CAPÍTULO 50

Desde días antes Lucius mostraba un comportamiento extraño, una combinación de nerviosismo y ansiedad, todo era debido al próximo arribo de Narcisa y su prometido Nial, sí, le impactaría verla después de casi dos años, pero quien realmente le preocupaba era Draco, ya que seguramente su tía Bellatrix lo habría adiestrado para odiarlo, o aún peor volverlo su enemigo. A su propio hijo, era inconcebible, pero no imposible. No era tan valiente como para enfrentarlo. Desatendió ese asunto tras recibir la noticia de que sería padre, le entusiasmaba la idea, era prematuro, apenas un par de meses. Trataba a Charlotte como una reina, que no tenía que mover un sólo dedo, con sólo pedir lo que deseará lo obtendría, estaba decidido a que él o la bebé nacería con los mejores cuidados y por supuesto que viviría entre los lujos y las necesidades que le proporcionaban los galeones de su cuantiosa fortuna.

En ocasiones Lucius se volvía un tanto enfermizo, empalagoso, pero ese lado sensible y protector sólo se lo mostraba a Charlotte, a ella no le molestaba, le agradaba esa ternura prepaternal. Inclusive se lo imaginaba cargado al bebé, arrullándolo, cantándole. Mientras tanto ella trataba de aguantar las nauseas, el inmenso sueño, los dolores musculares y el cansancio, a veces sus síntomas eran tan agudos que le daban ganas de llorar, pero le hacía mucha ilusión, ya tenía varios nombres para su retoño, pero sería hasta el día del parto cuando se enteraría del sexo. Por el momento tendría que ser muy paciente, y convivir con sus dolencias.

Bellatrix y Snape recibieron a Narcisa, Nial y Draco, afectuosamente. La noticia del embarazo fue transmitida inmediatamente a Cissy por su hermana.

-No me interesa la vida de Lucius, ni a quien deje preñada, ni cuantos hijos tenga. Draco siempre será el primogénito.

-Eso yo lo sé, pero deberías preocuparte por la herencia.

-No, no, de él no necesitamos nada, que lo derroche con su mujerzuela. La criatura no tiene la culpa, no tuvo la opción de elegir a sus padres.

-¿Se irán rápido?

-Sólo venimos a dejar a Draco, veré al Señor Tenebroso. Unos cuantos días y regresaremos a Irlanda. Confio en que mi hijo cumpla su deber. No temo, lo dejo en tus manos y en las de Severus, ¿lo van a proteger, cierto?

-Si hermanita, tu sabes que es mi sobrino favorito, no le pasará nada estando yo cerca.

Lucius no tardó en aparecer, quiso abrazar a Narcisa, pero ella no lo aceptó.

-Hola Lucius, ya supe la noticia, ¡Felicidades! Te saliste con la tuya, al final, me abandonaste, dieciséis años que se fueron volando. Hasta que la muerte nos separe… o hasta que se apareció otra, una más joven y bonita. Bueno eso no importa, yo estoy contenta con lo que tengo. Y tú vas a volver a ser padre, no lo eches a perder…

-¿Dónde está Draco?

-No quiere verte. No puedo asegurarlo, pero creo que te odia. No lo presiones a cambiar de decisión, sería contraproducente. Además no tienes derecho a exigirle, ni reclamarle, ya es bastante mayorcito como para darse cuenta de quién es quién.

-Hablaré con él, va a oírme. No voy a permitir que su tía le meta ideas equivocadas sobre mí. Si Bellatrix quiere educar a alguien que tenga sus propios hijos.

-¡No te creo!- dijo Snape sorprendiéndola y con suma seguridad.

-¿De qué demonios estás hablando?

-Del embarazo, de qué más. Mírate usas ropa ajustada, tu vientre no crece, te ves radiante.

-¡Por Merlín! Severus, tengo casi tres meses, soy muy delgada, a estás alturas es imposible que mi vientre sea como un globo, además llevó una dieta especial. Sí, estoy embarazada, puedo ser de lo peor, pero no jugaría con algo así. Voy a ser madre, quizá, si te das prisa, consigues que Bella también lo sea. Ya que estás aquí, necesito pedirte un favor.

-¿Tu, pidiéndome favores? Tengo que guardar éste momento en mi memoria.

-No utilices ese tono sarcástico conmigo. Quiero una conversación seria, como los adultos que somos.

-Perdón, pero nunca sé que es serio para ti, habla.

-Mira Severus, ésta etapa por la que atravieso es delicada, cuando la experimenté por primera vez me sentía muy segura, no imaginaba el peligro, era un mundo rosa, hasta que sucedió lo del aborto. Pero ahora es distinto, tengo mucho miedo, si le pasa algo a mi bebé, me voy a morir (y no será fingido) no soportaría el dolor. Lo que quiero pedirte, tú sabes que Lucius tiene que irse para continuar el plan, voy a estar sola algún tiempo…debo ir al grano, quiero que nuestra "guerra" cesé, porque va a ser un embarazo riesgoso y…

-Bien, no des más explicaciones, lo comprendo. Yo también me puedo convertir en un ser despiadado y vil, pero no voy a poner en riesgo una vida humana inocente, a pesar de que no será mi sangre. Pero que te quede claro que cuando te alivies, volveré a tratarte como lo he venido haciendo.

-Sí, conozco el método, me harás sufrir, hasta las últimas consecuencias. He vivido con eso desde nuestra relación. No te preocupes, yo haré lo mismo, aunque con menos intensidad, un bebé implica responsabilidades.

Bellatrix había hecho un excelente trabajo al poner a Draco en contra de su padre. Nadie podía convencerlo de lo contrario. Lucius enojado, intentaba sobornarlo, darle un "premio" no le importaba el dinero, derrocharía los galeones necesarios para apaciguarlo y volverlo a su lado.

-Pídeme lo que quieras- le comentó entusiasmado-. Una nueva escoba, una casa, alguna reliquia. Sólo dime lo que deseas.

-Abandónala, divórciate.

-¿Te lo pidió tu tía? Me avergüenzo de ti. Eres un mocoso de carácter débil, te ha manipulado como no tienes idea. No me voy a separar de Charlotte, es tu madrastra, vas a tener un hermano o hermana. A ambos los respetarás.

-¡No puedes darme órdenes, estoy harto de sopórtalos! ¡No necesito hermanos, ni tu asqueroso dinero!- se retiró furibundo.

-¡Sabía que no debía consentirlo tanto! ¡Escuincle, malagradecido! Debería propinarle una buena paliza, para que entienda, para que aprenda que a su padre no le va a gritar, que tiene que obedecer.

-Querido, cálmate, entiéndelo. Es sólo una etapa. Por mi no hay problema, él tiene a su madre, yo no quiero sustituirla, sé que no me aprecia, que nunca lo hará, déjalo es joven. Ya verás que cuando nazca el bebé cambiará, tendrá curiosidad y será cariñoso.

-Más le vale.

Antes de irse con Nial. Narcisa mantuvo una charla con su hermana en la sala de piano, sin saber que alguien las escuchaba.

-No sé qué voy a hacer, qué va a pasar el día que se enteré que los brazaletes eran de mi propiedad. Lo amo Cissy, no quiero perderlo. De haber sabido que sucedería, no hubiera enviado a mi antiguo sirviente para que se los vendiera, soy una idiota.

-Él comprendería, estoy segura, no se va a enterar… ¿Qué consecuencias a habido?

-Hasta el momento no he notado nada, Snape dice que la odia, pero si en verdad se aman, se genera una obsesión pasional por el otro, más aún si se trata de negar ese amor. Es magia negra muy efectiva, no sé que otros poderes contengan. Para Rodolphus y para mi fue sencillo, porque nos amábamos y de antemano aceptamos poseerlos. Cuando murió se lo quite y ya. Creí que ya no los necesitaba. Sabía de la relación de Severus con Charlotte, me pareció divertida la idea de vendérselos a él, el peor error de mi vida.

-Intenta no pensar en ello.

Las interrumpieron unas carcajadas siniestras, que reconocieron a la perfección. Lucius salió de las sombras.

-Llegué en el momento más oportuno. El misterio de los brazaletes se ha resuelto. Snape se enojará mucho cuando se enteré, apuesto a que te dejará enseguida- Bella enmudeció y Narcisa trato de defenderla.

-Mira Lucius, Severus la quiere, la perdonaría.

-¿Y si lo averiguamos? Ese tipo de noticias hay que difundirlas.

-No seas tonto- reaccionó Bellatrix. -Si la verdad se descubre, podrían reconciliarse ¿quieres que eso suceda? A ninguno de los dos nos beneficia.

-Estoy en desacuerdo. Ella está esperando un hijo mío, ese es un lazo más fuerte que tus brazaletes, se quedará a mi lado, en cambio Snape se irá muy lejos, no te perdonaría, ya que sabría que tú (su amorosa novia) fuiste la causante de arruinarle su vida. Te darás cuenta de la evidente ventaja que supone mi situación.

-¿Qué quieres a cambio de tu silencio?

-¡No Bella! ¿Vas a dejar que se salga con la suya? Te está extorsionando.

-Narcisa, no te entrometas- dijo su ex marido. -Es entre ella y yo. Lo que quiero es que Draco sea el de antes, que me respete. Mi oferta es muy considerada, si la comparas con todo lo que perderías, ¿aceptas?

-¿Cómo lo voy a hacer? ¿Crees qué es fácil, con qué argumentos?

-Invéntatelos, pudiste lograr que me odiara, con más razón puedes hacerlo cambiar de opinión.

Sin tener otra opción Bella tuvo que aceptar la propuesta de Lucius. Así que cuando se topó con su sobrino le pidió que reflexionara.

-Mira Draco, yo sé que te incite en contra de tu padre, pero creo que me equivoque, a pesar de todo nunca dejará de ser eso, tu padre. Como tal debes brindarle tu amor y respeto, incluso tu apoyo, debe sentir que es importante en tu vida, él te quiere, aunque se haya separado de tu mamá. Aceptaste a Nial de buena manera, debes perdonar los errores de tu padre y darle una oportunidad a Charlotte.

-No comprendo ese cambio, me estas pidiendo que me arrepienta de mis palabras y sentimientos.

-Sí, debes ser inteligente, ¿quieres que te desherede? Es momento de que recuperes la parte que te corresponde, aunque quizá prefieres otorgarle tu fortuna al nuevo bebé.

-Eso nunca, dime qué es lo que debo hacer para que eso no suceda.

-Ese es mi sobrino favorito. Astuto y decidido. Yo te diré que es lo que harás.