CAPÍTULO 15
La noche anterior al gran baile estuvo llena de nerviosismo, los alumnos se asomaban por las ventanas, porque los invitados llegaban en lujosos carruajes guiados por unicornios blancos, que se confundían con la nieve. Los curiosos trataban de distinguir a los personajes.
Los pequeños elfos domésticos corrían de un lado para otro, ultimando los detalles, el olor a comida emanaba un delicioso aroma que inundaba la cocina.
Los profesores intentaban mantener todo a la perfección al mismo tiempo no podían ocultar su emoción, el único que continuaba pensando que era una vil ridiculez era Snape que seguía sin hablar con Charlotte, ya que la chica se negaba.
Mientras se dedicaba a vigilar y restar puntos a los alumnos, chocó con un baúl que le hizo tambalearse, una voz masculina se disculpó:
-¿Está usted bien, caballero?-
-Si- respondió de mal humor – pero debería tener mayor cuidado-
-Si, claro ¿usted también viene al baile?, ¿de que parte es?-
-No, yo enseño aquí-
Con gran alegría el joven demostró una gran sonrisa, como si hubiera encontrado a un viejo amigo.
-Excelente, entonces usted podría decirme en dónde encuentro a Charlote d'Lioncourt.
La primera reacción de Snape fue de desconcierto, pero miró con mayor detenimiento al joven, y preguntó:
-¿No será usted…?- Bruscamente fue interrumpido
-¡Ah! Me reconociste, si soy Nial Mayfair, pero preferiría que no le mencionaras a nadie que estoy aquí, excepto a Charlotte, claro-
Por fin todo era claro para Snape, estaba frente a su enemigo y la desventaja física era evidente. Le dieron ganas de hechizarle con un Levicorpus o un Sectumsempra, no le importaba desfigurarle el rostro, ya tenía la varita apretada en su mano, pero apareció Charlotte.
-Profesor Snape, ¿ha visto a Dumbledore?- ella ni siquiera miró a Nial, lo cual causo cierto alivio a Snape.
-No lo he visto, pero tú y yo necesitamos hablar-
-Ahora no- a Snape se le escapó el nombre de la chica, cuando está se alejaba y fue cuando Nial camino tras ella y la detuvo.
-¿Charlotte?, has cambiado tanto. La chica no estaba de buen humor para escuchar al hombre al que no había visto en su vida y cruelmente le contestó:
-¿Le conozco?- una respuesta así para un joven como Nial era una agresión que generaba dolor a su orgullo y al mismo tiempo mayor deseo de tenerla. En cambio a Snape le causo tranquilidad, una sonrisa de triunfo momentáneo, al saber que Charlotte no se sorprendía con la presencia de aquel hombre.
La chica llegó al despacho de Dumbledore, que ya le era tan familiar, el le ofreció unos dulces poco apetitosos y comenzó a interrogarle.
-Y bien ¿ya decidiste con quién iras al baile?-
- Si, iré sola-
-¿Por qué no, con Severus?-
-Creo que ese tema ya está cerrado, además él no me ha pedido nada y como dije antes yo no le ruego a nadie-
-Espero que después de ver algunos recuerdos, cambies de opinión-
El hombre destapó un recipiente del cual emanaba un brillo azulado, arrojó delicadamente un hilillo plateado que extrajo de su mente, justos se sumergieron. Cayeron en el despacho, se levantaron y vieron a Snape y Dumbledore charlando.
-Severus, que bueno que decidiste hacerlo-
Snape estaba serio y nervioso.
-Esto no me agrada y quizá me arrepienta, pero lo hago por ella-
Charlotte escuchaba y veía atenta, sabía que Snape hablaba de ella.
-Bien, entonces lo que falta es música- con un movimiento apareció al antiguo aparato y una bella melodía de violines y piano sonó, inundando el lugar.
-Mira, estos son los pasos básicos, 1, 2,3…1, 2,3… pon tu mano en mi cintura-
-¡Eso no!- exclamó el profesor apenado, después de un rato terminó accediendo.
Charlotte asombrada miraba como Snape tropezaba o imitaba los pasos del director, en algunos momentos la frustración del hombre lo hacia enojarse y detenerse, pero el anciano lo animaba diciéndole: -¿No te gustaría bailar con Charlotte?- y volvía a pararse y continuar, la escena se prestaba para la burla, mientras el Dumbledore real esbozaba risitas, los hombres en los cuadros no podían contener las carcajadas, Charlotte sólo miraba, dándose cuenta del amor que Snape le profesaba.
-Creo que es suficiente- dijo el director, la tomó de la mano y la jaló. Salieron del pensadero.
-¿Qué piensas?- dijo él
-No sé que decir-
-Entonces no digas nada y busca a Severus-.
CAPÍTULO 16
Charlotte sin pensarlo siguió la orden de Dumbledore, encontró a Severus en la sala común de Slytherin, los alumnos ya estaban dormidos. Ella se sentó a su lado y le dijo:
-Severus, necesitamos hablar-
-Vaya, ya deje de ser el "Profesor Snape"-
Charlotte lo abrazó, él se resistió, pero su cuerpo fue cediendo. Dulcemente la chica le susurró:
-Lo sé todo, Dumbledore me lo enseñó-
Snape se separó de ella y le preguntó: -¿Te enseño el recuerdo?-
-Sí- Snape había puesto una cara de vergüenza, ante tal circunstancia Charlotte se apresuró a decir:
-Severus, no te preocupes, yo entiendo, pero pudiste decírmelo-
-Lo siento, no quería contarlo-
-No tienes que disculparte-
-Lotte ¿quieres ir al baile conmigo?-
-Claro, esperaba que me lo pidieras desde hace mucho. ¿Vamos a mi habitación?-
Acurrucados entre las sábanas, Charlotte le preguntó con curiosidad:
-¿Quién era el hombre del pasillo?-
Severus evadió la pregunta besándola en el cuello y también preguntándole
-¿Sabes qué es lo mejor de estar enojados?-
-Si, la reconciliación, contestó Charlotte de forma traviesa.
De nuevo se enrollaron en las sábanas, desatando su pasión.
Faltaban unas horas para el baile, todo estaba listo. El desayuno se llevó a cabo en los jardines nevados, los alumnos estaban demasiado contentos. Snape no bajó, pero Charlotte si lo hizo llevándose una gran sorpresa.
El joven al que le había hecho una descortesía la noche anterior se le acercó, claro con la luz de la mañana y el buen humor después de su reconciliación, le hacían verlo de diferente manera. El aspecto del hombre era encantador, como el de un ángel, sus cabellos dorados brillaban, a la vez que ondeaban con el ligero aire, su sonrisa aperlada hacía lucir aun más sus finas facciones, era alto 1.80 o un poco más, unos ojos azules que podían perder a cualquiera en el océano, un cuerpo envidiable envuelto en las ropas más finas y costosas de Londres.
-Buenos días, señorita Charlotte, creo que ayer me faltó presentarme, soy Nial Mayfair-
-Vaya, es un placer- tomó la mano de la chica y la besó- pero ¿Cómo sabe de mi?-
-Eso no es relevante, lo importante es que su belleza resplandece tanto de noche como de día-
-No sé que decir, sus palabras me halagan-
-A mí me halagaría más su compañía en el baile de esta noche- Charlotte no esperaba esa propuesta, era tentadora, dos personas como ellos, sin duda serían la sensación, pero eso no podía ser, porque iría con Snape.
-Realmente me encantaría, pero iré con otra persona, gracias-
Nial estaba absorto, era la segunda vez que Charlotte lo rechazaba, lo cual no estaba en sus planes, pues Dumbledore no le había informado de algún rival.
-No hay problema- dijo tratando de disimular su enojo – Espero que al menos me conceda una pieza-
-Por supuesto, hasta el baile- sonrió la chica.
-Estaré esperando ansioso, para conocer a su pareja- se alejó maliciosamente.
Llena de curiosidad por saber más sobre Nial Mayfair, buscó a quien pudiera darle información.
-Profesora McGonagall, ¿puedo hacerle una pregunta?-
La profesora llevaba prisa, mientras caminaba le dijo a la joven: -Anda querida, dime-
-Quería saber si usted sabe algo de Nial Mayfair-
-Veo que ya lo conociste, pues lo que yo sé es que es un jovencito muy apuesto, descendiente de una legendaria familia de magos y brujas, además los Mayfair son acaudalados, bastante, diría yo, Nial tiene asegurado su futuro, como único heredero, aunque la condición para recibir su fortuna es casarse con una mujer talentosa, de buen apellido y claro bella. No me sorprende que estuviera interesado en asistir al baile, quizá encuentre a alguna estudiante para ser su esposa- La maestra hizo una larga pausa –O tal vez, con suerte en alguna profesora-
