Advertencias: Los personajes no son míos, son de Kishimoto.

Un final sin principio.

Capítulo cuatro: Cambio de cuerpo

by Shiga san

Deidara comenzaba su octavo mes de embarazo esa misma semana.

Desde que vivían los cuatro juntos la cosa había mejorado notablemente, aunque echaba de menos su soledad, tener cerca a Sasori en cierto modo le tranquilizaba.

Todo lo relacionado con el bebé iba estupendamente y su pequeño, cada vez más activo, evolucionaba sin problema.

Hidan seguía apareciendo aunque con menos asiduidad, cosa que agradecía Deidara sobremanera; adoraba a su amigo, pero le ponía de los nervios, y dado su estado la tranquilidad era mucho mejor opción.

No iba a consentir que su bebé acabara como todos los demás niños... aunque eso significara tener que obligarse a odiar a la persona que mas amaba sobre la faz de la tierra... aunque tuviera que ver como era feliz con alguien mas... dejaría a Itachi libre si eso significaba también la libertad de su pequeño; aunque tuviera que dejar de sentir lo que sentía por su niño morenito.

Ya lo había decidido, cuando, en aquella bañera, el amanecer de año nuevo, deshizo el sello y permitió que todo se desarrollara... cuando permitió que el semen de Itachi, que había entrado mil veces en su cuerpo, esa madrugada encontrara la utilidad para la que estaba destinado... cuando finalmente permitió que su hijo fuera concebido en su vientre... sin decirle a Itachi que podía hacerlo.

No podía arriesgarse a que alguien escuchara... Maldita aldea de ninjas curiosos.

Prefería mil veces enfrentarse a horas de dolor inaguantable que tener que encarar al Uchiha; eso lo dejaba para después, para cuando tuviera la valentía y la seguridad de que estarían completamente solos para poder contárselo sin interrupciones ni represalias por parte de la organización.

Eran las cinco de la mañana cuando, harto de dar vueltas en la cama, había salido al porche y se había sentado a contemplar el cielo cubierto por una cálida mantita.

Pasó antes por la habitación de Zetsu, que dormía despatarrado con medio cuerpo fuera de la cama, mientras Tobi descansaba de costado en el otro lado.

Se llevó una mano al cuello, donde en una cadenita descansaban las placas identificativas, una suya la otra de Itachi y el anillo de boda... siempre oculto a ojos curiosos y acarició el metal por encima de la tela del pijama con la mirada perdida en el cielo y los pensamientos muy lejos de allí.

Otra figura se sentó a su lado minutos después, también con una manta ligera ( era agosto, hacía calor incluso de madrugada) y sonrió al rubio.

- ¿No puedes dormir o has madrugado?.- preguntó sin mirarle.

- Supongo que las dos cosas, ¿No? - Tobi sonrió con los ojos cerrados – Además Zetsu va a despegar de un momento a otro...

- Sí, ese chico no se está quieto ni durmiendo – Suspiró.

El silencio volvió a instalarse y los dos se quedaron mirando el cielo, que empezaba a cambiar de color.

- Era mi primera vez.- Murmuró el moreno – yo... no sabía que pasaría esto.- Acarició su tripa a través de la manta. - Y... se fue de misión y no tuve valor para contárselo. - Miró al sensei y sonrió de nuevo. - Cuando volvió... nos vio juntos... a Zetsu y a mi... y creo que se ha hecho una idea equivocada .- Deidara le dio un par de palmaditas en el muslo para animarlo.- O eso quiero pensar... por que la otra opción es que no le importa lo más mínimo... Me vio con Zetsu y ni siquiera se acercó a preguntar, solo me miró desconcertado y siguió su camino.

- ¿Qué hacíais Zetsu y tu cuando os vio?.- Deidara intuyó que había algo mas que el morenito no contaba, aunque era un logro que se hubiera desatado él sólo a contarle esa parte tan íntima.

- ...nos besábamos.- Confesó cómicamente sonrojado.- Desde que me enteré... bueno, Zetsu ha estado a mi lado y me ha cuidado mientras él.- Suspiró resignado y sonrió de medio lado antes de mirar de nuevo a Deidara.- No me arrepiento de nada. Zetsu es mas padre suyo que el otro, que se limitó a ser donante de una noche... la verdad es que no me esperaba el beso, pero tampoco me desagrada.

- ¿Quieres a Zetsu?.- Preguntó el sensei dulcemente. El moreno asintió tímidamente.- Es una persona muy impulsiva e irracional la mayor parte del tiempo, pero cuidará de ti y de tu bebé con todas sus fuerzas, de eso puedes estar tranquilo.

Deidara frunció el ceño molesto, en una extraña mueca entre el dolor y la sorpresa y se sobó la tripa en un costado apretando los dientes. El moreno posó su mano sobre la del rubio y lo miró preocupado.

Los dolores eran cada vez mas frecuentes e intensos, según se acercaba la fecha del alumbramiento y Tobi empezaba a tener dudas sobre si el artista llegaría a superarlo sin perecer en el intento.

Tardó varios minutos pero finalmente pasó, como todas las veces y Deidara pudo relajarse de nuevo.

-Voy a hacer el cambio.- Tobi miró con un poco de sorpresa, y asintió comprendiendo.- Quiero tener a mi hijo con todas las sensaciones.

- ...tendrás que perdonarme si no hago lo mismo.- Dijo Tobi fingiendo temor.- Prefiero la cirugía y los fármacos... El dolor y yo no nos llevamos muy bien y un parto es lo mas doloroso del mundo.- Palmeó a Deidara en el brazo.- Pero estaré contigo todo el tiempo.

Deidara asintió y miró hacia dentro de la casa, donde un adormilado Sasori hacía su aparición.

- mmm... .- bostezo.- pues si todo va bien, tendrás que cambiar en el momento justo .- Deidara asiente y el chico se limpia la cara con el dorso de la mano.

OoOoOoOo

Kisame sigue apareciendo de vez en cuando por la casa del Uchiha que le recibe impasible, como si nada le afectara. No parece haberse dado cuenta de la ausencia de su amor, o eso piensa el de la niebla hasta ese día...

- ¿Salimos a comer por ahí?.- Pregunta el ninja de Konoha con desgana.

- No tienes trabajo por lo que veo.- Es mas una apreciación que un dato relevante.

- Mi equipo está de misión por tiempo indefinido.- Mira intensamente al moreno que desvía la mirada después de haberla mantenido un rato en su sitio.- Pero eso tu ya lo sabías, ¿Verdad, Ki- sa- me?

- No sé de que me hablas.- Escupe enfadado.- Por si no lo has notado yo tampoco tengo equipo por que es el mismo que el tuyo.

- ¡Ah! Pero tú estás trabajando.- Itachi estrecha la mirada un segundo y sonríe bajo.- ¿Cuánto tiempo mas tienes que estar entreteniéndome para que no husmee?, ¿Una semana?, ¿Dos?, ¿Ocho meses?.

- Pues si ya lo sabes, seguir fingiendo es ridículo, ¿No crees?.- Responde Kisame a las acusaciones con desgana.

-...al contrario mi querido compañero.- Llega a su altura y toma las llaves en su mano. Juega con ellas en la puerta mientras sigue hablando como si no pasara nada.- Voy a ayudarte en tu misión a cambio de una respuesta.- Le mantiene la mirada durante unos segundos hasta que el otro ninja asiente en respuesta.- Una y solo una, ¿Tenemos un trato?

- "Complejo de retiro para anbus. Paseo del norte número 15. Una casa de dos plantas con jardín delante. Lo encontrarás a la primera, solo tienes que estar un rato por los alrededores para escuchar voces conocidas. Procura que no te vean y no nos meteremos en un lí te acerques demasiado o los dos brillareis como faros en la noche "

Kisame lo ha dicho en un susurro, aplastando a Itachi contra la puerta de su propia casa. Desde fuera parece que se están haciendo mimitos propios de pareja.

La mano del ninja de la niebla viaja hasta el vientre del pUchiha y se queda ahí, en una frase muda que no necesita ser dicha. Itachi abre mucho los ojos, con la cara escondida tras la tela que cubre el arco del cuello del otro hombre. Por un momento tiene la necesidad de abrazarle con los dos brazos para no caerse de la impresión. Las palabras de Kisame le sacan del trance en el que se encuentra.

- "No la jodas, sempai. Van a matarme cuando se sepa que te lo he contado pero ya no puedo seguir con esto mas, no es justo para nadie y no tiene sentido seguir engañándote de este modo. Solo haz lo que sea correcto y él entenderá, ¿Vale?"- Los labios de Kisame van hasta los de Itachi y besa sobre la fina piel , manteniendo el contacto varios segundos en los que ambos son conscientes de que son observados. Itachi sigue con la farsa y atrapa los mechones cortos entre sus pálidos dedos y colabora, a su manera, para hacer creíble la escena.

Recorren las calles de la aldea hasta el restaurante de la mano, dando temas de los que hablar a todo el que se cruza con ellos. Kisame espera que Pain se entere pronto y desea que las horas pasen rápido para que su senpai pueda por fin verse con su amor... sonríe internamente al pensar en la reacción que tendrá cuando vea a Deidara … lo que le recuerda que el tampoco ha visto desde hace meses a su pequeño amante.

Suspira frustrado en ese pensamiento... desde que lo vio besándose con esa estúpida planta bipolar no ha sabido de él y tampoco ha hecho mucho por retomar el contacto, que él cree está perdido hace meses.

OoOoOoOo

El desayuno pasa y Zetsu se empeña en cuidar a Tobi como si fuera a romperse de un momento a otro. Sasori se ocupa en los documentos con las pruebas de ambas "madres" y el rubio decide disfrutar de su aparente libertad recostado en la cómoda tumbona del jardín.

A media mañana Tobi le trae un tentempié y algo fresquito de beber y ambos deciden entrar para estar mas tranquilos y escapar del calor del medio día. Sasori y Zetsu salen a comprar víveres y se quedan plácidamente solos.

Deidara no se siente muy bien, lo achaca al calor y se tumba en la cama, sobre las sábanas. Tobi le acompaña y se tiende a su lado, de costado.

- Aún no me has dicho de que os conocéis Kisame y tu.- El moreno insiste en querer saberlo a pesar de que Deidara no da señales de querer contarlo.

- Ya sabes.- Dice quitando hierro al asunto.- Me gusta intimar con los hombres guapos.- Señala su imponente barriga con la mirada y sonríe a la ocurrencia.- Trabajo de mercenario desde que tengo uso de razón, conozco a todo el mundo.

- ...Ser merecenario no te hace conocedor de todo ninja y, ambos sabemos eso.- Tobi desvía la mirada a la ventana tras la espalda del rubioy vuelve a enfocarle a los pocos segundos.

- También trabajo con otras aldeas..

-Eso no tiene nada que ver, senpai.

- ¿Por que no, Tobi?.- Ligeramente molesto. Su bebé ha decidido que es un momento estupendo para liarse a patadas. La irritación de Deidara se contagia rápidamente a su pequeño.

- Por que jugando a los mercenarios, no se reconoce el flujo de chakra...- Pone su mano en el vientre del artista y le masajea despacio, tranquilizando al pequeño dentro de él.

- ¿Si te digo que me acosté con él dejarás de preguntar?.- Suspira profundamente, ahora le duele demasiado como para ser una molestia pasajera. Tobi post-pone la charla y sale en busca de Sasori lo más rápido que su estado le permite.

Deidara se ha desmayado por lo intenso del dolor y tarda varias horas en recuperar la consciencia.

Ya es de noche cuando por fin abre los ojos y se encuentra solo en su habitación. Las voces le indican que el resto de habitantes está en el salón de tertulia.

Su estómago protesta y suspira frustrado por el hambre.

Se levanta pesadamente y va hasta la ventana, que abre para sentir la noche en su piel...

Aspira profundamente, casi con lujuria y vuelve, como cada día que está en esa prisión auto impuesta por su propia cobardía, a pensar en Itachi. Su mano derecha viaja hasta su vientre, alza la camiseta que lo cubre y posa la palma directamente sobre la piel. Sonríe feliz y se da cuenta de como le echa de menos.

Su corazón se acelera y un leve temblor se instala en sus rodillas. Si él estuviera aquí... mirándole... sería tan...

"...huele su aroma casi antes de sentir la presencia a su espalda y una mano de sobra conocida sobre la suya propia.

Deidara jadea por el contacto, pero no se mueve, ni siquiera abre los ojos. El sonido familiar de la tela siendo retirada le devuelve al pasado, a días mejores, y sonríe al sentir los labios del ninja de Konoha en la fina piel de su cuello. Los pálidos dedos de la otra mano retiran los mechones dorados, mas largos y sueltos de su camino mientras sigue acariciando la mano de Deidara que sigue sobre su abultado y descubierto vientre, que no tapa ni esconde.

Suspira cansado... si fuera cierto sería tan hermoso.

Lo siento. –Itachi se disculpa en un susurro que hace a Deidara dar un respingo.

Acaricia el vientre de Deidara con dedos temblorosos sin moverse de su espalda con una mano, mientras que con la otra le aferra contra él por los hombros para evitar que huya de su contacto. El artista mira a la puerta con miedo, temiendo que en cualquier momento se abra y alguno de los inquilinos haga su aparición y rompa ese momento que lleva meses deseando con ansia casi enfermiza. Jadea sin proponérselo mientras los dedos pálidos inspeccionan cada milímetro de piel tensa.

Están juntos. Está ahí con él. Es casi un sueño...

Teme darse la vuelta y darse cuenta de que está equivocado así que decide, disfrutar de las caricias en paz y con los párpados cerrados. Su respiración se vuelve profunda y se sincroniza con la de su amante sin proponérselo.

Están juntos, Está ahí con él. Es casi un... ¿Sueño?"

– ¿Deidara? – La voz de Sasori suena preocupada y lejana. Siente como le zarandea despacio.

– Está dormido, leches. Déjalo tranquilo,Sasori. –Puntualizó Zetsu a la evidencia.

– Está bien, tu ganas. – Sasori volvió a sentarse en el borde del colchón. – Me quedaré hasta que despierte. Vosotros dos a dormir ahora mismo. Tobi necesita descanso – Miró a Zetsu estrechando la mirada– Ya sabes a lo que me refiero, nada de cariñitos.

Los dos chicos se fueron y el pelirrojo se acomodó.

Deidara se tumbó de lado, mirando a la ventana en la que por un momento, creyó ver un destello

rojo revoloteando en mitad de la noche acompañado de una preciosa sonrisa que él conocía muy bien y que pocas personas habían disfrutado.

Susurró su nombre antes de dormirse profundamente y descansar como no lo hacía en meses.


Bueno el cap termina aquí.

¿Qué tal? ¿Va teniendo mas sentido? Ejejejeej

Nos leemos en el siguiente.

Besitos y mordiskitos

Shiga san.