CAPÍTULO 51

Complacido, era la palabra que definía a Lucius, después de que Draco le pidiera una disculpa, con la promesa de intentar llevarse bien con Charlotte, lo cual le suponía un alivio, ahora que la dejaría para capturar a Harry Potter. El Señor Tenebroso lo necesitaba a su lado, de lo contrarío le permitiría quedarse.

La despedida sería triste, por la incertidumbre de no saber cuándo volverían a verse, podrían pasar semanas, en un inmerso peligro. Se iría por la mañana, los minutos eran fugaces, por primera vez Charlotte deseo detener el tiempo.

Con tres meses de embarazo recién cumplidos, se enjuagaba las lágrimas con el borde de la sábana de seda verde.

-¡No te vayas! ¡No ahora!, Lucius, ¿y si te acompaño?

-¡Estás loca! ¿Ya te diste cuenta de que estás embarazada? Definitivamente no irás, trataré de terminar con esté asunto a la mayor brevedad, no hay marcha atrás. Tú te quedas, además vas a tener la compañía de Draco, Colagusano y Snape.

-¡Que gran conjunto! Seguro jugaremos ajedrez, mientras tomamos té y galletitas.

-Es una posibilidad, si se aburren, que te ayuden a tejer botitas multicolores para el bebé.

-Ya entendí, no voy a ir. Cuídate mucho y asegúrate de volver completo.

-¿Qué quieres hacer estás últimas horas?

-Me abstengo de relaciones, pero no de besos y halagos.

No pudieron conciliar el sueño, así que conversaron un largo rato, de infinidad de minucias, pelearon por el nombre del bebé, se abrazaron. Lucius se levantó, vistió una capa negra y una máscara plateada. Besó a Charlotte y sin decir nada se reunió con el resto del grupo.

La separación de Bellatrix y Snape, supuso un cierto respiro para la mujer, ya que al irse Lucius, no podría amenazar con el secreto de los brazaletes, intentaría matarlo "accidentalmente" en la misión.

-Te voy a extrañar, ¿estarás bien en mi ausencia?

-Por supuesto, no te preocupes, entre Lotte y yo no va a pasar nada, puedes irte con calma, no pienses en mí, enfócate en tu labor. Que tengas suerte, dulzura, te estaré esperando con ansias.

La casa que solía estar repleta se sumió en un profundo silencio, desde los jardines hasta los pasillos. Los primeros días fueron los más tormentosos emocionalmente. Draco, sin poder resistir y quebrantando las normas de su padre, (sobre mantenerse cerca de Charlotte y cuidarla) se fue de "paseo" por algunos días.

-Volveré en unos días- expuso a su madrastra.

-Tu padre dijo que no te ausentaras, no tienes motivos para irte.

-Sé lo que dijo mi padre, pero no puedo aguantar esté inútil encerramiento, absurdo, sólo necesito unos días fuera, prometo no ponerme en riesgo, no me meteré en líos, además sé cuidarme, ya soy mayor de edad.

-Tienes razón, podemos negociarlo, puedes irte, sólo si Colagusano va contigo.

-¡Es ridículo! Él no podría defenderme en caso de que lo necesitará, es un estorbo- comentó molesto.

-Lo siento, ese es el trato, si él va tú también, o puedes quedarte a limpiar la mansión o estudiar, puedo encontrarte alguna actividad productiva.

-OK, aceptó- ya se desharía de Colagusano después. -Pero prométeme que papá no se va a enterar.

-Así será, si no haces algo estúpido. Puedes ir por tus cosas, yo le aviso a Colagusano.

Las repentinas lluvias no cesaban haciendo que el tiempo transcurriera más lento a lo acostumbrado, a un mes de la salida de los mortífagos, los únicos habitantes de "La Casa Negra del Diablo", Charlotte y Snape, no tenían la menor idea de lo sucedido, no contaban con alguna conexión al exterior. Draco tampoco daba señales de su regreso.

-¿Cómo va el embarazo?

-Es lo mismo de siempre, nauseas, dolor, pero comienza a ser notorio, a veces siento cuando se mueve, es lindo ¿sabes?... Desde que todos se fueron hemos hablado podo, es confuso, creí que podía suceder 'algo' de nuevo.

-¿Quieres que suceda? Sería ideal ya que estamos abandonados por tiempo indefinido.

-No lo sé, me agrada tu compañía, pero también me asusta.

-No va a suceder nada, porque estás embarazada, no me atrevería a tocarte, no sería capaz.

-¿Por qué no es tuyo?

-Talvez, a lo mejor ya no te quiero, quizá sólo te has convertido en una amiga. No sé, a veces cuando intento detestarte, me duele y mi corazón arde en llamas cuando estás con Lucius, pero es en vano, sólo me lastimo. No quiero defraudar a Bella que ha hecho tanto por mí.

-¿Qué planes tienes para el futuro?

-¿Con Bellatrix?- ella afirmó moviendo la cabeza de arriba abajo. -No lo he pensado bien, aunque hay algo que me falta cumplir para ser un hombre pleno: casarme. Debería proponérselo ¿Qué opinas?

-Es tu decisión. Es lindo estar comprometido con alguien, saber que te espera y te necesita, surgen nuevas responsabilidades.

-Voy a tomar el riesgo, me gustan los retos. Lo único que no podré conseguir es tener un hijo. Podríamos adoptar, pero no es lo mismo.

Draco volvió sin Colagusano, lo cual causó extrañeza en Severus y Charlotte, el chico se excusó:

-Es demasiado torpe, no pudo seguirme el paso, quizá lo hizo a propósito para quedarse en la taberna mug…

-¡¿Muggle?! ¿Qué hacías en el mundo muggle? Está prohibido ir a menos que sea estrictamente necesario, pudiste meternos en problemas, es lo último que queremos.

-¡Ya no estamos en el colegio, usted no me va a regañar, ni castigar, no tengo que darle explicaciones de lo que hago, ni siquiera porque sea pareja de mi tía!

-¡Retírate!- gritó Snape. Malfoy les dio la espalda, agarró su baúl y se encerró en la habitación.

-Creo que ya no quiero hijos, son unos sinvergüenzas.

-Severus fuiste muy estricto. Te comprendo no es admisible provocar más problemas, cuando los demás se arriesgan por nosotros.

-Conozco a Draco, está planeando algo, no puedo leer sus pensamientos (Bella ha logrado eso) pero lo percibo.

-Yo tengo la culpa, no debí dejar que se fuera o te hubiera enviado para que lo cuidaras, ¡Qué voy a hacer! Seré una madre horrible, lo echaré todo a perder.

-No hables así, lo que necesitan los niños es disciplina, dieciséis años enseñando me han mostrado esa lección.

Con seis meses lo único que podía hacer era leer, meditar, dormir, platicar cuando los malestares no eran tan intensos, las pataditas del bebé eran perceptibles y continúas.

Colagusano había regresado, sin salvarse de la reprimenda de Severus (que odiaba a ese ser despreciable que se respaldaba tras los mortífagos para salvar su propio pellejo). Lo ignoraba, su presencia era casi nula.

Se había suavizado con Charlotte, le enternecía verla con sus lujosas batitas de maternidad, la hacían ver ingenua, con sus caireles bien definidos, un querubín que ya no era suyo. Le dedicaba mucho tiempo, le preparaba la comida, le ayudaba con los deberes pesados, cualquier motivo para estar cerca de ella era un gran regalo que cuando más lo disfrutaba, llegó a su fin.

Lord Voldemort regresó con sus fieles seguidores. Los desgarradores gritos del joven Potter anunciaban su éxito.

-¡Excelente!- dijo entusiasmado Draco. -¡Por fin! Podré torturar a Potter, ¡no! Le haré sufrir hasta suplicar.

-En ese caso tía Bellatrix estará complacida- dijo la figura femenina, con una sonrisa satisfactoria. A Draco le brillaron los ojos y la recibió con un abrazo, que segundos después le fastidió a Bella.

-¡Es suficiente! Te he dicho que no demuestres demasiado afecto, te hace ver débil, pero cuéntame ¿te has divertido en nuestra ausencia? ¿Hiciste lo que te pedí?

-Sí, sin ningún resultado que de señales de…ya sabes.

-Comprendo, buen trabajo muchacho, te recompensaré. Ve y dile a Rosier o alguno de esos tarados, que te muestren la celda de Potter, no lo tortures demasiado, lo necesitamos vivo.

Posteriormente se dirigió a la estancia donde se encontró a Snape y su rival Charlotte, fríamente les preguntó:

-¿Cómo la han pasado? ¿Aprovecharon de la soledad?

-¡Ay, Bellatrix! Se educada y primero saluda. Voy a interpretar tus interrogantes como un afectuoso ¡hola!- se burló la joven.

Snape vio una ráfaga de furia en la mirada de su novia. Se apresuró a obtener su atención, interponiéndose, plantándole un beso en los labios.

-Te extrañé, no perdamos el tiempo aquí, te deseo ahora- y se la llevó.

Cuando Lucius apareció no pudo más que sorprenderse al ver el cambio físico de su esposa, que se encontraba sentada, sin intenciones de levantarse. Él se acercó, se arrodilló y le besó el vientre, luego en la mano. La miró, un poco espantado.

-¿Estas enojada?

-Sí…tonto…tardaste mucho, "regresaré a la mayor brevedad" mentiroso, tenía miedo de que te pasará algo. Tienes rasguños y moretones ¿la Orden te hizo eso?

-No, sin Dumbledore fue relativamente pan comido derrotarlos. Fue Bellatrix, podría jurar que quería matarme, sigue sin perdonarme lo de Narcisa. Está obstinada en causarme daño, pero te aseguro que no hará nada…Esperaba un mejor recibimiento de tu parte, no deje de pensar en ti, quita esa mirada, ¿no me crees? Carlota, soy un asesino, pero tengo sentimientos, te amo-. Después de un largo silencio obtuvo respuesta.

-Yo también te amo, a pesar de lo que haces y de quién eres.

-Ahora que hemos aclarado todo, ¿tengo que esperar a que te apiades a darme un beso o te lo robo yo?

-Te doy la oportunidad de elegir.