N/A: Hola de nuevo!
Que tal han estado? Espero que bien!
Actualización en el día que toca… yeay!
Ojalá en este capítulo pueda aclarar algunas dudas.
Ahora responderé a sus reviews:
hanehera: jajajaja, esperemos que en este capítulo le pase lo cruel… Gracias por comentar!
esmeralda: Pues dentro de poco lo veremos! Gracias por comentar y leer el fic :3
LAuren Saint Seiya: jeje… bueno, espero que con este capítulo las cosas se vayan aclarando… por lo menos un poquito…
Tú tranquila con el tema de la paliza, le espera una tanto física como emocional al pollo ese… así que el club anti-ikki puede esperar un poco más, jeje…
Espero el capítulo sea de tu agrado, muchísimas gracias por leer, seguir y comentar el fic.
Perdón por hacerte llorar!
Tot12: gracias! Jeje, ojalá te guste este capítulo
Yume: y tu conciencia está en lo cierto. Yeay, el despojado de gracia morirá otra vez, contra todos mis intentos de evitarlo! Pero bueno, que serían de tus fics sin drama?
Jaja, gracias por comentar.
Loba-san: jajajaja, nooo… para nada… qué son esas acusaciones? xD
Bueno, creo que sí me matarán al lado del pollo loco… en fin…
Pffffft… yo no lo iba a matar… bueno, solo un poquitito…
En fin, gracias por comentar! Ojalá te guste el capitulo!
Sin más preámbulos el capítulo cinco!
LOS PERSONAJES DE SAINT SEIYA SON PROPIEDAD DE MASAMI KURUMADA.
UNICAMENTE LA HISTORIA ES DE MI PROPIEDAD.
V
Cinco años antes.
El joven caminaba por la habitación mientras observaba con curiosidad el bulto que arrullaba en sus manos; el poco cabello que tenía sobre su cabecita era de un color rojo muy peculiar, su piel era igual de nívea que la suya, sus ojitos adormilados de un café muy claro...
Mientras se paseaba por la habitación pensaba en la reacción de su hermano, sus palabras dando vueltas en su cabeza una y otra vez, una y otra vez, sin detenerse.
-Creo que yo también debería dormir, ¿no, Nozomi?-volteo su vista hacia la niña, quien ya estaba completamente dormida en sus brazos-. Bien, hora de arreglar aquí para que tú estés tranquila...
(…)
La tranquilidad de Shiryu se había ido al caño en el momento en que Ikki le marcó diciéndole lo que había hecho. Si bien no le estaba gritando, no podía ocultar la enorme molestia que sentía en su tono de voz.
-¿¡Porqué lo echaste?
-¡Ya te dije que no lo sé!- respondió alterado Ikki, quien al despertar en su habitación no recordaba nada-. ¡El loco de Tatsumi me estuvo persiguiendo con su maldita espada de bambú desde que desperté! ¡Y luego me contó lo que hice!
-¿Enserio no recuerdas nada?- preguntó el pelinegro escéptico.
-Recuerdo vagamente a Shun entrando con algo en manos… algo con un cosmos poderoso…
-¿Estás consciente que lo que Shun llevó a la mansión era una niña, verdad? Ikki, era una bebé...
-¡¿Me crees capaz de decirle todo eso a mi hermano?!
-Honestamente… no sé qué pensar- el pelinegro suspiró-. Cuando todo esto de ser caballeros comenzó, lo del torneo y todo eso… apareciste, y trataste de matar a tu hermano en el momento en que lo viste… sí, el odio y todo eso fue parte de tu entrenamiento y…
-¿¡Tú como lo sabes?!
-Tengo mis métodos- respondió, lo que hizo que Ikki se preguntase que tan bien guardados estaban todos sus secretos-. El punto es que ese mismo odio fue el que te hizo pensar y reaccionar así… ¿acaso la culpa no fue la que te movió a defender a Shun por todo este tiempo… pero lo sigues considerando una carga?
-No… estoy seguro que no es eso… no sé qué demonios me pasó… solo sé que…- iba a añadir algo más cuando su celular sonó, tenía una llamada entrante, y de una de las pocas personas que quería escuchar ahora… y lo peor, ella estaba con las otras dos-. Deseame suerte.
-Lo que deseo ahora, Ikki, es que vayas a buscar a tu hermano y te pudras- y sin decir nada más, cortó.
Ikki respiró profundo y contestó la llamada, alejando el celular un poco para que los gritos no perforasen sus oídos.
-¡Ikki! ¿¡Porque demonios hiciste eso?!
-¡Juro que te mataré cuando regrese, maldito!
-¡Tu auto es el que la paga caro!
Solo entendió aquello, pues después los dos chicos y Saori comenzaron a gritar cosas al unísono y rápidamente.
-¡Tranquilícense! ¡Dejen explicarles qué pasó!
-¡No hay nada que explicar! ¡Dejaste a Shun tirado de patitas a la calle!- gritaron los tres al mismo tiempo.
-¡Escúchenme! ¡Shun tiene una hija!
-¡Eso…! Espera… ¡¿qué!?- preguntaron los tres al unísono, nuevamente.
-El problema es que yo no recuerdo nada… solo sé que, lo que según Tatsumi es la hija de Shun, tiene cosmos… uno muy poderoso…
-¿¡Y eso qué?!- gritó Hyoga enojado-. ¡Eso no es motivo para echar a tu hermano de la mansión! ¡No tienes derecho a eso!
-¡¿Qué no entienden de "no recuerdo nada?!- gritó Ikki, desesperado, esperando a que alguien le creyese.
-¡No te creo nada, Ikki! ¡Nada de nada!- gritó Seiya-. ¡Ahora mismo vamos hacia allá! ¡Y si no estás, las consecuencias serán peores!
-Ikki… ¿a qué te refieres con un cos…?- quien sabe si fue Seiya quien colgó la llamada, tal vez Hyoga. Fuese como fuese, no dejaron terminar a la chica.
(…)
-¿Tú le crees?
-No lo sé, Shunrei…- respondió el chico viendo hacia la distancia-. Ikki había cambiado bastante, pero...
-Pero dijo algo sobre un cosmos…
-Aunque yo considere eso como algo probable… dudo mucho que Seiya y Hyoga vayan a creer eso…
-¿Y Saori?
-Habrá que ver…- dijo el chico, para luego dejar salir un largo suspiro
(…)
-¡¿Cómo pudo hacer eso?!- gritó Seiya.
-¡Es un idiota, por eso! ¡Te juro que cuando lleguemos a la mansión le daré un buen golpe!- respondió Hyoga mientras conducía y pensaba en la mejor manera de hacer recapacitar al peliazul.
-¡Te ayudaré! ¡Si es posible, lo mandamos al hospital!
Mientras los chicos maldecían voz al viento a Ikki, Saori se mantenía pensando en lo que él había dicho…
-Un poderoso cosmos…
(…)
-¿No está allí? Bien… muchas gracias- Ikki colgó el teléfono-. Tatsumi… ¿no sabes otro número de hoteles de la zona?
-Enseguida busco más- el hombre asintió y siguió buscando en el ordenador.
-Hermano… - murmuró Ikki para luego tomar el teléfono y llamar a otro de los números de los hoteles que Tatsumi había conseguido.
Tatsumi seguía buscando números, pero miraba de reojo al menor, pensando en por qué le estaba pidiendo ayuda. De los caballeros, Ikki era, a su parecer, el más orgulloso, y sabía que no le pediría ayuda a nadie, incluso aunque fuese por su hermano.
Pero allí estaba pidiendo ayuda, y no solo a él, sino que también a Shiryu, quien al entrar le había propinado un golpe en la nariz (esperaba tener que separar al par debido a eso, pero el mayor solo bajó la cabeza y le pidió que fuese a buscar a su hermano a los restaurantes que frecuentaba).
No sabía si la actitud rara se debía a que su especie de amnesia fuera real, pero al menos notaba que estaba arrepentido, muy arrepentido.
(…)
Era ya la madrugada cuando Nozomi se despertó llorando por lo que Shun supuso era hambre. Se sentó a la orilla de la cama y sacó de la maleta que estaba en la mesa de noche lo necesario para preparar un biberón. Con una habilidad que ni siquiera él sabía que tenía preparó la leche con una sola mano, mientras con la otra seguía arrullando a la niña, que poco a poco bajaba el volumen de su llanto, hasta que terminó quedándose en completo silencio cuando su papá comenzó a alimentarla.
-Ahora ya no tiene caso mirar hacia otro lado- pensaba Shun al ver a su hija-. Todo lo que estuve esperando lo encuentro en ti.
El cuarto que había alquilado tenía una pequeña terraza que daba al jardín del hotel, y para no marearse por estar caminando solo en círculos decidió salir, y no pudo evitar sonreír la ciudad nevada. Tampoco pudo evitar volver a ver a la pequeña en sus brazos, que le regresaba el cielo en su mirada, y comprendió que podría pasar así con ella por el tiempo que fuese, que podría pasar así cada madrugada hasta que su función terminase.
Al verla allí, tranquilamente, sabía que había tomado la decisión correcta al aceptarla como su hija, sabía que a partir de ese momento la estaba dejándo de considerar como una tarea que cumplir, sentía eso que había escuchado de alguno de los profesionales a los que había acudido para saber qué hacer cuando el momento llegase: una completa devoción, incluso mayor a la que le tenía a Athena, pues le daba la sensación que viviría para proteger a esa niña con el enorme cosmos.
(…)
-¡¿Porqué?!
-¡Ya te dije que no lo sé! ¡No recuerdo nada!
-¡¿Cómo no vas a recordar nada?! ¡Ikki, echaste a tu hermano de la mansión! ¡Ahora nos dices qué demonios hiciste y dónde está!
-¡En eso estaba! ¡Justo antes que tú y Seiya comenzaran a golpearme!
-No sé cómo demonios lo has hecho sin siquiera moverte de aquí- dijo Seiya molesto.
-Me he pasado toda la tarde llamando a los hoteles de la zona. No pudo ir demasiado lejos porque no puede conducir, debió tomar el tren… o un taxi…
-¿Y has encontrado algo?- preguntó Hyoga.
-Estaba llamando a uno donde probablemente está Shun. Pero ustedes no me dejaron terminar de escuchar en que habitación está, muchas gracias.
-Entonces vuelve a llamar- respondió Hyoga.
-Si me sueltan podría hacerlo, ¿saben?
Seiya y Hyiga voltearon a verse. Soltaron al chico, quien se puso de pie y se acercó al teléfono con el número del lugar en la mano para marcar.
-¿No vas a golpearnos ni hacernos nada?- preguntó Seiya confundido.
-¿Y eso que probaría? Ahora no es tiempo de eso- respondió molesto-. Solo quiero encontrar a mi hermano y entender por qué demonios reaccioné así.
No esperó mucho para que del otro lado de la línea contestaran y su mirada cambió de una seria a una esperanzada, anotó algo en el reverso del papel y diciendo un gracias terminó la llamada para después salir corriendo de la sala.
Luego regresó y le arrebató las llaves de su carro a Hyoga, para luego tomar a Saori de la mano y tirar de ella para que lo acompañase, corriendo para salir de nuevo.
(…)
Ya era bastante tarde (¿o temprano?) cuando escuchó los golpes en la puerta, por lo que la abrió sin pensar mucho en lo que hacía... se sentía tan a gusto en el lugar que sentía que estaba en su habitación. Aunque al ver quienes estaban allí trató de cerrar rápidamente; lastimosamente, su hermano la vio venir, por lo que interpuso su pie en el camino de la puerta.
-Hola, Shun- dijo Saori-. ¿Podemos pasar?
El peliverde negó energéticamente.
-Hermano, yo…- comenzó Ikki.
-No… perdón… perdón…
-No te disculpes… yo debería disculparme… - trató Ikki, pero su hermano volvió a negar.
-Shun… ¿puedo ver a tu hija?- preguntó Saori, evitándole así al mayor seguir arruinando más las cosas con su hermano. Se acercó a la cama donde la bebé se encontraba durmiendo tranquilamente, e incluso así el cosmos que la pequeña irradiaba era enorme.
Si bien ahora comprendía lo que Ikki había dicho, no le entraba a la cabeza cómo era posible que el fénix reaccionase de aquella manera, pues el cosmos no era ni violento ni se sentía peligroso, era quizás todo lo contrario: la tranquilidad de éste le hacía recordar los mejores momentos de su vida: sentía a su abuelo cerca de ella una vez más, revivía las las tardes en las que paseaba por los jardines de la mansión y él mencionaba una y otra vez lo bonito que era su vestido, a su mente se venían las veces en que había podido reír con sus amigos y caballeros, sentía cómo cada una de las cosas buenas de su vida iban y venían una y otra y otra vez.
No entendía cómo alguien podía sentirse intimidado por aquellas imágenes, pero estaba consciente de que Ikki no era precisamente alguien predecible. y justo ahora hacía gala de ello.
Lo que Saori hubiera considerado normal habría sido una disculpa un tanto seca, como si al mayor no le importase lo que había hecho en absoluto, como si hubiese sido un desliz cualquiera; mas su sorpresa fue encontrar a Ikki bastante tranquilo, pero llorando y con una mirada de arrepentimiento total, lo que le hizo sonreír con nostalgia.
Presentía que Shun lo perdonaría completamente en algún momento, no le guardaría ningún rencor, pero Ikki sería el primero en alejarse de él, queriendo evitar volver a decir las cosas que había dicho... pero debía recordar lo que ella misma decía de sus amigos: Shun era un baúl sin fondo respecto a los secretos e Ikki... bueno, quién sabía en lo que verdaderamente estaba pensando ese hombre.
N/A: Muchas gracias por leer! Espero les haya gustado!
Dejen sus comentarios!
F. Rui-chan.
