CAPÍTULO 27
Charlotte dejó a Snape, que enfurecido apretó con toda la fuerza que le permitieron sus manos las sábanas, luego las almohadas, deseaba verla muerta, porque no podía aguantar que lo humillara, había llegado a su límite. Un par de lágrimas se escaparon de sus ojos negros, se levantó, se colocó su ropa. Un dolor oprimía su pecho, no le agradaba, le hacía sentirse impotente, miró a su alrededor en busca de 'algo', aunque no sabía qué. De repente su mirada se detuvo en los cajones de un librero, los abrió desesperadamente, arrojando al suelo cada objeto que encontraba y descubrió un secretero, lanzó un Alohomora e inmediatamente descubrió el contenido: cartas y fotografías, guardo todo entre sus ropas y salió.
Con paso apresurado llegó a su propia habitación, silenciosa, aventó las pertenencias que había hurtado sobre la cama. Se recargó en una pared y rompió en llanto, resbaló lentamente hasta terminar en el suelo, su rostro se cubrió con su cabello negro y de vez en cuando con su capa que le servía de pañuelo. No tenía a nadie que le brindara consuelo. Sólo él y era fuerte, así poco a poco fue recuperando el autocontrol. Se levantó y destapó una carta, dudo en leerla, pero quizá en esas palabras encontraría alguna señal para comprender a Charlotte, para saber qué tan fuerte era la relación entre ella y Lucius o para desengañarse de manera definitiva.
Comenzó a leer, deteniéndose o releyendo algunos párrafos como:
"Carlota, amor mío. He intentado expresar en palabras mis sentimientos por ti, pero nada de lo que diga puede ser suficiente para agradecer tu afecto hacia mi…Lucius"
"Te amo querida, quisiera tenerte aquí, a mi lado, en Inglaterra, pero aún no es posible, mi esposa sospecha, pero te juro que no te voy a abandonar, porque ahora eres mi mujer…Lucius"
"Perdóname, pero lo nuestro no puede continuar, ella, Narcisa lo sabe, no quiero que te cause daño. Deseo que en el futuro estemos juntos, ya sabes a donde ir, yo me ocuparé de todo. Te amo."
Snape leyó cada carta, pero no podía entender todo, pero si una idea de lo que había sucedido. En verdad Lucius la amaba, pero no sabía qué era aquel motivo de su separación. Luego miró las fotografías, encontró a un Lucius sonriente que se movía sutilmente. Se detuvo en una imagen que dejaba ver a la pareja: Charlotte y Lucius abrazados, posando ante un paisaje francés, por supuesto que la chica había cambiado, su cabello era rizado y rojizo, bastante delgada, ataviada de joyas y un vestido negro con un borde plateado. No podía negar que aunque era distinta era bella, demasiado como para enamorarse al instante, pero le quedaban dudas, dudas que no lo dejaban tranquilo ¿Cómo se habían conocido?, ¿Por qué se habían involucrado?, ¿Por qué se separaron?
Quemó las cartas y rompió las fotos, guardando sólo el trozo donde aparecía Charlotte.
Pasó una semana, Snape se había recuperado de la depresión, a pesar de saber que ese día Charlotte se iba a casar. No esperaba verla, deseaba evitarla a toda costa, que se fuera y no verla nunca más. Su propósito estaba cumplido hasta las cinco de la tarde, cuando caminaba por la parte principal del castillo, fue inevitable el encuentro. Ella engalanaba su cuerpo en un largo vestido de color marfil, discretos aretes de perlas, cabello rizado, lo cual le recordó la fotografía que había robado. Parecía nerviosa, pero se acercó a él y le dijo:
-A partir de hoy no sabrás de mí. Lamento que todo terminara así-
Él la miró directo a los ojos, en busca de una señal que significara que aún estaba a punto de impedir que se casara, pero no halló nada. Así que decidió arriesgarse.
-Estoy aquí… dispuesto a olvidar y perdonar cada error que cometimos, podemos intentarlo. No te cases- Hubo un silencio por parte de ambos.
-Severus, ¿Realmente me amas?- Desesperado él le respondió:
-Tú sabes que sí Lotte, demasiado-
-Entonces haznos un favor a ambos y olvídate de mí-
-No quiero-
-¿No quieres o no puedes? Es difícil Severus, pero el tiempo curará todos tus males. Por cierto ya sé que tú te deshiciste de mis cartas y fotografías, pero sabes, no importa, porque las sé de memoria. Adiós. -Él se interpuso entre ella y la salida.
-¡Hazte a un lado y déjame pasar!-
-No voy a dejarte ir- Una voz interrumpió
-Severus, deja que se vaya. Charlotte que tengas suerte en tus decisiones-
CAPÍTULO 28
La chica se alejó, subió a un carruaje blanco, que desapareció entre los jardines.
Snape enfadado con Dumbledore por disuadir sus planes le reclamó:
-¿Por qué hizo eso? Era mi oportunidad de recuperarla.
-¿Obligándola a algo que no desea?- le contestó- Acompáñame, tengo cosas que contarte y mostrarte- A regañadientes Snape aceptó.
Charlotte llegó rápidamente a una pequeña capilla escondida tras un derrumbado castillo. Se encaminó por un largo pasillo de pétalos amarillos, el aspecto que le ofreció aquel lugar fue de inseguridad, no parecía mínimamente confortable, pero el sirviente que la acompañaba, le abrió la puerta. Del interior se escapaba una luz tenue. Entró, Lucius estaba allí, sonriéndole. Vestía elegantemente un traje negro que le daba aspecto de militar o de la realeza por la cantidad de medallitas colocadas en el pecho, su capa de gala, un listón también negro sosteniendo su rubio cabello. Charlotte observó cada detalle del interior, que dejo de parecerle tétrico, estaba adornado con flores blancas, cintas, velas y una alfombra roja para llegar al altar.
Miró a un hombre maduro, que ya mostraba un cabello canoso, vestido con una túnica blanca y cuello rojo, que sostenía entre sus manos un grueso libro, al parecer una Biblia.
Al llegar a lado de Lucius, éste le ofreció un ramo de orquídeas y besó su mano, se arrodillaron sobre unos cojines bordados, y él le susurró:
-Al fin estaremos juntos, mi amor-
Dumbledore animó a Snape a tomar asiento.
-Severus, sé que debes estar molesto por lo ocurrido hace unos momentos, pero esa no es la forma correcta de actuar y lo sabes. No te pedí que vinieras para regañarte, sino para contarte algunos sucesos que son muy interesantes y considero que es tiempo de compartirlos contigo. ¿Recuerdas que anteriormente te dije que era dueño de una fotografía de Charlotte?-
-Sí, lo recuerdo, fue antes del baile de navidad, ¿Qué tiene que ver eso con la situación actual?-
-Mucho Severus- el anciano abrió un cajón de su escritorio y sacó un retrato, que le prestó a Snape para que la mirara. Charlotte saludaba a la cámara, era muy similar al trozo que él había guardado. Volteó la imagen y leyó "Para Lucius, el amor de mi vida. Carlota". Cerró los ojos creyendo que las palabras no estaban ahí, pero al volver al mensaje la tinta negra con que se había escrito seguía ahí. Dumbledore intervino:
-Esa foto ¿tienes idea de quién me la dio? O ¿Por qué la tengo?-
-Imagino que era de Lucius, pero no sé que hace aquí-
-Eso es lo que quiero contarte. O puedo mostrarte los recuerdos de Lucius y Charlotte. ¿Qué prefieres?
-Los recuerdos- el pensadero estaba listo, el director arrojó varios hilos plateados que mostraban imágenes borrosas y dispersas. Se sumergieron.
Lucius tomó la mano temblorosa de Charlotte, percibió el cambio de temperatura que experimentaba, estaba fría. Él le colocó su capa, pero no hubo reacción, pero no se preocupó creyendo que serían los nervios.
El sacerdote inició el ritual de matrimonio, que no era muy distinto al de los muggles, la diferencia era que en su ceremonia no se encontraba ningún testigo, porque casi nadie sabía de ella, era 'privada' en cierta manera. Se hicieron unas breves lecturas y oraciones. Pasados unos veinte minutos el hombre llegó al momento que le interesaba a Lucius, exclamando con voz clara y segura:
-Lucius Malfoy aceptas a Carlota d'Lioncourt como tu esposa para amarla y protegerla en…
-Por supuesto que acepto
-Y tu Carlota d'Lioncourt aceptas a Lucius Malfoy como tu esposo para amarle y protegerle en…
Ambos cayeron en una habitación que hacía de sala, allí se encontraba una chica, era Charlotte de 22 años, su rostro inocente, aún aniñado, leyendo una carta que le anunciaba la muerte de sus padres en un inexplicable accidente, lo cual le provocó un inconsolable abatimiento. Pero no podía derrumbarse, preparó el funeral, enviando tarjetas a todos los contactos de la agenda de su madre.
De repente se ubicaron en otro escenario. Lúgubre, silencioso, a pesar de estar lleno de figuras ataviadas en ropas negras. Era un funeral. Charlotte se encontraba pálida, ojerosa, muy delgada, recibiendo el pésame de los presentes. Cuando llegó una pareja. Se le acercaron, aunque nunca se habían visto en sus vidas. Fue abrazada primeramente por la mujer, una guapa rubia con rostro angelical, su nombre era Narcisa, que inmediatamente le mostró su apoyo con sus palabras:
-No sabes cuánto lo siento, querida. Si te puedo ayudar en algo sólo dímelo- Acto seguido la dejó, para reunirse con un grupo de damas que le era familiar.
Lucius le dio un beso en la mejilla y le susurró al oído:
-Realmente es una profunda pérdida la de tus padres, eran grandes amigos míos. Y si te sirve de consuelo, ellos siempre me decían que estaban orgullosos de ti y ahora que te veo…sé el por qué- La chica no pudo aguantar más, abrazó a Lucius y rompió en llanto sobre su hombro.
La siguiente escena se situaba en un callejón de Lyon, Francia. Charlotte se encontraba radiante, bella, apenas transcurridos cuatro meses del fallecimiento de sus padres. Compraba ingredientes para pociones, ropa y cualquier cosa que le parecía curiosa. Se le dificultaba caminar con todas las bolsas que llevaba, las acomodaba, cuando chocó con un hombre, un paquete cayó. Él amablemente lo levantó y le pidió disculpas:
-Perdón señorita, ¿se encuentra bien?
-Sí, gracias- ella puso atención en el hombre que causante del percance y le preguntó: -¿Lo conozco? ¿Es usted Lucius Malfoy?
-Sí y usted es… ¡ah! Claro, ahora recuerdo, Carlota, ¿Cómo ha estado después de…?
-Ha sido difícil, sobretodo, porque no tengo a nadie para desahogarme, pero lo estoy asimilando poco a poco.
-Eso no lo puedo creer- Lucius se mostró sorprendido -¿Cómo es posible que una chica tan atractiva no tenga novio?-caminaron -Seguramente le sobran pretendientes.
-No que yo sepa… ¿a qué se debe su visita a Francia? ¿Ha venido su esposa?-
-Vine a pasar unos días, las cosas no andan bien en casa- hubo un silencio -¿sería mucho atrevimiento si la invito a cenar?-
-En lo absoluto, me parece excelente idea
Después de una exquisita cena, la combinación de recuerdos dolorosos y una desmedida cantidad del mejor vino francés, terminaron en la suite de un lujoso hotel. Sin ningún remordimiento, para Charlotte era su primera vez y Lucius se esforzó en hacer lo necesario para que ella la disfrutara. Además estaba enfadado con Narcisa, así que lo disfrutó como nunca.
Snape veía cada escena con completa atención, sin decir nada, le interesaba saber que pasaba. Al fin entendía todo, pero no le agradaba esa relación, porque en ella encontraba amor mutuo.
Hubo otro escenario, había pasado el tiempo, unos cuantos meses, al parecer de intensa pasión. Vivian juntos cada vez que Lucius visitaba Francia. Ya que su relación con Narcisa estaba en crisis, pero no podía abandonarla por su hijo Draco. Pero sus preocupaciones eran mayores, amaba a Charlotte y ella le había dado otro motivo para alejarse de su esposa legítima. Estaba embarazada, de apenas dos meses, ambos se encontraban contentos con la noticia, que se opacaba porque él, tenía que partir a Inglaterra con la promesa de regresar pronto.
Pasados unos días Charlotte recibió una visita no planeada: Narcisa Malfoy, que sin dar o pedir explicaciones, entró a la casa, dándole una bofetada a Charlotte.
-¡Eres una malagradecida!, ¿creíste que te saldrías con la tuya?- siguió agrediéndola física y verbalmente.
Snape estaba horrorizado, nunca había visualizado a Narcisa furiosa, todo le pareció tan real que en un momento quiso intervenir, pero se dio cuenta de que era un recuerdo.
-¡Lucius es mi esposo! ¡Óyelo bien, sólo mío!
-Tranquilízate, por favor, ¡no me toques!- suplicaba entre sollozos, protegiendo su vientre.
-¡Pero si permites que Lucius te toque, ¿verdad? ¿Cómo lo hace, con ternura, pasión? Tú creíste que iba a ser tan fácil quedarte con él, pues no es así, primero muerta que verlo con otra y menos contigo. Date cuenta eres una niña, Lucius sólo te quería para divertirse, pero no va a volver Carlota, de eso me encargo yo- Charlotte olvidando su estado delicado, se abalanzó contra la rubia mujer, la jaló por el cabello y ambas cayeron.
-¡Lucius me ama!
-Sobre mi cadáver- Narcisa sacó su varita y gritó:
-¡Impedimenta!- Charlotte recibió un tremendo impacto en el cuerpo, se desplomó emitiendo un fuerte grito.
El piso comenzó a teñirse de rojo, Narcisa se puso nerviosa, hablaba sin saber si la chica la escuchaba.
-Todo es tu culpa, por meterte con Lucius…él es mi esposo…no te ama…niña tonta, mira lo que has provocado-
Charlotte se encontraba recostada en una cama de enfermería, apenas consciente, ignoraba lo sucedido, pero le dolía el cuerpo, sintió un profundo vació, y sin tener que preguntar al doctor supo que había perdido a su bebé, cayendo en una fuerte depresión que ni Lucius era capaz de detener.
-Mi vida, no quiero verte triste, a mi…también me duele, pero no lo vamos a superar así.
-Pero ella mató a mi hijo y te va a alejar de mí, ¿Cómo se entero, tú le dijiste?
-No, no te iba a arriesgar, pero sé que me espiaba a través de su hermana Bellatrix, ella es la culpable-. Al notar que Charlotte lloraba, la abrazó.
-Ven desahógate, para que dejes de sufrir.
Dos meses después de lo ocurrido, Lucius abandonó a la chica, por medio de una carta en donde le explicaba que la amaba, pero que no podían continuar juntos, ya que Narcisa le quitaría a Draco y le haría daño a ella. Para Charlotte fue un golpe doloroso, Lucius era su vida, pero él no la dejó completamente desamparada, le prometió seguridad enviándola a un colegio llamado Hogwarts, donde obtendría un buen empleo y conocería a mucha gente. Al principio rechazó la propuesta, pero no le quedó otra opción.
Dumbledore, tomó por la túnica a Snape y regresaron a la oficina. Agitados. Severus lleno de emociones y sensaciones que no podía describir.
-Tú conoces el resto. Te preguntaras el cómo obtuve esos recuerdos, pues bien, Lucius vino a verme cuando sus problemas estaban incontrolables y por supuesto yo le pedí pruebas que me parecieron contundentes. Otros recuerdos son de Charlotte, a su llegada me los brindo, probablemente por consejo de Lucius. Algo escalofriante ¿no te parece?
-Eso aclara muchas cosas para mí, y creo que me comporte como un estúpido, pero ya es tarde, le he perdido para siempre.
El anciano se detuvo frente a la ventana que daba al jardín, analizando, pensativo y dijo:
-Severus alguien dijo en cierta ocasión "Si amas algo déjalo ir, si regresa es que es tuyo, sino que nunca lo fue". Muy cierto desde mi punto de vista.
-Eso quiere decir que nunca me amó, ella ama a Lucius, por ese motivo regresó con él, la perdí- Cruzó los brazos y cerró profundamente los ojos. Después de un largo silencio, Dumbledore que aún tenía la vista fija en el jardín iluminado por la Luna habló:
-¡Ah!, yo no estaría tan seguro de tu afirmación. Puedes mirar por la ventana y te arrepentirás de tus palabras-. Snape no entendía a qué se refería, pero accedió a mirar y por un instante creyó que se trataba de un sueño o una ilusión, ya que allí se encontraba Charlotte, sentada bajo un árbol, con su vestido color marfil cubierto de hojas secas que caían con la acción del viento. Snape suspiró, cerró los ojos, los abrió y miró por segunda vez, su vista no lo engañaba, ella no se había casado.
-¡Tengo que ir a su lado!- dijo casi gritando
-No lo hagas, deja que reflexione, debe estar sola-
