CAPITULO 19

Las vacaciones comenzaron el día después del baile, los alumnos se fueron en el transcurso de la mañana, Charlotte no tenía a donde ir, así que durante ese periodo estaría en el castillo e iría a Hogsmeade, estaría sola, porque Severus tenía que salir por varios días, lo cual le parecía ideal por el momento que pasaba su relación, él la dejó recostada en su cama, débil por tanto llorar, le dejó una nota, donde le pedía de nuevo perdón, le decía que la amaba y la fecha de su regreso.

Snape se dirigió a los jardines para tomar un carruaje, en el camino se encontró a Nial frente a otro carruaje. El joven rompió el incómodo silencio:

-¡Profesor!, que agradable sorpresa, ¿Cómo amaneció? Supongo que no muy bien-

-Mira Mayfair, no tengo porque contestarte, pero no quiero dejarte con la duda: amanecí en brazos de Charlotte-

El semblante de Nial palideció y dijo: -¿qué?, ¿te acostaste con ella?-

Snape sonrió, su ego se elevó y continuó:

-No sería la primera vez, la cama, es el sitio donde mejor nos entendemos-

Nial se quedó callado

-Bueno Mayfair, espero que tu visita no te haya dejado un mal sabor de boca-

Esas palabras sacaron de su ensimismamiento al joven

-¿Visita?, no Snape, yo aún no me voy, mis vacaciones las pasaré aquí, tan sólo vine por el resto de mi equipaje, que lástima que te vas. Sabes un poco de filtro del amor podría llegar a los labios de Lotte.-

Snape ya estaba harto, no reprimió sus ganas de amenazarlo, tomó a Nial por el cuello de la túnica y le susurró:

-Ni te atrevas Mayfair, no creo que seas tan estúpido para intentarlo- Acto seguido lo empujo, Nial cayó, y Severus subió al carruaje, pero pudo escuchar los gritos de Nial:

-¡Vas a pagar Snape!-

CAPÍTULO 20

Charlotte apenas se dejaba ver en esos días, cuando lo hacía era acosada por Nial, él le proponía algún encuentro amoroso, sin que Snape se enterara, ella no aceptó, se defendió con reclamaciones por su conducta en el baile, al igual que Snape lo amenazó con hechizarlo si se sobrepasaba.

De Snape no sabía nada, sólo la fecha de su regreso, realmente lo extrañaba, tanto que trató de persuadir a Dumbledore para que le dijera el sitio al que había ido Snape e ir en su búsqueda, pero el director no le dio detalle alguno de su paradero.

Así que intentó ser paciente hasta su regreso entreteniéndose en las compras de navidad y año nuevo, realmente no tenía a muchas personas en su lista de regalos: Snape era el principal, Hermione, Dumbledore y a los demás profesores sólo por compromiso. Sin embargo en la víspera de navidad su escritorio estaba repleto de obsequios y tarjetas de algunos alumnos, de Snape no había nada, pero eso no le preocupó mucho, pues sabía que él no era muy dado a los obsequios, quizá le parecieran otra ridiculez como los bailes. Hubo un regalo en particular que no esperaba, se trataba de una cajita dorada, al destaparla encontró una argolla de oro con diamantes rosas y una nota cuya letra no reconoció:

-"Cásate conmigo"- era todo el mensaje, dados los acontecimientos de esos días se dirigió con el dueño de tal propuesta.

-¡¿Cómo te atreves a pedirme matrimonio, después de todo lo que hiciste?-

Nial la veía atónito, no sabía a que se refería la chica, no comprendía el motivo de su enojo.

-Mira Nial, no finjas que tú no me enviaste una sortija de compromiso- la chica le enseño la nota y el objeto de la discusión, se lo dio y le dijo:

-No lo quiero, dáselo a otra, estoy segura de que muchas mueren por ti-

-Lotte…-

-¡No me llames así!, ¿Cómo supiste que Snape me dice Lotte?-

-Puedo parecer estúpido, pero no tanto como para no saber Legeremancia, pero el asunto es que yo no te mande el anillo, ni la nota, no sé quién lo hizo, pero al menos yo tendría el valor para decírtelo de frente, yo sé que tú no me vas a hacer caso, por más intentos que haga- y el chico depositó de nuevo el anillo en la mano de la chica.

Charlotte siguió con la duda, tratando de sacar conclusiones sobre el autor del mensaje. Severus no podía ser, ella conocía perfectamente su letra y sabía que no tenía una gran fortuna para derrochar en joyas, él estaba descartado. También pensó que se trataba de algún alumno enamorado de ella, pero está teoría tampoco le pareció muy acertada, ya que los chicos no eran más ricos que Snape (con sus excepciones). Guardó los objetos en un cajón, faltaban dos días para el regreso de Snape, momentáneamente olvido el tema, hasta que un encuentro inesperado le hizo saber la identidad del hombre.

Ocurrió cuando se encontraba en Hogsmeade, exactamente en la librería Flourish y Blotts, buscando en los estantes algunos libros de magia antigua, el lugar estaba vacío a su llegada, una voz que ya había olvidado le habló:

-Hace tanto que deseaba verte, Carlota – la chica se asustó, esa presencia no la había percatado, no hubo respuesta, pero si un frío que subió por su espalda.

-Tú lo enviaste ¿verdad?, debí suponerlo-

-¿El anillo? Sí, pero aún no he recibido tú respuesta-

-Deberías saber que es ¡no!, lo nuestro acabó hace meses-

-No te creo, tienes esa mirada… de deseo- dijo él

-Te equivocas, es de odio, me dejaste sola, porque no fuiste capaz de…-

-Ahora es diferente- le habló en un susurro- estoy dispuesto, pero necesito de ti- la voz del hombre se descomponía, agachó la cabeza, Charlotte acarició la mejilla del hombre.

-Lo pensaré, pero no te crees esperanzas, no es tan fácil perdonar tu traición-

-No tenía elección, pero ahora la situación ha cambiado, sólo tú y yo-

-¿Y ella? ¿Va a interferir otra vez?-

-No, no sabe nada, no se va a enterar, la voy a dejar-

-Muy bien lo pensaré esta noche, supongo que ya sabes dónde buscarme- se echó hacía atrás cuando el hombre intento abrazarla, tomó los libros y se dirigió a pagarlos.

Regresó al castillo, se encerró en su habitación, miró una y otra vez la nota y el anillo, se lo probó, realmente le agradaba como se veía en su mano, imaginó por un momento que era su esposa, borrar su pasado, pero principalmente vengarse de la mujer que la había hecho sufrir tanto. No era tan sencillo. Ahora Snape estaba involucrado en su vida, no podía botarlo como si fuera un trapo viejo. Se quedó dormida.