CAPÍTULO 29

La última excursión al pueblo de Hogsmeade se hizo presente la mañana siguiente, los alumnos se fueron contentos y olvidaron por muchas horas sus labores escolares.

En el colegio el ambiente era tranquilo, por la falta de los inquietos estudiantes. Los profesores que no quisieron ir decidieron almorzar, a excepción de Charlotte que no había salido de su habitación o al menos nadie vio que lo hiciera.

Antes de llegar al último plato: un delicioso panque de frutas cítricas, Lucius Malfoy entró al Gran Comedor, varita en mano, se notaba su descontento, un instinto asesino que se dibujaba en sus facciones. Se dirigió y detuvo frente al asiento de Snape, sin importarle la presencia del personal y del propio director, gritó:

-¡Maldito embustero!...¡Traidor!, ¡Ponte en guardia!, vas a padecer las consecuencias de haberte involucrado con Carlota- Snape se levantó del asiento, dejó ver su varita, aunque no tenía la intención de usarla contra su mejor amigo, pero ignoraba que Lucius no era de la misma idea.

-¡Expelliarmus!- exclamó con potencia y Snape cayó, después de impactarse contra la pared, mientras se incorporaba notó una sonrisa cínica formada en los labios de su agresor.

-¡Levicorpus!- Contraatacó y el cuerpo de Lucius quedó suspendido en el aire.

-¡Ya basta!- Dumbledore rompió el hechizo- Compórtense como personas civilizadas- Las profesoras Sinistra y Sprout parecían muy asustadas, mientras que el conserje Filch protegía receloso a "La señora Norris", algunos fantasmas se asomaban sorprendidos, pero no intentaron hacer alo, ya que confiaban en la inteligencia del Director para arreglar aquella situación que no entendían.

-Lucius, no considero que este sea el momento y lugar adecuado para tratar 'ciertos asuntos' y menos aún de manera violenta, te invito a pasar a mi oficina.

-Mira Dumbledore no me interesa aquello que consideres correcto, no finjas ser el que resuelve las cosas a través del diálogo, porque los tres sabemos (se refería a Dumbledore, Snape y él mismo) que el 'asunto' no va a concluir hasta que alguien sea el vencedor…y no me importa que estos- señaló despectivamente a los presentes- se enteren de…

-Antes de que prosigas, explícame a qué debemos tu iracundo comportamiento.

-¿A qué? Es muy sencillo, tan fácil como decir que ayer cuando el sacerdote le preguntó a Carlota si me aceptaba como esposo se quedó callada, hasta que respondió que no podía, porque estaba confundida, ya que estaba enamorada de otro hombre y ¿Qué creen? Ese hombre resultaste ser tú, Severus. Entonces me confesó que llevaban hasta hace unas semanas una relación secreta, con 'encuentros amorosos' ya comprometida conmigo. Así que he ahí la causa de mi molestia-. Observó a cada uno de los presentes, inmutados ante tal discurso revelador y continuó. - Bien, ya lo saben todos, no veo la necesidad de ir a "charlar" a otro sitio. Acabemos este asunto, aquí y ahora.

-¡Ni creas que te lo voy a permitir, Lucius!- protestó el anciano.

-Ya me estas cansando Dumbledore… y tu Snape ¿tienes algo que decirme o vas a seguir resguardándote tras el "ancianito sabelotodo"?

-Lucius, Lucius, acepta que has perdido, no tienes porque triunfar siempre, no quiero hacerte daño.

El hombre rió sarcásticamente: -Vaya se trata de eso, toda tu miserable vida me has envidiado y ahora te regodeas porque Carlota te ha elegido, ¿no es así?-

-Ella aún no me elige y si fuera así no te concierne, es libre de elegir a cualquiera de los dos. ¿Sabes? Eres muy despreciable cuando te enfureces, te pareces a Narcisa-

-¿A qué te refieres?- preguntó con cierta irritación

-A que lo sé todo, ví sus recuerdos. Cómo inició su relación, se que perdió al bebé por culpa de Narcisa y que la abandonaste cuando más te necesitaba. Para mí hubiera sido comprensible si se casaban, lo aceptaría con el dolor de mi alma. Si te abandonó en el último instante fue decisión suya. No vengas a pedir explicaciones y menos a impulsar problemas.

-No Snape, los problemas ya están hechos y tú eres parte de ellos, te guste o no. ¿Dónde está Carlota?

-Deja de decirle Carlota, es Charlotte, no sé dónde está y si lo supiera no te iba a decir.

-Voy a buscarla- Lucius salió rumbo a las habitaciones. Snape sabía que el hombre cometería una estupidez y fue tras él, gritándole que se detuviera, cada intento en vano. Lucius no tuvo problema para hallar la puerta correcta, comenzó a golpearla sin medir el ruido que provocaban sus manotazos sobre la madera. Exigía la salida de la chica.

-¡Abre la puerta!... ¡Carlota, si no sales te voy a…!- Snape le detuvo la mano y le dijo:

-¡Déjala en paz!

-Eso es lo que quieres ¿no?, que te deje el camino libre para tenerla. ¡Pues, no lo vas a conseguir!-Lucius colocó su cara al nivel del rostro de Snape, ambos se miraban directamente a los ojos llenos de frialdad y al mismo tiempo ardientes por la ira que sentían. Le susurró:

-¿Quieres guerra? Pues acabas de conseguirla, y prepárate, porque como enemigo soy el peor- Antes de irse volvió a gritarle a la chica:

-¡Carlota, mira lo que has provocado, espero que reflexiones y elijas pronto, si es que quieres evitar una muerte! Se retiró diciendo:

-Cuídate Snape, porque quizá en poco tiempo dejes de ver la luz.

Snape tocó a la puerta con leves golpecitos con miedo a hablar, pero tuvo que hacerlo.

-¿Lotte? Abre por favor, Lucius ya se fue. Necesitamos hablar- Por un par de minutos no hubo respuesta, pero él sabía que ella se encontraba allí. Ya se iba cuando se abrió la puerta y ella apareció. Mirando hacía el piso, no quería que viera sus ojos llorosos.

Ambos se abrazaron por instinto, sin decir nada. A Charlotte le agradaba la sensación de protección y a Snape la de ser querido. Permanecieron así hasta el instante en que la chica paso su mano por la nuca de Snape, lo iba a besar, pero se percató de que sangraba.

-Estás herido, ¿Lucius lo hizo?, ¿qué pasó?

-Estoy bien, sólo un golpecito, no te voy a dar detalles de lo que sucedió, aunque seguramente ya escuchaste que estoy amenazado de muerte.

-Perdóname, todo ha sido culpa mía. ¿Qué vamos a hacer?- Hubo un largo silencio, después una respuesta desconcertante.

-La pregunta correcta es ¿Qué vas a hacer tú?, yo no pienso mover un sólo dedo. Tú arregla lo que provocaste y ya veremos...

-¿Por qué me hablas así? Quiero que todo sea como al principio.

-Yo también, pero es complicado pretender que no ha pasado nada, me hiciste sufrir...aún me haces sufrir. No puedes venir ahora con tu cara de santa, después de tantas mentiras y humillaciones creyendo que te voy a perdonar...quizá lo haga, pero no ahora. Es mi turno de provocar un poco de dolor a tu corazón.

-Eso es cruel de tu parte, te quieres vengar. Yo también, durante mucho tiempo lloré y sobrellevé un gran dolor.

-Ya lo sé; pero de alguna manera estaríamos en igualdad de condiciones...y no es muy conveniente que alguien como tú hable de crueldad, puesto que tú me has enseñado a ser cruel. Creo que te gusta ser tratada de esa manera. A lo mejor pasando eso, volvamos a estar juntos.

-Me parece...duro, pero justo. Sólo espero que no sea demasiado tarde cuando estemos preparados para otra oportunidad. Y por favor Severus, no me hagas sufrir demasiado. ¿Puedes darme un abrazo antes de comenzar?

-Te doy un minuto para lo que quieras, ya que no sabemos qué pasará, ni cuándo podremos tener la fortuna de ser correspondidos, sin que algo lo impida-. Sus cuerpos se entrelazaron con una inmediata calidez, se besaron lentamente disfrutando la sensación que ofrecen los labios húmedos. Él la apartó intentando no ser brusco, le dio un último beso en la frente y le dijo:

-Ya puedes largarte, no soporto tu presencia-. Ella entendió que a partir de ese momento Snape se encontraría enfrascado en su papel de villano hasta que pudiera perdonarla.

CAPÍTULO 30

Por cada rincón del castillo se hablaba de lo sucedido, diversas versiones propagadas por los profesores presentes en el lugar de los hechos, pero ninguna era correcta, corrían los rumores de boca en boca. Algunos tan absurdos y exagerados como "La profesora Charlotte está embarazada", "La profesora d'Lioncourt esta casada con el Señor Malfoy", "Snape y Charlotte se casaron en secreto".

Al caminar por los pasillos o dar clases, ya fuera juntos o separados, eran observados sin disimulo, lo cual les hacía sentir incomodidad, pero trababan de fingir con naturalidad. A Charlotte no le preocupan los comentarios dichos en el colegio, a excepción de los que pudieran causar algún efecto en Snape.

A Snape tampoco le importaba lo que murmuraran los estudiantes, de hecho nunca le había importado y con su indiferencia sobre el asunto les hacía dudar de la credibilidad de aquello que escuchaban. A todos, menos al joven Malfoy que en una sesión de preparación de poción envejecedora, explotó en contra de Charlotte, cuando está le mencionó la forma correcta de añadir los ingredientes.

-¡No me diga lo qué debo hacer!- ella nerviosa dijo:

-Yo sólo…

-¡No le basta con acostarse con mi padre!, sino que encima de todo me corrige, ¡estúpida, zorra!

El salón quedó en completo silencio, ni siquiera Ron Weasley, que era el que siempre hacia comentarios fuera de contexto se hubiera extralimitado tanto. A Charlotte se le formó un nudo en la garganta. Y aunque Snape continuaba con su plan de causarle sufrimiento, no iba a permitir que la ofendieran de esa manera.

-¡Draco! Mide tus palabras, dale una disculpa a la profesora- hubo un largo silencio. -¡Ahora!- recordando que ella también había hecho lo mismo por él.

-No lo voy a hacer. Claro que usted la defiende, porque se le ofrece por las noches.

En un susurro Severus le espetó -¿Qué dijiste Malfoy?-

-La verdad… que nuestra profesora es una golfa, no me sorprendería que por ese motivo hubiera conseguido su puesto.

-Draco- habló Snape pasivo. -Acabas de cometer un grave error, ¡estas expulsado!

El chico se sorprendió con aquella la reacción de quien fuera su profesor favorito, pero como era consciente de que la palabra de Snape solía ser ley, decidió que si iba a ser expulsado les daría un buen motivo. Cogió con su mano derecha un frasco que contenía un líquido viscoso de color café y lo arrojó directamente a la cara de Charlotte, Snape hizo un movimiento de varita para que la sustancia no hiciera efecto alguno.

Malfoy salió del aula amenazando:

-De esto se va a enterar mi padre.

Dumbledore absolvió a Draco de la decisión determinada por Snape (a pesar de su enojo), justificando al chico por "la difícil situación por la cual atravesaba", pero ya no tomaría clases con ellos, sólo le dejarían las tareas, las realizaría por su cuenta y luego lo calificaría.

Cada vez que Charlotte se acercaba a Severus para seducirlo era rechazada, por más que le rogaba y se tragaba su orgullo.

-Por favor cielo, qué más da que volvamos, yo te necesito, todo el colegio lo sabe. Dame un buen motivo que te impida estar conmigo, ya pasaron quince días es demasiado.

-No sé tú, pero un corazón herido no se cura en dos semanas, al menos el mío no. Que mujer tan necia eres.

-Anda, podemos ir a mi habitación, ya comprendí el mal que cause, deja que lo remedie, pero déjate querer.

-Charlotte deja de quitarme el tiempo, no se puede arreglar todo con sexo, ni con una disculpa.

-¡Te amo, Severus!...ya me di cuenta de que te amo, lo puedo decir con sinceridad y si eso no es suficiente, no sé que más hacer para obtener tu perdó meditó las palabras de la chica.

-¿En serio? ¿Me amas?, te diste cuenta un poco tarde, pero me da gusto que lo reconozcas, porque así me esforzaré más en hacerte sufrir, para que sientas lo que es el verdadero dolor.

-Es broma, ¿verdad?- No hubo respuesta - ¡Eres un desgraciado!, apenas te confieso mis sentimientos y me tratas como si no fuera humana con errores, si los tengo, pero intento ordenar mi vida. Soy una estúpida al creer que podía ser contigo. Es bueno conocer al verdadero Severus Snape. ¡Eres una porquería!...y lo peor es que aún así te amo-

-Charlotte en verdad fue un bello discurso, casi te creo, lo único que te faltó fueron un par de lágrimas o que te arrodillaras, pero vas mejorando.

-Has dejado de ser el hombre que conocí, me gustaría recuperar al Severus temeroso de acercarse y besarme. Esto se hundió. Al diablo contigo.

Ella se alejó entre pensativa, triste y enojada. Este último sentimiento prevaleció cuando vio a Lucius que caminaba a su encuentro.

-Hola preciosa

-Lucius- pronunció de manera forzada -Veo que aún existes.

-Vine a hablar contigo, ¿imaginas el tema?-

-Supongo que no vienes a disculparte por lo que hizo Draco.

-No, pero me enteré, Snape debe encontrarse rabioso, porque no lo expulsaron, ese es otro asunto. ¿Podemos hablar en otro lado? Los pasillos suelen escuchar-Charlotte se iba a negar, hasta que Lucius con un rostro amable le dijo: -Por favor, es importante.

-Sígueme- Llegaron a la recámara de la chica, donde encontraron privacidad absoluta. -¿A qué viniste?

-Vengo a proponerte algo

-Espero que no sea matrimonio, de nuevo.

-No, eso esta olvidado. Una tregua es lo que quiero, no más discusiones, peleas, ni amenazas de muerte. Te dejaré libre.

-¿A cambio de qué?- preguntó con una mezcla de interés y desconfianza.

-Recuerdas que en Francia te conté mi vida como mortífago al servicio del Señor Tenebroso.

-¿Voldemort?

-¡No seas insolente, no digas su nombre!

-Bueno, si lo recuerdo, que tiene que ver.

-Digamos que hice algo indebido y necesito recuperar su "fe" en mí, para eso tengo que…-sacó un pergamino maltratado por doblar constantemente, extendió su mano y dejó que Charlotte lo leyera, mientras pasaba cada palabra se descomponía la mirada de la joven de curiosidad a terror, al concluir puntualizó:

-¡¿Estás loco? No lo voy a hacer. ¿Sabes que podría denunciarte al ministerio por lo que pretendes?-

-Pero no lo harás

-¿Por qué estás tan seguro?

-Porque si lo haces o le dices a alguien, tu adorado Severus pagará las consecuencias. Lo torturaré hasta matarlo, ¿no te remorderá la conciencia?, es tu debilidad.

-Por mí mátalo, no quiero saber más de él.

-¡Vaya!, la parejita del momento tiene problemas. Vamos cuéntame qué te hizo ¿o fuiste tú?

-Ay, Lucius, no seas cínico. Ten tu pergamino y lárgate. No lo haré- le abrió la puerta sin verlo.

-Eso está por verse, ya te animaré con una 'pruebita' del poder que tengo a mi lado- se fue, dándole un beso en la mejilla que ella rechazó.