CAPÍTULO 25
Charlotte volvió a las clases de Pociones, despertando la curiosidad de los alumnos que se fijaban en su sortija, le preguntaban sobre su prometido, pero ella no contestaba, los regañaba por no poner atención. Hermione entre señas y susurros le preguntó si era de Snape, a lo que la profesora contestó que eso se había terminado.
Un alumno de séptimo entró sigilosamente, dirigiéndose a Snape le dijo que una mujer lo buscaba en la sala de profesores. Charlotte pudo escuchar el mensaje del chico, pero disimuló que no lo había hecho. Snape salió apresuradamente, lo cual no le gustó a ella y cinco minutos después fue tras él.
Inconscientemente, sin detenerse a escuchar las voces, Charlotte entró a la sala y vio que la mujer abrazaba a Snape, sintió ganas de separarlos, pero no fue necesario, ya que la rubia mujer, con una perfecta silueta, de facciones finas aunque pálida, alta y bien vestida, lo soltó a la llegada de la profesora.
Snape le preguntó entre sorprendido y molesto:
-¿Qué haces aquí?-
-Pues da la casualidad de que trabajo aquí, puedo ir a donde quiera-
-¿En horas de clase?-
-A la hora que quiera- contestó la chica con insolencia.
Momentáneamente se olvido de la presencia de Snape y se detuvo a observar a la mujer. Rompió el silencio:
-Cuanto tiempo sin verte, Narcisa- la rubia miró a la chica como si no la reconociera, la observo meticulosamente de arriba abajo y preguntó:
-¿Carlota?-
-Así es, he cambiado ¿no? Y dime Charlotte sino es mucha molestia-
-De que te sirve cambiarte el nombre y la apariencia, si eres la misma por dentro, dime ¿aun te gustan los hombres casados?-
-Son los más apetecibles-
Narcisa sin poder contenerse le gritó:
-¡Eres una desgraciada, callejera, prostituta!- e intentó golpearla, pero Snape la detuvo.
-¡NO!, Narcisa no-
-No es necesario que la detengas, déjala que me golpee a ver si tiene las agallas, y gracias Cissy tus palabras me halagan, hace tanto que no me lo recordaban-
Snape no podía comprender por completo la conversación entre las mujeres, pero sabía que ellas se entendían, que tenían una rivalidad, problemas cuyo origen era Lucius.
Narcisa se tranquilizó, pero alzó la varita apuntando a Charlotte:
-Carlota, si te acercas a mi esposo me las vas a pagar, maldita mal nacida-
-¿Me estas amenazando?, deberías ser más respetuosa-
-Una cualquiera como tú no merece respeto-
-¡Cuida tus palabras!, porque sino uno de estos días despertaras y te darás cuenta de que Lucius ya no estará a tu lado-
-¿A qué te refieres?- Charlotte no contestó –Severus a qué se refiere- él se mantuvo en silencio, Narcisa no insistió en el tema, volteó hacia Snape y le dijo:
-Tenemos que conversar en privado, ¿Puedes ir a la mansión mañana, a la hora del té?-
-Ahí estaré- acto seguido Narcisa le dio un beso en la mejilla, lo cual enfureció a Charlotte.
-¡NO LO TOQUES!-
-¿Qué?, ¿Qué te pasa?- reclamó Narcisa
-Oíste bien y no lo voy a repetir-
-Severus no es de tu propiedad, no me vas a prohibir que me acerque a él-
-Estas advertida- Charlotte les dio la espalda y salió de la sala.
CAPÍTULO 26
Al día siguiente Charlotte se disponía a dar su clase, los alumnos aún no llegaban, Snape se encontraba en el marco de la puerta, ella entró al aula, ignorándolo, él la jaló por la muñeca y le dijo:
-¿Qué fue toda esa escena de ayer?-
-Sólo aclaraba mis diferencias con Cissy-
-yo creo que te equivocas, fueron celos, te dije que te lo iba a demostrar, no resististe verme con Narcisa. Acabo de llegar de su casa, tuvimos una charla muy interesante y curiosamente tú fuiste un tema principal, ¿quieres saber que me contó?-
-¿Por qué habrías de contármelo?, y no, no estoy celosa. Te agradecería que me soltaras, porque tengo que dar clase- él accedió y antes de irse le murmuró:
-Si deseas saber que me dijo, te espero a medianoche en el baño de profesores. Estaría bien que te pusieras algo sexy-.
Pasaba de la medianoche, cuando se abrió la puerta, los tacones de Charlotte resonaban en el piso de mármol, su vestido azul marino, le quedaba por encima de las rodillas, estaba ceñido a su cuerpo, con un maquillaje natural, sin faltarle su brillante sortija. El vapor era intenso, el calor se impregnaba en su piel, un agradable aroma se podía respirar, se acercó a la bañera y vio a Snape envuelto entre la espuma, enjuagándose el rostro y el cabello, la miró.
-Pensé que no vendrías, pero también sabía que tu curiosidad no te iba a permitir quedarte sin respuestas. Por favor, no me mires así, ponte cómoda, ¿quieres entrar a mi lado?-
-No, mejor empieza a hablar-
-Bien, quizá tú ignorabas el hecho de mi buena amistad con los Malfoy, los conozco de años, Narcisa es junto con Lucius de los pocos mortífagos, sino es que los únicos que sienten cierto "aprecio" por mi y viceversa. Aunque he convivido mucho con ellos es obvio que desconozco todos sus secretos y curiosamente tu amorío con Lucius era uno de ellos, aunque no es muy clara la situación, pero al parecer no les fue como esperaban, ya que Lucius regresó con Narcisa y tu estas aquí, ¿o me equivoco?-
-Digamos que en resumen así fue, pero ¿te contó las causas o continúas ignorándolas?-
-No, no sabe el por qué y creo que no le importa mucho el pasado sino el presente y aunque yo no le he contado sobre tu compromiso con Lucius, tiene la sospecha de que están involucrados de nuevo-
-Bueno en una semana, cuando me case, no tendrá que preocuparse por saber la realidad-
-No creo que sea tan sencillo, Narcisa no es ninguna tonta, cuando se siente amenazada es capaz de cualquier cosa. Me ha pedido un gran favor. ¿Segura de que no quieres un baño de burbujas?-
Charlotte negó con la cabeza y comenzó a dar vueltas por el lugar, mientras Snape salía del agua, se secaba con su bata negra. Se vistió. Ella impaciente le preguntó:
-¿Cuál es ese favor?-
-Mantenerte alejada de Lucius-
Charlotte empezó a reír sin ningún disimulo.
-¡Por Merlín! Debe encontrarse desesperada, y dime ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Vas a hechizarme, secuestrarme o matarme?-
-No es necesario llegar a esos extremos, tú sabes cual es mi mejor arma-
-¿Sexo?- susurró la chica, y se echó hacia atrás cuando él se le acercó, lo frenó con las manos -Ni te atrevas cariño-
-No me digas que no deseas estar en la cama conmigo, porque al menos yo ya no resisto-
-Vete acostumbrando- dijo ella de manera imperante
-Podría intentarlo, pero no será está noche, las ganas me torturan. Dame tu mano- ella cedió al ver la calma de Snape, él comenzó a besarle todo el brazo, hasta que se topó con el cuello, Charlotte hizo un leve movimiento de rechazo.
-No te resistas, ya te lo he dicho- la chica tomó la palabra
-¡Perfecto! , es lo qué quieres, pues lo vamos a hacer a tú manera-
-En ese caso creo que necesitamos un lugar más cómodo, vamos a tu habitación- le propuso.
-Me gustaría conocer la tuya, un encuentro allí sería interesante-
-No, es a mi manera y será en tu recámara como siempre-
Llegaron a la habitación en silencio, sin ningún contratiempo. Entraron, Charlotte puso seguro a la puerta, ambos estaban dispuestos, Snape se detuvo a observar, como para verificar si algo había cambiado desde su última visita, se acercó a la cama, sentándose en la orilla y le dijo:
-Dame lo que quiero-
Charlotte se sentó en las piernas de Snape, lo rodeo con sus brazos y le besó, mientras acariciaba y revolvía entre sus dedos el húmedo cabello de su acompañante, pero sufrió una interrupción-
-Espera, espera… quítate la sortija-
-Eso no, como ahora soy prohibida para ti, será más intenso, como si fueras mi amante. Así que bésame y hazme tuya-
Reanudaron los besos e intensificaron las caricias. Snape saboreaba los labios de Charlotte, apenas despegaba los suyos para decirle cuánto la deseaba o para respirar. Con una pasión desenfrenada se quitó la ropa y despojó a la chica de la suya, se introdujeron entre las sábanas revueltas, el sudor comenzó a invadir sus cuerpos, los gemidos eran constantes por el placer que ambos experimentaban. Snape se esforzaba por hacerla gozar, cada contacto los convertía en uno sólo, su respiración era una melodía al unísono.
Charlotte lo miraba, le pidió que se detuviera, le aparto su cabello negro de la frente, acarició sus tibias mejillas, lo atrajo hacia su pecho y lo abrazó mientras sus latidos recuperaban el ritmo normal. Entrelazaron sus manos, todo era calma, una calma que les hacia falta, que sus cuerpos les reclamaban y al fin conseguían.
-¿Me amas?- preguntó Snape, tranquilo, esperando una respuesta afirmativa.
-No me preguntes eso, porque no te voy a responder. No arruines el momento-
-¿Por qué te es tan difícil decir un si o no?-
-No insistas Severus. Mejor seguimos con lo nuestro, ya casi amanece o ¿ya te cansaste?-
Snape volvió a besarla y continuaron con el encuentro, aunque con más tensión después de su breve charla. Se cansaron y se quedaron dormidos, Charlotte en el regazo de él.
Cuando ella se despertó, repasó el cuerpo de Snape con sus dedos, él lentamente abrió sus ojos y le sonrió, ella le dio un beso en la frente, se levantó, se colocó su bata.
-Gracias por la maravillosa noche-
-¿Por qué te levantas?, aún tenemos que hablar de nosotros- le dijo de forma sosegada.
-¿De nosotros?, no hay nada entre nosotros-
-Entonces que fue todo lo de anoche- se apresuro a decir Snape –debería ser la reconciliación-
-No te equivoques Severus, lo que hicimos fue en parte para complacernos y porque Narcisa te lo ordenó, pero ves esto- alzó su mano y le mostró la sortija. –Me voy a casar con Lucius, aunque esa mujer trate de impedirlo…pero te agradezco cada beso, caricia, pasión y… todo, digamos que fuiste mi despedida de soltera-.
-¿Por qué haces esto?, ¿Por qué me haces feliz por un instante y luego me destrozas?, no puedo entenderte, eres tan bella, divina, pero al mismo tiempo cruel. No creo merecer tanto desprecio de tu parte-
-Eres realmente enternecedor- se burló –Pero es lo que te has ganado por tu desconfianza y celos. Tengo otras cosas que hacer, ya sabes que te quedas como en tu habitación, cierra la puerta cuando salgas-.
