestra de emoción que no esperaba ver.

-Ella ha despreciado a Terry una y otra vez. –Comentó como algo sin importancia, para confirmar lo que pensaba.

-Caroline debería aprender a no desechar a la gente. –George estaba de acuerdo, la verdad pensaba que Terry no debería estar enamorado de ella y hacerle más caso a Marcus, como algo más que amigos, pero eso no estaba en sus manos.

-Si no fuera porque son idénticas dudaría que fuera tu hermana. –La mujer sonrió con ganas, se veía muy hermosa, entendía ligeramente el atractivo que tenía.

-Jamás le digas que es idéntica a mí. –Le dijo casi en confidencia.

-Pero lo es.

-Sólo no se lo digas.


Martes 15 de marzo 2016

Reading, Inglaterra

Medio tiempo

Parecía que pensaban que después de cada partido sólo quedaría la final, enfrentarse al segundo mejor equipo de la temporada y ganarse el ascenso a la Liga Premier. Otros dos equipos más serían promovidos, se jugarían dos partidos más, pero el hecho de clasificar como los mejores significaba mucho para ellos. Una temporada casi perfecta en la que habían cosechado los triunfos que necesitaban y habían conquistado al público.

Aun así faltaba un partido más en marzo y tres en abril para llegar a la final, sí seguían como hasta ahora el partido final de su temporada llegaría en mayo y habrían ascendido. Sin embargo, sentían con claridad que cada juego era el último, la sensación no la podían ignorar, parecía que los días se difuminaban del calendario y no quedaba más tiempo.

Marcus tenía la cámara en las manos, estaba tomando fotos de cada uno de sus rostros, concentrados, de cierta manera preocupados, aunque no había manera en que pudieran perder el primer puesto de la tabla general, sabiendo que en cada partido de aquí al último, tendría que poner verdadero corazón para ganar. No pensaban volver a perder o empatar, eso no era lo que querían para sus fanáticos.

Las cosas cambiarían una vez que ascendieran, una vez fuera de esta liga sería todo o nada, cada juego sería vital, su estancia en la Liga Premier dependería de ello, además de que se enfrentaría a equipos grandes con jugadores consagrados.

Así que debían de disfrutar estos últimos juegos, porque después el estrés sería una gran carga y deberían aprender a vivirlo, porque esta sería su vida, cada segundo dedicado a un solo objetivo, convertirse en mejores futbolistas, llevar a su equipo a la cumbre.

Marcus enfocó el rostro de Terry, los ojos cerrados, lo más relajado posible, parecía que estaba pensando en algo agradable porque hasta tenía una pequeña sonrisa en sus labios. No se imagina cómo serán las cosas después pero sabe que no será como ahora, donde todos de cierta manera seguían llevando su vida normal.

Terry levantó su cara y siguió ignorando la cámara, faltaban cuarenta y cinco minutos para terminar, pese a ser mero trámite, su oponente estaba dejando el alma en el campo y no se lo estaban poniendo nada sencillo. Sherlock había logrado anotar un gol, pero les había costado demasiado, la defensa estaba muy bien plantada y el portero parecía no querer conceder absolutamente nada.

Era orgullo, se iban a ir peleando y no les regalarían nada. Si el Brighton perdía este y los otros juegos que faltaban, no pasaba otra cosa, simplemente jugarían el partido por el ascenso como líderes de la tabla, pero no tenían ganas de llegar tras una derrota, por eso saldrían a jugar como si esta fuera esa final que los llevarían a ver cumplido su sueño.

-Deja de hacer eso –le dijo Terry después de que Marcus tomara la quinta foto de su rostro.

-Tengo que aprovechar, cuando sean jugadores de la Liga Premier seguro me sacaran los de seguridad.

Terry no respondió, sólo puso su mano sobre el brazo de Marcus, no era momento para hablar, no tenía palabras para decir. Habían permanecido en silencio, ni siquiera Sebastian había intentado comentar algo, sólo escuchaban su respiración y el click de la cámara de Marcus. Silencio, sólo eso, regresaban por el túnel de vuelta a su cancha, cuarenta y cinco minutos más y entonces podrían comenzar a soñar de verdad.

Tras ganar el partido los comentaristas de las BBC hicieron un programa especial sobre el ascenso meteórico del equipo. Querían que Greg estuviera en él, pero sólo aceptó con la condición de que todos estuvieran presentes. ¿Cómo iba a hablar del equipo sin el equipo presente?

Estaban todos acomodados en el estudio sintiéndose ligeramente nerviosos, pero pensaban que las preguntas irían para Greg o Joe y que los demás tal vez ni siquiera pronunciarían palabra. Greg estaba sentado junto a Joe y al comentarista principal, un tal Alan Chris, quien no dejaba de hablar con él sobre viejas anécdotas de su tiempo con el ManU.

De repente Greg se vio ligeramente incomodo, parecía que no quería estar escuchando lo que fuera que estuviera diciendo, las miradas de todos se clavaron en el comentarista, sintiendo unos deseos tremendos de hacerlo callar. El momento se rompió cuando dos mujeres entraron en el estudio hablando muy alto y atrayendo la atención de todos los presentes.

-¡Greg!

La mujer de facciones severas y cabello blanco se dirigió exclusivamente a él, cosa que todos consideraron algo bueno, nadie tenía ganas de lidiar con la madre de su capitán. La otra mujer, la odiosa asistente a quien todos consideraban un ente maligno, se quedó atrás, mirando cada uno de ellos como si los estuviera juzgando. Su mirada se detuvo en Terry, sonrió de lado, de esa manera en que parecía que estaba pensando algo malo y luego torció la boca.

-¿Qué haces aquí madre?

-¡Cuanta emoción cariño! –ella se sentó a su lado gracias a que los encargados de producción trajeron una silla extra para permitirlo, Greg no se veía contento, parecía que quería salir del lugar en el instante.- Me invitaron por supuesto, este es un momento excelente para ti y es obvio que tu familia debe estar a tu lado.

-¿Vendrán las familias de todos mis compañeros?

Todos sonrieron sabiendo que eso no iba a pasar y ni siquiera querían que sucediera, las familias de George, de Mika, de Terry o de John no irían, eso provocaría su incomodidad y tristeza, cosa que no querían que sucediera. Pero Greg tenía razón, su madre estaba ahí porque era "famosa" y obviamente querían que el programa fuera visto por muchas personas.

-¿Siempre dices tonterías Lestrade?

Aquella era una pequeña muestra del encanto de Caroline, de hecho se había controlado lo cual era de admirarse, decir eso era bastante leve y no cumplía con las expectativas de nadie, esperaban de ella mucha más maldad. Caroline dio media vuelta y se fue a sentar detrás de los camarógrafos, sin tener demasiado interés en lo que iba a suceder.

Los comentaristas, expertos en la materia, se comportaron a la altura, las preguntas fueron dirigidas con bastante tino y lograron que todos respondieran cosas que les atañían. Lo único inadecuado fue que asumían que la madre de Greg había hecho ciertas cosas que no hizo, como llevarlo a partidos de fútbol en su infancia o preparar limonada para sus compañeros de equipo.

Greg se rio ante estas preguntas, pero todos identificaban esa risa triste que podía pasar desapercibida como una divertida.

-Mi madre no hacía ese tipo de cosas, ni conmigo ni con mis hermanos –respondió con sinceridad, no era un secreto, todos ellos sabían que fue el padre de Greg quien se interesó por introducirlo al deporte.- Pero ahora le encanta colgarse de los éxitos que ella no consideró importantes, recuerdo que ella jamás tenía dinero para nada mío, todas las cosas para el fútbol las compró mi padre.

-Cariño, me haces quedar como una madre terrible.

Todos ellos habían compartido la mayoría de los días durante los meses previos con Greg, todos ellos sabían cómo se veía el rostro de su compañero cuando estaba literalmente mordiéndose la lengua para no comentar nada inadecuado.

-Mi madre no tenía idea de que me gustaba el fútbol –El comentario fue tan natural por parte de Erick que nadie se sorprendió por ese hecho.- Así que se sorprendió mucho cuando le dije que de hecho sabía jugar.

Las risas no se hicieron esperar, era algo extraño, que un hijo llegara diciendo un día "sé jugar fútbol, entraré a un equipo", pero era Erick, generalmente no compartía cosas de sí mismo con nadie.

-Mis padres siempre esperaron que olvidara como jugar mientras estudiaba medicina. –Confesó Terry recordaba como presionaron durante todo el camino hasta que dijo que seguiría la tradición de la familia y se convertiría también en médico.

-Los míos no saben siquiera qué es el fútbol. –John dijo con un poco de tristeza, ellos sólo se tomaban el tiempo para enterarse de cosas que tuvieran que ver con su hermana.

-Mi mamá quería una niña –dijo Mika antes de echarse a reír y el ambiente finalmente estaba lejos de toda tensión. La madre de Greg los miraba molesta, pero ocultaba el sentimiento lo mejor que podía, finalmente quería enfocar todo alrededor de su hijo y era comprensible, Greg era la gran estrella; pero el trabajo lo hacían todos y sin el trabajo de cada uno de ellos no estaría a un partido de lograr que su equipo fuera parte de la Liga Premier.

La entrevista se fue alejando de terrenos en los que la madre de Greg pudiera comentar, por lo que terminó bien. Ella se levantó, se despidió amablemente de los comentaristas de la BBC y salió del lugar seguida por Caroline. Olvidó, por supuesto, despedirse de su hijo, detalle que todos esperaban fuera notado con total claridad. Aunque tal vez no importara, la cosa era aparentar una relación familiar cordial, no que fuera real.

Todos regresaron a casa, sentados en las camionetas negras que la BBC les proveyó, completamente complacidos con el resultado.


Miércoles 16 de marzo 2016

Brighton

05:00 horas

El mensaje que lo despertó sólo decía Skype.

Pudo haberlo ignorado después de que él ignorara sus intentos de comunicarse, los mensajes que dejo pasar, los días en silencio después de la última conversación. Sin embargo no tenía ganas de seguir de esa manera, peleando por cosas que no tenían sentido, sintiéndose ofendido por palabras y acciones incorrectas.

Mycroft era la única persona que había amado, la única que podría amar.

Era tiempo de recordárselo.

Encendió la computadora y esperó la llamada, una vez que el rostro de su novio estuvo frente a él quiso de nuevo ir al aeropuerto y volar hasta Tokyo. Lo extrañaba demasiado.

-Hola –dijo cuando por fin pudo hablar, estaba sobrepasado por la emoción de volver a ver que parecía que la distancia era una mentira.

-Gregory.

Oh, no se había dado cuenta de lo mucho que una palabra puede significar cuando la dice la persona correcta, de la manera correcta.

-¿Cómo estás?

Le preocupaba, sus preciosos ojos azules se veían algo cansados y unos círculos negros alrededor de sus ojos ensombrecían su rostro.

-Preocupado –respondió Mycroft y Greg sintió un gran peso caer sobre de él, ¿era su culpa que estuviera así?

-¿Qué pasa?

Mycroft lo miró confundido ante la pregunta, parecía que esperaba que él entendiera la razón. Lo miraba buscando saber en qué pensaba, cosa que no era difícil, el tiempo sin saber nada de él, las tonterías que se dijeron.

-¿No lo sabes? –Ante la pregunta Greg negó con la cabeza, necesitaba que le dijera porque justo ahora no entendía cómo es que habían llegado a esto. Sabía que sería difícil, iniciar una relación para que luego uno de ellos viajara miles de kilómetros del otro lado del mundo, pero no pensó que todo terminara poniéndose tan mal.- ¿No viste las fotos?

Greg estaba confundido, si lo pensaba con claridad recordaba que los días previos se había concentrado tanto en los entrenamientos, sobretodo porque tuvieron dos juegos muy cercanos, el del día anterior y el del próximo sábado.

-Gregory hazme un favor.

-Lo que quieras –respondió sin pensarlo.

-Saca tu celular y busca lo siguiente –Greg lo hizo aunque cuando Mycroft pronunció las palabras que quería que buscara le causó un poco de gracia. Haruma, womb y gingerboy. Sonrió antes de hacerlo, aquello era raro.

Aparecieron las fotos de Mycroft acompañado de un japonés que al parecer era famoso, imágenes comunes y corrientes de dos personas sentadas uno al lado del otro.

-¿Haruma? –preguntó al ver repetido el nombre muchas veces.

-Es un músico, lo conocí en el WombLounge –respondió Mycroft. Greg no había levantado la cabeza, seguía viendo las fotos una tras otra.

-¿Gingerboy? –preguntó de nuevo.

-Creo que no saben cómo me llamo –respondió su novio.

-Hay algo extraño –dijo Greg, aun no miraba a Mycroft, parecía muy entretenido pasando de imagen a imagen, había abierto el Tumblr, las etiquetas eran lo mejor, como había pasado con él especulaban si ese músico japonés estaba iniciando un romance con el desconocido pelirrojo.- Me fotografían caminando con Ash Morgan y el internet se vuelve loco, te fotografían en un bar con Haruma y el internet se vuelve loco.

Entonces lo miró, estaba a punto de echarse a reír y más porque Mycroft lucía mucho más preocupado que cuando empezaron a hablar.

-Pero tú y yo tenemos que besarnos enfrente de un estadio lleno para que pase lo mismo, no lo considero justo.

Mycroft dejó salir el aire que había estado reteniendo y comenzó a respirar con normalidad, Greg comenzó a reír porque no se imaginó que los días desde que fueron tomadas esas fotos hubieran sido tan malos para su novio. Seguramente había estado imaginando que su silencio de esos días era por eso y no porque había dejado de mandar mensajes por estar pensando en los entrenamientos y el cansancio que se apoderó de él.

-Te amo Mycroft Holmes, ni todos los chismes del Tumblr, ni todos los Ash Morgan o los músicos japoneses cambiarán ese hecho. Que eres la única persona en el mundo a la que he amado y serás la última a la que ame.

-¿No estás enojado? –El ligero temblor en los labios de Mycroft no pasó desapercibido para Greg.

-¿Por qué saliste de noche con un tipo famoso?

-Sí. –Aún se veía temeroso, pese a que Greg estaba sonriendo.

-Lo acabas de conocer –respondió con mucha seguridad- en cambio, en mi has pensado por años.


Gracias por seguir leyendo, perdón por no actualizar el jueves pero no estaba conforme con el capítulo como estaba y terminé escribiendo algunas cosas extras.

Ahora, la imagen guía para el capítulo estará en FB en Nimirie o Fuck Yeah Sherlock.

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