N/A: PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN! Sé que me he tardado mucho… pero tal parece que a mi querido profesor de sociales no le gustan las tardes de ocio.
Y pues, probablemente no pueda actualizar un día de semana exacto… pero sí lo terminaré. Ya falta poco para el final!

Y pues, para no seguirles atrasando responderé a sus reviews:

Shun and June: Sí, ya pronto Shuncito morirá… gracias por leer!

Sakuragaby: … el ratón y el vaquero? Esa era de las que sí me gustaban… jejejeje
Bueh, no hemos muerto! Lo que en verdad murió fueron nuestras tardes de ocio!
Gracias por comentar!

Loba-san: jejejejejejejejeje… es con amor! Okay no._.
Gracias por comentar!

Y sin más preámbulo, el capitulo!

LOS PERSONAJES DE SAINT SEIYA PERTENECEN A MASAMI KURUMADA.
UNICAMENTE LA TRAMA DE LA HISTORIA ES DE MI PROPIEDAD.


VIII

Lo veo allí, sentado en la camilla del hospital, como el pequeño de cinco años que se despertaba a media noche porque tenía pesadillas: temblando, con los brazos abrazando sus rodillas. Pero soy consciente que no es miedo lo que tiene… es un sentimiento diferente, un sentimiento que no puedo descifrar. Pues lo veo allí, con su mirada perdida y con lágrimas cayendo de sus ojos, sin que le importe. Probablemente ni siquiera lo nota, sé que está tan perdido en sus pensamientos; su mirada puesta en la puerta, pero sin observar nada, sin ver nada.

Y aunque me duela, no puedo hacer nada más que verle, no puedo hacer nada más que escucharle, no puedo hacer nada más que estar aquí, a su lado, evitando que se comience a hacer daño como antes; no puedo hacer nada más que abrazarle para que sus uñas no se claven en su piel, para que sus manos no comiencen a tirar de su cabello; no puedo hacer nada más que escuchar sus disculpas, disculpas que no debe hacer pues jamás hizo algo malo. Básicamente no puedo hacer nada más que "apoyarle", estar allí tratando que reaccione, sin ningún resultado.

-Quiero que lo entiendan… enserio quiero que todos lo entiendan, ¿sabes? Quiero que todos ellos sigan lo que he escrito, quiero que no discutan nada y solo lean el cuaderno.

No entiendo nada de lo que dice, no entiendo a quien se lo dice, solo sé que no es a mí, no parece esperar una respuesta de mi parte. Sin embargo soy consciente que se refiere a los que estamos detrás del mundo mítico, sé que se refiere al cuaderno que siempre llevaba a todos lados para escribir algo, el que nos era prohibido tocar.

-Quiero que comprendan que no solo vi todo lo que allí narro, no solo hice mi mayor esfuerzo para entender lo que vi, no solo conseguí entenderlo, sino que lo viví. Viví cada cosa que he escrito… y por eso espero que no se molesten.

Al voltear a ver a mi hermano veo sus ojos, aquellos ojos que no esperaba volver a ver, aquellos ojos que tanto dolor nos causaron a todos, aquellos ojos de un color azul tan puro, tan tranquilo… aquellos ojos que eran tan característicos de Hades.

-Pero no solo espero que me perdonen por el cuaderno… ojalá que me perdonen por nunca alcanzar a llenar las expectativas que tenían de mí. Por jamás poder defenderme por mi cuenta, por hacer que tuvieran que defenderme de cada persona a mí alrededor para no volver a los abismos de mí mismo, de mi conciencia. Lamento todas y cada una de las cosas que hice perjudicaron a alguna persona.
-Hermano, no digas eso…- pero olvido que no me escucha, que aunque grite y le golpee donde él está no alcanzará a escuchar mi voz.
-Pido perdón porque con mi vida sacrifiqué muchas otras. Pido perdón por tener tantas inseguridades al momento de dejar que la misión continúe… pero, si es que puedes, me gustaría que les dejases un mensaje…
-¡¿A quién le hablas, Shun!? ¡Hermano, hermano!
-Quiero volver a verlos… como en las vidas pasadas que he visto… como en esta vida… quiero volver a poder decirles hermanos, a poder volver a reír de trivialidades como alguien sin responsabilidades, quiero volver a luchar contra ustedes.

Le suelto y comienzo a agitarle a los lados. No puede decir eso, no puede decir que va a resignarse a la muerte y ya… no puede perder la esperanza en un lugar que no es el Infierno… no alguien como él, no alguien que puede sonreír, que puede cambiar su destino si está dispuesto a ello… no él.

-Por eso, hija del Caos y madre de gracias y desgracias, permíteme que todo esto llegue a ellos. Permíteme que la misión se complete con ella- mi hermano entonces cerró los ojos, y comenzó a respirar lenta y profundamente. Su cosmos disminuía notablemente, mientras otro que no había notado hasta ahora se fortalecía de a poco.

Grito, llamo a enfermeras, doctores, a quien sea. Golpeo las paredes esperando que alguien cercano me escuche. Pero nadie llega, nadie lo hace, solo puedo escuchar una voz delicada, que canta una melodía que no puedo comprender, pero que sé es algo melancólico, algo triste que me hace cerrar los ojos de a poco, perderme en el mundo, dejar que mi hermano muera… y aunque quiero luchar, quiero ponerme de pie y hacerle frente a lo que se venga con tal que él se mantenga aquí y bien.
Pero la mujer de cabellos negros ya está aquí. Shun poco a poco pierde más y más poder y solo me dejo ir por la tranquilidad de la canción.

(…)

Me desperté al sentir el frío en mi cara, era ya de mañana y me encontraba sentado en las sillas de espera del hospital, con Hyoga a mi lado. Sería más normal si tuviera una sonrisa al ver que su especie de broma había salido bien, pero el rubio tenía un semblante serio… no, era más bien triste, melancólico, con rastros de haber llorado hacía no mucho. Entonces entendí que aquello no había sido una pesadilla más, de esas que había estado teniendo desde hacía unos meses. Ahora había sido algo real, quisiese afrontarlo o no.

-Mira, Ikki… yo lo siento mucho pero…
-¿Entonces hoy ya se fue? ¿Para siempre?- el rubio confirmó mis teorías al asentir y morderse el labio, esperando una reacción violenta de mí, probablemente. Con un además le indiqué que quería escuchar que había pasado.
-Los doctores dicen que probablemente haya muerto de un paro cardíaco… o paro respiratorio… no estoy seguro, pero fue paro de algo. Dicen que no creen necesario hacer autopsia, pero que…
-¿Quién me encontró en la habitación de Shun?
-¿De qué hablas?- el rubio me miró entre molesto por interrumpir lo que quería comunicarme y extrañado-. Todos dicen que desde anoche estás aquí en la sala de emergencias, no sé si dormido o desmayado.
-¿Qué demonios dices, Hyoga?
-Sí… bueno, digo que no estoy cien por ciento seguro si estabas dormido o desmayado, porque después de hablar con los doctores y todo eso te traté de despertar… y he estado así como por cinco minutos. Luego me aburrí, vi que estabas usando el oasis de agua como almohada y no se me ocurrió nada mejor que tomar un conito y despertarte a la antigua.
-¡¿Estuve aquí desde un principio?! ¿¡En esta sala de espera?!
-¡No grites!- Hyoga me tomó por los hombros al tiempo que me gritaba. Entendió su error y se sentó a mi lado, poniendo una mano sobre mi hombro-. Mira, sé que es difícil llevar esto, era tu hermano y la única persona que en verdad te llegó a importar… pero quiero que sepas que estamos aquí para ti. Ambos hemos perdido a alguien muy importante hoy, Ikki, pero comprende que el llorar está bien, que sólo porque no sea tu hermano no significa que no puedes confiar en mí.
-Gracias, pero no gracias. No quiero que me tengan lástima ni nada por el estilo; tú lo dijiste, ambos perdimos a alguien sumamente importante hoy, así que tienes todo el derecho a sentirte mal, pero no quiero que pienses que mi dolor es mayor que el tuyo.
-Pero en realidad…
-Porque cada quien tiene su percepción del dolor. Tu dolor no es menor que el mío, mi dolor no es mayor que el de ustedes. ¿Cómo lo sé? Porque no puedo meterme dentro de sus cabezas o sus corazones o de donde sea que salgan los sentimientos y sentir lo que ustedes sienten… eso es algo que aprendí por las malas hace no mucho tiempo, y lo que probablemente hizo que perdiera a mi hermano. Así que quita esa faceta de tristeza por mí, siéntete triste si quieres, pero no lo hagas por mí. Hazlo por ti y los sentimientos que tienes ahora.

Hyoga se quedó callado por un momento, probablemente meditando lo que había dicho. Luego de un rato se puso de pie e hizo un ademán para que lo siguiera, por lo que así lo hice. Era el momento de las explicaciones, los pésames y las disculpas casi rutinarias, el papeleo...
Hablando con los doctores descubrimos algo que en verdad no me esperaba: Shun tenía un testamento hecho desde hacía cinco años, poco después del nacimiento de mi sobrina.
El abogado nos explicó todo lo que Shun había especificado respecto a sus bienes: como era de esperarse, lo que heredaría del viejo Kido pasaba a ser donación en distintas fundaciones, pero la mayor parte a la fundación que lleva el mismo nombre que el de aquél hombre; pero lo que había generado en vida, ese dinero que había conseguido trabajando honradamente, y sus pertenencias le quedarían a su hija, de quién yo sería tutor legal a petición de él. Solo había una pequeña cosa, algo tan mínimo que podría parecer insignificante apara cualquiera (aunque mi hermano no generó millones, así que su capital no era algo que muchos desearían), que nos había dejado a sus hermanos: una carta que debía ser leída por todos en el salón de la mansión: Saori, Seiya, Shiryu, Hyoga, yo, incluso Nozomi…

Al terminar de hablar con el abogado y terminar con todo lo referente al papeleo, cada quien se fue por su lado: Hyoga se dirigió a la mansión mientras yo fui a casa de Ayame a traer a mi sobrina y explicar lo que había pasado. Al llegar obviamente me ahorré el explicarle lo referente al episodio en la habitación del hospital, eso me lo guardaría para mí mismo. Pero sí le respondí cuando me preguntó la hora en la que presuntamente mi hermano había muerto, y cuando le respondí su semblante cambió de tristeza y comprensión a sorpresa en un instante.

-¿Pasa algo?
-¿Ah, qué? No, nada… voy a ir a traer a Nozomi, está jugando allá atrás… hay té en la tetera por si quieres. Sírvete, estás en tu casa…

Y se fue sin dejarme preguntarle por su obvia reacción, para luego echarme de su casa en el instante en que volvió con la pequeña pelirroja y la maleta de ésta. La saludé como siempre, pero incluso ella estaba un poco desanimada, todo el camino lo hacia la mansión lo recorrimos en un inusual silencio. Ella viendo por la ventana, sin decir nada, yo tratando de poner en palabras lo que había pasado, comentar algo sobre la muerte de mi hermano... Al final decidí hacerlo en el salón, donde ya todos debían estar reunidos.
Y la verdad es que no me arrepiento de haber dejado que entre todos sus tíos le explicáramos lo que había pasado, fue duro para todos tratar de explicarlo sin perder la compostura, sobretodo para Saori, pero a la larga resultó salir bastante bien: al entrar ya estaban todos en el salón principal, todos sentados en los sillones, hablando quedo, Saori llorando. Cuando Nozomi la vio, se acercó rápidamente y se sentó en su regazo para poder abrazarla, y fue cuando decidimos comenzar a explicar lo que había pasado... no recuerdo muy bien cómo fue, solo sé que al terminar todos estábamos más tranquilos, si bien la niña lloraba no lo había tomado a mal.
No hubo mayores inconvenientes para leer la carta, que se me fue entregada para leer en voz alta.

Queridos amigos:

Creo que no debo decir eso de "si están leyendo esto es porque…", es algo un poco repetitivo. Pero sí, he querido dejarles un mensaje final en un trozo de papel, ya que quiero que mi voluntad se cumpla verdaderamente.

Como ya he colocado en mi testamento, deseo y espero que mi hermano mayor, Ikki, sea el tutor de Nozomi, a quien le dejo mis posesiones. Más allá de esto quiero explicarles muchas cosas, la gran mayoría de éstas algo que simple y sencillamente me atemorizaba decirles, algo que, en su calidad de conocedores del mundo mítico, espero crean y ejecuten tal como aquí lo pido. Pero antes de eso déjenme decirles algunas cosas.

Es gracioso como la muerte de alguien joven conmociona a muchas personas, porque para muchos un hombre de veintiséis años sigue siendo un joven, quien no ha visto más allá de dos décadas del mundo, que no ha podido alcanzar una completa madurez, que lleva muy poco como alguien completamente independiente (y es en muchos casos aún dependiente de ciertas personas en ciertos aspectos). Es gracioso como la muerte de alguien joven es como un cuchillo, como rebana sin mayores consideraciones la vida de muchas personas, no solo de aquella que muere. Pero me parece aún más gracioso cómo una vez has muerto la gente comienza a escuchar lo que alguna vez dijiste, cómo todos se entristecen cuando al fin ésta persona ha alcanzado el sueño… y, sobretodo, es gracioso que alguien sepa que está destinado a morir.

Y es gracioso porque se nos dice que el sentido de la vida es vivir, vivir y no permitir que lo que no está a tu alcance te lo impida, ya que desde el punto de que tengas un alma, de que tengas tu esencia, de que tú seas nadie más que tú es ese… vivir.
Pero ¿qué pasa cuando, literalmente, vives pero a la vez sabes que ya estás muerto? No hablo precisamente de vampiros, zombies o espectros, más bien hablo de lo que terminas siendo al ser el contenedor de Hades, cuando sales vivo de esa experiencia y luego sales del inframundo, dejando de "vivir" como alguien normal. Estás en ese fino hilo entre la vida y la muerte,y siempre te mantendrás allí, pues ya no eres una deidad, pero tampoco eres un ser humano común y corriente.

Entonces un dios, el que sea, viene y te ofrece un proyecto... y tú decides trabajar en uno que viene del caos. Es entonces cuando vuelves a vivir, pero solo hasta que seas necesario para el proyecto, luego regresas o al hilo o a la muerte, aunque ahora el hilo no es tan filosófico y es mucho más visible, mucho más real.
No quería pasar mi "vida" en el hilo, conectado a una máquina para poder seguir como un recordatorio a mis amigos, por lo que creo que e obvio lo que decidí. Pero no solo dije que sí al proyecto para volver a vivir, en realidad quería dejar atrás ciertas cosas,
conseguir olvidar poco a poco lo que alguna vez fui. Y si bien lo conseguí, siempre quedaron pequeñas memorias de lo que vi en el hilo: recuerdos de las almas más atormentadas, fueran éstas conocidas o desconocidas, fueran sus almas o las de algún enemigo. Y las que nunca pude olvidar fueron las de ustedes, mis amigos y mis hermanos, quienes entraron al Hades para derrotar a su gobernante, y quienes dejaron allí retazos de sus vidas, uniendo los que allí estaban con sus recuerdos.

Espero comprendan que, por una u otra razón, conozco tantas cosas de ustedes a través de la muerte, que para no sentirme mal conmigo mismo he debido escribir y ahora comparto con ustedes. Espero no les moleste esto… entré en sus recuerdos sin querer, probablemente en algunos que ustedes no quería que conociera, pues están relacionados con ese sentimiento de vulnerabilidad que tiene el humano: la muerte. Pero sepan que cada parte de su vida, cada acción que realizaron, cada acción que iba destinada para ustedes… lo sentí en mi propia piel, con sus sentimientos. Cada uno tiene una carta personal, todas dentro de aquél cuaderno que siempre llevaba, donde no solo están éstas, sino también algunos de los sueños que tuve; historias con mucho, poco o nulo sentido; dibujos y, lo más importante, la explicación del proyecto del que he hablado.

Hermano, sé que querrás leerlo, pero te pediré que no lo hagas. Te pido que aguardes a poder leer la carta que he escrito para ti, la última de éstas, y que ninguno de ustedes le expliquen. No sé si ahora te diste cuenta, pero aunque no sea tan independiente como esperarías, tengo razones bastante acertadas de porqué pedirte que seas el único de todos que te quedes en la duda.

Espero que no me odien, o al menos, no me odien más de lo que me he llegado a odiar a mí mismo; espero que no se enojen por haber entrado a sus vidas sin haber pedido permiso; espero quieran leer los recuerdos de la muerte, para no sentirme tan mal conmigo mismo: pero sobretodo espero me olviden, o al menos me recuerden como algo bueno.
Porque yo sé que en esta vida los vi y los recordaré hasta mi último día como la mejor cosa que pudo pasarme, así como lo pensé en las vidas pasadas, y así como lo pensaré en las futuras.

Los quiere y espera:

Su amigo y Hermano.
Shun Kido.


N/A: Y PUES YA ESTA! PRONTO SALDRA EL ULTIMO CAPITULO! NO MORE HIATUS! RUI-CHAN IS BACK!

Gracias por la grandísima espera... creo que fue una completa falta de inspiración sumado a muchas otras cosas... pero sí, esta vez sí vuelven los vómitos textuales. Pronto, el último capítulo (y un epílogo, porque soy yo, jaja)
Se les quiere mucho, nos vemos dentro de poco!
F. Rui-chan