FOR THE ROSE AND THE LION: BATTLEFIELD

15: This is our goal


Domingo 15 de mayo 2016

Aeropuerto Heatrow

Londres

-Estoy a punto de mandar al demonio la maleta y salir de aquí corriendo.

Gavin miraba la desesperación de Mycroft, no podía culparlo, el avión se había retrasado en su salida y ahora que por fin estaban en su destino, llevaban veinte minutos esperando a las maletas sin que nadie les dijera cuál se suponía que era el problema. Hoy era el partido final, dentro de doce horas se estaría jugando y era de vida o muerte. Si ganaban y ascendían, todo habría valido la pena, hasta la estúpida pelea porque Greg llevó a un actor a comer a su casa.

-Tenemos mucho tiempo, a esta hora espero que sigan dormidos –Gavin consultó su reloj y recordó lo que había dicho Anthea. Los que estaban en Londres habían viajado el día anterior a Brighton y habían hecho una especie de campamento en la casa de Lestrade, todas las habitaciones estaban ocupadas y la sala era un territorio de guerra. Las madres de Mitch habían preparado las comidas, la de Erick había comprado una cantidad obscena de papas fritas y refrescos, los padres de Roman aparecieron de repente y todos quedaron sorprendidos.

Eran altos, delgados, de lentes de pasta, ambos vestidos con playeras con motivos de Star Wars. La madre traía cargando una PlayStation y el padre un montón de juegos. "Geeks", Anthea había sido muy enfática en el hecho de que eso fue lo que murmuró Roman, parecía avergonzarse de que sus padres fueran de esa manera; su hermana no parecía preocupada por eso, aventó a todos para ir a colgarse del cuello de Mitch mientras sus madres le hacían burla y el chico se ponía rojo como un tomate.

Gavin sintió que había presenciado todo, su novia era bastante descriptiva y cada que podía le enviaba una foto para ejemplificar.

-El día de ayer tragaron como cerdos y jugaron videojuegos de zombis hasta quedar bizcos –repitió Gavin, citando textual un mensaje de Anthea.- Gail los mandó a dormir temprano y les quitó celulares y todo lo que pudiera distraerlos y Greg esperaba que todos despertara para las seis de la mañana.

-Así que es posible que sigan roncado.

Justo en ese momento comenzaron a girar las bandas y las primeras maletas aparecieron, pero era un avión gigante, esperaban que no tuvieran que esperar mucho más. El tren de la mañana a Brighton estaba demasiado concurrido, no era normal, había mucha gente que parecía lista para ir a apoyar en el juego, era fácil identificarlos, vestidos con los colores del equipo y visiblemente emocionados. Mycroft sonrió, era el tipo de cosas que se provocaban cuando el trabajo era algo excepcional y, además de todo, se tenía alguien tan carismático como Greg al frente.

Estaba seguro de que ganarían, no podía ser de otra manera. No había otro escenario ni otro posible resultado, después de ese día serían un equipo grande, uno que jugarían partidos más complicados y exigiría mucho más de todos sus integrantes. Hasta ahora había sido difícil entre ellos, pero faltaba poco para que regresara de Japón y por más que la facultad le estuviera pidiendo una extensión de su estancia, la rechazaría.

Entonces estarían juntos, como hubiera sido si se hubieran conocido en circunstancias diferentes, cuando él era un jugador del Manchester United y estaba en la cúspide de la gloria. Tocaba subir de nuevo a esa cumbre, tocaba convertirse otra vez en el máximo jugador de todo el país. Estaba harto de verlo de lejos, de tener que pelear por tonterías vistas en internet, de ignorar como un adolescente sus mensajes, cosa que no debió hacer y ahora tocaba venir a disculparse.

Ni siquiera le dijo que vendrían, aunque era obvio que lo harían, no quedaba lugar a dudas de que tenían que estar en un momento tan importante. Bajaron en la estación después del trayecto, eran más de siete y media, de verdad esperaba que siguieran en la casa, tenía que hablar con Greg.

Miró el Estadio Falmer de lejos, recordaba una de esas primeras veces en que había venido a verificar que el lugar donde Sherlock viviría al entrar a la universidad fuera seguro y adecuado. Recordaba haberse percatado del estadio y sin embargo, pensar que carecía de importancia. Todo cambió de un momento para otro, ahora, el hecho de que fuera justamente esa universidad y de que el equipo estuviera en su peor momento, eran transcendentales.

El camino era corto desde la estación, estuvieron frente a la casa en quince minutos y eso sólo porque iban arrastrando las grandes maletas que trajeron de Japón. Gavin sacó sus llaves, aunque era obvio que aún estaban dentro de la casa, el alboroto era mayúsculo, parecía que la adrenalina estaba al tope. Se sintieron bien tan solo atravesar la puerta, aquí era su lugar, aquí pertenecían.

-Greg.

La voz de Mycroft fue un susurro en medio de todo el escándalo que estaban armando los demás, había gritos y muchos de ellos cantaban con el radio a todo volumen. Pero ese susurro fue suficiente para que Greg lo escuchara.

-Myc.

En un momento se olvidaron de todo. De si habían peleado, de si habían estado lejos cuatro meses, de si habían ignorado sus mensajes, de si el mundo existía o había mucho más gente en la cocina. Todo parecía haber desaparecido a su alrededor y sólo importaba volver a tocarse, abrazarse y besarse. La vida era perfecta cuando estaban juntos.

14 horas.

Estadio Falmer

Brighton.

Cada uno tenía una manera de tranquilizarse. Greg de repente sintió la necesidad de repetir el teléfono de la antigua casa de Mycroft, como antes, una y otra vez hasta que pudo respirar de nuevo. Sherlock estaba repasando en su mente cada una de las jugadas que habían hecho hasta ese momento, John estaba su lado, sosteniendo su cabeza, acariciando su cabello.

Dane y Mika compartían audífonos, escuchaban un set de canciones que habían creado para ese momento, desde Highway to Hell hasta Simpathy for the Devil, eran canciones que solían poner para hacer la tarea cuando eran más jóvenes. Roman estaba componiendo, sí, justo en ese segundo fue cuando la inspiración llegó y no podía dejar pasar el momento. Erick y Mitch tenían los celulares fuera, jugando Candy Crush y apostando quién lograba sacar el mejor puntaje.

Ethan y George pusieron su serie favorita, tenían como quince capítulos que no había mirado y trataban de distraerse, en media hora Greg los sacaría a estirar las piernas, dar unas vueltas, antes de que el estadio se abriera al público.

Terry estaba viendo los twitts de Marcus, quien aún no entraba y estaba disfrutando la fiesta que estaba afuera del estadio. marcusj #BrightonFC confiamos en ustedes. Iba acompañado de una fotografía donde se veía a toda la gente vestida con sus colores, con gorros estrafalarios y con los rostros pintados. marcusj #BrightonFC el milagro es hoy.

Primer Tiempo

Partido Final Championship League

Brighton vs Sheffield Wednesday

Salieron por el túnel hacia el estadio, el momento era una novedad para todos menos para Greg y Joe, caminar en pos del juego era algo imposible de explicar y se tenía que vivir. Se sentía el ánimo del público, la energía que trasmitían desde las gradas, se escuchaban sus canticos y los contagiaban con el espíritu que necesitaban para poder jugar.

Había que pasar a través de un arco con los nombres de los patrocinadores, en este caso, SkyBet. En cuanto Greg entró al campo la multitud estalló. Su capitán estaba en total concentración, los demás estaban impresionados. Greg había vivido el estadio en Brasil, aquello había sido lo más apabullante de su vida y sin embargo, la gente de Brighton ondeando banderas y gritando con todo lo que tenían, no se quedaban para nada atrás.

Se formaron detrás de Greg, estaban muy serios y eso lo complacía, comenzaban a concentrarse, a notar que este, como todos los demás, era un partido que debían jugar y ganar. Esa eso, un juego más, los mismos minutos que todos.

Nada más.

El God Save the Queen, Greg dando la mano al capitán del otro equipo y era todo, el juego había empezado, faltaba el silbatazo inicial, pero dentro de su mente ya estaban jugando, cada movimiento que hicieron ahora era importante.

Se reúnen en círculo, han caminado todo este tiempo juntos, son más que familia, son casi hermanos, al escuchar el ruido provocado por la afición que estaban ahí para apoyarlo, los embargó una sensación difícil de describir.

El griterío era tal que podría envidiar cualquier otro partido de la liga Premier, ese era el aliento que necesitaban, el saber toda la alegría que provocaba el último partido de la temporada, el que oficialmente les daría el triunfo. Los miró, los conocía y ellos lo conocían demasiado bien, una sola mirada significaba tantas cosas, no se necesitaba nada más.

Cada uno toma sus posiciones para el inicio del partido, Sherlock y John se toman de la mano un segundo más antes de tener que ir a lados contrarios del campo. Instintivamente busca el lugar en los palcos donde sabe que está Mycroft, no lo podría estar haciendo sin él, si estuviera del otro lado del mundo, si no pudiera ir a abrazarlo una vez que todo terminara.

Por eso, la postal de Sherlock y John tomados de la mano, en sus uniformes, concentrados en ellos mismos, en lo que era importante, porque al final el juego terminaba y ellos seguían adelante.

Aunque para empezar el juego, el Sheffield se hizo con el balón buscando dominar el partido sin darles mucha oportunidad. Para ser los primeros minutos parecería que todos han perdido la coherencia y corren sin entenderse entre ellos. No es algo raro, la presión del momento les ha causado la perdida de la concentración.

Terry trata de corregir en el medio campo, cortando la jugada que trata de gestarse en sus narices, rápidamente da la orden a Mitch para que lo acompañara a bloquear a los medios contrarios, es un error, pero parecía el movimiento adecuado cuando lo pensó. Greg se da cuenta de que ha dejado el hueco en la media cancha y por ahí es que inició la jugada.

Si hubiera querido corregir en ese instante no lograría llegar. Barry Bannan, un escocés con bastantes recursos en la cancha, se quitó a Mitch con un movimiento de cadera, pues el británico llegó con demasiada velocidad y poca precisión, tanto Terry como Mika fueron superados por velocidad y un mejor control del campo en ese momento.

Ethan estaba atento a la jugada, corría ya cuando vio el movimiento que hizo Fletcher, un delantero escocés. Era obvio que iría por el segundo poste de John, así que no quedaba de otra que cubrirlo y asegurar que bloqueara cualquier oportunidad de pase. Había sido lo correcto, no se podía esperar nada más de Ethan, cubriendo su zona de manera adecuada.

Dane y Roman siguieron la inercia de la jugada, sólo que Bannan los superó en creatividad con un movimiento hacia su izquierda y terminara anotando con un disparo tan potente que ni la reacción de John pudo detener. El balón se anidó en la red y John cayó sobre el pasto mirando sin poderlo creer, un gol. Algo que casi nadie había logrado anotar en su portería en toda una temporada y ahora, ahí estaba.

Un primer gol en contra en el minutos dos de iniciado el partido, era terrible y peor aún porque había sido un error bastante estúpido. Terry creyó que Greg tenía todos los motivos para reclamarle.

- ¿Viste el error verdad? –le preguntó al acercarse tan sólo por un momento. Terry se permitió cerrar los ojos un segundo antes lo que creía iba a ser un regaño.

- Si –respondió Terry sin nada más que agregar.

- No lo vuelvas a cometer –le dio una palmada en la espalda.- Concéntrate, no son mejores, sólo han tenido suerte.

Greg levantó los ojos y Roman y Mitch entendieron, habían practicado muchas veces, era cambiar la estrategia una y otra vez, no hacer nada que ya hubiera sido visto. Por eso iniciaron una serie de ataques coordinándose desde la banda derecha, con pases rápidos que George y Terry regresaban inmediatamente haciendo paredes. No era la manera más emocionante de avanzar y sabían que el público no iba a disfrutarlo, pero la defensa sobre Greg y Sherlock era masiva y cortaban las oportunidades de pase. Así que debían pensar cómo llegar a tener un tiro a gol.

Una nueva jugada del Sheffield cimbró el poste derecho cuando otro de los delanteros intentaba un tiro de larga distancia el cual John pudo desviar de un manotazo sin realizar mucho esfuerzo, Greg lo miró por un segundo después de la jugada, parecía concentrado y el efecto del gol tempranero no era negativo.

Minuto 36

Mika corría al lado de Terry cuando uno de los defensas del Sheffield casi le remodela la cara con la mano, fue perfectamente obvio para el defensa, pero el medio campista no pareció sentir, la exclamación entre el público no se hizo esperar, pero la jugada continuo y el medio del Sheffield logró conectar el pase a su delantero. Dane hace una barrida despojando de manera acertada y limpia el balón al rival, el delantero rival se tira al suelo simulando una falta que el árbitro no duda en marcar como penal.

Los gritos de los jugadores no se hicieron esperar mientras Terry le mostraba al árbitro la boca sangrando del manotazo anteriormente recibido y sin embargo no sancionado. Greg rápidamente retiró a sus jugadores, dejando que Ethan les recordará como mantener la cabeza fría. Él, manteniendo las manos en la espalda, tratando de disimular su enojo, le reclamaba más diplomáticamente la mala decisión.

Roman y Mika estaban con el abanderado pidiéndole que dijera algo, pero los tres jueces del partido solo se mantenían en la misma decisión. Terry corre rápidamente a la banca para ser atendido del labio, cosa que Sebastian odia, tener un jugador sangrando es algo muy malo. El delantero al que se le había cometido la falta marcada, tomaba el balón y lo dejaba en el manchón penal. La tensión era mayúscula viendo cómo se preparaba para hacer el disparo.

Sherlock había corrido hasta John para poder decirle algo al oído, la seguridad de ambos hombres era mucha, pese a que el penal podría ser una cosa hecha, el portero estaba dispuesto a no dejar que se concretara. El silbatazo del árbitro resuena en todo el estadio, pareciera que nadie estaba respirando porque todo era un silencio perfecto.

El disparo sale directo hacia el poste derecho y John no se mueve inmediatamente, aunque su instinto le ordenaba que sí. Milisegundos de retraso hacen que el portero salté lo que parecería tarde, pero gracias al consejo de Sherlock, John esperó a ver en qué dirección se ubicaba el pie de apoyo de delantero, el cual inconscientemente para el delantero siempre marcaba la dirección del disparo.

El lance de John fue perfecto y lo que parecía un gol inminente se volvió en una atajada de fotografía, espectacular. El portero sostenía en el aire con sus dos manos el balón, mientras se elevaba sobre su costado. El grito en las gradas fue inmenso, se veía a la gente saltar de emoción viendo como la justicia caía sobre el equipo local. Inmediatamente John se levantó y le lanzó la pelota a Dane que sin perder tiempo corre por la banda aprovechando que los contrarios estaban mal parados, aun en shock por el penal que no se logró concretar.

El contragolpe se dio en cosa de segundos, Dane encuentra a Mitch, quien no dudó en bajar rápido hasta el punto del tiro de esquina y mandar un centro retrasado que llegó fácilmente a la cabeza de Sherlock y con facilidad dirigir el balón a la portería. El empate se había logrado antes de que cualquier hubiera podido reaccionar, estaban aún celebrando la maestría de John cuando ya tenían que cantar el gol y la brillantez que tenían todos los jugadores para encontrar una oportunidad y no soltarla.

El problema vino cuando el Sheffield no se desmoronó como debería, cuando regresaron desde atrás con toda la intención de dar una lucha perfecta. Cerca del minuto 43 dos medios del equipo rival se movieron rápido en una jugada de pared que tomó por sorpresa a Ethan y a Roman, el delantero sólo tenía que esperar para recibir un pase adecuado y vencer a John quien no siempre podía detener los tiros a gol. Ese 2-1 era por completo inesperado y volvía a preocupar a los locales.

Medio tiempo.

-Marcus deja el celular.

Molly estaba muy nerviosa, casi sentía estar viviendo una pesadilla donde su adorado equipo no ascendía a la Liga Premier y todo el trabajo de la temporada de echaba a perder porque ellos perdían el juego y ni toda la puntuación acumulada los podía salvar. Marcus la miró preocupado, pero no hizo lo que dijo, siguió explotando el Twitter con la etiqueta #BrightonenlaPremier. Para él eran cosas de partido, había estado presente en la mayoría de los entrenamientos y no dudaba de la capacidad de los chicos para reponerse.

-Molly por favor, tranquila –le dijo Mike a la chica, ella lo miró con enojo aunque no era su intención, pero ya le había reclamado el que hubiera faltado a los partidos anteriores para ahora decirle que se tranquilizara.

-No van a perder –aseguró Anthea, sujetaba con fuerza la mano de Gavin. Ambos asintieron cuando la chica los miró a ellos con la misma violencia, pero a Anthea era difícil intimidarla.- Así que ya quita esa cara que me estás causando molestia. ¿Acaso no confías en ellos?

Mycroft y Gail permanecían en silencio, ambos estaban evaluando las repeticiones que se daban en el canal de deportes de la BBC, donde estaban exagerando los errores. Lo que era cierto es que justo ese día parecía que Terry estaba fuera de concentración y Greg simplemente había desaparecido del equipo. Era extraño, el equipo parecía desmembrado, estaban jugando mal, el único que podría haber hecho algo parecido a su actuación normal y ya llevaba dos goles aceptados.

En los vestidores Greg se dio un momento para pensar, se quedó en el pasillo dejando que los demás entraran, cerró los ojos y trató de despejar la mente. No era sencillo, él sabía que tenían que hacer, también estaba consciente de que los demás mostraban nerviosismo, después de todo aunque el Sheffield no era un mejor equipo por lo menos tenían más experiencia en la cancha.

-¿Greg? -George había salido por él, tal vez había pasado demasiado tiempo en el pasillo sin darse cuenta.

-Perdón, no era mi intención tardar tanto –se talló la cara y se preparó para entrar en el vestidor con el resto de sus compañeros.

-Estamos bien –le aseguró con media sonrisa- sólo que no es como ningún otro juego antes y…

-Tienes razón –sonrió de repente animado tomando a George por los hombros para que regresaran a donde estaban los demás del equipo. Los chicos parecían estar esperando que él apareciera por la puerta y nada más verlo entrar casi exhalaron al unísono. Les sonrió. George tenía razón, aunque se hubiera preparado para esto, vivirlo, experimentar la tensión y dejarse llevar por las expectativas de muchos otros, no era nada sencillo.

Cada uno de ellos era muy diferente al otro, pero todos ellos estaban ahí porque soñaban con ser parte de un equipo que pudiera llegar muy alto, porque amaban el fútbol y porque el talento corría por sus venas. Les dedicó una mirada a cada uno y pensó en lo que significaban para él, no eran los mismos que llegaron a hacer la prueba, no eran los mismos de los entrenamientos ni del primer partido. Antes eran individuos capaces y con potencial, ahora era su equipo, su familia, sin los que no habría podido hacer absolutamente nada.

-Dane, Roman, Ethan, -miró a sus compañeros de equipo y ellos casi saltaron al escuchar sus nombres- cuando los vi la primer vez los imaginé como una pared, sabía que si les enseñaba como detenerme a mí, como quitarme todas las expectativas, ustedes serían invencibles. Cuando recuerdan lo que deben hacer sin importar quién sea su rival, ustedes no tienen comparación. No importa quién esté frente a ustedes, siempre recuerden que pueden frenarme a mí, que pueden quitarme el balón a mí y si pueden lograr eso, pueden contra cualquiera.

-Mika –miró al chico de ojos azules quien de inmediato pareció concentrado en sus palabras- tú eres la parte explosiva de esa pared, tú puedes recuperar los balones y llegar hasta anotar un gol, pocos jugadores son capaces de brillar en cualquier posición y yo sé que eres capaz de hacer lo que te pida y hacerlo con excelencia. Mika, nunca dudes de eso, de que eres mi as bajo la manga, de que si todo falla, sé que siempre quedarás tú y tu perfecto talento para dominar el balón en cualquier posición.

-Mitch y Erick…

-Pensaste que somos vampiros y creíste que al tenernos en el equipo podrías matar a nuestros contrincantes como último recurso.

Las palabras de Erick, como siempre, eran lo que se necesitaba para que todos soltaran la tensión. Cuando decía algo, siempre era lo justo. Greg tuvo que controlar su risa para poder volver a hablar, aunque sentía que aquello describía bien su primera impresión sobre el par que vestía de negro aun en el peor día de calor, sin dejar de lado los lentes oscuros.

-Tienes razón –aceptó recordando el día que los conoció- pero también quiero recordarles lo mucho que con capaces de convertirse en un obstáculo difícil de superar, saben dónde está el otro sin siquiera voltear a mirar, pareciera que sus poderes telepáticos son usados con eficacia y aparecen y desaparecen sin que el contrario tenga oportunidad. Quiero ver eso ahora, quiero que saque de estabilidad cualquier ataque, quiero que la defensa se aburra a tal grado porque la media cancha es impenetrable.

-Terry –dijo despegando sus ojos de sus compañeros quienes ahora parecían bastante motivados o apunto de reírse de nuevo, con ellos jamás estaba muy seguro- recuerda que en ti confío para que controles todos y cada uno de los tiros a gol. Tú eres quien arma las jugadas, sin ti tendríamos que esforzarnos el doble. Eres un genio y debes comportarte como tal, eres la clave de todos nuestros partidos y no debes olvidarlo jamás.

-George –el chico si saltó al escuchar su nombre y se puso exageradamente tenso, Terry estaba a su lado y pasó su brazo por sus hombros para relajar esa postura- nunca te he dicho que me identifico mucho contigo aunque tal vez lo entiendas, por las cosas que hemos hablado –le guiñó un ojo y el adolescente enrojeció, estaba seguro de que recordaba lo que platicaron anteriormente.- Pero también porque eres un talento en busca de ser enseñado, necesitas que explotemos todo ese potencial y si lo logro, serás una gran estrella dentro de unos años.

Greg se asustó un poco cuando el chico comenzó a llorar y más cuando buscó abrazarlo, aunque él nunca hubiera sido así, aunque el confiara más en su talento aun desde muy joven, entendía lo que era tener muchas capacidades y muchas dudas; por lo que de verdad se identificaba con él y confiaba en poder ayudarlo a sacar todo su talento en un futuro.

-Sherlock.

El chico pareció desperezarse, como si hubiera estado aburrido de escuchar lo que decía a sus compañeros. Era mentira, no podía engañarlo, la verdad es que estaba escuchando cada palabra y espera a escuchar las suyas.

-Sherlock Holmes eres el mejor delantero del mundo entero, el problema es que nada más te conocen en Inglaterra –sonrió, sentía que eso era cierto, que con un par de años más, Sherlock superaría cualquier cosa que él hubiera logrado y por mucho.- Así que no tienes excusa ni justificación, vamos a cazar todos los goles posibles, tú y yo, podemos hundir a cualquier equipo que se nos pare enfrente.

El vínculo entre ambos se formó años atrás, por alguna razón, la que fuera aun no terminaba de entenderla. Sherlock se emocionó ante esto, no era obvio para cualquier este hecho, porque no expresó una reacción normal, pero la manera en que lo miró era suficiente. En los ojos de Sherlock había ese reconocimiento que no le daba a cualquiera, esa manera de aceptarlo como un igual. N iba a echar sus palabras al olvido, estaba casi seguro de que las recordaría toda la vida.

-No te olvides de mí.

Todos rieron de nuevo por las palabras de John, pero ¿qué podía decirle a John Watson?

-John, cuando hiciste tu prueba, Joe casi va corriendo a abrazarte –miró a su compañero de selección y ambos sonrieron, tan lejos había quedado ese día que parecía una locura estar del otro lado del espectro. No eran una posibilidad era un hecho y ahora tenían que terminar de demostrarlo.- Muchos te habrían dicho que no eras suficientemente alto para ser portero, pero es una tontería, tu talento se desborda, nadie será capaz de detenerlo y te volverás el referente cuando piensen en el portero perfecto. Así de sencillo John, no puedo expresar lo feliz que soy al conocerte y al jugar a tu lado.

Fue entonces cuando se le quebró la voz, no importaba qué pasara en los últimos cuarenta y cinco minutos, no importaba quién ascendiera a la Premier, no importaba si seguían jugando fútbol o no, lo verdaderamente importante es haber vivido con ellos todos estos meses, todos y cada uno de los partidos.

Sintió los brazos de sus compañeros a su alrededor y recordó la razón por la que amaba el fútbol.

Segundo tiempo

Al pisar el campo de juego, cada uno de los chicos echaron a correr para tomar su posición, Terry se quedó quieto con los ojos cerrados.

- ¿Te encuentras bien? –le preguntó George por un momento preocupado.

- Sí, pero sólo escucha eso, siéntelo –aún seguía con los ojos cerrados pero George siguió el movimiento de su mano al hablar.- El suelo está vibrando, el pasto está listo, el ruido es ensordecedor, es perfecto.

George sonrió, ya se había puesto en ridículo cuando las palabras de Greg le expresaron lo mucho que esperaban de él, ahora entendía lo que la gente esperaba de ellos también. Los gritos cuando los vieron salir, la manera en que hacían vibrar todo en una expectativa máxima que necesitaban fuera cumplida, quería cumplirla para ellos, para Greg, para todos.

El estadio completo coreaba las canciones que la porra liderada por Molly entonaba intentando impulsar al equipo local. La gente no cesaba de apoyar, de gritar, parecían todos unidos por ese mismo sentimiento y verlos, era una maravilla en sí misma.

Desde que el árbitro silba el inicio del segundo tiempo la actitud del equipo es visiblemente diferente. Mika comienza crear las jugadas, parecería que las palabras de Greg le han recordado lo rápido que puede ser y como es que su manera de quebrar sin perder el control del balón causa que prácticamente nadie pueda adivinar sus movimientos. Pese a los intentos de los mediocampistas, le es sencillo abrir el campo para una jugada con George, dejando detrás a Terry, el cual era una elección mucho más obvia, el chico, al recibir el balón, decide que hará la sorpresa es un factor demasiado bueno para desperdiciar.

Greg recibe el pase certero, en el momento ideal y lo aprovecha. Parecía que lo hubieran estado ensayando toda la vida, no tenía que mirar a donde caería el balón, sabía que lo haría en sus pies y que él nada más tendría que recibirlo y acomodar su pierna para meter un tiro imposible de detener. El arquero lo intentó, de haber sido John habría tenido la potencia suficiente para impulsarse hasta la esquina superior izquierda, pero no era John y no pudo detener ese segundo gol que dejaba todo como al principio.

Festejaron con mucha intensidad, Greg levantó los brazos mientras corría cuando fue interceptado por Sherlock y Terry, el estadio gritaba y seguramente se podría escuchar la algarabía por toda la ciudad. Hermoso.

Minuto 82

Mika en un intento de despeje arriesga el balón para que uno de los delanteros haga un tiro desesperado hacia la portería, Ethan está atento y salta interponiéndose en la trayectoria del balón el cual le golpea de lleno en la cara. Cae al suelo y Roman, sin detenerse a ver a su compañero, toma rápido el balón dando pases cortos entre Dane, Mitch, Terry y Sherlock para avanzar a toda velocidad hacia el marco contrario.

Greg y George van siguiendo la jugada y por supuesto, se da cuenda del momento en que Sherlock tiene todo claro en su mente. El delantero se ve frente a dos defensas en el borde del área grande que le bloquean el paso, pero astutamente ve como Terry corre a su derecha sin marca por lo que instintivamente le da el pase filtrado.

Son segundos en los que el equipo rival no tiene idea de qué estaba sucediendo, Terry parecía listo para disparar por lo que el arquero sale a su encuentro achicando toda posibilidad de disparo sólo para ver como el balón pasa entre los pies de Terry y queda listo para la llegada de Greg quien estaba solo en posición perfecta con el arco sin portero. El disparo fue de lo más sencillo y un momento después el estadio estalla en gritos y cánticos de un volumen imposible.

Con solo 2 minutos de partido, más uno de compensación para llegar al final todo lo que podía hacer el Sheffield era aguantar los embates del Brighton. Pareciera que podrían haberse relajado, estaban ganando y el último gol había sido una belleza, pero Greg siempre había sido de la opinión de que echarse para atrás y defender no era el objetivo del fútbol. Entonces ponen en práctica lo que siempre le hace repetir cada vez que los ve exhaustos, algo que rara vez comprenden.

Greg tiene costumbres que podrían ser consideradas aberrantes en los entrenamientos, Sebastian lo cuestiona, pero él siempre repite lo mismo. "Imagina que vamos perdiendo y que el tiempo que tenemos para alcanzar y vencer es nada más que unos minutos. Estamos cansados, las piernas comienzan a reclamar el esfuerzo realizado. Imagina que todo el trabajo de meses se termina justo ahora, cuando estamos perdiendo".

Sebastian no tenía que imaginarlo, lo había vivido cuando era su compañero de equipo en el Tottenham, años atrás habían tenido momentos así y en varias ocasiones, lo que pareciera un milagro se orquestaba y salían adelante. Jamás había sido un milagro, era trabajo de horas y horas organizando una sorpresa que nunca era la misma. Por eso se necesitó una sola mirada entre Greg y John para que el portero entendiera lo que debía hacer.

El escándalo fue extremo cuando vieron que John, en vez de despejar, salía jugando con el balón, su control del mismo era impresionante, Greg se había dedicado mucho a entrenarlo para que supiera cómo hacerlo sin que nadie llegara y se lo quitara a metros de la portería. Los delanteros fueron sorprendidos y John llegó a la media cancha casi sin que nadie le complicara el avance. Los jugadores contrarios bajaron, comenzaron a defender, pero John no buscó acercarse más y disparó a la portería con tal fuerza y velocidad que de haber tenido dos milímetros más de colocación no habría chocado contra el travesaño superior.

La gente se quedó en silencio y más aún porque la jugado no había finalizado. El balón no salió de la cancha, rebotó y cayó a los pies de un jugador que tuvo la suficiente presencia para controlarlo, para no chutar simplemente, de haberlo hecho así la inercia del balón lo habría llevado a salir finalmente del terreno de juego. Pero no fue así, sabía que los juegadores rivales aun estaban sorprendidos por el remate de John, así que sé dio un segundo para recibir el esférico, calcular la fuerza necesaria y hacerlo.

El balón volvió a cruzar el área con una fuerza extrema que lo hizo viajar de nuevo más rápido que las reacciones de los defensas. Aunque uno si intentó saltar, se quedó muy retrasado en su movimiento. Además de todo, el portero había saltado con el disparo de John y aun no se recuperaba del todo de la impresión de semejante jugada. Por lo tanto, nadie pudo detenerlo, sólo les quedó presenciar la manera en que una jugada creada para sorprender, cumplía con su propósito.

Sebastian fue el primero en reaccionar, se tapó la boca con las manos un segundo antes de que se silbara el gol y el estadio estallara de nuevo en un júbilo inmenso. Los chicos estuvieron encima de George cuando por fin entendieron que el único que en los entrenamientos no podía rematar los tiros al travesaño de John, era justamente el que había realizado la jugada.

El árbitro les pidió reanudar el juego, sólo quedaba una cosa más, el portero rival le dio un sencillo pase a uno de sus compañeros y fue todo. El estadio entero comenzó a saltar, así se sentía, el movimiento naciendo de todos lados y los gritos, eran tan grandes que los dejaba sordos. Ellos unidos en un abrazo compartiendo sentimientos que no se expresaban de ninguna otra manera.


No he muerto.

Gracias por leer, si olvidaron todo lo anterior, espero hayan leído todo de nuevo .. jajaja

No, una disculpa enorme, pero he estado muy abrumada por mis estudios y pues, tengo poco tiempo libre.

Un enorme agradecimiento a Terry por ayudarme a darle forma a este partido y a mi prima Lady Amora por leerlo y considerarlo bueno jeje.

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