CAPÍTULO 23

El año nuevo llegó, una discreta fiesta se realizó en el castillo, con la presencia de los profesores y el consejo escolar, Dumbledore repartía abrazos a los presentes, los profesores charlaban e intercambiaban regalos, discutían sobre el desempeño académico. Charlotte estaba pensativa, escuchaba la plática, pero no la entendía, porque su mirada estaba fija en Snape. Perdió la concentración cuando Lucius se le acercó, la apartó del grupo y le dijo:

-Aun no terminamos la charla de ayer, bueno más bien nos interrumpieron en la despedida- soltó una risa, para hacerla sonreír, pero no causó efecto alguno - ¿quieres que la terminemos?-

-No, porque ya no habrá despedida, me quiero casar contigo, cuanto antes-

-¿Estas hablando enserio?, ¿Qué te hizo cambiar de opinión?-

-Es lo que querías ¿no?, no me pidas explicaciones-

-Perfecto, en ese caso deberías ponerte la sortija- le dijo él contento.

-¿No sería mejor que me la dieras frente a un testigo, para reafirmar el compromiso?-

-Pero es algo que debe ser discreto, de preferencia no se debe saber que engaño a Narcisa en éste momento debo mantener el respeto…esta bien sólo por ti- Lucius miró a su alrededor, buscando a alguien que atestiguara, cuando se fijó en Snape, se aproximó y le pidió que fuera al tercer piso a la primera habitación subiendo las escaleras.

Los tres se encontraron en la habitación quince minutos después, Snape estaba extrañado, pero no dijo nada, Charlotte tampoco lo hizo. Lucius tomó la palabra.

-Severus, amigo, necesitamos que seas testigo de…de nuestro compromiso, no puedo explicarte la situación, pero espero que lo comprendas sin hacer preguntas- Snape miró a Lucius sorprendido, pues no creyó que las palabras de Charlotte sobre casarse fueran ciertas, pero ahí estaba, escuchando la petición de su amigo, y aunque le dolía su separación, tampoco estaba dispuesto a cederle tan fácilmente a la chica.

-No puedo Lucius, tú estas casado, Narcisa te quiere, no merece algo así-

-Mi relación con Narcisa es complicada, si aun seguimos juntos es porque tenemos un hijo. Pero sino quieres no te voy a obligar-. Snape se dio la vuelta, pero pudo contemplar por el reflejo de la ventana a Lucius arrodillado colocando el anillo en la mano de Charlotte y luego como ella abrazaba a su futuro esposo y lo besaba con pasión, pero el golpe más duro para Snape fue escuchar de los labios de la chica:

-Te amo Lucius- porque se dio cuenta de que a él nunca se lo había dicho, ni siquiera insinuado.

Mientras Lucius abrazaba a Charlotte, la mirada de la joven se topó con la de Snape, que se veía triste, destrozado, en cambio ella sonrió y le arqueó una ceja retándolo a que intentara hacer algo, pero él no lo hizo, agachó la cara y dijo con una voz apenas perceptible:

-Que sean felices- no soportando más salió del lugar.

CAPÍTULO 24

Cuando se reanudaron las clases, la situación no mejoró, aunque Nial se fue. Charlotte era visitada ocasionalmente por Lucius, poniendo de pretexto las juntas escolares que él mismo organizaba o la preocupación por su hijo Draco a pesar de que llevaba excelentes calificaciones, aunque lo que a Lucius realmente le causa cierto temor era que Charlotte rompiera el compromiso, ya que no se mostraba muy "amorosa" cuando lo veía.

Las clases de Pociones eran demasiado incómodas para Snape, a tal grado que en ocasiones él enviaba a Draco con el mensaje a Charlotte de "que no se presentara, no la necesitamos", la chica sabía que había una doble intención en esas palabras, la primera era hacerle saber que Snape no la soportaba y la segunda era hacerla sentir mal, ya que estaba destruyendo una familia, especialmente cuando pronunciaba "…no la necesitamos", porque sabía que se refería a Draco, Lucius y Narcisa, aunque el chico ignoraba todo.

Charlotte molesta por lo que hacía Snape, lo buscó en el salón, terminando la clase, sin tocar, entró y dijo:

-¡¿Acaso no tienes el valor de decirme que no me quieres en las clases?-

-¿Qué no sabes tocar la puerta?-

-¿Sabe qué?, Profesor Snape, si va a decirme algo hágalo ahora, sin tener que enviar mensajeros-

-Si te refieres a lo de las clases, simplemente es que hay ocasiones en las que no eres necesaria, sólo eso y háblame de tu, por favor-

-Pues para tu alegría, te informo que ya no tendrás que soportar mi presencia, porque cuando me case ya no trabajaré-

-Me parece bien, así el colegio se va a ahorrar un salario que siempre he creído innecesario-

-Quizá tengas razón, probablemente los alumnos no me extrañaran, pero a lo mejor tu cuerpo sí. Sólo espera dos semanas y no volverás a saber de mí-.

-Pues no seré el único que pierda algo, por ejemplo, tú vas a extrañar esto- Snape la agarró de la cintura, ella lo golpeó con las manos, pero en un rápido movimiento, él pudo sujetarla y arrinconarla en la pared más cercana, comenzó a besarla por los hombros, ella forcejeaba para que la dejará.

-¡Suéltame, Severus!, te vas a arrepentir sino me dejas- él le susurró:

-Correré el riesgo-

-¡Me estas lastimando!, por favor suéltame- Charlotte supo que era inútil, porque él continuó besándola, cuando llegó a la comisura de sus labios, ella se volteó bruscamente lo cual hizo que él se enojará, así que la soltó, pero con su mano izquierda la tomó por el mentón y le obligó a verle a los ojos.

-No deberías resistirte, pues cuando te cases me vas a extrañar, vas a desear mis besos y cuando hagas el amor con Lucius le susurraras mi nombre al oído-

-Te equivocas, ya no me interesas, eres tan estúpido que nunca te diste cuenta de que todo fue un juego, un capricho mío, realmente causas lástima… ¿Por qué te quedas callado?, claro, es porque sabes que lo que digo es verdad- La chica estaba dispuesta a salir, cuando Severus le respondió:

-Digas lo que digas, no te creo, tú eres mía y yo soy tuyo. Te lo voy a demostrar-

-Hazlo, estaré esperando-