Sowilo de Evandar
Epilogo
Seis años después
Había sido una mañana tranquila. Algunas personas habían entrado cuando comenzó a nevar, ordenando bebidas calientes mientras tecleaban nerviosamente en sus teléfonos acurrucados cerca de los calentadores. Pero eso había sido hace horas y la mayoría de la gente de Londres se había encerrado al continuar cayendo la nieve. Harry estaba sentado tras el mostrador con un café latte al lado de su codo y un periódico abierto frente a él. Seguía las noticias muggle ávidamente desde el incidente con Loki seis años atrás. Imágenes de Hulk golpeando algo no humano a través de un edificio nunca fallaban en recordarle la suerte que había tenido Loki al tener que enfrentarse a la justicia Asgardiana con gente que se preocupaba por él en vez de cualquier cosa que a la raza humana se le hubiera ocurrido.
La carta que Loki le había dado hace todos esos años descansaba en un cajón de su mesita de noche, cubierto en hechizos de preservación que sólo se le habían ocurrido añadir cuando la carta se había vuelto tan frágil que ya no podía mirarla sin temer que se rompiera en pedazos. No que fuera necesario. Hace mucho tiempo había memorizado la ubicación de las runas en las que estaba escrita.
Se había peleado con Hermione por eso. Aparentemente su disposición a hacerle la vista gorda a la supervillania de Loki significaban que no podía ser confiable para cuidar de sí mismo. O algo así. Él dejo de prestarle atención después de un rato y ella se había marchado furiosa. No la había visto en años, aunque se había enterado por los anuncios de El Profeta que ella había tenido otro hijo– un niño llamado Hugo.
Bebió su café y miro por la ventana. Las calles afuera estaban vacías aparte de los gordos copos de nieve que caían perezosos hasta el suelo. Frunció el ceño. La única razón por la que aun tenía abierto era porque tenía la sensación de que algo sucedería. Él había desarrollado una habilidad especial – durante los años – de ser capaz de saber cuando alguien necesitaría su café. La última vez que había sido tan fuerte fue cuando Nick Fury se había invitado a sí mismo un expresso y una conversación sobre magia.
"No fue tan difícil averiguar sobre los magos, y después de eso, no fue tan difícil averiguar sobre usted. ¿Se da cuenta de todo el bien que podría hacer Sr. Potter?"
Afortunadamente, Harry había logrado convencerlo de que él no era realmente material para los Vengadores– que sus 'super poderes' no se extendían más allá de ser capaz de volver de la muerte y que realmente, aparte del asunto de la inmortalidad, no era para nada especial. Que había magos más talentosos por ahí que quizás estarían dispuestos a trabajar para S.H.I.E.L.D en vez de hacerlo porque habían sido obligados.
Apenas había ganado ese argumento. Esperaba que su corazonada no fuera resultado de una nueva propuesta de Fury que quizás esta vez Harry no podría rehusar.
La primera vez había sido tentador aceptar la oferta. Se estaba poniendo cada vez más difícil para Harry esconder los efectos que las Reliquias tenían sobre él. Había conseguido hacerse pasar por 'cara de niño' por mucho más tiempo que cualquier otra persona; ahora que oficialmente ya había pasado los treinta años, era difícil explicar porque aun lucia como el niño de diecisiete que había reunido las reliquias bajo un solo amo. Unirse a los Vengadores habría significado que era un fenómeno en un espectáculo de fenómenos, pero aun así no había podido convencerse de hacerlo.
"¿Bien? la última vez que jugué al mártir no cambio nada. El mundo mágico aun está lleno de idiotas paranoicos y racistas que prefirieron sacrificar a un niño de diecisiete años en vez de pelear por ellos mismos. Y además, la última vez que nos vimos usted sostenía al hombre que amo sobre un abismo de más de mil metros. No exactamente me va a tentar para trabajar para usted, ¿verdad?"
Él no era exactamente material de héroe. Ya no.
Tomo el periódico con sus historias sobre los Vengadores y lo arrogo sobre sus hombros al tiesto de reciclaje. Su café se había enfriado pero lo bebió de todas maneras y llevo la taza hacia el lavabo. O, por lo menos, trato de hacerlo. La campanilla sobre la puerta escogió ese momento para sonar y se dio la vuelta automáticamente para saludar a su cliente para quedarse helado por el shock. La taza resbalo de sus dedos y se hizo añicos en el piso de baldosas.
Loki estaba parado en la puerta, copos de nieve atrapados en su cabello y en su abrigo. Harry se quedo mirándolo con la boca abierta. Se veía tan…real, tan allí que Harry no podía creer en realidad que estaba aquí. Cerró sus ojos. Cuando los reabrió, Loki aun estaba allí, mirándolo con cautela como si esperara que Harry lo echara o comenzara a gritarle o algo.
"Tú," apenas pudo decir Harry. "Tú has vuelto."
"Dije que lo haría," respondió Loki.
Y lo había hecho, cuando había marchado en su cruzada por la dominación mundial. Harry casi había olvidado eso. Respiro profundamente. Vidrio crujió bajo sus botas al salir tras el mostrador. La pobre taza posiblemente ya no podría ser reparada ni con un hechizo, pero no le importaba porque Loki estaba allí parado en su puerta.
"¿Cuánto tiempo ha pasado?" pregunto Loki. "En tiempo terrestre."
"Seis años, y una par de meses."
Loki lo miro confundido. "No has envejecido."
Harry le sonrió. "Es una cosa que puedo hacer." Loki lucia algo adorable cuando estaba desconcertado y Harry cruzo la habitación para pararse frente a él y envolvió su dedos en la bufanda gris que Loki parecía favorecer cuando se vestía como humano. "Es una larga historia."
"Tengo tiempo," respondió Loki. Sus manos fueron al rostro de Harry. Sus dedos estaban tan fríos que casi quemaban. "Estoy en la tierra por el futuro inmediato, me temo. El Padre de Todos decidido que si funciono para Thor, entonces debería funcionar para mí."
Harry sospechaba que Thor tenía algo que ver con esa decisión. El gran hombre había aceptado bastante bien la casi relación existente entre Harry y su hermano. Aunque guardo sus sospechas para si mismo, y decidió mejor apoyarse en el cuerpo de Loki.
Era tan sólido y real y aquí que Harry sintió un nudo en su garganta y antes que supiera estaba tratando desesperadamente de no llorar. Pensaba que estos seis años había adormecido el dolor de su separación, pero no había sido así. Sólo se había acostumbrado.
Jalo la bufanda hacia abajo ladeando su cabeza y unió sus labios con los de él. Besar a Loki era como estar atrapado en unos rápidos. Era frio y poderoso y Harry no podía respirar por lo intenso que era. Loki lo sostuvo con fuerza– una mano fue a la cintura de Harry para apegar sus cuerpos– como si temiera que Harry desapareciera de sus brazos. Harry simplemente paso sus brazos por sobre el cuello de Loki, agarrándole el cabello y diciéndole sin palabras de la mejor manera que podía.
No iré a ninguna parte.
